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Medicina de Familia. SEMERGEN

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Discrepancias en la percepción de la detección y el correcto manejo de la ERC entre especialidades médicas en España

Discrepancies in the perception of chronic kidney disease detection and proper management among medical specialties in Spain
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A. Izarraa, D. Ollero Rodríguezb, A. Díez Garcíab, N. Fernández Rebollob, J.M. Martinón Martínezb, M. García Castillob, A. Andrés Herrerob, A. Villarroel Vargasb, J.L. Górrizc,
Autor para correspondencia
jlgorriz@uv.es

Autor para correspondencia.
, J. Escalada San Martínd, N. Aresté Fosalbae, A. Lecubef
a Departamento médico, AstraZeneca España; Grupo de Investigación en Obesidad, Diabetes y Metabolismo (ODIM), IRBLleida, Lleida, España
b Departamento médico, AstraZeneca España
c Servicio de Nefrología, Hospital Clínico Universitario, INCLIVA, Universidad de Valencia, Valencia, España
d Departamento de Endocrinología y Nutrición, Clínica Universidad de Navarra, Pamplona, España; Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn), Instituto de Salud Carlos III, Madrid, España; Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdiSNA), Pamplona, Navarra, España
e Servicio de Nefrología, Hospital Universitario Virgen Macarena, Sevilla, España
f Servicio de Endocrinología y Nutrición, Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Lleida; Grupo de Investigación en Obesidad, Diabetes y Metabolismo (ODIM), IRBLleida, Universidad de Lleida, Lleida, España
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Resumen
Objetivo

La enfermedad renal crónica (ERC) es un problema de salud global. En 2022 se publicó en España un documento de consenso con recomendaciones de manejo de la ERC. El objetivo fue analizar la percepción de especialistas en nefrología, endocrinología y atención primaria (AP) en España sobre la adopción de dichas recomendaciones.

Materiales y métodos

Estudio descriptivo, nacional, multicéntrico de las percepciones de estos profesionales sobre la adopción de las principales recomendaciones del documento de consenso. Además, se exploraron las diferencias entre especialidades. Las percepciones se recopilaron en 40 reuniones organizadas por AstraZeneca en España.

Resultados

La mayoría de los especialistas percibieron un alto infradiagnóstico de ERC. Los nefrólogos y endocrinólogos percibieron una baja adopción de la recomendación sobre el cribado de ERC desde AP, a diferencia de lo que estos opinaron sobre sus propias consultas. Sobre la derivación a nefrología, el 48,5% de los nefrólogos, el 79,3% de los endocrinólogos y el 77,8% de los profesionales de AP (sobre sus propias consultas) consideraron una alta adopción. Un 63,8% de los nefrólogos y un 52,8% de los profesionales de AP percibieron una alta adopción de la recomendación sobre una comunicación efectiva entre ellos. Desde endocrinología se percibió una mayor adopción de la recomendación sobre el uso de la estrategia terapéutica combinada en comparación con AP y nefrología.

Conclusiones

El estudio evidenció baja adherencia a las recomendaciones, subrayando la necesidad de promover su adopción y mejorar la comunicación entre profesionales para optimizar el diagnóstico y el tratamiento de la ERC.

Palabras clave:
Enfermedad renal crónica
Diabetes mellitus tipo 2
Obesidad
Consenso
Cribado
Albuminuria
Infradiagnóstico
Abstract
Objective

Chronic kidney disease (CKD) is a global health problem. In 2022, a consensus document with CKD management recommendations was published in Spain. We aimed to analyze the perception of nephrology, endocrinology and primary care physicians (PCPs) specialist in Spain regarding the adoption of these guidelines.

Materials and methods

Descriptive, national, multicenter study of professionals’ perceptions regarding the adoption of the main recommendations of the consensus document. Differences between specialties were also explored. Perceptions were gathered during 40 meetings held by AstraZeneca in Spain.

Results

Most specialists perceived significant underdiagnosis of CKD. Nephrologists and endocrinologists perceived low adoption of the CKD screening recommendation in PCPs, in contrast to what PCPs reported about their own practice. Regarding referrals to nephrology, 48.5% of nephrologists and 79.3% of endocrinologists and 77.8% of PCPs (referring to their own clinics) perceived high adoption. About 63.8% of nephrologists and 52.8% of PCPs perceived high adoption of the recommendation on effective communication between them. Endocrinologists perceived higher adoption of the recommendation to use a combined therapeutic strategy compared to PC and nephrology.

