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Vol. 22. Núm. S5.
Entorno de enseñanza
Páginas 414-419 (Septiembre 2021)
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Vol. 22. Núm. S5.
Entorno de enseñanza
Páginas 414-419 (Septiembre 2021)
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Percepciones del personal sanitario sobre la violencia de género
Health personnel perceptions on gender violence
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Rebeca Diéguez Méndez, María Sol Rodríguez Calvo
Autor para correspondencia
msol.rodriguez@usc.es

Autor para correspondencia.
Instituto de Ciencias Forenses, Facultad de Medicina, Universidad de Santiago de Compostela, Santiago de Compostela, A Coruña, España
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Estadísticas
Tablas (3)
Tabla 1. Descripción y formación de las personas encuestadas (n=124)
Tabla 2. Opiniones sobre la violencia de género (n=124)
Tabla 3. Actuación ante sospecha fundada de violencia de género (n=124)
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Resumen
Introducción

El personal sanitario es, en ocasiones, el principal apoyo de las mujeres maltratadas. Sin embargo, se han identificado determinados obstáculos, relacionados con la falta de formación entre los profesionales, que dificultan la atención sanitaria. El objetivo de este estudio ha sido conocer las opiniones y actitudes de los profesionales sanitarios sobre la violencia de género.

Métodos

Estudio descriptivo realizado mediante una encuesta en las áreas sanitarias de A Coruña, Santiago de Compostela y Vigo.

Resultados

Se obtuvieron 124 cuestionarios cumplimentados. El 12% de los profesionales que respondieron refirieron que habían recibido formación en violencia de género. El 87% fueron médicos. El 37,1% manifestaron conocer el protocolo nacional de actuación sanitaria o los recursos disponibles para ayudar a las víctimas. Los profesionales de atención primaria mostraron mayor formación y familiaridad con el protocolo.

Conclusión

Este estudio pone de manifiesto la necesidad de mejorar la formación del personal sanitario en el ámbito de la violencia de género para ofrecer una respuesta adecuada a las mujeres que sufren maltrato.

Palabras clave:
Violencia de género
Violencia de pareja
Profesionales sanitarios
Percepciones
Formación
Abstract
Introduction

Health professionals are sometimes the main support for battered women. However, some obstacles have been identified, related to the lack of training among professionals, which complicate healthcare. The aim of this study was to learn about health professionals’ opinions and attitudes towards gender violence.

Methods

A descriptive survey research was carried out in healthcare areas of A Coruña, Santiago de Compostela and Vigo.

Results

A total of 124 completed surveys were obtained. 12% of professionals reported training in gender violence, 87% of them in the medical community. 37,1% stated that they know the national protocol for health assistance or resources available to help victims. Primary care professionals showed greater training and familiarity with the protocol.

Conclusion

This research highlights the need to improve the training of health professionals in the field of gender violence to offer an appropriate answer to battered women.

Keywords:
Gender violence
Intimate partner violence
Health professionals
Perceptions
Education
Texto completo
Introducción

Las mujeres que sufren violencia de género utilizan con más frecuencia los servicios sanitarios que las no maltratadas. En ocasiones el personal sanitario es el primer y/o único profesional con el que contactan1. De ahí la importancia de su capacitación para la detección precoz, pudiendo reducir de esta manera las consecuencias y el sufrimiento de las víctimas2. Además, su actuación no debe estar restringida a las lesiones físicas, sino que debe ser una intervención integral, ofreciendo información y apoyo, además de incluir un seguimiento para su recuperación total3. Debido a las características de esta violencia, se requiere la implicación activa del personal sanitario, que deberá ser consciente de su papel en el abordaje de la situación de maltrato y en la resolución de sus consecuencias.

Se han identificado algunas circunstancias que dificultan una adecuada actuación sanitaria. Por un lado, las barreras institucionales como falta de tiempo, de privacidad o de recursos. Además, se han señalado obstáculos relacionados con los propios profesionales, que incluyen la incomodidad o la inseguridad personal, el miedo a ofender a la paciente o temor a represalias por parte de los agresores, todos estrechamente relacionados con la falta de formación2,4. Según datos de la OMS5, el adiestramiento y disponer de protocolos mejora la sensibilidad de los profesionales en este tema y, por tanto, su actuación sanitaria. El objetivo de este estudio fue conocer las opiniones y las actitudes del personal sanitario, de medicina y de enfermería, acerca de la violencia de género.

