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Vol. 30. Núm. 2.
Páginas 83-89 (Marzo 2015)
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Vol. 30. Núm. 2.
Páginas 83-89 (Marzo 2015)
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DOI: 10.1016/j.nrl.2013.10.008
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Estrés laboral en pacientes migrañosos: diferencias según la frecuencia de las crisis
Stress at work in migraine patients: Differences in attack frequency
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V. González-Quintanilla
Autor para correspondencia
v.quintanilla@hotmail.com

Autor para correspondencia.
, M. Toriello-Suárez, S. Gutiérrez-González, A. Rojo-López, A. González-Suárez, R. Viadero-Cervera, E.J. Palacio-Portilla, A. Oterino-Durán
Servicio de Neurología Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Santander, Cantabria, España
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Tabla 1. Cuestionario Migraine Disability Assessment Scale (MIDAS)
Tabla 2. Distribución por grupos de los sujetos del estudio
Tabla 3. Escala de Maslach
Tabla 4. distribución de los sujetos participantes del estudio por puesto de trabajo
Tabla 5. Medias obtenidas, error típico e intervalo de confianza, para las cuatro subescalas del Maslach Burnout Inventory
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Resumen
Introducción

La migraña es un trastorno común y prevalente que contribuye considerablemente al gasto sanitario e interfiere en la calidad de vida de los pacientes. Nuestro objetivo fue explorar el nivel de estrés en el trabajo en una muestra de migrañosos y su posible asociación con la cronicidad del proceso

Material y métodos

Se aplicó el test de Maslach («burnout inventory»: 22 ítems agrupados en bloques que valoran: agotamiento emocional [AE], realización personal [RP], despersonalización en el trabajo [DP]) e influencia positiva (IP) a 94 sujetos consecutivos reclutados en consultas. Las diferencias se compararon entre grupos clínicos (migraña crónica [MC] —más de 15 días/mes de cefalea/3 meses— vs. migraña episódica [ME] —< 15 días/mes—) mediante el modelo lineal general ajustado por edad y MIDAS.

Resultados

La edad media fue superior en MC. Las puntuaciones medias en la escala MIDAS fueron 51 ± 4,1 en MC y 17,7 ± 15 en ME (p = 0,001). La media ajustada de AE fue en ME 24,6 ± 2,6, en MC 16,2 ± 2,6 y en controles 13,4 ± 2,3 (p = 0,03). La escala MIDAS se correlacionó inversamente con RP (p < 0,05).

Discusión

Nuestros resultados señalan que el nivel de AE es mayor en ME que en MC; mientras la RP es peor cuanto mayor impacto tiene la migraña según escala MIDAS. La escala Maslach es una herramienta potencialmente útil en el estudio de las repercusiones de la migraña. Sorprendentemente, el AE es mayor en pacientes con menos crisis, lo que podría relacionarse con mecanismos de adaptación al estrés presentes en el paciente crónico.

Palabras clave:
Migraña
Maslach
Burnout
Estrés
Cefalea crónica
Trabajo
Abstract
Introduction

Migraine is a common and prevalent disease that contributes to health expenditure and interferes with quality of life. Our goal was to analyse the level of stress at work in a sample of migraine and its possible association with the chronicity of the process

Material and methods

We applied the Maslach Burnout Inventory, consisting of 22 items grouped into blocks that assess emotional exhaustion (EE), personal accomplishment (PA), depersonalisation at work (DP)] and positive influence (PI), to 94 consecutive subjects recruited in the outpatient clinic. Differences were compared between clinical groups (chronic migraine [CM]: > 15 days/month with headache over a 3-month period vs episodic migraine [EM]: < 15 days/month with headache) using the general linear model adjusted for age and MIDAS score

Results

The mean age was higher in the CM group. Mean MIDAS scores were 51 ± 4.1 in CM, and 17.7 ± 15 in EM (P=.001). Adjusted means for EE were 24.6 ± 2.6 in CM patients, 16.2 ± 2.6 in EM patients, and 13.4 ± 2.3 (P=.03) in the healthy group. MIDAS scale scores were inversely correlated to PA (P<.05)

Discussion

Our results suggest that the level of EE at work is higher in EM than in CM patients, while PA levels decrease as impact on the MIDAS scale increases. The Maslach scale is a potentially useful tool for studying migraine impact. Surprisingly, EE is higher in patients with fewer episodes; this tendency could be related to stress adaptation mechanisms present in patients with chronic illness.

