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Vol. 50. Núm. 2.
Páginas 303-326 (Julio - Diciembre 2016)
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Vol. 50. Núm. 2.
Páginas 303-326 (Julio - Diciembre 2016)
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DOI: 10.1016/j.antro.2016.05.001
Open Access
El sistema de posesión en el mazahua de Michoacán
The possession construction in Mazahua from Michoacan
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Armando Mora-Bustos
Autor para correspondencia
lucioamora@gmail.com

Autor para correspondencia.
, Gabriela Mora Muñoz
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, Av. San Rafael Atlixco n.o 186 Col. Vicentina, Del. Iztapalapa, C.P. 09340, Depa Ciudad de México, 09340 Mexico
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Tablas (3)
Cuadro 1. Prefijos de primera y segunda persona posesiva
Cuadro 2. Prefijos de la tercera persona posesiva
Cuadro 3. Prefijos de posesión en relaciones de parentesco
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Figuras (40)
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Resumen

En mazahua la relación que se establece entre poseedor-poseído está codificada en un prefijo con tono. Dentro del ámbito de la construcción posesiva simple el paradigma de posesión de la primera y segunda persona está determinado a partir de la configuración de un tono de nivel alto y bajo respectivamente, mientras que en la tercera persona se presenta una reconfiguración morfológica que consiste en el reanálisis de un clítico con tono bajo en un prefijo con tono alto. Dentro del ámbito de la construcción posesiva compleja coaparecen un conjunto grande de relaciones semánticas que se dan entre dos entidades; con relación a estas dos entidades se generan cuatro dominios: a) Dominio material 1: parte-todo (partes del cuerpo), secreción/excreción del cuerpo, posesión inalienable, posesión alienable. b) Dominio material 2: parte-todo (partes de las entidades inanimadas), contenedor-contenido actual, porción-todo, contenedor-contenido potencial. c) Dominio locativo: tema-locación fija, tema-locación temporal, tema-origen. d) Dominio social: parentesco intergeneracional (incluido el matrimonio), parentesco trans-generacional, otras relaciones sociales; el recurso gramatical para codificar las relaciones semánticas es el prefijo con tono y la yuxtaposición.

Palabras clave:
Familia Otopame
México
Frase nominal
Relaciones semánticas
Dominios
Abreviaturas:
1
2
3
ART
AUM
CONT
DAT
DEF
DEM
DIM
ENF
FUT
IND
LOC
DIM
NEG
NP
p
PART
PL
POS
PRON
PRS
PAS
PUNTL
SUJ
SG
Abstract

In Mazahua the relationship between possessor and possessum is marked by prefix and tone. In a possessive construction, first and second persons are encoded on prefix with low or high tone. There is a grammatical change on third persona consisting of a reanalysis of a clitic with a low tone becoming a prefix with a high tone. In a complex possessive construction different semantic relationships are expressed. These semantic relationships are organized in four domains. a) Material domain 1: part-whole (i.e body part), body secretion/excretion, inalienable ownership, alienable ownership. b) Material domain 2: part-whole (i.e parts of inanimate entities), actual container-content, portion-whole, potential container-content. c) Locative domain: theme-fixed location, theme-temporal location, theme-origin. d) Social domain: intergenerational kinship (including marriage), trans-generational kinship, other social links. These semantic relationships are encoded in prefix with tone and juxtaposition.

Keywords:
Otopame family
Mexico
Possessive constructions
Semantic relationships
Domains
Texto completo
Introducción

El objetivo de este trabajo es describir la codificación de la posesión en frases nominales del mazahua de Michoacán. En primera instancia se dará cuenta del sistema de posesión en las frases nominales simples formadas por la relación que se establece entre poseedor y poseído, como en (1), y posteriormente se mostrará el comportamiento gramatical de las entidades no eventivas que se expresan en una frase nominal posesiva, como en (2).

