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© Thomson Reuters, Journal Citation Reports, 2015

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Med Clin 2007;128:159 - DOI: 10.1016/S0025-7753(07)72523-X
Valoración del dolor como quinta constante vital
Pain evaluation as the fifth vital parameter
Josep Maria Canoa, Susana de Juanb
a Servicio de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del dolor. Hospital Universitario Son Dureta. Palma de Mallorca. España.
b Unidad de Terapéutica del dolor. Hospital Universitario Son Dureta. Palma de Mallorca. España.

Sr. Editor: Son numerosas las fuentes que ponen de manifiesto el tratamiento insuficiente que recibe el dolor1-3. Razones humanitarias, científicas y económicas avalan una política nacional de lucha contra el dolor. La época del «paternalismo médico», que a menudo esconde lo que Cousins et al4 llaman «ética de infratratamiento», ya no debería tener lugar.

En los últimos años, numerosas y prestigiosas organizaciones profesionales no sólo advierten de esta situación, sino que han publicado declaraciones, directrices o recomendaciones sobre el manejo plenamente profesional del dolor, que incluso llegan a ser obligatorias, como es el caso de EE.UU., donde la Joint Comission on Accreditation of Healthcare Organization (JCAHO) publicó en 1999 sus Pain Assessment and Management Standards (PAMS)5, advirtiendo de su obligatorio cumplimiento a partir del 1 de enero de 2001. Se calculó entonces que dichos PAMS beneficiarían a 120 millones de estadounidenses. La JCAHO, además de afirmar que el dolor es un problema de salud importante, obliga a que todos los planes organizativos en cuidados de la salud deban velar para que se pueda identificar y, por lo tanto, tratar convenientemente el dolor de todos los pacientes. Es decir, requiere una valoración inicial y regular del dolor, con lo cual, sin mencionarlo expresamente, ésta ha pasado a ser, de hecho, la quinta constante vital ­junto con temperatura, pulso, respiración y presión arterial­ de las gráficas clínicas.

En cuanto a la elección del método de valoración del dolor, la JCAHO deja total libertad de elección, pero de los numerosos métodos existentes6,7, por su facilidad de uso y comprensión, se ha impuesto una escala descriptiva simple: la escala visual analógica (EVA), numerada del 0 (ningún dolor) al 10 (máximo dolor). Ahora bien, los pacientes deteriorados, geriátricos, dementes o niños requieren métodos alternativos como, por ejemplo, la escala infantil, donde la escala numérica es sustituida por caras que se extienden desde la alegría al llanto.

Sin embargo, eso no es todo. No basta. Así lo han entendido múltiples organizaciones que representan a cientos de miles de médicos, entre ellas la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) (con sus 63 capítulos nacionales que abarcan los cinco continentes), la Academia Americana de Medicina del Dolor (AAPM), la Sociedad Americana del Dolor (APS), la Sociedad Americana de Geriatría (AGS), la Sociedad Americana de Anestesistas (ASA) y la JCAHO, entre otros, que con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) están reivindicando la consideración del alivio del dolor como un derecho humano. Ello impone realmente una presión moral sobre los países, para que se atienda a las necesidades básicas en cuanto alivio del dolor de sus poblaciones. Véase, por ejemplo, la Declaración del Colegio de Anestesistas de Australia y Nueva Zelanda (ANZCA), que en nuestra opinión objetiva y resume el estado de la cuestión, donde se preconiza: a) el derecho a ser creído; b) el derecho a una evaluación y un tratamiento adecuados del dolor; c) el derecho a ser atendidos por profesionales sanitarios con la debida formación y experiencia en la evolución y el tratamiento del dolor; d) el derecho a unas estrategias adecuadas y eficaces para el control del dolor; e) el derecho a recibir educación sobre las alternativas existentes para un tratamiento eficaz del dolor en cada caso en particular, y f) el derecho a una planificación adecuada para el alivio del dolor después de recibir el alta de los cuidados inmediatos4.

En nuestro país está casi todo por hacer. Deberíamos dotarnos, ante todo, de una cobertura legislativa. Mientras ello no suceda, asegurar que se pueda identificar de inmediato el dolor de todos los pacientes permitirá asimismo una respuesta inmediata. Pensamos que la sistemática valoración del dolor mediante la EVA puede ser una medida muy efectiva, fácilmente ejecutable y de bajo coste. Por eso, en nuestro hospital, próximamente todas las gráficas clínicas vendrán ya adaptadas a la EVA como método sistemático de valoración del dolor, con lo que pasará a ser la quinta constante vital.





Bibliografía
1
Casals M,Samper D.
Epidemiologia, prevalencia y calidad de vida del dolor crónico no oncológico. Estudio Itaca.
Rev Soc Esp Dolor, 11 (2004), pp. 260-9
2
Visentin M,Zanolin E,Trentin L,Sartori S,De Marco R.
Prevalence and treatment of pain in addults admitted to italian hospitals.
Euro J Pain, 9 (2005), pp. 61-7
3
Survey of chronic pain in Europe: prevalence, impact on daily life, and treatment. Eur J Pain. 2005 [en prensa].
4
Cousins MJ,Brennan F,Carr DB.
Pain relief: a universal human right.
5
Implementing the new pain managements standards. Oakbrook Terrace: JCAHO; 2000.
6
Serrano-Atero MS,Caballero J,Cañas A,García-Saura PL,Serrano- Álvarez C,Prieto J.
Valoración del dolor (I).
Rev Soc Esp Dolor, 9 (2002), pp. 94-108
7
Serrano-Atero MS,Caballero J,Cañas A,García-Saura PL,Serrano-Álvarez C,Prieto J.
Valoración del dolor (II) Rev Soc Esp Dolor, 9 (2002), pp. 109-21