Keywords:
Migraine
Maslach
Burnout
Stress
Chronic headache
Work
Texto completo
Introducción

La migraña es un trastorno común y discapacitante. En España, es uno de los trastornos neurológicos más frecuentes1, con una prevalencia estimada del 16,6%, según los datos de un cuestionario autoadministrado2, y del 11,02%, según los datos de la Encuesta Nacional de Salud de España del año 20063. Además, supone un gasto elevado para el sistema de salud, no solo por los costes directos en medicación, sino también por los gastos derivados de sus consecuencias, tales como pérdida de días de trabajo o pérdida de capacidad funcional. Por todo ello, la Organización Mundial de la Salud ha reconocido las cefaleas como un problema de primer orden, identificándolas como la decimonovena causa de años vividos con discapacidad entre hombres y mujeres de cualquier edad, y la duodécima entre las mujeres4.

Además de contribuir de forma significativa al gasto sanitario, la migraña interfiere en la calidad de vida de las personas y es importante en su tratamiento reconocer la existencia de estos factores de discapacidad, que condicionan el pronóstico y facilitan el manejo. Para medir el grado de afectación de la migraña en la vida cotidiana y la discapacidad que condiciona, se han utilizado varias escalas, cada vez más extendidas en la práctica diaria por su facilidad de uso. Entre ellas se encuentran la Migraine Disability Assessment Scale5,6 (MIDAS) representada en la tabla 1, el Headache Impact Test7–9(HIT-6) y el inventario de depresión y ansiedad de Beck10–12 (BDI-II y BAI).

Tabla 1.

Cuestionario Migraine Disability Assessment Scale (MIDAS)

En los últimos 3 meses  N.° de días 
1. ¿Cuántos días ha tenido que faltar al trabajo o lugar de estudio a causa del dolor de cabeza?   
2. ¿Cuántos días cree que su rendimiento en el trabajo o estudio se ha reducido a la mitad o más?(No cuente los indicados en la pregunta anterior)   
3. ¿Cuántos días no ha podido realizar las labores del hogar?   
4. ¿Cuántos días su rendimiento en las labores del hogar se ha reducido a la mitad o más?(No contabilice los indicados en la pregunta anterior)   
5. ¿Cuántos días no ha podido asistir a actividades sociales o de ocio?   
Total días/puntos:   

Escala MIDAS para el seguimiento de los pacientes migrañosos. Puntuaciones: 0-5: discapacidad mínima o nula; 6-10; discapacidad leve; 11-20: discapacidad moderada; > 20: discapacidad grave.

El impacto de la migraña en la vida laboral es muy importante y no puede reducirse únicamente a días de trabajo perdido, o gasto sanitario; en este sentido, no existen trabajos que relacionen la migraña con el grado de estrés laboral. Un concepto que cada día cobra mayor importancia en relación con el estrés en el trabajo es el conocido como síndrome del quemado o «burnout». El «burnout» es una respuesta al estrés crónico en el trabajo (a largo plazo y acumulativo), con consecuencias negativas a nivel individual y organizacional, y que tiene peculiaridades muy específicas en áreas determinadas del trabajo, profesional, voluntario o doméstico, sobre todo cuando este se realiza directamente con colectivos de usuarios. Se trata de un indicador de agotamiento emocional y aunque existen múltiples definiciones para este síndrome, la más aceptada define el «burnout» como una respuesta al estrés laboral crónico integrada por actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja y hacia el propio rol profesional, así como por la vivencia de encontrarse emocionalmente agotado13. Aunque la verdadera incidencia y prevalencia se desconocen, se ha reconocido la existencia de 3 aspectos clave, el aumento de la sensación de cansancio emocional, el desarrollo de una actitud negativa hacia los demás y la tendencia a evaluarse a sí mismos negativamente. Es por ello que puede ser causa de absentismo, baja moral y problemas laborales.

El objetivo de nuestro trabajo ha sido explorar la influencia de la migraña y su gravedad en el grado de desgaste profesional, en una muestra de pacientes, así como su posible correlación con la cronicidad del proceso en comparación con los controles.

