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Debate Feminista 2017;53:93-5 - DOI: 10.1016/j.df.2017.03.001
Reseña
La travesía hacia la indeterminación: una reseña de The Argonauts (2015) de Maggie Nelson
Ana Sofía González Saravia Peña
Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ciudad de México, México

Hoy en día vivimos dentro de un contexto político de radicalización y determinismo. Por un lado, los movimientos (y partidos) de derecha han comenzado a unificarse y fortalecerse detrás de un discurso de rechazo a las políticas de identidad que, de acuerdo con ellos, obstruyen el progreso económico de las naciones y destruyen los fundamentos morales de la sociedad. Por el otro, la oposición a este discurso conservador, mucho más fragmentada y desorganizada, en algunos casos se enfoca principalmente en exigir un posicionamiento claro, radical —y en ocasiones poco crítico— frente a este tipo de políticas, mientras que en otros repite el discurso tradicionalista de la derecha al criticar los problemas relacionados con las políticas de identidad como obstáculos que impiden denunciar los males de las políticas neoliberales. El clima político exige que el individuo adopte una postura fija que no dé lugar a ambivalencias o matices y que adopte una radicalización contra el discurso y los símbolos de la oposición, lo cual muchas veces puede sonar como un llamado a la erradicación total de los valores, roles o estructuras que esta representa.

Es precisamente en estos tiempos que un libro como The Argonauts, de Maggie Nelson, se convierte en una lectura obligada para entender el valor de la indeterminación en los entornos políticos, artísticos, filosóficos y personales. Este libro de auto-ficción retrata las experiencias de la autora en su relación amorosa (con una pareja con fluidez de género), su embarazo y maternidad, y su vida dentro de la academia, junto con sus ponderaciones acerca de lo que significa ser queer, las limitantes y los alcances del lenguaje, el amor, el afecto y la familia, y su incesante búsqueda por escapar de las categorizaciones. El título del libro proviene de un pasaje de Barthes, para quien la frase “te amo” funciona como la nave Argos, la cual, de acuerdo con el mito, fue cambiando de piezas durante su viaje y, al concluir el mismo, terminó siendo una nave completamente diferente con el mismo nombre. Utilizando esta metáfora, Nelson ilustra el acto amoroso como uno cuya meta es la indeterminación al eludir categorizaciones finitas y “brindar a una misma frase diferentes desinencias que son siempre nuevas”.1

A pesar de ser una obra que abarca una amplia diversidad de temas, el subtexto unificador de la misma es, precisamente, ese propósito de indeterminación en el amor y el lenguaje, a través del cual la autora aboga por una experiencia de individualidad radical que busque trascender cualquier intento de conceptualización binaria o de anulación de la maleabilidad de la diferencia. Así, las relaciones sentimentales, el embarazo, la maternidad y la identidad misma son fenómenos que habitan un espacio en el que el individuo no es “uno solo pero tampoco dos” y la familia queer es un experiencia de afecto y cuidado “separable de, y sujetable a, cualquier género y cualquier ser consciente”. Sin embargo, así como Judith Butler cuestiona algunas lecturas de su concepto de “performatividad de género”, Nelson nos invita a ser cautelosos frente a los discursos de radicalización en los que las posibilidades del individuo están descontextualizadas de los preceptos convencionalistas que lo restringen a través de roles tradicionales determinados. En su celebración de la individualidad, la autora aconseja sortear las trampas de los preceptos de las instituciones opresivas y a buscar, más allá de la radicalización total, la honestidad frente a cómo decidimos representar (perform) nuestras identidades.

Consecuentemente, The Argonauts es un libro entrañable porque exuda una honestidad emocional magistralmente construida a través de una prosa cautivante y un diálogo dinámico y refrescante con autoras y autores como Butler, Deleuze, Sedgwick y Foucault, entre otros. A pesar de que se puede leer como un ensayo crítico de introducción a la teoría queer, el feminismo, el posestructuralismo y cualquier otra corriente que busque desestabilizar los pilares del pensamiento binario, la obra se percibe más bien como una carta de amor. Detrás de las disertaciones acerca de la identidad de género, las experiencias en la transexualidad o las tensiones entre el asimilacionismo y la radicalización en la comunidad LGTB se encuentra una historia de amor en la que dos individuos se reconocen, fortalecen y apoyan mutuamente durante un periodo doloroso de transformaciones físicas y psicológicas. Asimismo, más allá de la discusión acerca de Freud, Winnicott y Lacan sobre el desarrollo de la consciencia y la individualidad del bebé, el libro presenta viñetas íntimas en las que la autora ilustra el amor a través del cual construye la relación con su hijo, además de su experiencia al sortear la presión que busca obligar a las mujeres a ejercer su maternidad de acuerdo con ciertos valores “aceptados”.

La dinámica que establece entre la teoría y la experiencia personal es una muestra de la importancia de una crítica que busca desestabilizar la determinación; una crítica que, más que discutirse, pueda experimentarse. En el corazón de esta crítica yace lo más cercano a la libertad (y por ende, a la felicidad) que puede vivir una persona: la libertad de expresar, relacionarse, amar y crear a partir de la configuración inestable, contradictoria y singular de nuestra identidad. La lucha por garantizar esta libertad, tanto para nosotros mismos como para los demás, es necesaria hoy más que nunca con la devastadora oleada de discursos y manifestaciones en nuestro país que exigen imponer un concepto predeterminado de familia, relación, crianza y amor sobre los demás, así como las diversas legislaciones que han logrado limitar el ejercicio de la autonomía de las mujeres sobre su propio cuerpo.

The Argonauts es un libro provocador, conmovedor y estimulante, a nivel intelectual, estético y político, el cual brinda una perspectiva optimista de resistencia frente a un entorno social cada vez más opresivo y desalentador. Combatir las estructuras tradicionales (económicas, políticas, morales o de género) es una labor imposible si se lleva a cabo a partir de una consideración binaria de lo normativo y lo radical. Maggie Nelson nos demuestra como ambos conceptos, en vez de ser opuestos, son extremos que conforman un espectro a partir del cual las personas pueden construir su identidad. Al final, la lucha contra los sistemas opresivos que buscan homogeneizar las expresiones individuales no recae en la erradicación de los mismos, sino en su diversificación y desestabilización a través del encuentro y la empatía con el individuo. El libro nos invita a repensar la naturaleza de la lucha, a considerar un camino en el que, en vez de buscar la destrucción del Argos, intentemos analizar y sustituir todas sus piezas, procurando siempre tener en mente la belleza del “romance de dejar que una experiencia individual del deseo prevalezca sobre una categórica”.

La revisión por pares es responsabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Todas las traducciones son mías.

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