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Rev Esp Med Legal 2012;38:91-9 - DOI: 10.1016/j.reml.2012.05.002
Revisión
Conducción bajo los efectos de sustancias psicoactivas: correlación de las concentraciones en fluido oral y sangre
Driving under the influence of psychoactive substances: correlation between saliva and blood concentrations
Rosario García-Repetto, Angeles Pérez-Torres, Maria Luisa Soria-Sánchez??,
Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, Departamento de Sevilla, Sevilla, España
Received 16 March 2012, Accepted 09 May 2012
Resumen

La comunidad científica internacional acepta que el consumo de drogas de abuso o de sustancias psicoactivas por conductores de vehículos a motor supone un incremento del riesgo de sufrir un accidente. Por ello, en los últimos años los distintos países de la Unión Europea han ido modificando su legislación sobre seguridad vial con el objetivo de adaptarla a los nuevos conocimientos existentes. Por regla general, dichas regulaciones establecen que la determinación del consumo de drogas se realizará «in situ» en fluido oral, siendo necesaria la confirmación de dichos resultados. Tras la revisión exhaustiva de la información existente sobre dispositivos de detección, métodos de confirmación y posible correlación entre concentraciones obtenidas en saliva y las existentes en sangre, podemos concluir que los conocimientos actuales no permiten establecer una relación directa entre una determinada concentración en fluido oral y la posibilidad de sufrir un accidente de tráfico, a pesar de que se sabe que el consumo de drogas de abuso afecta a la conducción.

Abstract

The international scientific community agrees that the use of drugs or psychoactive substances by drivers has an increased risk of suffering a road accident. Therefore, in recent years, various European Union countries have modified their legislation on road safety in order to adapt them to current knowledge. These regulations generally include the provision for determining drug use “in situ” in saliva, with the results being confirmed where necessary. After a comprehensive review of existing information on detection devices, confirmation methods, and possible correlation between saliva and blood concentrations, we can conclude that a relationship between a given salivary fluid concentration and the possibility of having an accident cannot yet be established, even although it is known that drugs consumption impairs driving.

Palabras clave
Seguridad vial, Drogas de abuso, Sustancias psicoactivas, Afectación
Keywords
Traffic road safety, Drugs, Psychoactive substance, Oral fluid, Impairment
Introducción

Es un hecho demostrado que el consumo de drogas de abuso o de sustancias psicoactivas por conductores de vehículos a motor no es compatible con una conducción segura ya que supone un incremento del riesgo de sufrir accidentes. Conducir bajo los efectos del alcohol y sustancias psicoactivas constituye la segunda causa de siniestralidad evitable1,2.

En este sentido y con el objetivo de disminuir el número de fallecidos en accidente de vehículos a motor, ya en el año 2000 la Unión Europea (UE), mediante la estrategia europea de lucha contra la droga (2000-2004) subrayó la importancia de iniciar trabajos en relación con la conducción de automóviles bajo los efectos de drogas ilícitas y medicamentos. Una vez finalizado dicho periodo, la UE en su nueva estrategia para los años 2005-2012, estableció como objetivo la disminución del consumo de sustancias psicoactivas por conductores. También en 2004, el Consejo de la UE3 publicó su resolución 2004/C97/01 relativa a la lucha contra el consumo de sustancias psicoactivas asociado a accidentes viales, en la que se instaba, entre otras cosas a fomentar e intensificar la investigación referente a los efectos de las sustancias psicoactivas sobre la conducción y de incrementar dentro de los límites permitidos por la legislación de cada país la utilización de pruebas toxicológicas para detectar el consumo de sustancias psicoactivas por conductores, mejorando la fiabilidad de las pruebas utilizadas para ello.

A partir de dichas acciones impulsadas por la UE, en los últimos años los distintos países de la UE han ido modificando su legislación sobre seguridad vial con el objetivo de adaptarla a los nuevos conocimientos4.

Algunos países como Suecia, Alemania o Francia han implantado leyes conocidas como de «tolerancia cero» debido a que prohíben por completo la conducción de vehículos a motor si se han consumido drogas de abuso o sustancias psicoactivas1,5. Por tanto, su mera detección en los fluidos biológico del conductor supone la infracción de la ley.