Material y métodos

Se trata de un estudio descriptivo realizado mediante una encuesta de elaboración propia. Se distribuyeron un total de 250 cuestionarios entre enero y marzo de 2015, dirigidos a profesionales de medicina y de enfermería, de las áreas sanitarias de ACoruña, Santiago de Compostela y Vigo. La tasa de participación fue del 49,6% (124).

El cuestionario ad hoc fue realizado teniendo en consideración diferentes estudios internacionales sobre conocimientos y actitudes del personal sanitario ante la violencia de género6-9. Constaba de 30 preguntas distribuidas en cuatro partes. La primera incluía los datos demográficos: sexo, edad, profesión, servicio (tabla 1). La segunda se componía de nueve preguntas sobre la importancia y la formación en violencia de género (tabla 1). La tercera constaba de 15 enunciados, que debían ser valorados según el grado de acuerdo o desacuerdo, sobre las capacidades y aptitudes del personal sanitario para prevenir y/o actuar ante una situación de violencia de género, incluyendo la denuncia (tablas 2 y 3). La última presentaba dos preguntas para priorizar, del 1 (menos importante) al 6 (más importante), los factores que dificultan preguntar a las pacientes por el maltrato y cuáles son las personas que denuncian con más frecuencia.

Tabla 1.

Descripción y formación de las personas encuestadas (n=124)

  Fr. absoluta 
Sexo
Mujer  94  75,8 
Hombre  30  24,2 
Edad
Media (IC 95%); mediana (mín-máx; DE)  41,6 (39,6-43,6); 40 (24-62; 11,2)
Profesión
Enfermería  56  45,2 
Medicina  68  54,8 
Servicio
Atención primaria  31  25 
Atención hospitalaria  90  72,6 
Desconocido  2,4 
¿Considera que la violencia de género es un problema de salud?
Sí  111  89,5 
No  13  10,5 
¿Considera que la violencia de género es un problema frecuente en el país?
Sí  113  91,1 
No  11  8,9 
¿Considera que la violencia de género es frecuente en su servicio?
Sí  14  11,3 
No  104  83,9 
Desconocido  4,8 
¿Ha detectado algún caso en su práctica profesional?
Sí  70  56,4 
No  54  43,5 
¿Ha emitido alguna vez un parte de lesiones?
Sí  34  27,4 
No  90  72,6 
¿Conoce el protocolo de actuación sanitaria ante la violencia de género?
Sí  46  37,1 
No  78  62,9 
¿Está familiarizado con dicho protocolo?
Sí  19,6 
No  37  80,4 
¿Ha tenido formación específica en violencia de género?
Sí  15  12,1 
No  109  87,9 
En caso afirmativo, ¿cuándo? (n=15)
Durante la carrera  46,7 
Durante la residencia  20 
En cursos posteriores  33,3 
Tabla 2.

Opiniones sobre la violencia de género (n=124)

  Fr. absoluta 
El personal sanitario tiene un papel importante en la detección de casos
En desacuerdo  0,8 
Neutro  4,8 
De acuerdo  115  92,7 
Desconocido  1,6 
Se debe preguntar a todas las mujeres si sufren algún tipo de maltrato
En desacuerdo  70  56,4 
Neutro  41  33,1 
De acuerdo  11  8,9 
Desconocido  1,6 
Solo debemos preguntar por maltrato cuando exista una sospecha
En desacuerdo  11  8,9 
Neutro  21  16,9 
De acuerdo  89  71,8 
Desconocido  2,4 
El personal sanitario conoce los signos y síntomas de maltrato
En desacuerdo  40  32,3 
Neutro  37  29,8 
De acuerdo  44  35,5 
Desconocido  2,4 
La ausencia de hallazgos físicos descarta el maltrato
En desacuerdo  119  96 
Neutro 
De acuerdo  2,4 
Desconocido  1,6 
Sería conveniente una mejor formación para afrontar la violencia de género
En desacuerdo  0,8 
Neutro  2,4 
De acuerdo  118  95,2 
Desconocido  1,6 
El personal sanitario tiene información sobre servicios de apoyo a víctimas
En desacuerdo  85  68,5 
Neutro  24  19,3 
De acuerdo  13  10,5 
Desconocido  1,6 
Existe buena coordinación entre los diferentes recursos de apoyo
En desacuerdo  61  49,2 
Neutro  53  42,7 
De acuerdo  5,6 
Desconocido  2,4 
Tabla 3.

