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Inicio Revista Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología Factores de riesgo en fracturas de cadera trocantéricas y de cuello femoral
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Vol. 62. Núm. 2.
Páginas 134-141 (Marzo - Abril 2018)
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Vol. 62. Núm. 2.
Páginas 134-141 (Marzo - Abril 2018)
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DOI: 10.1016/j.recot.2017.09.002
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Factores de riesgo en fracturas de cadera trocantéricas y de cuello femoral
Risk factors for trochanteric and femoral neck fracture
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A.R. Díaza, P.Z. Navasb,
Autor para correspondencia
pzn@uma.es

Autor para correspondencia.
a Graduado en Medicina, Área de Traumatología, Facultad de Medicina, Málaga
b FEA COT, Unidad de Cadera, HCU Virgen de la Victoria, Facultad de Medicina, Málaga
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Estadísticas
Figuras (1)
Tablas (4)
Tabla 1. Distribución de fracturas de cadera trocantéricas y cervicales según la edad en la población de estudio
Tabla 2. Lugar en el que se produjeron las fracturas de cadera cervicales y trocantéricas en la población de estudio
Tabla 3. Causa externa asociada a las fracturas de cadera cervicales y trocantéricas en la población de estudio
Tabla 4. Comorbilidades y estilo de vida en pacientes con fracturas de cadera cervicales y trocantéricas en la población de estudio
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Resumen
Introducción y objetivos

Las diferencias entre los dos tipos principales de fractura de la extremidad proximal del fémur, trocantérica y cervical, siguen siendo un tema de estudio, pudiendo ser clave para un mejor conocimiento de su fisiopatología y prevención. El objetivo de este trabajo es determinar si existen diferencias epidemiológicas en la distribución de factores de riesgo asociados a la fractura de cadera entre estas dos entidades.

Pacientes y método

Estudio descriptivo transversal que incluyó 428 pacientes mayores de 65 años ingresados por fractura trocantérica o cervical durante 2015, de los cuales se registraron el sexo, edad, diagnósticos previos, causas externas asociadas a la fractura y lugar del suceso.

Resultados

Presentaron fractura cervical 220 (51,4%) y trocantérica 208 (48,6%) pacientes. La edad media fue superior en la fractura trocantérica, viéndose un aumento constante con la edad únicamente en dicha fractura y en mujeres. La fractura cervical presentó asociación significativa con la enfermedad cerebrovascular (p=0,039) y la fractura trocantérica con la caída accidental (p=0,047) y presencia de 5-9 patologías previas (p=0,014). El análisis de regresión logística mantuvo esta asociación en el caso de enfermedad cerebrovascular (OR 2,6, IC95% 1,1-6,4) y presencia de 5-9 patologías (OR 1,5, IC95% 1,1-2,3).

Conclusiones

La fractura trocantérica se asocia a edades más avanzadas en mujeres, 5-9 patologías previas y caída accidental. La enfermedad cerebrovascular muestra mayor prevalencia en fracturas cervicales.

Palabras clave:
Fractura de cadera
Fractura cervical
Fractura trocantérica
Factores de riesgo
Comorbilidades
Estilo de vida
Abstract
Introduction and objectives

The differences between the two main types of fracture of proximal end of the femur, trochanteric and cervical fractures, are still a subject of study, and could be the key to a better understanding of its pathophysiology and prevention. The aim of this study is to determine whether epidemiological differences in the distribution of risk factors associated with hip fracture exist between these two entities.

Patients and method

A descriptive cross-sectional study of 428 patients over the age of 65 admitted for trochanteric or cervical fractures in 2015, in which gender, age, previous diagnosis, external causes associated with fracture and place of the event were recorded.

Results

There were 220 patients with a cervical fracture (51.4%) and 208 patients with a trochanteric fracture (48.6%). The average age was higher in the trochanteric fracture, observing a constant increase with age only in women with trochanteric fractures. Cervical fracture showed a significant association with cerebrovascular disease (p=0.039) and trochanteric fracture with accidental falls (p=0.047) and presence of 5-9 previous diseases (p=0.014). A regression analysis maintained this association in the case of a cerebrovascular disease (OR 2.6, 95%CI 1.1-6.4) and the presence of 5-9 diseases (OR 1.5, 95%CI 1.1-2.3).

Conclusions

Trochanteric fractures are associated with women patients of more advanced ages, 5-9 previous diseases and accidental falls. Cerebrovascular disease shows a higher prevalence in cervical fractures.