Sin embargo, otros países como Holanda o Noruega poseen un sistema legal basado en la afectación, por lo que han decidido implantar unos límites legales para este tipo de sustancias similares a los que se utilizan para el alcohol etílico. Dichos límites fueron establecidos por un grupo de expertos y publicados en diciembre del 20106. Así, presentar en sangre una concentración de una droga ilegal superior a los límites establecidos se considerará un delito y llevará acarreado una multa. En el caso de que se detecte una sustancia psicoactiva, la pena dependerá de si el conductor estaba en tratamiento con la misma o no. En algunos casos, también será necesario demostrar la afectación del individuo 5.

Coinciden las distintas legislaciones en establecer el fluido oral (FO) como matriz adecuada para la realización de análisis «in situ»2,7. Ello ha sido posible ya que desde la década de los 90 del siglo xx se dispone de los primeros dispositivos de detección «in-situ» de drogas en FO, similares a los que se utilizan para la detección del consumo de alcohol etílico8. Es una preocupación para los legisladores y para las fuerzas de seguridad, utilizar un ensayo que proporcione los resultados rápidamente de manera fiable9. Asimismo, disponen de la necesidad de realizar análisis de confirmación de dichos resultados, en el caso que el conductor solicitara un análisis contradictorio.

Fluido oral como matriz para la determinación de sustancias de interés toxicológico. Ventajas e inconvenientes

En los últimos años la utilización del FO como matriz alternativa en toxicología forense ha suscitado mucha atención por parte de los distintos grupos de investigación. Se dispone en la bibliografía científica de numerosos trabajos en los que se estudia su utilización como herramienta diagnóstica en el medio laboral clínico y en seguridad vial, las implicaciones legales de su uso y la farmacocinética de diferentes sustancias10.

En el campo de la toxicología forense se prefiere, en la actualidad, utilizar al término FO al de saliva, debido a que la muestra obtenida para el análisis químico-toxicológico no proviene únicamente de las glándulas salivares11, sino que en su composición están presentes también los fluidos procedentes de las glándulas gingivales y las secreciones orofaríngeas12–14.

El conocimiento de los mecanismos que rigen el paso de sustancias del plasma a la saliva es de vital importancia tanto para el desarrollo de los métodos analíticos como para la interpretación de los resultados obtenidos15,16.

La mayoría de las drogas de abuso son sustancias lipofílicas con bajo grado de ionización que llegan con facilidad al FO mediante difusión pasiva, siendo la concentración en FO un reflejo de la cantidad de sustancia no unida a proteínas presente en el plasma12. A partir de la ecuación de Henderson-Hasselbach se han establecido modelos matemáticos teóricos para la predicción de la relación de concentraciones entre FO y sangre17–19.

La principal ventaja del FO sobre las muestras tradicionales es que su obtención es sencilla, no invasiva y se puede efectuar por personal no cualificado. Dicha obtención puede ser observada sin que se puedan esgrimir un posible atentado contra la de intimidad del individuo. De esta manera, se evita la adulteración o sustitución de las muestras.

Se trata de una matriz no demasiado compleja, cuyo análisis presenta menos interferencias por sustancias endógenas que otras matrices. Ello ha facilitado su aplicación a ensayos comerciales inmunoquímicos8. Además, nos proporciona una estimación de la concentración real que circula en sangre20. Debido a que la ventana de detección suele variar entre 1-2 días, el FO se puede utilizar únicamente como indicador de un consumo reciente7,21.

Existen 2 limitaciones evidentes al análisis de la muestra de FO, una de ellas es la pequeña cantidad de muestra disponible y otra las bajas concentraciones presentes. Se necesitan, por tanto, métodos muy sensibles. Otra desventaja importante sería la posible contaminación de la matriz por la acumulación de la sustancia en la cavidad oral22.

En la actualidad, a pesar de que se considera esencial disponer de un sistema estandarizado de toma de muestra que permita obtener una fiabilidad suficiente de los resultados y consecuentemente de su interpretación, no disponemos aún de protocolos normalizados. Únicamente se han publicado en el año 2008 las normas estadounidenses obligatorias en el caso de determinación de drogas en el medio laboral23. En este sentido, la carencia de normas aceptadas internacionalmente dificulta la aplicación de estos análisis en un contexto legal8.

Por otro lado, los dispositivos de detección «in-situ» comercializados actualmente no han logrado los niveles de sensibilidad aceptables para todos los analitos de interés, particularmente para la detección de cocaína y cannabis24.

