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Cirugía Española

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Cirugía Española Rotura de una neoplasia quística mucinosa hepática. Una entidad clínica excep...
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Vol. 103. Núm. 3.
Páginas 125-178 (Marzo 2025)
Carta científica
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Rotura de una neoplasia quística mucinosa hepática. Una entidad clínica excepcional

Rupture of a liver mucinous cystic neoplasm: An exceptional clinical entity
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Jose M. Ramia
Autor para correspondencia
jose_ramia@hotmail.com

Autor para correspondencia.
, Celia Villodre, Paola Melgar, Mariano Franco, Cándido Alcazar
Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo, Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante; ISABIAL. Universidad Miguel Hernández, Alicante, España
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Los tumores hepáticos productores de mucina fueron divididos por la OMS en 2010 en 2 grupos: las neoplasias quísticas mucinosas hepáticas (NQMH) y las neoplasias papilares intraductales biliares (NPIB)1. La diferencia entre ambas es que las NQMH presentan estroma ovárico y ausencia de comunicación con el árbol biliar2–7. Las NQMH eran anteriormente conocidas como cistoadenomas o cistoadenocarcinomas biliares1,5. Presentamos el caso de un paciente con NQMH roto, y efectuamos una revisión sistemática sobre esta extremadamente infrecuente complicación.

Mujer de 46 años, sin antecedentes médicos de interés, valorada en otro centro por presentar cuadro de dispepsia, plenitud precoz y dolor abdominal en hemiabdomen derecho, sin pérdida de peso, astenia o anorexia. Se le realizó TAC abdominal (fig. 1A) donde se apreció una lesión de 20,8×14,3×21,5cm con formaciones quísticas y sólidas en su interior, con septos y calcificaciones periféricas. La serología de hidatidosis era negativa. Fue remitida a nuestro centro para valoración.

Figura 1.

A) TAC inicial: componente sólido intraquístico (flecha). B) TAC rotura: líquido libre intraabdominal (flecha). C) Pieza quirúrgica.

Cuatro días tras la visita inicial nos avisaron desde el servicio de urgencias porque la paciente presentaba dolor abdominal muy intenso y defensa generalizada. La analítica no mostraba alteraciones reseñables: PCR: 0,47mg/dl (0-1); ALT: 52U/l (0-49) y GGT: 131U/l (5-55). Se realizó TAC abdominal donde se apreció gran cantidad de líquido libre intraabdominal (fig. 1B).

Ante dichos hallazgos, se realizó laparotomía subcostal, hallando 2.200cc de líquido turbio, su estudio microbiológico no identificó microorganismos solo leucocitos. La lesión presentaba una zona necrótica de 0,5cm por el cual drenaba el líquido intraquístico. Se procedió a realizar una quistectomía total técnicamente compleja por su proximidad, sin infiltración, al pedículo portal derecho, y colecistectomía (fig. 1C). El postoperatorio transcurre sin complicaciones mayores solo transfusión de concentrado de hematíes (Clavien-Dindo II) y es dada de alta en el 5.° día del postoperatorio.

El estudio patológico mostraba una lesión de 14,5×14×10cm de superficie interna irregular, mamelonada con un área sólida de 9×5×4cm y solido quística de 3×3×2,8cm con contenido mucinoso. El diagnóstico histológico fue NQMH maligno con componente sólido infiltrante. El estroma ovárico era positivo para receptores hormonales (estrógenos y progesterona), negativo para PAX8 y focalmente para CD10. No se observaba invasión perineural. En la resonancia magnética postoperatoria (2 meses), se observaron 2 lesiones en segmento VIII no visualizadas previamente en las TC localizadas a 5cm del tumor inicial. Se realizó PET/TC con captación sugestiva de malignidad, por lo que se decidió iniciar quimioterapia previamente a plantear su resección.

Las NQMH son neoplasias extraordinariamente infrecuentes1–7. Suelen diagnosticarse en las mujeres de mediana edad (90%), aunque si son malignos, la incidencia en los varones se incrementa1,8. Su etiología no está clarificada, y se han postulado varias opciones: restos ectópicos de células primitivas del intestino anterior atrapadas dentro del hígado, obstrucción de un conducto biliar congénito aberrante, células madre hepatobiliares primitivas o proceso reactivo a traumatismos6,7. La mayor incidencia en las mujeres sugiere una influencia hormonal. Los estudios inmunohistoquímicos muestran fenotipo miofibroblástico, y expresión de progesterona y estrógenos6. Las NQMH se dividen en lesiones con displasia de grado bajo, intermedio o alto (antes cistoadenoma) y carcinoma invasivo (cistoadenocarcinoma), el cual solo supone entre el 3-6% de los NQMH, y habitualmente se diagnostica en los pacientes más mayores2.

En la TC y resonancia magnética, los NQMH suelen ser lesiones únicas, grandes, uni o multiloculares (90%), más frecuentemente localizadas en el lóbulo izquierdo. Pueden contener septos, y presentar una cápsula fibrótica externa, gruesa e irregular con calcificaciones (47-63%)4–9. Las características radiológicas que sugieren malignidad son los nódulos murales, las proyecciones papilares, la hipervascularidad y las calcificaciones gruesas5,7–9.