Keywords:
Hip fracture
Cervical fracture
Trochanteric fracture
Risk factors
Comorbidities
Lifestyle
Texto completo
Introducción

La fractura de cadera tiene un gran impacto en la supervivencia, morbilidad y calidad de vida de aquellas personas que la sufren, suponiendo un importante gasto económico sanitario y social que va en aumento en países desarrollados como España1, debido al progresivo envejecimiento de nuestra población y a la estrecha relación de estas fracturas con la edad, siendo de suma importancia un mayor conocimiento de esta grave enfermedad, de su fisiopatología y factores de riesgo, para poder llevar a cabo medidas preventivas eficaces que permitan controlar esta tendencia.

La fractura de la extremidad proximal del fémur (FEPF) es una patología compleja a cuya etiología se han asociado múltiples factores de riesgo como la edad avanzada, sexo femenino, raza blanca, inactividad física, consumo de alcohol y tabaco, benzodiacepinas, anticonvulsivantes, accidente cerebrovascular, diabetes, osteoporosis, hipertiroidismo y otras enfermedades crónicas2. Sin embargo, la mayoría de estudios consideran a los pacientes con fractura de cadera como una población homogénea, sin discriminar entre los dos principales tipos de fractura según su localización anatómica, las fracturas trocantéricas (extracapsulares) y cervicales (intracapsulares), existiendo cada vez mayor evidencia de las importantes diferencias en los factores de riesgo que intervienen en la etiopatogenia de estas dos entidades.

Las fracturas trocantéricas se asocian típicamente a pacientes de mayor edad3, con fracturas vertebrales previas y menor densidad ósea; sugiriendo mayor relación con la osteoporosis4, a un peor estado de salud previo a la fractura3, menores niveles de vitamina D, mayor elevación de PTH en respuesta a la hipovitaminosis D5, accidente cerebrovascular previo6 o tabaquismo7. Por otro lado, las fracturas cervicales de cadera se han asociado a pacientes con mayor altura8 y peso9, a una menor elevación de la PTH en respuesta a la hipovitaminosis D, enfermedad de Parkinson5, terapia estrogénica3, hipertensión arterial, terapia antihipertensiva6 y a variantes en la morfología de la cadera4,9 en lugar de a su densidad ósea.

Todos estos datos parecen indicar que las fracturas de cadera trocantéricas y de cuello femoral responden a procesos fisiopatológicos distintos, en los que intervienen de forma diferente estos factores de riesgo.

Objetivos del estudio

El objetivo principal de este trabajo es determinar si existen diferencias epidemiológicas en la distribución de los factores de riesgo asociados a la FEPF entre las fracturas trocantéricas y cervicales en los pacientes ingresados en el Hospital durante el año 2015, para de esta forma tener un mayor conocimiento del riesgo de padecer una fractura de cadera trocantérica o cervical y poder llevar a cabo medidas más específicas y eficaces en su prevención.

Los objetivos secundarios de este trabajo son analizar si variables demográficas como la edad y el sexo o determinados hábitos de estilo de vida asociados a la FEPF difieren entre estas dos entidades. Estudiar si algunas de las comorbilidades con un papel más relevante entre los factores de riesgo de la FEPF, así como las causas externas asociadas a la fractura y la localización en que éstas se produjeron, presentan una mayor asociación con la fractura de cadera trocantérica o cervical.

Pacientes y métodoSelección de la muestra

El trabajo realizado es un estudio descriptivo transversal. La población diana son aquellas personas mayores de 65 años con factores de riesgo asociados a la fractura de la extremidad proximal del fémur.

La población accesible para el estudio fueron los pacientes ingresados en el hospital durante el año 2015 por una fractura de cadera, habiendo ingresado en nuestro centro un total de 489 pacientes que cumplieron con estas condiciones.

La muestra seleccionada fueron aquellos pacientes mayores de 65 años tipificados mediante el sistema de clasificación internacional de enfermedades y lesiones CIE-9- MC como fractura femoral. Se incluyeron en el grupo de fracturas trocantéricas aquellas clasificadas como fracturas cerradas de trazo intertrocantéreo, trocantéreo mayor, trocantéreo menor y no especificado (CIE-9-MC 820.20 y 820.21), y como fractura cervical femoral aquellas clasificadas como fracturas cerradas de trazo intracapsular, de base del cuello femoral o sección cervicotrocantérica, sección

subcapital y parte no especificada del cuello del fémur cerrada (CIE-9-MC 820.00, 820.03, 820.09 y 820.89).

