Este estudio analiza la implementación de un programa de cirugía menor en atención primaria en un área de salud y su impacto en los indicadores de actividad hospitalaria.
Material y métodosSe diseñó un programa de formación para profesionales de atención primaria. Se evaluó el número de intervenciones de cirugía menor en primaria y en el servicio de cirugía general, así como la evolución de los indicadores de actividad hospitalaria: tiempo medio de espera, demora total y número de pacientes en lista de espera quirúrgica.
ResultadosEl número de intervenciones menores en atención primaria aumentó de 95 en 2022 a 945 en 2024, reduciéndose en un 43,8% la cirugía menor hospitalaria y disminuyendo los tiempos de espera, la demora total y el número de pacientes en la lista de espera hospitalaria.
ConclusionesLa implementación de cirugía menor en atención primaria ha mejorado la atención asistencial, aumentando su capacidad resolutiva y reduciendo la carga hospitalaria.
This study analyzes the implementation of a minor surgery program in primary care within a healthcare area and its impact on hospital activity indicators.
Materials and methodA clinical training program was designed for primary care professionals. The number of minor procedures performed in primary care and in the general surgery department was assessed, along with the evolution of hospital activity indicators: average waiting time, mean accumulated delay, and the number of patients on the surgical waiting list.
ResultsThe number of minor procedures in primary care increased from 95 in 2022 to 945 in 2024, resulting in a 43.8% reduction in hospital-based minor surgery and a decrease in average waiting time, total delay, and number of patients on the surgical waiting list.
ConclusionsThe implementation of minor surgery in primary care has improved healthcare delivery by increasing its problem-solving capacity and reducing the hospital workload.
Se entiende por cirugía menor (CM) aquellos procedimientos quirúrgicos de corta duración, realizados bajo anestesia local sobre tejido superficial o estructuras fácilmente accesibles. Son intervenciones de bajo riesgo para el paciente, en las que no se esperan complicaciones intra o postoperatorias que no puedan ser manejadas en un centro de atención primaria (AP).
La integración de la CM en la práctica habitual de AP no solo amplía las competencias del personal médico y mejora la capacidad resolutiva del primer nivel asistencial, sino que también aporta beneficios directos a los pacientes. Al realizarse en su centro de salud, un entorno familiar, se reduce la ansiedad asociada al procedimiento. Además, el tiempo de espera entre el diagnóstico y el tratamiento es menor1, y se evitan desplazamientos innecesarios a centros hospitalarios, lo que resulta especialmente relevante en áreas con una población dispersa.
Aunque el Real Decreto 63/1995, de 20 de enero, reconoce la CM como una prestación incluida en la cartera de servicios de la AP, su implementación efectiva varía en su aplicación entre diferentes comunidades autónomas, dependiendo de factores como la formación de los profesionales, la disponibilidad de recursos y la existencia de protocolos específicos.
Diversos estudios2–9, tanto nacionales como internacionales, han publicado modelos de integración de la CM en el primer nivel asistencial, explorando sus beneficios y las dificultades asociadas a su desarrollo. Estos trabajos han analizado aspectos como el volumen de los procedimientos realizados, el perfil de las lesiones intervenidas, la formación de los profesionales implicados y la percepción de los pacientes.
Desde la perspectiva de la atención especializada, la realización de CM en AP podría contribuir a optimizar los tiempos de espera, liberando recursos para el manejo de enfermedades más complejas y ayudando a reducir la lista de espera quirúrgica (LEQ) hospitalaria. Este estudio tiene como objetivo describir la implementación de un programa de CM en un área sanitaria y su impacto en la LEQ hospitalaria.
Material y métodosEl área sanitariaEl estudio se llevó a cabo en el Departamento de Salud de Valencia-Arnau de Vilanova-Llíria, en la provincia de Valencia. Este departamento abarca el Hospital Arnau de Vilanova, el Hospital de Llíria y una red de centros de salud integrados, centros de salud convencionales, consultorios y unidades de apoyo, distribuidos en 52 municipios. En conjunto, estos servicios atienden a una población de más de 340.000 personas.
