La enfermedad hepática metabólicamente asociada (MASLD, por sus siglas en inglés: Metabolic dysfunction-Associated Steatotic Liver Disease) se ha convertido en un problema creciente de salud pública. Identificar factores sociodemográficos y de estilo de vida asociados a su riesgo es clave para implementar estrategias preventivas efectivas.
ObjetivoAnalizar la asociación entre variables sociodemográficas (edad, sexo, nivel educativo y sector laboral), hábitos de salud (actividad física, adherencia a la dieta mediterránea y consumo de tabaco) y el riesgo de MASLD, valorado mediante 3 escalas no invasivas: Fatty Liver Index (FLI), Hepatic Steatosis Index (HSI) y Lipid Accumulation Product (LAP), en una amplia muestra de trabajadores españoles del sector comercio e industria.
MétodosEstudio transversal que incluyó a 56.856 trabajadores (34.448 varones y 22.408 mujeres). Se calcularon los índices FLI, HSI y LAP, y se evaluaron sus asociaciones con las variables de interés mediante análisis descriptivo, comparaciones entre grupos y regresión logística multinomial.
ResultadosEl riesgo elevado de MASLD se asoció significativamente con el sexo masculino, mayor edad, menor nivel educativo, empleo en el sector industrial, inactividad física, baja adherencia a la dieta mediterránea y tabaquismo (p<0.001 en todos los casos). La ausencia de actividad física y una dieta no mediterránea mostraron las asociaciones más fuertes con valores elevados de FLI, HSI y LAP.
ConclusionesLas intervenciones preventivas deben centrarse en subgrupos de mayor riesgo. El uso combinado de FLI, HSI y LAP permite una identificación precisa del riesgo de MASLD en el entorno laboral.
Metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease (MASLD) has become a growing public health concern. Identifying associated sociodemographic and lifestyle factors is essential for implementing effective preventive strategies.
ObjectiveTo analyze the association between sociodemographic variables (age, sex, educational level, and employment sector), health habits (physical activity, adherence to the Mediterranean diet, and smoking), and the risk of MASLD assessed through three non-invasive indexes: Fatty Liver Index (FLI), Hepatic Steatosis Index (HSI), and Lipid Accumulation Product (LAP), in a large cohort of Spanish workers from the commerce and industry sectors.
MethodsA cross-sectional study involving 56,856 workers (34,448 men and 22,408 women). FLI, HSI, and LAP were calculated, and their associations with the independent variables were analyzed using descriptive statistics, group comparisons, and multinomial logistic regression.
ResultsHigh MASLD risk was significantly associated with male sex, older age, lower education, employment in the industrial sector, physical inactivity, poor adherence to the Mediterranean diet, and smoking (all p<0.001). Physical inactivity and a non-Mediterranean diet showed the strongest associations with elevated scores in FLI, HSI, and LAP.
ConclusionsPreventive interventions should prioritize high-risk subgroups. The combined use of FLI, HSI, and LAP allows accurate identification of MASLD risk in occupational settings.
La enfermedad hepática por depósito de grasa ha sido históricamente referida como enfermedad hepática grasa no alcohólica (NAFLD, por sus siglas en inglés). Sin embargo, en 2023 se propuso un nuevo enfoque que reconoce la fisiopatología subyacente, rebautizando esta condición como enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés: Metabolic dysfunction-Associated Steatotic Liver Disease)1. Esta redefinición, impulsada por el consorcio internacional Liver Forum, refleja con mayor precisión la etiología dominante de la acumulación hepática de grasa, fuertemente ligada a factores metabólicos como la resistencia a la insulina, la obesidad y el síndrome metabólico2.
MASLD representa actualmente la causa más común de enfermedad hepática crónica en todo el mundo3. Se estima que su prevalencia global ronda el 30%, con tasas especialmente elevadas en regiones con alta incidencia de obesidad y diabetes tipo 2, como Norteamérica, Oriente Medio y partes de Europa4. En España, estudios recientes sugieren una prevalencia del 25 al 33% en población adulta general, aunque cifras superiores se han documentado en poblaciones específicas, como pacientes con obesidad, dislipidemia o trabajadores sometidos a turnos laborales irregulares5.
Este cambio de paradigma de NAFLD a MASLD ha permitido incorporar criterios clínicos más relevantes para la práctica médica. Bajo esta nueva definición, el diagnóstico se basa en la presencia de esteatosis hepática (detectada por imagen, biomarcadores o histología) junto con evidencia de disfunción metabólica, incluyendo obesidad, alteración del perfil lipídico, hipertensión o hiperglucemia6. El componente clave en este proceso es la resistencia a la insulina, que promueve un aumento en la lipólisis periférica, incrementando el flujo de ácidos grasos libres al hígado, con el consecuente depósito hepático de triglicéridos7.
La fisiopatología de MASLD es compleja y multifactorial. Inicia con un desequilibrio entre la captación y oxidación de ácidos grasos, lo que resulta en acumulación de lípidos hepatocelulares. Este estado lipotóxico induce estrés oxidativo, inflamación crónica, disfunción mitocondrial y alteración de las vías de señalización de la insulina8. La respuesta inflamatoria sostenida facilita la progresión hacia formas más graves como la esteatohepatitis metabólicamente asociada (MASH, anteriormente denominada NASH), caracterizada por necroinflamación y fibrosis hepática9. Estudios recientes han confirmado que incluso grados leves de fibrosis en contexto de MASLD aumentan significativamente el riesgo de mortalidad, especialmente por causas cardiovasculares y hepáticas10.
En términos de salud pública, MASLD se ha convertido en una amenaza silenciosa debido a su alta prevalencia, su curso habitualmente asintomático en etapas iniciales y sus múltiples comorbilidades asociadas. Varios metaanálisis han demostrado que MASLD duplica el riesgo de desarrollar diabetes tipo 211 y se asocia con una mayor incidencia de enfermedad renal crónica12, hipertensión resistente13 y disfunción endotelial14. Asimismo, existe evidencia robusta que vincula MASLD con el desarrollo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica, siendo esta última la principal causa de muerte en pacientes con enfermedad hepática metabólica15.
