metricas

Endocrinología, Diabetes y Nutrición

Sugerencias
Endocrinología, Diabetes y Nutrición Estado actual de la yodación en gestantes asturianas
Información de la revista
Vol. 72. Núm. 10.
(Diciembre 2025)
Cita
Cita
Compartir
Descargar PDF
Más opciones de artículo
Visitas
439
Vol. 72. Núm. 10.
(Diciembre 2025)
ORIGINAL
Acceso a texto completo

Estado actual de la yodación en gestantes asturianas

Current status of iodisation in pregnant women in Asturias, España
Visitas
439
Carmen Sánchez Blancoa,
Autor para correspondencia
carnioliv@msn.com

Autor para correspondencia.
, Marina García Cancelob, Cristina González Martíneza, Leire Cardo Gonzálezc, Marta Diéguez Felechosad
a Servicio de Obstetricia y Ginecología, Hospital Universitario San Agustín, Avilés (Asturias), España
b Servicio de Obstetricia y Ginecología, Hospital Universitario de Cruces, Barakaldo (País Vasco), España
c Servicio de Bioquímica Clínica, Laboratorio de Medicina, Hospital Universitario Central de Asturias, Oviedo (Asturias), España
d Sección de Endocrinología y Nutrición, Hospital Universitario de Cabueñes, Gijón (Asturias) España
Este artículo ha recibido
Información del artículo
Resumen
Texto completo
Bibliografía
Descargar PDF
Estadísticas
Figuras (3)
fig0005
fig0010
fig0015
Tablas (3)
Tabla 1. Percentiles de la concentración urinaria de yodo
Tablas
Tabla 2. Comparativa de la mediana de yodurias entre las diferentes áreas sanitarias
Tablas
Tabla 3. Comparativa según el estado de yodación
Tablas
Resumen
Introducción

Según estudios previos, Asturias es una región con suficiencia de yodo, pero datos preliminares indican un cambio de tendencia.

Objetivo

Determinar la prevalencia de yododeficiencia en gestantes de Asturias.

Materiales y métodos

Se diseñó un estudio observacional, prospectivo y multicéntrico. Se analizó la concentración urinaria de yodo de 371 gestantes entre noviembre del 2021 y marzo del 2023. La captación se realizó en las 3áreas centrales del Principado de Asturias: iii, iv y v. El proyecto fue aprobado por el Comité de Ética de Investigación del Principado de Asturias.

Resultados

El 52% de las gestantes presentó niveles de yoduria indicativos de yododeficiencia (<150μg/L). La mediana de la concentración urinaria de yodo en nuestra cohorte fue de 146μg/L. La hormona estimulante del tiroides fue comparada entre los 2grupos de gestantes, aquellas con déficit de yodo y las que tenían suficiente cantidad de yodo, sin encontrar diferencias estadísticamente significativas entre las medias de la TSH en ambos grupos. Tampoco se han podido establecer asociaciones estadísticamente significativas entre el estado de yododeficiencia y el índice de masa corporal, la paridad, la nacionalidad o la edad. Así mismo, el déficit de yodo no tuvo una asociación significativa con complicaciones obstétricas, tales como los estados hipertensivos del embarazo o la prematuridad.

Conclusiones

Estos hallazgos respaldan la hipótesis de un aumento de la yododeficiencia en el primer trimestre del embarazo en nuestra población, lo que resalta la urgencia de revisar las estrategias de suplementación y los programas de educación nutricional.

Palabras clave:
Yodo
Embarazo
Yododeficiencia
Suplementos de yodo
Sal yodada
Concentración urinaria de yodo
Abstract
Introduction

Although former studies indicated that Asturias (Spain) is an iodine-sufficient region, preliminary data suggest this trend may be changing.

Objective

To determine the prevalence of iodine deficiency in pregnant women in Asturias.

Material and methods

We designed an observational, prospective, multicenter study. The urinary iodine concentration of 371 pregnant women was analyzed between November 2021 and March 2023. Participants were recruited from the 3central areas of the Principality of Asturias (Areas III, IV and V). The project received approval from the Research Ethics Committee of the Principality of Asturias.

Results

A total of 52% of pregnant women had urinary iodine levels indicative of iodine deficiency (<150μg/L). The average urinary iodine concentration in our cohort was 146μg/L. We compared thyroid-stimulating hormone levels between pregnant women with iodine deficiency and those with sufficient iodine, but found no statistically significant differences in thyroid-stimulating hormone levels between the 2groups. We also couldn’t establish statistically significant links between iodine deficiency status and body mass index, number of previous births, nationality, or age. Furthermore, iodine deficiency did not show a significant link to obstetric complications such such as hypertension during pregnancy or premature birth.

Conclusions

These findings support the hypothesis of an increase in iodine deficiency during the first trimester of pregnancy in our population. This highlights the urgent need to review our supplementation strategies and nutritional education programs.

