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Vol. 35. Núm. 3.
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Estudio multicéntrico. Percepción de los profesionales de enfermería sobre las necesidades formativas de valoración del dolor en pacientes pediátricos con disfunción cognitiva

Multicenter study. Nursing professionals’ perception of training needs in pain assessment in pediatric patients with cognitive dysfunction
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Débora Sierra-Núñeza,
Autor para correspondencia
debora.sierra@vallhebron.cat

Autor para correspondencia.
, Alejandro Bosch-Alcarazb, Anna Falcó-Peguerolesc, Susana Segura-Matuted, Cristina García-Godoye, Carla Otero-Arúsd, Carmen Corral-Partearroyof, Esperanza Zuriguel-Pérezg
a Hospital Universitario Vall Hebrón, Barcelona, España
b Departamento de Enfermería de Salud Pública, Salud Mental y Maternoinfantil, Escuela de Enfermería, Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Universidad de Barcelona, Barcelona, España
c Departamento de Enfermería Fundamental y Médico Quirúrgica, Escuela de Enfermería, Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Universidad de Barcelona, Barcelona, España
d Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrica, Hospital Sant Joan de Deú, Barcelona, España
e Uriach Consumer Healthcare, Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España
f Health Technology Assessment in Primary Care and Mental Health (PRISMA) Research Group, Teaching, Research & Innovation Unit, Parc Sanitari Sant Joan de Déu, Barcelona, España
g Grupo de Investigación Multidisciplinar de Enfermería, Hospital Universitario Vall Hebrón, Barcelona, España
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Tabla 1. Características sociodemográficas y laborales de la muestra (n=163)
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Tabla 2. Necesidades de formación percibidas y relación con la experiencia general de las enfermeras y enfermeros (n=163)
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Tabla 3. Necesidades de formación percibidas y relación con la formación laboral de las enfermeras y enfermeros (n=163)
Tablas
Tabla 4. Necesidades de formación percibidas y relación con la especialidad en enfermería pediátrica (n=163)
Tablas
Resumen
Introducción

Los pacientes pediátricos con disfunción cognitiva presentan mayor riesgo de padecer dolor que los menores con un desarrollo típico. La evaluación del dolor en estos pacientes es compleja y puede generar incertidumbre en los profesionales sanitarios acerca de cuáles son los aspectos clave.

Objetivo

Determinar las necesidades formativas percibidas por los profesionales enfermeros respecto a la valoración del dolor agudo en los pacientes pediátricos con disfunción cognitiva.

Métodos

Se llevó a cabo un estudio descriptivo transversal y multicéntrico empleando una encuesta dirigida a profesionales enfermeros con trabajo activo en pediatría durante los meses de agosto y septiembre de 2022.

Resultados

Se obtuvieron 163 respuestas. La mayoría de los profesionales que respondieron eran del sexo femenino (92,6%, n=151), con una edad media de 38,98±10,40 años. La unidad de trabajo más frecuente fue la de cuidados intensivos pediátricos (UCIP), en un 36% (n=58). La mayoría de los participantes refirieron no haber recibido previamente una formación sobre la valoración del dolor en pacientes pediátricos con disfunción cognitiva (85,9%, n=139). Sin embargo, el 70,4% (n=114) consideraron «muy necesario» para el desarrollo de su trabajo recibir una formación específica sobre este tema. Saber cómo realizar la valoración del dolor agudo en esta población (85,3%, n=139) y conocer las manifestaciones clínicas y conductuales ante el dolor en este tipo de pacientes (84,7%, n=138) fueron los aspectos que obtuvieron mayores puntuaciones.

Conclusión

Tras la presente investigación se constata como más del 90% de los participantes consideraron como «bastante necesario» y «muy necesario» el tener mayor formación entorno a la valoración del dolor en paciente pediátrico con disfunción cognitiva. Además, la experiencia laboral, la formación académica y el ser especialista en pediatría se correlaciona significativamente con mayores puntuaciones en algunos ítems de la encuesta.

Palabras clave:
Pediatría
Dolor
Disfunción cognitiva
Enfermería
Abstract
Introduction

Pediatric patients with cognitive dysfunction are at greater risk of pain than typically developing children. Pain assessment in these patients is complex and could generate uncertainty in health professionals about what the key aspects are.

Aim

To determine the training needs perceived by nursing professionals regarding acute pain assessment in pediatric patients with cognitive dysfunction.