Además, MASLD se ha asociado con un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer, especialmente hepatocarcinoma, incluso en ausencia de cirrosis establecida16. Otros estudios han señalado una mayor incidencia de cáncer colorrectal, de mama y páncreas en individuos con MASLD, probablemente mediado por la inflamación sistémica crónica y la alteración del entorno metabólico17.
La creciente carga económica y social de esta enfermedad es igualmente relevante. MASLD genera un elevado coste sanitario directo por necesidad de pruebas diagnósticas, monitorización y tratamiento de complicaciones, así como costes indirectos por reducción de la productividad laboral y discapacidad. Un estudio europeo estimó que el coste anual por paciente con MASLD puede superar los 1.600 €, especialmente cuando coexiste con diabetes o enfermedad cardiovascular18.
En el ámbito laboral, la presencia de MASLD reviste especial interés, ya que su desarrollo y progresión pueden estar influenciados por factores ocupacionales como el trabajo por turnos, el estrés laboral crónico, la baja actividad física y patrones alimentarios poco saludables. Diversas investigaciones han mostrado una mayor prevalencia de alteraciones metabólicas en trabajadores del sector industrial o en ocupaciones con baja cualificación, lo que sugiere una posible interacción entre factores sociales y de estilo de vida en la fisiopatología de MASLD19. La identificación precoz del riesgo hepático en contextos laborales puede ser una estrategia efectiva para implementar intervenciones preventivas dirigidas a subgrupos vulnerables.
Actualmente, el diagnóstico definitivo de MASLD requiere métodos de imagen como la ecografía hepática o técnicas más sofisticadas como la elastografía transitoria o la resonancia magnética con proton density fat fraction (PDFF). No obstante, estos métodos no siempre son accesibles en el entorno clínico o laboral, lo que ha impulsado el uso de escalas no invasivas y validadas, como el Fatty Liver Index (FLI), el Hepatic Steatosis Index (HSI) y el Lipid Accumulation Product (LAP), para la estimación del riesgo de esteatosis hepática20.
El FLI, propuesto por Bedogni et al., combina triglicéridos, índice de masa corporal (IMC), circunferencia de cintura y niveles de gamma-glutamiltransferasa (GGT), y ha mostrado una alta capacidad predictiva en diversos contextos poblacionales21. El HSI incorpora transaminasas (ALT/AST), IMC, sexo y presencia de diabetes, siendo también una herramienta útil para la detección de esteatosis, especialmente en población asiática y europea22. Por su parte, el LAP, que refleja el depósito visceral de grasa mediante una fórmula que combina triglicéridos y circunferencia abdominal, se ha asociado con riesgo cardiovascular y metabólico elevado, y ha sido validado como marcador indirecto de disfunción hepática23.
Dada la disponibilidad, bajo coste y aplicabilidad de estas herramientas en grandes cohortes, su uso se ha extendido a estudios epidemiológicos y evaluaciones poblacionales, incluyendo entornos laborales. Sin embargo, pocos estudios han evaluado de forma simultánea y comparativa la utilidad de estas escalas en población activa, especialmente teniendo en cuenta variables sociodemográficas, educativas y de estilo de vida, como la adherencia a la dieta mediterránea, el nivel de actividad física o el consumo de tabaco24.
En este contexto, el presente estudio tiene como objetivo analizar la asociación entre factores sociodemográficos (edad, sexo, nivel educativo y sector laboral), hábitos de salud (actividad física, dieta mediterránea y tabaquismo) y el riesgo de MASLD estimado mediante los índices FLI, HSI y LAP en una amplia cohorte de trabajadores españoles de los sectores comercio e industria. Este enfoque permitirá identificar subgrupos de mayor vulnerabilidad y establecer recomendaciones específicas para la prevención de MASLD en el entorno laboral.
MetodologíaDiseño y poblaciónEstudio transversal descriptivo realizado entre enero 2023 y diciembre 2024 en trabajadores activos de empresas del sector comercio e industria en España. Se seleccionaron inicialmente 58.752 sujetos con muestreo sistemático en diferentes empresas, de los cuales finalmente 56.856 participantes (95%) cumplieron los criterios de inclusión y fueron incluidos (fig. 1).
Criterios de inclusión y exclusión- •
Inclusión:
- 1.
Edad entre 18 y 69 años.
- 2.
Pertenencia al sector comercio o industria con contrato laboral activo.
- 3.
Cumplimentación integral de los cuestionarios MEDAS (dieta mediterránea) e IPAQ (actividad física).
- 4.
Datos clínico-bioquímicos completos para calcular índices FLI, HSI y LAP.
- 1.
- •
Exclusión: Se excluyeron del análisis aquellos participantes que presentaban alguna de las siguientes condiciones:
- 1.
Ausencia de datos sociodemográficos o de estilo de vida (n=1.429).
- 2.
No aceptar participar en el estudio (n=435).
- 3.
Edades inferiores a 18 años o superiores a 69 años (n=42).
- 1.
- •
MEDAS: cuestionario de 14 ítems validado en población española y europeo, con buena reproducibilidad (Pearson r 0,57; ICC: 0,69)25.
- •
IPAQ (7 días): validado en España frente a acelerómetros, con correlaciones entre 0,29-0,34 y fiabilidad test-retest entre 0,73 y 0,8326.
Medidas antropométricas: peso, talla, IMC, circunferencia de cintura; presión arterial sistólica y diastólica; análisis en ayunas: glucosa, lípidos (TG, colesterol total, HDL-C, LDL-C), transaminasas (ALT, AST) y GGT.
Índices de riesgo de MASLDSe calcularon 3 herramientas no invasivas ampliamente validadas:
- •
Fatty Liver Index (FLI), Hepatic Steatosis Index (HSI) y Lipid Accumulation Product (LAP), todas comprobadas como predictores fiables de MASLD en poblaciones occidentales27–29.
