Las comorbilidades son determinantes clave en la inestabilidad del asma, ya que agravan síntomas y aumentan el consumo de medicación de rescate; no obstante, su impacto diferencial sobre marcadores clínicos específicos permanece insuficientemente definido. Este estudio evaluó la asociación entre comorbilidades individuales y 4indicadores diferenciados de inestabilidad clínica: 1) exacerbaciones; 2) uso aislado de agonistas β2 de acción corta (SABA); 3) uso aislado de antagonistas muscarínicos de acción corta (SAMA), y 4) uso combinado de rescates (SABA o SAMA).
MétodosEstudio observacional retrospectivo con 132 pacientes adultos asmáticos atendidos en atención primaria en Sevilla y Valencia (España). Los datos clínicos y farmacológicos se obtuvieron de historias clínicas electrónicas. Las asociaciones entre comorbilidades e indicadores de inestabilidad se analizaron mediante prueba χ2 o test exacto de Fisher.
ResultadosEl uso de SABA se asoció con rinitis alérgica, ansiedad/depresión y apnea del sueño, mientras que el uso de SAMA se relacionó con hipertensión arterial, enfermedad renal crónica y multimorbilidad. Únicamente el uso de SAMA se asoció significativamente con mayor riesgo de exacerbaciones (OR=5,97; IC del 95%: 2,43-14,66; p <0,001). El uso combinado de rescates definió un fenotipo complejo, con elevada carga comórbida alérgica, cardiovascular y psicosocial.
ConclusiónEste estudio demuestra por primera vez que las comorbilidades definen fenotipos clínicos específicos en el asma, señalando al uso de SAMA como indicador clave de exacerbaciones y multimorbilidad. La identificación sistemática de estos perfiles permitiría una estratificación del riesgo más precisa y terapias personalizadas, extendiendo el manejo clínico más allá de la vía aérea.
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Comorbidities are key determinants of asthma instability, exacerbating symptoms and increasing rescue medication use; however, their differential impact on specific clinical markers remains insufficiently defined. This study evaluated the association between individual comorbidities and 4distinct indicators of clinical instability: (1) exacerbations (2) isolated use of short-acting β2-agonists (SABA), (3) isolated use of short-acting muscarinic antagonists (SAMA), and (4) combined use of rescue medication (SABA and/or SAMA).
MethodsA retrospective observational study was conducted with 132 adult asthma patients attended in primary care settings in Seville and Valencia (Spain). Clinical and pharmacological data were extracted from electronic health records. Associations between comorbidities and instability indicators were analyzed using the χ2 test or Fisher's exact test.
ResultsSABA use was associated with allergic rhinitis, anxiety/depression, and sleep apnea, whereas SAMA use was linked to hypertension, chronic kidney disease, and multimorbidity. Only SAMA use was significantly associated with increased risk of exacerbations (OR=5.97; 95%CI: 2.43-14.66; P<.001). Combined use of rescue medication identified a complex phenotype with a substantial comorbid burden including allergic, cardiovascular, and psychosocial conditions.
ConclusionThis study demonstrates, for the first time, that comorbidities define specific clinical phenotypes in asthma, highlighting SAMA use as a key indicator of exacerbations and multimorbidity. Systematic identification of these profiles would enable more precise risk stratification and personalized therapies, extending asthma management beyond airway-centered approaches.
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica y heterogénea que afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo, con una elevada carga de morbilidad y uso de recursos1. A pesar de tratamientos eficaces, un porcentaje notable de pacientes continúa con un control subóptimo, manifestado por exacerbaciones recurrentes y un uso excesivo de broncodilatadores de rescate2,3.
En los últimos años, diversas comorbilidades como obesidad, apnea del sueño, depresión, reflujo gastroesofágico (ERGE) o rinitis alérgica se han reconocido como factores clave en la gravedad y el mal control del asma, asociándose con peor calidad de vida y mayor riesgo de exacerbaciones4-10. En asma grave se ha confirmado la alta prevalencia de multimorbilidad y su relación con mayor inestabilidad clínica, especialmente en presencia de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y psiquiátricas11.