Conclusions

The study showed low adherence to the recommendations, highlighting the need to encourage full adoption of the guidelines and to improve communication among professionals to optimize CKD diagnosis and treatment.

Keywords:
Chronic kidney disease
Type 2 diabetes mellitus
Obesity
Consensus
Screening
Albuminuria
Underdiagnosis
Texto completo
Introducción

La enfermedad renal crónica (ERC) es un problema de salud que afecta a aproximadamente 850 millones de personas en el mundo1. En España, la prevalencia es del 15,1% de la población general2, y se espera que siga en aumento3. La ERC, supone una carga progresiva para los sistemas sanitarios2–4. Se estima que para 2027 la carga económica en España alcanzará el 5,56% del gasto sanitario público3. La ERC fue la segunda causa de mortalidad que más creció entre 2006 y 20165. Entre 2015 y 2019 la tasa de mortalidad aumentó del 11,2 al 12,7 por cada 100.000 habitantes6 estimándose 654.281 muertes entre 2022 y 20273.

El aumento en la prevalencia se debe, en parte, al aumento de la esperanza de vida y de la prevalencia de factores de riesgo para su desarrollo7, como, la diabetes mellitus tipo 2 (DM2)8 y la obesidad8,9.

En 2022 se publicó el Documento de información y consenso para la detección y manejo de la enfermedad renal crónica, que muestra una actualización sobre conceptos, criterios diagnósticos, estrategias de remisión y nuevas opciones terapéuticas en la ERC10. De acuerdo con este documento, la realidad es que en nuestro entorno sigue existiendo un bajo diagnóstico de la ERC, situación ante la cual las iniciativas de cribado resultan fundamentales10. La albuminuria es uno de los primeros marcadores de daño renal, permitiendo identificar las etapas iniciales de la ERC11. Además, los niveles elevados se han asociado con un mayor riesgo de progresión, ayudando a estratificar a los pacientes12. Su medida se considera necesaria para cribar la ERC10, y constituye un objetivo terapéutico importante que permite evaluar la eficacia de las intervenciones y ajustar los tratamientos11.

El documento de consenso también se señala la necesidad de una buena comunicación y coordinación entre los profesionales involucrados en el manejo de la ERC10. Además, recoge una serie de recomendaciones en cuanto a la prevención y el tratamiento de la ERC, con inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona (iSRAA) e inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) como dapaglifozina y empaglifozina13–15.

El objetivo de este trabajo fue analizar la percepción de profesionales de distintas especialidades médicas involucradas en el manejo de los pacientes con ERC en España sobre el grado de adopción de las principales recomendaciones del documento de consenso10.

Material y métodosDiseño del estudio

Este trabajo se realizó a través de un estudio descriptivo, nacional y multicéntrico explorándose las percepciones de especialistas en nefrología, endocrinología y AP sobre el grado de adopción en la práctica clínica de las principales recomendaciones del documento consenso10, mediante 40 reuniones presenciales en los centros participantes distribuidas por la geografía española, organizadas por el Departamento médico de Diabetes & Enfermedad Renal de AstraZeneca en España (mayo de 2022-junio de 2023) donde participaron un total de 202 nefrólogos, 188 endocrinólogos y 469 médicos de AP. La participación fue voluntaria y se incluyó a todos los profesionales invitados que asistieron a las reuniones y que se encontraban en ejercicio activo de su especialidad en el momento del estudio. La recogida de datos se realizó de manera individual y anonimizada a través de una plataforma digital.

Evaluación del grado de adopción de las recomendaciones

El análisis se centró en 5 dimensiones del manejo de la ERC recogidas en el documento: 1) diagnóstico, 2) cribado (detección de albuminuria), 3) criterios de derivación, 4) coordinación con nefrología, y 5) estrategia terapéutica (uso combinado de iSRAA e iSGLT2 (dapagliflozina) en la ERC (diabética y no diabética). Se realizaron 5 preguntas (una por dimensión, tabla suplementaria 1). Para la dimensión «diagnóstico» se consideraron como criterios: a) alteraciones de estructura o función renal durante un periodo superior a 3 meses con FG<60ml/min/1,73m2; y b) la presencia de albuminuria (cociente albuminuria/creatinina en una muestra de orina al azar >30mg/g y una excreción de albúmina en orina de 24h>30mg/24h)16.