Además, no existen criterios de calidad de los análisis de confirmación aceptados por la mayoría de los autores, a pesar de que sí se espera que los laboratorios utilicen métodos apropiadamente validados, participen con éxito en programas interlaboratorio25,26 y estén acreditados mediante UNE-ISO 17025. Hay que destacar que los laboratorios incluidos en el proyecto DRUID han debido de superar satisfactoriamente los controles organizados por RTI internacional 27.

Ensayos in situ: validación

La detección de drogas de abuso en saliva o FO ha sido objeto de estudio desde hace mucho tiempo, concretamente en 198428, se publicó el primer trabajo en el que se determinaba la concentración de drogas en saliva de conductores. A este primer trabajo le siguieron en la última década del siglo pasado varias publicaciones de distintos grupos de investigación en los que se determinaba la concentración de drogas en saliva de conductores. En todos ellos se evidencia la dificultad de obtener un volumen de muestra suficiente.

Los análisis suelen consistir en un primer ensayo preliminar mediante inmunoensayo que permita descartar las muestras negativas. Cualquier programa diseñado para la detección de drogas mediante métodos «in-situ» debe elegir cuidadosamente los niveles de corte o «cut-off» para cada sustancia, ya que todos los resultados positivos indicarán que el analito en cuestión está presente en una concentración mayor que la de dicho nivel, pero un resultado negativo no implica la ausencia del analito, sino que no se ha detectado con el «cut-off» establecido. Por tanto, se deben seleccionar los ensayos que mejor reflejen las necesidades de las autoridades que requieren el análisis y la situación del consumo de drogas en un país o continente determinado8,29. Como ejemplo, reflejamos en la tabla 1 los «cut-offs» legales establecidos en Francia y Bélgica para el screening utilizando ensayos «in situ»30.

Tabla 1.

Cut-offs en saliva propuestos por las legislaciones francesa y belga, la SAMHSA* en 2001 y modificados posteriormente por varios autores 30–33

Cut-offs (ng/mL)  Bélgica30 (Screening)  Francia30 (Screening)  Cone et al.31  Samsha32  ROSITA33  ROSITA-234 
THC*1 y metabolitos  25  15  1,9  3,6 
Cocaína y metabolitos  20  10  5-10  8,2 
Morfina  10  10  40  40  5-10  3,6 
6-monoacetilmorfina  10  10 
Fenciclidina  10  10 
Anfetamina y MDMA*2  50  50  50  120  70-90  160,4 

*SAMHSA: Substance Abuse and Mental Health Service Administration; *1THC: Δ9- Tetrahidrocannabinol; *2MDMA: 3,4-metilendioximetilanfetamina.

Anteriormente, Cone et al.31, habían propuesto utilizar los «cut-offs» en saliva recomendados por la SAMHSA (Substance Abuse and Mental Health Service Administration)32 en la tercera versión de las normas establecidas para la detección del consumo de drogas de abuso en el medio laboral para cannabis, cocaína, opiáceos, fenciclidina y disminuir los utilizados para anfetamina y metanfetamina a 50 ng/mL. En los proyectos ROSITA (ROadSide Testing Assessment) y ROSITA-2, se emplearon también los cut-offs propuestos por la SAMSHA salvo para las anfetaminas que fue de 70 ng/mL y 160, respectivamente33(tabla 1).

Todos los resultados positivos obtenidos en el screening realizado «in situ» deben ser confirmados posteriormente en el laboratorio. El análisis de confirmación se debe realizar lo más pronto posible en relación al momento de realización del análisis preliminar utilizando técnicas instrumentales apropiadamente validadas para el análisis de la matriz. Cualquiera que sea la técnica utilizada, los puntos de corte elegidos deben ser al menos iguales sino menores, que los utilizados en la técnica de barrido o screening. De esta manera, se evita no poder confirmar un resultado positivo por falta de sensibilidad.

La técnica de elección para la realización de la confirmación es la espectrometría de masas (MS) debido a que es más específica y sensible que la mayoría de las otras técnicas disponibles. Se acepta de forma universal que es la técnica más fiable y especifica para el análisis confirmativo. La MS se puede acoplar a cromatografía de gases (CG/MS), a cromatografía líquida o a electroforesis capilar. A pesar de ello, algunos autores proponen la utilización de otro tipo de técnicas como por ejemplo la cromatografía líquida de alta resolución con detector de fluorescencia para la determinación de compuestos anfetamínicos, ya que los límites de detección obtenidos son inferiores a los cut-off propuestos por el proyecto ROSITA-234.

