Los abscesos hepáticos constituyen el tipo más frecuente de absceso visceral. Entre los factores de riesgo se incluyen la diabetes mellitus, las enfermedades hepatobiliares, el trasplante hepático y el uso de inhibidores de la bomba de protones. El diagnóstico se basa en técnicas de imagen y cultivos microbiológicos. El objetivo del estudio fue evaluar las características clínico-epidemiológicas y microbiológicas de los abscesos hepáticos y su repercusión en el pronóstico del paciente.
MétodosEstudio observacional retrospectivo realizado en 132 pacientes diagnosticados de abscesos hepáticos entre 2011 y 2022 en un hospital español. Se compararon variables clínicas, analíticas y microbiológicas, evaluando predictores de mortalidad por regresión logística y supervivencia según actitud terapéutica mediante Cox.
ResultadosEl sexo femenino y la enfermedad biliar se asociaron a un mayor número de abscesos hepáticos. Los cultivos de absceso resultaron más eficaces para el diagnóstico que los hemocultivos. Los hemocultivos polimicrobianos fueron más prevalentes en los pacientes con antecedente de cáncer colorrectal. El drenaje percutáneo precoz redujo la estancia hospitalaria y la antibioterapia de amplio espectro disminuyó la necesidad de cirugía. La mortalidad intrahospitalaria fue del 15,1%, y se asoció de forma independiente con diabetes mellitus, tamaño del absceso e infección polimicrobiana; la cirugía se relacionó con mayor riesgo de mortalidad frente al drenaje.
ConclusionesLos cultivos de absceso hepático son fundamentales para orientar la antibioterapia, especialmente ante la elevada prevalencia de infecciones polimicrobianas. La mortalidad se relaciona con comorbilidades específicas y hallazgos microbiológicos. El drenaje precoz y la antibioterapia de amplio espectro mejoran el pronóstico.
Liver abscesses are the most common type of visceral abscess. Risk factors include diabetes mellitus, hepatobiliary diseases, liver transplantation, and proton pump inhibitor use. Diagnosis relies on imaging techniques and microbiological cultures. The aim of the study was to evaluate the clinical-epidemiological and microbiological characteristics of liver abscesses and their impact on patient prognosis.
MethodsRetrospective observational study conducted on 132 patients diagnosed with liver abscesses from 2011 to 2022 in a single hospital in Spain. Clinical, laboratory, and microbiological variables were compared, assessing mortality predictors using logistic regression and survival by treatment strategy using Cox regression.
ResultsFemale sex and biliary disease increase the risk of multiple liver abscesses. Liver abscess cultures are more effective for diagnosis than blood cultures. Polymicrobial blood cultures are more common in patients with a history of colorectal cancer. Early percutaneous drainage reduced hospitalization time, and broad-spectrum antibiotic therapy decreased the need for surgery. The in-hospital mortality rate was 15.1%, and was independently associated with diabetes mellitus, abscess size, and polymicrobial infection; surgery was linked to a higher mortality risk compared with drainage.
ConclusionsLiver abscess cultures are crucial for guiding antibiotic therapy, particularly given the high prevalence of polymicrobial infections. Mortality is linked to specific comorbidities and microbial findings. Early drainage and broad-spectrum antibiotics improve clinical outcomes.
Los abscesos hepáticos constituyen la mayoría de los abscesos viscerales, siendo los de etiología bacteriana o piógena los más prevalentes. Su incidencia anual es de 2,3 casos por cada 100.000 habitantes, con una mortalidad en países desarrollados que oscila entre el 2 y el 31%, según distintas series. Entre los principales factores de riesgo se incluyen la diabetes mellitus, enfermedades hepatobiliares, trasplante hepático y el uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP).1–3
El cuadro clínico se caracteriza por la presencia de síntomas inespecíficos, como fiebre y dolor abdominal localizado en el cuadrante superior derecho. Su diagnóstico se fundamenta en pruebas de imagen, principalmente la ecografía y tomografía computarizada (TC)4; además de hemocultivos y aspiración del contenido del absceso para cultivo microbiológico. La mayoría de abscesos piógenos presentan una etiología polimicrobiana, siendo Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae los patógenos más frecuentemente aislados.5
Los índices neutrófilo/linfocito (INL), plaqueta/linfocito (IPL) e índice de inmunidad e inflamación sistémica (IIS) han sido propuestos como biomarcadores inflamatorios de interés. Aunque su aplicación en la práctica clínica diaria es limitada, diversos estudios han demostrado su utilidad en la evaluación de enfermedades oncológicas e infecciosas, permitiendo predecir la gravedad y mortalidad.6,7
El abordaje terapéutico de los abscesos hepáticos incluye antibioterapia de amplio espectro, con o sin drenaje percutáneo o quirúrgico, dependiendo del tamaño, número y accesibilidad de las lesiones, así como de las comorbilidades del paciente.8,9
Los determinantes pronósticos de los abscesos hepáticos incluyen las comorbilidades preexistentes del paciente y las características clínico-epidemiológicas y microbiológicas de la lesión. La identificación temprana de estos factores permite optimizar las estrategias terapéuticas y mejorar los desenlaces clínicos.10
ObjetivosEl presente estudio tiene como objetivo analizar las características clínico-epidemiológicas y microbiológicas de una serie de abscesos hepáticos, determinar la relación de estas con la epidemiología del paciente e identificar posibles factores pronósticos.