Sujetos, material y métodos

Este estudio se realizó en las consultas externas del Servicio de Neurología del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander. De forma transversal, se reclutó a pacientes que acudieron a dicha consulta consecutivamente en los años 2010 y 2011. Los participantes eran adultos, diagnosticados de migraña de al menos 6 meses de duración y que cumplían los criterios de la International Headache Society14 (ICHD-2) y revisión del 200615. Los sujetos fueron clasificados, en función de los resultados de la historia clínica y las pruebas complementarias oportunas, en los siguientes grupos: migraña crónica (MC), definida como la existencia de una cefalea durante más de 15 días al mes, durante al menos 3 meses, siendo al menos 8 crisis de características migrañosas, en ausencia de un abuso de medicación, y no atribuible a otra causa. En este sentido, se seleccionaron únicamente pacientes que no habían tenido abuso de medicación en ningún momento, un grupo de migraña episódica (ME) y controles. Los controles fueron reclutados entre los acompañantes voluntarios de los pacientes. Los criterios de inclusión para los controles fueron: no haber sufrido cefaleas en el último año y nunca haber sufrido migraña, según los criterios de la ICDH-2. En ambos grupos, se exigió haber tenido trabajo en el último año y haber estado activo hasta al menos 6 meses antes de la consulta.

Con la hipótesis de que el grado de estrés en el trabajo influye en la cronicidad de la migraña, un total de 94 sujetos fueron seleccionados como candidatos, de los cuales 49 (8 varones) cumplían criterios de MC, 32 (5 varones) de ME y 13 controles (tabla 2). Todos los sujetos eran de raza caucásica y en todos ellos se recogieron datos demográficos, incluyendo edad, sexo, presión arterial, peso y altura, así como antecedentes médicos de interés. El índice de masa corporal fue calculado a partir de los datos aportados de peso y talla utilizando la fórmula de la Organización Mundial de la Salud. Las diferencias en el número de sujetos en cada grupo se deben a la dificultad en la selección de los mismos y al carácter exploratorio del estudio.

Tabla 2.

Distribución por grupos de los sujetos del estudio

Grupos  SexoTotal 
  Mujeres  Hombres   
MC  41  49 
ME  27  32 
control  13 
Total  76  18  94 

MC: migraña crónica; ME: migraña episódica.

Para la medición del grado de desgaste profesional en los participantes, se aplicó el Maslach Burnout Inventory (MBI)13,16. El MBI es el cuestionario más extendido y aceptado a nivel internacional para el estudio del «burnout». En su versión española, adaptado por Moreno et al., en 1991, y por Gil Monte, en 2002, consta de 22 items13,17, en los que se plantea al individuo un conjunto de enunciados sobre sus sentimientos y pensamientos, relacionados con diversos aspectos de su interacción continua con el trabajo y su desempeño habitual. El sujeto contesta a cada pregunta, mediante una escala tipo Likert de 6 opciones de respuesta, de nunca a diariamente (tabla 3). Utilizamos esta versión del cuestionario por ser la más utilizada a nivel internacional, bien como instrumento de medida del «burnout» o como modelo para la validación del resto de instrumentos. Es la que menor variación intercultural ha demostrado, con resultados validados demostrados, presentando una consistencia interna de 0,80 y una validez convergente y discriminante adecuadas; además, en la última revisión, se ha ampliado a las profesiones no asistenciales18.

Tabla 3.

Escala de Maslach

Maslach Burnout Inventory 
1. Me siento emocionalmente agotado por mi trabajo 
2. Me siento cansado al final de la jornada de trabajo 
3. Me siento fatigado cuando me levanto por la mañana y tengo que ir a trabajar 
4. Comprendo fácilmente como se sientes los clientes 
5. Trato a algunos clientes como si fueran objetos impersonales 
6. Trabajar todo el día con mucha gente es un esfuerzo 
7. Trato muy eficazmente los problemas de los clientes 
8. Me siento «quemado» por mi trabajo 
9. Creo que influyó positivamente con mi trabajo en la vida de las personas 
10. Me he vuelto más insensible con la gente desde que ejerzo esta profesión 
11. Me preocupa el hecho de que este trabajo me endurezca emocionalmente 
12. Me siento muy activo 
13. Me siento frustrado en mi trabajo 
14. Creo que estoy trabajando demasiado 
15. Realmente no me preocupa lo que le ocurre a mis clientes 
16. Trabajar directamente con personas me produce estrés 
17. Puedo crear fácilmente una atmósfera relajada con mis clientes 
18. Me siento estimulado después de trabajar con ms clientes 
19. He conseguido muchas cosas útiles en mi profesión/tarea 
20. Me siento acabado 
21. En mi trabajo trato los problemas emocionales con mucha calma 
22. Siento que los clientes me culpan por alguno de sus problemas 

