Presentamos el caso clínico de un varón de 14 años que acudió a la consulta de Atención Primaria por presentar una lesión en la parte anterior del cuello de 7 días de evolución. No presentaba antecedentes patológicos de importancia. La lesión había aparecido sobre un nevus simple previo, con crecimiento progresivo, sin dolor, prurito ni exudado. Refería sangrado fácil al rozar con otra superficie.
En la exploración se observó una lesión rojiza pediculada única, con un diámetro de la base de 0,5cm y 1cm de longitud, ulcerada, de fácil sangrado a la manipulación (fig. 1). Mediante dermatoscopia se evidenciaron zonas rojizas, homogéneas, con un collarete epidérmico rodeando la base de la lesión.
Por las características y evolución del cuadro se sospechó de granuloma piógeno por lo cual se indicó colocar sal común sobre la lesión y cubrir con un apósito, presentando mejoría parcial tras 48 h (fig. 2). Debido al crecimiento de la lesión sobre un nevus previo se decidió interconsultar, de forma telemática, con Dermatología para descartar melanoma amelanocítico. El paciente fue valorado presencialmente en el Servicio de Dermatología, que realizó exéresis y estudio anatomopatológico y se llegó así al diagnóstico definitivo de granuloma piógeno.
El granuloma piógeno es una lesión vascular benigna de crecimiento rápido que puede aparecer de forma espontánea en cualquier parte del cuerpo sobre piel o mucosa de aspecto normal, aunque, también se presenta sobre una malformación vascular capilar previa (marca en vino de Oporto o nevus simple)1,2. Puede producirse en respuesta a estímulos traumáticos o ser inducida por fármacos2.
Se observa con mayor frecuencia en hombres1 en la segunda y tercera década de vida y en niños de 6 a 10 años2. No suele remitir de forma espontánea2,3 por lo que requiere tratamiento.
El diagnóstico generalmente es clínico, siendo necesaria en alguna ocasión para su confirmación el estudio histológico3. Se debe considerar, como alternativa diagnóstica, el melanoma amelanocítico, el carcinoma basocelular o de células escamosas, el sarcoma de Kaposi, hemangiomas, el linfoma no hodgkiniano o el angiosarcoma, así como otras causas infecciosas, como son la verruga vulgar o el molusco contagioso2-4.
El tratamiento puede considerarse cuando hay sangrado recurrente y de difícil control o por causas estéticas. Existen varias opciones para tratar un granuloma piógeno y la elección se basa en factores como la morfología, el tamaño y la localización de la lesión o la edad del paciente. Se ha considerado incluso el uso de betabloqueantes tópicos para su tratamiento3.
Una alternativa de tratamiento segura, eficaz y de bajo coste es aplicar sal común cubriendo la superficie de la lesión. Posteriormente, se debe ocluir la zona con una gasa o apósito y se mantiene por 20 min, después se retira y se limpia la zona con una gasa húmeda. Este proceso debe realizarse 2veces al día hasta que se consiga la resolución completa de la lesión1,5.
Esta técnica sencilla no invasiva puede ser realizada en el domicilio del paciente y la resolución de la lesión es progresiva, se puede observar de forma temprana una disminución del sangrado y gradualmente una disminución del tamaño del granuloma5.
FinanciaciónNo se ha recibido apoyo financiero para la realización de esta publicación.
Consideraciones éticasEl presente trabajo no implica la realización de experimentos con seres humanos. Se ha seguido el protocolo del centro de trabajo con relación a la publicación de datos de pacientes, se ha respetado la privacidad y se cuenta con el consentimiento informado del paciente para su publicación.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener conflicto de interés.