MétodosSe realizó un estudio observacional retrospectivo de los pacientes ingresados con diagnóstico de absceso hepático en un hospital de segundo nivel en España entre enero de 2011 y diciembre de 2022.
Los datos fueron obtenidos de los registros electrónicos hospitalarios, utilizando el código K75.0 de la Clasificación Internacional de Enfermedades 10ª revisión (CIE-10) para identificar a los pacientes dados de alta con diagnóstico de absceso hepático en los 12 años de estudio.
Se incluyeron en el estudio aquellos pacientes en los que las pruebas de imagen evidenciaron una o múltiples lesiones compatibles con absceso hepático, habiéndose descartado otras etiologías mediante la evaluación de la historia clínica y estudios complementarios.
Para el análisis de mortalidad se clasificaron los pacientes en 2 grupos: «mejoría» (aquellos que fueron dados de alta) y «exitus» (pacientes que fallecieron durante la hospitalización). Se compararon los datos demográficos, antecedentes personales, parámetros de laboratorio, características clínico-epidemiológicas y microbiológicas de los abscesos, y la estrategia terapéutica empleada en cada grupo.
Se consideraron antibióticos de amplio espectro aquellos que incluyeron piperacilina-tazobactam, carbapenémicos, cefalosporinas de tercera/cuarta generación, combinaciones de quinolonas con otros agentes, así como esquemas con metronidazol, linezolid o antifúngicos. Por el contrario, se clasificaron como de espectro reducido la amoxicilina con o sin ácido clavulánico, las cefalosporinas de primera/segunda generación y las quinolonas en monoterapia.
Análisis estadísticoLas variables cuantitativas se compararon con la prueba t de Student, el análisis de la varianza (ANOVA) o la correlación de Pearson, y se expresaron como media±desviación estándar. Las variables cualitativas se compararon utilizando el test de Chi-cuadrado o la prueba exacta de Fisher y se expresaron en valores absolutos y porcentajes. Se realizó un análisis multivariante mediante regresión logística para identificar predictores independientes de mortalidad, así como un modelo de regresión de Cox para evaluar la asociación entre la actitud terapéutica y la supervivencia. Se estableció un nivel de significación estadística de α=0,05. El análisis estadístico se llevó a cabo utilizando el software SPSS® Statistics v.26.
ResultadosLas características epidemiológicas de los 132 pacientes ingresados por absceso hepático se recogen en la tabla 1.
Datos demográficos y comorbilidad de los pacientes ingresados con diagnóstico de absceso hepático
| Características | Total (n=132) |
|---|---|
| Edad (años), media±DE | 71±15,7 |
| Sexo, n (%) | |
| Varones | 83 (62,9) |
| Mujeres | 49 (37,1) |
| Días de ingreso, media±DE | 19,77±13,7 |
| Desenlace hospitalario, n (%) | |
| Mejoría | 112 (84,8) |
| Exitus | 20 (15,2) |
| Reingreso por el mismo motivo, n (%) | 36 (27,3) |
| Antecedentes personales, n (%) | |
| Diabetes mellitus | 46 (34,8) |
| IBP habitual | 67 (50,8) |
| Absceso hepático previo | 22 (16,7) |
| Enfermedad pancreática | 31 (23,5) |
| Enfermedad hepática | 27 (20,5) |
| Enfermedad biliar | 59 (44,7) |
| CPRE previa | 40 (30,3) |
| Cirugía abdominal previa (total) | 70 (53) |
| Páncreas y vía biliar | 26 (19,7) |
| Colorrectal | 22 (16,7) |
| Estómago/intestino delgado | 6 (4,5) |
| Hígado | 5 (3,8) |
| Pared abdominal | 4 (3) |
| Otras, no digestivas | 7 (5,3) |
| Enfermedad inflamatoria intestinal | 4 (3) |
| Cáncer colorrectal previo | 20 (15,2) |
CPRE: colangiopancreatografía retrógada endoscópica; DE: desviación estándar; IBP: inhibidor de la bomba de protones.