Tradicionalmente, el uso frecuente de agonistas β2 de acción corta (SABA) ha sido considerado un indicador indirecto de mal control12-14. En contraste, el papel clínico de los antagonistas muscarínicos de acción corta (SAMA) permanece poco explorado y ausente de las guías actuales2,3,15,16.
Este estudio analiza el perfil comórbido asociado a 4indicadores de inestabilidad en el asma: exacerbaciones, uso de SABA, uso de SAMA y uso combinado de medicación de rescate. Mediante un enfoque desagregado y datos del mundo real de pacientes atendidos en atención primaria, se busca identificar fenotipos clínicos diferenciados según sus comorbilidades, para avanzar hacia un manejo más personalizado.
Materiales y métodosDiseño del estudio y contextoSe realizó un estudio retrospectivo, observacional y multicéntrico, enmarcado en el proyecto Seleida17, basado en datos anonimizados extraídos de historias clínicas electrónicas (HCE) de 2centros urbanos de atención primaria en Sevilla y Valencia (España). La selección de pacientes se efectuó mediante muestreo aleatorio simple, utilizando una tabla de números aleatorios predefinida.
El protocolo fue aprobado por los comités de ética de ambas regiones (Valencia: CEIm 132.22; Andalucía: 1140-N-23) y contó con el aval del Departamento de Investigación de SEMERGEN (2023-00035, aprobado el 6 de junio del 2023). El estudio se realizó conforme a la legislación nacional vigente en materia de protección de datos.
Población del estudioEste análisis se centra exclusivamente en la cohorte de pacientes con asma del proyecto Seleida17,18, excluyendo a aquellos con EPOC.
Criterios de inclusión:
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Edad entre 18 y 80 años.
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Asma documentada mediante espirometría o tratamiento clínico-farmacológico (al menos 3 meses/año en los últimos 2 años).
Criterios de exclusión:
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Asma clasificada en el escalón 6 (GEMA 5.4)3.
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Neoplasia activa, embarazo, cuidados paliativos o participación en ensayos clínicos.
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Uso de biológicos o corticoides sistémicos crónicos por otras indicaciones.
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Diagnóstico de solapamiento asma-EPOC (ACO).
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Ausencia de tratamiento documentado o> 50% de datos faltantes en variables clave.
Las variables extraídas de las HCE incluyeron:
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Demográficas y antropométricas: edad, sexo, talla, peso, índice de masa corporal (IMC).
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Clínicas: tabaquismo y comorbilidades relevantes (especialmente rinitis alérgica, apnea del sueño, enfermedades cardiovasculares, metabólicas y psiquiátricas, entre otras).
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Específicas del asma: escalón terapéutico (GEMA 5.4)3, tratamiento de mantenimiento (número de inhalaciones diarias, días sin tratamiento inhalado), uso de rescate (envases dispensados de SABA/SAMA), exacerbaciones, uso de corticoides sistémicos y antibióticos por eventos respiratorios, visitas respiratorias (urgencias/consulta) y eosinofilia en el último año.
Se emplearon estadísticas descriptivas para caracterizar la cohorte. Las variables categóricas se expresaron como frecuencias absolutas y porcentajes; las continuas, como medianas e intervalos intercuartílicos, dada su distribución no normal.
Se aplicó un diseño retrospectivo tipo caso-control para analizar la asociación entre comorbilidades individuales y 4marcadores de inestabilidad asmática: 1) ≥ 1 exacerbación en el último año; 2) uso de SABA; 3) uso de SAMA, y 4) uso total de medicación de rescate (SABA o SAMA).