Cada ítem es valorado en una escala tipo Likert con 6 opciones de respuesta; nunca, pocas veces al año o menos, una vez al mes o menos, una vez a la semana, unas pocas veces a la semana y todos los días.

AE: 1 + 2 + 3+ 6 + 8 + 13 + 14 + 16 + 20; DP: 5 + 10 + 11 + 15 + 22; IP: 4 + 7 + 17 + 21; RP: 4 + 7+ 9 + 12 + 17 + 18 + 19 + 21.

El inventario se divide en 4 subescalas, cada una de las cuales mide las dimensiones que configuran el síndrome del quemado: agotamiento emocional (AE), reducida realización personal (RP), despersonalización (DP) e influencia positiva hacia otras personas en el trabajo (IP). El AE, valorado en 9 ítems, se define como la fatiga o falta de energía y la sensación de que los recursos emocionales se han agotado. La RP alude a la sensación de que no se están obteniendo logros en su trabajo, autocalificándose negativamente y siendo valorada en un total de 8 ítems. La DP, que es valorada en 5 ítems, da cuenta del desarrollo de actitudes negativas e insensibilidad hacia las personas que se atiende y a los compañeros en el trabajo, lo que deriva en conflictos interpersonales y aislamiento. Por último, la IP, es valorada en 4 ítems. De cada una de estas escalas, que son consideradas variables continuas, se obtiene una puntuación baja, media o alta, que permite caracterizar la mayor o menor frecuencia de «burnout»16,19.

Se llevó a cabo una estratificación de todos los sujetos seleccionados, cuantificándose el grado de impacto de la cefalea mediante la escala HIT-6, la existencia de depresión y ansiedad fueron medidas mediante las escalas de Beck (BDI-II y BAI) y los pacientes migrañosos respondieron a la puntuación MIDAS.

El análisis estadístico se llevó a cabo mediante el programa SPSS (v.15.0). El análisis descriptivo incluyó porcentaje total, media y desviación estándar. Las diferencias se compararon entre grupos clínicos mediante el modelo lineal general ajustado por edad. Las correlaciones entre las puntuaciones Beck-depresión, Beck-ansiedad, MIDAS y subescalas de MBI se realizaron con el método de Pearson. Se empleó, en todo caso, la corrección de Sidäk para las comparaciones múltiples. Se asumió el riesgo α = 0,05. Se calculó el tamaño muestral para una potencia de 0,80, riesgo α = 0,05 y una diferencia de las medias del 25%, con lo que eran necesarios 13 casos en cada grupo. El tamaño de la muestra se incrementó al establecer comparaciones múltiples, fundamentalmente en el grupo de casos.

Resultados

Del total de 94 pacientes, el grupo de MC tenía una edad media ± desviación estándar de 41, 0± 2,9 años, mientras que para el grupo de ME era de 29,8 ± 2,3 años y en los sujetos del grupo control de 28,3 ± 7años. Esto indica que del total de pacientes, el subgrupo de pacientes con ME fue 11 años más joven que el de MC, no existiendo diferencias con respecto a los controles (fig. 1). La escala MIDAS se aplicó a todos los pacientes migrañosos, obteniendo unas puntuaciones medias (fig. 2) de 51 ± 4,1 para el grupo de MC y en el grupo de ME una media de 17,7 ± 15 (p = 0,001, para la diferencia entre MC y ME). Asimismo se tuvo en cuenta la distribución de los sujetos según sus estudios y el puesto de trabajo desempeñado; para no interferir en los resultados, únicamente se incluyó a los desempleados o pensionados de menos de 6 meses de duración. La relación completa se muestra en la tabla 4.

Figura 1.

Distribución por sexo y edad de los 3 grupos del estudio.

MC: migraña crónica; ME: migraña episódica.

(0,07MB).
Figura 2.

Puntuaciones obtenidas en la escala MIDAS en ambos grupos de migrañosos.