El proceso formativoPara la implementación del programa de CM en AP, se organizaron 3 ediciones de cursos dirigidos a personal médico y de enfermería de AP interesado en adquirir estas competencias. La formación abarcó aspectos organizativos, conocimientos teóricos sobre las lesiones a tratar y las técnicas quirúrgicas necesarias. Los cursos fueron impartidos por profesionales con experiencia en CM de las especialidades de Cirugía General, Dermatología y Medicina de Familia. La finalidad de este proyecto es que se realizaran los procedimientos de CM más sencillos en AP. En caso de localización anatómica más compleja (región cervical anterior, región axilar e inguinal, periné), dudas diagnósticas sobre el tipo de lesión o un tamaño excesivo de la misma serían remitidas a atención especializada para valoración.
Se elaboró un documento para la implementación de la CM en AP del área, en el que se establecieron aspectos clave como la dotación de infraestructuras y material, la organización de los equipos de CM, las normas de vestimenta e higiene para las sesiones quirúrgicas, los pasos del proceso asistencial, el sistema de documentación y su registro en la historia clínica.
Tras la fase teórica, los participantes tuvieron la oportunidad de observar y realizar procedimientos de CM bajo la supervisión de profesionales experimentados en CM, primero en los quirófanos del Hospital Arnau de Vilanova y del Hospital de Llíria, y posteriormente en los centros de salud. Esta etapa práctica se realizó en colaboración con especialistas del servicio de cirugía general y de AP, permitiendo a los asistentes ganar destreza y confianza en la ejecución de estos procedimientos.
Antes del inicio del programa, ya se realizaba CM en uno de los centros de salud del área desde 2002. A partir de 2022, la implementación se extendió progresivamente a un total de 8 centros de salud del departamento, en función de la formación del personal y la dotación de recursos necesarios. La distribución de pacientes se organizó por áreas geográficas, asignando a cada centro la CM de su municipio y de localidades cercanas. En la actualidad, hay un profesional referente de CM en cada zona básica de salud, que valora a todos los pacientes candidatos y decide si se intervienen en AP o en el hospital.
Infraestructuras y materiales necesariosLos centros seleccionados se acondicionaron con una sala de procedimientos o sala de curas avanzadas, equipada con las infraestructuras necesarias. Estas salas tienen unas dimensiones mínimas de 16-20m2, ventilación y temperatura controladas, tomas de luz, lavabo y mobiliario esencial (camilla y banqueta regulable, lámpara móvil, mesa de Mayo y mesa auxiliar, entre otros). Además, disponen de bisturí eléctrico y del material quirúrgico requerido, así como de envases y conservantes para el envío de muestras a estudio anatomopatológico.
Cada centro cuenta también con un equipo de reanimación cardiopulmonar próximo a la sala de procedimientos. Asimismo, se elaboró un cuerpo documental que incluye el consentimiento informado, el informe quirúrgico, la hoja de petición de estudio anatomopatológico y las recomendaciones de tratamiento para los pacientes.
Análisis descriptivoPara valorar la repercusión del programa, se consideró el número de intervenciones de CM realizadas en los centros de AP y en el hospital, en la especialidad de Cirugía General, a lo largo de los años de implementación. Como punto de referencia previo al inicio del programa, se recopilaron los datos de CM hospitalaria del año 2019, previo a la pandemia de la COVID-19. Asimismo, se analizó la evolución de diferentes indicadores de actividad hospitalaria: tiempo medio de espera, demora total y número de pacientes en LEQ para los procedimientos de CM en Cirugía General. La espera media corresponde al tiempo medio en días que han esperado los pacientes desde su inclusión en LEQ hasta la fecha de la intervención. La demora total se define, a una fecha concreta, como el tiempo medio en días que llevan esperando los pacientes en la LEQ desde su inclusión sin haber sido aún intervenidos.