Todas las variables, incluidas las de desenlace, fueron binarizadas (0=ausencia, 1=presencia). Se excluyeron las no binarias, aquellas con prevalencia <5%, y los valores ausentes o no numéricos se codificaron como ausencia. La prevalencia se estimó sobre el total de pacientes (n=132).
Las asociaciones se evaluaron mediante tablas de contingencia 2×2, calculando odds ratios (OR) e intervalos de confianza del 95% (IC del 95%) con test χ2 o exacto de Fisher. Los IC del 95% se estimaron por aproximación logarítmica.
Para ajustar por comparaciones múltiples, se aplicó el método de Benjamini-Hochberg, estableciendo una tasa de descubrimientos falsos (FDR) <0,05 como umbral de significación19.
Los análisis se realizaron con Python 3.11 (bibliotecas pandas v2.1.3 y SciPy v1.11.4), generando además visualizaciones complementarias. El análisis siguió las directrices Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology (STROBE) para estudios observacionales20.
ResultadosComorbilidades asociadas a las exacerbaciones asmáticasDe los 132 pacientes incluidos, quienes presentaron al menos una exacerbación en los 12 meses previos (59) mostraron una alta prevalencia de ciertas condiciones. Fueron frecuentes el uso de medicación de rescate (79,7%), edad ≥ 40 años (71,2%), rinitis alérgica (66,1%), sexo femenino (59,3%), alergia ambiental (53,9%) y uso de SABA (55,9%).
Desde el análisis estadístico, se observaron OR elevadas para algunas comorbilidades —uso combinado de SABA+SAMA (OR=2,89), tratamiento con IECA (OR=2,41), hipertrigliceridemia (OR=2,16) e hipertensión arterial (HTA) (OR=2,10)—, aunque solo el uso de SAMA mantuvo una asociación significativa (OR=5,97; IC del 95%: 2,43-14,66; p <0,001), reforzando su valor como marcador indirecto de gravedad y complejidad clínica.
No se identificaron otras asociaciones significativas destacables. Es reseñable que los pacientes con una única inhalación diaria presentaron la menor tasa de exacerbaciones (posible efecto protector, aunque no significativo).
Estos hallazgos subrayan la influencia multifactorial de las comorbilidades sobre la inestabilidad asmática y apoyan su inclusión en modelos de estratificación del riesgo2,6. La figura 1 resume estas asociaciones mediante el comorbidoma de las exacerbaciones, integrando prevalencia y tamaño del efecto21.
Comorbidoma de las exacerbaciones asmáticas. Representación circular de comorbilidades asociadas significativamente con ≥1 exacerbación en los últimos 12 meses. El tamaño del nodo indica prevalencia; la distancia radial al centro (exacerbación) es inversa a la fuerza de asociación (1/OR). La significación se evaluó con test exacto de Fisher o χ2 Las comorbilidades se codifican por dominios clínicos: cardiovascular (rojo, ●), metabólico (verde, ♦), respiratorio (azul, ▴), demográfico (morado, ■), farmacológico (naranja, ⊕), alérgico (coral, ▾) y otros (gris, ×).
Los pacientes con al menos una prescripción de SAMA en el último año presentaron un perfil comórbido caracterizado por HTA, dislipidemia, sensibilización alérgica, sexo femenino, edad ≥40 años y uso habitual de SABA, sugiriendo un fenotipo clínico complejo con polifarmacia, multimorbilidad y elevada carga sintomática (fig. 2).
Comorbidoma del uso de SAMA. Representación circular de comorbilidades asociadas significativamente al uso de SAMA en los últimos 12 meses. El tamaño del nodo indica prevalencia; la distancia radial al centro (uso de SAMA) es inversa a la fuerza de asociación (1/OR). La significación se evaluó con test exacto de Fisher o χ2. Las comorbilidades se codifican por dominios clínicos: cardiovascular (rojo, ●), metabólico (verde, ♦), respiratorio (azul, ▴), demográfico (morado, ■), farmacológico (naranja, ⊕), alérgico (coral, ▾ y otros (gris, ×).