Un estudio en Italia validó FLI, HSI y LAP en 2.159 sujetos confirmando buena discriminación (c-statístico entre 0,80 y 0,85)27. Otra investigación en EE. UU. (cohortes NHANES y Health Management Center) mostró valores AUC≈0,81-0,84 para FLI y HSI, manteniendo su validez bajo la nueva definición MASLD28. Asimismo, un metaanálisis contemporáneo de 16 estudios (96.101 participantes) confirmó que LAP tiene una sensibilidad del 94% y una especificidad del 85% en detección de NAFLD/MASLD29.
Se aplicaron los puntos de corte de los 3 índices validados en estudios europeos para estratificar riesgo bajo, moderado y alto de MASLD, correspondiendo los puntos de corte de riesgo alto según FLI≥60, HSI≥36 y LAP≥50.
Análisis estadísticoRealizados con SPSS® versión 29.0 (IBM Corp., Armonk, NY, EE. UU.):
- 1.
Análisis descriptivo: medias±DE o medianas (IQ) para variables continuas; proporciones con IC 95% para categóricas.
- 2.
Comparaciones bivariadas: pruebas t de Student, ANOVA y χ2 según tipo de variable.
- 3.
Regresión logística multinomial: para evaluar asociación entre variables sociodemográficas (sexo, edad, nivel educativo, sector laboral) y hábitos de salud (dieta, actividad física, tabaquismo) con riesgo de MASLD (categorías FLI, HSI y LAP).
- 4.
Cálculo de odds ratios (OR) con IC 95% y valor de p<0,05.
- 5.
Verificación de multicolinealidad y ajuste con test Hosmer-Lemeshow y razón de verosimilitud.
La muestra incluyó a 56.856 trabajadores, distribuidos en 34.448 varones (18.160 en comercio y 25.824 en industria) y 22.408 mujeres (9.288 en comercio y 3.584 en industria). En general, los varones del sector comercio e industria presentaron características antropométricas y clínicas similares, con diferencias significativas en la estatura (p<0,001) y colesterol total (p<0,001), siendo más altos y con menor colesterol los del comercio. En las mujeres, se observaron mayores diferencias entre sectores, destacando una edad significativamente superior en el grupo industrial (41,6±10,5 vs. 35,9±10,1 años; p<0,001), así como mayor peso, presión arterial sistólica y diastólica, colesterol total, LDL-c y triglicéridos, lo que podría mostrar un mayor riesgo cardiometabólico en este subgrupo.
En cuanto a nivel educativo, el porcentaje de trabajadores con educación primaria fue significativamente mayor en el comercio (varones: 52,4%; mujeres: 90,1%) frente a la industria (36,7 y 83,7%, respectivamente; p<0,001 en ambos sexos). La inactividad física y la baja adherencia a la dieta mediterránea fueron más prevalentes en el sector industrial, especialmente entre las mujeres (sedentarismo: 59,4%; no adherencia a la dieta: 59,8%). El tabaquismo fue más frecuente entre varones del sector industrial (37,0 vs. 29,5%; p<0,001), sin diferencias significativas en mujeres (tabla 1).
Características sociodemográficas, clínicas y de estilo de vida de los participantes según sexo y sector laboral
| Varones | Mujeres | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Comercio n=18.160 | Industria n=25,824 | Valor de p | Comercio n=9,288 | Industria n=3,584 | Valor de p | |
| Edad (años) | 39,5 (9,8) | 39,4 (10,5) | 0,225 | 35,9 (10,1) | 41,6 (10,5) | <0,001 |
| Altura (cm) | 175,0 (6,7) | 173,9 (7,0) | <0,001 | 162,0 (6,4) | 160,9 (6,5) | <0,001 |
| Peso (kg) | 81,5 (12,5) | 81,3 (14,2) | 0,064 | 65,3 (13,4) | 68,8 (14,0) | <0,001 |
| Cintura (cm) | 87,5 (8,8) | 87,7 (9,0) | 0,121 | 73,7 (7,5) | 75,1 (8,0) | <0,001 |
| Cadera (cm) | 100,6 (7,9) | 99,6 (8,4) | <0,001 | 97,0 (8,9) | 98,1 (9,4) | <0,001 |
| Presión arterial sistólica (mmHg) | 122,6 (14,4) | 124,5 (15,0) | 0,024 | 112,6 (14,2) | 117,9 (16,2) | <0,001 |
| Presión arterial diastólica (mmHg) | 74,5 (10,2) | 75,6 (10,5) | 0,170 | 68,9 (9,8) | 71,5 (10,7) | <0,001 |
| Colesterol total (mg/dl) | 193,9 (37,4) | 197,5 (38,6) | <0,001 | 189,4 (35,4) | 201,1 (39,3) | <0,001 |
| Colesterol HDL (mg/dl) | 51,1 (6,7) | 51,4 (7,0) | <0,001 | 54,5 (7,9) | 52,3 (7,5) | <0,001 |
| Colesterol LDL (mg/dl) | 119,4 (37,7) | 121,9 (37,2) | <0,001 | 117,7 (35,6) | 130,6 (38,8) | <0,001 |
| Triglicéridos (mg/dl) | 119,3 (81,3) | 122,4 (84,6) | <0,001 | 85,4 (37,6) | 90,8 (45,8) | <0,001 |
| Glucosa (mg/dl) | 86,3 (11,9) | 88,7 (12,9) | <0,001 | 84,2 (10,6) | 84,3 (11,9) | 0,210 |
| 18-29 años | 17,7 | 20,3 | <0,001 | 32,1 | 16,5 | <0,001 |
| 30-39 años | 31,8 | 31,7 | 32,6 | 26,9 | ||
| 40-49 años | 33,6 | 28,5 | 23,6 | 31 | ||
| 50-59 años | 14,7 | 16,7 | 10,3 | 23,4 | ||
| 60-69 años | 2,2 | 2,8 | 1,4 | 2,2 | ||
| Educación primaria | 52,4 | 36,7 | <0,001 | 90,1 | 83,7 | <0,001 |
| Educación secundaria | 47,6 | 63,3 | 9,9 | 16,3 | ||
| Sin actividad física | 51,5 | 55,4 | <0,001 | 42,7 | 59,4 | <0,001 |
| Con actividad física | 48,5 | 44,6 | 57,3 | 40,6 | ||
| Dieta no mediterránea | 56,1 | 59,8 | <0,001 | 44,4 | 59,8 | <0,001 |
| Dieta mediterránea | 43,9 | 40,2 | 55,6 | 40,2 | ||
| No fumadores | 70,5 | 63 | <0,001 | 68 | 67,2 | 0,181 |
| Fumadores | 29,5 | 37 | 32 | 32,8 | ||
HDL: lipoproteinas de alta densidad; LDL: lipoproteinas de baja densidad.
