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Inicio Revista Médica de Homeopatía A propósito del Dr. Hysern: algunos apuntes biográficos de fuentes históricas
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Vol. 8. Núm. 3.
Páginas 134-138 (Septiembre - Diciembre 2015)
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Vol. 8. Núm. 3.
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HISTORIA
DOI: 10.1016/j.homeo.2015.10.008
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A propósito del Dr. Hysern: algunos apuntes biográficos de fuentes históricas
As regards Dr. Hysern: some biographical points of historical sources
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Félix Antón Cortés
Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José, Madrid, España
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Resumen

Numerosas fuentes bibliográficas de la época aportan datos biográficos del Dr. Hysern en el Madrid del siglo xix que ilustran su obra, figura y rasgos de personalidad, como complemento a un artículo previo aparecido en esta revista.

Palabras clave:
Homeopatía
Historia
Medicina
Abstract

Numerous bibliographical sources provide biographical data of Dr. Hysern in the Madrid of the nineteenth century, that illustrate his work, figure and personality, as a complement to a previous article in this journal.

Keywords:
Homeopathy
History
Medicine
Texto completo

El artículo publicado por el Dr. Miquel Bruguera i Cortada, en la Revista Médica de Homeopatía “Médicos homeópatas en la Galería de Médicos Catalanes”1 contiene una invitación a aportar y difundir datos biográficos complementarios con el fin de que no se pierda el recuerdo de aquellos profesionales, que tantas dificultades hallaron en el normal desempeño de su vocación médica.

Con este propósito y haciendo uso del importante fondo documental preservado en el Archivo y Biblioteca de la Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José, se tratará de recuperar algunos hechos relacionados con la actividad de uno de los médicos allí citados (el Dr. Joaquín de Hysern i Molleras) y para ello será fundamental, en primer lugar, acudir a la tesina de licenciatura presentada en la Universidad Complutense en 1985 por Agustín Albarracín Serra2, en la que hallaremos un pormenorizado detalle de su biografía y su obra. También es importante recordar la estima y consideración en que le tenían sus amigos y compañeros, releyendo las sentidas necrológicas publicadas por el Dr. J. Nogué, en nombre de la redacción de la Revista Homeopática Catalana3 y de la redacción del Boletín Clínico del Instituto Homeopático de Madrid4, así como la conferencia pronunciada por el Dr. Hipólito Rodríguez Pinilla en el Ateneo de Madrid el 25 de marzo de 19235, dentro del ciclo dedicado a los “Médicos Eminentes del Siglo XIX. Asimismo, habría que revisar la obra La prensa homeopática española en el siglo XIX del profesor Juan José Fernández Sanz, con mucha información sobre la prensa homeopática en Cataluña6.

Se citan en el artículo del Dr. Bruguera algunas realizaciones del Dr. Hysern que convendría matizar y, para una mejor comprensión, será preciso recordar cómo fue evolucionando la homeopatía en la ciudad de Madrid, donde transcurre la mayor parte de su vida y actividad profesional (fig. 1) a lo largo del período comprendido entre 1830 y 1860.

Figura 1.

Portada del Tratado de la blefaroplastia temporo-facial escrito por el Dr. Hysern.

(0,27MB).

En el ámbito de la medicina “oficial”, a finales de 1829, la Real Academia de Medicina de Madrid acogió entre sus socios correspondientes al Dr. Cosme María de Horatiis —Médico de Cámara de Sus Majestades Sicilianas, llegados a Madrid para la boda de su hija María Cristina con Fernando VII— que tuvo ocasión de presentar allí su actividad homeopática. Ya desde 1821 —año en que se había publicado en España la primera referencia periodística a los trabajos homeopáticos de Samuel Hahnemann— fueron apareciendo diversos artículos de divulgación relacionados con la homeopatía y, aunque se cite la dificultad con que circulaban las ideas y las publicaciones en aquellos difíciles momentos, lo cierto es que en archivos y bibliotecas se encuentran bastantes escritos y revistas de la época que documentan el interés creciente por esta nueva práctica médica. Se sabe que tanto el Dr. Prudencio Querol como Francisco de Benitúa tienen conocimiento del artículo publicado por la Revista de Edimburgo en 1830 sobre los trabajos de Hahnemann. En 1831, Gaceta de Madrid dedica una página entera a informar del tratamiento homeopático del cólera morbo asiático7 y los Dres. López Pinciano, Rollán y Vélez van traduciendo y publicando bastantes obras homeopáticas que tuvieron una amplia difusión entre particulares e instituciones médicas.

