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Clínica e Investigación en Arteriosclerosis Asociación entre variables sociodemográficas, hábitos saludables y estrés co...
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Vol. 37. Núm. 3.
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Asociación entre variables sociodemográficas, hábitos saludables y estrés con diabesidad

Association between sociodemographic variables, healthy habits and stress with diabesity
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Ángel Arturo López-Gonzáleza,b,c, Emilio Martínez-Almoyna Rifáa,b, Hernán Paublini Oliveiraa,b, Cristina Martorell Sáncheza,b, Pedro Juan Tárraga Lópezd,f,
Autor para correspondencia
pjtarraga@sescam.jccm.es

Autor para correspondencia.
, José Ignacio Ramírez-Manenta,c,e
a Grupo ADEMA-Salud, Instituto Universitario de Ciencias de la Salud (IUNICS), Islas Baleares, España
b Facultad de Odontología, Escuela Universitaria ADEMA-UIB, Palma, Islas Baleares, España
c Servicio de Salud de las Islas Baleares, Islas Baleares, España
d Facultad de Medicina, Universidad de Castilla-La Mancha, Albacete, España
e Facultad de Medicina, Universidad de las Islas Baleares, Palma, Islas Baleares, España
f IDISCAM, Instituto de Investigación de Castilla-La Mancha, Toledo, España
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Tabla 1. Características de la muestra
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Tabla 2. Prevalencia de diabesidad con diferentes criterios según variables sociodemográficas, hábitos saludables y estrés por género
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Tabla 3. Regresión logística multinomial
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Resumen
Introducción

La diabesidad es un cuadro patológico que aúna en un mismo individuo la obesidad y la diabetes tipo 2. Debido al incremento actual de ambas enfermedades la diabesidad está incrementando su prevalencia en todo el mundo. Es conocido que su etiología es multifactorial, por ello el objetivo de este estudio es conocer cómo se asocia la diabesidad con diferentes variables sociodemográficas, hábitos saludables y estrés.

Material y métodos

Se realiza un estudio descriptivo y transversal en 24.224 trabajadores españoles en los que se valora la asociación entre diabesidad y diferentes variables como edad, género, estatus socioeconómico, tabaco, alcohol, ejercicio físico, dieta mediterránea y estrés. Los criterios para determinar diabesidad incluyen el índice de masa corporal, la grasa corporal (GC) y la grasa visceral (GV).

Resultados

Todas las variables antes mencionadas muestran asociación con la diabesidad, encontrando que las odss ratio (OR) más elevadas corresponden a la edad con valores que oscilan entre 5,57 (IC 95%: 4,48-6,67) si el criterio de diabesidad es GC y 6,89 (IC 95%: 5,60-8,19) si el criterio es GV. Las OR también son elevadas para el género masculino con OR de 6,77 (IC 95%: 5,31-8,24) si el criterio es GV y 3,34 (IC 95%: 2,77-3,94) si el criterio es la GC.

Conclusiones

El perfil de persona con más riesgo de presentar diabesidad en nuestro estudio corresponde a un varón mayor de 50 años, perteneciente al estatus socioeconómico más desfavorecido, fumador, consumidor habitual de alcohol, sedentario, con baja adherencia a la dieta mediterránea y con alto nivel de estrés.

Palabras clave:
Diabesidad
Variables sociodemográficas
Dieta mediterránea
Consumo de alcohol
Estrés
Ejercicio físico
Abstract
Introduction

Diabesity is a pathological condition that combines obesity and type 2 diabetes in the same individual. Due to the current rise in both conditions, the prevalence of diabesity is increasing worldwide. Its etiology is known to be multifactorial; therefore, the aim of this study is to understand how diabesity is associated with various sociodemographic variables, healthy habits, and stress.

Materials and Methods

A descriptive, cross-sectional study was conducted on 24,224 Spanish workers to evaluate the association between diabesity and various factors such as age, gender, socioeconomic status, smoking, alcohol consumption, physical activity, adherence to the Mediterranean diet, and stress. The criteria used to define diabesity included body mass index (BMI), body fat (BF), and visceral fat (VF).