Methods

A descriptive, cross-sectional, and multicenter study was performed using a survey addressed to nursing professionals who work in pediatrics during the months of August and September 2022.

Results

163 responses were obtained. Most of the professionals who responded were female (92.6%, n=151), with a mean age of 38.98±10.40 years. The most frequent work unit was the pediatric intensive care unit (PICU), in 36% (n=58). Most of the participants reported not having previously received training on pain assessment in pediatric patients with cognitive disabilities (85.9%, n=139). However, 70.4% (n=114) considered it “very necessary” for the development of their work to receive specific training on this topic. Knowing how to assess acute pain in this population (85.3%, n=139) and knowing the clinical and behavioral manifestations of pain in this type of patient (84.7%, n=138) were the aspects that obtained higher scores.

Conclusion

This research notes more than 90% of participants consider “quite necessary” and “strong necessary” to be training in pediatric cognitive dysfunction patients pain assessment. Furthermore, work experience, academic education and to be pediatric specialist obtain statistical significance data.

Keywords:
Pediatrics
Pain
Cognitive Dysfunction
Nursing
Texto completo

¿Qué se conoce/qué aporta?

  • El dolor en pediatría todavía se describe como un síntoma insuficientemente reconocido y tratado, hecho más presente en los pacientes pediátricos con disfunción cognitiva debido a la complejidad que presenta su valoración.

  • Este trabajo consiste en un estudio preliminar que pone en evidencia la necesidad de que los profesionales enfermeros que trabajan en pediatría reciban una formación específica sobre la valoración del dolor en los pacientes con disfunción cognitiva. El saber cómo realizar la valoración del dolor agudo en esta población y el conocer las manifestaciones clínicas y conductuales ante el dolor en este tipo de pacientes son los aspectos que se consideraron prioritarios.

¿Implicaciones del estudio?

  • El presente estudio refleja la necesidad de aumentar las oportunidades de formación y capacitación de los profesionales enfermeros en la evaluación del dolor de los menores con disfunción cognitiva. Esto podría conllevar una mejoría en la identificación del dolor de estos pacientes y en el manejo clínico del mismo.

Introducción

La definición del dolor se ha ido transformado a lo largo del tiempo. Tradicionalmente se establecía que iba asociado a una experiencia sensorial y emocional desagradable, relacionado a un daño tisular real o potencial o descrito en términos de dicho daño1. Años posteriores, Amanda Williams y Kenneth Craig incluyeron la vertiente cognitiva y social a la hora de definirlo, y establecieron que «el dolor es una experiencia angustiosa, asociada a un daño tisular real o potencial, con componentes sensoriales, emocionales, cognitivos y sociales»2.

Actualmente, el dolor en pediatría aún se describe como un síntoma insuficientemente reconocido y tratado3,4, hecho que resulta más frecuente en los pacientes pediátricos con disfunción cognitiva (DC) por la dificultad de su valoración. Los pacientes pediátricos con DC son un grupo heterogéneo que presentan mayor riesgo de padecer dolor que los menores con un desarrollo típico. Además de las causas de dolor que pueden ser habituales en la infancia y adolescencia, las fuentes de dolor para los menores con DC incluyen procedimientos médicos invasivos, cirugías y síntomas relacionados con la afección subyacente5-9.

La Registered Nurses’ Association of Ontario (RNAO) describe que el dolor no tratado en los lactantes y niños aumenta el riesgo de sufrir efectos adversos, problemas de salud y alteración de su bienestar a largo plazo. Además, señala que las enfermeras juegan un papel importante en la detección del dolor, ya que tienen un mayor contacto con las personas que reciben los cuidados10. En cuanto a la evaluación del dolor, la RNAO establece entre los factores determinantes la enfermedad o el nivel de discapacidad de la persona y la capacidad para comunicarse10.

En la misma línea que la RNAO, la International Association for the Study of Pain (IASP) también apunta los efectos negativos a largo plazo que tiene una exposición al dolor en edades tempranas. Por este motivo considera imperativo el manejo adecuado del dolor en lactantes y niños11.