Entre las variables analizadas, solo la HTA mostró una asociación estadísticamente significativa con el uso de SAMA (OR=3,51; IC del 95%: 1,54-8,03; p=0,004), apuntando a un posible vínculo entre riesgo cardiovascular y prescripción de SAMA. Otros factores, como el tratamiento con IECA (OR=1,95), edad ≥ 40 años (OR=2,43) e hipertrigliceridemia (OR=1,88), presentaron OR elevados, pero sin alcanzar significación estadística.
Se identificaron otras comorbilidades comunes (osteoporosis, ERGE, apnea del sueño, ansiedad/depresión) sin asociaciones estadísticas consistentes. Además, la baja proporción de pacientes con regímenes de mantenimiento simplificados podría indicar una brecha terapéutica en casos más complejos.
En conjunto, el uso de SAMA podría interpretarse no solo como decisión farmacológica, sino como marcador indirecto de complejidad clínica y mayor multimorbilidad, especialmente ante riesgo cardiovascular23,24. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de integrar sistemáticamente el perfil comórbido en las decisiones terapéuticas y en la estratificación del riesgo en asma25-28.
Comorbilidades asociadas al uso de SABALos pacientes con prescripción de SABA en el último año mostraron un perfil comórbido dominado por sensibilización alérgica y factores demográficos de riesgo. Como muestra la figura 3, fueron frecuentes la rinitis alérgica (68,2%), alergia ambiental (57,6%), sexo femenino (58,3%), edad ≥ 40 años (73,5%) y trastornos de ansiedad/depresión (32,6%).
Comorbidoma del uso de SABA. Representación circular de comorbilidades asociadas significativamente al uso de SABA en los últimos 12 meses. El tamaño del nodo indica prevalencia; la distancia radial al centro (uso de SABA) es inversa a la fuerza de asociación (1/OR). La significación se evaluó mediante test exacto de Fisher o χ2. Las comorbilidades se codifican por dominios clínicos: cardiovascular (rojo, ●), metabólico (verde, ♦), respiratorio (azul, ▴), demográfico (morado, ×), farmacológico (naranja, ⊕), alérgico (coral, ▾) y otros (gris, ×).
La única asociación estadísticamente significativa fue inversa: los pacientes con enfermedad por ERGE presentaron menor probabilidad de uso de SABA (OR=0,41; IC del 95%: 0,19-0,92; p=0,0315), hallazgo inesperado que podría reflejar diferencias en percepción de síntomas, decisiones terapéuticas alternativas o confusión diagnóstica.
Otras variables, como trastornos del estado de ánimo (OR=1,56), alergia ambiental (OR=1,09) o sexo femenino (OR=0,90), no alcanzaron significación estadística. Comparado con el perfil asociado al uso de SAMA, el comorbidoma del SABA mostró una carga comórbida menor, con escasa presencia de enfermedades cardiovasculares o respiratorias crónicas.
En conjunto, estos resultados sugieren que el uso de SABA refleja un fenotipo centrado en la percepción subjetiva de síntomas y la reactividad alérgica, más que enfermedad avanzada o multimorbilidad10,14. La asociación inversa con la ERGE refuerza la necesidad de comprender cómo ciertas comorbilidades modulan los patrones de uso de medicación de rescate en asma7,13.
Comorbilidades asociadas al uso total de medicación de rescate (SABA o SAMA)Los pacientes que usaron medicación de rescate de acción corta (SABA, SAMA o ambos) presentaron un perfil comórbido compuesto, integrando elementos de los subgrupos de monoterapia. Como muestra la figura 4, fueron frecuentes el sexo femenino (58,3%), edad ≥ 40 años, rinitis alérgica, alergia ambiental, trastornos de ansiedad/depresión (32,6%) e HTA (30,3%).