En este trabajo se asume que la noción de posesión da cuenta de una relación o asociación binaria que se da entre dos entidades: el poseedor y lo poseído, esto es, quien adquiere el control sobre otra entidad es el poseedor y en quien recae el control es lo poseído; sin un poseedor no hay una entidad que actúe como poseído, y sin un poseído una entidad no puede actuar como poseedor (Haiman, 1983, Taylor, 1989 y Dixon, 1994, entre otros). El poseedor es prototípicamente más animado, específicamente, más humano y más cercano al hablante. Lo poseído puede ser menos animado o más concreto. Dicho esto de una forma mucho más concreta, Heine (1997) entiende la posesión como un dominio cognitivo caracterizado por dos propiedades prototípicas, esto es: el control y la contigüidad locativa. En la primera generalmente el poseedor controla lo poseído, y en la segunda existe una relación de proximidad entre el poseedor y lo poseído. Téngase en cuenta que todas las lenguas presentan el fenómeno de la posesión, aunque cada lengua tiene un mecanismo diferente para expresarla (Seiler, 1983); en consideración a este planteamiento, la idea que se sostiene a lo largo de este trabajo es que el sistema de codificación de la posesión en mazahua de Michoacán de la primera y la segunda persona es mucho más simple que el de la tercera, en consecuencia los recursos lingüísticos que presenta esta lengua para expresar las relaciones de las entidades no eventivas son complejos.

El mazahua es una lengua otomangue; junto al otomí, al matlatzinca, al tlahuica, al pame y al chinanteco constituyen el subgrupo otopame. Los datos que se presentan aquí pertenecen a la variante de Crescencio Morales (San Mateo), Municipio de Zitácuaro, Michoacán1. Esta lengua se caracteriza lingüísticamente por ser una lengua tonal; las palabras son principalmente bisilábicas y presentan diferentes procesos fonológicos: armonía vocálica, asimilaciones, elisiones, prenasalizaciones, entre otros. Es una lengua nominativo-acusativa y de marcación en el núcleo, es decir que las relaciones gramaticales se codifican en el núcleo verbal mediante un conjunto complejo de afijos. El orden básico de constituyentes corresponde a VOS en oraciones transitivas, con la posibilidad de encontrar también los órdenes SVO y OVS, y en oraciones intransitivas VS y SV.

Este trabajo está organizado de la siguiente manera: estructura de la frase nominal; posesión nominal; posesión alienable e inalienable; relaciones semánticas no eventivas; dominio material 1; dominio social; dominio material 2; dominio locativo y conclusiones.

Estructura de la frase nominal

La estructura de la frase nominal del mazahua de Michoacán presenta la estructura ilustrada en (3).

Los artículos definidos, como en (4), o indefinidos, como en (5), son clíticos que siempre anteceden al núcleo nominal. En ciertos contextos los artículos aparecen en posición final de cláusula; su función es la de enfatizar al referente de la entidad expresada en el nominal.

Los demostrativos se codifican como proclíticos y enclíticos, como en (6). La forma demostrativa aparece en su forma plena en posición inicial y en su forma reducida como cierre clausal. El enclítico es obligatorio. Las formas de los demostrativos nu¿j¿ó= o nu¿nú=, como en (6a), (6b) y (6c), difiere de la forma de un artículo definido como nu¿=, en (6d).

El mazahua tiene un prefijo diminutivo y otro aumentativo, como en (7); estos marcan la magnitud del tamaño de la entidad expresada en el sustantivo al que modifican.

Finalmente, los enclíticos de énfasis se utilizan para poner en relieve al poseedor, como en (8). Su aparición es opcional, no existe una regla específica a través de la cual se dé cuenta de la codificación. La tercera persona no tiene marca de énfasis.

Frase nominal posesiva

La estructura de la frase posesiva simple está ilustrada en (9). Esta frase básicamente está formada por el núcleo nominal y tres tipos de modificadores: el prefijo de posesión, el proclítico determinativo y el enclítico de énfasis con carácter de opcional2.