En la bibliografía podemos encontrar métodos que utilizan como técnica analítica la CG/MS diseñados para la determinación de derivados cannábicos35, anfetamínicos36,37, utilizando impacto electrónico38 e incluso capaces de lograr límites de detección y cuantificación adecuados para el análisis de 50 sustancias en FO31, entre las que se incluyen benzodiazepinas que se analizan mediante ionización química negativa. Se han propuesto también otros métodos que utilizan ionización química positiva para la determinación de opiáceos y cocaína y sus metabolitos 27,39.

Otros autores se decantan por la utilización de MS en tandem, ya sea acoplada a cromatografía de gases (GC-MS/MS) o a cromatografía líquida (LC-MS/MS). Se ha propuesto la GC-MS/MS como técnica adecuada para la detección de drogas en el FO de conductores ya que se logran límites de detección y cuantificación óptimos para la confirmación de resultados obtenidos mediante Cozart® Rapid Scan40,41.

A pesar de que actualmente la mayoría de los trabajos publicados utilizan como técnica instrumental LC-MS/MS42–48, también se pueden encontrar publicaciones que proponen métodos analíticos que utilizan LC-MS49. Alguno de los métodos publicados que emplean LC-MS/MS es capaz de detectar la presencia en saliva de más de 20 sustancias diferentes, incluyendo THC y benzodiazepinas, en FO a partir de solo 250μL de muestra50. Mucho menos frecuente es encontrar laboratorios que empleen la MS de alta resolución como la espectrometría de tiempo de vuelo20.

Las evidencias científicas utilizadas en los tribunales deben reunir una serie de requisitos legales de admisibilidad. Dichos requisitos pretenden asegurar la fiabilidad de la prueba. Otro aspecto a considerar, una vez admitida la prueba, es la trascendencia que presenta para la resolución del caso concreto. En la mayoría de los estados norteamericanos, la admisibilidad de la prueba se sustenta en los ensayos a los que se haya sometido, la publicación o revisión por expertos, la existencia de procedimientos normalizados de trabajo y la aceptación general por los expertos en la materia. En el caso de la toma de muestras de FO mediante dispositivos comerciales, se debe haber demostrado que la integridad de la muestra no se altera por la manipulación de los mismos, se debe conocer como afecta el método de recolección al pH de la muestra y al volumen que se pueda recuperar a partir de dicho dispositivo. Además la estabilidad de las sustancias debe quedar demostrada51.

Ensayos in situ: perspectiva europea

En los años 90 del siglo pasado, tanto legisladores como policía manifestaron el interés de disponer de ensayos para determinaciones de drogas «in situ», de la misma forma que ya se disponían para las determinaciones de alcohol. En esos años se discutía de la aplicabilidad de muestras de sudor y/o saliva.

En 1999 por iniciativa de la Comisión Europea se comienza con un proyecto, ROSITA, que supuso el primer esfuerzo organizado por parte de la UE para establecer la mejor manera de identificar conductores que hubieran consumido drogas de abuso o sustancias psicoactivas.

En dicho proyecto, se evaluó la aplicabilidad de los dispositivos disponibles en el mercado en ese momento. Las conclusiones del estudio realizado en 16 países europeos, evidenciaron una mayor aplicabilidad del FO frente al sudor y de los dispositivos capaces de realizar ensayos multiparamétricos en un solo uso, capaces de llegar a un resultado en menos de 5 minutos.

A colación de estos resultados, en 2003 comienza un segundo proyecto (ROSITA II) en el que participaron 6 países europeos y 5 estados norteamericanos cuyo objetivo fue la evaluación de la utilidad y fiabilidad analítica de 9 dispositivos para la determinación de: anfetaminas, metanfetaminas, cannabis, cocaína y opiáceos en FO. Tres de esos dispositivos, también determinaban la presencia de benzodiacepinas.

El estudio concluyó que la determinación de anfetaminas, cannabis, cocaína y opiáceos en FO proporcionaba una buena aproximación a la presencia o ausencia de dichas sustancias en sangre, sin embargo, ningún dispositivo fue considerado absolutamente fiable para ser recomendado9.