Los criterios de exclusión aplicados fueron: pacientes que presentaron fractura de cabeza femoral o subtrocantérica, fracturas por traumatismos de alta energía, fracturas por accidentes de tráfico, fracturas múltiples y fracturas patológicas. Cumplieron estos criterios y fueron excluidos del estudio un total de 61 pacientes, siendo la muestra final de 428 pacientes.

En la muestra seleccionada se registraron los siguientes datos: número de historia clínica, edad, sexo, fecha de ingreso y alta, procedimientos realizados, causas externas asociadas a la fractura, lugar de la fractura y diagnósticos presentes en su historia clínica tipificados mediante el sistema de clasificación CIE-9-MC.

Variables del estudio

Las variables dependientes a contrastar fueron el tipo de FEPF: trocantérica o cervical. Las variables independientes analizadas fueron: la edad y el sexo, lugar en que se produjo la fractura y las causas asociadas a ésta. Para comparar el estado de salud previo, se agruparon según presentaran 0-4, 5-9 o > 10 comorbilidades al ingreso. Las comorbilidades específicas analizadas fueron: hipertensión arterial (HTA), infarto agudo de miocardio (IAM), insuficiencia cardíaca, enfermedad cerebrovascular (ECV), accidente isquémico transitorio, diabetes mellitus tipo 2 (DM 2), hiperlipidemia, osteoporosis, fractura vertebral previa, enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, depresión, psicosis orgánica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma, insuficiencia renal crónica, problemas de visión e hipotiroidismo. Los factores de estilo de vida analizados fueron el sobrepeso y obesidad, abuso de tabaco e historia personal de tabaquismo, internamiento en residencia, postración en cama y limitación física.

Análisis estadístico

Para realizar el análisis estadístico, las variables cuantitativas se expresan como media ± desviación estándar y los datos cualitativos como frecuencias absolutas y porcentajes. Para el contraste de variables dicotómicas se utilizó el test exacto de Fisher y para variables continuas el test T de Student. Para comparar la variación de la incidencia de ambos tipos de fractura con la edad, se dividió la muestra en intervalos de 65-75, 76-85 y > 85 años y se utilizó el test χ2. Para realizar una estimación menos sesgada de la relación entre la variable dependiente (tipo de fractura) y aquellas variables independientes que hubieran mostrado una asociación estadísticamente

significativa, se incluyeron en un estudio de regresión logística multivariante junto con otros posibles factores de confusión como el sexo y la edad. Se consideraron las diferencias como estadísticamente significativas con un valor de p<0,05. Los datos fueron analizados utilizando el paquete estadístico SPSS 23.0 y el software GraphPad QuickCalcs10.

ResultadosDistribución de la variable dependiente

De los 428 pacientes ingresados por FEPF incluidos en el estudio, 208 (48,6%) presentaron una fractura trocantérica, de las cuales 204 fueron descritas como fracturas de trazo trocantéreo cerrado y 4 de trazo intertrocantéreo cerrado. Por otro lado, 220 pacientes (51,4%) presentaron una fractura transcervical, de las cuales 154 fueron descritas como del cuello del fémur cerrada, 28 como fracturas transcervicales cerradas de base del cuello, 37 como otras fracturas transcervicales cerradas y 1 como fractura transcervical cerrada de trazo intracapsular no especificado.

Correlación entre el tipo de fractura y variables demográficas como edad y sexo

La media de edad de la población estudiada fue de 82,74 años. En el caso de la fractura trocantérica la media de edad de presentación (83,4 ± 7,2) fue superior a la presentada por las fracturas cervicales (82,1 ± 7,5), si bien, esta diferencia no alcanzó significación estadística (p=0,073). En la tabla 1 se muestra la distribución de ambos tipos de fractura según la edad en intervalos de 65-75, 76-85 y > 85 años, sin mostrar diferencias significativas entre ambas fracturas. Puede observarse que, en el caso de las fracturas de cuello femoral, la máxima incidencia se dio en el grupo de edad de 76- 85 años, siendo menor en edades más avanzadas, mientras que en el caso de las fracturas trocantéricas existe un aumento constante de la incidencia a medida que aumenta la edad.

Tabla 1.

