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Vol. 21. Núm. 2.
Páginas 116-122 (Diciembre 2014)
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Vol. 21. Núm. 2.
Páginas 116-122 (Diciembre 2014)
DOI: 10.1016/S0121-4381(14)70014-1
Open Access
Percepción de conflicto intergrupal y su relación con la adhesión a creencias esencialistas
Perception of the intergroup conflict and its correlation with adherence to essentialist beliefs
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Milena Cruz Pillancari, Daniela Vargas Velázquez, Ricardo Vargas Vidal, Claudia Estrada Goic
Autor para correspondencia
claudia.estrada@umag.cl

Autor para correspondencia.
Universidad de Magallanes, Chile
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Resumen

La presente investigación estudia cómo se vinculan la percepción de un conflicto entre dos grupos (endogrupo y exogrupo) y la adherencia a creencias esencialistas. La hipótesis de trabajo es que la percepción de un mayor nivel de conflicto entre el endogrupo y un exogrupo se asocia a un aumento en las creencias esencialistas, es decir, se vería incrementado al pensar que los grupos existen como consecuencia de elementos profundos compartidos por sus miembros, que los convierten en grupos reales y naturales (no creados socialmente). Esta hipótesis se enmarca en una nueva orientación respecto de la aplicación de esta teoría implícita, en el sentido de tratar de comprender —más que sus consecuencias negativas— los virtuales beneficios secundarios para el grupo que opera con ellas. En dos estudios similares (N1=180, N2=162), que utilizaron un muestreo no aleatorio intencional y un diseño no experimental transversal y correlacional, se midieron las variables “percepción de conflicto” y “creencias esencialistas respecto al propio grupo y a otro grupo”. Los resultados van en la dirección de nuestras predicciones e indican que, efectivamente, ambas variables se encuentran vinculadas. Se discute en torno a la posible interpretación causal de estos resultados y sus limitaciones.

Palabras clave:
Esencialismo
Identidad social
Dinámica intergrupal
Abstract

This research study covers the relation between perception of conflict (in two groups: intragroup and extragroup) and adherence to essentialist beliefs. The hypothesis made states that perception of a higher conflict level between intragroup and extragroup is associated with an increase in essentialist beliefs. This means that this increase occurs pursuant to the belief that groups exist as a consequence of sharing profound elements amongst members, thus becoming real and natural (not socially created) groups. This hypothesis establishes a new approach to the application of this implicit theory, as it seeks to understand not only its negative consequences, but also its potential ancillary benefits for the groups which operate under such negative consequences. The two variables were measured in two similar studies (N1=180, N2=169) which used non-random sampling and a non-experimental cross-correlational design. The variables used were “conflict perception” and “essentialist intragroup extragroup beliefs”. The results are in line with our predictions, showing that both variables are related. A discussion is presented on potential causal interpretation of these results and their limitations.

Keywords:
Essentialism
Social identity
Intergroup dynamics
Texto completo

El esencialismo psicológico puede ser entendido como una red de creencias respecto de aquello que supuestamente hace que un grupo sea como es (Bastian & Haslam, 2008). Esta teoría se refiere principalmente al concepto de que ciertas categorías sociales son concebidas como producto de la existencia de una esencia común (Medin, 1989) que compartirían todos los miembros de un grupo, esencia que determinaría tanto sus características externas u observables, es decir, su fenotipo, como ciertas características internas o genotipo (Yzerbyt, Corneille, Seron & Estrada, 2001; véase también Yzerbyt, Estrada, Corneille, Seron & Demoulin, 2004).

La psicología social se ha interesado en el origen de esta creencia. A este respecto, Rothbart y Taylor (1992) proponen que creer que las categorías sociales se fundan en una esencia es el producto de un error que surge cuando olvidamos que las categorías naturales, tales como los metales o las rocas, no son equivalentes a las categorías sociales que se originan en la interacción social. El estudio de las consecuencias del esencialismo en las relaciones intergrupales ha revelado que esta creencia no favorece el entendimiento entre los grupos. El esencialismo resulta en una percepción más dicotómica de la realidad social, en la que las diferencias entre los grupos se acentúan y son evaluadas como más difíciles de superar (Estrada, Yzerbyt & Seron, 2004).