Con posterioridad, la Comisión Europea financió la realización del proyecto europeo DRUID (del inglés «Driving Under Influence of alcohol and Drugs», conducción bajo la influencia de alcohol y otras drogas) desde el año 2006 al 2011. Dicho proyecto52 tuvo como objetivos principales profundizar en el conocimiento del problema del consumo de alcohol, otras drogas y medicamentos en los conductores, revisar las posibilidades de intervención y armonizar las actuaciones en el marco europeo de la Unión. DRUID engloba 7 grandes proyectos, cada uno de los cuales se subdivide en diferentes tareas, hasta alcanzar el número de 23 grandes objetivos.

La base del proyecto fue aunar y coordinar en uno solo todos los campos de investigación desarrollados hasta la fecha en materia de alcohol, otras drogas y medicamentos y seguridad vial. Se pretendía proporcionar un respaldo científico a las autoridades de transporte europeas así como proveer una base sólida para la generación de normativas armonizadas en la UE. De esta manera, la aplicabilidad de los resultados y la armonización de políticas (especialmente preventivas) serán notoriamente mayores.

En este sentido el grupo de trabajo 3 y concretamente los encargados de la tarea 3.2., se dedicaron a la evaluación analítica de 8 dispositivos comerciales para análisis de FO. Para evaluar la fiabilidad y la exactitud de los resultados proporcionados por dichos dispositivos, se compararon los resultados obtenidos «in-situ» con los obtenidos con una muestra de FO obtenida en paralelo y analizada mediante técnicas espectrométricas en el laboratorio52.

Los cut-offs utilizados en el proyecto DRUID se establecieron a partir de los utilizados en el proyecto ROSITA-2, los recomendados por la SAMSHA y los publicados por un grupo de expertos pertenecientes a distintas agrupaciones profesionales de carácter internacional22 (tabla 2).

Tabla 2.

Cut-offs utilizados por el proyecto DRUID para sangre y fluido oral22

Sustancia  Cut-off sangre (ng/mL)  Cut-off FO (ng/mL) 
Anfetamina  20  25 
Metanfetamina  20  25 
MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina)  20  25 
MDEA (3,4-metilendioximetilanfetamina  20  25 
MDA (3,4-metilendioxianfetamina  20  25 
Cocaína  10  10 
Benzoilecgonina  50  10 
6-monoacetilmorfina  10 
THC (Δ9- Tetrahidrocannabinol) 
THC-COOH (ácido 11-nor- Δ9-tetrahidrocannabinólico)  NA* 
Zolpidem  20  10 
Zopiclona  10  10 
Flunitrazepam 
Diazepam  20 
Alprazolam  10 
Oxazepam  50 
Nordiazepam  20 
Lorazepam  10 
Morfina  10  20 
Codeína  10  20 
Metadona  10  20 
Clonazepam  10 
*

N. A.: no analizado.

Desgraciadamente, el proyecto DRUID concluyó que ninguno de los dispositivos existentes presenta la suficiente fiabilidad analítica (>80% sensibilidad, especificadas y exactitud) para todas las sustancias ensayadas. De todos los dispositivos ensayados, el Drug Test 5000 proprocionó los mejores resultados, mientras el Rapid Stat presenta el inconveniente de una baja sensibilidad para el análisis de cocaína53–55.

En el trabajo54 se comparaba la efectividad de 3 de los dispositivos estudiados en el ROSITA-2 (Rapid STAT, Securetec Drugwipe-5 y Dräger Drug Test 5000) con muestras de sangre obtenidas en paralelo. En la tabla 3 se muestra la sensibilidad, precisión y exactitud de los mismos. La sensibilidad de los 3 era mayor del 70% para cocaína y cannabis. Sin embargo, la sensibilidad de los 3 dispositivos ensayados para la detección de MDMA/anfetamina fue superior en todos los casos al 92%. Otra de las conclusiones del mencionado proyecto es que la correlación entre los resultados del análisis en FO y la afectación no es muy buena53,55.

Tabla 3.

Evaluación analítica de 3 dispositivos de análisis en FO54

  RAPIDSTATDRUGWIPE-5DRUGTEST-5000
  S* 
Anfetaminas  93  75  86  100  70  87  92  100  94 
Cocaina  75  88  81  88  100  60  67  60  63 
THC*1 y metabolitos  71  55  66  55  50  50  66  63  68 

E:especificidad; P: precision; *S:sensibilidad; *1THC: Δ 9-Tetrahidrocannabinol.

