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© Thomson Reuters, Journal Citation Reports, 2015

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© Thomson Reuters, Journal Citation Reports, 2015

Med Clin 2014;142:519-25 - DOI: 10.1016/j.medcli.2013.06.030
Original
Impacto de la fibromialgia en el síndrome de fatiga crónica
Impact of the fibromyalgia in the chronic fatigue syndrome
Mónica Faroa,��, , Naia Sáez-Francàsb, Jesús Castro-Marrerob, Luisa Alisteb, Antonio Colladoc, José Alegreb
a EAP CAP Terrassa Nord, Consorci Sanitari de Terrassa, Terrassa, Barcelona, España
b Unidad de Fatiga Crónica, Institut de Recerca Vall d’Hebron, Hospital Universitario Vall d’Hebron, Universitat Autònoma de Barcelona, Barcelona, España
c Unidad de Fibromialgia, Hospital Clínic de Barcelona, Barcelona, España
Recibido 20 marzo 2013, Aceptado 27 junio 2013
Resumen
Fundamento y objetivo

Diferentes estudios han demostrado la asociación del síndrome de fatiga crónica (SFC) con otras enfermedades, entre ellas, la fibromialgia (FM). El objetivo de este estudio es analizar si existen diferencias en la clínica y la valoración de la fatiga en los pacientes con SFC asociado o no con FM.

Pacientes y método

Estudio transversal con casos consecutivos sobre un registro de pacientes con SFC en la Unidad de Diagnóstico de SFC en el Hospital Vall d’Hebron, desde enero de 2008 hasta marzo de 2011. Las variables analizadas fueron la presencia de FM, las características de la fatiga, del dolor y del sueño, y la sintomatología neurocognitiva y neurovegetativa. Valoración de los cuestionarios de impacto de fatiga, intensidad de fatiga y calidad de vida SF-36.

Resultados

Se incluyeron 980 pacientes afectados de SFC (edad media [DE] de 48 [9] años; 91% mujeres). La FM estuvo presente en 528 pacientes (54%). Los niveles de la fatiga (p=0,001) y del dolor (p<0,001) fueron mayores en los pacientes con FM. Los pacientes con SFC y FM tenían más prevalencia de fenómenos relacionados con el sueño. El porcentaje de pacientes y el nivel de gravedad de la sintomatología neurocognitiva y de disfunción neurovegetativa fue mayor en los pacientes con FM (p<0,001). Los pacientes con FM puntuaron más alto en las escalas de impacto de la fatiga (p<0,001) y mostraron peores resultados en el cuestionario de calidad de vida (p<0,001).

Conclusiones

La comorbilidad FM empeora los parámetros clínicos, la fatiga y la percepción de la calidad de vida en los pacientes con SFC.

Abstract
Background and objective

Different studies have showed association of the chronic fatigue syndrome (CFS) with other pathologies, including fibromyalgia (FM). The objective of this study is to analyze whether there are differences in the clinic and in the assessment of fatigue in CFS patients associated or not with FM.

Patients and methods

A cross-sectional, single-site observational study was undertaken on a consecutive cases of a register of CFS patients at CFS Unit in Vall d’Hebron Hospital, Barcelona, from January 2008 until March 2011. The variables analyzed were FM comorbidity, sleep and fatigue characteristics and cognitive, neurological and autonomic symptoms. Questionnaires of fatigue impact scale, fatigue strength and impact on quality of life SF-36 were evaluated.

Results

We included 980 CFS patients (mean age: 48±9 years; 91% women). Fibromyalgia was present in 528 patients (54%). The level of fatigue (P=.001) and pain (P<.001) was higher in FM patients. Patients with CFS and FM had more prevalence of sleep-related phenomena. The percentage of patients and the degree of severity of cognitive symptoms, neurological and autonomic dysfunction was higher in FM patients (P<.001). FM patients scored higher on the fatigue impact scale (P<.001) and showed worse results in the quality of life questionnaire (P<.001).

Conclusions

FM co-morbidity worse clinical parameters, fatigue and the perception of quality of life in CFS patients.

