
Editado por: Dr. Calos Cerdán
Cirugía General y Aparato Digestivo. Unidad de Cirugía Digestiva. Hospital Universitario de la Princesa. Madrid
Dr. Matteo Frasson
Cirugía general. Hospital Universitario y Politécnico La Fe. Valencia
Última actualización: Febrero 2026
Más datosLa planificación quirúrgica es fundamental en el cáncer de recto para disminuir la morbimortalidad y aumentar la probabilidad de márgenes quirúrgicos libres de infiltración tumoral o resección-R01, factor pronóstico independiente más importante2.
Una planificación quirúrgica debe responder a preguntas como resecabilidad, necesidad de resección de estructuras vecinas de forma parcial o completa, mejor ruta anatomoquirúrgica, cooperación de otras especialidades quirúrgicas y, si es así, orden de actuación de cada una de ellas.
Por otro lado, debe evitar la toma de decisiones intraoperatorias basadas en la impresión subjetiva del cirujano o en biopsias intraoperatorias, ya que estas dos medidas han demostrado aumentar el riesgo de recidiva local en el cáncer colorrectal3.
La técnica de elección de estadificación locorregional es la resonancia magnética (RM); sin embargo, esta es una herramienta más enfocada al diagnóstico que a la planificación quirúrgica4.
La planificación mediante la reconstrucción 3D (R3D) ya es rutinaria en otras profesiones, como arquitectura, pilotos de avión o de coche. El empleo de algoritmos matemáticos aplicados a la imagen también se emplea de forma cotidiana, como en la tecnología anti colisión durante el estacionamiento de vehículos, o en el deporte profesional, como el «ojo de halcón» en tenis.
La tecnología R3D se emplea en diferentes campos oncológicos, como la cirugía pediátrica5 o la cirugía hepática6, con potenciales beneficios, como la disminución del tiempo operatorio, la posibilidad de cirugía mínimamente invasiva, la disminución de lesiones intraoperatorias y el aumento de posibilidades de resección oncológica correcta.
Recientemente, el presente grupo de trabajo ha publicado el primer planificador quirúrgico para cáncer de colon localmente avanzado7 y para cáncer de recto localmente avanzado8.
El cáncer de recto localmente avanzado (CRLA) parece una patología quirúrgica idónea para la aplicación de esta tecnología, ya que la cirugía más allá del mesorrecto es un campo anatomoquirúrgico complejo, distorsionado en muchas ocasiones por el mismo tumor. De hecho, actualmente la tasa de margen quirúrgico infiltrado tras cirugía con intención curativa en el CRLA puede alcanzar el 20%9.
Pruebas de imagen clásicas para estadificación local en el CRLA: ventajas y limitacionesHasta el momento, el cirujano colorrectal diseña la estrategia quirúrgica a partir de la RM10. Sin embargo, presenta dos problemas a la hora de utilizarse como herramienta de planificación quirúrgica. El primero es su difícil interpretación en dos dimensiones de los cortes axial, sagital y coronal por separado. El segundo es que ciertas localizaciones anatómicas disminuyen la exactitud diagnóstica para valorar la infiltración tumoral de estructuras vecinas11. En manos expertas, su exactitud diagnóstica puede alcanzar el 88% y un valor predictivo negativo de margen circunferencial libre del 94%. Sin embargo, el valor predictivo positivo puede descender al 74%12.
Una de las principales causas son las características anatómicas de ciertas áreas pélvicas. Para el ojo del radiólogo será difícil diagnosticar si existe zona de infiltración y el volumen exacto de la misma de la próstata en varones13 y de la vagina en mujeres14, donde el mesorrecto presenta un menor volumen que en la zona posterior15.
Otras dos zonas son el compartimento lateral pélvico16 y la zona presacra17.
En ocasiones, esta dificultad diagnóstica se traduce en sobre-estadificaciones y resecciones mutilantes excesivas, o, por el contrario, en márgenes de resección afectos por infra-estadificación tumoral.