En un estudio realizado en España dentro del marco del proyecto DRUID sobre prevalencia de consumo de alcohol, drogas de abuso y medicamentos en conductores españoles, se concluyó que el 16,9% de los conductores españoles presentaron en FO al menos una sustancia en FO en concentraciones iguales o superiores a los puntos de corte establecidos22. De ellos, el 10,94% fueron positivos a drogas de abuso y el 1,98% a medicamentos. Las drogas de abuso más frecuentemente encontradas fueron derivados cannábicos y cocaína56.

Interpretación de resultados: correlación de las concentraciones en fluido oral con las sanguíneas

La muestra de sangre se considera como la matriz ideal para la investigación del consumo de drogas por conductores, ya que permite establecer un consumo reciente además de proporcionar información sobre la posible afectación del conductor. A pesar de ello, como ya se ha expuesto, constituye el FO y no la sangre la matriz de elección en controles en carretera debido a las restricciones legales concernientes a la invasividad de la toma de muestras de sangre.

Las sustancias pasan a saliva en forma libre o como metabolitos activos siempre que sean lipofílicos. Algunos autores han demostrado cierta correlación entre concentración en FO y afectación del individuo57–59, presentando además una mejor correlación que la orina con la concentración sérica y la afectación60. Por tanto, sería interesante conocer la correlación entre concentraciones en sangre y en FO. Existen algunas similitudes entre el FO y la relación de concentraciones sangre/plasma.

La concentración de una sustancia en FO depende de:

  • pH del FO y de la sangre. El pH del FO en personas sanas oscila normalmente entre 6,2-7,4.

  • pka y grado de unión a proteínas plasmáticas de la sustancia

  • factores metodológicos: contaminación de la cavidad oral, elección del dispositivo de toma de muestra, el volumen de saliva tomado y el volumen que es posible recuperar a partir del dispositivo utilizado

  • estimulación de la producción del mismo.

Cualquier interpretación de los resultados obtenidos al realizar los análisis en FO, deberá fundamentarse en el conocimiento científico existente sobre los diferentes factores que influyen en los mismos. Así, habrá que tener en cuenta las características únicas de esta matriz, los factores físicoquímicos y fisiológicos que determinan el paso de una sustancia de sangre a FO, las propiedades toxicocinéticas de las sustancias detectadas, los métodos analíticos utilizados y el riesgo potencial de contaminación de la cavidad oral61. En primer lugar, lo que sí se puede afirmar es que cuando se detecta una sustancia en saliva, el consumo de la misma ha sido relativamente reciente62.

Otra cuestión importante reside en determinar cuáles serán los valores de corte o «cut-off» utilizados para cada analito, de forma que se pueda afirmar que la presencia de una determinada sustancia en saliva proviene de la sustancia que ya ha sido absorbida y no de la presente en la boca como restos después de su consumo fumado, ingerido o esnifado63. Se recomienda también el enjuagado previo de la boca, para evitar este tipo de interferencias.

Si el objetivo es utilizar las muestras de FO para determinar la prevalencia de concentraciones superiores a un determinado umbral en sangre, es necesario determinar cuál es la concentración en sangre que equivale a una concentración en FO. La prevalencia en ambas matrices será similar si los cut-off utilizados son equivalentes. Dichos puntos de corte se pueden establecer a partir de estudios farmaconcinéticos en muestras pareadas de sangre y FO o utilizando datos de correlaciones de concentraciones medias entre FO y sangre64.

En la bibliografía científica se dispone de un escaso número de estudios toxicocinéticos realizados tras la administración controlada de la droga en cuestión. La mayoría de los publicados estudian la disposición de la cocaína y sus metabolitos, tras la administración, por diversas vías, de dosis moderadas de la misma.

Con dichos estudios se ha establecido que el analito principal en FO es la cocaína y no sus metabolitos, que las concentraciones son mayores si no se estimula la salivación65,66 y que los cocientes FO/plasma varían en virtud de las dosis administradas y la vía de administración67,68. Si la administración de la cocaína se produce vía intranasal, fumada o vía oral, el valor del cociente FO/plasma puede estar artificialmente elevado debido a la contaminación de la cavidad bucal. Trascurridas 2 horas desde la administración, dichos valores son similares a los encontrados tras la administración intravenosa66.