Palabras clave
Síndrome de fatiga crónica, Fibromialgia, Comorbilidad, Calidad de vida
Keywords
Chronic fatigue syndrome, Fibromyalgia, Comorbidity, Quality of life
Introducción

El síndrome de fatiga crónica (SFC) es una entidad multisistémica de etiología desconocida que afecta mayoritariamente a adultos jóvenes, con edades comprendidas entre los 20 y 40 años y con una relación varón:mujer de 1:41,2. Se ha estimado su prevalencia entre el 0,2 y el 2,6% de la población general3,4. En 1988, con los criterios diagnósticos de Holmes, se llegó a la primera definición consensuada del síndrome con el nombre de SFC5, y posteriormente, en 1994, se produjo un avance en la definición con los criterios especificados por Fukuda et al.6. En 2003 se propuso una nueva definición del SFC creada con la intención de excluir los casos psiquiátricos, a través del documento canadiense de consenso sobre SFC7, y en 2011 dichos criterios se actualizan, proponiendo como criterio obligatorio la fatiga postesfuerzo8. La presencia de fatiga de más de 6 meses de duración, junto con la intolerancia al ejercicio, es la sintomatología más característica. La dificultad para la concentración o la debilidad muscular generalizada también suelen estar presentes en los pacientes con SFC. Todo ello hace que este síndrome constituya un problema de salud pública y sea una causa frecuente de incapacidad laboral4. Un diagnóstico precoz mediante la formación de los profesionales del primer nivel asistencial (médicos y enfermeras de atención primaria) es útil para el paciente, en términos de reconocimiento de su enfermedad y de la gestión de su sintomatología9. El SFC se asocia a diferentes enfermedades, tales como el síndrome seco, el síndrome miofascial regional (caracterizado por dolor, rigidez y claudicación de la articulación temporomandibular), los trastornos de ansiedad (ansiedad generalizada y trastorno de angustia), la fascitis plantar, la enfermedad vertebral degenerativa o mecánica o la tendinopatía del hombro y la fibromialgia (FM)10. La FM es una enfermedad de etiología desconocida, y se caracteriza por dolor crónico generalizado que el paciente localiza en el sistema musculoesquelético. Los pacientes con FM presentan con frecuencia una hipersensibilidad al dolor que se manifiesta por la aparición de una sensación dolorosa a la presión en múltiples puntos del aparato locomotor, que no se observa en los individuos sanos11. La FM, definida por los criterios de clasificación del American College of Rheumatology (ACR)12, tiene una prevalencia en España del 2,4% de la población general mayor de 20 años, según el estudio EPISER13. Además del dolor, otros síntomas, como fatiga intensa, alteraciones del sueño, parestesias en extremidades, depresión, ansiedad, rigidez articular, cefalea y sensación de tumefacción en manos se encuentran entre las manifestaciones clínicas asociadas más comunes. La FM es una comorbilidad frecuente en los pacientes con SFC14. Su prevalencia oscila entre el 15,6-80%, con una media de 55,2%15–18. El dolor es un síntoma común en el SFC y en sus fenómenos comórbidos asociados, ya sea de origen muscular, como articular o en forma de cefalea. Recientes estudios intentan dilucidar sobre su mecanismo de producción, proponiéndose la hiperalgesia generalizada y la disfunción en la analgesia endógena19. Dentro de estos mecanismos está la llamada sensibilización central, conocida por un aumento de la respuesta neuronal central, que ocasiona alodinia, dolor referido e hiperalgesia a lo largo de segmentos espinales, conduciendo a un dolor crónico generalizado. Este mecanismo es el propuesto como causa del dolor crónico en la FM, y Meeus y Nijs20 indican que podría ser también la causa del dolor en el SFC. El tratamiento de la FM es complejo y con frecuencia debe realizarse de forma multidisciplinar, que contempla el tratamiento farmacológico, la terapia cognitivo-conductual y el ejercicio físico programado. En esta línea, las pautas de ejercicio y las técnicas de relajación han demostrado su eficacia en la mejoría del descanso nocturno, la ansiedad y la calidad de vida21.