Por otra parte, la existencia de creencias esencialistas también acentúa la presencia de estereotipos y prejuicios, los hace más rígidos y exacerba su carácter de incuestionabilidad. El esencialismo contribuye, entonces, a justificar y racionalizar la división social existente (Yzerbyt, Estrada, Corneille, Ceron & Demoulin, 2003; Yzerbyt & Rogier, 2001; Manchi, Chen, Roisman & Hong, 2007). Además, la tendencia a infrahumanizar a los grupos a los que no pertenecemos también se ha asociado fuertemente al esencialismo (Leyens et al., 2000; Leyens et al., 2001; Vaes, Paladino & Leyens, 2002).

Las personas que tienen este tipo de creencia asignan a su propio grupo la “esencia humana”. Así, en la medida en que cada grupo posea una esencia exclusiva y única, tendría como consecuencia que se considere a los grupos diferentes del propio con una esencia menos humana, y un grupo menos humano puede ser visto como peligroso para el endogrupo e impulsar acciones de agresión preventiva (Bar-Tal, 1998).

Las investigaciones actuales se centran en otros aspectos del fenómeno. Ya que se trata de una creencia que se ha mostrado sensible a otras variables (la moderan), surge la pregunta de si su origen tiene o no un sentido estratégico para los individuos y grupos que la poseen. Morton y su equipo (Morton, Hornsey & Postmes, 2009; Morton & Postmes, 2009; Morton, Postmes, Haslam & Hornsey, 2009), postulan que las creencias esencialistas no suelen ser tan estables como pensamos. Existe evidencia empírica de que su asociación con el prejuicio racial depende de en qué manera se hace operar esta categoría social. Si un miembro de un grupo mayoritario evalúa a un miembro de su propio grupo (e.g., la raza), su apreciación tiende a “desesencializar” la categoría, es decir, verla como menos natural, menos inductiva y menos estable. En cambio, cuando se trata de evaluar a un miembro de un exogrupo minoritario, se esencializa su percepción de la categoría social.

La conclusión de estos investigadores es que las creencias esencialistas se activan para excluir a los otros, pero desaparecen si conducen a la exclusión del propio grupo. Esta hipótesis también ha encontrado apoyo empírico en estudios sobre el sexismo, que se asocia positivamente con el esencialismo pues, cuando los varones se enfrentan a la evaluación de una situación de inequidad entre varones y mujeres, esta evaluación evoluciona en las direcciones señaladas y busca equilibrar la relación entre sexos (Morton et al., 2009).

Cuando se trata de minorías, el esencialismo opera en el enfrentamiento la devaluación de su identidad social (marginación), pero deja de actuar cuando la minoría es reconocida pero degradada, por ejemplo, frente a la discriminación (Morton & Postmes, 2009). Las minorías tienden a esencializar la cultura cuando son llamadas a la asimilación cultural, mientras que la desesencializan cuando se ven enfrentadas a la discriminación (Verkuyten, 2004, Verkuyten & Reijerse, 2008). Schor y Weed (1994) señalan que el esencialismo resulta estratégico, ya que los grupos minoritarios lo utilizan para movilizarse y promover cambios sociales. Mahalingam (2003) concluye a partir de sus estudios que los grupos aventajados (de alto estatus social), tienden a autoesencializar a sus grupos, de forma que su visión de la realidad se estabiliza y asegura el mantenimiento de su posición social. Todos estos hallazgos apuntan a una fuente motivacional en el origen causal de las creencias esencialistas, fuente vinculada al mantenimiento o búsqueda de una identidad social positiva (Tajfel, 1972).

Cuando se habla de identidad social satisfactoria, se hace referencia a la percepción de un individuo respecto a su pertenencia a un grupo que posee una valoración social positiva y estable en el tiempo. La positividad se logra luego de un proceso de comparación social que beneficia al propio grupo con relación a otro u otros grupos del entorno social (Tajfel & Turner, 1986). Cuando esta identidad es valorada positivamente tanto por el propio grupo como por otros grupos del ambiente social, se percibe como legítima y estable, en el sentido de que su posición intergrupal relativa se mantiene en el tiempo. En los casos en que la comparación social deja al endogrupo en una posición desfavorable en términos de su estatus respecto al exogrupo, se genera una sensación de insatisfacción que el individuo, solo o junto con su grupo, busca contrarrestar (Tajfel, 1981).