En el caso de los pacientes pediátricos con DC, la IASP señala que podrían estar obteniendo menor alivio del dolor que los pacientes con un desarrollo típico12. Esta idea se ve reforzada por los resultados de varias revisiones actuales que también indican que los niños, las niñas y los/las adolescentes con DC a menudo reciben un manejo inadecuado del dolor7,13,14. Esto se debe en parte a que la evaluación del dolor en esta población puede ser difícil, especialmente en aquellos con DC que no se comunican verbalmente. Como posibles causas se apunta a la falta de instrumentos específicos para evaluar el dolor en estos pacientes y a la escasa evidencia científica que respalde la evaluación y el manejo del dolor en menores con DC8,13,15-18. Cabe destacar que a pesar de que existen instrumentos específicos para valorar el dolor en pacientes pediátricos con DC en otros contextos, no se ha encontrado que ninguno de ellos se haya adaptado y validado al español. Del mismo modo tampoco se ha detectado que se haya creado un nuevo instrumento en nuestro contexto para este fin.

Debido al desconocimiento acerca de los aspectos clave a tener en cuenta durante la evaluación y el manejo del dolor de los niños, de las niñas y de los/las adolescentes con DC, los profesionales de la salud pueden sentir una falta de confianza en sus habilidades y nivel de conocimientos19. Este hecho conlleva la necesidad de requerir una mayor educación y capacitación en este tema19.

Por ello, el objetivo de este estudio fue determinar las necesidades formativas percibidas por las/los enfermeras/os respecto a la valoración del dolor agudo en los pacientes pediátricos con DC, así como su relación con las diferentes variables sociodemográficas y laborales.

MétodosDiseño, contexto y período de estudio

Se llevó a cabo un estudio descriptivo, transversal y multicéntrico en siete comunidades autónomas durante los meses de agosto y septiembre de 2022.

Participantes

La población de estudio la configuraron enfermeras/os con trabajo activo en pediatría en cualquiera de las comunidades autónomas que cumplieran los criterios de selección establecidos. Como criterios de inclusión se establecieron: estar en posesión del título de grado o diplomatura de enfermería, contar con experiencia laboral en el ámbito de la enfermería pediátrica (sin requerir un mínimo) o estar realizando la residencia en enfermería pediátrica. No se establecieron criterios de exclusión. Para la selección de los participantes se siguió un tipo de muestreo no probabilístico de conveniencia.

Para poder llegar al máximo de enfermeras/os que cumplieran con los criterios de selección se contó con informantes clave de las diversas comunidades autónomas. Estos, junto a la investigadora principal, fueron enviando por diversas vías (aplicación de mensajería telefónica o correo electrónico) el link de la encuesta ad hoc. Esta forma de obtener la muestra dificultó saber a cuántos profesionales llegó el cuestionario y cuántos lo contestaron. A la vez, el hecho de que no exista registro oficial de enfermeros/as especialistas en pediatría que cumplieran con los criterios de inclusión y exclusión dificultó el poder establecer la población de estudio y, por consiguiente, el tamaño muestral necesario.

Instrumento de recogida de datos

Se diseñó un cuestionario ad hoc mediante la plataforma Google Forms® teniendo en cuenta las diversas recomendaciones que establece la literatura que se deben considerar para valorar y tratar el dolor en el paciente pediátrico con DC6-10,20. Posteriormente, se validó el contenido con expertos en el tema de estudio, los cuales determinaron cualitativamente la necesidad de incluir o eliminar los ítems propuestos sugiriendo, en caso necesario, incorporar algunos nuevos. Como expertos participaron 2 profesionales con amplia experiencia en investigación en el ámbito de enfermería. Uno de ellos es especialista en enfermería pediátrica con más de 15 años de experiencia en la atención a pacientes pediátricos, incluyendo pacientes con DC y pacientes críticos pediátricos. Actualmente trabaja como investigador y docente universitario de enfermería materno-infantil. Otro de los miembros expertos es directora de un grupo de investigación multidisciplinario de enfermería con más de 5 años de experiencia en el cargo, incluyendo experiencia en la adaptación y validación de cuestionarios. Ambos revisaron el cuestionario sugiriendo la modificación en la redacción de los ítems propuestos, no propusieron eliminar ninguno, pero sí la inclusión del último ítem («Conocer las funciones, desde el punto de vista del rol autónomo enfermero, en el manejo del dolor del paciente pediátrico con discapacidad cognitiva») que no se había contemplado inicialmente. Finalmente, se realizó un estudio piloto para evaluar su comprensión enviándoselo a 7 profesionales enfermeros. No fue necesario realizar ningún cambio.