La comparación de estos datos se realizó de forma descriptiva mediante representaciones gráficas, permitiendo visualizar la tendencia en la actividad quirúrgica y su posible impacto en la reducción de la LEQ. Para comparar la evolución del número de intervenciones a lo largo del tiempo, tanto en AP como en especializada, utilizamos una prueba no paramétrica (test de Friedman), adecuada para el análisis de datos pareados en muestras pequeñas, puesto que, debido al número reducido de observaciones disponible, no se podía asumir una distribución normal de los datos. El nivel de significación estadística se estableció en p<0,05.
ResultadosEn el conjunto de los 8 centros con salas de CM, el número de intervenciones aumentó progresivamente con la implementación del programa formativo. En 2022, primer año de la iniciativa, se realizaron 95 procedimientos en AP, cifra que se cuadruplicó en 2023, alcanzando las 386 intervenciones. En 2024 se registraron 945 procedimientos, más del doble del año previo. En el primer trimestre de 2025 se han realizado 390 intervenciones de CM. En la figura 1 se puede observar la evolución a lo largo de los años.
En contraste, el número de intervenciones de CM realizadas en el hospital disminuyó progresivamente con la implementación del programa. En 2019 se llevaron a cabo 1.691 procedimientos de CM en Cirugía General, mientras que en 2024 la cifra se redujo a 952, lo que representa un descenso del 43,8%. La tendencia a la baja se ha mantenido en 2025, año en el que, hasta la fecha, se han registrado 193 intervenciones (fig. 2). En la figura 3 se correlaciona la evolución de la CM en AP respecto a la realizada en el hospital. La aplicación del test de Friedman manifiesta una correlación estadística significativa (p=0,04) en la evolución del número de intervenciones a lo largo del tiempo en AP y en atención especializada.
La espera media de la CM hospitalaria se redujo a menos de 50 días tras la implementación del programa; la evolución de la demora total también fue disminuyendo (fig. 4).
El número de pacientes en LEQ a lo largo de los años del estudio se expone en la figura 5.
DiscusiónLa implementación de la CM en AP en España ha sido heterogénea entre las distintas comunidades autónomas. A partir de 1999, la mayoría de los servicios sanitarios autonómicos incorporaron esta práctica en su cartera de servicios de primer nivel asistencial, desarrollando planes específicos para su introducción y desarrollo con ritmos y recursos variables.
Inicialmente, las primeras experiencias exitosas de CM en AP se documentaron en el antiguo territorio INSALUD10 y, posteriormente, en distintas comunidades autónomas. Sin embargo, un debate recurrente en los foros donde se presentaban estos proyectos era la viabilidad de replicar estos buenos resultados en centros de salud con menor dotación de recursos o donde los profesionales no contaban con formación específica ni una motivación particular hacia la práctica quirúrgica.
A pesar de estas barreras, a principios de los años 2000 comenzaron a publicarse experiencias locales exitosas en distintas regiones4–9. Por ejemplo, Arroyo Sebastián et al.7 describieron la implantación de un programa de CM en AP en Elche, mientras que Tarraga López et al.8 documentaron un modelo similar en Albacete, ambos con altos niveles de aceptación y satisfacción por parte de los pacientes. No obstante, la consolidación de la CM en AP ha enfrentado diversos desafíos. Entre los principales factores que limitan su expansión destacan la sobrecarga asistencial, la falta de formación continuada, la rotación de profesionales y la carencia de infraestructuras adecuadas11. Además, la pandemia de la COVID-19 supuso un retroceso en muchos programas ya iniciados.
Desde la perspectiva de los pacientes, múltiples estudios han mostrado un alto grado de satisfacción con la CM en AP1,6. Un estudio reciente1 comparó la percepción de los pacientes intervenidos en AP y en el hospital, destacando que, aunque ambos entornos fueron bien valorados, la CM en AP obtuvo mejores puntuaciones debido a menores tiempos de espera y explicaciones más minuciosas por parte del profesional sanitario.
