Es necesario analizar el proceso de envejecimiento en adultos mayores institucionalizados. Con este propósito se llevó a cabo un estudio de análisis epidemiológico y descriptivo en residencias de adultos mayores antes de la pandemia por la COVID-19.
ObjetivoProporcionar una visión profunda del estado cognitivo (MEC), emocional (GDS) y funcional (Barthel Scale) de los adultos mayores participantes.
MétodoCon una muestra de 973 participantes se analiza la relación entre estado cognitivo, la vulnerabilidad a depresión y desempeño en las actividades de la vida diaria (DDA) para predecir el impacto de la comorbilidad de estas variables. Además de la distribución general de la muestra en las dimensiones mencionadas anteriormente, se analizaron diferencias según el género, la edad, el nivel educativo y el área geográfica.
ResultadosLos resultados confirman la hipótesis: un estado cognitivo deteriorado se asocia a mayores niveles de depresión y menor capacidad funcional. Las puntuaciones del MEC tienen correlaciones positivas y significativas con Barthel y Yesavage. La relación entre la demencia y la autonomía se constata para ambos sexos, la relación entre demencia y depresión solo se observa en mujeres. El nivel educativo influye en las puntuaciones del MEC (a más educación, mejor desempeño) y en las del Barthel (a menor educación, mayor dependencia). Se encontraron diferencias significativas en función del área de ubicación de la residencia.
ConclusionesUn estado cognitivo más deteriorado se relacionaría con un mayor nivel de depresión y menor desempeño funcional en las actividades de la vida diaria.
It is necessary to analyze the aging process in institutionalized older people. For this purpose, a descriptive and analytical epidemiological study was carried out in nursing homes for older adults before the COVID-19 pandemic.
ObjectiveProvide an in-depth insight into cognitive (MEC), emotional (Geriatric Depression Scale), and functional (Barthel Scale) status within the older adult participants.
MethodA sample of 973 participants analyzed the relationship between cognitive status, vulnerability to depression, and autonomous performance in Daily Day Activities (DDA) to predict the impact of the comorbidity of these variables. Therefore, in addition to the general distribution of the sample in the previously mentioned dimensions, differences were analyzed according to gender, age, educational level, and geographic area.
ResultsThe results confirm the hypothesis that a more impaired cognitive state is associated with higher levels of depression and lower functional capacity. The MEC scores have positive and highly significant correlations with Barthel and Yesavage. The relationship between dementia and autonomy is observed for both sexes, while the relationship between dementia and depression is only observed in women. The educational level influences the MEC scores (the more education, the better performance) and the Barthel scores (the less education, the greater dependency). Statistically significant differences were also found depending on the area of residence location.
ConclusionsThe more deteriorated cognitive state will be associated with a higher level of depression and lower functional capacity in daily life activities.
El proceso de envejecer conlleva el declive de algunas funciones cognitivas y el enlentecimiento de patrones ejecutivos, aunque ambas dimensiones se encuentran en los parámetros del desarrollo evolutivo normal. Sin embargo, el aumento de la esperanza de vida lleva aparejada una mayor predisposición al deterioro cognitivo, además del papel de otras claves biográficas y contextuales1. En este escenario se plantea la necesidad del diagnóstico de deterioro cognitivo, ya que según el informe mundial sobre la demencia una alta tasa de adultos mayores carece de un diagnóstico de deterioro y riesgo consecuente de demencia. Por este motivo la literatura ha hecho hincapié en la importancia de la detección precoz en las fases iniciales del proceso de deterioro asociado a claves como las quejas subjetivas de memoria2. A esta etapa de transición entre normalidad y afección es a la que se refiere el constructo deterioro cognitivo leve (DCL), siendo el marcador más utilizado en la clínica y la investigación3. Sin embargo, el término ha evolucionado con adaptaciones en los criterios diagnósticos4. También se ha diversificado el concepto con la diferenciación de subtipos que refieren solo afectación mnésica o de otros dominios cognitivos y variantes multidominio, que pueden predecir de forma diferencial su progresión a demencia y el tipo prodrómico que se manifestará5.