La encuesta fue autoadministrada, voluntaria y anónima, y se estructuró en 3 apartados. En el primer apartado se incluyó una descripción del estudio, los objetivos y la solicitud del consentimiento informado. En el segundo apartado se incluyeron las diversas variables sociodemográficas y laborales que se decidieron registrar de la muestra (sexo, experiencia como enfermera/o, experiencia en pediatría, nivel de formación académica, estar en posesión del título de especialista, tipo de contrato laboral, unidad y comunidad autónoma de trabajo) y, en el tercero, las 10 preguntas relacionadas con las necesidades formativas percibidas (fig. 1). Las respuestas se puntuaron del 1 al 5 según una escala tipo Likert en la que el 1 correspondía a «nada necesario» y el 5 a «muy necesario». Además, al final del tercer apartado se incluyó una pregunta de respuesta abierta en la que los participantes podían añadir otros aspectos en los que considerasen necesario obtener más formación y que no se hubieran incluido en la encuesta.

Figura 1.

Necesidades formativas percibidas por los profesionales de enfermería (n=163). Fuente: elaboración propia.

Procedimiento de recogida de datos

Se generó un enlace con acceso directo a la encuesta, y se contó con la colaboración de profesionales clave que, junto a la investigadora principal, lo enviaron por vía telefónica (aplicación de mensajería) y correo electrónico a los participantes que aceptaron participar en el estudio. La encuesta también se difundió a través de grupos de trabajo y grupos de enfermería pediátrica de las diferentes comunidades autónomas. Se estableció el plazo de una semana para que los participantes respondieran a la encuesta, solventando las dudas que surgieran acerca de la misma por la misma vía por la que se hizo llegar el documento de recogida de datos.

Análisis de los datos

Los datos se analizaron con el software SPSS® v17.0 de IBM®. Las variables cuantitativas se determinaron mediante media y desviación estándar o mediana y amplitud intercuartil, según procediera, y las cualitativas mediante tablas de frecuencias y porcentajes. Las variables edad, tipo de contratación, experiencia profesional general, experiencia profesional en pediatría y formación académica máxima redujeron a 2 categorías para operativizar dichas variables y se utilizó el test U de Mann-Whitney para analizar su relación con la necesidad percibida de formación en valoración del dolor en el paciente pediátrico con DC. Asimismo, también se utilizó el test U de Mann-Whitney para analizar la relación entre si los participantes eran o no especialistas en enfermería pediátrica y cómo evaluaron su necesidad de formación en la valoración del dolor en el paciente pediátrico con DC. Los datos se consideraron estadísticamente significativos si obtuvieron una p<0,05.

Consideraciones éticas

El presente estudio cuenta con la aprobación del Comité de Ética de Investigación con Medicamentos (CEIM) del hospital donde está enmarcado el proyecto PR(AMI)238/2022. Las respuestas a la encuesta fueron anónimas y se tuvo en cuenta el reglamento UE 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo de 27 de abril de 2016 relativo a la protección de datos personales y la libre circulación de datos y la Ley Orgánica 3/2018 de 5 de diciembre de Protección de Datos Personales y garantía de derechos digitales. Se informó por escrito a los participantes de los objetivos del estudio y se solicitó su consentimiento para participar.

Resultados

Se obtuvieron un total de 163 respuestas. El 92,6% (n=151) de los profesionales que respondieron eran del sexo femenino, con una edad media de 38,98±10,40 años. El 30,7% (n=50) de participantes tenía una experiencia laboral en pediatría menor a 5 años y el 66,3% (n=108) tenía un contrato laboral fijo. La unidad de trabajo más frecuente fue la de cuidados intensivos pediátricos (UCIP), en un 36% (n=58), seguida de las unidades de hospitalización 18,6% (n=30). En cuanto a la formación académica, el 55,8% (n=91) de los encuestados solo disponían del título de diplomados o graduados y, en el 37,4% (n=61) de los casos, también uno de máster. La mayoría de los profesionales encuestados (61,3%, n=100) eran especialistas en enfermería pediátrica y la mayor distribución de respuestas por comunidades autónomas fue en Cataluña (64,4%, n=105) y Galicia (22,1%, n=36) (tabla 1).

Tabla 1.