Actuación ante sospecha fundada de violencia de género (n=124)

  Fr. absoluta 
Se debe emitir en todos los casos un parte de lesiones
En desacuerdo  11  8,9 
Neutro  12  9,7 
De acuerdo  99  79,8 
Desconocido  1,6 
Solo se debe emitir el parte de lesiones si hay lesiones físicas
En desacuerdo  102  82,3 
Neutro  5,6 
De acuerdo  13  10,5 
Desconocido  1,6 
Ante maltrato psicológico no es necesario emitir el parte de lesiones
En desacuerdo  106  85,5 
Neutro  7,3 
De acuerdo  4,8 
Desconocido  2,4 
Solo se debe emitir el parte si existe consentimiento previo de la paciente
En desacuerdo  84  67,7 
Neutro  21  16,9 
De acuerdo  17  13,7 
Desconocido  1,6 
Si la paciente niega el maltrato no se debe emitir el parte de lesiones
En desacuerdo  89  71,8 
Neutro  21  16,9 
De acuerdo  10  8,1 
Desconocido  3,2 
En caso de emitir un parte de lesiones se debe informar a la paciente
En desacuerdo  3,2 
Neutro  15  12,1 
De acuerdo  102  82,3 
Desconocido  2,4 
La sospecha de maltrato debe constar en la historia clínica
En desacuerdo 
Neutro  22  17,7 
De acuerdo  94  75,8 
Desconocido  2,4 

Se realizó un análisis descriptivo (frecuencia absoluta y porcentajes para las variables cualitativas; media, mediana, mínimo, máximo y desviación estándar para las variables cuantitativas). Las respuestas se analizaron en relación con el sexo, la profesión, el servicio y la formación, utilizando el test chi-cuadrado para los contrastes con variables cualitativas y los test de Wilcoxon (dos variables) y Kruskal Wallis (más de dos variables) en el caso de variables cuantitativas sin distribución normal. Se estableció un nivel de significación del 5%. El análisis estadístico se realizó con el programa R10.

Los participantes recibieron información sobre la finalidad de la encuesta y sobre su carácter anónimo y voluntario. El proyecto de investigación fue valorado y aprobado por el Comité de Ética de la Investigación de Galicia (Comité territorial de Santiago-Lugo) con número 2015/553.

Resultados y discusiónDescripción y formación de las personas encuestadas (tabla 1)

El 76% (94) de los participantes eran mujeres, con una edad media de 41,6años (IC95%: 39,6-43,6). El 55% (68) pertenecía al colectivo médico y el 73% (90) al ámbito hospitalario. El 90% (111) del personal encuestado consideraba que la violencia de género era un problema de salud frecuente en nuestro país, pero no así en su servicio.

El 12% (15) refirió formación específica en violencia de género. De ellos, el 87% (13) pertenecía al colectivo médico (p<0,05), y la habían recibido durante la carrera universitaria. Estos datos son similares a los obtenidos en otros estudios11,12. Sin embargo, hay autores13,14 que ofrecen cifras superiores de profesionales con formación, llegando incluso al 70% en el estudio de Shearer et al.6. Ramsay et al.8 describen una mayor formación en los cursos de posgrado.

El 37,1% (46) de los encuestados conocía el protocolo nacional de actuación sanitaria, con diferencias significativas a favor de los profesionales de atención primaria (p<0,001) y de aquellos con formación en el tema (p<0,05). Sin embargo, el 80% (37) reconoció la falta de familiaridad con el protocolo. Los datos de la literatura al respecto son heterogéneos7,8,11,15-17.

El 56% (70) refirió haber descubierto alguna vez un caso de violencia de género, sobre todo los profesionales con formación específica (p<0,05). A pesar de esto, solo el 27,4% (34) indicó que había emitido alguna vez un parte de lesiones por este motivo, especialmente personal médico (p<0,001) y con formación (p<0,05). Las cifras de profesionales que refirieron la emisión de un parte de lesiones tras un diagnóstico de maltrato son todavía menores en la literatura11,12. Aunque la elaboración de estos documentos es un deber de cualquier responsable de la asistencia sanitaria, su emisión por parte del colectivo enfermero fue incluso menor, al igual que se refleja en la bibliografía17-19.