La prueba diagnóstica más utilizada fue la TC en el 61,4% de los casos, seguida de la ecografía en el 35,6%. La mayoría de abscesos fueron únicos (58,3%), con un promedio de 2,4±2,1 abscesos por paciente, un diámetro mayor de 6,3±4cm y, como localización mayoritaria, el lóbulo hepático derecho (57,3%). El drenaje percutáneo fue realizado en el 48,5% de los casos, mientras que la cirugía en el 10,6% (tabla 2).
Datos clínico-epidemiológicos, de laboratorio y microbiológicos de los pacientes ingresados con diagnóstico de absceso hepático
| Características | Total (n=132) |
|---|---|
| Número de abscesos (total), media±DE | 2,4±2,1 |
| Absceso único, n (%) | 77 (58,3) |
| Absceso múltiple, n (%) | 55 (41,7) |
| Tamaño del absceso (cm), media±DE | 6,3±4 |
| <5cm, n (%) | 49 (37,1) |
| 5-10cm, n (%) | 49 (37,1) |
| ≥10cm, n (%) | 23 (17,4) |
| Precisó drenaje percutáneo, n (%) | 64 (48,5) |
| Día de drenaje percutáneo desde el ingreso, media±DE | 6,2±6,2 |
| Precisó cirugía, n (%) | 14 (10,6) |
| Variables de laboratorio, media±DE | |
| Leucocitos, células/mm3 | 14.515±7.083 |
| Neutrófilos, células/mm3 | 12.020±6.770 |
| Linfocitos, células/mm3 | 1.173±1.349 |
| Plaquetas, células/mm3 | 258.270±136.708 |
| Índices hematológicos de gravedad, media±DE | |
| Índice neutrófilo/linfocito | 21,86±36 |
| Índice plaqueta/linfocito | 421±636 |
| Índice inmunidad-inflamación sistémica | 5.227.639±9.227.577 |
| Cultivo del absceso, n (%) | |
| Negativo | 16 (12,1) |
| Monomicrobiano | 34 (26,5) |
| Grampositivos | 14 (10,6) |
| Escherichia coli | 12 (9,1) |
| Klebsiella pneumoniae | 2 (1,5) |
| Anaerobios | 1 (0,8) |
| Otros | 5 (3,8) |
| Polimicrobiano | 19 (14,4) |
| Hemocultivo, n (%) | |
| Negativo | 53 (40,2) |
| Monomicrobiano | 39 (29,5) |
| Grampositivos | 18 (13,6) |
| Escherichia coli | 9 (6,8) |
| Klebsiella pneumoniae | 5 (3,8) |
| Anaerobios | 4 (3) |
| Otros | 3 (2,3) |
| Polimicrobiano | 7 (5,3) |
DE: desviación estándar.
Se observó que las mujeres presentaron un mayor número de abscesos de media (2,9±2,4) que en comparación con los varones (2,1±1,8), con una diferencia estadísticamente significativa (p=0,037). Asimismo, los pacientes con antecedentes de enfermedad biliar presentaron un mayor número de abscesos (2,8±2,2) en comparación con aquellos sin esta enfermedad (2,1±1,9) (p=0,044), siendo los casos con enfermedad biliar intervenida los que mostraron el mayor número de abscesos (4,2±2,5) seguidos de aquellos con colecistitis y/o colangitis (3±2,2).
Los pacientes con antecedente de cáncer colorrectal presentaron una mayor proporción de abscesos únicos (80%) que múltiples (20%) (p=0,033), con un número medio de abscesos inferior en estos pacientes (1,7±1,6) en comparación con aquellos sin dicho antecedente (2,5±2,1) (p=0,043).
Se identificó una correlación negativa entre el número de abscesos y el tamaño de los mismos (r=−0.3; p=0.002).
Los abscesos únicos fueron drenados percutáneamente en mayor proporción (57,9%) que los múltiples (36,4%) (p=0,015), sin diferencias significativas en la frecuencia de cirugía (p=0,282). Por otro lado, los abscesos drenados percutáneamente y los que requirieron intervención quirúrgica presentaban un mayor tamaño (7,8±3,5 y 9,3±3,8cm, respectivamente) en comparación con aquellos que no fueron intervenidos (4,7±3,9 y 5,9±3,8cm, respectivamente) (p<0,001 y p=0,002). Se observó una correlación positiva entre el tiempo transcurrido hasta el drenaje percutáneo y la duración de la hospitalización (r=0,5; p <0,001).