Distribución de fracturas de cadera trocantéricas y cervicales según la edad en la población de estudio

Edad  Cervical  Trocantérica  Razón C/Ta 
65-75  42 (19,1%)  33 (15,9%)  1,27 
76-85  102 (46,4%)  85 (40,9%)  1,2 
> 86  76 (34,5%)  90 (43,3%)  0,84 

Los datos se expresan como frecuencias absolutas (porcentaje de cada grupo).

a

Razón C/T: razón entre fracturas cervicales y trocantéricas.

En cuanto al género de los pacientes, 112 (26,2%) fueron varones, mientras que 315 (73,6%) fueron mujeres y en un paciente no se registró el sexo. El predominio del sexo femenino fue similar tanto en fracturas cervicales (74,5%) como trocantéricas (72,6%).

Al analizar la distribución de ambos tipos de fractura en función del sexo y la edad encontramos una tendencia en el caso de las mujeres (fig. 1), observándose una mayor incidencia de fracturas trocantéricas a medida que progresa la edad, dándose el mayor porcentaje de fracturas trocantéricas en las pacientes mayores de 85 años, mientras que en el caso de las fracturas de cuello femoral predominaron en el grupo de 76-85 años. En el sexo masculino no se observó esta progresión con la edad ni en las fracturas trocantéricas ni en las cervicales, dándose la mayor incidencia de ambas fracturas en el grupo de edad comprendido entre los 76-85 años.

Figura 1.

Distribución de fracturas de cadera trocantéricas y cervicales por sexo y edad en la población de estudio.

Los porcentajes representan la proporción de fracturas cervicales y trocantéricas en mujeres (A) y hombres (B) dentro de cada intervalo de edad.

(0,21MB).
Análisis de causas externas asociadas y lugar de acontecimiento de la fractura

En la tabla 2 se muestran las causas externas asociadas al evento principal, es decir, el tipo de FEPF. No se observaron diferencias entre ambos tipos de fractura respecto al lugar en el que éstas se produjeron (hogar, residencia, calle o lugar no especificado).

Tabla 2.

Lugar en el que se produjeron las fracturas de cadera cervicales y trocantéricas en la población de estudio

Lugar de la fracturaTipo de fractura
Cervical  Trocantérica  Valor p 
Caída en el hogar  50 (22,7%)  57 (27,4%)  0,267 
Caída en la calle  7 (3,2%)  11 (5,3%)  0,339 
Caída en residencia  7 (3,2%)  2 (1%)  0,177 
Lugar no especificado  156 (70,9%)  138 (66,3%)  0,348 

Los datos se expresan como frecuencias absolutas (porcentaje de cada grupo).

En la tabla 3 aparecen las causas asociadas a la fractura. La caída accidental se asoció de forma significativa a las fracturas trocantéricas (p=0,047) mientras que no se observaron diferencias en aquellas producidas como resultado de una reacción anormal por implantación de un dispositivo interno, cuidados médicos, efecto adverso a fármacos o causas no especificadas.

Tabla 3.

Causa externa asociada a las fracturas de cadera cervicales y trocantéricas en la población de estudio

Causa externaTipo de fractura
Cervical  Trocantérica  Valor p 
Caída accidental  178 (80,9%)  183 (88%)  0,047 
Reacción anormal por implantación de dispositivo interno  9 (4,1%)  6 (2,9%)  0,603 
Reacción anormal por técnica de cuidado médico  3 (1,4%)  1 (0,5%)  0,624 
Causa no especificada  30 (13,6%)  16 (7,7%)  0,061 
Efecto adverso medicamentoso  2 (1%)  0,236 

Los datos se expresan como frecuencias absolutas (porcentaje de cada grupo).

Análisis de comorbilidades y factores de estilo de vida asociados a fractura de cadera

En la tabla 4 se presenta el análisis de las patologías y estilo de vida asociados a las FEPF. En cuanto al número de comorbilidades presentes al ingreso, únicamente se observó asociación entre las fracturas trocantéricas y el grupo que presentaba 5-9 comorbilidades previas (p=0,014). La enfermedad cerebrovascular presentó una prevalencia significativamente superior en aquellos pacientes con fractura de cuello femoral (p=0,039); el resto de patologías neurológicas y psiquiátricas analizadas no alcanzaron significación estadística, si bien casi todas tuvieron una mayor prevalencia en los pacientes con fractura de cadera cervical, sobre todo la enfermedad de Parkinson. La prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular (HTA, DM e hiperlipemia) fueron muy similares en ambos grupos, aunque patologías cardiovasculares como el IAM o la insuficiencia cardíaca presentaron una mayor prevalencia en los pacientes con fractura de cadera cervical; por el contrario patologías como la osteoporosis, fracturas vertebrales, asma o hipotiroidismo fueron más prevalentes en la población con fractura de cadera trocantérica, sin alcanzar asociación significativa ninguna de ellas. Tampoco se observó una asociación estadísticamente significativa entre el tipo de fractura y el tabaquismo, limitación física, postración en cama o internamiento en residencia.