La posesión nominal se marca a través de una serie de prefijos y tonos que se codifican de manera simultánea3. La serie de prefijos se muestran en el cuadro 1. Como ya fue mencionado, las frases nominales simples están integradas por dos entidades: el poseedor y lo poseído. La entidad poseedora se codifica en los prefijos y en el tono que se ancla en esta forma prefijal, mientras que en el núcleo nominal se expresa a la entidad poseída.

Cuadro 1.

Prefijos de primera y segunda persona posesiva

Es importante señalar que el mazahua tiene cuatro tonos: alto, bajo, ascendente y descendente. Los tonos de nivel (alto y bajo) y contorno (ascendente y descendente) codifican contrastes léxicos, como en (10).

Gramaticalmente, solo los tonos de nivel generan contrastes gramaticales; en el caso de la posesión aparecen sobre los prefijos y codifican primera y segunda persona posesiva singular, como en (11). El hecho de configurar un tono bajo o un tono alto automáticamente codificará a una persona u otra; la lengua no dispone de ningún mecanismo lingüístico para realizar una discriminación semántica de las entidades que son susceptibles de ser poseídas, así que las entidades poseídas entran en un espectro semántico muy amplio, como en (11). Esto es: plantas, instrumentos de cocina, animales, materiales, instrumentos de trabajo, personas, objetos de la casa, ropa, frutas, verduras, lugares, elementos de la naturaleza o partes del cuerpo,

Como se ilustra en los ejemplos de (11), tanto la primera como la segunda persona singular cuentan con un prefijo que se exhibe en el núcleo nominal para indicar posesión. Ambos prefijos son formas segmentales idénticas que se distinguen únicamente por sus propiedades tonales.

El recurso lingüístico que dispone la lengua para expresar la pluralidad de los poseedores consiste en la coaparición de un artículo o un demostrativo plural, como en (12); los prefijos y los tonos que exhiben al poseedor no presentan ningún tipo de variación con respecto a los codificados en una frase nominal singular. Las frases nominales de (12g) y (12h) no expresan el sentido plural.

Si la frase nominal posesiva aparece dentro de una oración, la frase nominal posesiva se genera en la forma singular y el sentido de pluralidad se expresa a través del enclítico plural =hi, como en (13); este enclítico se exhibe en el verbo y no en el nominal.

La tercera persona tanto en singular como en plural tiene formas en las que se codifican la entidad poseída. La tercera persona singular posesiva se codifica a través del artículo definido con un tono alto; no es posible generar el sentido de posesión con el artículo indefinido, como en (14).

El sistema que la lengua utiliza tanto para singular como para plural es por intermedio de un cambio de tono en los determinantes. Este rasgo tonal implica que un artículo definido o un demostrativo seguirán cumpliendo su función en tanto no se ancle el tono alto, como en (15) y en (16).

Además, si en estos segmentos se realiza un tono alto, se realiza una reconfiguración morfológica, es decir, este segmento se configura ya no como clítico, sino como prefijo con función delimitadora del referente; este igualmente codifica a la entidad poseedora, como en (16).

En el cuadro 2 se ejemplifica el sistema de los pronombres singulares y plurales de la tercera persona.

Cuadro 2.

Prefijos de la tercera persona posesiva

Posesión alienable e inalienable

Dentro del dominio de la posesión se distinguen dos conceptos: posesión alienable y posesión inalienable (Haspelmath, 2008). Las construcciones posesivas abarcan una amplia gama de significados, y entre ellos se destacan los más recurrentes en todas las lenguas (Aikhenvald y Dixon, 2013); esto es: la propiedad; las relaciones parte-todo, incluyendo partes del cuerpo; y las relaciones de parentesco que cubren relaciones de consanguineidad, tales como madre o padre y las relaciones de afinidad, tales como cónyuge. Nótese que las construcciones de posesión, para autores como Aikhenvald y Dixon (2013), no solo expresan pertenencia.