Características microbiológicasEn el 75,6 y el 53,8% de los casos se solicitaron hemocultivos y cultivo del absceso, respectivamente, de los cuales el 46,5 y el 76,8% resultaron positivos. Se llevó a cabo un subanálisis limitado a los 53 pacientes en los que se dispuso simultáneamente de hemocultivo y cultivo del absceso. En este subgrupo, el rendimiento diagnóstico fue superior en el cultivo del absceso (77,3%) en comparación con el hemocultivo (45,3%).
Los microorganismos más frecuentemente aislados en los hemocultivos fueron las bacterias grampositivas (39,1% del total de positivos) y Escherichia coli (19,6%). En el cultivo del absceso predominó la flora polimicrobiana (35,8%) y las bacterias grampositivas (26,4%).
Entre las bacterias grampositivas se identificaron principalmente estreptococos del grupo anginosus (Streptococcus constellatus y Streptococcusintermedius), junto con Enterococcus faecium, Enterococcus faecalis y Staphylococcus epidermidis. En el grupo de los anaerobios se aislaron Bacteroides fragilis, Clostridium perfringens, Peptostreptococcus spp., Finegoldia magna, Actinomyces spp. y Propionibacterium spp. Además, se registraron aislamientos de Candida albicans, Candida glabrata y un caso de Mycobacterium tuberculosis, los cuales se incluyeron en el grupo «otros» debido a su baja frecuencia en el estudio. En los cultivos polimicrobianos se observaron con mayor frecuencia asociaciones entre Escherichia coli y anaerobios, en particular Bacteroides fragilis y Clostridium perfringens. También se observaron combinaciones de estreptococos del grupo anginosus o enterococos con bacilos gramnegativos, especialmente Klebsiella pneumoniae.
Se observó que, en el 78,7% de los casos en los que el hemocultivo fue monomicrobiano, el cultivo del absceso también lo fue; mientras que en el 80% de los casos en los que el hemocultivo fue polimicrobiano, el cultivo del absceso también lo fue.
Los pacientes con hemocultivos polimicrobianos presentaron con mayor frecuencia antecedentes de cáncer colorrectal en comparación con aquellos con hemocultivos monomicrobianos, de forma estadísticamente significativa (42,9 vs. 7,7%; p=0,037). No se encontró relación entre el resto de antecedentes o comorbilidades ni los marcadores pronósticos estudiados con la probabilidad de infección polimicrobiana en hemocultivos o cultivo del absceso.
Se identificó una mayor necesidad de drenaje percutáneo en los pacientes con hemocultivos polimicrobianos (85,7%) en comparación con aquellos con hemocultivos monomicrobianos (28,9%) con una diferencia estadísticamente significativa (p=0,008).
El antibiótico empírico más utilizado fue piperacilina-tazobactam (37,5%), mientras que el antibiótico dirigido más empleado fue amoxicilina±ácido clavulánico (24,7%). El 71,8% de los pacientes recibieron antibioterapia empírica de amplio espectro, y en el 23,3% de los casos el antibiótico empírico y el dirigido coincidieron.
Se observó que, los pacientes tratados con antibioterapia empírica de amplio espectro requirieron cirugía con menor frecuencia (6,4%) en comparación con aquellos que recibieron antibioterapia de espectro reducido (22,2%) (p=0,02).
Análisis de mortalidadEl 15,1% de los pacientes ingresados por absceso hepático fallecieron durante su estancia hospitalaria.
No se identificó una asociación estadísticamente significativa entre la mortalidad intrahospitalaria y variables como la edad, el sexo, la duración de la hospitalización, el número y tamaño de los abscesos ni los marcadores pronósticos evaluados (INL, IPL e IIS) (tablas 3 y 4). Asimismo, no se encontró una relación significativa entre las características clínico-epidemiológicas y la mortalidad en el subanálisis de pacientes tratados exclusivamente con antibioterapia (p=0,677 para el análisis según el número de abscesos y p=0,380 según el tamaño de los abscesos).