La reacción inflamatoria o fibrosis que provoca el tratamiento neoadyuvante también dificulta la actuación del radiólogo, ya que es difícil diferenciar entre fibrosis y tumor18. La exactitud diagnóstica de la RM post-neoadyuvancia es más baja que la RM pre, y el cirujano se encuentra en la tesitura de decidir si el tipo de resección se hará según la estadificación pre o la post19.
Reconstrucción 3D para la planificación quirúrgica en el CRLAProceso (Material suplementario)Las imágenes médicas como la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM), formadas por vóxeles (unidades mínimas de volumen en 3D, similar a un píxel en 2D, que representan pequeños cubos en el espacio con información sobre la densidad o intensidad de cada tejido), permiten una R3D mediante software proporcionado por los fabricantes de equipos radiológicos, utilizando básicamente volume rendering (reconstrucción 3D continua en la que se superponen todas las estructuras anatómicas creada automáticamente sobre RM basada en la densidad de cada uno de los vóxeles que forman la imagen médica). Esta técnica es útil para una visualización rápida y general de la anatomía, pero con importantes limitaciones, como la falta de precisión en la identificación de estructuras específicas y la incapacidad del análisis independiente de cada una.
Por esto, los modelos 3D se realizan mediante un procesamiento diferente, que permite reconstrucciones de alta exactitud y precisión: las imágenes médicas son sometidas a un preprocesamiento para corregir artefactos (ruido en la imagen, brillos, movimiento del paciente) y para normalizar la intensidad. Se pueden conseguir modelos mucho más detallados y precisos si se combinan varias modalidades o series temporales de TC y RM. Posteriormente se realiza la segmentación para identificar y delimitar las estructuras anatómicas y patológicas que son de interés para la cirugía, dibujando sus contornos sobre cada uno de los cortes que forman la imagen médica. Esto puede realizarse mediante técnicas manuales, semiautomáticas o automáticas, utilizando algoritmos matemáticos de segmentación avanzados, incluyendo técnicas de inteligencia artificial.
La representación que delimita cada una de las estructuras sobre la imagen médica se denomina máscara. La unión de todos los vóxeles incluidos en las máscaras de una estructura concreta, por ejemplo un tumor, en todos y cada uno de los cortes de la imagen permite generar una representación volumétrica independiente de la estructura.
Además, en cirugía oncológica colorrectal se ha creado un algoritmo específico para infiltración tumoral, por lo que se consigue generar una estructura independiente para esta infiltración20.
A partir de esta representación existen técnicas de creación de mallas 3D para cada estructura. Una malla 3D es una representación de un volumen en el espacio formada por una serie de puntos (vértices) en un sistema de coordenadas, conectados por líneas que crean polígonos (caras), generalmente triángulos. El resultado es un modelo virtual tridimensional paciente-específico.
VentajasEl planificador quirúrgico basado en reconstrucción tridimensional (R3D) ofrece una serie de funcionalidades que van más allá de las posibilidades de una resonancia magnética de estadificación convencional. Permite una visualización completa en tres dimensiones con rotación libre del modelo, lo que facilita una comprensión espacial más intuitiva de la anatomía pélvica. Cada estructura anatómica —incluido el tumor y posibles adenopatías— puede analizarse de forma independiente, ajustando su grado de opacidad o eliminándola temporalmente del campo visual para focalizar la atención en áreas concretas.
El tumor se representa como una entidad anatómica autónoma, lo que permite calcular de forma precisa la distancia en milímetros a cualquier estructura pélvica adyacente, identificar puntos de contacto y delimitar zonas de posible infiltración. Estas áreas de infiltración se marcan de manera diferenciada (por ejemplo, en rojo) y se pueden cuantificar en términos de volumen. Además, el sistema permite proyectar márgenes quirúrgicos de seguridad de 5, 10 o 15mm, facilitando así una planificación ajustada a los criterios oncológicos actuales.