Los trabajos realizados con voluntarios presentan el inconveniente de la pequeña representatividad de los resultados obtenidos ya que se trabaja con un número pequeño de individuos. Además, las dosis utilizadas suelen ser más pequeñas, por evidentes motivos éticos, que las empleadas por los consumidores. Así, en un estudio con consumidores «reales», se establecieron ventanas de detección y tiempo de vida media mayores que los obtenidos por los estudios realizados con voluntarios sanos69.

Además de los estudios realizados con cocaína, se han publicado también estudios con opiáceos67,68,70, derivados cannábicos71 y compuestos anfetamínicos72. Tras la administración intavenosa de heroína se ha concluido que el mejor analito a determinar es la 6-monoacetilmorfina70, ya que la morfina presenta un menor tiempo de detección en FO que en sangre68. Asimismo, tras el consumo fumado de heroína, se puede detectar en saliva debido a su depósito en la mucosa oral68. En el caso de la administración de codeína, las concentraciones en FO presentas una buena correlación con las concentraciones en sangre67.

Por otro lado, la administración oral de metanfetamina a voluntarios sanos dio lugar a cocientes FO/plasma mayores de los predichos por la teoría y tremendamente variables, motivo por el que los autores no recomiendan el uso de dichos cocientes para el cálculo de las concentraciones en sangre72.

Debido a los inconvenientes reseñados de la aplicación de los cocientes FO/plasma obtenidos mediante estudios experimentales al cálculo de las concentraciones presentes en sangre, algunos autores70,73establecen la necesidad de realizar más estudios experimentales con administración de dosis controladas que permitan obtener un mayor conocimiento de la toxicocinética de estas sustancias para poder interpretar los valores obtenidos en saliva con suficiente fiabilidad, así como establecer de forma más adecuada niveles de corte y ventanas de detección.

En otras ocasiones, en lugar de utilizar para el cálculo de relación de concentrationes FO/plasma estudios experimentales, se emplean los resultados obtenidos en estudios epidemiológicos.

Así, por ejemplo, se han utilizado algunos resultados del proyecto ROSITA-2 para realizar un estudio epidemiológico en el que se calcularon los rangos de correlaciones de concentraciones FO/sangre para las distintas sustancias ensayadas, siendo en todos los casos el tiempo transcurrido entre la toma del FO y la sangre inferior a 1 h. Los rangos de correlaciones de concentraciones en este estudio fueron mucho más amplios que los obtenidos en estudios experimentales previos, lo que refleja la variabilidad de circunstancias que rodean el consumo de drogas de abuso por conductores de vehículos a motor. Las limitaciones a este estudio fueron principalmente 2: el desconocimiento del tiempo transcurrido desde la última administración y el pequeño volumen de muestra obtenida a partir del dispositivo Intercept. Por ello, los autores concluyeron que no se puede realizar ningún tipo de cálculo fiable de las concentraciones en sangre a partir de las concentraciones en FO74.

A partir de los resultados obtenidos en las muestras analizadas durante la realización del proyecto ROSITA-275 se han publicado varios trabajos. Los autores estudian la prevalencia de las concentraciones de THC y anfetaminas en FO y sangre. En un primer trabajo publicado en el año 201064 se proponía multiplicar el valor del cut-off obtenido en sangre por la pendiente de la curva de regresión en un modelo lineal o por la media o mediana de la relación de concentraciones.

Posteriormente76, los mismos autores, establecieron en el año 2011 unos modelos matemáticos bien cuadráticos o potenciales para describir las correlaciones entre las concentraciones en sangre y FO. Dichos modelos matemáticos tienen una mejor precisión y exactitud que los modelos lineales propuestos en el trabajo anterior. Este tipo de modelos son adecuados si se dispone de un número elevado de datos. Además concluyen que los modelos propuestos solo son aplicables a la población de referencia estudiada.

En un estudio publicado en el año 201077, se estableció que existía una buena correlación entre las concentraciones de cocaína y sus metabolitos en plasma y FO. Sin embargo, los autores advierten de la existencia de una amplia variabilidad tanto intra- como interindividual, que no permiten establecer de forma fiable la concentración en plasma a partir de una concentración obtenida en FO. Hasta el momento, no se ha demostrado la existencia de una correlación entre las concentraciones hemáticas y salivares para cada uno de los posibles analitos de interés48.