La historia natural del SFC es poco conocida, y por lo general se comporta como una enfermedad crónica con recaídas y remisiones. El estudio de Jason et al.18 demuestra estabilidad de la sintomatología a lo largo de 10 años. En la búsqueda de factores que puedan predecir la trayectoria, la coexistencia de FM se ha identificado como uno de los que determinan una mala evolución del SFC22. Existen pocos estudios realizados en nuestro entorno sobre el impacto de la FM en el SFC. El objetivo del presente estudio es analizar la sintomatología, la valoración de la fatiga y la calidad de vida de los pacientes afectados de SFC con o sin FM asociada.

Pacientes y método

Se estudiaron todos los pacientes que fueron diagnosticados de SFC en la Unidad de Fatiga Crónica del Hospital Universitario Vall d’Hebron según los criterios diagnósticos de Fukuda et al.6. Dichos pacientes procedían en su mayoría de derivaciones para estudio de clínica compatible desde el primer nivel asistencial según protocolos de derivación consensuados, así como familiares de pacientes ya diagnosticados. El período de inclusión de pacientes fue desde enero de 2008 hasta marzo de 2011, de forma consecutiva. Las entrevistas fueron realizadas por 2 internistas especializados en el diagnóstico de la enfermedad. A todos los pacientes se les pidió el consentimiento informado por escrito, y el estudio fue aprobado por el Comité de Ética del Hospital Universitario Vall d’Hebron.

Se recogieron variables sociodemográficas de cada paciente (edad, sexo, estado civil, profesión, situación laboral y nivel educativo), los antecedentes familiares de SFC, de FM y de enfermedades inmunitarias, reumatológicas y del tiroides. También se registraron los antecedentes personales de fatiga crónica, de psicopatología previa al dolor o fatiga y de enfermedades inmunitarias, así como los posibles factores desencadenantes del síndrome (traumatismo físico, intoxicación, acontecimiento vital estresante, proceso infeccioso, intervención quirúrgica, transfusión, embarazo o parto).

Se interrogó sobre las características de la fatiga (forma y momento de inicio, curso evolutivo, tiempo de evolución, e intensidad de la misma mediante la escala visual analógica [EVA] de 0 a 10). Así mismo, se interrogó sobre las características del dolor (momento de inicio, tiempo de evolución de dolor continuo, nivel de dolor actual según la EVA de 1 a 10 y extensión del dolor: 1-20 áreas). La entrevista clínica se realizó definiendo los bloques de la sintomatología muscular, cognitiva, neurológica, autonómica/neurovegetativa e inmunológica, definidos por los criterios canadienses del SFC7. Se valoró la presencia de cefalea recurrente y de trastornos del sueño (sueño no reparador, insomnio, pesadillas, sueño superficial y fenómenos asociados, como síndrome de las piernas inquietas, parálisis del sueño y síndrome de apnea-hipopnea leve). Se interrogó por los antecedentes patológicos de los principales síndromes potencialmente asociados, tales como FM definida según los criterios del ACR de 19908, síndrome seco entendido como la presencia de sequedad bucal más sequedad ocular objetivamente demostrada mediante prueba de Schirmer, síndrome miofascial regional según los criterios de Travell y Simons23, síndrome miofascial definido como dolor, rigidez y claudicación de la articulación temporomandibular, trastornos de ansiedad (ansiedad generalizada y trastorno de angustia) según la definición del DSM-IV24, fascitis plantar, enfermedad vertebral degenerativa o mecánica y tendinopatía del hombro. También se interrogó sobre antecedentes personales de osteoporosis, dislipidemia y endometriosis, que son fenómenos comórbidos que se observan con cierta frecuencia, así como hipersensibilidad química múltiple25.

A todos los pacientes se les administraron los cuestionarios de intensidad de fatiga, la escala de impacto de fatiga en sus 2 versiones, FIS 8 y FIS 40, y el cuestionario de calidad de vida SF-3626,27. El cuestionario de intensidad de la fatiga consta de 9 ítems con 7 posibilidades, de intensidad creciente, y el total es la suma de todos los ítems. La escala de impacto de fatiga, tiene 2 versiones, la versión FIS 40 y la FIS 8. La versión FIS 40 incluye 3 subescalas de percepción de impacto de la fatiga, la cognoscitiva, de 10 ítems, la física, de 10 ítems, y la función psicosocial, de 20 ítems, puntuando cada ítem de 1 a 428. El cuestionario de calidad de vida SF-36 es una escala genérica que proporciona un perfil del estado de salud y es aplicable tanto a los pacientes como a la población general. Ha resultado útil para evaluar la calidad de vida relacionada con la salud en la población general y en subgrupos específicos, comparar la carga de muy diversas enfermedades, detectar los beneficios en la salud producidos por un amplio rango de tratamientos diferentes, y valorar el estado de salud de pacientes individuales. Consta de 36 preguntas que exploran 8 dimensiones del estado de salud (función física, rol físico, dolor corporal, salud general, vitalidad, función social, rol emocional y salud mental).