En Cádiz, Madrid y Badajoz —entre 1835 y 1840— surgirán los 3 primeros periódicos homeopáticos españoles, de cuyos contenidos se hacía eco el Boletín de Medicina y Cirugía y que, además, en 1834, incluía en sus páginas la publicidad de los 99 medicamentos homeopáticos que ofrecía —en el número 26 de la madrileña Puerta del Sol— la Farmacia del Licenciado José María Sánchez, que años más tarde alcanzaría gran prestigio con la familia Lletget.

En ese creciente interés homeopático va tomando cuerpo la idea de aquellos pioneros de agruparse en algún tipo de asociación homeopática y este movimiento se verá absolutamente influido y condicionado por la fuerte personalidad de sus 3 principales protagonistas:

  • José Sebastián Coll Cochet. Nació el 28 de marzo de 1781 en Luna (Zaragoza). Cursó estudios de Medicina en las Universidades de Zaragoza, Valencia y Madrid. Se incorporó a la práctica homeopática ya en avanzada edad y protagonizó un muy conocido choque con la Real Academia de Medicina de Castilla la Vieja. En 1839, en el Hospital Provincial de Toro, puso en servicio la primera sala de atención homeopática en un establecimiento público. Por razón de edad, fue nombrado presidente de la Sociedad Hahnemanniana Matritense al constituirse esta en 1845.

  • José Núñez Pernía. Nació el 28 de abril de 1805 en Benavente (Zamora). Abogado por la Universidad de Valladolid, había cursado estudios religiosos hasta ser ordenado subdiácono, arcediano del Monasterio de San Esteban de Rivas de Sil y secretario del Obispo de Astorga. Se exilió a Burdeos en torno a 1832, donde inició sus estudios homeopáticos y comenzó su ejercicio práctico. Fue denunciado por intrusismo por los médicos franceses y condenado al pago simbólico de 2 francos, pero se le permitió ejercer libremente como médico en toda Francia. Regresó a España en torno a 1842 y se instaló en Madrid, donde alcanzó una gran notoriedad y prestigio social. Estableció los honorarios médicos más altos de la época, atendió a diversas personas de la familia real y de la alta sociedad. Creó listas de espera para acudir a su consulta, en la que 2 días a la semana, atendía gratuitamente a las personas pobres que acudían a él en busca de atención médica. Fue Médico de Cámara de S.M. la Reina y obtuvo el título nobiliario de Marqués de Núñez en 1865.

  • Joaquín de Hysern i Molleras. Nació el 4 de mayo de 1804 en Banyoles (Girona), donde su padre, con justa fama, ejercía como médico. Estudió Medicina en el Real Colegio de Barcelona y se trasladó a Madrid donde opositó a la cátedra de Anatomía, que obtuvo a la edad de 26 años. Fue consejero de Instrucción Pública e Inspector General de Universidades. Rápidamente obtuvo un gran prestigio y consideración en la sociedad madrileña, con presencia en los más variados círculos académicos y sociales. Era miembro del Ateneo y catedrático de alguna de sus especialidades médicas, socio de la Real Sociedad Económica Matritense, etc. (abarcaría 2 o 3 páginas el detalle de sus cargos y méritos, que él se encargaba de recordar en múltiples ocasiones). Es sobradamente conocida su condición de Médico de Cámara, al servicio de los Infantes de España, con quienes marchó a París, donde se inició con el Dr. Molin en el conocimiento de la homeopatía. No obstante, resulta curioso que una persona como él —que hacía alarde de forma ostentosa y constantemente de su espectacular currículo— renunciase a obtener el título honorífico de Médico de Cámara, que le fue conferido el 8 de noviembre de 1843, por no dispensársele del pago correspondiente a la media annata que a modo de impuesto conllevaba el pago de 800 reales. Solicitó, pues:

“[...] en atención a que no le es posible por la penuria de los tiempos hacer un desembolso semejante. Esta circunstancia unida a que V. M. se ha servido dispensar el pago correspondiente a las Damas que últimamente fueron nombradas supernumerarias hasta que entren en número, y que el recurrente no disfruta sueldo alguno por la Tesorería de la Real Casa, le hace esperar confiadamente que V. M. añadirá esta nueva gracia a la que se dignó dispensarle, cuando le concedió los honores de Médico-Cirujano de su Real Cámara.