A la luz de lo expuesto parece necesario considerar el riesgo de DCL en población mayor como una prioridad, teniendo en consideración el patrón de deterioro que se manifieste para predecir su posible evolución6. El estado cognitivo es una primera clave señalada en la literatura como indicador sensible, aunque la función cognitiva que se deteriore puede ser diferente según el caso, lo que marcaría el subtipo de DCL7. Además, es relevante el papel activador que tiene en la progresión del deterioro y la presencia de alteraciones depresivas agudizadas por la soledad percibida8. Por último, es muy importante la funcionalidad del adulto mayor, ya que la distinción entre trastorno neurocognitivo mayor y menor, según la APA (2016), es la presencia o no de afectación en el desempeño de actividades de la vida diaria (AVD). Esta tercera clave, autonomía en el desempeño de las AVD (instrumentales, básicas y avanzadas), no es independiente de las anteriores, y por tanto su menoscabo sería un indicador de mayor riesgo de presencia de deterioro. Esta consideración tenemos que abordarla en la valoración del riesgo, especialmente en las pruebas de cribado9, porque se han identificado algunos factores de protección, como la reserva cognitiva, que pueden amortiguar el peso del deterioro y su progresividad10. Y lo señalado adquiere más importancia por las consecuencias pandémicas en la salud cognitiva y emocional de los mayores, como lo reflejan trabajos recientes con seguimiento longitudinal, donde se evidencia la aceleración del deterioro en población mayor11.
Existen numerosos estudios epidemiológicos que relacionan el deterioro cognitivo con distintas variables, tanto sociales como ambientales. Mundialmente, según la OMS12, se estima que entre un 5% y un 8% de la población mayor de 60 años presenta diagnóstico de demencia. En España los estudios prepandémicos muestran que padecen esta afección entre el 5,5% y 5,8% en los mayores de 65 años y entre el 8,5% y el 9,4% en los mayores de 70 años13. El estudio DIANDEM14 ya hace casi 2 décadas apuntaba una prevalencia de la demencia en centros residenciales entre un 25% y un 74%. Esta variabilidad es consecuencia de las diferentes metodologías aplicadas para seleccionar la muestra, así como en los instrumentos utilizados para su evaluación. En otros trabajos se informa de que las tasa de prevalencia de deterioro cognitivo en institucionalizados es del 47%, notablemente superior a la de los no institucionalizados, que fue del 8%15, o el estudio RESYDEM16, que en el ámbito nacional afirma encontrar una prevalencia global de demencia del 61,7% (IC 95%: 58,4-65,1). Es importante señalar que los valores encontrados en España son muy similares a los reflejados para los países europeos17, así como los de EE.UU.18 y Asia19.
En cuanto a la variable sexo, en el estudio RESYDEM14 las mujeres institucionalizadas tienen un 65% más de riesgo de presentar demencia que los varones, independientemente de la edad y del nivel de estudios. Además, aplicando métodos de machine learning se ha establecido relación entre mayor riesgo de padecer síntomas neuropsiquiátricos y el sexo femenino20. También se ha encontrado que el sexo está relacionado significativamente con la dependencia y el deterioro cognitivo, mientras que la autonomía, especialmente en las actividades instrumentales de la vida diaria, está relacionada con el nivel de estudios, así como con el tiempo de institucionalización21. Existe evidencia entre mayor riesgo de padecer demencia y un bajo nivel de estudios para la población institucionalizada22.