El diagnóstico diferencial de los NQMH se plantea con: NPIB, colangiocarcinoma intrahepático quístico, abscesos hepáticos, quiste hidatídico y quiste simple complicado1,2. Debido a su rareza, un diagnóstico correcto preoperatorio es infrecuente2,4,6,7,9.

Son lesiones habitualmente asintomáticas (85%), si hay síntomas los más frecuentes son: dolor abdominal, sensación de plenitud y náuseas/vómitos1,7. Los marcadores tumorales (CEA y CA19-9) pueden estar elevados tanto a nivel sérico e intraquístico1,2,6–8. Es muy infrecuente que los NQMH presenten complicaciones, entre las descritas destacaremos: ictericia obstructiva, colangitis, sangrado intraquístico o rotura1,2,5–8.

La rotura de una NQMH es un evento excepcional. Tras una búsqueda bibliográfica en PubMed, sin limitaciones de fecha o idioma ((«biliary cystadenoma or cystadenocarcinoma» and rupture) and («liver or biliary MCN» and ruptura») solo hemos encontrado 4 casos publicados en la literatura2–6 (tabla 1). Las pacientes eran todas mujeres y su rango de edad va de los 24 a los 62 años. Tres son pacientes asiáticas (2 de China y una de India), y una europea (Polonia). Tres presentaban alteración del perfil hepático y elevación de CA19-9. Todas tenían dolor abdominal agudizado con la rotura. El tamaño del quiste oscilaba entre los 4 y 32cm, todos localizados en el hígado izquierdo, y 2 de ellos presentaban dilatación biliar. En 2 pacientes, se efectuó drenaje percutáneo previo a la cirugía, y en los 4 casos se realizó hepatectomía izquierda. Solo uno de los 4 casos era una neoplasia de grado intermedio. No hubo recidivas pese a la diseminación del líquido por la rotura, pero el seguimiento fue muy corto y eran NQMH benignos. La excepcionalidad de nuestro caso es que es un NQMH invasivo, localizado en el hígado derecho, europea, y sin alteración del perfil hepático.

Autoraño/país  Edad  Género  Antecedentes  Síntomas  Analítica  CEA ng/ml  CA19-9U/ml  TCTamaño quiste (cm)  Dilatación vía biliar  Líquido libre abdominal  Tratamiento  Histología  Estancia (días)  Seguimiento 
Sun et al.,2011China  42  Mujer  Esquizofrenia  Dolor abdominal, taquicardia disnea    Normal  81,4  19×29×32  No  Sí  Hepatectomía izquierda  CistoadenomaEP, PR and SMA+  15  No recidiva 6 meses 
Xu et al., 2021China  62  Mujer  Fenestración quiste hepático  Dolor abdominal  ALT: 78U/l  223.1  >12.000  17,9×12,1  No  Sí  Drenaje percutáneo y hepatectomía izquierda  NQMH grado intermedio  10  ND 
Kosnik et al., 2021Poland  24  Mujer  Embarazada al diagnóstico  Dolor abdominalIctericia  BT: 2,3g/dlFA: 194U/lGGT: 117U/l  Normal  Normal  3.7×Sí  Biloma (19cm)  Drenaje percutáneo y hepatectomía izquierda + colecistectomía + resección vía biliar  NQMH displasia bajo grado  No recidiva 2 años 
Rastogi et al., 2024India  45  Mujer  —  Dolor abdominal  AST: 107 U7ALT: 168  ND  19.000  16  Sí  Sí  Hepatectomía izquierda  ND  No recidiva 2 meses 
Ramia et al.,2024España  46  Mujer  —  Dolor abdominal  PCR: 0,47 ALT: 52U/lGGT: 131U/l  ND  ND  20,8×14,3×21,5  No  Sí  Quistectomía total  NQMH malignoEstroma ovárico ER y PgR + PAX8- CD10+ focal    2 nuevas lesiones a 2 meses posst-resección 

BT: bilirrubina total; ER: receptores estrógenos; FA: fosfatasa alcalina; MQMH: neoplasia quística mucinosa hepática; ND: no disponible; PgR: receptores de progesterona.

El tratamiento de NQMH es su escisión completa, mediante resección hepática o enucleación con márgenes libres1,2,4,7,8. En los NQMH no invasivos la tasa de curación es cercana al 100%, con una tasa de recidiva del 5%1,3,7. La supervivencia media de los NQMH invasivos es del 57% a los 5 años, aunque debido a la baja incidencia, los datos publicados presentan gran variabilidad1,7. La resección radical, el grado de invasión y el sexo femenino parecen relacionarse con una mejor supervivencia8. No hay recomendaciones basadas en la evidencia sobre el uso de quimioterapia en estos pacientes1.

Financiación

Los autores declaran no haber recibido fondos para la realización de este trabajo.

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