Durante la presentación, los profesionales compartieron su percepción, individualmente mediante una aplicación telemática con la que se dinamizaron las reuniones. Las 5 dimensiones se valoraron mediante una escala de Likert de 4 niveles: «nada», «poco», «bastante» y «mucho»; o «<25%», «25-50%», «50-75%» y «>75%» de pacientes.

Se cuantificó la proporción de profesionales con puntuaciones «bastante» y «mucho» o «50-75%» y «>75%» de pacientes (adopción/percepción alta) y se compararon con aquellos con puntuaciones «nada» y «poco» o «<25%» y «25-50%» de pacientes, (adopción/percepción baja).

Los participantes fueron informados del uso de sus opiniones que fueron anonimizadas. Todos dieron su consentimiento al uso científico de los datos generados en cada reunión.

Análisis estadístico

Las percepciones (variables categóricas) se describieron empleando frecuencias y proporciones agrupadas por especialidades médicas. Se compararon las frecuencias entre categorías («adopción/percepción alta» frente a «adopción/percepción baja») mediante la prueba de Chi-cuadrado de Pearson o el test exacto de Fisher según resultase apropiado.

Para estimar la fuerza de asociación entre la especialidad de los participantes y el grado de adopción de las recomendaciones se calcularon las odds ratio (OR) y los intervalos de confianza al 95% entre las categorías de respuesta y las distintas especialidades. Para todos los contrastes se consideró un valor alfa del 5%. Estos análisis se realizaron mediante el paquete estadístico R software versión 4.3.0.

Para valorar si los participantes constituían una muestra de tamaño adecuado, se realizó un cálculo post hoc de la potencia estadística alcanzada para analizar la asociación entre las respuestas de las 3 especialidades para las dimensiones estudiadas, obteniéndose una potencia estadística entre el 97-100% (tabla suplementaria 2). Para el cálculo de la potencia estadística se consideró un valor alfa del 5% y 2 grados de libertad. Para el cálculo post hoc del tamaño muestral se consideró una potencia del 80% y un valor alfa del 5% (tabla suplementaria 3). Para estas estimaciones se usó el programa G*Power (versión 3.1.9.7).

ResultadosPoblación de estudio

Un total de 859 médicos dieron su percepción sobre la adopción de las principales recomendaciones del documento de consenso10 (figura suplementaria 1 y tabla suplementaria 4).

Infradiagnóstico de la ERC

La mayoría de los participantes percibieron un alto infradiagnóstico de la ERC (fig. 1). En cuanto a la influencia de la especialidad en el tipo de respuestas, los nefrólogos y los endocrinólogos presentan aproximadamente el triple de probabilidades de considerar que se realiza un diagnóstico correcto de la ERC en comparación con los especialistas de AP (OR=2,9; IC 95%=1,5-6,1 y OR=3,4; IC 95%=1,7-6,9, respectivamente) (figura suplementaria 2).

Figura 1.

Porcentaje de profesionales en nefrología, endocrinología y AP que reportaron una percepción alta y baja acerca del infradiagnóstico de la ERC. Significación estadística: NS: p˃0,05; ***p <0,001. AP: atención primaria; ERC: enfermedad renal crónica. Adopción alta: agrupación de puntuaciones «bastante» y «mucho» o «50-75%» y «>75%» de pacientes. Adopción baja: agrupación de puntuaciones «nada» y «poco» o «<25%» y «25-50%» de pacientes.

Cribado de la ERC mediante la detección de albuminuria por parte de atención primaria

En relación al cribado de la ERC mediante la detección de albuminuria por AP, el 81,8% de los nefrólogos y el 88,8% de los endocrinólogos consideraron que la adopción de la recomendación se seguía en menos del 50% de los pacientes (fig. 2A). Esta baja percepción está presente también entre los profesionales de AP, ya que solo el 45,4% opina que este se realiza en más del 75% de los pacientes atendidos en sus consultas (fig. 2A).

Figura 2.