Los valores medios de los 3 índices de riesgo hepático (FLI, HSI y LAP) aumentaron progresivamente con la edad en ambos sexos y sectores. Entre los varones, los trabajadores de la industria presentaron consistentemente valores más elevados que los del comercio en todas las categorías, con diferencias estadísticamente significativas. En el grupo de 50-59 años, el FLI fue 45,5 en industria vs. 44,8 en comercio; el HSI, 38,0 vs. 37,5; y el LAP, 36,8 vs. 36,0.
La educación secundaria se asoció con menores valores medios en los 3 índices, tanto en varones como en mujeres. En los varones con educación secundaria, los valores de FLI fueron 35,8 en comercio y 36,6 en industria, frente a 37,7 y 38,6 en aquellos con educación primaria. Asimismo, la práctica de actividad física se asoció con valores marcadamente inferiores en todos los índices. En los varones activos, el FLI fue 30,7 en comercio y 31,5 en industria, mientras que entre los sedentarios alcanzó 44,2 y 45,9, respectivamente.
La adherencia a la dieta mediterránea también mostró un efecto protector. Los varones con buena adherencia presentaron valores de FLI de 31,9 (comercio) y 32,6 (industria), frente a 43,1 y 44,9 en aquellos sin adherencia. Estas asociaciones se mantuvieron en las mujeres, aunque con valores absolutos más bajos. El tabaquismo se asoció a mayores niveles de FLI, HSI y LAP en ambos sexos (tabla 2).
Valores medios de los índices FLI, HSI y LAP según variables sociodemográficas y de estilo de vida, por sexo y sector
| FLI | HSI | LAP | ||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Varones | Comercio | Industria | Comercio | Industria | Comercio | Industria | ||||||
| n | Media (dt) | n | Media (dt) | n | Media (dt) | n | Media (dt) | n | Media (dt) | n | Media (dt) | |
| Varones | ||||||||||||
| 18-29 años | 3.224 | 24,4 (23,9) | 5.248 | 25,4 (23,1) | 3.224 | 33,7 (5,9) | 5.248 | 34,6 (6,8) | 3.224 | 21,4 (24,2) | 5.248 | 22,0 (19,2) |
| 30-39 años | 5.768 | 32,2 (24,6) | 8.184 | 35,1 (26,4) | 5.768 | 35,4 (6,1) | 8.184 | 36,5 (6,9) | 5.768 | 28,2 (25,8) | 8.184 | 30,4 (32,5) |
| 40-49 años | 6.104 | 38,6 (26,0) | 7.360 | 43,2 (27,6) | 6.104 | 36,9 (7,2) | 7.360 | 37,5 (6,7) | 6.104 | 34,0 (34,1) | 7.360 | 36,1 (37,1) |
| 50-59 años | 2.664 | 44,8 (25,5) | 4.312 | 45,5 (26,6) | 2.664 | 37,5 (6,6) | 4.312 | 38,0 (5,7) | 2.664 | 36,0 (31,2) | 4.312 | 36,8 (35,0) |
| 60-69 años | 400 | 46,8 (25,2) | 720 | 46,4 (27,3) | 400 | 37,7 (6,1) | 720 | 38,3 (6,3) | 400 | 36,5 (30,9) | 720 | 38,0 (27,4) |
| Educación primaria | 9.512 | 37,7 (26,1) | 9.480 | 38,6 (26,1) | 9.512 | 37,3 (6,4) | 9.480 | 38,6 (7,1) | 9.512 | 33,2 (28,9) | 9.480 | 34,5 (29,2) |
| Educación secundaria | 8.648 | 35,8 (24,9) | 16.344 | 36,6 (27,0) | 8.648 | 35,7 (6,8) | 16.344 | 36,6 (6,9) | 8.648 | 29,9 (29,2) | 16.344 | 30,8 (30,0) |
| Sin actividad física | 9.344 | 44,2 (25,7) | 14.304 | 45,9 (26,8) | 9.344 | 42,8 (6,6) | 14.304 | 43,5 (7,2) | 9.344 | 40,9 (28,4) | 14..304 | 42,0 (30,8) |
| Con actividad física | 8.816 | 30,7 (24,3) | 11.520 | 31,5 (25,9) | 8.816 | 30,4 (6,4) | 11.520 | 31,6 (7,0) | 8.816 | 21,3 (27,9) | 11.520 | 22,3 (29,7) |
| Dieta no mediterránea | 10.184 | 43,1 (26,2) | 15.440 | 44,9 (26,3) | 10.184 | 41,0 (6,7) | 15.440 | 42,5 (7,0) | 10.184 | 38,9 (27,9) | 15.440 | 39,9 (30,1) |
| Dieta mediterránea | 7.976 | 31,9 (25,2) | 10.384 | 32,6 (26,0) | 7.976 | 32,3 (6,8) | 10.384 | 33,4 (6,8) | 7.976 | 23,5 (26,9) | 10.384 | 25,3 (29,9) |
| No fumadores | 12.808 | 36,2 (25,9) | 16.280 | 36,9 (26,3) | 12.808 | 35,5 (6,9) | 16.280 | 36,4 (6,9) | 12.808 | 29,8 (28,9) | 16.280 | 31,3 (29,5) |