Se ha observado que la realización de CM en centros de salud, en comparación con su derivación a centros concertados, puede reducir los costes hasta en un 49%12. Además, en un análisis comparativo, Vaquero Martínez et al. encontraron que el coste de la CM realizada en AP era hasta 17 veces inferior al de la misma intervención en el hospital13.
Sin embargo, la mayoría de las publicaciones sobre CM en AP se han centrado en su impacto dentro de la propia AP o en el análisis de la cirugía realizada en los programas. En el ámbito internacional, McCormack et al.2 publicaron en 2023 su experiencia tras 133 procedimientos de CM realizados a lo largo de un año, deduciendo que sus resultados contribuyen a reducir las listas de espera hospitalaria. Sin embargo, hasta la fecha, no hemos encontrado estudios que cuantifiquen cómo estos programas afectan a los indicadores de los servicios quirúrgicos hospitalarios en las áreas donde se han implementado. Precisamente, nuestra revisión busca llenar este vacío, proporcionando una visión integral de su impacto en el sistema sanitario.
En nuestra área de salud, la evolución de las intervenciones de CM en AP ha mostrado un crecimiento constante desde la implementación del programa en 2022. La reducción de la demanda hospitalaria de CM, evidenciada tanto en el número de intervenciones como en los indicadores de la espera media y la demora total en la LEQ de CM, ha permitido optimizar los recursos hospitalarios, aumentando la disponibilidad de consultas externas para otras enfermedades y reasignando quirófanos previamente destinados a CM a intervenciones con anestesia general.
No obstante, la integración de CM en AP supone una carga asistencial adicional y, en muchos casos, estos programas dependen de la iniciativa de algunos profesionales. Algunas de las barreras a estas iniciativas son la falta de formación, equipamiento, retribución económica o tiempo. Un estudio danés publicado en 202314 analiza los factores facilitadores y las barreras que influyen en la decisión de los médicos de familia sobre la realización de CM, siendo la formación y el papel del médico de familia tutor los factores más determinantes.
En nuestro ámbito, como en todo proceso de implementación, también hemos enfrentado desafíos. Entre ellos, destacamos la necesidad de mantener la motivación y el compromiso de los profesionales de AP, un aspecto clave para el éxito del programa. Por ello, además de que la formación se realizó dentro del horario laboral para facilitar la participación, hubo que gestionar las agendas de los profesionales, asegurando que las actividades quirúrgicas no interfirieran con sus responsabilidades diarias. Para ello, se ofrecieron sustitutos para cubrir la agenda programada habitual y se facilitaron jornadas complementarias retribuidas, lo que contribuyó a mantener la implicación y motivación de los equipos. También Ní Riain et al.3 incluyeron en su estudio incentivos para los profesionales, como un aumento en el salario percibido o la obtención de acreditación.
Por último, como limitaciones de este estudio queremos destacar la ausencia de inclusión de indicadores cualitativos relacionados con la calidad de la CM realizada. Cabe destacar que el enfoque de este artículo es exclusivamente hospitalario, y que no hemos podido acceder a la evolución de los pacientes ni a los datos de calidad provenientes de las historias de AP. Sí que podemos señalar que, dentro del ámbito del estudio, no se han producido ingresos hospitalarios ni remisiones a urgencias de los pacientes intervenidos en el programa de CM, y tampoco hemos tenido constancia de que se hayan derivado pacientes a la consulta de cirugía hospitalaria por los mismos motivos. A pesar de esta limitación, consideramos que los resultados reflejan una implantación exitosa del programa y su impacto positivo en los sistemas sanitarios.
ConclusiónLa implementación de la CM en AP ha contribuido a mejorar la atención asistencial desde los centros de salud, aumentando su capacidad resolutiva y reduciendo el número de intervenciones de CM realizadas en el ámbito hospitalario. Dado el impacto positivo observado, este modelo podría ser reproducido en otras áreas sanitarias, consolidando la CM como una prestación habitual en AP y favoreciendo un uso más eficiente de los recursos del sistema sanitario.
FinanciaciónLa presente investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector público, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener conflictos de intereses en relación con la publicación de este artículo.