El planteamiento se centra en un estudio epidemiológico descriptivo y analítico en personas institucionalizadas. El objetivo general es conocer el estado cognitivo, emocional y funcional de personas institucionalizadas en residencias privadas de la provincia de Salamanca en periodo prepandémico. Además de la distribución general de la muestra en las 3 dimensiones, se establecen diferencias en función del sexo, la edad, el nivel de estudios y el área geográfica. Por último, se pretenden evidenciar claves de relación entre el posible estado cognitivo, la vulnerabilidad a la depresión y el desempeño autónomo en AVD, para predecir el peso específico de la comorbilidad de estas variables. La hipótesis de partida es que el estado cognitivo más deteriorado estará asociado a un nivel más alto de depresión y menor capacidad funcional.
Material y métodoMuestraLa muestra se compuso de 973 participantes, de entre los cuales 690 (79,9%) eran mujeres y con edades comprendidas entre los 38 y 104 años. Para los hombres la edad media se sitúa por debajo de las mujeres (p<0,001). El grado cultural de los residentes se distribuyó entre 233 (23,9%) con estudios básicos, 572 (58,8%) con estudios primarios y 168 (17,3%) con estudios universitarios. Para hombres y mujeres la muestra se compuso homogéneamente de las mismas proporciones de nivel educativo (p=0,355) y área (p=0,166) (tabla 1).
Características sociodemográficas de la muestra
| Dimensión | Variable | Hombre | Mujer | Total |
|---|---|---|---|---|
| Estadístico | n (%) | 283 (20,1) | 690 (79,9) | 973 (100) |
| Edad (media. DT) | 85,34 (8,33) | 87,76 (7,0) | 87,06 (7,05) | |
| Rango | 46-101 | 38-104 | 38-104 | |
| Nivel educativo n (%) | Básicos | 64 (6,6) | 169 (17,4) | 233 (23,9) |
| Primarios | 176 (18,1) | 396 (40,7) | 572 (58,8) | |
| Universitarios | 43 (4,4) | 125 (12,8) | 168 (17,3) | |
| Área, n (%) | Urbano | 106 (10,9) | 287 (29,5) | 393 (40,4) |
| Semiurbano | 108 (11,1) | 271 (27,9) | 397 (39,0) | |
| Rural | 69 (7,1) | 132 (13,6) | 201 (20,7) |
Se recogió información del sexo, la edad, el nivel educativo y el área de residencia y se evaluó el deterioro cognitivo, la autonomía y la depresión.
El deterioro cognitivo se evaluó a través del test de MEC (rango 0-30)23. Para corregirlo se consideraron sus puntos de corte para población geriátrica: x≤23 indica presencia de demencia (declive cognitivo), x≥24 revela la presencia de DCL (borderline), mientras que x≥29 indica que no se detectó DCL (sin declive cognitivo). Existen 15 sujetos con edades inferiores a 65 años. No obstante, al tener su domicilio en una residencia de mayores, se les considera población geriátrica y se les aplica el punto de corte 23,5.
La autonomía se estudió a través del test de Barthel (rango 0-100)24. Se corrigió según recomiendan sus autores: x<20 indica dependencia total, 20<x<35 dependencia grave, 40<x<55 dependencia moderada, 60<x<95 dependencia leve y x=100 independiente. No obstante, en el caso de que el sujeto se encuentre en silla de ruedas una puntuación de x≥90 indicaría total independencia.
La depresión se midió a través del test de Yesavage de 15 ítems (rango 0-15)25; x<6 indica ausencia de depresión, 6<x<9 depresión leve y 10<x<15 indica depresión grave.
ProcedimientoLos participantes estaban institucionalizados en 6 residencias de mayores de la provincia de Salamanca y los datos se obtuvieron en periodo prepandemia. Los criterios de inclusión fueron que los sujetos fueran residentes de algunas de las instituciones seleccionadas (Residencial La Vega, Residencial Santa Marta, Esgra Macotera, Alaraz, Mozárbez y Guijuelo) y firmar el consentimiento informado. Como criterios de exclusión se consideraron: presentar previamente un diagnóstico de demencia o incapacidad observada al realizar las pruebas y consumo de sustancias psicoactivas durante las 24horas previas a la evaluación que pudiera distorsionar el resultado de esta. En todo el proceso se han respetado escrupulosamente los principios éticos de la Declaración de Helsinki promovidos por la Asociación Médica Mundial, indicados para la investigación médica en seres humanos, tanto del material como de la información identificable.