Características sociodemográficas y laborales de la muestra (n=163)

Variable  n (%) 
Sexo
Mujer  152 (92,6) 
Varón  11 (6,7) 
Intersexual  1 (0,6) 
Experiencia profesional enfermera
0-5 años  27 (16,6) 
6-10 años  34 (20,9) 
11-20 años  48 (29,4) 
Más de 21 años  53 (32,5) 
NR  1 (0,6) 
Experiencia profesional en pediatría
0-5 años  50 (30,7) 
6-10 años  32 (19,6) 
11-20 años  41 (25,2) 
Más de 21 años  38 (23,3) 
NR  2 (1,2) 
Nivel de formación máxima
Diplomatura o grado  91 (55,8) 
Experto  6 (3,7) 
Máster  61 (37,4) 
Doctorado  5 (3,1) 
Especialista en pediatría
Sí  99 (60,7) 
No  64 (39,3) 
Tipo de contratación
Eventual  18 (11) 
Interino  37 (22,7) 
Fijo  108 (66,3) 
Unidad en la que trabaja actualmente
Atención primaria de pediatría  25 (15,3) 
Unidad de hospitalización pediátrica  30 (18,4) 
Urgencias de pediatría  12 (7,4) 
UCIP  58 (35,6) 
Neonatología  7 (4,3) 
Hospital de día de pediátrico  3 (1,8) 
Consultas externas de pediatría  3 (1,8) 
Atención paliativa y paciente crónico complejo pediátrico  3 (1,8) 
Docencia universitaria  2 (1,2) 
Otros  15 (9,2) 
Residente de enfermería pediátrica  3 (1,8) 
Comunidad autónoma en la que trabaja actualmente
Cataluña  105 (64,4) 
Galicia  36 (22,1) 
Comunidad Valenciana  15 (9,2) 
Madrid  4 (2,5) 
Baleares  1 (0,6) 
Navarra  1 (0,6) 
Canarias  1 (0,6) 
¿Ha recibido alguna formación específica sobre cómo valorar el dolor en los pacientes pediátricos con disfunción cognitiva?
Sí  23 (14,1%) 
No  140 (85,9%) 

NR: no responde; UCIP: unidad de uidados intensivos pediátricos.

El 85,9% (n=140) de los encuestados refirieron no haber recibido ninguna formación específica a lo largo de su trayectoria profesional sobre cómo valorar el dolor en los pacientes pediátricos con DC. Sin embargo, el 70,4% (n=114) consideraron «muy necesario» para el desarrollo de su trabajo recibir una formación específica sobre este aspecto.

Saber cómo realizar la valoración del dolor agudo en esta población (85,3%, n=139) y conocer las manifestaciones clínicas y conductuales ante el dolor en este tipo de pacientes (84,7%, n=138) fueron los factores que obtuvieron mayores puntuaciones y, por tanto, se determinaron como más necesarios a incluir en una actividad formativa.

Además, los participantes consideraron en conjunto entre «bastante necesario» y «muy necesario» tener mayor formación en: conocer los factores que pueden generar dolor en el paciente pediátrico con DC (94,5%); saber cómo es su experiencia de dolor (95,1%); conocer sus manifestaciones clínicas y conductuales ante el dolor (97,6%); saber cuándo valorar el dolor en el paciente pediátrico con DC (94,5%); cómo realizar la valoración del dolor agudo en esta población (95,1%); conocer los instrumentos o herramientas disponibles en nuestro contexto para la valoración del dolor en estos pacientes (97,6%); saber cuál es el papel de la familia en la valoración del dolor agudo en el paciente pediátrico con DC (93,2%); identificar las repercusiones clínicas que puede tener una inadecuada valoración del dolor (94,5%) y conocer las funciones, desde el punto de vista del rol autónomo enfermero, en el manejo del dolor de estos pacientes (96,3%).

Finalmente, los principales aspectos que añadieron los profesionales encuestados que se deberían tener en cuenta a la hora de establecer una formación relacionada con el dolor del paciente pediátrico con DC fueron: considerar los aspectos culturales y religiosos de la familia en la percepción, en la valoración y en el manejo del dolor; formación relacionada en cómo mejorar la comunicación entre profesionales y familiares, y en cómo mejorar las estrategias de comunicación con el menor con DC y formación de cómo puede influir el grado de discapacidad del niño o niña en su experiencia de dolor y sus manifestaciones (fig. 1).

Se encontró relación estadísticamente significativa al comparar la variable experiencia profesional como enfermera en años y los ítems de la encuesta respecto al conocimiento de las herramientas disponibles para la valoración del dolor en pacientes pediátricos con DC (p=0,003) y las repercusiones de una inadecuada valoración del dolor en esta población (p=0,001) y el papel de la familia en la valoración del dolor (p=0,006) (tabla 2). La variable formación académica máxima se relacionó de forma estadísticamente significativa con la mayoría de los ítems de la encuesta (tabla 3), así como la variable de ser o no especialista en enfermería pediátrica, que también se relacionó de forma significativa con todos los ítems de la encuesta excepto el de la necesidad de formación sobre la valoración del dolor en pacientes pediátricos con DC (p=0,286) (tabla 4). En lo referente a las otras variables, únicamente se halló relación estadísticamente significativa entre los ítems de la encuesta referentes al papel de la familia en la valoración del dolor y la variable experiencia profesional en enfermería pediátrica (p=0,015) y la necesidad de formación sobre valoración del dolor en pacientes pediátricos con DC y el tipo de contratación (p=0,041).