Una de las ventajas más destacadas aparece en el contexto post-neoadyuvancia, donde es posible superponer la imagen pre y post-tratamiento en una única reconstrucción, permitiendo evaluar de forma visual y cuantitativa la respuesta tumoral. El planificador calcula automáticamente el porcentaje de reducción y ofrece la posibilidad de simular diferentes escenarios quirúrgicos basados tanto en el volumen tumoral inicial como en el residual. De este modo, el cirujano puede anticipar el tipo de resección necesario —parcial o completa— de estructuras vecinas, incorporando márgenes oncológicos definidos, y tomar decisiones más fundamentadas antes de entrar en quirófano.
Aplicación prácticaEl presente grupo de trabajo ha seguido una línea de investigación centrada en la aplicación de R3D en cáncer colorrectal. En 2020 publicó un estudio piloto donde muestra la aplicación de R3D en el CRLA20 y por primera vez se emplea un algoritmo matemático para valorar la infiltración tumoral.
En 2024 se publicaron los resultados de una serie prospectiva unicéntrica de cáncer de colon localmente avanzado en la que se emplea R3D7. En dicho artículo se muestra un valor predictivo positivo de infiltración tumoral de estructuras vecinas del 62% para la tomografía axial computarizada y del 87% para R3D. El porcentaje de pacientes en los que se obtuvo cirugía tipo R0 fue del 100%.
Recientemente, la revista Annals of Surgery Open ha publicado los resultados del estudio multicéntrico prospectivo becado por la Asociación Española de Coloproctología que muestra los resultados de la aplicación de R3D en cáncer de recto localmente avanzado. En dicho trabajo se observa un cambio de actitud quirúrgica en el 38% de los casos tras la aplicación de R3D8.
A continuación se muestran dos casos reales que forman parte de este estudio.
CRLA cara anterior masculina (Video 1)Paciente de 61 años con diagnóstico por RM de CRLA con infiltración de ambos esfínteres anales y sin plano de separación de la próstata (T4bN1). Tras recibir quimiorradioterapia neoadyuvante mediante terapia total se realiza RM, que indica gran tumoración en recto inferior que ocupa toda la circunferencia, sin plano de separación con elevador del ano y sin plano de separación con el contorno posterior de la próstata y de la vesícula seminal izquierda. Sin poder confirmar infiltración de las mismas (fig. 1a).
Imágenes del planificador quirúrgico 3D a partir de la RM pre y post-neoadyuvancia. a)Corte sagital y axial de la RM pre neoadyuvancia. Flecha roja: posibles zonas de infiltración tumoral e imágenes del planificador 3D correspondientes a los mismos cortes sagital y axial. Estructura en amarillo: tumor. b)Posibles estructuras infiltradas valoradas mediante algoritmos matemáticos de la reconstrucción 3D a partir de la RM pre y la post-neoadyuvancia. Estructura en amarillo: tumor; estructura en rojo: posibles zonas de infiltración. c)Valoración matemática de la regresión tumoral post-neoadyuvancia.
En este caso parece clara la indicación de amputación abdominoperineal extraelevadora: Sin embargo, la duda es la técnica quirúrgica a emplear respecto a las glándulas seminales y prostática.
Algunos cirujanos seleccionarán el plano de disección estandarizado para la escisión total del mesorrecto. Es decir, anterior a la fascia de Denonvilliers y posterior a vesículas seminales y próstata. Sin embargo, existe la duda de que hubiera infiltración prostática pre-adyuvancia, por lo que esta técnica podría dar como resultado una intervención tipo R1, ya que en un porcentaje cercano al 30% persisten células tumorales en el estudio microscópico.
Sería preciso saber la distancia exacta del tumor a las glándulas seminales y próstata en la RM post y simular un margen de resección de al menos 5mm.
Ante esta duda, las otras dos posibilidades serían resección parcial o total de la próstata en bloque21. La resección total sería una exenteración pélvica total con reconstrucción urinaria en forma de conducto de Bricker o colostomía húmeda.
La elección entre las dos depende de si existe realmente infiltración de la próstata y de la distancia exacta del tumor a la uretra para así poder determinar si existe margen quirúrgico libre y para informar al paciente del riesgo de lesión uretral.
Además, aunque no existiera infiltración prostática, es muy importante conocer la distancia a la próstata de forma exacta, ya que el margen quirúrgico de seguridad necesario puede obligar a una resección parcial prostática.