| Fumadores | 5.352 | 38,4 (26,3) | 9.544 | 39,8 (26,9) | 5.352 | 38,8 (7,0) | 9.544 | 39,9 (7,2) | 5.352 | 34,6 (30,2) | 9.544 | 36,2 (30,0) |
| Mujeres | ||||||||||||
| 18-29 años | 2.984 | 10,8 (15,7) | 592 | 13,9 (19,3) | 2.984 | 32,7 (5,3) | 592 | 34,6 (6,6) | 2.984 | 13,5 (12,3) | 592 | 15,6 (16,0) |
| 30-39 años | 3.024 | 12,2 (17,7) | 960 | 17,4 (21,8) | 3.024 | 34,0 (5,8) | 960 | 36,4 (7,3) | 3.024 | 14,4 (15,1) | 960 | 17,4 (18,1) |
| 40-49 años | 2.192 | 13,9 (18,5) | 1.112 | 21,2 (23,0) | 2.192 | 34,3 (5,0) | 1.112 | 37,3 (6,8) | 2.192 | 15,1 (15,8) | 1.112 | 19,9 (19,4) |
| 50-59 años | 960 | 19,7 (21,6) | 840 | 24,7 (23,7) | 960 | 35,7 (5,9) | 840 | 38,4 (6,8) | 960 | 18,8 (20,6) | 840 | 22,0 (20,4) |
| 60-69 años | 128 | 22,9 (23,0) | 80 | 25,5 (22,9) | 128 | 36,8 (7,0) | 80 | 38,9 (6,7) | 128 | 20,9 (18,6) | 80 | 22,6 (20,6) |
| Educación primaria | 8.368 | 14,3 (20,5) | 3.000 | 20,6 (21,9) | 8.368 | 35,1 (6,0) | 3.000 | 37,2 (7,0) | 8.368 | 16,0 (17,7) | 3.000 | 19,4 (18,8) |
| Educación secundaria | 920 | 10,3 (19,7) | 584 | 15,3 (19,8) | 920 | 28,2 (5,1) | 584 | 29,1 (6,6) | 920 | 10,5 (15,9) | 584 | 12,0 (15,7) |
| Sin actividad física | 3.928 | 16,9 (21,3) | 2.128 | 25,4 (18,7) | 3.928 | 45,8 (7,3) | 2.128 | 48,2 (7,3) | 3.928 | 20,2 (18,3) | 2.128 | 23,5 (18,2) |
| Con actividad física | 5.360 | 10,3 (20,0) | 1.456 | 13,5 (19,2) | 5.360 | 25,1 (5,5) | 1.456 | 26,9 (6,7) | 5.360 | 11,0 (17,3) | 1.456 | 13,8 (17,2) |
| Dieta no mediterránea | 4.120 | 15,8 (20,2) | 2.144 | 22,5 (18,4) | 4.120 | 43,6 (7,0) | 2.144 | 46,0 (7,4) | 4.120 | 19,2 (17,7) | 2.144 | 21,8 (20,0) |
| Dieta mediterránea | 5.168 | 12,4 (19,6) | 1.440 | 16,5 (17,7) | 5.168 | 27,9 (5,9) | 1.440 | 29,9 (6,2) | 5.168 | 12,5 (18,0) | 1.440 | 15,7 (16,2) |
| No fumadores | 6.320 | 12,8 (18,4) | 2.408 | 18,6 (18,9) | 6.320 | 30,5 (6,2) | 2.408 | 32,2 (5,8) | 6.320 | 14,4 (14,9) | 2.408 | 17,2 (17,8) |
| Fumadores | 2.968 | 16,4 (19,0) | 1.176 | 23,2 (17,7) | 2.968 | 33,6 (6,2) | 1.176 | 36,4 (6,6) | 2.968 | 16,6 (15,7) | 1.176 | 19,8 (16,0) |
FLI: índice de hígado graso; HSI: índice de esteatosis hepática; LAP: producto de acumulación de lípidos. dt desviación típica.
Significación estadística en todos los casos (p<0,05).
La prevalencia de valores elevados de FLI, HSI y LAP aumentó con la edad, con diferencias significativas entre sectores. En los varones de 60-69 años, la prevalencia de FLI elevado fue del 34,8% en comercio y del 35,7% en industria, mientras que el HSI alto alcanzó el 60,9% en industria y el 57,7% en comercio. En mujeres del mismo grupo, los valores fueron notablemente menores, aunque con un patrón similar.
El nivel educativo mostró una clara asociación con el riesgo hepático. En los varones con estudios primarios, la prevalencia de HSI elevado fue del 51,5% en industria vs. 49,3% en comercio, mientras que en aquellos con educación secundaria los valores fueron del 47,3 y 44,8%. La actividad física y la adherencia a la dieta mediterránea se asociaron con reducciones marcadas en la prevalencia de riesgo elevado: en los varones activos, solo el 5,2% en comercio y el 8,3% en industria presentaban FLI alto, frente al 38,5 y 41,2% en los sedentarios. Las diferencias fueron similares para HSI y LAP.
La prevalencia de riesgo elevado fue sistemáticamente superior en los fumadores respecto a los no fumadores en ambos sexos y sectores. Por ejemplo, el 53,8% de los varones fumadores del sector industrial presentó HSI alto, frente al 47,7% de los no fumadores. Todos estos datos pueden consultarse en la tabla 3.