Keywords:
Iodine
Pregnancy
Iodine deficiency
Iodine supplements
Iodized salt
Urinary iodine concentration
Texto completo
Introducción

El yodo es un micronutriente esencial e indispensable para la salud humana debido a su papel en la síntesis de las hormonas tiroideas. Estas hormonas son cruciales para el metabolismo celular y desempeñan un rol fundamental en el crecimiento y desarrollo de los órganos, en particular del cerebro. Dado que el desarrollo cerebral ocurre principalmente durante la vida prenatal y los primeros años de vida, una deficiencia de yodo en estos periodos puede provocar hipotiroxinemia y afectar de manera negativa e irreversible el desarrollo neurológico infantil1.

Aunque el yodo está presente en toda la naturaleza, su mayor concentración se encuentra en los océanos, con niveles de hasta 50μg/L. A través de la evaporación, el yodo entra en la atmósfera y retorna al suelo con la lluvia. Sin embargo, muchas áreas terrestres, especialmente las montañosas y alejadas del mar, presentan suelos pobres en yodo.

Las necesidades diarias de yodo varían según la etapa de la vida. Durante el embarazo y la lactancia aumenta a 250μg/día. Dado que los suelos y, por ende, los alimentos y el agua son deficientes en yodo, la dieta por sí sola no suele cubrir estas necesidades. Únicamente los productos marinos, como pescados, mariscos y algas, contienen cantidades significativas de yodo. Este hecho hace imprescindible mantener activas estrategias de yodoprofilaxis con el fin de evitar estados de yododeficiencia.

La ingesta insuficiente de yodo puede causar trastornos por deficiencia, cuya gravedad depende tanto del nivel del déficit como del momento de la vida en que se produzca. El daño cerebral fetal es el efecto más grave de esta deficiencia2. Durante el primer trimestre del embarazo, la tiroxina (T4) materna, que atraviesa la placenta, es la única fuente de esta hormona para el feto, ya que la glándula tiroides fetal comienza a funcionar entre las semanas 10 y 12 de gestación. Por lo tanto, la formación cortical del cerebro fetal depende exclusivamente de la T4 materna y, en consecuencia, de una adecuada ingesta materna de yodo. La falta de yodo durante el embarazo provoca daños cerebrales duraderos que pueden reducir el coeficiente intelectual del niño entre 8 y 10 puntos3.

La concentración urinaria de yodo (CUI) refleja directamente la ingesta dietética de yodo y es el indicador más común utilizado a nivel mundial para evaluar el estado de yodo4. Aproximadamente el 90% del yodo ingerido se excreta en la orina. La elevada variabilidad diaria en la ingesta dietética de yodo de los individuos resulta en una variación diaria muy elevada de la CUI. Este hecho limita la utilidad de esta medida para evaluar el estado de yodo individual. Se ha estimado que se requieren 10 mediciones de CUI a partir de muestras puntuales o recolecciones de 24 h para establecer el estado de yodo de un individuo con una precisión del 20%5. Sin embargo, al evaluarse a nivel poblacional, la CUI a partir de muestras puntuales ha demostrado ser un biomarcador fiable de la ingesta reciente de yodo para la población en su conjunto. La mediana de yoduria se utiliza para evaluar grupos poblacionales4. Los valores recomendados son 100-199μg/L en la población general y 150-249μg/L en embarazadas.

Uno de los primeros estudios sobre el estado de yodación en mujeres embarazadas de Asturias se llevó a cabo en 20136. Los resultados mostraron una mediana de yoduria de 197μg/L. Este estudio destacó que las mujeres que consumían sal yodada pero no tomaban suplementos de yodo presentaban una mediana de CUI de 190μg/L. Esto confirmó que es posible alcanzar un estado nutricional adecuado de yodo sin recurrir a suplementación farmacológica. A partir de estos hallazgos, en enero de 2015, la Consejería de Salud del Principado de Asturias publicó un informe técnico recomendando que la prescripción de suplementos de yodo en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia se realizara de manera individualizada. El informe desaconsejaba el uso de suplementos en mujeres que consumían regularmente sal yodada y 3raciones de lácteos al día5.

En 2017 se realizó un nuevo estudio en mujeres de Asturias, centrado en una cohorte de 316 gestantes del área sanitaria iv. Los resultados, aplicando la estrategia de suplementación selectiva, mostraron que la mediana de yoduria se mantenía por encima del umbral recomendado de 150μg/L: se situaba en 171μg/L. Estos hallazgos, publicados en 2021 y 20237,8, reforzaron la idea de que las gestantes asturianas, en general, presentaban un estado adecuado de yodación8.

Con el objetivo principal de dar cumplimiento a la recomendación universal de garantizar la vigilancia epidemiológica del estado nutricional de yodo en las gestantes, se diseñó este nuevo estudio con una cohorte de 371 gestantes representativa de las 3áreas centrales del Principado de Asturias.