A) Porcentaje de pacientes en quienes se realiza el cribado de ERC mediante la detección de albuminuria desde AP, de acuerdo con la percepción de los nefrólogos, endocrinólogos y profesionales de AP participantes en el estudio. B) Porcentaje de profesionales en nefrología, endocrinología y AP que reportaron una adopción alta o baja de la mencionada recomendación desde AP. Significación estadística: NS, p˃0,05; ***p<0,001. AP: atención primaria; ERC: enfermedad renal crónica. Adopción alta: agrupación de puntuaciones «bastante» y «mucho» o «50-75%» y «>75%» de pacientes. Adopción baja: agrupación de puntuaciones «nada» y «poco» o «<25%» y «25-50%» de pacientes.

En cuanto a la percepción sobre la adopción a la recomendación por los profesionales de AP, se detectaron diferencias entre especialidades; el 62,7% de los profesionales de AP percibieron que la adopción al cribado por su parte era alta, en contraste con un 18,2% de los nefrólogos y un 11,2% de los endocrinólogos (p<0,001 en comparaciones nefrología-AP y endocrinología-AP) (fig. 2B). Al analizar la asociación entre la especialidad del encuestado y la respuesta, había una probabilidad significativamente menor de tener esta percepción entre los nefrólogos (OR=0,3; IC 95%=0,1-0,4) y los endocrinólogos (OR=0,3; IC 95%=0,1-0,4).

Cuando se preguntó a los participantes sobre el cribado de la ERC mediante la detección de albuminuria en personas con DM2, solo el 5,4% de los endocrinólogos opinó que la recomendación se adoptaba desde AP en el 75-100% de los pacientes. Por otro lado, según la perspectiva de los profesionales de AP, el 74,8% opinó que esta recomendación se adoptaba en el 75-100% de los pacientes (fig. 3A). Se observó una diferencia significativa entre especialidades sobre la percepción que tenían respecto a la alta adopción de la recomendación (p<0,001) (fig. 3B). En concreto, los profesionales de endocrinología fueron menos proclives a considerar una alta adopción de la recomendación en comparación con los profesionales de AP (un 95% menos) (OR=0,03; IC 95%=0,01-0,05) (figura suplementaria 2).

Figura 3.

A) Porcentaje de pacientes con DM2 en quienes se realiza el cribado de la ERC mediante la detección de albuminuria desde AP, de acuerdo con la percepción de los endocrinólogos y profesionales de AP participantes en el estudio. B) Porcentaje de profesionales en endocrinología y AP que reportaron una adopción alta o baja a la recomendación relacionada con la determinación de albuminuria, específicamente en pacientes con DM2, desde AP. C) Porcentaje de personas con obesidad en quienes se realiza el cribado de la ERC mediante la detección de albuminuria, de acuerdo con la percepción de los endocrinólogos y profesionales de AP participantes en el estudio. D) Porcentaje de profesionales en endocrinología y AP que reportaron una adopción alta o baja a la recomendación relacionada con la determinación de albuminuria, específicamente en personas con obesidad, desde sus respectivas consultas; y percepción de los profesionales de endocrinología sobre la adopción de esta recomendación desde las consultas de AP. Significación estadística: NS, p˃0,05; ***p<0,001. AP: atención primaria; ERC: enfermedad renal crónica. Adopción alta: agrupación de puntuaciones «bastante» y «mucho» o «50-75%» y «>75%» de pacientes. Adopción baja: agrupación de puntuaciones «nada» y «poco» o «<25%» y «25-50%» de pacientes.

En cuanto a la percepción sobre la adopción de las recomendaciones del cribado de ERC en las personas con obesidad, el 95,8% de los endocrinólogos consideraron que la adopción de esta recomendación desde AP ocurría en menos del 25% de los individuos con obesidad. La percepción de ambas especialidades sobre la adopción de esta recomendación desde sus propias consultas también fue baja. Así, el 50,4% de los endocrinólogos y el 33% de los profesionales de AP contestó que realizaba el cribado en menos del 25% de las personas con obesidad (fig. 3C).

En ambos grupos se consideró que existía una baja adopción de esta recomendación desde sus servicios (67,6% en endocrinología y 65,7% en AP; p˃0,05). Sin embargo, un 34,3% de los profesionales de AP consideró que la adopción era alta desde su servicio, siendo esta diferencia entre la percepción de endocrinología y la de AP estadísticamente significativa (p<0,001) (fig. 3D).