Las relaciones de parentesco y parte-todo reflejan un vínculo más estrecho entre el poseedor y lo poseído que las construcciones convencionales de propiedad.

Una relación de parentesco o una de partes del cuerpo siempre se ve como una relación intrínseca, íntima, inherente, obligatoria con respecto a un poseedor; a este tipo de relación posesiva se le denomina posesión inalienable. Este tipo de posesión se caracteriza por hacer que una parte difícilmente pueda concebirse sin el todo; por ejemplo, una parte del cuerpo tiene que ser conceptualizada con respecto a todo el cuerpo o al dueño del cuerpo. Una relación de parentesco implica dos participantes que se definen uno con respecto al otro. Las relaciones de parentesco y parte-todo reflejan un vínculo más estrecho entre el poseedor y lo poseído que las construcciones de propiedad convencionales. De manera contraria, la posesión alienable es adquirida y transferible; esta ocurre de forma independiente de un todo. En la posesión inalienable, el todo es más importante que la parte, y en las alienables, el poseído es la parte más importante (Dixon, 2010 y Dixon, 2000).

Muchas lenguas hacen la distinción de estos tipos de posesión haciendo alguna modificación en el núcleo nominal o colocando alguna marca en alguna de las entidades involucradas en la relación de posesión. En mazahua cuando una entidad conceptualizada dentro del ámbito de lo inalienable no contiene la marca posesiva se vuelve agramatical o causa extrañeza, se necesita obligatoriamente especificar la relación de posesión entre la parte y a quién le pertenece. Es decir que una construcción de posesión inalienable puede ser igual o similar a una con posesión alienable en cuanto a que ocupan los mismos prefijos de posesión nominal, solo con una restricción gramatical adicional en este caso, que no puede eliminar o sustituir el prefijo posesivo, como se ilustra en (17).

En una relación de posesión alienable aparece cualquier tipo de variación gramatical en donde solo habrá un cambio de significado, sin que este afecte la gramatical de la construcción, como en (18)

Las partes del cuerpo y las relaciones de parentesco no son las únicas relaciones consideradas dentro del ámbito de la inalienabilidad en la lengua. Las secreciones y excreciones del cuerpo también están incluidas. Aunque en la mayoría de las lenguas suelen ser alienables por ser considerados productos del cuerpo en el sentido de que están separadas de él (Aikhenvald y Dixon, 2013), el mazahua las mantiene dentro de la inalienabilidad, como en (19). Las construcciones de (19) que están marcadas con el doble signo de interrogación (??) son anómalas debido a que es necesario, en lo posible, que aparezca el poseedor de la secreción o excreción.

Como se ha mencionado antes, las relaciones de parentesco pertenecen a la posesión inalienable. Las mismas condiciones que se describieron para las relaciones parte-todo aplican en las relaciones de parentesco; sin embargo, estas cuentan con una serie de prefijos para su codificación que se muestran en el cuadro 3.

Cuadro 3.

Prefijos de posesión en relaciones de parentesco

La principal característica de los prefijos, presentados en el cuadro 3, está determinada a partir de que solamente pueden aparecer con núcleos nominales que denoten parentesco, como en (20) y no en otros, como en (21).

Para codificar la segunda persona posesiva existen dos prefijos, como en (22), el uso de uno frente al otro no tiene una razón aparente, ambos denotan la misma información: la persona y el parentesco. Para la tercera persona no existe un prefijo de parentesco, se vuelven a ocupar los prefijos de posesión nominal anteriormente mencionados.

Una de las restricciones de esta serie de prefijos se presenta en las construcciones en plural; cualquiera de las personas plurales solo se realiza mediante los prefijos de la posesión general, como en (23). Las entidades de parentesco no tienen formas propias para codificar al plural.

En (24) se presentan algunas entidades de parentesco, que igualmente en la forma singular siguen el paradigma de las entidades que no pertenecen a este grupo. Aikhenvald y Dixon (2013) sugieren que este hecho se debe en parte a que existen entidades que pueden entrar dentro del ámbito de la inalienabilidad y que dependerá de la importancia cultural para que puedan cambiar a lo largo de la historia al ámbito de lo inalienable.