Por estas razones se solicitó una R3D tanto a partir de la RM pre (fig. 1a) como post.
La R3D pre-neoadyuvancia mostró posible infiltración de próstata (volumen: 1cm3), vesículas seminales (0,4cm3), músculos esfínter interno (1,7cm3), puborrectal (0,2cm3), pubococcígeo (1,8cm3), ileococcígeo (1,1cm3). La R3D post-neoadyuvancia mostró posible infiltración del esfínter interno de 0,3cm3 con zona de contacto con la próstata sin infiltración (fig. 1b). La R3D post mostró una regresión tumoral del 89,06% (fig. 1c). La distancia del tumor post a la uretra fue de 13,1mm; a las vesículas seminales, de 4,9mm, y a la próstata, de 0mm sin infiltración tumoral (fig. 2a).
Imágenes del planificador quirúrgico 3D a partir de la RM post-neoadyuvancia. a)Distancias mínimas del tumor a diferentes estructuras calculadas mediante algoritmos matemáticos. b)Simulación de un margen quirúrgico libre de 5mm. c)Imágenes de pieza quirúrgica (amputación abdominoperineal extraelevadora +prostactectomía parcial +resección de vesículas seminales en bloque) y estudio microscópico de la relación tumoral con la próstata.
Se realizó una simulación de la zona a resecar con un margen libre de infiltración de 1cm (fig. 2b), el cual mostró que se podía realizar prostatectomía parcial, ya que la uretra no se incluía en la simulación de resección. Aun así, se informó al paciente del riesgo de lesión uretral durante la intervención, ya que quedaba a escasos milímetros. De acuerdo con el paciente, la intervención fue amputación abdominoperineal extraelevadora +prostactectomía parcial +resección de vesículas seminales en bloque (fig. 2c).
La anatomía patológica fue de adenocarcinoma de recto bajo. T3N0. Resección-R0. Distancia tumoral más próxima a margen quirúrgico de 13mm en cara anterior (fig. 2c). Regresión tumoral grado2 protocolo Dworak. Ausencia de infiltración tumoral en próstata y vesículas seminales con infiltración de esfínter interno.
CRLA con invasión de compartimento lateral pélvicoPaciente de 55 años que es trasladado al hospital de referencia tras diagnóstico de CRLA con mala respuesta a neoadyuvancia con terapia estándar. Se realiza RM post, que informa neoplasia de recto T4b por invasión de la próstata, vesículas seminales y cara posterior vesical con afectación del meato derecho con hidronefrosis del uréter derecho (fig. 3a).
Caso real de CRLA con afectación de compartimentos pélvicos laterales y posterior. a)Corte axial y sagital de RM pre neoadyuvancia. Flecha roja: posibles zonas de infiltración tumoral. b)Imágenes del planificador 3D pre-neoadyuvancia con las posibles zonas de infiltración y su volumen. Estructura en amarillo: tumor; estructura en rojo: posibles zonas de infiltración.
Tras este informe, parece que la técnica quirúrgica a realizar sería la exenteración pélvica total. Sin embargo, al visualizar la RM se observa un tumor voluminoso que se extiende hacia ambos compartimentos laterales pélvicos y hacia el promontorio.
El compartimento lateral pélvico es uno de los principales desafíos técnicos para el cirujano oncológico colorrectal debido a la nula distensibilidad del continente(la pared ósea pélvica) y al gran número de estructuras anatómicas del contenido (estructuras vasculares arteriales y venosas, nerviosas, musculares y óseas)22.
Se solicita R3D no solo para visualizar posibles infiltraciones, sino para poder visualizar las mejores rutas anatomoquirúrgicas para obtener una resección-R0.
La R3D mostraba infiltración de vejiga (volumen: 15,6cm3) y vesículas seminales (1,2cm3) (fig. 3b). Contacto íntimo sin infiltración de próstata y uréter derecho (fig. 3c). Además de contacto sin infiltración de arterias iliacas bilaterales, vena iliaca interna izquierda y común derecha e íleon terminal (fig. 4a). Y una distancia mínima a S1 de 0mm y a S2 de 1mm (fig. 4b).