Uno de los elementos considerados determinantes en la decisión de cómo se enfrenta una identidad social negativa es la estabilidad en la relación con los exogrupos. En otros términos, se evalúa si la valencia de la identidad puede ser dinámica o no en función del equilibrio de las relaciones intergrupales. El contexto intergrupal puede entenderse como las relaciones que se establecen entre los grupos que comparten un determinado ambiente social. Clásicamente, se considera que las relaciones intergrupales se definen a partir de un continuo que va desde la cooperación hasta el conflicto, pasando por un punto neutro intermedio.

La cooperación intergrupal, consistente en tener objetivos comunes —para el endogrupo y el exogrupo— que se puede alcanzar simultáneamente, requiere que cada grupo, que se percibe inicialmente como superior al otro, “renuncie” a esta condición para nivelarse en valencia al otro. En este contexto intergrupal, cada identidad permanece a salvo de amenazas que pudieran interferir en su positividad, y ambos grupos lo perciben como satisfactorio (Allport, 1954/1979).

Por otra parte, el conflicto es la percepción de incompatibilidad, ya sea de las acciones o de los objetivos perseguidos por dos grupos. Una consecuencia primaria de la presencia de este tipo de relación intergrupal es la acentuación de la similitud intragrupal y la diferencia intergrupal. Este contexto intergrupal amenaza la identidad social positiva, puesto que la persecución de objetivos que solo un grupo puede alcanzar determina que uno de ellos resultará superior al otro inevitablemente. Frente a la amenaza (real o imaginaria) que genera la situación de conflicto, surge un sentimiento, que Stephan y Stephan (1985) denominaron “ansiedad intergrupal”. Este estado tiene diversas implicaciones afectivas (tendencia a extremar respuestas negativas hacia el exogrupo), conductuales (evitación, agresión, entre otras) y cognitivas (simplificaciones en el procesamiento de la información basadas en las expectativas estereotipadas acerca del exogrupo).

La relación entre los diferentes tipos de contexto intergrupal y creencias de orden esencialista se ha estudiado escasamente. Como ya hemos mencionado, existen algunas investigaciones que se han interesado en las formas en que el esencialismo se presenta en grupos mayoritarios frente a grupos minoritarios o en grupos dominantes frente a grupos discriminados. Todos estos estudios han establecido como marco de interrelación intergrupal relaciones de conflicto implícito entre los grupos. Como sabemos, el esencialismo como teoría implícita es una estrategia cognitiva de cambio social que simplifica y “reifica” la realidad social y, necesariamente, los contextos intergrupales presentes. El objetivo de los dos estudios que se presentan a continuación es determinar la relación causal entre la percepción de conflicto intergrupal y la adhesión a creencias esencialistas. La hipótesis de base es que, ya que la creencia esencialista puede entenderse como funcional a una identidad social que ha sido amenazada, se espera que se presente en mayor medida cuando los grupos se enfrentan o perciben en situaciones de conflicto intergrupal.

EstudiosPresentación

Los estudios revisados indagan sobre la relación existente entre las variables percepción de conflicto y adhesión a variables esencialistas. Fue realizado en un contexto sociopolítico caracterizado por un conflicto reciente y real con el exogrupo (santiaguinos) referido al valor de un servicio público (aumento del precio del gas domiciliario). En concreto, los magallánicos, que son parte de una región geopolíticamente distante de la capital (santiaguinos), suelen atribuir las dificultades de gestión pública a lo que se ha denominado “centralismo”, es decir, que las decisiones son tomadas por un grupo de personas del exogrupo que desconoce las circunstancias particulares de las personas (endogrupo) a las que dichas decisiones van a afectar. El estudio 2, junto con replicar estos resultados, buscó establecer si el promedio de conflicto observado en el estudio 1 disminuyó como efecto de su resolución y el paso del tiempo.

MétodosDiseño

Ambos estudios se desarrollaron a partir de un diseño no experimental transversal y correlacional. El diseño incluyó como variables la adhesión a creencias esencialistas del endogrupo y la percepción de la valencia de la propia identidad.