Se estudió la normalidad a través de los test Kolmogorov-Smirnov y Shapiro-Wilk. Se utilizó la prueba K de Kruskal-Wallis y U de Mann-Whitney para variables no normales. Se ofrecieron como resultados las medias y entre paréntesis sus desviaciones típicas. El análisis de los datos fue llevado a cabo con el programa SPSS v.2526 y las correlaciones bivariadas se hicieron con Rho de Spearman y R de Pearson.
Para el análisis multivariante se utilizó el programa MultBiplot v.18.031227. Para poder realizarlo no se consideraron las puntuaciones incompletas, lo que redujo la muestra (n=835). Se aplicó HJ-Biplot estandarizado por columnas de escalamiento baricéntrico con el método de estimación de descomposición en valores singulares28. Con el 64,99% de varianza explicada a partir de los ejes 1 y 3, y el 67,45% de la varianza explicada con los ejes 1 y 2, se prefirió el eje 1-3 para una mejor interpretabilidad.
ResultadosEl estudio reveló que más de la mitad de los participantes (53,4%) mostraba signos de posible deterioro cognitivo, según el test MEC. En términos de dependencia la mayoría de los participantes mostró niveles leves (24,0%) y moderados (64,7%). Aunque la mayoría no mostró signos de depresión severa (85,0%), un porcentaje significativo manifestó características de depresión leve (26,3%), según el test de Yesavage (tabla 2).
Frecuencias y porcentajes de la interpretación de los test administrados
| Test | Interpretación | Frecuencia | % |
|---|---|---|---|
| MEC | Declive cognitivo | 296 | 30,4 |
| Borderline | 224 | 23,0 | |
| Sin declive cognitivo | 447 | 45,9 | |
| Datos perdidos | 6 | 0,6 | |
| Total | 973 | 100 | |
| Barthel | Total dependencia | 17 | 1,7 |
| Severa dependencia | 56 | 5,8 | |
| Dependencia moderada | 234 | 24,0 | |
| Dependencia leve | 630 | 64,7 | |
| Independencia | 36 | 3,7 | |
| Datos perdidos | 0 | 0 | |
| Total | 973 | 100 | |
| Yesavage | Normal | 571 | 58,7 |
| Depresión leve | 256 | 26,3 | |
| Depresión severa | 8 | 0,8 | |
| Datos perdidos | 138 | 14,2 | |
| Total | 973 | 100 |
Se encontró que, de forma global, en mujeres las puntuaciones del MEC eran inferiores a las de los varones con medias de 25,94 (6,46) y 28,27 (6,01), respectivamente; no obstante, no se encontraron diferencias en las puntuaciones del test para personas con deterioro (p=0,317), borderline (p=0,177) o sin deterioro (p=0,491) (tabla 2). También se encontró relación entre la independencia y el sexo, presentando los hombres más independencia que las mujeres, con medias de 67,07 (14,99) y 62,23 (17,58) respectivamente. En cambio, no se encontró relación entre el sexo y la depresión. Al no existir hombres con dependencia total no pudo calcularse este grupo de Barthel. Solo se detectó un varón con depresión severa, por lo que tampoco pudieron calcularse las diferencias en este grupo.
El nivel educativo influye en el estado cognitivo, de tal forma que a mayor nivel educativo, mejor desempeño; así las puntuaciones de estudios básicos, primarios y universitarios fueron 24,26 (7,14), 26,90 (6,02) y 28,92 (5,62), respectivamente. También se encontró relación entre la puntuación del estado funcional y el nivel educativo, implicando que cuanto menor nivel educativo, mayor dependencia; así la media de quienes tienen estudios básicos es de 56,93 (16,79), de estudios primarios es de 64,62 (16,55) y 70,00 (15,71) de estudios universitarios. En cambio, no se encontró relación entre el nivel educativo con la depresión.