Como objetivos secundarios nos planteamos analizar el consumo actual de sal yodada y la toma de suplementos yodados en nuestras gestantes, así como estudiar las posibles consecuencias de un estado de yododeficiencia durante el embarazo.

Material y métodos

  • Diseño: estudio observacional, prospectivo, multicéntrico.

  • Población: se analizaron las yodurias de 371 gestantes entre noviembre de 2021 y marzo de 2023. La recolección de las muestras se llevó a cabo en 3áreas del Principado de Asturias: iii, iv y v. Las participantes otorgaron su consentimiento informado y se les aportó por escrito una hoja informativa del estudio. Las gestantes se encontraban entre la semana 9 y la 11 en el momento de la toma de la muestra de orina. El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de Investigación del Principado de Asturias (CEImPA).

Criterios de inclusión:

  • Gestaciones únicas controladas en la red sanitaria pública de Asturias.

  • Ser capaz de comprender el contenido del consentimiento informado.

  • Dar su consentimiento informado.

Criterios de exclusión:

  • Enfermedades tiroideas preexistentes.

  • Gestaciones múltiples.

En la primera visita con la matrona, realizada en la semana 8, se recopilaron los datos correspondientes al consumo habitual de sal yodada (sí/no) así como la toma de suplemento yodado pre- o posconcepcional. A todas las gestantes se les interrogó sobre el consumo de productos lácteos, pero estos datos no fueron incluidos en nuestro estudio debido a la falta de homogeneidad en la recopilación de esta información. Se recomendó suplementación farmacológica con 200μg/día de yoduro potásico a todas las gestantes de nuestro estudio, siguiendo las directrices de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia y de la Organización Mundial de la Salud (OMS)9. La mayoría de las gestantes del estudio optó por la toma de complejos polivitamínicos y el inicio de toma posconcepcional fue a partir de la primera visita con la matrona en la semana 8.

En las gestantes del área iii (n=192), se estudió la posible relación de la yododeficiencia con la edad, nacionalidad o paridad y se analizó si las gestantes en estado de yododeficiencia tenían mayor incidencia de prematuridad, retardos de crecimiento, estados hipertensivos del embarazo o diabetes gestacional. No se pudo realizar el mismo estudio en las gestantes de las áreas iv y v al ser denegado el acceso a las historias clínicas de estas mujeres, por lo que no se obtuvieron más datos de ellas que la CUI y los del cuestionario.

  • Variables. CUI, hormona estimulante del tiroides (TSH), ingesta de sal yodada durante la gestación, toma de suplementos yodados preconcepcionales, toma de suplementos yodados durante la gestación, edad, índice de masa corpora (IMC), nacionalidad, edad gestacional al parto, estados hipertensivos del embarazo, diabetes gestacional, abortos, hábito tabáquico.

  • Medición. Para determinar la CUI materna se recogió una muestra aleatoria de orina, que fue centrifugada a 3.500 xg durante 10 min. Se separó el sobrenadante y se guardaron alícuotas congeladas a −20°C hasta el momento de su análisis. La concentración de yodo se determinó mediante espectrometría de masas con plasma de acoplamiento inductivo (ICP-MS) en un analizador ICP-MS 7700x (de Agilent Technologies, Santa Clara, CA, EE. UU.). Todas las muestras se analizaron en el hospital de referencia (área iv), siguiendo el protocolo establecido en el laboratorio para el análisis rutinario de yodo en orina y cumpliendo los requisitos de calidad necesarios.

  • Análisis estadístico. Se realizó un análisis descriptivo, proporcionando para las variables numéricas medidas de posición y dispersión, mientras que para las cualitativas se presentan distribuciones de frecuencias absolutas y relativas. Para la valoración de las diferencias de variables cuantitativas entre 2grupos se utilizó la prueba t de Student para muestras independientes. Cuando se relacionaron 2variables cualitativas se optó por la χ2 de Pearson o la prueba de Fisher en función del cumplimiento de la hipótesis sobre frecuencias esperadas. El análisis estadístico se efectuó mediante el programa R (R Development Core Team), versión 4.3.1.

Resultados

Se incluyó a un total de 371 gestantes en el estudio procedentes de 3áreas sanitarias del Principado de Asturias. La edad media de las participantes fue de 34 años, con un rango entre 19 y 45 años.

Yoduria

Las gestantes se distribuyeron en 3grupos según su CUI:

  • <150μg/L: déficit de yodo.

  • 150 a 500μg/L: yodosuficiencia.

  • >500μg/L: exceso de yodo.

De las 371 embarazadas, 191 (52%) presentaron una CUI<150μg/L (fig. 1). Es decir, más de la mitad de las gestantes de nuestra cohorte tenían déficit de yodo en el primer trimestre de la gestación.

Figura 1.

Distribución de las gestantes según la concentración urinaria de yodo. El 52% presentan yododeficiencia.

CUI: concentración urinaria de yodo.