Procedimiento

Se contactó con los participantes en sus lugares de estudio y de trabajo. Aceptaron voluntariamente participar en el estudio respondiendo los dos instrumentos simultáneamente (autoaplicación). Previamente, fueron orientados respecto de los propósitos generales del estudio y firmaron un consentimiento informado. La aplicación fue, en todos los casos, individual y se realizó en dependencias del laboratorio de la unidad. Al finalizar, se dio respuesta a sus preguntas y se les agradeció su participación.

Instrumentos

Cuestionario de percepción de conflicto. Construido ad-hoc para esta investigación. Conformado por diez afirmaciones a las que se responde mediante una escala tipo Likert de siete puntos (de 1, para nada de acuerdo, a 7, totalmente de acuerdo). Su objetivo es medir el grado de percepción de conflicto intergrupal, siendo “magallánicos” el endogrupo y “santiaguinos” el exogrupo. Su validez de contenido se obtuvo mediante la triangulación de jueces expertos. Su confiabilidad para ambos estudios alcanzó un alfa de Cronbach = .85 (apéndice A).

Escala de esencialismo. Construida para determinar la presencia de creencias esencialistas en la base de una categoría social. Se basa en las proposiciones teóricas de Rothbart y Taylor (1992) y Yzerbyt y Schadron (1996), quienes profundizaron y sistematizaron la descripción del “síndrome esencialista”. Esta escala contiene 11 ítems evaluados mediante escalas tipo Likert de seis puntos (de 1, “para nada de acuerdo” hasta 6, “totalmente de acuerdo”). Mide la concepción esencialista de las diferencias en la personalidad, los comportamientos, los pasatiempos, las competencias o habilidades y las creencias.

Mayor puntuación en esta escala indica mayor adhesión a creencias esencialistas. Dado que se trata de una adaptación de la escala reseñada, se considera que su validez de contenido ya está lograda previamente. Se implementó en dos versiones, una para medir el esencialismo magallánico (endogrupo) y otra para medir el esencialismo santiaguino (exogrupo). La confiabilidad para ambas versiones fue aceptable (endogrupo, α=.89; exogrupo, α=.84). Se trata de constructo teórico cuyos componentes responden a la existencia de un único factor, por lo que la escala es unidimensional (el primer factor explica el 57.8% de la varianza) (apéndice B).

Estudio 1Muestra

Para este estudio se utilizó un muestreo no probabilístico de tipo accidental, conformado por 180 participantes. Los criterios de inclusión fueron ser magallánico y mayor de edad. Un 55% de los participantes eran mujeres y el 45% restante, varones. La media de edad era 29.4±15.2 años.

ResultadosEsencialismo psicológico

El promedio observado de esencialismo magallánico fue de 4.87±0.81. Esta puntuación superó la reportada en la literatura previa (Estrada & Avendaño, 2008) en una muestra similar (M=4.2; t(179)=11.12; p=.0001).

El promedio de esencialismo exogrupal (santiaguino) alcanzó 4.12±0.87), lo que supera la puntuación intermedia teórica de la escala (M=3.5; t(179)=9.59; p=.0001). En otros términos, la adhesión a creencias esencialistas sobre el exogrupo es alta.

Ambos promedios muestran diferencias significativas e indican que las puntuaciones de esencialismo magallánico son mayores que los del santiaguino (tc(179)=12.44; p=.0001). Ambas puntuaciones están correlacionadas positivamente (r(180)=.54; p=.001).

No se observan diferencias en ninguna de las dos medidas de esencialismo al compararlas según sexo. No obstante, se observa correlación positiva entre la edad de los participantes y el esencialismo endogrupal (r(180)=.19; p=.01) y exogrupal (r(180)=.27; p=.001).