Hasta ahora se ha presentado la estructura de la frase nominal posesiva simple; en este tipo de construcción la posesión nominal se codifica por medio de prefijos que son de carácter general, es decir, que no hacen ningún tipo de discriminación semántica de las entidades poseídas. La primera y segunda persona singular solo se distingue por sus rasgos tonales, tono alto para la primera persona y tono bajo para la segunda. En el caso del plural, se necesita la coaparición de determinantes plurales junto con los prefijos de posesión nominal que aparecen en el singular. Dentro de una oración, la pluralidad se expresa a través del clítico =hi que aparece en el verbo pero nunca en el nominal. No existe un prefijo propio para la tercera persona posesiva ya sea plural o singular; por lo tanto, se codifica por medio de los determinantes que codifican un cambio de tono y consecuentemente pasan de ser clíticos a prefijos.

A pesar de que las partes del cuerpo, secreciones, excreciones de animales y humanos, relaciones de parentesco y algunos objetos son entidades inalienables, mientras que materiales, líquidos, instrumentos de trabajo, contenedores, alimentos, objetos dentro de la casa, instrumentos de cocina, ropa, accesorios, animales, verduras, frutas, plantas, entre otras son alienables, la lengua no manifiesta una forma gramatical específica para codificar a unas con respecto de las otras; finalmente, las relaciones de parentesco se codifican de dos formas: por medio de un conjunto de prefijos que solo pueden colocarse en estos o por la serie de prefijos de posesión nominal.

Relaciones semánticas no eventivas

Con el fin de dar cuenta de las relaciones semánticas no eventivas y del tipo o manera de codificación que se da entre las dos entidades involucradas, se retoma la propuesta de Ortiz Villegas, García Zúñiga, Mora-Bustos y Arellanes Arellanes (2014) quienes analizan la manera en que se distribuyen distintos patrones de codificación de una lengua sobre un conjunto de relaciones semánticas emparentadas, entre las que se incluyen, además de las relaciones de posesión y las relaciones parte-todo4: a) secreción/excreción-cuerpo, b) porción-todo, c) objeto-materia, d) tema-locación, e) entidad-procedencia, f) parentesco, g) contenedor-contenido, h) filiación o jerarquía, i) similitud y j) posesión de empatía. La propuesta de estas relaciones está inspirada, en parte, en un conjunto de datos diversos que al menos parcialmente corresponden a relaciones semánticas que se han considerado relaciones de posesión no canónicas. Pretenden incluir de manera exhaustiva todas las relaciones semánticas no eventivas que se han reportado en distintas lenguas dentro de una frase nominal (lo que se ha descrito como posesión atributiva). Excluyen relaciones eventivas como ‘el malestar de Juan’, ‘la construcción del edificio’, ‘el pensamiento de María’ y ‘el dolor del niño’, en las que el núcleo de la construcción tiene una interpretación eventiva de acción, producto de la acción, propósito y estado y en las cuales la relación entre el núcleo y el dependiente puede establecerse como una relación entre un evento y un participante o entre dos participantes de un mismo evento como en el caso de ‘el libro de Juan’ o ‘el escritor de novelas’.

Estos autores mencionan que las relaciones semánticas se dan entre dos entidades cada una de las cuales puede ser animada, inanimada, una locación, o bien, una relación social. Los dominios generados en la relación entre esas dos entidades, y que en este trabajo se los tiene en consideración, son cuatro: a) Dominio material 1: parte-todo (partes del cuerpo), secreción/excreción del cuerpo, posesión inalienable, posesión alienable. b) Dominio material 2: parte-todo (partes de las entidades inanimadas), contenedor-contenido actual, porción-todo, contenedor-contenido potencial. c) Dominio locativo: tema-locación fija, tema-locación temporal, tema-origen. d) Dominio social: parentesco intergeneracional (incluido el matrimonio), parentesco transgeneracional, otras relaciones sociales.