Análisis estadístico

Se realizó un análisis descriptivo de la muestra mediante frecuencias absolutas y relativas en el caso de las variables categóricas, y mediante medidas de tendencia central y dispersión en las variables continuas. Se calculó el índice de consistencia interna alfa de Cronbach para evaluar la fiabilidad de los ítems relacionados con la sintomatología muscular, cognitiva, neurológica e inmunológica y la disfunción neurovegetativa, con la finalidad de valorar la capacidad de obtener resultados consistentes en mediciones sucesivas del mismo fenómeno. Si el valor de alfa era superior a 0,70 se consideró que los datos eran fiables y que se podría trabajar en una sola dimensión, que sería la suma de los ítems de cada sintomatología. Para la sintomatología cognitiva y neurológica, y la disfunción neurovegetativa los valores fueron superiores a 0,70. Para comparar los valores de las variables categóricas entre los que tienen FM y no la tienen en el SFC se utilizó la prueba de independencia de ji al cuadrado y la prueba t-test para muestras independientes para las comparaciones entre variables continuas. El error tipo i (α) se fijó en el 5%. El análisis estadístico se llevó a cabo mediante el software R (The R Foundation for Statistical Computing).

Resultados

Se incluyeron 980 pacientes diagnosticados de SFC con una edad media (DE) de 48 (9) años, el 91% eran mujeres, el 66% estaban casadas, el 39% eran trabajadoras no profesionales, y un 39% tenían estudios de Bachiller/Formación Profesional. El 35% tenían algún antecedente familiar (12,2% SFC; 9,6% FM), y el 69,2%, algún antecedente personal (48,5% fatiga crónica; 34,5% dolor crónico). Como desencadenante aparente, un 19,7% de ellos referían un acontecimiento vital estresante y el 13,7% habían tenido un proceso infeccioso.

En la tabla 1 se detallan las frecuencias de los fenómenos comórbidos de los pacientes estudiados, siendo los más prevalentes el síndrome seco, seguido del trastorno de angustia y del dolor miofascial regional. Tenían FM asociada el 54% (528/980 pacientes).

Tabla 1.

Número y porcentaje de los fenómenos comórbidos en pacientes con síndrome de fatiga crónica

Comorbilidades 
Síndrome seco  802  81,8 
Trastorno de angustia  669  68,2 
Dolor miofascial regional  596  60,8 
Fibromialgia  528  53,8 
Fascitis plantar  520  53,0 
Tendinopatía de hombro  517  52,7 
Enfermedad vertebral degenerativa/mecánica  501  51,1 
Hipercolesterolemia  404  41,2 
Epicondilitis  380  38,7 
Hiperlaxitud ligamentosa  233  23,8 
Síndrome del túnel carpiano  214  21,8 
Distimia  190  19,4 
Trastorno de pánico  171  17,4 
Hipotiroidismo. Tiroiditis  155  15,8 
Osteoporosis  145  14,8 
Hipersensibilidad química múltiple  135  13,8 
Hipertrigliceridemia  90  9,2 
Alteración de la personalidad  76  7,7 
Trastorno adaptativo  74  7,5 
Endometriosis  46  4,7 
Riesgo vascular  0,7 

n: número de pacientes asociados a comorbilidad; %: número de pacientes/980.