Results

All the aforementioned variables were found to be associated with diabesity. The highest odds ratios (OR) were observed for age, with values ranging from 5.57 (95% CI: 4.48-6.67) when BF was used as the diabesity criterion to 6.89 (95% CI: 5.60-8.19) when VF was the criterion. Similarly, elevated ORs were observed for male gender, with ORs of 6.77 (95% CI: 5.31-8.24) for VF and 3.34 (95% CI: 2.77-3.94) for BF.

Conclusions

In our study, the profile of a person at highest risk of diabesity is a man over 50 years old from a lower socioeconomic status, who is a smoker, regular alcohol consumer, sedentary, with low adherence to the Mediterranean diet, and experiencing high stress levels.

Keywords:
Diabesity
Sociodemographic variables
Mediterranean diet
Alcohol consumption
Stress
Physical exercise
Texto completo
Introducción

La diabesidad, término que combina la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) con la obesidad, representa una entidad clínica que evidencia la profunda interrelación entre estos 2 trastornos metabólicos1. La prevalencia global de la obesidad y la diabetes ha alcanzado niveles alarmantes en las últimas décadas, impulsada principalmente por cambios en el estilo de vida que incluyen dietas hipercalóricas y niveles reducidos de actividad física, esperándose un incremento continuo en los próximos años debido a factores demográficos y comportamentales. Este crecimiento en la prevalencia de ambas condiciones subraya la importancia de la diabesidad como un problema de salud pública global2.

La diabesidad no solo se refiere a la coexistencia de DM2 y obesidad, sino también a la interacción sinérgica entre ambas enfermedades, lo que exacerba las complicaciones metabólicas y aumenta el riesgo de mortalidad3. La obesidad, caracterizada por un índice de masa corporal (IMC) superior a 30kg/m, representa uno de los factores de riesgo modificables más importantes para el desarrollo de la DM2, ya que aproximadamente el 80-90% de los individuos con DM2 tienen exceso de peso. La acumulación de tejido adiposo, especialmente en la región abdominal, desencadena una cascada de alteraciones metabólicas e inflamatorias que favorecen la resistencia a la insulina, alteración fundamental en la fisiopatología de la DM24.

El término diabesidad ha sido adoptado por investigadores y clínicos para reconocer la importancia de abordar ambas condiciones de manera integrada, dado que los factores que contribuyen a la obesidad y a la DM2 son, en gran medida, compartidos y su manejo se beneficia de estrategias conjuntas. La diabesidad refleja, así, un fenómeno clínico que demanda una comprensión holística de sus mecanismos subyacentes y una intervención específica que contemple tanto el control del peso como el manejo de la disfunción glucémica5.

La diabesidad es una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo, con cifras particularmente altas en los países desarrollados y en vías de desarrollo6. Según estimaciones de la Federación Internacional de Diabetes (FID), aproximadamente 462 millones de personas en el mundo padecen DM2, y de ellas, una mayoría presenta obesidad o sobrepeso. La prevalencia de la obesidad y la diabetes ha aumentado de manera alarmante, especialmente en regiones como América del Norte, el Sudeste Asiático y Europa, y se prevé que estas cifras continúen incrementándose. La transición nutricional, caracterizada por el aumento del consumo de alimentos procesados ricos en grasas y azúcares, así como la adopción de estilos de vida sedentarios, ha sido uno de los principales factores desencadenantes de esta tendencia7.

La diabesidad es el resultado de una compleja interacción entre factores genéticos, epigenéticos y ambientales que favorecen la aparición de obesidad y, a su vez, la resistencia a la insulina8. La obesidad, en particular la acumulación de grasa visceral (GV), se asocia con un estado inflamatorio crónico de bajo grado caracterizado por la liberación de citoquinas proinflamatorias como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α)9 e interleucina-6 (IL-6)10. Estas moléculas inflamatorias contribuyen al desarrollo de resistencia a la insulina al interferir con la señalización de la insulina en los tejidos periféricos, como el hígado, el músculo y el tejido adiposo11.