La variable CUI presentó una asimetría positiva (coeficiente de Skewness=2,04) y dicha asimetría fue estadísticamente significativa (p<0,001). El valor del coeficiente de Curtosis fue de 6,39, con una p<0,001, lo que implica que la variable CUI presentó una distribución leptocúrtica (fig. 2). La prueba de D’Agostino-Pearson rechazó la hipótesis nula de normalidad, lo que indica que los datos no tenían una distribución normal. Por lo tanto, se calculó la mediana como medida de tendencia central y los percentiles como medida de dispersión (tabla 1).

Figura 2.

Histograma de la yoduria (μg/L) en el primer trimestre del embarazo. La línea negra indica que los datos no presentan una distribución normal.

Tabla 1.

Percentiles de la concentración urinaria de yodo

Percentiles  Valor  Intervalo de confianza al 95% 
2,5  43  26-51 
53  45-59 
10  66  59-72 
25  91  85-99 
75  233  207-270 
90  386  345-440 
95  476  436-585 
97,5  594  504-666 

La mediana de la CUI del total de las gestantes fue de 146μg/L, por debajo de los 150μg/L recomendados durante la gestación; también era inferior a las medianas arrojadas por estudios previos en nuestra región (fig. 3).

Figura 3.

Evolución en el tiempo de la mediana de la yoduria en gestantes asturianas.

Destacamos que las gestantes del área iv tienen una mediana de yoduria adecuada de 157μg/L, lo cual es concordante con los estudios previos realizados en Asturias, ya que estos incluían exclusivamente gestantes de dicha área7.

No obstante, se hizo un estudio comparativo de las medianas de la yodurias de las 3áreas sanitarias mediante la prueba de Kruskal-Wallis: no se observaron diferencias significativas (p=0,168) entre las medianas de los grupos (157, 146 y 135, respectivamente) (tabla 2).

Tabla 2.

Comparativa de la mediana de yodurias entre las diferentes áreas sanitarias

Procedencia  Percentil 25  Mediana  Percentil 75 
Área III  186  99  146  236 
Área IV  86  91  157  263 
Área V  99  82  135  207 
Consumo de yodo

En la primera visita con la matrona se rellenó un cuestionario para valorar la ingesta de yodo. En total se recopilaron 228 cuestionarios procedentes de las 3áreas sanitarias. Se analizaron los siguientes datos:

  • Consumo habitual de sal yodada (sí/no).

  • Toma de suplemento yodado preconcepcional (sí/no).

  • Toma de suplemento yodado posconcepcional (sí/no).

Respecto a la variable sal yodada, se obtuvo la siguiente distribución de frecuencias: sí 64,04% y no 35,96%.

Respecto a la variable suplemento yodado preconcepcional se obtiene la siguiente distribución de frecuencias: no 81,14% y sí 18,86%.

Respecto a la variable suplemento yodado posconcepcional (a partir de la 8.ª semana tras la consulta con la matrona), se obtuvo la siguiente distribución de frecuencias: sí 89,91% y no 10,09%.

Relación de la yododeficiencia con otras variables

De las 371 gestantes incluidas en el estudio, se seleccionaron las del área iii (n=186) para hacer un estudio comparativo entre las mujeres que presentaban yododeficiencia (CUI <150μg/L) y las que no (CUI entre 150-500μg/L) de las siguientes variables:

  • TSH 1° trimestre.

  • IMC.

  • Edad.

  • Nacionalidad.

  • Paridad.

  • Hábito tabáquico.

  • Toma de suplementos yodados durante la gestación.

No se han encontrado diferencias estadísticamente significativas en ninguna de estas variables analizadas (tabla 3). No obstante, se observa como la mediana de la TSH en el grupo de yododeficiencia es sustancialmente mayor que en el grupo con yodosuficiencia, si bien no es posible objetivar una diferencia significativa por el pequeño tamaño muestral.

Tabla 3.

Comparativa según el estado de yodación

  Yoduria <150μg/L  Yoduria> 150μg/L 
TSH (mediana)  1,48  1,79 
IMC (media)  26,07  25,43 
Edad (media)  34,96  34,73 
Asturianas (%)  77,17  74,16 
Primíparas (%)  52,75  54,55 
Fumadoras (%)  14,94  13,79 
Toma de suplementos yodados (%)  89,01  95,45 

En la comparación de estas variables se emplearon la prueba t de Student, la de Fisher y la χ2 de Pearson.

IMC: índice de masa corporal; TSH: hormona estimulante del tiroides.

Complicaciones obstétricas

Nuevamente, con las 186 gestantes del área iii se hizo un estudio comparativo entre las mujeres que presentaban yododeficiencia (CUI <150μg/L) y las que no (CUI entre 150-500μg/L) de las siguientes variables:

  • Abortos previos.

  • Edad gestacional al parto.

  • Peso del recién nacido.

  • Estados hipertensivos del embarazo.

  • Diabetes gestacional.