Coordinación de AP con los especialistas en nefrología

El 63,8% de los nefrólogos opinó que existía una alta adopción de la recomendación sobre la necesidad de asegurar una comunicación efectiva entre nefrología y AP, mientras el porcentaje disminuyó a un 52,8% entre los profesionales en AP (p<0,05) (fig. 4). De esta manera, los profesionales de nefrología fueron 1,5 veces más proclives a considerar una alta adopción de la recomendación en comparación con los profesionales de AP (OR=1,5; IC 95%=1,0-2,4) (figura suplementaria 2).

Figura 4.

Porcentaje de profesionales en nefrología y AP que reportaron una adopción alta o baja a la recomendación relacionada con la comunicación entre ambas consultas. Significación estadística: *p<0,05. AP: atención primaria; ERC: enfermedad renal crónica. Adopción alta: agrupación de puntuaciones «bastante» y «mucho» o «50-75%» y «>75%» de pacientes. Adopción baja: agrupación de puntuaciones «nada» y «poco» o «<25%» y «25-50%» de pacientes.

Criterios de derivación

En cuanto a la adopción de la recomendación de derivar a nefrología cuando existen unos valores de albuminuria ≥300mg/g, presencia de microhematuria glomerular, o ERC grado 4 o 5 (FG<30ml/min/1,73m2)17, solo el 48,5% de los nefrólogos opinaron que la adopción de esta recomendación era alta en su servicio, en comparación con un 79,3% de los endocrinólogos y un 77,8% de los profesionales de AP (p<0,001) (fig. 5). Los profesionales de nefrología mostraron una menor probabilidad a considerar una alta adopción de la recomendación en comparación con los profesionales de AP (OR=0,3; IC 95%=0,1-0,4) y los endocrinólogos (OR=0,3; IC 95%=0,1-0,4), sin detectarse diferencias entre endocrinólogos y profesionales de AP (OR=0,9; IC 95%=0,6-1,2) (figura suplementaria 2).

Figura 5.

Porcentaje de profesionales en nefrología, endocrinología y AP que reportaron una adopción alta o baja a la recomendación relacionada con la derivación de los pacientes a nefrología. En el caso de nefrología, se recogió su percepción sobre la adopción de esta recomendación por parte de las otras especialidades. En el caso de endocrinología y AP, se recogió su percepción sobre la adopción de esta recomendación desde sus respectivos servicios. Significación estadística: NS, p˃0,05; ***p<0,001. AP: atención primaria; ERC: enfermedad renal crónica. Adopción alta: agrupación de puntuaciones «bastante» y «mucho» o «50-75%» y «>75%» de pacientes. Adopción baja: agrupación de puntuaciones «nada» y «poco» o «<25%» y «25-50%» de pacientes.

Uso de estrategias terapéuticas

En relación con la adopción de la recomendación sobre el uso de la estrategia terapéutica ISRAA+dapagliflozina en el manejo de la ERC, la especialidad que reportó una mayor adopción fue endocrinología (97,9%), de forma significativamente mayor respecto a AP (78,8%, p<0,001) y nefrología (86,6%, p<0,001) (fig. 6).

Figura 6.

Porcentaje de profesionales en nefrología, endocrinología y AP que reportaron una adopción alta o baja a la recomendación sobre el uso de la estrategia terapéutica basada en la iSRAA+dapagliflozina. Significación estadística: *p<0,05; ***p<0,001. AP: atención primaria; ERC: enfermedad renal crónica. Adopción alta: agrupación de puntuaciones «bastante» y «mucho» o «50-75%» y «>75%» de pacientes. Adopción baja: agrupación de puntuaciones «nada» y «poco» o «<25%» y «25-50%» de pacientes.

Los profesionales AP presentaron una probabilidad 12,5 veces menor de adoptar la recomendación de tratamiento en comparación con los endocrinólogos (OR=12,5; IC 95%=4,0-63,1) y una probabilidad 1,7 veces menor de en comparación con los nefrólogos (OR=1,7; IC 95%=1,0-3,1). Según las respuestas obtenidas, los nefrólogos tienen un 90% menos de probabilidades de adoptar la recomendación de tratamiento en comparación con los endocrinólogos (OR=0,1; IC 95%=0,0-0,5) (figura suplementaria 2).