El exponente, Señora, en la larga práctica de su profesión, ha prestado servicios útiles y beneficiosos a la humanidad, ya en las Cátedras, ya en los Hospitales y demás establecimientos de Beneficencia, ya finalmente en las aciagas y funestas circunstancias en que se vio la Capital acometida por la Epidemia [...]”.

Esta solicitud la formula conjuntamente con el Dr. D. Francisco de Paula Laplana, médico de número de los Hospitales Generales y del Establecimiento de la Inclusa de Madrid, el 27 de enero de 1844, siendo desestimada por resolución de 20 de junio del mismo año al “pertenecer estos derechos a los fondos particulares del Montepío” (finalmente abonó estos derechos y prestó juramento el 26 de marzo de 1851).

Celoso de percibir los honorarios devengados, existe un segundo escrito en este expediente palaciego, de fecha 18 de julio de 1858, en el que en su condición de Médico Honorario de la Real Cámara, Consejero Real e Inspector General de la Instrucción Pública del Reino, expone:

“Que en los años de 1854 y 1855 tuvo la alta honra de asistir a V. M., a S. M. el Rey vuestro Augusto Esposo, y a S. A. R. la Serma. Señora Infanta, entonces Princesa de Asturias, durante largo espacio de tiempo, habiendo tenido que hacer por el servicio de V. M. varios viajes a Aranjuez y al Escorial, en época en que reinando el cólera morbo en Madrid, eran sumamente peligrosos, tanto que en uno de ellos el postillón que conducía la silla de postas falleció en el camino a consecuencia de un ataque repentino y fulminante de dicha enfermedad.

Que además por los mismos años y en los siguientes, prestó el que suscribe, su asistencia facultativa a varias personas y familias, de orden de V. M., en varias ocasiones y por mucho tiempo.

Por todo lo cual, Señora, el exponente A. L. R. P. de V. M. respetuosamente suplica: se digne concederle por honorarios aquella remuneración que le dicte su Real munificencia, como se ha servido hacerlo V. M. por servicios análogos, con otros facultativos, de igual categoría, tales como el Dr. Corral, hoy Marqués de San Gregorio, el Dr. Núñez, gracia que no duda merecer de la generosidad de V. M. [...]”I.

Estos 3 personajes de la homeopatía española y madrileña quisieron liderar la naciente asociación y al no alcanzar un acuerdo, formaron dos grupos, dos corrientes, enfrentadas entre sí. De una parte, José Núñez Pernía, la Sociedad Hahnemanniana Matritense (en cuya fase inicial no toma parte el Dr. Hysern) y su Boletín Oficial, en 1846. De otra, José Sebastián Coll, Joaquín Hysern i Molleras, con sus órganos de difusión La Homeopatía, Gaceta Homeopática de Madrid, El Propagador y La Reforma Médica, que darían vida al Instituto Homeopático Español, en 1850, y la Academia Homeopática Española, en 1853, que podría considerarse continuadora del Instituto, a quienes se irá uniendo un importante grupo de médicos homeópatas.

Es una disputa ampliamente estudiada en tesis y artículos, que se cita aquí solo para no confundir estas asociaciones primeras con la creación posterior del Instituto Homeopático y Hospital de San José, en Madrid y 1878, y la Academia Médico Homeopática de Barcelona, en 1890.

El Dr. Joaquín Hysern i Molleras tuvo gran relación con el farmacéutico Ramón del Castillo —quien tenía una importante farmacia homeopática en la calle de Preciados, número 21—, y los Dres. Pío Hernández y Espeso y Andrés Merino Torija, y juntos llevarían a cabo una notable actividad periodística. Además, los 3 últimos, junto con el Dr. Robustiano de Torres Villanueva, crearon en Madrid en el año 1848 una sociedad editora de obras de homeopatía (hecho que se cita para acreditar la trascendencia que en la época ya tenía el ámbito homeopático en España)III.