Análisis comparativo de los datos demográficos y de comorbilidad estratificados por desenlace hospitalario en los pacientes ingresados con diagnóstico de absceso hepático
| Características | Mejoría (n=112) | Exitus (n=20) | Valor de p |
|---|---|---|---|
| Edad (años), media±DE | 70,2±16,1 | 75,5±12,2 | 0,16 |
| Sexo, n (%) | |||
| Varones | 72 (64,3) | 11 (55) | 0,429 |
| Mujeres | 40 (35,7) | 9 (45) | |
| Días de ingreso, media±DE | 20,4±13,5 | 16,6±14,8 | 0,256 |
| Antecedentes personales, n (%) | |||
| Diabetes mellitus | 35 (31,3) | 11 (55) | 0,04 |
| IBP habitual | 56 (50) | 11 (55) | 0,680 |
| Absceso hepático previo | 20 (17,9) | 2 (10) | 0,525 |
| Enfermedad pancreática | 27 (24,1) | 4 (20) | 0,783 |
| Enfermedad hepática | 23 (20,5) | 4 (20) | 1 |
| Enfermedad biliar | 48 (42,9) | 11 (55) | 0,348 |
| CPRE previa | 31 (27,7) | 9 (45) | 0,121 |
| Cirugía abdominal previa (total) | 59 (52,7) | 11 (55) | 0,848 |
| Páncreas y vía biliar | 22 (19,6) | 4 (20) | 1 |
| Colorrectal | 21 (18,8) | 1 (5) | 0,194 |
| Estómago/intestino delgado | 5 (4,5) | 1 (5) | 1 |
| Hígado | 5 (4,5) | 0 (0) | 1 |
| Pared abdominal | 1 (0,9) | 3 (15) | 0,011 |
| Otras, no digestivas | 5 (4,5) | 2 (10) | 0,287 |
| Enfermedad inflamatoria intestinal | 4 (3,6) | 0 (0) | 1 |
| Cáncer colorrectal previo | 17 (15,1) | 3 (15) | 1 |
CPRE: colangiopancreatografía retrógada endoscópica; DE: desviación estándar; IBP: inhibidor de la bomba de protones.
Análisis comparativo de los datos clínico-epidemiológicos, de laboratorio y microbiológicos estratificados por desenlace hospitalario en los pacientes ingresados con diagnóstico de absceso hepático
| Características | Mejoría (n=112) | Exitus (n=20) | Valor de p |
|---|---|---|---|
| Número de abscesos (total), media±DE | 2,3±2,1 | 2,8±2,1 | 0,374 |
| Absceso único, n (%) | 69 (61,6) | 8 (40) | 0,071 |
| Absceso múltiple, n (%) | 43 (38,4) | 12 (60) | |
| Tamaño del absceso (cm), media±DE | 6±3,6 | 8±5,7 | 0,165 |
| <5cm, n (%) | 44 (39,3) | 5 (25) | 0,489 |
| 5-10cm, n (%) | 40 (35,7) | 9 (45) | |
| ≥10cm, n (%) | 19 (17) | 4 (20) | |
| Precisó drenaje percutáneo, n (%) | 55 (49,1) | 9 (45) | 0,708 |
| Día de drenaje percutáneo desde el ingreso, media±DE | 6,2±5,6 | 6,4±10,6 | 0,951 |
| Precisó cirugía, n (%) | 10 (8,9) | 4 (20) | 0,228 |
| Variables de laboratorio (media±DE) | |||
| Leucocitos, células/mm3 | 14.043±6768 | 17.274±8.384 | 0,066 |
| Neutrófilos, células/mm3 | 11.753±6640 | 13.584±7.486 | 0,278 |
| Linfocitos, células/mm3 | 1.232±1435 | 837±564 | 0,240 |
| Plaquetas, células/mm3 | 257.121±135747 | 265.053±145.896 | 0,816 |
| Índices hematológicos de gravedad, media±DE | |||
| Índice neutrófilo/linfocito | 17,6±16,5 | 46,6±82,8 | 0,145 |
| Índice plaqueta/linfocito | 386,6±577,9 | 627,7±898,7 | 0,271 |
| Índice inmunidad-inflamación sistémica | 4.364.517±5.149.674 | 10.270.094±20.414.069 | 0,225 |
| Cultivo del absceso, n (%) | |||
| Negativo | 16 (14,3) | 0 (0) | 0,015 |
| Monomicrobiano | 31 (27,7) | 3 (15) | |
| Grampositivos | 14 (12,5) | 0 (0) | |
| Escherichia coli | 10 (8,9) | 2 (10) | |
| Klebsiella pneumoniae | 1 (0,9) | 1 (5) | |
| Anaerobios | 1 (0,9) | 0 (0) | |
| Otros | 5 (4,5) | 0 (0) | |
| Polimicrobiano | 12 (10,7) | 7 (35) | |
| Hemocultivo, n (%) | |||
| Negativo | 50 (44,6) | 3 (15) | 0,051 |
| Monomicrobiano | 31 (27,8) | 8 (40) | |
| Grampositivos | 15 (13,4) | 3 (15) | |
| Escherichia coli | 5 (4,5) | 4 (20) | |
| Klebsiella pneumoniae | 4 (3,6) | 1 (5) | |
| Anaerobios | 4 (3,6) | 0 (0) | |
| Otros | 3 (2,7) | 0 (0) | |
| Polimicrobiano | 6 (5,4) | 1 (5) | |
DE: desviación estándar.