Tabla 2.

Necesidades de formación percibidas y relación con la experiencia general de las enfermeras y enfermeros (n=163)

Necesidad de formación  Variable laboral  Mediana (RIQ)  Valor de p 
  Experiencia enfermera general     
Factores que le pueden generar dolor  0-10 años  5 (5-5)  0,771 
  >10 años  5 (5-5)   
Cómo es su experiencia de dolor  0-10 años  5 (5-5)  0,092 
  >10 años  5 (5-5)   
Manifestaciones clínicas ante el dolor  0-10 años  5 (5-5)  0,475 
  >10 años  5 (5-5)   
Cuándo valorar el dolor  0-10 años  5 (4-5)  0,134 
  >10 años  5 (5-5)   
Cómo realizar la valoración del dolor  0-10 años  5 (5-5)  0,068 
  >10 años  5 (5-5)   
Instrumentos disponibles para la valoración del dolor  0-10 años  5 (4-5)  0,003 
  >10 años  5 (5-5)   
Papel de la familia en la valoración del dolor  0-10 años  5 (4-5)  0,006 
  >10 años  5 (5-5)   
Repercusiones de una inadecuada valoración del dolor  0-10 años  5 (4-5)  0,001 
  >10 años  5 (5-5)   
Funciones desde el rol autónomo enfermero en el manejo del dolor  0-10 años  5 (4-5)  0,300 
  >10 años  5 (5-5)   
Necesidad de formación en líneas generales  0-10 años  5 (4-5)  0,097 
  >10 años  5 (5-5)   

RIQ: rango intercuartil

En negrita los datos estadísticamente significativos.

Tabla 3.

Necesidades de formación percibidas y relación con la formación laboral de las enfermeras y enfermeros (n=163)

Necesidad de formación  Variable laboral  Mediana (RIQ)  Valor de p 
  Formación académica     
Factores que le pueden generar dolor  Diplomatura/grado  5 (4-5)  0,015 
  Experto/máster/doctorado  5 (5-5)   
Cómo es su experiencia de dolor  Diplomatura/grado  5 (4-5)  0,003 
  Experto/máster/doctorado  5 (5-5)   
Manifestaciones clínicas ante el dolor  Diplomatura/grado  5 (5-5)  0,077 
  Experto/máster/doctorado  5 (5-5)   
Cuándo valorar el dolor  Diplomatura/grado  5 (4-5)  0,007 
  Experto/máster/doctorado  5 (5-5)   
Cómo realizar la valoración del dolor  Diplomatura/grado  5 (5-5)  0,004 
  Experto/máster/doctorado  5 (5-5)   
Instrumentos disponibles para la valoración del dolor  Diplomatura/grado  5 (4-5)  0,013 
  Experto/máster/doctorado  5 (5-5)   
Papel de la familia en la valoración del dolor  Diplomatura/grado  5 (4-5)  0,064 
  Experto/máster/doctorado  5 (5-5)   
Repercusiones de una inadecuada valoración del dolor  Diplomatura/grado  5 (4-5)  0,019 
  Experto/máster/doctorado  5 (5-5)   
Funciones desde el rol autónomo enfermero en el manejo del dolor  Diplomatura/grado  5 (4-5)  0,122 
  Experto/máster/doctorado  5 (5-5)   
Necesidad de formación en líneas generales  Diplomatura/grado  5 (4-5)  0,021 
  Experto/máster/doctorado  5 (5-5)   

RIQ: rango intercuartil

En negrita datos estadísticamente significativos.

Tabla 4.