Tabla 4.

Comorbilidades y estilo de vida en pacientes con fracturas de cadera cervicales y trocantéricas en la población de estudio

CaracterísticasTipo de fractura
Cervical  Trocantérica  Valor p   
Comorbilidades
0-4  73 (33,2%)  57 (27,4%)  0,208   
5-9  77 (35%)  98 (47,1%)  0,014   
> 10  70 (31,8%)  53 (25,5%)  0,165   
Comorbilidades específicasCIE-9-MC 
HTA  123 (55,9%)  114 (54,8%)  0,066  401.9 
Diabetes mellitus tipo 2  68 (30,9%)  60 (28,8%)  0,673  250 
Hiperlipidemia  43 (19,5%)  42 (20,2%)  0,904  272.4 
IAM  11 (5%)  5 (2,4%)  0,204  410 y 412 
Insuficiencia cardíaca  25 (11,4%)  16 (7,7%)  0,250  428 
AIT  20 (9,1%)  20 (9,6%)  0,869  V12.54 
IRC  24 (10,9%)  22 (10,6%)  1,000  585 
Osteoporosis  20 (9,1%)  23 (11,1%)  0,524  733.00 
Fractura vertebral  5 (2,3%)  9 (4,3%)  0,283  733.13 
Depresión  31 (14,1%)  24 (11,5%)  0,472  301.12 y 331 
Parkinson  9 (4,1%)  3 (1,4%)  0,142  332 
Alzheimer  27 (12,3%)  24 (11,5%)  0,882  331.0 
Psicosis orgánica  40 (18,2%)  39 (18,8%)  0,901  290-294 
Enfermedad cerebrovascular  18 (8,2%)  7 (3,4%)  0,039  430-438 
EPOC  17 (7,7%)  18 (8,7%)  0,729  491-492 y 496 
Asma  7 (3,2%)  12 (5,8%)  0,243  493 
Hipotiroidismo  18 (8,2%)  25 (12,0%)  0,201  244 
Defecto visual  11 (5%)  12 (5,8%)  0,831  361-362 y 366-369 
Estilo de vidaCIE-9-MC 
Tabaquismo  16 (7,3%)  13 (6,3%)  0,705  305.1 y v15.82 
Sobrepeso y obesidad  15 (6,8%)  11 (5,3%)  0,549  278 
Limitación física  12 (5,5%)  6 (2,9%)  0,231  V49.87 
Postración cama  11 (5%)  5 (2,4%)  0,204  V49.84 
Internamiento en residencia  20 (9,1%)  14 (6,7%)  0,379  V60.6 

HTA: Hipertensión arterial; IAM: infarto agudo de miocardio; AIT: accidente isquémico transitorio; IRC: insuficiencia renal crónica; EPOC: enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Los datos se expresan como frecuencias absolutas (porcentaje de cada grupo).

Análisis de regresión logística

Se incluyeron como variables independientes aquellas que mostraron una asociación significativa, es decir, la enfermedad cerebrovascular, presentar de 5-9 patologías previas y la caída accidental como causa de la fractura, así como otras variables que pudieran condicionar la relación entre estos factores y el tipo de fractura, como el sexo y la edad. Se asoció con sufrir una fractura cervical la variable ECV (p=0,046 OR 2,6, IC al 95% 1,1-6,4) y con la fractura trocantérica presentar 5-9 patologías (p=0,043 OR 1,5, IC al 95% 1,1-2,3), es decir, tener una ECV aumenta más del doble la probabilidad de sufrir una fractura cervical en lugar de una trocantérica, y presentar 5-9 patologías aumenta 1,5 veces la probabilidad de sufrir una fractura trocantérica en lugar de una cervical en la muestra analizada.