Se observó una mayor letalidad en los abscesos polimicrobianos (36,8% de ellos fallecieron en el ingreso) en comparación con los monomicrobianos (8,8%) (p=0,025), no evidenciándose una asociación significativa entre la mortalidad y el aislamiento de un microorganismo específico.
La presencia de diabetes mellitus se correlacionó con una mayor probabilidad de fallecimiento, alcanzando una mortalidad del 23,9% (p=0,04).
Los pacientes con antecedente de cirugía abdominal presentaron, en términos generales, una mayor mortalidad, con diferencias significativas según el tipo de cirugía previa. En el análisis por subgrupos, solo la cirugía de la pared abdominal mostró una asociación significativa con una mayor mortalidad (p=0,011), habida cuenta de que dado el tamaño muestral no se puede extrapolar esta conclusión a la población general, pero sí puede ser objeto de siguientes investigaciones. El resto de antecedentes personales de los pacientes no se relacionaron de forma significativa con la mortalidad durante el ingreso.
Se ha realizado un análisis multivariante con los siguientes predictores de mortalidad (tabla 5).
Regresión logística con varios predictores de mortalidad
| Variable | OR | IC 95% inferior | IC 95% superior | Valor de p |
|---|---|---|---|---|
| Edad (años) | 1,03 | 0,99 | 1,08 | 0,116 |
| Diabetes mellitus | 3,29 | 1,12 | 9,62 | 0,030 |
| Cirugía abdominal previa | 1,29 | 0,45 | 3,65 | 0,638 |
| Tamaño del absceso (cm) | 1,14 | 1,00 | 1,29 | 0,047 |
| Infección polimicrobiana | 3,96 | 1,23 | 12,8 | 0,021 |
IC 95%: intervalo de confianza al 95%; OR: odds ratio.
La diabetes mellitus, el tamaño del absceso y la infección polimicrobiana se asociaron de forma independiente y significativa con mayor mortalidad. La edad mostró tendencia, pero sin significación estadística (p=0,116). La cirugía abdominal previa no se confirmó como predictor independiente. El modelo global fue significativo (p=0,006) con Seudo R2=0,15.
Se realiza además un análisis por modelo de regresión de COX entre la actitud terapéutica y la mortalidad (tabla 6), observando que la cirugía mostró una asociación significativa con mayor riesgo de mortalidad respecto al drenaje (HR=4,0). El uso solo de antibiótico mostró tendencia a peor supervivencia que drenaje, pero sin significación, y el uso de antibiótico de amplio espectro al ingreso no tuvo asociación significativa.
Análisis por modelo de regresión COX
| Variable | HR | IC 95% inferior | IC 95% superior | Valor de p |
|---|---|---|---|---|
| Solo antibiótico (vs. drenaje) | 1,87 | 0,68 | 5,16 | 0,225 |
| Cirugía (vs. drenaje) | 4,00 | 1,07 | 14,95 | 0,040 |
| Antibiótico amplio espectro al ingreso | 0,79 | 0,31 | 2,02 | 0,624 |
HR: hazard ratio; IC 95%: intervalo de confianza al 95%.
Las series publicadas sobre abscesos hepáticos coinciden con nuestros hallazgos en cuanto a una mayor prevalencia en el sexo masculino y a la mayor frecuencia de abscesos hepáticos solitarios.11,12 Asimismo, la localización predominante en el lóbulo hepático derecho corresponde a lo descrito en la literatura.12
Estudios recientes señalan la enfermedad biliar como la etiología más frecuente de abscesos hepáticos, constatándose además en nuestra serie que los pacientes con antecedente de enfermedad biliar presentaron un mayor número abscesos hepáticos.11–13 La mayor incidencia de absceso hepático en este grupo de pacientes podría estar relacionada con el incremento de técnicas invasivas para el manejo de enfermedades hepatobiliares y con los avances en la calidad de las pruebas de imagen.12
En nuestro estudio, la TC fue la técnica diagnóstica más utilizada, seguida de la ecografía abdominal. En el 78,8% de los casos se requirió una prueba de imagen de seguimiento, en consonancia con la recomendación de monitorizar la respuesta terapéutica y detectar complicaciones asociadas.14
El desarrollo de la radiología intervencionista ha favorecido el drenaje percutáneo como tratamiento de elección para los abscesos hepáticos, técnica que se empleó en el 48,5% de nuestros pacientes, especialmente en aquellos con abscesos únicos y de mayor tamaño. Además, diversos estudios han demostrado que el drenaje percutáneo ofrece tasas de curación comparables a la cirugía, con menores tasas de complicaciones y reducción del tiempo de hospitalización.15 Nuestro estudio ha evidenciado que la realización temprana de drenaje percutáneo reduce la duración de la hospitalización. En concordancia con este hallazgo, un estudio reciente identificó que el drenaje precoz, definido como aquel realizado dentro de la primera semana de fiebre, se asocia con una disminución significativa en la duración del estado febril,16 lo que podría justificar la reducción del tiempo de hospitalización.