No hubo diferencias en ninguna de las complicaciones, salvo en la frecuencia de la diabetes gestacional, que fue más prevalente en el grupo de la deficiencia.

Discusión

La mediana de la yoduria obtenida en nuestro estudio confirma una situación de yododeficiencia en las gestantes asturianas. Esta situación modifica la evidencia previa disponible, que objetivaba un estado de yodosuficiencia en la población gestante del área iv7. No obstante, cabe resaltar que también en nuestro estudio las gestantes de dicha área sanitaria presentan una mediana de la CUI>150μg/L.

No existe ningún estudio a nivel nacional sobre el estado nutricional del yodo en las embarazadas. Sin embargo, en la última década, se han realizado varios estudios de ámbito local o autonómico que evalúan el estado nutricional del yodo en las mujeres gestantes en España y muestran resultados dispares6,10-15: se observa que la mediana de yoduria oscila entre 57 y 242μg/L.

En Asturias, el primer estudio en gestantes se realizó en el año 2002 y demostró un déficit grave de yodo en más del 50% de las mujeres. En el año 2013 se hizo un nuevo control, en el que se objetivó una mediana de las yodurias en el primer trimestre de 197μg/L16. En el año 2017, con un nuevo estudio en gestantes del área iv de Asturias, se reafirmó una situación de yodosuficiencia en nuestras gestantes con una mediana de CUI de 171,5μg/L7. Sin embargo, en nuestro estudio, se observa un claro cambio de tendencia en la mediana de la yoduria.

Es más, esta tendencia hacia la yododeficiencia no parece ser exclusiva de nuestra comunidad, sino muy probablemente de nuestro país y de nuestro continente.

Así, en el año 2024, la OMS y la Red Mundial del Yodo (IGN) publicaron un informe titulado «Prevención y control de la deficiencia de yodo en la Región Europea de la OMS: adaptación a los cambios en la dieta y el estilo de vida». En este documento se alerta sobre el incremento de la deficiencia de yodo en Europa, atribuido principalmente a cambios dietéticos recientes, como la sustitución de productos lácteos por alternativas vegetales que, en su mayoría, no están fortificadas con yodo17.

Las mujeres embarazadas son particularmente vulnerables debido a sus mayores necesidades de este mineral. El informe destaca que la disminución en el consumo de lácteos, una fuente tradicional de yodo en Europa occidental y central, aumenta el riesgo de deficiencia. Además, señala que solo una minoría de los productos alimenticios procesados contiene sal yodada, lo que agrava el problema. Para abordar esta situación, la OMS recomienda:

  • Fortificar los alimentos: incorporar yodo en productos de origen vegetal que sustituyen a los lácteos, para asegurar así una ingesta adecuada para quienes optan por estas alternativas.

  • Usar sal yodada: promover el uso de sal yodada en la industria alimentaria y en los hogares para garantizar un aporte suficiente de yodo.

  • Dar educación nutricional: informar a la población sobre la importancia del yodo en la dieta y las fuentes alimentarias que lo contienen.

Estas medidas buscan adaptarse a los cambios en la dieta y el estilo de vida de la población europea para garantizar una adecuada ingesta de yodo y prevenir posibles deficiencias. Los avances en la optimización de la ingesta de yodo parecen haberse estancado o incluso haber retrocedido en algunos países. Si esta tendencia continúa, los trastornos derivados de la deficiencia de yodo podrían resurgir.

Respecto al consumo de sal yodada entre la población gestante, no existe ningún estudio que abarque todo el territorio español, según el Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición18. Sin embargo, en la última década, también se han publicado diversos estudios que ilustran su consumo en algunas provincias o autonomías, observándose que este oscila entre el 32 y el 55%, muy lejos de lo que recomienda la OMS. En un estudio realizado en Cataluña se observó un significativo aumento del uso de sal yodada desde el primer al tercer trimestre (del 35,71 al 87,61%) cuando las matrones ejercen una acción educativa19.

En Asturias, en el año 2013 se objetivó en el estudio realizado en Oviedo que el 47% de las gestantes tomaban suplementos yodados, con una mediana de yoduria superior a la de las que no tomaban suplementos yodados y también una TSH superior, aunque no significativamente diferente. El consumo de productos lácteos, presente en el 70,29% de las gestantes, no se correlacionó con las yodurias, que fueron, sin embargo, inferiores en las que tomaban 2 o menos raciones diarias (mediana de CUI: 191μg/L) que en las que tomaban más de 2 raciones al día (mediana de CUI: 230 μg/L). Dentro del grupo de mujeres que no tomaban suplementos yodados, aquellas que utilizaban habitualmente sal yodada en la cocina (47%) tenían una mediana de yoduria de 190μg/L, indicativa de suficiencia de yodo. Por lo que se concluyó que los suplementos yodados eran innecesarios en las mujeres embarazadas de nuestro entorno que consumen de forma habitual sal yodada16.