En cuanto al área de ubicación de la residencia se encontraron diferencias estadísticamente significativas en los 3 test. Los participantes residentes en el área rural presentaban valores inferiores en las puntuaciones de los 3 test, pero las diferencias por pares no siempre eran estadísticamente significativas. Entre las áreas rural y semiurbana sus diferencias fueron estadísticamente significativas para los 3 test (p<0,001). Entre las áreas rural y urbana solo tuvieron diferencias significativas en independencia (p=0,01). Entre las áreas urbana y semiurbana la independencia sí fue significativa para MEC (p<0,001) y Yesavage (p<0,001), pero no para independencia (tabla 3).
Valores p de las relaciones entre las puntuaciones del test y las variables sociodemográficas
| Test | Sociodemográficos | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Nombre | Corrección | Total | Sexo | Nivel educativo | Área | Edad |
| MEC | Declive cognitivo | 0,317 | <0,001** | <0,001** | <0,001** | 0,091 |
| Borderline | 0,177 | |||||
| Sin declive cognitivo | 0,491 | |||||
| Barthel | Dependencia total | NC | <0,001** | <0,001** | <0,001** | 0,016* |
| Dependencia severa | 0,930 | |||||
| Dependencia moderada | 0,001 | |||||
| Dependencia leve | 0,160 | |||||
| Independiente | 0,543 | |||||
| Yesavage | Normal | 0,180 | 0,329 | 0,159 | <0,001** | 0,083 |
| Depresión leve | 0,281 | |||||
| Depresión severa | NC | |||||
NC: No Calculable.
No se encontró relación entre la edad y las puntuaciones del MEC (r=–0,054). Se encontró una leve, pero significativa relación entre la independencia y la edad (r=–0,078) indicando que, a más edad, más dependencia. La relación entre la edad y la depresión no fue significativa (tabla 4).
Correlaciones entre las puntuaciones de los test. R de Pearson (mitad superior) y Rho de Spearman (mitad inferior)
| Test | Parámetros | MEC | Barthel | Yesavage |
|---|---|---|---|---|
| MEC | r | 1 | 0,756** | 0,110** |
| p-valor | . | 0,001 | 0,001 | |
| n | 967 | 967 | 835 | |
| Barthel | r | 0,712** | 1 | –0,004 |
| p-valor | 0 | . | 0,908 | |
| n | 967 | 973 | 835 | |
| Yesavage | r | 0,111** | –0,012 | 1 |
| p-valor | 0,001 | 0,725 | . | |
| n | 835 | 835 | 835 |
*p<0,05.
Al analizar las puntuaciones de los test considerando el sexo de los participantes se descubrieron relaciones significativas entre la edad de los hombres y las puntuaciones de los test MEC y Barthel, obteniéndose que cuanto más aumentaba la edad de estos, tanto la demencia como la dependencia eran más acuciantes (tabla 5). En cambio, para las mujeres esto no sucedía. Por otro lado, y solo para las mujeres, se encontró que cuanto más se avanzaba en edad, más depresión se sufría. La relación entre el estado cognitivo y la autonomía se constata para ambos sexos, y la relación entre estado cognitivo y depresión se observa únicamente en mujeres. En cambio, la relación entre de demencia y depresión solo se observa en mujeres. Tampoco se observan cambios con respecto a las puntuaciones de autonomía y depresión en función del sexo.