Discusión

La fractura de cadera es un problema de salud prioritario, siendo capaz por sí sola de aumentar hasta cinco veces la mortalidad en hombres y tres veces en mujeres el primer año, con una mortalidad significativamente más alta en comparación con la población general hasta 12 años después de la fractura11. Muchos autores defienden la necesidad de analizar de forma separada los dos tipos principales de FEPF, las fracturas trocantéricas y cervicales, para un mejor conocimiento de su fisiopatología, si bien, en ocasiones los resultados obtenidos en estos trabajos difieren entre ellos, señalando la necesidad de nuevos estudios que aborden este tema. Por ello, nuestro objetivo es analizar si en nuestra población existen diferencias en los factores asociados a la fractura de cadera entre estos dos tipos de fractura, para una mejor evaluación de su riesgo y abordaje de su prevención.

Algunas investigaciones apoyan que la fractura trocantérica se asocia a una edad más avanzada que la fractura cervical3,12. Sin embargo, en nuestro trabajo a pesar de que la media de edad fue superior en el grupo de pacientes con fractura trocantérica, esta asociación no alcanzó la significación estadística, resultado similar al obtenido por Stewart et al6 en su trabajo. Una posible causa de ello puede ser la menor muestra de nuestro estudio (n=428) y el anteriormente mencionado (n=310)6 en comparación con los trabajos de Fox et al3 (n=923) y Fisher et al12 (n=761), en los que sí se estableció dicha asociación. A pesar de ello, sí se puso de manifiesto una relación entre las fracturas trocantéricas y edades más avanzadas, observándose en las fracturas trocantéricas incidencias progresivamente mayores en grupos de mayor edad, así como la inversión de la razón C/T, pasando de ser 1,27 en el grupo más joven (65-75 años), a 0,85 en mayores de 85 años. Esta relación puede atribuirse a la pérdida ósea propia del envejecimiento, a la que es más susceptible la zona trocantérica femoral debido a la mayor cantidad de hueso trabecular (70-90%), en comparación con la estructura del cuello femoral, con una mayor cantidad de hueso cortical, cuya fractura se asocia a otros factores menos relacionados con la edad o densidad ósea, como una mayor longitud o menor anchura del cuello femoral o un mayor ángulo del eje del cuello femoral4.

Al analizar la influencia del sexo en ambos tipos de fractura hallamos un aumento progresivo de la incidencia de fracturas trocantéricas con la edad en las mujeres, fenómeno que no se observó en los hombres, lo cual sí que concuerda con la literatura previa13. Este mayor riesgo de sufrir una fractura trocantérica en lugar de una cervicalen edades avanzadas entre mujeres puede ser reflejo de la mayor pérdida de hueso trabecular con la edad en este género en comparación con los hombres, lo que puede estar influenciado por el mayor recambio óseo o turn-over del hueso trabecular, haciéndolo más sensible a factores hormonales y metabólicos, y por tanto al déficit estrogénico asociado al envejecimiento en mujeres9.

Las fracturas trocantéricas se han asociado a pacientes con un peor estado de salud previo, un ejemplo es el estudio de Fox et al3 en el que esta fractura se asoció significativamente a un mayor número de comorbilidades (> 4). En nuestro trabajo sí se observó una asociación significativa entre las fracturas trocantéricas y el grupo de pacientes que presentaron de 5-9 comorbilidades asociadas (p=0,014), mientras que no hubo asociación como cabría esperar en el grupo de pacientes con > 10 comorbilidades. Analizando las patologías específicas presentes en los tres grupos establecidos según el número de comorbilidades, todas tuvieron una frecuencia muy similar en ambos tipos de fractura salvo la osteoporosis, que en el grupo de 5-9 comorbilidades fue mucho mayor en los pacientes con fractura trocantérica que en aquellos con fractura cervical, y por ello puede que únicamente este grupo de 5-9 comorbilidades se asociara significativamente a las fracturas trocantéricas y no el grupo con > 10 patologías, que a priori presentarían un peor estado de salud y mayor fragilidad.

Debido a la mayor cantidad de hueso trabecular presente en la zona trocantérica, las fracturas en esta zona se han relacionado típicamente con un hueso más osteoporótico y con fracturas vertebrales previas4,9, debido a la similar composición ósea de las vértebras, sin embargo nuestros resultados no permiten apoyar o refutar esta teoría, ya que aunque tanto el diagnóstico de osteoporosis como las fracturas vertebrales fueron más frecuentes en las fracturas trocantéricas, no fue posible establecer una relación significativa. Esto puede deberse a la comparación únicamente de los diagnósticos establecidos de osteoporosis en ambos grupos en lugar de comparar los niveles de DMO (densidad mineral ósea), como realizaron otros estudios4,6,9 que sí evidenciaron niveles significativamente menores en los pacientes con fractura trocantérica.