Comorbidoma del uso total de medicación de rescate (SABA o SAMA). Representación circular de comorbilidades asociadas significativamente al uso de inhaladores de rescate en los últimos 12 meses. El tamaño del nodo indica prevalencia; la distancia radial al centro (uso de rescate) es inversa a la fuerza de asociación (1/OR). La significación se evaluó con test exacto de Fisher o χ2. Las comorbilidades se codifican por dominios clínicos: cardiovascular (rojo, ●), metabólico (verde, ♦), respiratorio (azul, ▴), demográfico (morado,■), farmacológico (naranja, ⊕), alérgico (coral, ▾) y otros (gris, ×).
Aunque ninguna comorbilidad alcanzó significación estadística individual, se observaron OR elevadas en HTA (OR=2,02; IC del 95%: 0,86-4,74), uso de IECA (OR=1,98), trastornos ansioso-depresivos (OR=1,38) y sexo femenino (OR=1,34), sugiriendo un fenotipo clínico mixto con componentes cardiovasculares, alérgicos y psicosociales.
La ausencia de asociaciones significativas limita conclusiones firmes, pero el patrón observado sugiere que el uso frecuente de rescates podría derivarse de la interacción compleja entre comorbilidades, intensidad sintomática y posible infratratamiento.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de una evaluación comórbida integral en pacientes con consumo recurrente de rescates2-4. Incluso sin predictores individuales sólidos, la acumulación de comorbilidades podría actuar como marcador clínico de inestabilidad y orientar estrategias terapéuticas más personalizadas y proactivas4,6,27,28.
Visión comparativa de los perfiles comórbidosEl análisis conjunto de los 4 marcadores de inestabilidad asmática revela fenotipos clínicos diferenciados con solapamientos parciales. Las exacerbaciones se asociaron principalmente con comorbilidades cardiovasculares y metabólicas8,22, siendo el uso de SAMA el marcador más consistente de mal control, especialmente vinculado a HTA y multimorbilidad19,22,24,25.
En contraste, el uso de SABA se relacionó con sensibilización alérgica, factores demográficos y trastornos afectivos, destacando una asociación inversa significativa con ERGE7,10,13. Este perfil parece reflejar una mayor percepción sintomática más que enfermedad avanzada14.
El uso combinado de medicación de rescate (SABA o SAMA) mostró un fenotipo mixto, integrando componentes alérgicos, cardiovasculares y psicosociales4,10,23.
Aunque muchas asociaciones no alcanzaron significación estadística, los patrones observados (fig. 5) respaldan la carga comórbida como un determinante compuesto de inestabilidad. Identificar estos perfiles permite una estratificación más precisa del riesgo y apoya enfoques clínicos informados por comorbilidades en el manejo del asma2,3,6,26-28.
Patrones de comorbilidad en los distintos marcadores de inestabilidad asmática. Mapa de calor comparativo que muestra las odds ratio (OR) entre comorbilidades individuales y 4indicadores clave de inestabilidad clínica: exacerbaciones, uso de SAMA, uso de SABA y uso total de medicación de rescate (SABA o SAMA). Los valores reflejan la fuerza de la asociación entre cada comorbilidad y su desenlace.
Este estudio refuerza la relevancia clínica de las comorbilidades en el asma mediante un análisis desagregado de 4 marcadores clave de inestabilidad: exacerbaciones, uso de SABA, uso de SAMA y uso combinado de medicación de rescate.
Una aportación diferencial es la evaluación separada de SABA y SAMA como desenlaces independientes, identificando perfiles comórbidos específicos de valor clínico. Frente al enfoque habitual centrado exclusivamente en exacerbaciones o sobreuso de SABA, este análisis ofrece una perspectiva más matizada sobre la dependencia de broncodilatadores en contextos reales12,22,29.
Entre los desenlaces evaluados, el uso de SAMA se posicionó como el marcador más sólido de inestabilidad, con asociaciones consistentes con exacerbaciones e hipertensión arterial (HTA). Estos hallazgos respaldan su valor como indicador clínico indirecto, reflejando comorbilidades respiratorias y cardiovasculares habitualmente infradetectadas19,23,24,25.