Para dar cuenta del medio gramatical o tipo de codificación que se presenta al relacionar dos entidades, es necesario recordar que anteriormente ya se describieron dos maneras posibles (prefijación y tono) para la codificación de dos entidades semánticas que pueden estar o no dentro del ámbito de la posesión, más adelante se describirá una más, la yuxtaposición, que se utiliza en las frases nominales formadas por dos eventos no verbales. Según Meléndez Guadarrama (2007), la yuxtaposición es la forma más simple para establecer la posesión expresada por medio de la combinación de dos nominales. En español podemos encontrar una frase del tipo la casa de Juan donde la forma de cumple con la función de conectar a los dos nominales. Cabe resaltar que en el mazahua este tipo de conector no existe, como en (25), por tanto la lengua utiliza la yuxtaposición para que sea el orden de las formas que expresan a las dos entidades el que indique quién es el poseedor y quién el poseído. El orden establecido es que los poseídos antecedan a los poseedores pero no al revés, ya que se generaría una construcción agramatical (Heine, 1997).

Hipotéticamente, la preferencia de codificar este tipo de relaciones no eventivas a través de la yuxtaposición frente a la prefijación y el tono dependerá del grado de cercanía o proximidad que existe entre entidades; generalmente aparecerá la yuxtaposición cuando se trate de relaciones más lejanas o menos próximas, mientras que la prefijación y el tono se preferirá cuando se trate de relaciones más cercanas o próximas.

Dominio material 1

Las entidades de este dominio utilizan, a excepción de la yuxtaposición en las relaciones de posesión alienable ilustrada en (28), la prefijación y el tono para codificar la posesión; esto se debe a que la relación entre el poseedor y lo poseído es cercana. En (26) se muestran ejemplos de parte-todo (partes del cuerpo), en (27) de secreción/excreción del cuerpo y en (29) de posesión inalienable.

Parte-todo (partes del cuerpo)

Secreción/excreción del cuerpo

Posesión alienable

Posesión inalienable

La gran mayoría de entidades que hacen parte del dominio 1 y que se ilustran en los ejemplos de (26), (27) y (29) se codifican a través de la prefijación y el tono. Las entidades que hacen parte de estas relaciones se caracterizan porque existe un alto grado de proximidad o cercanía entre el poseedor y lo poseído; estas entidades constituyen un todo único; en estos casos es imposible que el prefijo aparezca con un tono bajo y en consecuencia este se codifique como clítico, como se muestra en los ejemplos de (26d), (27d) y (28d); por otra parte, en la relación de posesión alienable ilustrada en (28), el vínculo que se establece entre el poseedor (animado) y lo poseído (inanimado), puede ser de cercanía o de lejanía. Por el momento, no se dispone de una explicación adecuada que dé cuenta la motivación para que se genere un mayor o un menor grado de cercanía entre las entidades involucrada; siguiendo el patrón de las relaciones establecidas en las partes del cuerpo, secreción/excreción del cuerpo y posesión inalienable, las relaciones de la posesión alienable que se codifican con el prefijo y el tono serán más próximas o cercanas y las que utilizan como recurso de codificación la yuxtaposición serán más lejanas.

Dominio social

Este dominio se encuentra dividido en relaciones intergeneracionales (incluido el matrimonio) de (30), relaciones transgeneracionales de (31) y otras relaciones de parentesco de (32). El sistema empleado por la lengua para codificar a las relaciones de este dominio es la prefijación y el tono, como ya se dijo.

Relaciones intergeneracionales (incluido el matrimonio)

Relaciones transgeneracionales

Otras relaciones de parentesco

Este dominio social es muy parecido al dominio material 1, en cuanto que la forma utilizada para codificar la relación de posesión es la prefijación y el tono. El grado de proximidad o cercanía que se establece en las entidades del dominio social es muy alto, ya que la relación de parentesco implica que dos participantes involucrados se definan uno con respecto al otro.