Opiniones sobre la violencia de género (tabla 2)

El 93% (115) de los participantes consideraba que el personal sanitario tenía un papel importante en la detección de los casos, pero el 56,4% (70) se mostró en desacuerdo con preguntar a todas las mujeres por el maltrato, apoyando la opción de solo preguntar ante una sospecha el 72% (89), lo que está de acuerdo con los datos obtenidos por Ramsay et al.8.

Los profesionales encuestados se mostraron más divididos en la cuestión sobre el conocimiento de los signos y síntomas de maltrato, resultados similares a los de Murillo et al. (2018)14, estando el 95% (118) de acuerdo con la conveniencia de una mejor formación para afrontar la violencia de género. El 96% (119) consideraba que la ausencia de lesiones físicas no descarta el maltrato. De forma similar, en el estudio de Ramsay et al.8 el 82% del personal médico y el 67% de enfermería creía que era común que las víctimas no tuviesen lesiones. Sin embargo, otros autores15,16 apuntan que más de la mitad de los profesionales en sus series solo se planteaban un diagnóstico de violencia de género ante la presencia de lesiones físicas.

El 68,5% (85) se mostró en desacuerdo con que el personal sanitario tuviese información sobre los servicios de apoyo y el 49,2% (61) con que existiese buena coordinación entre los recursos, lo que está en concordancia con la literatura13,15,16,18. Es importante que el personal sanitario cuente con esta información para aumentar su visibilidad y poder transmitirla a las mujeres maltratadas, como se recoge en el protocolo nacional20.

Actuación ante sospecha fundada de violencia de género (tabla 3)

El 80% (99) de los participantes consideraba que se debía emitir el parte de lesiones ante una sospecha de maltrato, tanto físico (lesiones) como psicológico. En el estudio elaborado por el Ministerio18, solamente el 17% de profesionales médicos pensaba en un diagnóstico de violencia de género ante problemas psicológicos y más de la mitad manifestaron que realizarían el parte de lesiones únicamente ante lesiones físicas. El protocolo nacional20 recomienda estar alerta ante los posibles signos de maltrato, que van más allá de las lesiones físicas. El 67,7% (84) creía que el parte de lesiones debería emitirse aunque la paciente manifestase su oposición, y el 71,8% (89), aunque negase el maltrato, lo que está en concordancia con la bibliografía18. El 82,3% (102) de los encuestados también mostró su acuerdo con informar a la paciente antes de emitir el documento y el 75,8% (94) con reflejar la sospecha de maltrato en la historia clínica, siguiendo ambas recomendaciones del protocolo20.

El principal obstáculo para preguntar por el maltrato fue el riesgo para la paciente, señalado por el 26% (32) de los participantes, seguido de cerca por el temor a ofenderla, respaldado por el 23% (28). A continuación, el 18% (22) consideró la escasa formación y el tiempo insuficiente en la consulta. La ausencia de privacidad fue elegida por el 7% (9), y suponer que se trata de asunto privado, por el 6% (7). El 3% (4) de los participantes no respondió esta cuestión. El riesgo para la paciente fue indicado en mayor medida por profesionales sin formación específica (p<0,05). Este factor fue también establecido como barrera para indagar sobre el abuso por otros autores7,9.

Respecto a la opinión de los profesionales sobre el colectivo que más denuncia el maltrato, el 33% (41) señaló a los familiares de las víctimas, lo que contrasta con la literatura21,22. El 21% (26) consideró a las propias mujeres maltratadas y el 17% (21) a otros colectivos no especificados. Los profesionales sanitarios obtuvieron porcentajes inferiores: 10,5% (13) el colectivo médico y 4% (5) el enfermero, al igual que los/las amigos/as: 6% (8). El 8% (10) de los encuestados no contestó esta pregunta.

Podemos concluir que el personal sanitario encuestado refirió poca formación y conocimiento sobre la violencia de género, lo que puede explicar la limitada elaboración de partes de lesiones, así como la reticencia a preguntar sobre la violencia. Los profesionales señalaron la importancia de la violencia de género en nuestra sociedad, incluyendo el maltrato psicológico, y su papel en ella. Todo lo expuesto pone de manifiesto la necesidad de aumentar la formación del personal sanitario en el ámbito de la violencia de género, con el fin de mejorar la atención sanitaria a las mujeres que sufren maltrato.

Conflicto de intereses

Las autoras declaran no tener ningún conflicto de intereses relacionado con la elaboración de este trabajo.

Agradecimientos

Este trabajo ha sido posible gracias a la colaboración del personal sanitario que de manera voluntaria cumplimentó las encuestas.

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