El hecho de que exista contacto tumoral con una estructura tras radioterapia, aunque sea sin infiltración tumoral, debe alertar al cirujano colorrectal y planificar la intervención en muchas ocasiones con exéresis parcial o total de dicha estructura, ya que la fibrosis y la adhesión de tejidos alteran los planos de separación y el intento de disección entre ellos suele provocar perforaciones tumorales, diseminación celular o resecciones-R123.
Además, nos permite identificar la distancia mínima a los nervios ciáticos, ya que la necesidad de resección de los mismos es contraindicación relativa para realizar la intervención24. En este caso fue de 5,7mm, hecho que permitía intentar una cirugía curativa al menos con 5mm de margen quirúrgico libre (fig. 4b).
En la figura 5a se observa una visión simulada del campo quirúrgico. El gran volumen posterolateral tumoral obliga a seleccionar una ruta anatomoquirúrgica que evite la perforación tumoral. En este caso se decide, como se observa en la imagen, el espacio anatómico entre los vasos iliacos externos y el músculo psoas y obturador.
Simulación mediante el planificador 3D de: a)la visión quirúrgica y la mejor ruta anatomoquirúrgica para abordar los compartimentos laterales, y b)la simulación de margen quirúrgico libre de 5mm. Estructura en amarillo: tumor; estructura en rojo: posibles zonas de infiltración. c)Imagen real del campo operatorio y pieza quirúrgica tras la intervención exenteración pélvica total con reconstrucción urinaria tipo Bricker +incorporación en bloque de arterias iliacas internas bilateral, vena iliaca interna izquierda y común derecha, asa de íleon terminal.
Se realiza simulación para obtener margen quirúrgico libre de al menos 5mm (fig. 5b). Al focalizar en compartimento lateral y posterior se observa la necesidad de resección en bloque de múltiples estructuras vasculares y óseas25.
Por todo ello se decide intervención conjunta con urología, cirugía vascular y traumatología. Se realiza exenteración pélvica total con reconstrucción urinaria tipo Bricker +incorporación en bloque de arterias iliacas internas bilateral, vena iliaca interna izquierda y común derecha, asa de íleon terminal. Por último, las opciones quirúrgicas aceptadas en la bibliografía respecto a S1 son la inclusión en bloque de lámina de periostio o sacrectomía23. En este caso se decidió la primera opción, ya que no existía infiltración ósea (fig. 5c).
El informe anatomopatológico fue T4bN0. Infiltración de vejiga y ambas vesículas seminales. Resección-R0. Tumor firmemente adherido a los vasos iliacos internos. Márgenes quirúrgicos laterales y posteriores libres a escasos milímetros. Regresión tumoral grado-1 según protocolo Dworak.
Este último caso es un claro ejemplo de que aunque el informe radiológico sea acertado, el cirujano necesita, además, otro tipo de información para planificar la cirugía, como son los contactos con estructuras vecinas o la distancia mínima a las mismas.
LimitacionesAlgunas de las limitaciones que suelen asociarse a la R3D son:
Tiempo de procesamientoDepende de la urgencia de intervención. Cada reconstrucción ha sido realizada íntegramente por parte de la empresa Cella Medical Solutions a partir de la RM y el informe radiológico.
La elección de esta plataforma no es aleatoria, sino que responde al hecho de que nuestro grupo de trabajo ha colaborado con Cella en el diseño y el desarrollo del planificador desde sus fases iniciales, lo que ha permitido adaptar la herramienta a las necesidades específicas de la cirugía colorrectal. Todas las publicaciones clínicas y científicas previas sobre reconstrucción 3D en cáncer colorrectal realizadas por nuestro equipo se han basado en este planificador, lo que garantiza homogeneidad metodológica y validez comparativa de los resultados.
En algunos casos se puede obtener en 4horas. La media son 3días.