Dominio material 2

Las entidades que hacen parte de este dominio 2, como en (33), parte-todo, en (34) porción-todo y en (35) contenedor-contenido, codifican la relación de posesión básicamente a través de la yuxtaposición. Únicamente en la relación parte-todo de (33) aparece además de la yuxtaposición, la prefijación y el tono, como en (33a) y (33b)

Parte-todo (entidades de partes inanimadas)

Porción-todo

Contenedor-contenido

La forma de codificación que presenta la relación parte-todo (entidades de las partes inanimadas) dentro de este dominio 2 es similar a la relación semántica que se establece en la relación de posesión alienable del dominio 1; las entidades relacionadas están codificando la relación de posesión por la vía de la prefijación y el tono y la yuxtaposición. El resto de relaciones de este dominio se codifican por yuxtaposición. Hasta el momento se puede tener en consideración que no es a nivel del dominio que se establecen las formas de codificación de la posesión de las entidades relacionadas, como lo sugieren Aikhenvald y Dixon (2013), sino a nivel del tipo de relación semántica que se presenta al interior de cada dominio. Como se ha mencionado, hay una relación icónica entre un tipo particular de marcación de posesión, prefijo y tono, y el rasgo de mayor o menor proximidad entre las entidades que establecen el vínculo de posesión.

Es necesario aún más investigaciones para establecer la motivación que genera la doble marcación de la relación de la posesión (prefijo y tono, y yuxtaposición) en la relación de posesión inalienable, del dominio 1, como también en la relación parte-todo (partes de las entidades inanimadas) del dominio 2.

Dominio locativo

En (36) se muestran ejemplos de la relación tema-locación fija, en (37) tema-locación temporal y en (38) tema-fuente.

Tema-locación fija

Tema-locación temporal

Tema-fuente

En este dominio, la relación entre dos entidades que están relacionadas por el vínculo de inclusión que se establece entre una locación y una entidad asociada, se codifica a través de la yuxtaposición, en donde el nominal se expresa con su respectivo determinante y la locación está codificada por un clítico: k’à en las relaciones de (36) y (37) o su alomorfo à en las relaciones de (38). La función de estos locativos es la de establecer la relación semántica entre dos entidades que se relaciona.

En suma, a partir de la descripción presentada sobre las relaciones semánticas no eventivas se puede observar que la preferencia de codificar este tipo de relaciones a través de la yuxtaposición frente a la prefijación y el tono, dependerá del grado de cercanía o proximidad que existe entre entidades; aparece la yuxtaposición cuando se trate de relaciones más lejanas o menos próximas, como en el caso de las relaciones alienables del dominio 1 y todas las relaciones del dominio 2; mientras que la prefijación y el tono se preferirá cuando se trate de relaciones más cercanas o próximas, como en las relaciones del dominio 1, a excepción de la posesión alienable del dominio 1, y las relaciones del dominio 2. Con respecto al dominio locativo se debe notar que las dos entidades involucradas en la relación están yuxtapuestas, pero en estos casos no se está dando cuenta de la proximidad o la lejanía que existe entre ellas, sino de la relación semántica de ubicación.

Nótese que dentro de la relación semántica posesión alienable y parte-todo de entidades inanimadas aparecen las dos maneras de codificación la relación, esto es, prefijo con tono y yuxtaposición. Esto indica, como ya fue mencionado, que existen ciertos objetos que pueden entrar dentro del ámbito de la inalienabilidad o alienabilidad; dependerá de la importancia cultural que se les dé; su estatus puede cambiar a lo largo de la historia de la lengua (Aikhenvald y Dixon, 2013).

Finalmente, existe una estrecha relación, con respecto a la forma de codificación, entre poseedor-poseído expresada en las frases posesivas simples y las diferentes relaciones semánticas, implicadas en todos los dominios, expresadas en frases nominales complejas. La prefijación con tono codifica todas las relaciones de posesión expresadas en frases nominales simples; esta forma de codificación igualmente aparece en aquellas relaciones semánticas cuyas entidades son muy cercanas o próximas.