En la tabla 2 se muestra el momento de inicio y el nivel de la fatiga y del dolor de los pacientes con SFC asociado o no a FM. Respecto a las características de la fatiga, la forma de inicio fue gradual en el 60,6%, tuvo un curso continuo en el 78,1%, de los cuales el 82,5% tuvo un empeoramiento desde el inicio. La edad media de inicio de la fatiga fue de 37,5 (10,8) años, y la del dolor fue de 36,9 (11,1) años. El tiempo medio de evolución de la fatiga fue de 116,5 (97,6) meses, y el del dolor, de 120 (102,7) meses. El valor medio de la escala de fatiga (EVA) fue de 8,4 (1,3), y del dolor fue de 7,5 (1,9).

Tabla 2.

Características de la fatiga y el dolor en pacientes con síndrome de fatiga crónica asociado o no con fibromialgia

  FMNo FM
  Media  DE  Media  DE   
Edad inicio fatiga (años)  525  38,3  10,7  451  36,5  10,9  0,010* 
Edad inicio dolor (años)  518  37,8  10,6  356  35,7  11,8  0,007* 
Nivel de fatiga (EVA)  524  8,5  1,2  447  8,2  1,4  0,001* 
Nivel de dolor (EVA)  525  8,0  1,5  443  6,8  2,1  <0,001* 
Total pacientes  528      452       

DE: desviación estándar; EVA: escala visual analógica; p: prueba t-test para la comparación de medias.

*

Significación estadística p<0,05.

En la tabla 3 se muestran las frecuencias de los fenómenos comórbidos asociados al SFC, tuviesen o no FM asociada, siendo más frecuentes estadísticamente los pacientes que presentaban FM, el dolor miofascial regional, el síndrome seco, las tendinopatías y los trastornos psicológicos, entre otros.

Tabla 3.

Comorbilidades en pacientes con síndrome de fatiga crónica asociado o no con fibromialgia

Comorbilidades  Pacientes que tienen la comorbilidad
  No FMFM 
   
Presencia de dolor miofascial regional  214  47,2  382  72,3  0,000 
Síndrome seco  335  74,0  467  88,4  0,000 
Enfermedad vertebral degenerativa o mecánica  191  42,4  310  58,7  0,000 
Tendinopatía de hombre  202  44,8  315  59,7  0,000 
Epicondilitis  142  31,5  238  45,2  0,000 
Síndrome del túnel carpiano  69  15,3  145  27,5  0,000 
Fascitis plantar  187  41,4  333  63,1  0,000 
Osteoporosis  52  11,6  93  17,6  0,008 
Hipercolesterolemia  163  36,1  241  45,6  0,003 
Hipertrigliceridemia  43  9,5  47  8,9  0,733 
Riesgo vascular  0,7  0,8  0,862 
Trastorno adaptativo  31  6,9  43  8,1  0,448 
Hipersensibilidad química múltiple  60  13,2  75  14,2  0,664 
Distimia  66  14,6  124  23,5  0,000 
Trastorno de pánico  56  12,4  115  21,8  0,000 
Trastorno de angustia  274  60,6  395  74,8  0,000 
Alteración de la personalidad  31  6,9  45  8,5  0,332 
Hiperlaxitud ligamentosa  106  23,5  127  24,1  0,813 
Endometriosis  16  3,5  30  5,7  0,116 
Hipotiroidismo. Tiroiditis  69  15,3  86  16,3  0,662 

FM: fibromialgia; n: número de pacientes asociados a comorbilidad; %: número de pacientes/980.

Las cifras de p en cursivas significan un valor de p< 0.001.

El análisis de los síntomas cognitivos, neurológicos y neurovegetativos mostró valores de consistencia interna alfa de Cronbach superiores a 0,70, por lo que se trabajó con dichos resultados en una sola dimensión, estratificando en leve, moderada y grave. En los pacientes con FM asociada los 3 grupos de síntomas se presentaban con mayor frecuencia y eran más graves (p<0,001). Dichos resultados se presentan en la figura 1.

Figura 1.

Sintomatología neurovegetativa, neurológica y cognitiva en pacientes con síndrome de fatiga crónica asociado o no con fibromialgia.

Representación gráfica de la frecuencia de sintomatología neurológica, cognitiva y neurovegetativa en los pacientes con síndrome de fatiga crónica comparando los pacientes con o sin fibromialgia asociada. Las diferentes tonalidades expresan el nivel de gravedad de dicha sintomatología.