Percepción de conflicto intergrupal

El promedio observado de percepción de conflicto fue 5.17±0.95. Este valor supera el intermedio teórico de la escala (M=4; t(179)=13.19; p=.0001). En otros términos, la adhesión a percibir conflicto respecto al exogrupo es alta. Las puntuaciones de esencialismo magallánico (endogrupo) fueron regresados según la percepción de conflicto, lo que indica que esta variable predice un 14.1% de la varianza (β=.38; intervalo de confianza del 95% [IC95%], .19-.39; p=.001). Se realizó la misma operación en el caso de la variable esencialismo santiaguino (exogrupo). En este caso, la percepción de conflicto explica un 13.3% de la varianza (β=.37; IC95%, .19-.40; p=.001). Con el objetivo de visualizar este efecto, la percepción fue dividida en terciles y se representaron las medias de esencialismo endogrupal y exogrupal para cada uno de los grupos (figura 1).

Figura 1.

Niveles de esencialismo según grupo de percepción de conflicto en el estudio 1.

(0,05MB).
Discusión

El objetivo de este estudio fue indagar si la percepción de un mayor nivel de conflicto entre el endogrupo y exogrupo se acompaña de un aumento en la adhesión a las creencias esencialistas. Los resultados van en esta dirección e indican que valores altos en la percepción de conflicto entre los grupos se acompañan de altas puntuaciones en esencialismo. Se hipotetiza una relación causal entre estas dos variables, es decir, la percepción de conflicto causaría un aumento del esencialismo, basada en razones teóricas aún no empíricas, ya que no existen estudios experimentales sobre esta temática. La teoría indicaría que el esencialismo es dinámico y podría verse afectado por el tipo de relación intergrupal en la dirección de lo observado (Stephan & Stephan, 1985).

Estudio 2Muestra

Mediante muestreo no probabilístico de tipo accidental, se reclutó a 169 participantes. Los criterios de inclusión fueron ser magallánico y mayor de edad. Un 57.4% de los participantes eran mujeres y el 42.6%, varones. El promedio de edad era 32.5±16.0 años.

Resultados

La comparación de las variables sociodemográficas medidas tanto en el estudio 1 como en el estudio 2 no mostró diferencias significativas por sexo o edad.

Esencialismo psicológico

El promedio observado de esencialismo magallánico fue 4.57±1.10. Este valor superó el reportado por un estudio previo (Estrada & Avendaño, 2008) (M=4.2; t(168)=6.73; p=.0001) y también el del estudio 1 (M=4.12; t(168)=−2.59; p=.01).

Ambos promedios muestran diferencias significativas, lo que indica que los valores de esencialismo magallánico son mayores que los del santiaguino (tc(168)=12.02; p=.0001). Ambas puntuaciones están correlacionadas positivamente (r(169)=0.61; p=.001). Esta correlación, comparada con lo observado en el estudio anterior, no muestra diferencias significativas (Z=−.97; p=.33).

Al igual que lo reportado sobre el estudio 1, no se observan diferencias en ninguna de las dos medidas de esencialismo según sexo. Se observa una correlación positiva entre la edad de los participantes y el esencialismo endogrupal (r(169)=.31; p=.0001) y exogrupal (r(169)=.34; p=.0001). Comparadas con el estudio anterior, ni en el caso del endogrupo (Z=−1.19; p=.23) ni en el del exogrupo (Z=−.71; p=.48) los resultados son significativamente diferentes.

Percepción de conflicto intergrupal

El promedio observado de percepción de conflicto fue 4.76±1.16. Este valor resultó inferior al observado en el estudio 1 (M=5.17; t(168)=−4.54; p=.0001). Este resultado indicaría una disminución de la percepción de conflicto intergrupal.

Las puntuaciones de esencialismo magallánico (endogrupo) fueron regresados según la percepción de conflicto, lo que indica que esta variable predice un 38.9% de la varianza (β=.62; IC95%, .47-.70; p=.001). Comparando las correlaciones entre ambas variables con el estudio anterior, se observa una diferencia en la fuerza de la relación (Z=−3.01; p=.003) que indica que esta fuerza fue mayor en el estudio 2.

Se realizó la misma operación para la variable esencialismo santiaguino (exogrupo). En este caso, la percepción de conflicto explica un 32.0% de la varianza (β=.57; IC95%, .39-.62; p=.001). Comparando las correlaciones entre ambas variables con el estudio anterior, nuevamente se observa una diferencia en la fuerza de la relación a favor de la relación observada en el estudio 2 (Z=−3.01; p=.003). Con el objetivo de visualizar este efecto, la percepción fue dividida en terciles y se representaron las medias de esencialismo endogrupal y exogrupal para cada uno de los grupos (figura 2).