El Dr. Hysern fue una persona de muy variados y amplios conocimientos en diversas ramas de la medicina y de la ciencia. Colaboró muy activamente en los primeros momentos de la actividad fotográfica en España (estudiada por Gerardo F. Kurts y se ocupó de la traducción hecha por los Dres. Hysern y Juan María Pou y Camps del manual de Daguerre y cuestiona también algunos rasgos del carácter del Dr. Hysern que le llevarían a atribuirse parte de la obra y trabajos del Dr. Pou). Con esta referencia no se pretende restar importancia al trabajo de ambos, se cita tan solo como aproximación al carácter del Dr. Hysern, a quien sus oponentes, en sus numerosas disputas, tildaban con frecuencia de “pavo” por la acumulación de méritos y bienes que solía consignar y le atribuían, incluso, la apropiación de algunas ideas ajenas.

Se atribuye también al Dr. Hysern la autoría del libro Los Dogmas de la homeopatía. Se trata realmente del discurso pronunciado en la inauguración pública de la Sociedad Hahnemanniana Matritense celebrada el 10 de abril de 1860, bajo el lema “La doctrina médica homeopática. Sus dogmas fundamentales. Sus criterios. Su propagación. Su estado actual en todas las partes del mundo. Su porvenir”8. Fue una importante sesión científica en la que también intervino el Dr. José Núñez Pernía9 y ambos discursos alcanzaron una notable difusión.

Hay otro hecho tal vez no muy conocido en la vida del Dr. Hysern, relacionado con su colega homeopático José Núñez Pernía. Cuando este regresó a Madrid el 25 de marzo de 1843, ya en calidad de Abogado del Colegio de la extinguida Chancillería de Valladolid, solicitó del Sr. Director del Colegio de Farmacia recibir el grado de Bachiller en Farmacia, acompañando los certificados requeridos a tal fin, y fue aprobado el 30 de marzo, entregándosele el diploma el 1 de abril. El 29 de octubre de 1844 realizó la prueba correspondiente al grado de Bachiller en Medicina ante el tribunal integrado por los Dres. Hysern, Mata y Obrador (prueba autorizada en virtud de la Real Orden de 6 de octubre de 1844, de la Sección de Instrucción Pública, Negociado número 1, comunicada a las autoridades académicas a través del Ministerio de la Gobernación) y José Núñez fue “aprobado por unanimidad por todos votos con la censura de Sobresaliente”. Se resolvía, además, que superado este grado se le permitiese presentarse a los ejercicios requeridos para el grado de Licenciado en Medicina, el cual se conferiría si fuese aprobado y previo el pago de los derechos correspondientes.

Esta graduación de Bachiller en Medicina fue muy criticada por estimar numerosos médicos que José Núñez no había cursado nunca los estudios que tal grado requería; los Dres. Hysern, Mata y Obrador se sintieron muy presionados y podría considerarse que, aun cuando quizás por “indicaciones de la superioridad”, se hubiesen visto inclinados a “aprobar por unanimidad de todos votos con la censura de Sobresaliente”IIIIII. El 31 de octubre de 1847, en una carta dirigida a los redactores del periódico La Verdad, manifestaban en su defensa y descargo de su honra lo siguiente:

“[...] Ustedes deben saber, pues que son médicos, que ninguna ley, ni disposición alguna de los planes ni de los reglamentos de estudios impone a los tribunales de examen el deber de inquirir la procedencia, el carácter, ni la legalidad de los cursos académicos de los laureandos, y que ninguna los autoriza a hacer por sí esta inquisición: en fin no deben Vds. ignorar tampoco, Vds. sobre todo que se consideran con derecho y suficiencia para erigirse en censores y jueces de los que fueran, poco tiempo ha, sus maestros y acaso también sus censores, que el oficio de estos tribunales se circunscribe estrictamente a examinar a los individuos que ante ellos se presentan en virtud de órdenes de las autoridades superiores, a calificarles, aprobarles o reprobarles según cuál sea el resultado del examen, y a conferir los grados a los que obtengan aprobación [...].”

No debieron sentirse con ánimos suficientes para sostener su condición de tribunal examinador, que en primera instancia confirió el grado de Bachiller en Medicina, al parecer cedieron en sus convicciones iniciales y José Núñez realizó los 2 exámenes prescritos por la ley para obtener el grado de Licenciado en Medicina ante la Universidad de BarcelonaIIIIIIIV.

