
Editado por: Dr. Alberto Calderón Montero
(Doctor Pedro Laín Entralgo Health Center, Alcorcon, Spain)
Dr. José Manuel Fernandez Garcia
(Galicia Health Service, Santiago de Compostela, Spain)
Última actualización: Febrero 2026
Más datosLa experiencia recopilada de la mayoría de personas asociadas a ANPO (Asociación Nacional de Personas que viven con Obesidad) con los profesionales de la salud, y concretamente con los médicos de atención primaria, es mala o muy mala.
Actualmente seguimos encontrando a muchos profesionales de la salud, que indudablemente están en primera línea de batalla de la salud, usando como herramienta terapéutica el estigma y la culpabilización de cualquiera que viva con obesidad en nuestro país. Es frecuente que las personas que vivimos con obesidad obtengamos un erróneo y rápido diagnóstico solo por el hecho de entrar por la puerta de la consulta y, a través de únicamente nuestra imagen, obtengamos pautas del estilo «cierre la boca y camine» o la no menos conocida «menos plato y más zapato», y con la mejor de las suertes, la apertura de un cajón para entregarnos una dieta fotocopiada, vaya usted a saber la cantidad de veces, y con títulos como 2000, 1500, 1000…
Cabe destacar, y somos conscientes de ello, que todos estos hechos comentados son consecuencia de una falta de información sobre la obesidad dentro de la formación tanto académica como laboral de los médicos de atención primaria o de familia. No entendemos de ninguna de las maneras como todavía no se ha llegado a reconocer a la obesidad como lo que es, una ENFERMEDAD CRÓNICA Y MULTIFACTORIAL.
Es, por otra parte, muy grato saber que los médicos de atención primaria comienzan a comprender la obesidad y a entender la gravedad que supone vivir diariamente con esta enfermedad.
También debemos destacar que este amplio colectivo está ejerciendo su profesión con la carencia de algunas de las herramientas básicas para poder realizar una exploración en condiciones.
Materiales como una cinta métrica o una simple báscula, sin hacer demasiado hincapié en la necesidad de una bioimpedancia, puesto que ya es más que sabido socialmente que el índice de masa corporal (IMC) está totalmente obsoleto y que es necesario ampliar los datos para un diagnóstico de precisión de la obesidad.
Para finalizar, quiero agradecer a SEMERGEN —y, como es lógico, a todos sus miembros— por la lucha constante en mejorar la calidad de vida de las personas y por su constante apoyo a las organizaciones de pacientes, entre las que se encuentra la que personalmente presido con mucho orgullo.