Correlaciones entre las puntuaciones de los test y la edad en función del sexo. R de Pearson (mitad superior) y Rho de Spearman (mitad inferior)
| Sexo | Variable | Parámetro | Edad | MEC | Barthel | Yesavage |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Hombre | Edad | r | 1 | –0,185** | –0,195** | 0,052 |
| p-valor | . | 0,002 | 0,001 | 0,411 | ||
| n | 283 | 282 | 283 | 252 | ||
| MEC | r | –0,123* | 1 | 0,685** | 0,061 | |
| p-valor | 0,039 | . | 0,000 | 0,336 | ||
| n | 282 | 282 | 282 | 252 | ||
| Barthel | r | –0,143* | 0,605** | 1 | –0,032 | |
| p-valor | 0,016 | <0,001 | . | 0,616 | ||
| n | 283 | 282 | 283 | 252 | ||
| Yesavage | r | 0,041 | 0,051 | –0,032 | 1 | |
| p-valor | 0,515 | 0,419 | 0,611 | . | ||
| n | 252 | 252 | 252 | 252 | ||
| Mujer | Edad | r | 1 | 0,003 | –0,026 | –0,111** |
| p-valor | . | 0,931 | 0,494 | 0,007 | ||
| n | 690 | 685 | 690 | 583 | ||
| MEC | r | 0,01 | 1 | 0,775** | 0,124** | |
| p-valor | 0,797 | . | <0,001 | 0,003 | ||
| n | 685 | 685 | 685 | 583 | ||
| Barthel | r | –0,03 | 0,742** | 1 | 0,001 | |
| p-valor | 0,381 | <0,001 | . | 0,976 | ||
| n | 690 | 685 | 690 | 583 | ||
| Yesavage | r | –0,101* | 0,128** | –0,004 | 1 | |
| p-valor | 0,014 | 0,002 | 0,925 | . | ||
| n | 583 | 583 | 583 | 583 |
Como se aprecia en la figura 1 y en las tablas 4 y 5, las puntuaciones del test MEC y las de Barthel son positivas y altamente relacionadas, lo que implica que existe una relación entre la dependencia y la demencia. No se aprecian submuestras diferenciadas entre las puntuaciones de los test y la edad en función del sexo, por lo que las diferencias en función de esta variable no están claramente diferenciadas. Aunque es altamente significativa la relación entre las puntuaciones del test MEC y las del test de Yesavage, su relación es baja, ya que afecta solo a mujeres, pero implica una cierta relación entre demencia y depresión. La edad y la independencia están relacionadas de forma negativa: cuanta más edad, más dependencia. Aunque esta relación es significativa, su variabilidad explicada es cercana a cero, ya que su relación solo es significativa en mujeres y no en hombres. En cambio, la relación entre la edad y la demencia solo fue significativa en hombres.
DiscusiónEn la actualidad el envejecimiento que sufre la población conlleva un aumento de las enfermedades crónicas relacionadas con la edad avanzada, incluyendo en estas el deterioro cognitivo y las demencias. En lo que al DCL se refiere está reconocido como pródromo de la demencia tipo Alzheimer, ya que quienes lo padecen tienen mayores probabilidades de desarrollar el cuadro clínico29.
Como primera evidencia aportada, la prevalencia previa a la pandemia de dependencia funcional y de deterioro cognitivo es mucho más elevada en mayores institucionalizados en comparación con los adultos mayores en la comunidad30. Se ha señalado que el deterioro funcional y cognitivo, con mayores tasas en población institucionalizada, presenta una gran variabilidad interpersonal, dependiendo de las características y comorbilidades de los individuos31. Los resultados obtenidos sobre estado cognitivo ponen de manifiesto que un 53,4% presenta deterioro cognitivo, de los cuales un 23% son borderline, es decir, presentan un riesgo de DCL. Estos datos son inferiores a los obtenidos en el estudio RESYDEM16, siendo más parecidos a los que reportan otros trabajos31,32. Respecto a la valoración del estado funcional de las AVD, nuestros resultados muestran que la mayoría (88,7%) se encuentran clasificados en los grupos de dependencia leve y moderada, similares a los reportados previamente32, aunque existen también trabajos con niveles inferiores33,34. En cuanto a la prevalencia de sintomatología depresiva en la población de mayores institucionalizados los resultados son más dispares, oscilando entre tasas del 32% y 15% en niveles de depresión leve y severa, respectivamente35, a los encontrados en nuestro trabajo con niveles inferiores36.