Discapacidad nula o mínima: 0-5. Discapacidad leve: 6-10. Discapacidad moderada: 11- 20. Discapacidad grave: > 20.

MC: migraña crónica; ME: migraña episódica.

(0,05MB).
Tabla 4.

distribución de los sujetos participantes del estudio por puesto de trabajo

Sexo  Situación laboral  Migraña  Control  Total 
Mujeres  Jubiladoa 
  Desempleoa 
  Labores domésticasa  13  13 
  Científicos e intelectuales 
  Técnicos y profesionales medios  12  16 
  Empleados oficina  11  11 
  Trabajador de servicios y comerciales 
  Agricultores y agropecuarios 
  Trabajadores no calificados 
  Otros 
  Total  68  76 
Hombres  Desempleo 
  Científicos e intelectuales 
  Técnicos y profesionales medios 
  Empleados oficina 
  Trabajadores no especificados 
  Otros 
  Total  13  18 
a

Estos casos habían estado en situación laboral activa en un período no mayor de 6 meses antes de la consulta.

En el modelo corregido por edad, depresión, ansiedad y puntuación en la escala MIDAS, se compararon las medias ajustadas para los bloques descritos de la escala Maslach. La media ajustada de AE fue en ME 24,6 ± 2,6, mientras que para el grupo de MC la media fue de 16,2 ± 2,6 y en los controles de 13,4 ± 2,3 (p = 0,03). En la subescala de RP, la media obtenida fue de 30,2 ± 3,0 en MC, con una media en el grupo de ME de 36,3 ± 2,8 y 42,6 ± 1,3 en el grupo control (p = 0,17). La tercera variable del inventario Maslach, la DP, mostró una media en MC de 5,0 ± 1,4, un valor medio en ME de 5,0 ± 1,3 y en controles de 6,3 ± 1,2 (p = 0,87). El análisis de la IP hacia otros en MC mostró una media de 11,2 ± 1,3 para el grupo de MC, en ME de 13,3 ± 1,2 y para los controles de 15,4 ± 1,1 (p = 0,27.) (fig. 3). Las mayores diferencias se observaron respecto al AE (p = 0,033, tabla 5). La puntuación media total de las subescalas de AE y DP Maslach de los 3 grupos fueron 29,662 en MC, 21,382 en ME y 19,793 en los controles, correspondiendo las puntuaciones elevadas a altos sentimientos de estar quemados. La suma de las puntuaciones de RP e IP fueron 49,697 en MC, 41,456 en ME y 58,069 en los controles, correspondiendo las puntuaciones bajas a altos sentimientos de «burnout». Las puntuaciones son consideradas variables continuas. Las puntuaciones de cada subescala se analizaron por separado y no se combinaron en una puntuación única, ante la ausencia de evidencia sobre si las 3 pesan igual en la puntuación o en qué medida lo hacen.

Figura 3.

Medias de las distintas subescalas del Maslach burnout en los 3 grupos estudiados.

Los controles tienen menos Agotamiento emocional, más realización personal y más competencia personal que los migrañosos de cualquier tipo.

AE: agotamiento emocional; DP: despersonalización; MC: migraña crónica; ME: migraña episódica; RP: realización personal; IP: influencia positiva.

(0,05MB).
Tabla 5.

Medias obtenidas, error típico e intervalo de confianza, para las cuatro subescalas del Maslach Burnout Inventory

Variable dependiente  Tipo de migraña  Media  Error típico  Intervalo de confianza del 95%
        Límite inferior  Límite superior   
Agotamiento emocional  ME  24,633  2,445  19,640  29,627  0,03 
  MC  16,292  2,603  10,976  21,608   
  Controles  13,440  2,382  8,670  18,210   
Realización personal  ME  36,389  2,887  30,493  42,285  0,17 
  MC  30,212  3,073  23,936  36,489   
  Controles  42,63  1,313  40,004  45,256   
Despersonalización  ME  5,025  1,346  2,275  7,774  0,87 
  MC  5,090  1,433  2,163  8,017   
  Controles  6,353  1,200  3,899  8,721   
Influencia positiva  ME  13,308  1,220  10,816  15,801  0,27 
  MC  11,244  1,299  8,590  13,897   
  Controles  15,439  1,100  13,210  17,610   

Comparación entre grupos clínicos mediante el modelo lineal general ajustado por edad. Se empleó la corrección de Sidäk para las comparaciones múltiples. Se asumió el riesgo α=0,05.