Discusión

Este trabajo ha permitido comparar el grado de adopción de las principales recomendaciones recogidas en el Documento de información y consenso para la detección y manejo de la enfermedad renal crónica10 entre las principales especialidades que se encargan del manejo multidisciplinar de los pacientes con ERC en España (nefrología, endocrinología y AP). Nuestros resultados muestran que existe una elevada percepción de que se realiza un infradiagnóstico de la ERC y de falta del uso de la determinación de albuminuria para el cribado. Además, si bien los endocrinólogos y los médicos de AP perciben un mejor seguimiento de los criterios de derivación, la percepción de los nefrólogos es marcadamente más negativa. Finalmente se detectó una percepción de elevada aplicación de las terapias nefroprotectoras por parte de los especialistas de endocrinología y nefrología en comparación con los especialistas de AP.

El documento de García-Maset et al. incluyó entre sus recomendaciones las funciones de los distintos profesionales en el manejo de la ERC y las estrategias terapéuticas para su control10. Sobre esta base, este estudio confirmó que la percepción sobre la adopción de dichas recomendaciones por parte de estas 3 especialidades es baja y heterogénea, lo que puede aumentar la variabilidad en el manejo en la práctica clínica en España. Otros estudios también han mostrado la percepción de un notable infradiagnóstico de la enfermedad18. Uno de los motivos que pueden contribuir a esto es la baja concienciación sobre la codificación de la ERC en los sistemas sanitarios, suponiendo un registro deficiente en las historias clínicas electrónicas4,16,19. La inclusión del diagnóstico de ERC en los registros médicos se ha asociado con mejoras significativas en las prácticas de manejo y seguimiento, y con una disminución en la progresión16. Otro de los motivos puede deberse a la falta de concienciación y cribado insuficiente en personas con factores de riesgo. Este estudio mostró que se sigue de manera insuficiente la recomendación de cribar la ERC mediante la determinación de albuminuria desde AP. A pesar de las recomendaciones10,15,20 y que existen estrategias sanitarias para fomentar este cribado10, nuestros resultados hacen patente la necesidad de redoblar estos esfuerzos para llegar de manera eficaz a todos los profesionales.

Cabe destacar la discrepancia entre especialistas en relación con la adopción de la recomendación sobre el cribado de la ERC desde las consultas de AP en población general, pero especialmente en población de riesgo como aquellos con DM2 u obesidad. Solo una pequeña proporción de los endocrinólogos opinó que esta recomendación se adoptaba desde AP, contrastando con la alta percepción de los propios profesionales de AP. Estos datos, coinciden con los encontrados en otras poblaciones en los que el cribado de la ERC también es deficiente. Así, en un registro de EE. UU. que incluyó 513.165 pacientes con DM2 mostró que solo el 51,6% de los pacientes fueron testados en el último año para estimar el FG y la albuminuria21. Otro análisis que incluyó a más de 25 millones de pacientes con factores de riesgo para la ERC mostró que solo un 21% tenía realizada albuminuria22.

Todo ello podría explicar el alto porcentaje de infradiagnóstico de ERC en España, contribuyendo a su progresión y al aumento de la mortalidad asociada10,18. Esto, junto con nuestras observaciones, resalta la necesidad de difundir y aumentar el conocimiento sobre los documentos de consenso y guías de práctica clínica, así como fortalecer la comunicación entre especialistas, para garantizar que los criterios de derivación a nefrología se sigan adecuadamente y se aborde la ERC precozmente23.

En este sentido, un hallazgo relevante del estudio fue la percepción crítica de nefrología y endocrinología sobre las acciones de los profesionales de AP. La comunicación interdisciplinaria es clave para un manejo seguro y eficaz del paciente en todas sus fases, facilitando la derivación y optimizado el manejo, lo que aborda una barrera históricamente identificada y una necesidad no cubierta en el manejo de enfermedades complejas como la ERC24. Diversos estudios demostraron que el trabajo y la comunicación multidisciplinar mejoran los resultados en salud y disminuyen la mortalidad25,26.