El proceso de reconstrucción tridimensional (R3D) no implica una carga adicional para el servicio de radiología del hospital. La segmentación detallada de las estructuras anatómicas y tumorales en cada corte de la imagen médica es realizada por un equipo especializado de radiólogos y técnicos en imagen médica pertenecientes a la empresa Cella Medical Solutions, con dedicación exclusiva a esta tarea. El tiempo medio de procesamiento es de 3días, con posibilidad de realizar reconstrucciones urgentes en menos de 24horas, y comprende desde la recepción de las imágenes hasta la entrega del modelo final al equipo quirúrgico. Este modelo incluye todas las estructuras relevantes segmentadas de forma individualizada mediante protocolos estandarizados y algoritmos de segmentación asistida por inteligencia artificial, sin interferir en las tareas clínicas habituales del personal del hospital. En ningún caso el uso del planificador implica redistribución de recursos asistenciales internos.
Necesidad de formación específica para la utilización del planificadorAunque la herramienta ha sido diseñada específicamente para cirujanos colorrectales, su correcta utilización requiere una breve curva de aprendizaje. Por ello, se proporciona formación inicial a través de sesiones en directo, acompañadas de tutoriales prácticos. Además, el planificador incorpora un asistente interactivo que guía paso a paso en el proceso de planificación, lo que permite una integración progresiva en la práctica clínica habitual sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados.
Consideraciones legales y administrativasEl uso de reconstrucciones tridimensionales (R3D) a partir de imágenes médicas implica el tratamiento y, en algunos casos, el almacenamiento externo de datos clínicos sensibles. Esto requiere un estricto cumplimiento de la legislación vigente sobre protección de datos, como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en Europa y la Ley Orgánica 3/2018 en España. En los centros participantes, el proceso incluye la anonimización de las imágenes antes del envío, la firma de consentimientos informados específicos por parte del paciente para el procesamiento y almacenamiento fuera del entorno hospitalario, y la formalización de acuerdos de tratamiento de datos entre la institución sanitaria y el proveedor externo.
DisponibilidadActualmente se emplea este planificador para CRLA en 42 hospitales a nivel nacional. La forma más frecuente de acceder a él es bajo el concepto de servicio externo. En los últimos años ha aumentado el número de hospitales que cuentan con un área específica de reconstrucción e impresión 3D, hecho que en muchos casos ha facilitado la adquisición el planificador.
CosteCada reconstrucción presenta un coste aproximado de 1.150euros, lo que representa una inversión relevante desde el punto de vista individual o institucional. Por este motivo, el aspecto económico debe considerarse una limitación potencial para su implementación sistemática, especialmente en centros con recursos limitados o sin acceso a financiación específica. No obstante, la valoración del coste debe realizarse en términos de coste-beneficio. La bibliografía específica en el contexto del cáncer de recto localmente avanzado, particularmente en procedimientos complejos como la exenteración pélvica, ha demostrado que los costes asociados a una resección incompleta (R1) o a la recidiva local —como tratamientos oncológicos adicionales, reintervenciones, hospitalizaciones y atención paliativa— pueden superar con creces el coste inicial de una planificación más precisa. En este sentido, el uso de herramientas de planificación avanzada podría contribuir indirectamente a una optimización de los recursos a medio-largo plazo, aunque esta hipótesis requiere estudios específicos para su validación económica formal.
Áreas de mejora y perspectivas de futuroMachine Learning en la valoración de la infiltración tumoralLa inteligencia artificial (IA) ha comenzado a integrarse de manera progresiva en el análisis de imágenes médicas, gracias al uso de algoritmos matemáticos complejos como las redes neuronales convolucionales26. Estas redes, capaces de identificar patrones visuales sutiles, requieren una validación constante frente a un estándar de referencia o ground truth, que en el ámbito quirúrgico se corresponde con el informe anatomopatológico.
El planificador quirúrgico empleado en este estudio ya incorpora algoritmos de IA orientados a detectar de forma automática la localización tumoral, las zonas de infiltración en estructuras vecinas y la presencia de fibrosis post-neoadyuvancia. A partir de esta información, el sistema puede estimar con precisión el porcentaje de respuesta al tratamiento. No obstante, su potencial completo se alcanzará mediante el aprendizaje automático (machine learning), que permite al sistema mejorar progresivamente a medida que analiza nuevos casos y ajusta sus algoritmos para lograr una segmentación más precisa. Estudios recientes, como el de Ozaki et al.27, han demostrado que estos modelos pueden incluso superar la resonancia magnética en la detección de metástasis en ganglios pélvicos laterales en cáncer de recto, lo que augura un futuro prometedor en su aplicación clínica.