Figura 2.

Niveles de esencialismo según grupo de percepción de conflicto en el estudio 2.

(0,05MB).
Discusión

Los resultados del segundo estudio replican los hallazgos del estudio anterior. Se observa una asociación directa y significativa entre la percepción de conflicto intergrupal y la adhesión a creencias esencialistas respecto tanto del propio grupo como del otro grupo involucrado en el conflicto. Mientras que el promedio de percepción de conflicto disminuyó, el esencialismo (endogripal y exogrupal) resultó superior. Ya que este estudio se realizó cerca de 8 meses después del anterior, se atribuye el primer cambio al distanciamiento temporal del conflicto intergrupal ocurrido en el pasado reciente. El aumento del esencialismo puede ser respuesta a otros elementos del entorno social diferentes del objeto del presente estudio que no fueron identificados. La relación entre las variables se reproduce, pero los niveles de ambas variables no parecen representar la medida típica de la muestra evaluada, lo que se deberá confirmar en estudios posteriores.

Discusión general

El objetivo de estos estudios era explorar la relación entre la percepción de conflicto en el esencialismo endogrupal y exogrupal. Teóricamente, el contexto de conflicto intergrupal amenaza la identidad social positiva, ya que perseguir objetivos que solo uno de los grupos logrará alcanzar resulta inevitablemente en que el estatus de uno de los grupos sea percibido como superior al otro (Sherif & Sherif, 1979). La hipótesis formulada fue que el esencialismo aumenta cuando los grupos se enfrentan a situaciones de conflicto intergrupal, porque esta creencia solidifica las fronteras de la categoría social y permite mayor cohesión interna.

Las investigaciones sobre el esencialismo coinciden en señalar que una consecuencia para el endogrupo es la percepción de homogeneidad intragrupal (Estrada, Yzerbyt & Seron, 2003). Los resultados correlacionales indican que la percepción de conflicto se relaciona tanto con el esencialismo hacia el propio grupo como hacia un exogrupo en conflicto. En la dirección de una hipótesis explicativa causal, la percepción de conflicto no solo estabiliza las fronteras del propio grupo, sino que reifica la realidad social, favoreciendo el desarrollo de una mirada esencialista del exogrupo. Estudios anteriores, mostraron que las personas esencialistas suelen percibir diferencias más importantes y difíciles de cambiar, cuando evalúan las relaciones intergrupales (Estrada, Seron & Yzerbyt, 2004).

Estudios sobre el conflicto intergrupal ya habían establecido un aumento en la percepción de diferencias entre los grupos y similitud al interior de cada uno (Stephan & Stephan, 1985). Estos resultados parecen aportar un soporte empírico a los postulados de Morton y Postmes (2009) (también Morton et al., 2009; Morton et al., 2009), que ven el esencialismo como un fenómeno dinámico que tiene un sentido estratégico para los que lo adoptan. En este sentido, la investigación es un aporte que vincula dos variables que no han sido estudiadas directamente: la percepción de conflicto y el esencialismo, y los resultados contribuyen otorgando validez al constructo “esencialismo” que hipotetiza la existencia de esta relación no demostrada de forma empírica anteriormente.

La asociación observada en ambos estudios parece robusta pese a estar bajo la influencia de un efecto de contexto, debido a que el estudio 1 se realizó próximo temporalmente a un conflicto real entre el endogupo y el exogrupo. El promedio de esencialismo fue, en ambos estudios, superior al históricamente reportado por otros estudios realizados en la misma población (Estrada & Avendaño, 2008) y se mostró aún mayor en el segundo estudio, aunque esto no tuvo implicaciones en su relación con el conflicto percibido. La fuerza de la relación resultó ser mayor en el segundo estudio que en el primero. Una posible explicación es que la disminución del “conflicto real” permitió a las personas no esencialistas regresar hacia un punto más moderado, mientras que los esencialistas pueden haber continuado percibiendo altos niveles de conflicto. En otros términos, la solución del conflicto (decisión gubernamental de no continuar con el alza), parece haber permitido que la fuerza de la relación entre ambas variables se intensificara, puesto que personas resistentes al esencialismo pueden haber percibido igualmente el conflicto en su etapa álgida.