MC: migraña crónica; ME: migraña episódica.

Estos resultados indican que el nivel de AE en el trabajo es mayor en los casos episódicos que en los crónicos; mientras que la RP es peor cuanto mayor impacto tiene la migraña según la escala MIDAS. De forma inversa, el grado de depresión y ansiedad se correlacionó con menor realización personal en el trabajo, independiente del estado clínico (p < 0,001).

Por otro lado, observamos que había una correlación significativa entre el grado de depresión (r = 0,337; p = 0,003, independiente del estado clínico) y ansiedad (r = 0,308; p = 0,023; independiente del estado clínico) con AE, y el grado de depresión con menor RP autopercibida (r = –0,440, p = 0,001). El nivel de estudios se correlacionó (r = 0,254; p = 0,040) con mayor RP en el trabajo. Los pacientes con mayor cronicidad de la migraña puntuaron más elevado en la escala Beck-depresión (p = 0,027). En cualquier caso, los controles puntuaron significativamente menos en la escala BDI-II (–7,080 puntos; p = 0,001 con corrección por Bonferroni). En cuanto a la puntuación en la escala BAI, solo los pacientes con migraña con aura puntuaron significativamente más que los controles (12,7 puntos; p = 0,005 con corrección por Bonferroni) y no se observaron diferencias significativas entre los subgrupos de casos con respecto a las categorías diagnósticas de migraña con o sin aura. No se observaron diferencias significativas en la puntuación obtenida en las escalas BAI y BDI-II entre subtipos de casos (MC y ME), pero en ambos casos los 2 subgrupos de migrañosos (ME y MC) puntuaron significativamente más en la escala BDI-II (7,1 y 8,0, respectivamente; p < 0,006).

Discusión

En este estudio, hemos explorado la potencial aplicabilidad de la escala Maslach en cohortes de pacientes con migraña, no ajustados por tipo de trabajo. El instrumento Maslach es cada vez más usado en diferentes niveles para medir el «burnout», y se han consolidado su validez y fiabilidad en distintos contextos y grupos profesionales, lo que permite su fácil aplicación a los diferentes tipos de pacientes neurológicos. Se ha demostrado además que el MBI cuenta con un adecuado nivel de consistencia interna, en la mayoría de las investigaciones realizadas19,20. Nuestros principales hallazgos indican que su utilización en la investigación en cefaleas puede ser positiva y permitir conocer en su extensión las probables repercusiones a nivel laboral de afecciones incapacitantes como la migraña.

De forma concordante con estudios previos, nuestra muestra presenta un predominio del sexo femenino tanto en el grupo de MC, como en el de ME. La diferencia de edad entre los grupos de pacientes con migraña, siendo 11 años más jóvenes en el grupo de ME con respecto a los pacientes con MC, está en consonancia con los datos publicados de prevalencia, que objetivan el pico de máxima prevalencia de la ME entre los 30-40 años de edad, mientras que en la MC se retrasa aproximadamente una década21.

Con escasas excepciones, el sexo, el índice de masa corporal y los valores de presión arterial no predijeron variaciones significativas en la interpretación de los datos en los grupos de MC y ME, con excepción de la edad en el resultado de la puntuación en la escala MIDAS, debido a las diferencias previamente descritas.

En el análisis pormenorizado de los resultados en cada una de las subescalas en las que se divide el MBI, se objetiva que el AE en el trabajo diferencia a los pacientes con migraña según su cronicidad, afectando más a aquellos con ME de una forma significativa. Como explicación a este hecho, podrían existir varias posibilidades. Una explicación plausible sería la existencia de un fenómeno de adaptación. Este fenómeno daría lugar, en el caso de los pacientes con una cefalea crónica, a la existencia de un menor grado de agotamiento emocional en su trabajo, con una disminución de la autopercepción de fatiga o de agotamiento de los recursos emocionales que es más significativa que en aquellas personas con una frecuencia de cefaleas claramente menor, como es el grupo de ME. Desde el punto de vista neuropsicológico, otra explicación a este hallazgo podría ser la presencia de un trastorno adaptativo por estrés ante la migraña, en los pacientes clasificados como ME: ante eventos migrañosos esporádicos, el paciente responde con un menor afrontamiento de la situación y con mayor incapacidad, que se refleja en el ámbito laboral. Las causas del afrontamiento inefectivo en pacientes con ME, manifestadas por la presencia de AE elevado, pueden venir dadas por varios motivos, siendo el más interesante la eventualidad de los episodios. Sin embargo, a pesar del grado de ansiedad presentado, las mediciones de estos pacientes no expresan aumento de la tendencia depresiva: mantienen una buena autoestima personal y laboral según el resto de las mediciones del MBI, lo cual subrayaría la característica temporal y eventual de los episodios.