Otros autores59–61,73,77, sin embargo, afirman que lo que sí se podría establecer es una correlación entre la concentración en FO y los efectos fisiológicos y psicológicos que presenta el individuo. Ello se debe a que, a diferencia de lo que ocurre en sangre, en el FO solo está presente la fracción libre de la sustancia, única responsable de los efectos manifestados.

En virtud de todo lo expuesto, queda patente la necesidad de mejorar la interpretación de los resultados obtenidos en FO, para lo cual es indispensable profundizar en los conocimientos78 existentes en:

  • Contaminación externa/consumo pasivo.

  • Adulteración y eliminación del THC de la cavidad bucal.

  • Desarrollo de dispositivos que utilicen un pequeño volumen de FO y den resultados en menos de 5 minutos.

  • Un posible marcador para la normalización de concentraciones: como la creatinina en orina.

  • Estudios de administración controlada para obtener datos de concentración/tiempo y ventanas de detección.

  • Estudios sobre la relación entre concentración en FO y alteraciones psicofísicas y/o riesgo de sufrir accidentes.

Conclusiones

La primera conclusión a la que se llega tras el estudio de la bibliografía científica existente hasta el momento, es que existe una gran variabilidad inter e intraindividual en las concentraciones de sustancias psicoactivas en FO. Como ya se ha expuesto, la concentración en FO puede estar afectada por numerosos factores, entre los que cabe destacar el modo en el que se efectúa la toma de la muestra12,62.

En segundo lugar, debido a que la sangre es la matriz ideal para establecer la posible afectación de un conductor, resulta muy interesante conocer la posible correlación de concentraciones entre FO y sangre, para así poder calcular la concentración presente en sangre en el momento de los hechos. Sin embargo, a pesar de que tanto mediante estudios experimentales como epidemiológicos se ha intentado establecer dichos cocientes, se observa una gran variabilidad en los resultados obtenidos. Dicha variabilidad es menor cuando se considera una población en su conjunto. Por ello, la aplicación de las correlaciones poblacionales obtenidas al cálculo de la concentración presente en la sangre de un determinado individuo, a partir de la concentración obtenida en FO, es una práctica ampliamente desaconsejada53,75,79 a la luz de los conocimientos actuales. Más aún, cuando el principal objetivo de dicho cálculo es la aplicación de la legislación relativa a la conducción.

En este sentido, a pesar de que es conocido que el consumo de drogas de abuso afecta a la conducción80, no se ha podido establecer una relación directa entre una determinada concentración en sangre y la posibilidad de sufrir un accidente de tráfico. Por tanto, aunque se pudiera establecer una correlación entre las concentraciones en FO y sangre, no sería posible establecer ni la dosis consumida ni la afectación del conductor64,75,81,82.

En nuestro país, el Reglamento General de Conductores (R.D. 1428/2003) 83 establece en sus artículos 27 y 28 la prohibición de circular por las vías objeto de dicha regulación a toda persona que hubiera incorporado a su organismo sustancias psicótropas, estimulantes o análogas; así como la obligatoriedad de someterse a las pruebas necesarias para la detección de las mismas y de que posteriormente el artículo 379.2 del Código Penal (L.O. 15/2007)84 establece que será considerado delito la conducción de vehículos a motor bajo los efectos de sustancias psicoactivas o estupefacientes.

Posteriormente, la disposición final primera de la L.O. 5/2010 85 modificó el apartado 1.7.ª del artículo 796 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, estableciendo el FO como matriz de elección para la determinación de la presencia de drogas tóxicas, estupefacientes y psicotrópicas en conductores. Sin embargo, en el momento de redactar el presente trabajo, en la legislación española no se han establecido para estos compuestos niveles de corte penales, ni en sangre ni en FO.

En relación a la posible futura regulación legal de las concentraciones de diversas sustancias psicoactivas en FO, consideramos que sería interesante disponer de datos epidemiológicos que reflejen la distribución de las concentraciones de las diferentes sustancias psicoactivas en nuestra población de referencia. Dicha información se podría utilizar para orientar a las autoridades judiciales en la interpretación de los resultados analíticos. Asimismo, el legislador podría beneficiarse de dicha información en el momento de decidir el tipo de regulación a establecer y si fuera necesario, los niveles de corte a instaurar.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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Autor para correspondencia. (Maria Luisa Soria-Sánchez luisa.soria@mju.es)
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