Por el contrario, el uso de SABA mostró un patrón distinto, centrado en sensibilización alérgica y factores psicosociales7,10, destacando una inesperada asociación inversa con ERGE, posiblemente vinculada a diferencias en percepción de síntomas o atribución diagnóstica7,13.
El uso combinado de SABA y SAMA evidenció un fenotipo mixto, integrando rasgos alérgicos, cardiovasculares, metabólicos y neuropsiquiátricos19,23. Esta complejidad plantea barreras adicionales para optimizar la terapia, destacando la necesidad de modelos asistenciales integradores que trasciendan un enfoque exclusivo en broncodilatadores27,28.
Los resultados son coherentes con guías internacionales recientes (GINA 2024, GEMA 5.4, NICE 2024), que promueven el cribado sistemático de comorbilidades en el abordaje del asma2,3,16. Condiciones como obesidad, ansiedad, apnea del sueño o enfermedades cardiovasculares pueden amplificar o distorsionar los síntomas, dificultando el control adecuado4-10. Este estudio apoya dichas recomendaciones y sugiere que herramientas visuales como el comorbidoma pueden facilitar la estratificación del riesgo y la toma de decisiones compartida28.
Desde el punto de vista fisiopatológico, diversos mecanismos explicarían la asociación entre comorbilidades y uso excesivo de medicación de rescate: inflamación sistémica, percepción alterada de síntomas o polifarmacia4,6,8. En este contexto, el uso de SAMA podría actuar como señal de alerta frente al mal control en pacientes con perfiles comórbidos complejos13,22.
La coherencia de los patrones observados, pese a las limitaciones inherentes al diseño retrospectivo, la falta de ajuste multivariable y el tamaño muestral30, refuerza su aplicabilidad clínica. Además, el entorno de atención primaria aporta valor añadido por su representatividad y alineación con modelos de estratificación de riesgo prácticos y escalables26,28.
En conjunto, este trabajo confirma el papel central de las comorbilidades en la evolución del asma2-4 y propone un marco innovador para interpretar el uso de medicación de rescate15,25. El análisis diferenciado de SABA y SAMA permite identificar fenotipos clínicos inadvertidos en abordajes agregados12,22. Reconocer y abordar estos agrupamientos podría ser clave para mejorar el control clínico, reducir exacerbaciones y avanzar hacia una medicina del asma más personalizada y centrada en el paciente27.
Implicaciones clínicas y líneas futuras de investigaciónEl análisis diferenciado de patrones comórbidos según marcadores de inestabilidad asmática abre oportunidades para diseñar estrategias clínicas más precisas. La identificación de perfiles específicos —como el cardiovascular en usuarios de SAMA o la asociación inversa ERGE-SABA— sugiere contextualizar el uso de medicación de rescate adaptando el enfoque terapéutico al fenotipo del paciente28.
Incorporar sistemáticamente el cribado de comorbilidades en la práctica clínica podría facilitar la detección de «rasgos tratables» como ansiedad, HTA o baja adhesión al tratamiento inhalado26,27. Estrategias sencillas (listas breves de síntomas, control rutinario de tensión arterial o cribados estructurados de salud mental) pueden ayudar a identificar factores ocultos que contribuyen al mal control.
Representaciones visuales tipo comorbidoma podrían convertirse en herramientas útiles para apoyar decisiones compartidas y planificar tratamientos individualizados, especialmente en pacientes con síntomas persistentes pese a terapias guiadas por protocolos21,26,27. En contextos de alta carga asistencial, como atención primaria, estos recursos ayudan a priorizar intervenciones eficientemente27.