Radiómica y respuesta al tratamiento neoadyuvanteLa radiómica representa una evolución del análisis de imagen médica hacia un enfoque puramente cuantitativo. Su premisa es simple, pero poderosa: transformar la imagen en una matriz numérica que permita identificar patrones estadísticos que escapan al ojo humano. A través de esta técnica, es posible extraer biomarcadores radiómicos —características de textura, forma o intensidad— con valor diagnóstico, pronóstico o predictivo.
El proceso parte de una segmentación precisa, delimitando regiones de interés (ROI) sobre las cuales se aplican algoritmos que extraen variables morfológicas, estadísticas de primer orden (basadas en histogramas) y de orden superior (relaciones espaciales entre píxeles). Estas variables se introducen en modelos de machine learning que, al correlacionarse con datos clínicos y anatomopatológicos, permiten generar predicciones fiables sobre agresividad tumoral, respuesta terapéutica o riesgo de recidiva. Esta aproximación, integrada en una reconstrucción 3D, podría mejorar la toma de decisiones quirúrgicas y oncológicas de forma individualizada.
Aplicaciones docentesMás allá del entorno clínico, los modelos generados a partir de reconstrucciones 3D ofrecen un valor extraordinario en el ámbito docente. Su conversión en escenarios de realidad virtual o en modelos anatómicos impresos a escala real permite recrear situaciones quirúrgicas complejas de forma inmersiva, favoreciendo un aprendizaje más práctico, visual e interactivo. Esta tecnología, además, democratiza el acceso a la formación, ya que puede utilizarse en remoto y adaptarse a diferentes niveles de experiencia. No obstante, debe aplicarse con criterios éticos claros: la protección de datos, la validación de escenarios clínicos y la regulación del uso son elementos clave para evitar riesgos como la exposición excesiva o la trivialización de situaciones clínicas reales28.
Realidad aumentada en el quirófanoLa realidad aumentada (RA) representa un puente entre el entorno virtual y el quirófano real. A diferencia de la realidad virtual, que sustituye completamente el entorno del usuario, la RA superpone elementos digitales sobre el campo quirúrgico mediante dispositivos ópticos, como gafas especializadas. Aunque su aplicación en cirugía colorrectal está aún en fases preliminares, en campos como la cirugía hepática29 ya se ha demostrado su utilidad, gracias a la estabilidad anatómica del órgano. En el caso del colon o el recto, la movilidad de los órganos durante la intervención y la alteración de los planos embriológicos suponen un reto, pero el desarrollo tecnológico en este ámbito continúa avanzando con rapidez.
Esta tecnología permitiría, en un futuro próximo, trasladar los modelos 3D generados a plataformas que permitan al equipo quirúrgico «ensayar» la intervención sobre el caso específico antes de realizarla en el paciente real. A través de sistemas de simulación inmersiva se podrían anticipar rutas de abordaje, identificar zonas anatómicas de riesgo, planificar resecciones complejas y predecir posibles complicaciones intraoperatorias.
ConclusionesUn planificador quirúrgico mediante R3D se perfila como una herramienta prometedora ante el CRLA.
Este planificador por el momento no pretende variar la estadificación realizada por los radiólogos a partir de la resonancia magnética. Es una ayuda específica para el cirujano a la hora de seleccionar el tipo de intervención, el abordaje y la ruta anatomoquirúrgica idóneos para cada paciente. Es decir, un tratamiento quirúrgico individualizado.
Conflicto de interesesAGG trabaja como asesor externo científico para Cella Medical Solutions®. No recibió ninguna compensación para el desarrollo del manuscrito. Todos los demás autores no tienen ningún conflicto de intereses que revelar.