Estos encontronazos entre tan relevantes homeópatas volvieron a surgir al pretender Núñez en París la condición de “Jefe de la Homeopatía en España”, con nuevo intercambio de reproches recíprocos, al que respondió José Núñez con su Manifiesto titulado “Al público”, en el que concluía:

“[...] He contestado al público; y los Sres. Hysern y consortes responderán ante los tribunales de las injurias que se permitan contra mí. Las apreciaciones que vuelvan a hacer de mis conocimientos y de mis méritos para titularme Jefe de la Homeopatía en España las contestaré con el silencio y el desprecio; porque, firme más que nunca en mis convicciones y tranquilo en mi conciencia de haber hecho todo el bien posible, ni envidio a nadie, ni temo a los envidiosos [...]”IIIIIIIVV.

Como puede apreciarse, no era fácil la convivencia entre estas 2 figuras de la homeopatía española, cada uno con importante número de seguidores. Los momentos de sosiego y acción conjunta, que también los hubo e importantes, se vieron interrumpidos con más frecuencia de la que hubiera sido deseable. En el Instituto Homeopático y Hospital de San José, al igual que en la Sociedad Hahnemanniana Matritense, de la que fue nombrado presidente honorario, queda un gran recuerdo de la fecunda labor del Dr. Joaquín Hysern i Molleras, del informe que él y el Dr. Félix Janer realizaron defendiendo la creación de Clínica y Cátedra Universitaria con carácter experimental en torno a 1850, y hondo pesar porque sus desventuras en otros campos le llevaron a morir prácticamente arruinado, inclinándonos a pensar, incluso, que su entierro en la Sacramental de San Isidro madrileña, fue costeado por las autoridades del ramo de Instrucción, con ausencia total de referencias familiares en su tumba (fig. 2).

Figura 2.

Lápida del Dr. Hysern en la Sacramental de San Isidro.

(0,16MB).

Que la tierra le sea leve y los homeópatas conserven su fructífero recuerdo, como nosotros tratamos de preservar su memoria entre nosotros.

Bibliografía
[1]
M. Bruguera i Cortada.
Médicos homeópatas en la Galería de Médicos Catalanes.
Rev Med Homeopat, 8 (2015), pp. 79-84
[2]
A. Albarracin Serra.
Joaquín Hysern y Molleras, cirujano, fisiólogo y homeópata del siglo xix [tesina de licenciatura].
Departam ento de Historia de la Medicina, (1985),
[3]
J. Nogué.
Joaquín de Hysern y Molleras.
Revista Homeopática Catalana, 7 (1883), pp. 121-124
[4]
El doctor Hysern. Boletín Clínico del Instituto Homeopático de Madrid. 1883;2:49-52.
[5]
H. Rodríguez Pinilla.
El Dr. Joaquín Hysern [conferencia dada en el Ateneo de Madrid]. La Medicina Ibera.
Revista Semanal de Medicina y Cirugía, 2 (1923), pp. 6
[6]
J.J. Fernández Sanz.
La prensa homeopática española en el siglo xix. Madrid: Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José.
Federación Española de Médicos Homeópatas, (1999),
[7]
Homeopatía Cólera-Morbo.
Gaceta de Madrid, 112 (1831), pp. 491-492
[8]
J. Hysern i Molleras.
La doctrina médica homeopática Sus dogmas fundamentales. Sus criterios. Su propagación. Su estado actual en todas las partes del mundo.
Su porvenir El Criterio Médico, 8 (1860), pp. 120-130
[9]
J. Núñez Pernía.
El Método en Medicina.
El Criterio Médico, 8 (1860), pp. 130-143

Archivo General de Palacio. Caja 513. Expediente 1.

Notario Ramón Aragón Espinosa, Madrid 5 de septiembre de 1848. AHP T. 25.114, folios 32 a 35.

Colegio de San Carlos, Año 1844. Expediente personal del Bachiller en Medicina D. José Núñez Pernía (“En él consta la Real Orden de 6 de octubre de 1844 admitiéndole en virtud de los estudios hechos en el extranjero al grado de Bachiller y Licdo. en Medicina”).

Gaceta Médica, Madrid año 1845, página 188, Sección Variedades.

Biblioteca Nacional. Sig. V.E.-994/29, 1-3.

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