Futuras investigaciones deberían validar estos patrones comórbidos en cohortes más amplias y heterogéneas30. Estudios longitudinales permitirán valorar cómo cambios en la carga comórbida modifican la evolución clínica, la respuesta a terapias biológicas o el riesgo de exacerbaciones graves. También serán necesarios estudios de implementación para evaluar cómo integrar este enfoque centrado en comorbilidades en la práctica clínica sin añadir complejidad innecesaria26,27.
Limitaciones del estudioEste estudio presenta varias limitaciones que deben considerarse al interpretar sus resultados. El diseño retrospectivo y observacional impide establecer causalidad; las asociaciones identificadas deben interpretarse como exploratorias y generadoras de hipótesis.
El uso de historias clínicas electrónicas puede introducir sesgos (variabilidad diagnóstica o infrarregistro) especialmente en enfermedades muy prevalentes como HTA o ERC, y otras como ERGE, ansiedad o apnea del sueño, cuya documentación suele ser limitada en atención primaria10,17.
El análisis se limitó a variables dicotómicas y asociaciones bivariadas, sin ajuste multivariable. Por tanto, las asociaciones observadas podrían reflejar factores como edad, sexo, gravedad o adhesión terapéutica, y no deben interpretarse como predictores independientes30.
El tamaño muestral (n=132), aunque adecuado para análisis descriptivos, reduce la potencia estadística, especialmente en comorbilidades poco frecuentes30. Además, al provenir solo de 2centros urbanos en España, la generalización a otros contextos es limitada17.
Finalmente, la definición de uso de medicación de rescate (≥ 1 envase/año), aunque pragmática, podría no captar umbrales relevantes de sobreúso. Futuros estudios deberían explorar relaciones dosis-respuesta más precisas y su vínculo con exacerbaciones o fracaso terapéutico12.
A pesar de estas limitaciones, el estudio ofrece una perspectiva novedosa sobre el papel de las comorbilidades en el asma, proponiendo un marco metodológico basado en desenlaces desagregados y mapeo comórbido que puede favorecer estrategias personalizadas y centradas en el paciente2,3,25.
ConclusionesEste estudio revela que las comorbilidades condicionan la evolución del asma de forma crucial y diferencial4,6,8,23. Por primera vez, el análisis separado del uso de SABA y SAMA evidencia perfiles clínicos hasta ahora inadvertidos, posicionando al uso de SAMA como un marcador inequívoco de exacerbaciones, complejidad clínica y multimorbilidad, frente al patrón alérgico y sintomático asociado al uso de SABA13,14.
Estas evidencias exigen un cambio en la práctica asistencial, donde la identificación sistemática y temprana de las comorbilidades permita una estratificación del riesgo precisa y terapias verdaderamente personalizadas2,3,22,25-28.
La validación de estos hallazgos en estudios más amplios será decisiva para transformar la atención clínica del asma y redefinir su manejo más allá de la vía aérea28.
Contribución de los autoresLa concepción del estudio original correspondió a Maya Viejo JD y Navarro i Ros FM. El análisis estadístico y la elaboración de las representaciones gráficas fueron realizados por Maya Viejo JD. Todos los autores contribuyeron de forma significativa y equitativa al diseño del presente estudio, la selección de variables, la interpretación de los datos, la redacción del manuscrito y su revisión crítica. Asimismo, aprobaron la versión final y asumen la responsabilidad del contenido. Este trabajo representa una integración multidisciplinar de enfoques clínicos y metodológicos, fruto tanto de la diversidad profesional como de la perspectiva individual de cada autor.
Tabla de contribuciones de autoría según la taxonomía CRediT (Contributor Roles Taxonomy)
| Autor | Concepción del estudio | Metodología | Análisis formal | Visualización | Redacción inicial | Revisión crítica y edición | Aprobación final | Supervisión general |
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| Maya Viejo JD | ||||||||
| Navarro i Ros FM | ||||||||
| Murillo García D | ||||||||
| González Blanco V | ||||||||
| Helguera Quevedo JM | ||||||||
| Jiménez Ramos CM | ||||||||
| Paredero Domínguez JM | ||||||||
| Plaza Zamora J |
Los campos coloreados en verde implican participación del autor en el área seleccionada mientras que los coloreados en gris implican ausencia de participación.