Prevalencia de valores elevados en FLI, HSI y LAP según variables sociodemográficas y de salud, por sexo y sector
| FLI alto | HSI alto | LAP alto | ||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Comercio | Industria | Comercio | Industria | Comercio | Industria | |||||||
| n | % | n | % | n | % | n | % | n | % | n | % | |
| Varones | ||||||||||||
| 18-29 años | 3.224 | 11,1 | 5.248 | 11,3 | 3.224 | 30,1 | 5.248 | 34,3 | 3.224 | 19,9 | 5.248 | 20,2 |
| 30-39 años | 5.768 | 16,2 | 8.184 | 20,8 | 5.768 | 41,1 | 8.184 | 46,6 | 5.768 | 30,4 | 8.184 | 33,6 |
| 40-49 años | 6.104 | 23,1 | 7.360 | 29,9 | 6.104 | 50,3 | 7.360 | 54,0 | 6.104 | 39,4 | 7.360 | 42,6 |
| 50-59 años | 2.664 | 31,6 | 4.312 | 34,0 | 2.664 | 55,4 | 4.312 | 60,2 | 2.664 | 45,5 | 4.312 | 46,7 |
| 60-69 años | 400 | 34,8 | 720 | 35,7 | 400 | 57,7 | 720 | 60,9 | 400 | 46,1 | 720 | 50,7 |
| Educación primaria | 9.512 | 25,2 | 9.480 | 27,7 | 9.512 | 49,3 | 9.480 | 51,5 | 9.512 | 36,3 | 9.480 | 38,4 |
| Educación secundaria | 8.648 | 18,8 | 16.344 | 20,2 | 8.648 | 44,8 | 16.344 | 47,3 | 8.648 | 32,1 | 16.344 | 34,3 |
| Sin actividad física | 9.344 | 38,5 | 14.304 | 41,2 | 9.344 | 82,3 | 14.304 | 85,2 | 9.344 | 57,1 | 14.304 | 60,3 |
| Con actividad física | 8.816 | 5,2 | 11.520 | 8,3 | 8.816 | 12,5 | 11.520 | 15,1 | 8.816 | 11,3 | 11.520 | 12,5 |
| Dieta no mediterránea | 10.184 | 37,1 | 15.440 | 38,9 | 10.184 | 78,8 | 15.440 | 81,0 | 10.184 | 55,3 | 15.440 | 58,6 |
| Dieta mediterránea | 7.976 | 6,8 | 10.384 | 10,2 | 7.976 | 15,3 | 10.384 | 17,6 | 7.976 | 13,9 | 10.384 | 14,7 |
| No fumadores | 12.808 | 20,6 | 16.280 | 22,5 | 12.808 | 44,3 | 16.280 | 47,7 | 12.808 | 32,3 | 16.280 | 34,5 |
| Fumadores | 5.352 | 26,3 | 9.544 | 29,3 | 5.352 | 51,2 | 9.544 | 53,8 | 5.352 | 37,9 | 9.544 | 40,7 |
| Mujeres | ||||||||||||
| 18-29 años | 2.984 | 1,8 | 592 | 5,3 | 2.984 | 26,7 | 592 | 33,7 | 2.984 | 13,0 | 592 | 18,4 |
| 30-39 años | 3.024 | 4,4 | 960 | 7,7 | 3.024 | 29,0 | 960 | 43,5 | 3.024 | 15,3 | 960 | 22,8 |
| 40-49 años | 2.192 | 5,3 | 1.112 | 9,5 | 2.192 | 31,2 | 1.112 | 51,6 | 2.192 | 17,8 | 1.112 | 29,2 |
| 50-59 años | 960 | 7,1 | 840 | 11,3 | 960 | 38,7 | 840 | 60,3 | 960 | 25,5 | 840 | 34,5 |
| 60-69 años | 128 | 10,5 | 80 | 11,6 | 128 | 47,5 | 80 | 64,3 | 128 | 33,0 | 80 | 35,2 |
| Educación primaria | 8.368 | 5,3 | 3.000 | 8,7 | 8.368 | 31,3 | 3.000 | 48,2 | 8.368 | 18,3 | 3.000 | 27,2 |
| Educación secundaria | 920 | 4,0 | 584 | 5,0 | 920 | 25,3 | 584 | 30,0 | 920 | 11,0 | 584 | 15,8 |
| Sin actividad física | 3.928 | 10,2 | 2.128 | 13,5 | 3.928 | 50,2 | 2.128 | 70,3 | 3.928 | 28,8 | 2.128 | 40,2 |
| Con actividad física | 5.360 | 1,3 | 1.456 | 2,2 | 5.360 | 10,7 | 1.456 | 24,8 | 5.360 | 5,9 | 1.456 | 10,5 |
| Dieta no mediterránea | 4.120 | 9,6 | 2.144 | 11,9 | 4.120 | 48,2 | 2.144 | 65,7 | 4.120 | 26,6 | 2.144 | 38,3 |
| Dieta mediterránea | 5.168 | 1,9 | 1.440 | 3,4 | 5.168 | 14,7 | 1.440 | 29,8 | 5.168 | 7,9 | 1.440 | 13,5 |
| No fumadores | 6.320 | 4,5 | 2.408 | 7,4 | 6.320 | 28,8 | 2.408 | 45,8 | 6.320 | 15,8 | 2.408 | 24,3 |
| Fumadores | 2.968 | 5,9 | 1.176 | 9,0 | 2.968 | 33,6 | 1.176 | 53,3 | 2.968 | 19,9 | 1.176 | 28,8 |
FLI: índice de hígado graso; HSI: índice de esteatosis hepática; LAP: producto de acumulación de lípidos.
Significación estadística en todos los casos (p<0,05).
En la tabla 4 los análisis de regresión logística multinomial revelaron asociaciones sólidas entre las variables estudiadas y el riesgo elevado en los 3 índices hepáticos. En comparación con las mujeres, los varones mostraron mayores probabilidades de presentar FLI alto (OR=3,35; IC 95%: 2,80-3,91), HSI alto (OR=1,41; IC 95%: 1,29-1,53) y LAP alto (OR=1,88; IC 95%: 1,65-2,02).