Según se recoge en la literatura la identificación del agente microbiológico causal se logra en un 40-80% de los casos, cifra comparable a la obtenida en nuestra serie. La negatividad de los cultivos podría deberse al inicio de antibioterapia previo a la toma de muestras o a deficiencias en la recolección y procesamiento de estas.11,13,14 Desglosando por el tipo de cultivo, en nuestro estudio se observó una mayor frecuencia de aislamiento del microorganismo en el cultivo de absceso en comparación con los hemocultivos, con cifras similares a las de estudios previos del 79% en el primero y del 30-39% en los segundos.17
En nuestra cohorte, el 24,2% de los pacientes no contó con hemocultivo, lo que se explicó por la necesidad de priorizar el inicio inmediato de la antibioterapia en contextos de urgencia o por la confirmación etiológica ya obtenida mediante el cultivo del absceso, con adecuada respuesta clínica al tratamiento. Asimismo, en el 6,8% de los pacientes sometidos a drenaje o cirugía no se dispuso de cultivo del absceso debido a la insuficiencia o inviabilidad de la muestra, o porque la intervención tuvo un objetivo exclusivamente terapéutico.
A nivel microbiológico, los patógenos más frecuentemente aislados fueron las bacterias grampositivas seguido de las gramnegativas, en concordancia con estudios previos en los que se observa un aumento progresivo del aislamiento de este último grupo. El predominio de flora polimicrobiana en el cultivo del absceso es también objetivado en otros trabajos.11,13,18
Se ha reportado en el presente estudio que los pacientes con hemocultivos polimicrobianos presentaron el antecedente de cáncer colorrectal en mayor proporción. En línea con este hecho, un estudio reciente mostró que las infecciones del torrente sanguíneo asociadas con el cáncer colorrectal son más propensas a ser polimicrobianas, además de ocurrir en hombres de mayor edad.19
Para el manejo de abscesos hepáticos, el tratamiento antibiótico empírico debe ser de amplio espectro,11,14 siendo el más utilizado en nuestra cohorte piperacilina-tazobactam y observándose una reducción en las tasas quirúrgicas con esta estrategia terapéutica.
Los abscesos hepáticos presentan una elevada mortalidad, cercana al 100%, en ausencia de tratamiento.20 No obstante, en las últimas décadas, la mortalidad ha disminuido y actualmente oscila entre el 2-40%, según distintas series.1,13,18,21–25 La tasa de mortalidad observada en nuestro estudio de 15,1% es comparable a la de series recientes.11,26
A diferencia de las series citadas, en nuestro estudio no se observó una asociación significativa entre el antecedente de enfermedad biliar y la mortalidad. Tampoco se identificó un incremento en la mortalidad entre los pacientes que recibieron tratamiento con inhibidores de la bomba de protones, a pesar de que su uso ha sido identificado en la literatura como un factor de riesgo y un factor pronóstico de abscesos hepáticos.3,27 Por otro lado, sí se objetivó una mayor mortalidad en los pacientes con antecedentes de diabetes mellitus, cirugía de pared abdominal y en aquellos con aislamiento polimicrobiano en el cultivo del absceso. Estos factores de mal pronóstico han sido previamente identificados en otros estudios.2,12,28–30 La influencia del patógeno aislado en la gravedad del cuadro resalta la relevancia del drenaje y el cultivo microbiológico, no solo como herramienta terapéutica, sino también para mejorar la predicción de la mortalidad y optimizar la estrategia de tratamiento.
En el presente estudio, no fue posible determinar el valor pronóstico de los índices inflamatorios propuestos (INL, IPL e IIS).6 Tampoco se identificó una relación significativa entre las características clínico-epidemiológicas del absceso (incluso en los pacientes tratados exclusivamente con antibioterapia) y la mortalidad, a diferencia de lo que apuntan algunos estudios que determinan que el tamaño del absceso, entre otras variables, se asocia con una mayor duración de la hospitalización y una mayor mortalidad intrahospitalaria.30
Las principales limitaciones de este estudio derivan del uso de una búsqueda basada en códigos diagnósticos al alta para la identificación de casos, lo que podría introducir un sesgo de representatividad. En línea con lo anterior, se podría sobreestimar la mortalidad, dado que no se tienen en cuenta los diagnósticos ambulatorios, únicamente aquellos casos que precisaron ingreso. Asimismo, el diseño retrospectivo puede conllevar una subestimación de la prevalencia de factores de riesgo. Además, el extenso período de inclusión de casos podría afectar la homogeneidad de la cohorte, considerando la posible evolución en las herramientas diagnósticas y terapéuticas a lo largo del tiempo. Por último, el tamaño relativamente reducido de la muestra, y el hecho de que el estudio sea unicéntrico y retrospectivo podría limitar la robustez estadística de las comparaciones.