Posteriormente, se publicó en el 2021 que el 51,10% de las gestantes del área iv consumían sal yodada, el 48,90% consumían ≥2 raciones de lácteos al día y el 87,08% tomaban suplementos de yodo. En este estudio, se realizó un análisis de regresión logística multivariante que demostró que la sal yodada tenía un efecto protector sobre la CUI <150μg/L, pero no así los suplementos de yodo7.

En nuestro estudio, se objetivó que, a pesar de observar una mejora en la yodoprofilaxis, ya que el 64,04% de las gestantes tomaban sal yodada y el 89,91% iniciaba la toma de suplementos yodados tras la primera consulta con la matrona, la yoduria en el primer trimestre de la gestación era inferior a la observada en publicaciones previas.

Este hecho puede explicarse teniendo en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Durante la gestación, las necesidades de yodo aumentan significativamente, razón por la cual la OMS recomienda un consumo diario de 250μg de yodo durante el embarazo y la lactancia. Para alcanzar esta cantidad, es necesario consumir 3raciones diarias de leche o sus derivados, junto con 2g de sal yodada. Es fundamental que esta ingesta sea constante en el tiempo, ya que no es suficiente comenzar a usar sal yodada al inicio del embarazo. Es imprescindible llegar a la gestación con depósitos de yodo adecuados, lo que requiere haber consumido sal yodada de forma regular durante al menos los 2años previos al embarazo20.

  • En los países industrializados, la leche y los productos lácteos representan las principales fuentes de yodo en la dieta21. Sin embargo, tanto el consumo de estos productos como sus concentraciones de yodo pueden variar considerablemente, lo que los convierte en una fuente impredecible de este micronutriente. Las concentraciones de yodo en la leche oscilan entre 33 y 534μg/L, dependiendo de factores como la dieta de las vacas lecheras, la presencia de bociógenos, la cantidad de leche producida, la estación del año, el uso de desinfectantes con yodo para la inmersión de los pezones, el tipo de cría y las prácticas de procesamiento22. Se calcula que la leche y sus derivados aportan entre el 13% y el 64% de la ingesta diaria recomendada de yodo, según los patrones de consumo alimentario específicos de cada país.

  • En cuanto a los complejos polivitamínicos que contienen yodo, aunque en ficha técnica su contenido en yodo oscila entre los 150 y los 225μg, algunos estudios han constatado que el contenido real de estos productos una vez manufacturados es muy variable y no siempre ajustado al contenido que indica la etiqueta.

Los suplementos de yoduro potásico (los que se comercializan solos o asociados a ácido fólico y vitamina B12) deberían iniciarse, de manera preconcepcional, al menos 2 meses antes, para conseguir unos depósitos de yodo adecuados al inicio del embarazo. La dosis diaria recomendada y que está presente en la mayor parte de los suplementos farmacológicos comercializados en nuestro país es de 100, 200 o 300μg por comprimido. Se recomienda la toma de un comprimido diario desde la etapa preconcepcional o gestacional temprana y mantenerlo de manera ininterrumpida hasta la finalización de la lactancia materna exclusiva23.

En resumen, según nuestros resultados, el consumo de sal yodada en las gestantes se sitúa muy por debajo del objetivo de más del 90% marcado por la OMS y la toma exclusiva de suplementos yodados posconcepcional no es una medida eficaz para mantener unos niveles adecuados de yodo durante las primeras semanas de gestación. Esta ineficacia de la suplementación posconcepcional probablemente se explique porque el tiempo de exposición al suplemento es breve e insuficiente para normalizar los niveles de yodo en el primer trimestre. Esto refuerza la necesidad de estrategias de suplementación preconcepcional, ya sea mediante el uso habitual de sal yodada, una dieta adecuada o suplementos farmacológicos desde el periodo pregestacional.

Un aspecto curioso de nuestros resultados es que dentro de las 3áreas sanitarias estudiadas la yododeficiencia es mayor en la zona de la costa (áreas sanitarias iii y v) que en la del interior (área iv). Este hecho puede explicarse teniendo en cuenta otros factores que también pueden influir en el estado nutricional del yodo.

Así, se sabe que el tabaquismo también puede aumentar la deficiencia de yodo. Es especialmente resaltable el riesgo de déficit de yodo en lactantes de madres fumadoras24. No se ha observado que el tabaquismo aumente el riesgo deficiencia de yodo durante la gestación19, sin embargo, se recomienda que las mujeres embarazadas no fumen ni permanezcan en ambientes con humo de tabaco. Existen otros factores, como el nivel de estudios y la situación socioeconómica, que también pueden influir en la ingesta de yodo. En un estudio se observó que la población sin estudios utilizaba menos sal yodada que el grupo con estudios primarios o secundarios o universitarios25. También, en el estudio llevado a cabo por Melero et al. en Madrid14 se vio que las mujeres gestantes con menor nivel de estudios consumían menos yodo. El consumo de lácteos y de pescado también fue inferior en la población con un menor nivel socioeconómico.