Asociación multivariable entre variables sociodemográficas y de estilo de vida con valores elevados de FLI, HSI y LAP
| FLI alto | HSI alto | LAP alto | |
|---|---|---|---|
| OR (IC 95%) | OR (IC 95%) | OR (IC 95%) | |
| Mujeres | 1 | 1 | 1 |
| Varones | 3,35 (2,80-3,91) | 1,41 (1,29-1,53) | 1,88 (1,65-2,02) |
| 18-29 años | 1 | 1 | 1 |
| 30-39 años | 1,36 (1,23-1,50) | 1,15 (1,11-1,19) | 1,20 (1,14-1,26) |
| 40-49 años | 2,39 (1,98-2,79) | 1,61 (1,43-1,79) | 1,72 (1,50-1,95) |
| 50-59 años | 3,57 (2,90-4,24) | 2,21 (1,80-2,62) | 2,33 (1,72-2,93) |
| 60-69 años | 4,40 (3,50-5,31) | 2,90 (2,11-3,70) | 3,45 (2,60-4,31) |
| Educación secundaria | 1 | 1 | 1 |
| Educación primaria | 1,38 (1,25-1,52) | 1,28 (1,19-1,38) | 1,31 (1,20-1,42) |
| Comercio | 1 | 1 | 1 |
| Industria | 1,29 (1,20-1,39) | 1,33 (1,20-1,46) | 1,24 (1,15-1,34) |
| Con actividad física | 1 | 1 | 1 |
| Sin actividad física | 8,10 (7,01-9,20) | 6,67 (5,56-7,69) | 6,49 (5,30-7,69) |
| Dieta mediterránea | 1 | 1 | 1 |
| Dieta no mediterránea | 4,70 (3,87-5,54) | 3,30 (2,70-3,91) | 4,01 (3,02-5,01) |
| No fumadores | 1 | 1 | 1 |
| Fumadores | 1,30 (1,20-1,41) | 1,41 (1,25-1,57) | 1,29 (1,19-1,40) |
FLI: indice de hígado graso; HSI: índice de esteatosis hepática; IC: intervalo de confianza; LAP: producto de acumulación de lípidos; OR: odds ratio.
Significación estadística en todos los casos (p<0,05).
La edad fue un predictor independiente fuerte de MASLD: los trabajadores de 60-69 años mostraron un riesgo casi 5 veces mayor de presentar FLI alto respecto al grupo de 18-29 años (OR=4,40; IC 95%: 3,50-5,31). Asimismo, el nivel educativo superior se asoció con una ligera reducción del riesgo en los 3 índices.
Trabajar en el sector industrial se relacionó con un aumento modesto pero significativo del riesgo de MASLD (FLI: OR=1,29; HSI: OR=1,33; LAP: OR=1,24). Las asociaciones más fuertes se observaron para la inactividad física (OR>6 en todos los casos) y la no adherencia a la dieta mediterránea (OR: 3,30-4,70), confirmando el papel clave de los estilos de vida en la prevención de MASLD. El tabaquismo también mostró una asociación significativa con el riesgo aumentado, aunque de menor magnitud.
DiscusiónLos hallazgos de este estudio respaldan y amplían la evidencia existente sobre los determinantes de la enfermedad hepática metabólicamente asociada (MASLD) en contextos laborales. El uso combinado de 3 índices validados —FLI, HSI y LAP— permitió una identificación consistente del riesgo elevado en subgrupos con características sociodemográficas y de estilo de vida específicas.
En primer lugar, la asociación entre inactividad física y valores altos en los 3 índices coincide con estudios que muestran reducción significativa del riesgo de MASLD mediante actividad regular. En datos procedentes de la NHANES 2017-2020, niveles altos de actividad física se asociaron con un riesgo del 53% menor de MASLD (OR: 0,47)30. Asimismo, estudios de medición objetiva de actividad física evidencian una relación inversa entre intensidad de ejercicio y prevalencia de esteatosis, lo que explica la fuerte asociación observada en el grupo sedentario de nuestra cohorte31. Específicamente, entrenamientos de resistencia mostraron efectos más marcados en descenso del FLI que programas aeróbicos moderados32.
El impacto protector de la dieta mediterránea también fue mensaje central. De forma coherente con lo descrito en poblaciones europeas e hispanoamericanas, una dieta de alta calidad se asocia con disminución del riesgo de MASLD incluso en individuos físicamente inactivos33. Se ha observado que la adherencia a patrones alimentarios ricos en frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva se traduce en menores concentraciones de enzimas hepáticas, menor esteatosis y menor progresión a fibrosis34.
Desde el punto de vista ocupacional, los resultados de este estudio adquieren un matiz especialmente relevante al centrarse en trabajadores de los sectores comercio e industria, cuyos perfiles laborales difieren significativamente en cuanto a exigencias físicas, horarios, nivel de automatización, acceso a alimentación saludable y carga de estrés psicosocial. En el sector industrial predominan empleos manuales, a menudo con turnos rotativos o nocturnos, limitaciones en la movilidad durante la jornada y entornos donde las oportunidades de mantener hábitos saludables son escasas. Esto podría explicar la mayor prevalencia de sedentarismo, baja adherencia a la dieta mediterránea y mayor riesgo hepático en este grupo. Por otro lado, el sector comercio, aunque en muchos casos también expuesto a condiciones precarias, presenta mayor proporción de mujeres, menor edad media y jornadas menos fraccionadas, factores que pueden atenuar el riesgo metabólico observado. Estudios previos en trabajadores de la construcción, limpieza o manufactura también han reportado mayor prevalencia de obesidad abdominal, hipertensión y dislipidemia frente a empleados de oficina o profesiones sanitarias, reforzando la idea de que el tipo de ocupación actúa como determinante estructural de la salud hepática y metabólica35.
La edad avanzada emergió como predictor independiente del riesgo hepático elevado, especialmente en FLI (OR>4 en mayores de 60 años). Esto concuerda con reportes sobre incremento de prevalencia de MASLD con edad debido a mayor acumulación de grasa visceral, disfunción mitocondrial e inflamación crónica ligada al envejecimiento metabólico36.
El sexo masculino mostró mayor probabilidad de riesgo hepático alto (OR: FLI≈3,35). Esta diferencia puede relacionarse con distribución de grasa visceral, menor protección estrogénica y mayores tasas de alteraciones metabólicas en los varones, lo cual ha sido documentado en estudios poblacionales recientes37.
Estas asociaciones se fortalecen al considerar la interacción entre factores: la combinación de sedentarismo y dieta no mediterránea mostró efectos sinérgicos que incrementan el riesgo. Los análisis de NHANES indicaron que participantes con alta actividad y dieta de alta calidad presentaron el riesgo más bajo (OR≈0,41), mientras que los inactivos con mala dieta tuvieron mayor riesgo de enfermedad hepática avanzada30.