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Concepción del estudio: idea original, hipótesis y objetivos.
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Metodología: diseño del estudio, selección de variables, criterios de inclusión/exclusión.
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Análisis formal: procesamiento de datos, pruebas estadísticas y validación.
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Visualización: figuras, gráficos, mapas de calor y comorbidomas.
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Redacción inicial: borrador del manuscrito.
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Revisión crítica y edición: mejoras de contenido, estructura y claridad.
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Aprobación final: validación de la versión enviada.
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Supervisión general: coordinación del proyecto, liderazgo científico.
Diego Murillo García: ha colaborado como asesor y ponente en sesiones clínicas patrocinadas por Chiesi, GSK, Novartis, Boehringer-Ingelheim, Teva, FAES, Bial, Ferrer, astraZeneca, IQVIA. Miembro de SEMERGEN con actividad en los Grupos de Trabajo de Respiratorio y Diabetes. Miembro de GRAP, RedGDPS y SEEDO. Miembro del Grupo de Trabajo de Diabetes en WONCA.
Virginia González Blanco: ha realizado sesiones clínicas patrocinadas por los laboratorios GSK, AstraZeneca, Lilly, Boehringer-Ingelheim, Bial, Chiesi, Teva, Gebro Pharma, Menarini y MSD. Es miembro de SEMERGEN, GRAP y SEMFYC. Pertenece al Grupo de Trabajo de Respiratorio de SEMERGEN.
José Manuel Helguera Quevedo: ha realizado sesiones clínicas patrocinadas por los laboratorios AstraZeneca, FAES, Esteve, Menarini, Chiesi, Novartis, Boehringer-Ingelheim, GSK, Organon, Zambón y CIPLA. Es socio de SEMERGEN, GRAP, ACINAR, SEMFYC y SEPAR y director médico internacional de LiveMed.
Carmen María Jiménez Ramos: ha asistido a eventos patrocinados por AstraZeneca, Boehringer-Ingelheim, Chiesi, GSK, Lilly, Menarini y Novartis.
José Manuel Paredero Domínguez: en los últimos 5 años ha colaborado en actividades de formación patrocinadas por GSK, Boehringer Ingelheim y Novo Nordisk. Actualmente, Presidente de SEFAP (Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria). Miembro del Grupo de Trabajo de Comunicación y de Productos Sanitarios de SEFAP.
Javier Plaza Zamora: ha colaborado en ponencias sobre terapia inhalada de AstraZeneca, Boehringer-Ingelheim, Chiesi, GlaxoSmithKline, Menarini, MundiPharma y Teva. Vicepresidente 2° de la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC), miembro de la Junta Directiva del Grupo de Respiratorio en Atención Primaria (GRAP). Miembro del Grupo de Respiratorio y Tabaquismo de SEFAC.
Fernando Navarro i Ros: ha colaborado como ponente, asesor o investigador con GSK, Boehringer, Astra Zeneca, Novartis, Chiesi, Ferrer, Esteve, MSD, Novonordisk, Sanofi, Lundbeck, Pfizer y Viatris. Pertenece al Grupo de Trabajo de Respiratorio de SEMERGEN y a la Junta Directiva de SEMERGEN en la Comunidad Valenciana.
José David Maya Viejo: ha realizado sesiones clínicas y ponencias patrocinadas por los laboratorios AstraZeneca, FAES, Esteve, Novartis, Boehringer-Ingelheim, Menarini, Chiesi, GSK y AMGEN. Es miembro de SEMERGEN y SEMG. Pertenece al Grupo de Trabajo de Respiratorio de SEMERGEN.
FinanciaciónNo se recibió financiación externa para este artículo.