Necesidades de formación percibidas y relación con la especialidad en enfermería pediátrica (n=163)

Necesidad de formación  Variable laboral  Mediana (RIQ)  Valor de p 
  Especialista     
Factores que le pueden generar dolor  No  5 (4-5)  0,024 
  Sí  5 (5-5)   
Cómo es su experiencia de dolor  No  5 (4-5)  <0,001 
  Sí  5 (5-5)   
Manifestaciones clínicas ante el dolor  No  5 (5-5)  0,019 
  Sí  5 (5-5)   
Cuándo valorar el dolor  No  5 (4-5)  0,019 
  Sí  5 (5-5)   
Cómo realizar la valoración del dolor  No  5 (5-5)  0,008 
  Sí  5 (5-5)   
Instrumentos disponibles para la valoración del dolor  No  5 (4-5)  0,001 
  Sí  5 (5-5)   
Papel de la familia en la valoración del dolor  No  5 (4-5)  0,007 
  Sí  5 (5-5)   
Repercusiones de una inadecuada valoración del dolor  No  5 (4-5)  0,021 
  Sí  5 (5-5)   
Funciones desde el rol autónomo enfermero en el manejo del dolor  No  5 (4-5)  0,030 
  Sí  5 (5-5)   
Necesidad de formación en líneas generales  No  5 (4-5)  0,286 
  Sí  5 (4-5)   

RIQ: rango intercuartil.

En negrita datos estadísticamente significativos.

Por el contrario, no se encontró relación estadísticamente significativa al relacionar las variables de edad y haber recibido una formación previa sobre el tema con la evaluación de las necesidades formativas en la valoración del dolor en el paciente pediátrico con DC.

Discusión

El manejo del dolor en pediatría es un aspecto que continúa presentando un amplio margen de mejora. En el reciente estudio de Mozo del Castillo et al.4 se expone que este síntoma con frecuencia está infradiagnosticado y deficientemente tratado, apuntando a la falta de conocimientos de los pediatras como una de las principales barreras para alcanzar un manejo adecuado. En la misma línea se sitúan otros estudios enfocados en los conocimientos de los profesionales de enfermería21,22 que subrayan la necesidad de aumentar la formación sobre dolor pediátrico de las enfermeras que atienden a los niños y niñas hospitalizados para así mejorar su evaluación y manejo.

Si para los profesionales de la salud la evaluación del dolor en pediatría genera problemas, en el paciente pediátrico con DC esta adquiere mayor complejidad y a menudo se complica por las dificultades para la comunicación de estos niños, niñas y adolescentes. Por este motivo, frecuentemente, el manejo del dolor en estos pacientes es inadecuado, ya que requiere de habilidades y conocimientos específicos por parte de los profesionales, así como de capacidad para utilizar las escalas adecuadas para la valoración del dolor6,13. Este hecho se ve constatado en la presente investigación tras la valoración de la mayoría de los ítems de la encuesta de necesidades formativas como «muy necesarios».

En este sentido, Malviya et al.23 en 2005 revelaron la falta de capacitación y conocimientos de los profesionales sanitarios con respecto al dolor en esta población. En su estudio un número significativo de profesionales de enfermería y médicos consideraba que sabía muy poco sobre la evaluación y el manejo del dolor en niños y niñas con DC. Además, el 88% de los encuestados creía que una formación inadecuada le impedía manejar el dolor de manera efectiva en esta población y refirió que asistiría a cursos de formación continuada sobre el dolor en pediatría. Recientemente otros estudios aportan resultados similares. En el estudio llevado a cabo por Petigas et al.24 en 2021 el 90% de los pediatras encuestados opinaron que el dolor de los pacientes pediátricos con DC no se evalúa ni trata adecuadamente, apuntando como una de las principales barreras a la falta de conocimientos sobre los menores con discapacidad y la falta de experiencia de los profesionales. Del mismo modo, los resultados de nuestro estudio muestran que el 92% de los profesionales enfermeros encuestados consideran «muy necesario» (70,4%) o «bastante necesario» (21,6%) para el desarrollo de su trabajo recibir una formación específica sobre la valoración del dolor agudo en el paciente pediátrico con DC.

Nuestros resultados contrastan con la opinión de autores como Bussotti et al.25 que señalan que la ineficiencia en la práctica clínica en cuanto a la valoración del dolor en las poblaciones vulnerables se genera por la falta de profesionales cualificados e interesados en el tema. Analizando lo expuesto y los resultados obtenidos, no parece que la ineficiencia en la valoración del dolor en los pacientes pediátricos con DC se deba a una falta de interés en la materia por parte de los profesionales, puesto que 70,4% (n=114) de los encuestados consideraron «muy necesario» para el desarrollo de su trabajo recibir una formación específica sobre este aspecto. Lo que sí se apunta es un déficit en su formación ya que, en nuestra investigación, la mayoría de los profesionales de enfermería (85,9%) refirieron no haber recibido ninguna formación específica sobre cómo valorar el dolor en los pacientes pediátricos con DC a lo largo de su carrera profesional.

