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Offarm 2005;24:175-8
Filtros solares. Características, tipos y requerimientos
Deiry Marína, Alfonso del Pozoa
a Unidad de Tecnolog??a Farmac??utica. Facultad de Farmacia. Universidad de Barcelona.

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Materias primas y activos cosméticos

Recibido en mayo de 2005

Los productos fotoprotectores son indispensables para una «práctica responsable» de las exposiciones de la piel a la acción del sol, protegiéndola de los efectos perjudiciales de las diversas radiaciones solares.

Hay dos tipos de fotoprotectores:

* Los preparados antisolares. Impiden el paso de la totalidad de las radiaciones solares y, como consecuencia, también el bronceado. Son adecuados para las personas de piel fina y delicada que difícilmente se pigmentan y que corren el riesgo de quemarse.

* Los preparados solares. Son productos que selectivamente absorben las radiaciones ultravioletas causantes del eritema solar, pero no las de acción pigmentadora (bronceadores).

En ambos casos, las formulaciones incluyen unos activos, denominados de forma genérica «filtros solares», de cuya estructura química y concentración depende esencialmente la actividad fotoprotectora del preparado.

Tipos de filtros solares

Según su modo de acción, los filtros solares se clasifican en: físicos, químicos y biológicos.

Físicos

Reflejan la radiación solar. Son de amplio espectro; retienen las radiaciones solares de la zona del ultravioleta y también las del visible y las del infrarrojo. En ocasiones se les denomina «ecran» (pantalla), y se utilizan para evitar tanto el eritema como el bronceado. Una innovación en su desarrollo reside en el empleo de pigmentos micronizados, con un tamaño de partícula entre 10 y 50 nm, formulados en una base adecuada (crema, loción). Su mecanismo de acción no ocasiona perturbación cosmética alguna (no blanquean la piel).

En razón de sus características y mecanismo de acción, los filtros solares físicos se recomiendan en los siguientes casos:

* Niños menores de año y medio.

* Pieles alérgicas y reactivas.

* Dermatitis.

* Intolerancia a los filtros químicos.

* Pieles lesionadas, donde haya riesgo de absorción del filtro.

* Presencia de cicatrices.

* Presencia de eritema.

* Después de tratamientos con láser o realización de peelings químicos.

Químicos

Son moléculas orgánicas con grupos cromóforos en la región UV, de estructura electrónica resonante. Actúan por absorción de la radiación solar ultravioleta (captan energía incidente y se emite nuevamente como radiación térmica, inocua para la piel). En función de la longitud de onda absorbida se distingue entre los filtros UVB, UVA y de amplio espectro. Requieren del orden de 30 min para ejercer esta acción, por lo que deben emplearse con la debida antelación antes de la exposición solar. No suelen presentar problemas de formulación, por lo que son los más utilizados. Dado que pueden absorberse por la piel, hay riesgo de intolerancia, por lo que no se recomienda su aplicación en niños, pieles lesionadas donde haya riesgo de absorción (cicatrices recientes, quemaduras, tratamientos posláser y pospeeling químico), pieles intolerantes, etc.

En la tabla 1 se exponen las estructuras químicas y la de los respectivos grupos cromóforos de los filtros solares químicos actualmente autorizados. El listado de estos últimos incluye la expresión de sus concentraciones máximas autorizadas y las advertencias que deben consignarse en el etiquetado de los productos que los integren (tabla 2).

Entre los filtros químicos se encuentran los orgánicos, que tienen las siguientes características:

* Son pigmentos de origen orgánico e insoluble, y constituyen una nueva generación de filtros solares.

* Mecanismo de acción: combinación de los dos tipos antes indicados, lo que les confiere un gran interés desde la óptica del formulador (protección UVA/UVB, buena cosmética y mínima penetración en la piel [< 1%]).

Biológicos

Son antioxidantes que evitan la formación de radicales libres y, por lo tanto, potencian el subsistema inmunológico cutáneo.

Se emplean cada vez con mayor profusión, y las vitaminas A (betacarotenos), C y E son las más utilizadas (en forma de acetato o palmitato).

Investigaciones recientes han demostrado que ambas vitaminas, aplicadas por vía tópica, tienen propiedades antirradicalares y actúan contra el envejecimiento cutáneo y los cánceres de piel fotoinducidos (tabla 1), que en numerosas ocasiones son consecuencia, a largo plazo, de una exposición prolongada al sol.

La combinación de filtros químicos UVA/UVB y antioxidantes da lugar a preparados de amplio espectro de protección solar y elevada eficacia.

Requisitos generales exigibles un filtro solar

Seguridad

Debe ser atóxico, no comedogénico ni alergizante, y estable frente a agentes externos, luz (fotoestabilidad), calor (termolabilidad), pH cutáneo, etc.

Eficacia

Debe tener un coeficiente de absorción activo en la zona eritemática y/o del resto del espectro solar UVA/UVB. Otros factores que pueden influir en su eficacia son el pH, el sistema disolvente empleado, el espesor de la película residual sobre la piel y la estabilidad del producto en el que se vehicule durante el tiempo de su reposición.

Versatilidad

Debe proporcionar propiedades cosméticas agradables, no manchar y permitir su formulación en diferentes tipos de excipientes.


Bibliografía general

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www.accesdermatology.com

www.eucerin.es

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