Otra patología asociada a un mayor riesgo de sufrir una fractura de cadera es el accidente cerebrovascular. Sin embargo, pocos artículos analizaron su asociación específica a cada tipo de fractura de cadera y en ninguno de los estudios previos se encontró esta asociación entre enfermedad cerebrovascular y fractura de caderacervical. Por el contrario, otros trabajos como el de Stewart et al6 establecieron la relación opuesta con la fractura trocantérica, justificando dicha relación por una caída más violenta debido a la falta de respuesta de defensa a la caída asociada al ACV.

Los resultados obtenidos al analizar los factores de riesgo de fractura de cadera asociados al estilo de vida concuerdan con estudios previos en los que no se encontraron diferencias significativas entre estos factores y ambos tipos de fractura5,12. Otros trabajos como el de Määttä et al7 sí establecieron asociación entre el tabaquismo y la fractura trocantérica debido a la posible interacción del tabaco con el metabolismo óseo, aunque el propio estudio refiere que esta asociación estaba limitada por el pequeño número de fracturas trocantéricas (n=31) y cervicales (n=49).

Un hallazgo interesante fue el claro predominio del hogar como lugar en que se produjo la caída en ambas fracturas. Esto puede deberse a que la edad avanzada y la presumible mayor fragilidad de la muestra estudiada ocasione que pasen más tiempo en el hogar, por lo que podría ser interesante para futuros estudios analizar factores de riesgo asociados específicamente a las caídas en el hogar, aunque estos resultados deben interpretarse con cautela debido a que no se especificó el lugar de la caída en un importante porcentaje de ambos tipos de fractura.

El estudio de las causas externas asociadas mostró una relación entre la caída accidental y la fractura trocantérica (p=0,047), lo que tiene sentido si consideramos que éste es un grupo de pacientes que, como se ha comentado anteriormente, tiene una mayor edad y fragilidad ósea, por tanto al absorber el golpe en la zona trocantérea (el trocánter mayor es el lugar que más frecuentemente recibe el impacto en ancianos) provocaría la fractura a este nivel a diferencia de lo que ocurre en huesos más fuertes, en los que la energía del impacto puede transmitirse a la región femoral cervical4, aunque el mayor porcentaje de causas no especificadas en fracturas cervicales es un posible factor a tener en cuenta a la hora de interpretar este resultado.

Limitaciones del estudio

Nuestro trabajo presenta algunas limitaciones. Al ser un estudio transversal no permite establecer relaciones causales entre las comorbilidades y el tipo de fractura. Variables como el IMC, DMO, geometría de la cadera o el tratamiento de los pacientes no han sido incluidas en el estudio y pueden influir en el tipo de FEPF. La base de datos utilizada tampoco recoge de forma precisa el consumo de tabaco o el grado de

limitación física. Otros factores como el alcoholismo, hipertiroidismo o hipovitaminosis D no han podido ser incluidos debido a la baja prevalencia en la muestra seleccionada. Tampoco podemos descartar la posible interacción de otras comorbilidades no valoradas, si bien, para disminuir este posible error se han incluido en el estudio aquellas típicamente asociadas como factor de riesgo de fracturas de cadera y otras incluidas en estudios comparativos previos similares al nuestro.

Conclusiones

Las fracturas trocantéricas se presentan en edades más avanzadas entre mujeres que entre hombres.

En el caso de las fracturas trocantéricas se observa una mayor asociación con la caída accidental como causa de la fractura.

En el grupo de fracturas trocantéricas existe una asociación con la presencia de 5-9 comorbilidades previas al ingreso.

La enfermedad cerebrovascular se asocia significativamente a fracturas de cadera de cuello femoral a diferencia de aquellas que se localizan en la región trocantérea.

Nivel de evidencia

Nivel de evidencia IV.

Responsabilidades éticasProtección de personas y animales

Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.

Confidencialidad de los datos

Los autores declaran que han seguido los protocolos de su centro de trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.

Derecho a la privacidad y consentimiento informado

Los autores declaran que en este artículo no aparecen datos de pacientes.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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