En España, como en algunos países europeos, la yodación de la sal es voluntaria. El contenido de yodo en la sal yodada de nuestro país es uno de los más elevados de Europa (60ppm), lo que permitiría que con un bajo consumo de sal yodada se alcanzara la ingesta diaria recomendada de yodo.

Especialmente vulnerables para el déficit de yodo son las mujeres que no consumen sal yodada, siguen una dieta vegana (en la que no se consumen lácteos, pescado ni otras fuentes de yodo de origen animal26,27) y no se suplen con otras fuentes de yodo.

Nuestra propuesta para frenar la tendencia hacia la yododeficiencia en las gestantes consistiría en:

  • La universalización de la utilización de sal yodada, en los hogares y en la industria alimentaria.

  • El uso de suplementos yodados preconcepcionales y durante el embarazo en aquellas gestantes que no tengan un consumo consistente de sal yodada (consumo durante al menos los 2años previos al embarazo).

  • La inclusión, en el etiquetado de los alimentos, de las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables autorizadas y relacionadas con el aporte de yodo. Esto podría constituir una herramienta útil para favorecer una elección adecuada e informada de aquellos alimentos que contengan yodo y cumplan con los criterios legalmente establecidos para realizar dichas declaraciones.

Conclusiones

  • Más de la mitad de las gestantes de nuestro estudio presentan déficit de yodo en las primeras semanas de gestación.

  • La suplementación de yodo exclusiva durante la gestación no parece ser suficiente para garantizar las cantidades de yodo necesarias en el primer trimestre de la gestación.

  • Este déficit de yodo en las gestantes asturianas subraya la necesidad de revisar estrategias de suplementación y educación nutricional en esta población.

  • Es imprescindible la monitorización periódica de la CUI en la población gestante, dado su comportamiento dinámico y la tendencia generalizada en nuestro entorno a niveles en descenso.

Financiación

La presente investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector públicos, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro.

Conflicto de intereses

Ninguno.