Cabe señalar que a lo largo del periodo de estudio (2011-2022) se han producido avances relevantes en las técnicas diagnósticas de imagen, especialmente en la tomografía computarizada y en la ecografía de alta resolución, que podrían haber condicionado una detección más precoz y precisa de los abscesos hepáticos. Este hecho puede introducir un sesgo en la interpretación de nuestros resultados, ya que los pacientes diagnosticados en los últimos años probablemente se beneficiaron de una mayor sensibilidad y especificidad de las pruebas de imagen, así como de un seguimiento radiológico más estandarizado. En consecuencia, la evolución tecnológica podría haber influido tanto en la caracterización macroscópica registrada como en la rapidez del inicio del tratamiento, con impacto potencial en el pronóstico observado.
ConclusionesEl sexo femenino y la presencia de enfermedad biliar constituyen factores predisponentes para el desarrollo de un mayor número de abscesos hepáticos.
El tamaño del absceso influye directamente en la estrategia terapéutica, dado que las lesiones de mayor diámetro requieren un manejo más intervencionista. Un drenaje percutáneo precoz se asocia con una mejor evolución clínica, contribuyendo a una reducción de la duración de la hospitalización.
El cultivo del absceso hepático presenta una mayor rentabilidad diagnóstica en comparación con los hemocultivos. Además, el drenaje no solo cumple una función diagnóstica, sino que también representa una herramienta terapéutica fundamental. La identificación microbiológica a partir del cultivo del absceso es crucial para optimizar el abordaje terapéutico de estos pacientes, facilitando una intervención temprana ante posibles complicaciones y contribuyendo a la reducción de la mortalidad.
Desde el punto de vista microbiológico, las bacterias grampositivas constituyen los microorganismos más frecuentemente aislados en los hemocultivos y los segundos en el cultivo del absceso, en el que predomina la flora polimicrobiana.
Los pacientes con hemocultivos polimicrobianos presentaron con mayor frecuencia antecedentes de cáncer colorrectal y precisaron drenaje percutáneo con mayor frecuencia que aquellos con hemocultivos monomicrobianos.
La administración de antibioterapia empírica de amplio espectro se asocia con una menor necesidad de intervención quirúrgica. En consecuencia, la mayoría de los abscesos hepáticos pueden ser tratados eficazmente mediante una combinación de antibioterapia adecuada y drenaje percutáneo, evitando así la necesidad de cirugía. Además, la cirugía mostró más riesgo de mortalidad con respecto al drenaje.
Es fundamental optimizar el manejo de los pacientes con factores de mal pronóstico, tales como diabetes mellitus, abscesos de gran tamaño y aquellos con cultivos polimicrobianos, con el objetivo de reducir la mortalidad, que en nuestra serie se sitúa en el 15,1%.
Por último, no se recomienda la utilización de los índices pronósticos recientemente propuestos (IPL, INL e IIS) para predecir la evolución clínica y la mortalidad en estos pacientes.
Autoría- 1.
Concepción y diseño del manuscrito: Daniel Robles de la Osa y Cristina Sánchez del Hoyo.
- 2.
Recogida de datos: Daniel Robles de la Osa; Cristina Sánchez del Hoyo; Claudia Pérez Urra y Lidia Hervés González.
- 3.
Análisis e interpretación de los datos: Daniel Robles de la Osa.
- 4.
Redacción, revisión, aprobación del manuscrito remitido: todos los autores.
Este estudio se realizó de acuerdo con los principios de la Declaración de Helsinki.
Se trata de una investigación retrospectiva a partir de datos obtenidos con fines clínicos.
Los autores declaran que este artículo no contiene información personal que permita la identificación de los pacientes.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificialLos autores declaran que no utilizaron inteligencia artificial (IA) ni tecnologías asistidas por IA en la elaboración del presente artículo.
FinanciaciónLa presente investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector público, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
Disponibilidad de datosLos datos que respaldan los hallazgos de este estudio están disponibles a través del autor de correspondencia previa solicitud.