FM: con fibromialgia; No FM: sin fibromialgia.

El 87% de los pacientes con FM asociada referían cefalea recurrente, frente al 80% de los que no tenían FM (p=0,005). No había diferencias entre los 2 grupos en la presencia de sueño no reparador, superficialidad del sueño o insomnio, pero sí en el porcentaje de pacientes que referían pesadillas, 152 (35%) en los que no tenían FM asociada frente a 229 (44,5%) en los que sí la tenían (p=0,002). En relación con otras alteraciones del sueño, los pacientes con FM presentaron con mayor frecuencia síndrome de piernas inquietas y parálisis del sueño, 34 y 26% frente a 28 y 16% en los pacientes sin FM asociada (p=0,041 y p<0,001, respectivamente).

En la valoración de las escalas de impacto de fatiga, de intensidad de fatiga y en la de calidad de vida se encontraron diferencias entre los 2 grupos. En la figura 2 se representan los resultados del cuestionario FIS 40. Los pacientes con FM puntuaron más alto de forma significativa (p<0,001). La escala de intensidad de fatiga también mostró diferencias significativas (p<0,05) entre los 2 grupos. En el cuestionario de calidad de vida los pacientes con FM obtuvieron peores puntuaciones, lo cual indica una peor percepción de la calidad de vida, en todos los decatipos que valora, excepto en el rol físico, y también en la puntuación global, tal como queda reflejado en la figura 3.

Figura 2.

Resultados del cuestionario del impacto de la fatiga (FIS 40) en pacientes con síndrome de fatiga crónica asociado o no con fibromialgia.

Representación gráfica de las puntuaciones medias en la escala de impacto de fatiga FIS 40 en pacientes con síndrome de fatiga crónica con o sin fibromialgia asociada.

FM: pacientes con fibromialgia; No FM: pacientes sin fibromialgia.

Figura 3.

Resultados del cuestionario de calidad de vida (SF-36) en pacientes con síndrome de fatiga crónica asociado o no con fibromialgia.

Representación gráfica de las puntuaciones medias de los decatipos y globalmente del cuestionario de calidad de vida SF-36 de los pacientes con síndrome de fatiga crónica con o sin fibromialgia asociada.

FM: pacientes con fibromialgia; No FM: pacientes sin fibromialgia.

Discusión

El presente estudio demuestra que la asociación de FM con el SFC empeora la mayoría de los parámetros clínicos y de las escalas de valoración de fatiga y de calidad de vida analizados, lo cual condiciona una mayor gravedad del mismo. La mitad de los pacientes estudiados cumplen criterios de FM, lo cual está acorde con la literatura médica15. Aunque no se dispone de datos de prevalencia en nuestro entorno más inmediato, habría que suponer que los datos son superponibles a los de otras poblaciones estudiadas, con gran variabilidad de prevalencia. No hay estudios que analicen los efectos de FM concomitante en la trayectoria del SFC. En la búsqueda de factores relacionados con su progresión, el estudio de Ciccone et al.22 clasificaba a los pacientes según su evolución (mejoría o no mejoría), de acuerdo con las puntuaciones obtenidas en la subescala de función física del cuestionario SF-36, medida al inicio y al final de un período de 2 años y medio. La función física mide el grado en el que la falta de salud limita las actividades físicas de la vida diaria, como el cuidado personal, caminar, subir escaleras, coger o transportar cargas y realizar esfuerzos moderados e intensos. En el mismo estudio, los pacientes con la comorbilidad FM tenían una probabilidad 3 veces mayor de que su evolución fuese negativa. En el presente estudio, de corte transversal, el grupo de pacientes con FM se caracteriza por tener peor función física, pero también están más afectadas el resto de subescalas, menos el rol físico y en el global de función física y mental. El rol físico mide el grado en el que la falta de salud interfiere en el trabajo y otras actividades diarias, produciendo como consecuencia un rendimiento menor del deseado o limitando el tipo de actividades que se pueden realizar o la dificultad de las mismas.