Bibliografía
[1]
J. Arena Ansótegui, S. Ares Segura.
Déficit de yodo en España: ingesta circunstancialmente suficiente pero sin una estrategia explícita de salud pública que garantice su sostenibilidad.
An Pediatr (Engl Ed)., 72 (2010), pp. 297-301
[2]
I. Velasco, S.C. Bath, M.P. Rayman.
Iodine as essential nutrient during the first 1000 days of life.
[3]
P. Berbel, J.L. Mestre, A. Santamaría, I. Palazón, A. Franco, M. Graells, et al.
Delayed neurobehavioral development in children born to pregnant women with mild hypothyroxinemia during the first month of gestation: The importance of early iodine supplementation.
Thyroid., 19 (2009), pp. 511-519
[4]
E.N. Pearce, K.L. Caldwell.
Urinary iodine, thyroid function, and thyroglobulin as biomarkers of iodine status.
Am J Clin Nutr., 104 (2016), pp. 898S-901S
[5]
Escudero Gomis AI, Eyaralar Riera B, Mosquera Tenreiro C, Menéndez Torre E, Arbesú Fernández E, Riaño Galán I, et al. Recomendaciones acerca de la nutrición con yodo en la etapa preconcepcional, el embarazo y la lactancia. Informe técnico. Consejería de Sanidad del Gobierno del Principado de Asturias; 2015 [consultado 19 Ene 2025]. Disponible en: https://www.astursalud.es/documents/35439/39672/Informe+nutrici%C3%B3n+con+yodo+en+embarazo+090115.pdf/7f57a964-8b37-6990-a2fa-0282065d11c7?t=1595845190339
[6]
E. Menéndez Torre, E. Delgado Alvarez, A. Rabal Artal, L. Suárez Gutiérrez, M. Rodríguez Caballero, J. Ares Blanco, et al.
Iodine nutrition in pregnant women from Oviedo area: Is iodine supplementation necessary?.
Endocrinol Nutr, 61 (2014), pp. 404-409
[7]
S. González-Martínez, M. Riestra-Fernández, E. Martínez-Morillo, N. Avello-Llano, E. Delgado-Álvarez, E.L. Menéndez-Torre.
Nutritional iodine status in pregnant women from health area iv in Asturias (Spain): Iodised salt is enough.
[8]
S. González-Martínez, E. Martínez-Morillo, N. Avello-Llano, A.I. Escudero-Gomis, E. Delgado-Álvarez, E.L. Menéndez-Torre.
Iodine status in pregnant women in northern Spain. Effect of iodised salt and iodine supplements on thyroid function.
Endocrinol Diabet Nutr (English Ed)., 70 (2023), pp. 162-170
[9]
World Health Organization. Reaching Optimal Iodine Nutrition in Pregnant and Lactating Women and Young Children. 2007 [consultado 1 May 2025]. Disponible en: https://www.who.int/publications/m/item/WHO-statement-IDD-pregnantwomen-children.
[10]
P. Santiago, I. Velasco, I. Muela-Zarzuela, B. Sánchez, J. Martínez, A. Rodríguez, et al.
Infant neurocognitive development is independent of the use of iodised salt or iodine supplements given during pregnancy.
Br J Nutr., 110 (2013), pp. 831-839
[11]
I. Velasco, J. Martín, M. Gallego, C. Gutiérrez-Repiso, P. Santiago, J. López-Siguero, et al.
Maternal-fetal thyroid function at the time of birth and its relation with iodine intake.
Thyroid., 23 (2013), pp. 1619-1626
[12]
M.T. Torres, L. Francés, L. Vila, J. Manresa, G. Falguera, G. Prieto, et al.
Iodine nutritional status of women in their first trimester of pregnancy in Catalonia.
BMC Pregnancy Childbirth, 17 (2017),
[13]
M.D. Ollero, J.P. Martínez, J. Pineda, M. Toni, M. Espada, E. Anda.
Change over time in the iodine nutritional status of pregnant women from the Pamplona healthcare region.
Endocrinol Diabetes Nutr., 67 (2020), pp. 643-649
[14]
V. Melero, I. Runkle, N.G. de la Torre, P. De Miguel, J. Valerio, L. Del Valle, et al.
The consumption of food-based iodine in the immediate pre-pregnancy period in Madrid is insufficient. San Carlos and pregnancy cohort study.
[15]
M.T. Murillo-Llorente, F. Llorca-Colomer, M. Pérez-Bermejo.
Relationship between thyroid status during the first trimester of pregnancy and neonatal well-being.
Nutrients., 13 (2021), pp. 1-12
[16]
E. Menéndez Torre, E. Delgado Álvarez, A. Rabal Artal, L. Suárez Gutiérrez, M. Rodríguez Caballero, J. Ares Blanco, et al.
Nutrición de yodo en mujeres embarazadas del área de Oviedo ¿Es necesaria la suplementación con yodo?.
Endocrinol Nutr, 61 (2014), pp. 404-409
[17]
World Health Organization.
Prevention and control of iodine deficiency in the WHO European Region adapting to changes in diet and lifestyle.
WHO, (2024),
[18]
Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) en relación con la situación nutricional de la mujer en edad fértil, durante la gestación y la lactancia con respecto a la ingesta adecuada de yodo.
AESAN, (2024),
[19]
M.T. Torres, L. Vila, J.M. Manresa, R. Casamitjana, G. Prieto, P. Toran, et al.
Impact of dietary habit iodine supplementation and smoking habit on urinary iodine concentration during pregnancy in a Catalonia population.
Nutrients., 12 (2020), pp. 1-14
[20]
F. Soriguer, E. García-Fuentes, C. Gutiérrez-Repiso, G. Rojo-Martínez, I. Velasco, A. Goday, et al.
Iodine intake in the adult population. Di@bet.es study.
Clin Nutr., 31 (2012), pp. 882-888
[21]
F. Soriguer, C. Gutiérrez-Repiso, S. González-Romero, G. Olveira, M. Garriga, I. Velasco, et al.
Iodine concentration in cow's milk and its relation with urinary iodine concentrations in the population.
Clin Nutr., 30 (2011), pp. 44-48
[22]
A. Patel, S.Y. Lee, A. Stagnaro-Green, D. Mackay, A.W. Wong, E.N. Pearce.
Iodine content of the best-selling united states adult and prenatal multivitamin preparations.
Thyroid., 29 (2019), pp. 124-127
[23]
SEGO | Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Guía de asistencia práctica en la muerte perinatal. Prog Obstet Ginecol. 2021;64:124-154 [consultado 19 Ene 2025]. Disponible en: https://sego.es/Guias_de_Asistencia_Practica#perinatal.
[24]
S.L. Andersen, P. Laurberg, C.S. Wu, J. Olsen.
Attention deficit hyperactivity disorder and autism spectrum disorder in children born to mothers with thyroid dysfunction: A Danish nationwide cohort study.
BJOG., 121 (2014), pp. 1365-1374
[25]
C. Maldonado-Araque, S. Valdés, R. Badiá-Guillén, A. Lago-Sampedro, N. Colomo, E. Garcia-Fuentes, et al.
Iodine deficiency and mortality in Spanish adults: Di@bet.es study.
Thyroid., 31 (2021), pp. 106-114
[26]
E.R. Eveleigh, L.J. Coneyworth, A. Avery, S.J.M. Welham.
Vegans, vegetarians, and omnivores: how does dietary choice influence iodine intake? A systematic review.
[27]
C. Koeder, F.J. Perez-Cueto.
Vegan nutrition: A preliminary guide for health professionals.
Crit Rev Food Sci Nutr., 64 (2024), pp. 670-707
Copyright © 2025. SEEN y SED
asdasdasd
Opciones de artículo
Herramientas