En la misma línea que nuestros resultados donde los profesionales encuestados consideran conveniente recibir más formación sobre el tema, un estudio llevado a cabo por Carter et al.19 muestra que los déficits de conocimientos y habilidades acerca de la valoración y del manejo del dolor en menores con DC produce un sentimiento de incertidumbre en los profesionales de la salud que trabajan con ellos. Esta incertidumbre acerca de la toma de decisiones clínicas relacionadas con el dolor en pacientes pediátricos con DC, tiende a erosionar la confianza de los profesionales de la salud que trabajan con esta población.

Los resultados de la presente investigación parecen apuntar a que la percepción de la necesidad de formación en la valoración del dolor del paciente pediátrico con DC podría estar relacionada principalmente con variables como la experiencia profesional, el nivel de formación y la especialización en enfermería pediátrica. Aun así, no se encontraron otros estudios con los que comparar estos hallazgos. Únicamente se encontró una investigación que analizó los conocimientos de los profesionales de enfermería sobre dolor en la población infantil general, y que concluía que no había diferencias significativas en el nivel de conocimientos en función de la edad, del tiempo de experiencia profesional, del tiempo de experiencia como enfermera pediátrica y del nivel de educación y, por tanto, el déficit de formación en esta materia era generalizado21. Por este motivo, sería necesario realizar más investigaciones que indagaran esta posible relación entre las variables sociodemográficas y laborales de los profesionales, y el déficit de conocimientos en la valoración del dolor del paciente pediátrico con DC.

Finalmente, es importante resaltar que parece primordial ampliar las oportunidades de formación y capacitación para la evaluación del dolor en los pacientes pediátricos con DC a fin de optimizar su manejo clínico. Además, tal como describen algunos estudios26,27 para mejorar la evaluación y el manejo del dolor en este grupo de pacientes el cambio de práctica requiere de un proceso de educación, auditoría y refuerzo para garantizar la sostenibilidad.

Una limitación de esta investigación es que la escasez de literatura científica acerca del tema de estudio podría haber afectado a la identificación de los aspectos clave sobre la valoración del dolor en pacientes con DC incluidos en la encuesta. Para intentar solventar este problema se incluyó la última pregunta abierta en la cual los participantes pudieron mostrar otros aspectos que no fueron considerados por los autores. También se pueden considerar como limitaciones que el cuestionario utilizado en la encuesta no se trata de un cuestionario validado, la heterogeneidad de la población que responde a la encuesta, contemplando diferentes ámbitos de trabajo con pacientes pediátricos, así como el hecho de no haber podido establecer el cálculo muestral, puesto que no se pudo determinar el total de encuestas enviadas y contestadas.

Conclusión

Tras la presente investigación se constata como más del 90% de los participantes consideraron como «bastante necesario» y «muy necesario» tener mayor formación acerca de la valoración del dolor en paciente pediátrico con DC. Además, la experiencia laboral, la formación académica y el ser especialista en pediatría se correlaciona significativamente con mayores puntuaciones en algunos ítems de la encuesta.

Todos estos hallazgos y la escasez de literatura científica acerca de la formación de las/los enfermeras/os en la valoración del dolor en los pacientes pediátricos con DC evidencian la necesidad de seguir investigando en esta línea, y en la adaptación y validación de instrumentos para valorar el dolor en este grupo de pacientes.

Dado que existe la motivación por parte de las/los enfermeras/os para ampliar sus conocimientos sobre la valoración del dolor en pacientes pediátricos con DC, sería imprescindible aumentar las oportunidades de formación y capacitación en este tema mediante la puesta en marcha de actividades formativas y su repetición periódica dentro de los propios centros asistenciales. Esto podía conllevar una mejoría en la identificación del dolor de los pacientes pediátricos con DC y en el manejo clínico del mismo.

Financiación

El presente trabajo ha sido financiado total o parcialmente por la Fundación Enfermería y Sociedad del Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Barcelona en el marco de las Ayudas competitivas a la Investigación Enfermera (PR-536/2022).

Conflicto de intereses

Los autores manifiestan no tener conflicto de intereses.

Agradecimientos

Los autores quieren agradecer de manera explícita la colaboración de todas las enfermeras y enfermeros, y al Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Barcelona por facilitar su participación.

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