Aunque la presencia de cefalea recurrente es mayor en los pacientes con FM, en ambos grupos supera el 80%. Ravindran et al.29, al analizar la prevalencia de migraña y cefalea tensional en pacientes afectados de SFC y compararla con controles sanos, observan porcentajes similares a los encontrados en el presente estudio. Este porcentaje es similar al del estudio que analiza la prevalencia de migraña y cefalea tensional en pacientes afectados de SFC y en controles sanos. En dicho estudio se observa también una asociación entre migraña, SFC y FM.

Se ha descrito relación entre FM y trastornos del sueño, observándose asociación entre presencia de alteraciones del sueño y riesgo de padecer FM30, pero no se conoce el mecanismo exacto por el que la falta de sueño produce dolor crónico musculoesquelético. En pacientes con FM se ha demostrado que las alteraciones del sueño son predictoras de exacerbaciones de dolor31. Togo et al.32 no encontraron diferencias en la estructura del sueño ni en la presencia de somnolencia en pacientes con SFC con o sin FM asociada, pero no se valoraron fenómenos asociados como pesadillas, piernas inquietas o parálisis del sueño. Los pacientes con FM de nuestro estudio referían tener más pesadillas, síndrome de piernas inquietas o parálisis del sueño, pero no había diferencias en la superficialidad del sueño o en la presencia de insomnio.

El porcentaje de pacientes y el nivel de gravedad de la sintomatología cognitiva, neurológica y de disfunción neurovegetativa es mayor en los pacientes con FM asociada. No se pueden contrastar estos resultados porque no existen referencias similares en la literatura médica. El déficit cognitivo ha sido motivo de estudio, y en nuestro ámbito Santamarina-Pérez et al.33 estudiaron si había asociación con la presencia de depresión. Además de confirmar los hallazgos de estudios previos al constatar el déficit cognitivo en funciones atencionales y ejecutivas, concluyeron que dicho déficit no era secundario a la coexistencia de depresión.

Tampoco se ha estudiado el efecto añadido de las comorbilidades en la puntuación de escalas para valorar el grado de afectación. En el presente estudio los pacientes con FM puntúan más alto en las escalas que valoraran la fatiga. Sí que parece lógico que puntúen peor en el cuestionario de calidad de vida, ya que el dolor afecta a la percepción de esta.

La principal limitación de este estudio es que, al ser de corte transversal, no se puede valorar la trayectoria/evolución de los pacientes. Estos proceden mayoritariamente de derivaciones de otros ámbitos, especialmente de atención primaria, donde las listas de espera y el desconocimiento de la enfermedad conducen a un período de tiempo mayor entre el inicio de la sintomatología o la sospecha diagnóstica y el diagnóstico definitivo. Por otra parte, el haber consultado previamente en otro nivel asistencial implica un perfil de paciente con mayor gravedad sintomática y más comorbilidades que si el reclutamiento hubiese sido de la población general.

En los últimos años ha aumentado la preocupación para ofrecer una adecuada atención y seguimiento al paciente que consulta por fatiga crónica, por SFC y sus comorbilidades, o por FM. No existe un tratamiento que modifique la historia natural del síndrome, pero sí existen unas recomendaciones para su abordaje basadas en evidencias científicas34,35. Estas recomendaciones de diagnóstico y de tratamiento van dirigidas a profesionales tanto de la atención primaria como de la atención especializada.

Los fenómenos comórbidos han de ser considerados y evaluados correctamente en todos los pacientes con SFC, pues pueden potenciar la sintomatología y empeorar la discapacidad y el pronóstico, y además su correcta identificación puede hacer que el paciente se beneficie de un tratamiento específico6.

Como conclusiones, en el tratamiento del SFC debemos tener en consideración los fenómenos comórbidos, especialmente la FM, ya que como se ha demostrado en el presente estudio, su presencia empeora los parámetros clínicos, la fatiga y la percepción de la calidad de vida. Un correcto diagnóstico permitirá la individualización del tratamiento, lo cual influirá en la evolución del SFC.

Financiación

Beca Fundación Mutua Madrileña, convocatoria 2007.

Conflicto de intereses

Los autores declaran la inexistencia de conflicto de intereses.

Agradecimientos

A la Dra. Vernet, por el apoyo y las correcciones en el manuscrito.

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Autor para correspondencia.
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