En cuanto al deterioro cognitivo los resultados concuerdan con la literatura previa15, ya que el sexo masculino y tener estudios es un factor protector frente al deterioro cognitivo, y en hombres la demencia sí se evidencia que aumenta con la edad. Una explicación posible sería porque el test Mini Mental funciona de forma diferente en función del sexo, edad y nivel educativo del paciente, ya que este test no corrige estas diferencias37. Respecto a la capacidad funcional encontramos asociación con la variable sexo, ya que los hombres presentan mayor independencia que las mujeres, lo que implica para estas una mayor prevalencia de discapacidad en las AVD, aspecto que coincide en la literatura sobre ancianos institucionalizados38. Por último, no hay asociación entre las variables independientes y la valoración emocional con la escala Yesavage, a diferencia de lo evidenciado en otros trabajos39. Esta mayor prevalencia de depresión en las mujeres va en contra de la literatura, que sugiere que son más vulnerables a desarrollar síntomas depresivos en la vejez40.
ConclusionesPodemos afirmar que la mitad de los participantes presentaba riesgo de deterioro, aunque no se encontró relación directa con la edad en general, salvo en la submuestra de hombres. El nivel educativo influye en el estado cognitivo, lo que implica que la mejor educación posibilita una mayor autonomía. También la mayoría de los participantes presentó dependencia leve y moderada y se encontró relación entre la independencia y el sexo (mayor dependencia en mujeres) y con el nivel educativo, que se relaciona de forma inversamente proporcional. En la dimensión emocional la mayoría no presentaba riesgo clínico de depresión, aunque un gran porcentaje mostró labilidad emocional o depresión leve. Además, no se encontró relación entre el sexo y la depresión, ni tampoco con el nivel educativo. En cambio, sí aparece una leve, pero significativa, relación entre la independencia y la edad, indicando que a más edad más dependencia. Tampoco resultó significativa la relación entre la edad y la depresión. Por último, los residentes en el área rural presentaban valores inferiores en las puntuaciones de las 3 pruebas, lo que se traduce en mayores niveles de deterioro, depresión y dependencia. Encontramos que las puntuaciones de estado cognitivo tienen correlaciones positivas y altamente significativas con autonomía y depresión; esto implica que, a mayor evidencia de ausencia de demencia, más independencia y menos depresión. Además, se puede determinar que cuanto más aumenta la edad de los varones, tanto la demencia como la dependencia eran más acuciantes. Por tanto, se confirma la hipótesis de partida de que el estado cognitivo más deteriorado estará asociado con un nivel más alto de depresión y menor capacidad funcional.
Las limitaciones en el trabajo desarrollado son de carácter metodológico, ya que al ser un estudio transversal solo ofrece indicadores epidemiológicos descriptivos y puntuales de la situación de los residentes institucionalizados. Una segunda limitación se refiere a las restricciones implícitas en un estudio de cribado o screening (cuyo objetivo es monitorizar o comprobar una población diana), lo que no permite un diagnóstico formal. Aunque hemos seguido las consideraciones de la evidencia de trabajos previos para evitar contaminaciones de falsos positivos, la edad y las características que conlleva, es una variable importante en la consideración de los resultados y la generalidad de estos. En cualquier caso, la amplia muestra evaluada y la representatividad de esta debe acotarse al segmento poblacional al que se refiere el estudio (personas institucionalizadas sin demencia de un área geográfica concreta y en medios residenciales privados). Sería necesario realizar un seguimiento de las personas institucionalizadas en residencias (públicas y privadas) para determinar la evolución en los 3 parámetros evaluados y con una representatividad geográfica muestral de mayor alcance.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.