Este fenómeno de adaptación es un hecho sorprendente y no descrito previamente, posiblemente por la ausencia de estudios dirigidos a conocer el impacto real de las cefaleas en el ámbito laboral y al hecho de que la mayoría de las pruebas de validación psicológica realizadas en pacientes con migraña solo se han llevado a cabo en pacientes con ME y en pocos casos a aquellos con MC22,23. La importancia de este hallazgo radica además en la exclusión de otros posibles factores de confusión, como la depresión o la ansiedad, que podrían contribuir a enmascarar los resultados. Si tenemos en cuenta las otras variables en las que se divide el MBI, obtenemos como dato significativo, que los pacientes con migraña, tanto del grupo episódico como del crónico, mostraron un menor grado de RP y menor IP hacia sus compañeros que los controles sanos. Este dato nos indica que la migraña tiene un impacto real y significativo en el ámbito laboral, que no debe ser obviado en ningún momento y que contribuye de forma negativa al desarrollo profesional de los pacientes, suponiendo una fuente de estrés laboral y dificultando la realización de sus tareas cotidianas.

Es preciso estudiar en profundidad las posibles relaciones entre migraña y el síndrome del «burnout»; esta relación íntima, expresada por la existencia de factores ambientales comunes y no excluyentes, puede señalar la existencia de una interrelación causal más profunda entre ambos factores. Se precisa de la realización de un mayor número de estudios para dilucidar dicha relación.

Los estudios realizados utilizando la escala MIDAS sugieren que las personas con cefaleas crónicas presentan mayor grado de discapacidad que aquellos con cefalea episódica y, por tanto, un mayor impacto en su productividad. Sin embargo, la media de días de trabajo perdidos y la puntuación total del MIDAS es muy variable en los diferentes estudios. La variación de estos estudios se puede deber a la diversidad de la población estudiada o a la naturaleza retrospectiva de los datos. En este estudio encontramos, de forma concordante con los estudios previos, que la puntuación en la escala MIDAS se relaciona indirectamente con el grado de RP de los pacientes y además la cronicidad en la migraña se correlacionó con una mayor puntuación en la escala de depresión de Beck y, por ello, con mayor percepción de discapacidad24.

Nuestro estudio es el primero en evaluar la relación entre el síndrome del quemado y la migraña diferenciando en función de la frecuencia de las crisis, y nuestros resultados, aunque significativos, tienen limitaciones. Las diferencias de edad en los grupos, aunque esperable, podrían tener repercusión en alguna de las variables estudiadas; existe, además, una limitación en el número de controles, dada la dificultad de encontrar pacientes sin cefalea, y la amplia variabilidad en las profesiones de los sujetos, que es reflejo del reclutamiento consecutivo de los pacientes en las consultas. Sin duda, los futuros estudios deberán uniformizar el ámbito de trabajo, con objeto de evitar sesgos que aquí no se han planteado.

En definitiva, el grado de desgaste profesional es mayor en los pacientes con migraña que en los controles sanos, llamando especialmente la atención el hecho de que exista mayor AE entre aquellos con migraña episódica. La escala Maslach se presenta como una herramienta útil para medir las repercusiones laborales de la migraña en nuestros pacientes, demostrando cómo la salud física y los problemas emocionales pueden repercutir en la productividad laboral. Sin embargo, se requieren estudios más amplios para demostrar cómo estos hallazgos pueden ser trasladados a los recursos sanitarios habituales, de cara a modificar el pronóstico y facilitar un manejo integral del paciente con migraña que cubra también los problemas del ámbito laboral y social.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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Parte de este trabajo fue presentado en la Reunión anual de la SEN 2011.

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