Conclusiones

La prefijación con tono será obligatoria para las entidades que codifiquen una relación de cercanía independientemente de la animacidad entre los poseedores y poseídos; igualmente esta forma de codificación es obligatoria entre las entidades de las relaciones semánticas que no puedan ser concebidas sin el todo; esta codificación presentará variabilidad en las entidades que se conciban como cercanas o no próximas. La yuxtaposición codifica relaciones semánticas que expresen lejanía entre las entidades que hacen parte de la relación.

En las relaciones de cercanía solo entran los campos semánticos de partes del cuerpo de humanos, animales y algunos objetos, secreciones/excreciones de animales y personas, relaciones de parentesco, relaciones inalienables y algunos objetos alienables que varían de acuerdo con la concepción de dependencia de lo poseído con el poseedor. Las relaciones que no son intrínsecas, íntimas, inherentes u obligatorias se encuentran dentro del dominio material 2, esto es: materiales, líquidos, instrumentos de trabajo, partes de la casa, contenedores, alimentos, objetos dentro de la casa, instrumentos de cocina, ropa, accesorios, animales, verduras, frutas, plantas, entro otros. En el dominio de locación al no establecerse una relación de posesión, en comparación con las entidades relacionadas en los otros dominios, se utiliza para su codificación una marca de locativo.

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Alineamiento e intransitividad escindida en mazahua (tesis de Maestría).
Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, (2013),

Los datos presentados en este trabajo fueron obtenidos directamente por los autores durante el año 2015; agradecemos la colaboración de dos hablantes nativas del mazahua de Michoacán: Julia Guzmán Reyes y Mercedes Santiago Sámano. Todo el proceso de elicitación de la información se pudo lograr gracias al apoyo de Leticia Villaseñor Roca y de Oralia Mojica. Igualmente, queremos resaltar las observaciones y comentarios de Alejandra Ortiz Villegas, H. Antonio García Zúñiga y de los dos dictaminadores anónimos; sus observaciones han permitido mejorar este artículo; no obstante, la responsabilidad de lo que aquí se menciona es completamente nuestra.

La revisión por pares es responsabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El sistema de posesión del mazahua de algunas variantes del Estado de México ha sido descrito por Stewart (1966), Knapp (2008), Fidencio (2012), Quintana Toribio (2012) y Vargas Bernal (2013). El mazahua de Michoacán no es una lengua diferente sino otra de las variantes.

Existen cuatro tipos de procesos fonológicos que son provocados por la prefijación posesiva en la primera y segunda persona. 1. Palatalización. Se da en las consonantes t, t’, t¿, k, k’, k¿, nd, ŋg y j’. La palatalización no ocurre en cualquier tipo de nominal, para que este proceso se provoque no debe de tratarse de nominales de parentesco. 2. Elisión. Se elimina la consonante nasal que conforma el prefijo de posesión nominal cuando el núcleo nominal inicia con otra nasal, una consonante prenasalizada o una glotal. 3. Nasalización. La consonante nasal del prefijo de posesión asimilará el punto de articulación del inicio del núcleo nominal, siempre y cuando la consonante sea glotal o labial. 4. Asimilación de punto de articulación. La consonante nasal del prefijo posesivo cambia cuando la consonante inicial del núcleo nominal al que se agrega es oclusiva, bilabial o sorda. Para dar cuenta detallada de estos procesos en la variante del mazahua de San Miguel Tenochtitlán, véase Knapp (2008).

Nótese que las partes del cuerpos han sido involucradas dentro del ámbito de la posesión inalienable; sin embargo, aquí consideraremos que este tipo de relación es de parte-todo; dentro de la etiqueta parte-todo se involucran a las partes del cuerpo y a las partes de los objetos, tales como el brazo del niño o la pata de la mesa.

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