En cuanto al seguimiento de la estrategia terapéutica basada en el uso de iSRAA y dapagliflozina, se pudo comprobar que, los distintos profesionales percibieron una alta adopción de la recomendación sobre el uso de esta estrategia. En otros trabajos se identificó como déficit en el manejo de la ERC la falta del uso de terapias basadas en la evidencia20,27,28. Al publicarse el documento de consenso10, el único fármaco indicado para la ERC, aparte de los iSRAA, era dapagliflozina, tanto en los pacientes con o sin DM210. Durante la elaboración de este artículo, se añadió empagliflozina a los iSGLT2 disponibles indicados para la ERC13–15.

El manejo de la ERC mejorará al disponer de un arsenal terapéutico más amplio, pero también dependerá de la existencia, conocimiento, difusión y seguimiento de documentos de consenso y guías de práctica clínica. Con una mayor adopción de estas recomendaciones se podrá mejorar la calidad de vida de los pacientes, reducir los costes asociados y aumentar la supervivencia global de quienes padecen ERC25,26.

Un trabajo previo que evaluó la implementación de recomendaciones del Documento de consenso S.E.N.-semFYC de 2008 sobre la enfermedad renal crónica17 ya mostró que existía un margen de mejora29. No obstante, a pesar de los años transcurridos, los resultados de nuestro trabajo y otros similares30 reflejan que existe una insuficiente implementación y seguimiento de las recomendaciones en nuestro entorno.

Este estudio tuvo algunas limitaciones resultado de posibles sesgos de percepción inherentes a la metodología del estudio por parte de los profesionales al opinar sobre la adopción de las recomendaciones desde sus propios colectivos o consultas de otras especialidades, y del sesgo de obsequiosidad, donde los profesionales podrían haber percibido que se están adoptando las recomendaciones de manera más efectiva de lo que realmente ocurre en la práctica diaria. Para minimizar este sesgo de percepción de los profesionales, sería interesante realizar estudios observacionales en vida real que contrastasen estas percepciones con la realidad de la práctica clínica. Otra limitación fue la recogida limitada de datos demográficos. Sin embargo, el elevado número de profesionales implicados, conforman una muestra de tamaño apropiado y excelente representación de toda la geografía española.

En conclusión, al momento de realizarse el estudio, las recomendaciones del documento de consenso10 no se implementaban ni seguían por completo especialmente en relación al cribado en personas en riesgo de desarrollar ERC como aquellas con DM2 u obesidad, pudiendo impactar negativamente en el diagnóstico, manejo y mortalidad de los pacientes. Esto refuerza la importancia de analizar el grado de adopción de recomendaciones de práctica clínica y la necesidad de trabajo profundo para asegurar su seguimiento.

Financiación

AstraZeneca ha financiado la logística necesaria para el desarrollo de las reuniones, así como el del soporte editorial necesario para el desarrollo del manuscrito.

Contribuciones de los autores

La concepción del artículo fue de Aitziber Izarra. El artículo fue escrito por Jose Luis Gorriz, Javier Escalada San Martin, Nuria Aresté Fosalba, Albert Lecube Torelló, Aitziber Izarra Navarro, David Ollero Rodriguez, Andrea Díez García, Nicolás Fernández Rebollo, Jose María Martinon Martinez, Maria García Castillo, Ana Andres Herrero y Aida Villarroel Vargas. Todos los autores han leído y aprobado la versión final del manuscrito.

Conflicto de intereses

Jose Luis Gorriz, Javier Escalada San Martin, Nuria Aresté Fosalba, Albert Lecube Torelló han recibido honorarios de AstraZeneca por su participación en reuniones de expertos. Aitziber Izarra Navarro, David Ollero Rodriguez, Andrea Díez García, Nicolás Fernández Rebollo, Jose María Martinon Martinez, Maria García Castillo, Ana Andres Herrero y Aida Villarroel Vargas son empleados de AstraZeneca.

Agradecimientos

Los autores agradecemos a AstraZeneca, así como a todos los miembros del equipo de SSAs de CKD que estuvieron implicados en el proyecto que permitió recoger las percepciones mostradas en este estudio, así como a todos los profesionales sanitarios por participar en las mismas. También agradecemos a Medical Statistics Consulting (MSC), Valencia, por su soporte en la escritura.

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