Hemos leído con interés el artículo publicado en su revista por Morales-Conde et al., titulado «Fluorescencia y marcadores en cirugía: el futuro que nos viene»1, y creemos oportuno ampliar la información compartiendo nuestra experiencia en cirugía mamaria. Se han descrito diversas aplicaciones del verde de indocianina (VIC). No obstante, son 2 sus aplicaciones principales: la identificación del ganglio centinela (GC) y la evaluación de la perfusión en colgajos.
Tal como reseñan los autores1, las características moleculares del VIC lo convierten en un trazador prometedor para la biopsia de ganglio centinela (BGC). Este colorante equipara o mejora los resultados del azul patente y los radioisótopos2–4, mitigando sus inconvenientes y proporcionando un mapa en tiempo real del drenaje linfático incluso previo a realizar la incisión. Sin embargo, existen 2 escenarios donde su uso puede ser limitado. El primero es la paciente obesa, ya que la luz emitida por el contraste solo se puede captar hasta 1cm de profundidad, resultando difícil la identificación del GC. El segundo, las cirugías con incisión única, en las que hay gran distancia entre la incisión quirúrgica y la axila5. Aquí existe también un mayor riesgo de contaminación con contraste al seccionar conductos linfáticos entre la incisión y la axila, dificultando así la identificación del GC.
La segunda aplicación es la evaluación de la perfusión tisular en la cirugía reconstructiva de la mama. La utilización del VIC permite identificar los tejidos con mala perfusión y riesgo de necrosis tras una mastectomía preservadora de piel y pezón6–8, así como seleccionar perforantes para la reconstrucción con tejido autólogo. Recientemente hemos publicado los resultados preliminares del estudio gBREAST-229,10 en el que demostramos la utilidad del VIC en cirugía mamaria compleja por el alto valor predictivo negativo que posee la angiografía, permitiendo preservar tejidos cuya viabilidad estaba cuestionada por la planificación quirúrgica inicial. No obstante, la angiografía con VIC también tiene sus limitaciones. No existe un parámetro objetivo que permita definir y/o cuantificar la isquemia de los tejidos, pudiendo diferir dependiendo de las características del paciente o de la gran variabilidad interobservador6. Por otro lado, el uso conjunto del VIC para angiografía y linfografía para el GC es complejo ya que el área de inyección subcutánea utilizada para la linfografía puede conducirnos a sobrestimar la perfusión del colgajo o del CAP. La recomendación de los autores es realizar la inyección del contraste para la BGC próximo a la axila, para disminuir el artefacto durante la angiografía.
En conclusión, el VIC es una herramienta prometedora en muchos ámbitos de la cirugía mamaria, sin embargo, es preciso ampliar la evidencia científica, y objetivar su interpretación para estandarizar su aplicación y poder aplicarlo de forma segura.