Evidentemente, una interpretación causal del fenómeno observado, que presenta a la percepción de conflicto como la variable independiente y al esencialismo como la variable dependiente, fue realizada únicamente a partir del soporte teórico. El diseño utilizado no permite establecer una clara relación causa-efecto, y esta es la principal limitación de la presente investigación. Consideramos, eso sí, que es el punto de partida para experimentos posteriores que pudiesen confirmar la relación causal entre las variables percepción de conflicto o cooperación y esencialismo.

El conocimiento del aspecto funcional del esencialismo en diferentes contextos intergrupales podría permitirnos avanzar en la dirección de comprender fenómenos asociados al conflicto intergrupal tales como la tendencia a la división grupal y el separatismo. El esencialismo podría reificar las diferencias de forma tal que facilitara que dos grupos, en este caso de una misma nación, se perciban a sí mismos como profunda e inevitablemente diferentes. Así pues, futuros estudios se ocuparán tanto de establecer la relación causal entre ambas variables como de explorar nuevos contextos en los que dicha relación puede resultar relevante.

Financiación

Esta investigación fue financiada por FONDECYT 1110011.

Apéndice A
Cuestionario de percepción de conflictos

1.  Creo que es común que los santiaguinos tengan problemas para entender la forma en que los magallánicos vemos las cosas. 
2.  Aunque podamos colaborar mutuamente en ciertas situaciones (e.g., terremoto), en general los magallánicos desconfiamos de los santiaguinos. 
3.  Los magallánicos y los santiaguinos hemos tenido numerosas situaciones de conflicto en el pasado. 
4.  Los magallánicos y los santiaguinos persiguen objetivos diferentes, lo que hace que en ocasiones no estemos de acuerdo. 
5.  Los santiaguinos, hasta donde es posible ver en las noticias, etc., piensan que los magallánicos somos buenas personas pero ingenuas. 
6.  Los magallánicos damos más a los santiaguinos de lo que recibimos a cambio (recursos naturales, ingresos por parques nacionales, etc.). 
7.  Muchas veces, los magallánicos sentimos que nuestros intereses y los intereses de los santiaguinos no son compatibles. 
8.  Aunque los magallánicos prestemos ayuda a los santiaguinos, en pocas oportunidades esa ayuda es retribuida. 
9.  Creo que cuando los santiaguinos ven la oportunidad de aprovecharse de los magallánicos no tienen muchos problemas en hacerlo. 
10.  Creo que para los santiaguinos, los magallánicos no somos considerados “chilenos típicos”. 

Apéndice B
Cuestionario de esencialismo

1.  Los magallánicos, aunque tengamos diferencias entre nosotros, somos un grupo unido, ya que compartimos un destino común para lo bueno y lo malo. 
2.  Un magallánico puede vivir muchas experiencias distintas, vivir en otras ciudades, regiones o países, pero en lo profundo; siempre sigue siendo magallánico. 
3.  Decir que alguien es magallánico es una información que dice mucho sobre esa persona. 
4.  Aunque hay muchas cosas que aprender de una persona, el saber que es magallánico me dice cosas centrales sobre lo que esa persona es, por lo que es una característica muy importante de conocer. 
5.  Ser magallánico es compartir una cultura y tener una familia magallánica en la que se ha nacido y crecido. 
6.  Los magallánicos compartimos características que nos hacen reconocibles de entre otras personas. 
7.  Un magallánico es un magallánico y podrá cambiar en muchos aspectos, pero nunca dejará de ser lo que es. 
8.  Aunque los magallánicos poseamos diferencias y similitudes, en el fondo compartimos características que nos hacen parecidos. 
9.  El hecho de ser magallánico marca nuestra personalidad en algunos aspectos. 
10.  Por mucho que un magallánico quiera cambiar y ser, por ejemplo, un santiaguino, siempre conservará una parte importante de lo magallánico. 
11.  La cultura magallánica se transmite de generación en generación de manera que se instala en la forma de ser de las personas. 

Referencias
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