La prevalencia de tabaquismo, también significativamente asociada con riesgo elevado, refuerza la importancia de considerar múltiples conductas. Aunque su efecto es menor que dieta o actividad física, el tabaquismo ha sido identificado como factor independiente de progresión de MASLD hacia fibrosis38.
Desde una perspectiva fisiopatológica, la resistencia a la insulina representa el nexo central entre estos factores de riesgo y MASLD. La obesidad visceral y baja actividad física promueven lipólisis periférica e influyen en el hígado mediante aumento de ácidos grasos libres, estrés oxidativo, inflamación inflamatoria y disfunción mitocondrial39. El seguimiento de poblaciones obesas sin diabetes mostró que incluso leves reducciones del 5% del peso corporal se asocian con mejoría bioquímica y reducción de la esteatosis, en consonancia con evidencias previas de intervención dietética y ejercicio40,41.
Nuestros resultados tienen implicaciones claras para la salud pública y laboral. Dada la alta prevalencia de MASLD en adultos activos y su curso predominantemente asintomático hasta fases avanzadas, es esencial incorporar estrategias de screening en medicina del trabajo utilizando herramientas simples y económicas como FLI, HSI y LAP. Estas escalas permiten priorizar intervenciones en trabajadores vulnerables, sin costes elevados ni invasividad.
Además, los programas de prevención deben incluir promoción activa de ejercicio regular (≥ 150 min semanales de intensidad moderada o resistencia) y de una alimentación estilo mediterránea, especialmente entre trabajadores con menor nivel educativo o en entornos industriales. La evidencia clínica muestra que mejoras estructuradas en dieta y actividad pueden revertir esteatosis e incluso fibrosis hepática.
También es relevante considerar la integración de consejería conductual y apoyo continuo, dado que muchos trabajadores no perciben la MASLD como enfermedad y presentan motivación baja para cambiar conductas. Abordajes basados en teoría del comportamiento, coaching motivacional y seguimiento individualizado han demostrado aumentar adherencia y lograr pérdida de peso sostenida.
Finalmente, el uso de los 3 índices de riesgo permitió comparar su correspondencia en distintos subgrupos: la concordancia entre FLI, HSI y LAP fue alta, lo cual aporta robustez a la estrategia de screening laboral. Sin embargo, en contextos donde sean accesibles técnicas como elastografía o MRI-PDFF, estas deberían emplearse como confirmación diagnóstica.
ConclusionesEste estudio, basado en una amplia cohorte de trabajadores del sector comercio e industria en España, demuestra que el riesgo de enfermedad hepática metabólicamente asociada (MASLD) se encuentra significativamente asociado con factores sociodemográficos (edad, sexo, nivel educativo y tipo de ocupación) y de estilo de vida (actividad física, adherencia a la dieta mediterránea y tabaquismo). La utilización conjunta de 3 escalas validadas —FLI, HSI y LAP— permitió una caracterización robusta y no invasiva del riesgo hepático en el entorno laboral.
Los resultados muestran que los varones, los trabajadores mayores, con menor nivel educativo y los empleados en el sector industrial presentan mayor probabilidad de riesgo hepático elevado, especialmente en contextos de sedentarismo y baja calidad dietética. Estos hallazgos refuerzan el papel central de los determinantes sociales y conductuales en la fisiopatología de MASLD y destacan la necesidad de enfoques preventivos integrales y específicos por perfil laboral.
Dado el curso clínico silente de MASLD y su fuerte asociación con complicaciones cardiovasculares, metabólicas y hepáticas, se recomienda la implementación de estrategias de detección precoz y modificación de estilos de vida en contextos ocupacionales. Este estudio contribuye así a la consolidación de un enfoque preventivo y multidisciplinar en la vigilancia de la salud hepática de poblaciones laboralmente activas.
Implicaciones clínicas y recomendaciones prácticas- 1.
Cribado sistemático en medicina laboral. La elevada prevalencia estimada de MASLD en trabajadores justifica la integración de escalas no invasivas (FLI, HSI y LAP) en los exámenes periódicos de salud laboral. Su aplicación rutinaria permitiría identificar subgrupos de riesgo sin incrementar significativamente los costes del sistema.
- 2.
Intervenciones personalizadas según perfil laboral. Las diferencias detectadas entre sectores (comercio e industria) y niveles educativos indican que las acciones preventivas deben adaptarse a las condiciones específicas del puesto de trabajo. En el ámbito industrial, donde predomina el trabajo físico intenso y los turnos irregulares, se requieren programas estructurados de alimentación saludable, pausas activas y acceso a entornos que faciliten la actividad física.
- 3.
Promoción de estilos de vida saludables. El fomento de la adherencia a la dieta mediterránea y de la práctica regular de actividad física debería formar parte del paquete básico de promoción de la salud en las empresas. Campañas internas, talleres prácticos y alianzas con servicios de salud locales pueden facilitar su implementación.
- 4.
Educación sanitaria y empoderamiento de los trabajadores. La concienciación sobre MASLD sigue siendo baja, incluso entre personas con factores de riesgo. Intervenciones educativas dirigidas pueden mejorar la percepción del problema, aumentar la motivación para el cambio y reducir barreras individuales.
- 5.
Coordinación entre medicina del trabajo, atención primaria y salud pública. La vigilancia activa del riesgo hepático en el entorno laboral debe ir acompañada de una articulación efectiva con los servicios de atención primaria para garantizar continuidad asistencial, evaluación diagnóstica y seguimiento clínico, especialmente en casos con riesgo elevado.
El Comité de Ética de Palma Mallorca fue quien aprobó la investigación.
Consentimiento informadoLos autores declaran haber obtenido el consentimiento informado para el manejo de los datos del paciente y la publicación de sus resultados en este artículo.
FinanciaciónEste estudio se realizó sin recibir financiación externa.
Conflicto de interesesLos autores declaran que no existen conflictos de intereses relacionados con este estudio.