La resistencia a la insulina constituye el principal mecanismo subyacente en el desarrollo de la DM2 en individuos obesos. Esta resistencia provoca un aumento compensatorio en la producción de insulina por parte de las células beta pancreáticas; sin embargo, con el tiempo, estas células pierden la capacidad de producir suficiente insulina, lo que lleva a la hiperglucemia y, en última instancia, a la diabetes. Además, la obesidad se asocia con alteraciones en la secreción de adipocinas, como la leptina y la adiponectina. La leptina, que en condiciones normales ayuda a regular el apetito y el gasto energético, se encuentra en niveles elevados en la obesidad, pero el organismo desarrolla resistencia a ella, lo que perpetúa el consumo excesivo de alimentos12. La adiponectina, que tiene efectos antiinflamatorios y sensibilizadores a la insulina, se reduce en personas obesas, contribuyendo a la disfunción metabólica13.

Otro aspecto relevante en la fisiopatología de la diabesidad es el papel de la enfermedad hepática grasa asociada a la disfunción metabólica (EHGM), que frecuentemente se presenta en pacientes con obesidad y DM2. La EHGM es tanto una consecuencia como un factor contribuyente a la resistencia a la insulina, y su presencia exacerba las alteraciones metabólicas propias de la diabesidad, aumentando el riesgo de complicaciones cardiovasculares y metabólicas14.

La diabesidad se asocia con un incremento significativo en el riesgo de desarrollar complicaciones graves, que afectan múltiples sistemas y aumentan la morbimortalidad en estos pacientes. Entre las complicaciones más destacadas se encuentran las enfermedades cardiovasculares (ECV), la enfermedad renal crónica, el hígado graso no alcohólico y ciertos tipos de cáncer, entre otros.

  • Enfermedades cardiovasculares: La diabesidad es uno de los principales factores de riesgo para las ECV, como la enfermedad coronaria y el accidente cerebrovascular. La combinación de obesidad, resistencia a la insulina y dislipidemia (caracterizada por niveles elevados de triglicéridos y colesterol LDL, y bajos niveles de colesterol HDL) aumenta el riesgo de aterosclerosis y eventos cardiovasculares. Además, la hipertensión es común en personas con diabesidad, lo que contribuye a un mayor riesgo cardiovascular15.

  • Enfermedad renal crónica: La diabesidad es un factor determinante en el desarrollo y progresión de la enfermedad renal crónica (ERC). La hiperglucemia crónica y la hipertensión inducida por la obesidad y la resistencia a la insulina dañan los vasos sanguíneos renales, lo que lleva a la nefropatía diabética, la principal causa de insuficiencia renal en pacientes con DM2. La obesidad también ejerce un efecto directo en la función renal al aumentar la presión intraglomerular y promover la hipertrofia de los glomérulos16.

  • EHGM: Como se mencionó, la EHGM es una complicación frecuente en los pacientes con diabesidad. Este trastorno puede progresar a formas más graves de enfermedad hepática, como la esteatohepatitis no alcohólica (NASH), que aumenta el riesgo de cirrosis y cáncer hepático. La presencia de EHGM agrava la resistencia a la insulina y contribuye a un empeoramiento de las complicaciones metabólicas asociadas a la diabesidad17.

  • Cáncer: La obesidad y la DM2 se asocian con un aumento en el riesgo de varios tipos de cáncer, incluyendo cáncer de mama, colon, hígado y páncreas18.

  • Complicaciones neurológicas y retinopatía: La diabesidad también se asocia con un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer19, así como con complicaciones microvasculares, como la retinopatía diabética20, que es una de las principales causas de ceguera en los adultos. La hiperglucemia crónica y el daño vascular resultante de la inflamación y el estrés oxidativo afectan la salud neuronal y vascular, aumentando el riesgo de estos trastornos.

La diabesidad exige un enfoque multidisciplinario para su manejo, que integre intervenciones en el estilo de vida, farmacoterapia y, en casos necesarios, procedimientos quirúrgicos. Los cambios en la alimentación y el aumento de la actividad física son componentes esenciales para la reducción de peso y la mejora de la sensibilidad a la insulina. Adicionalmente, el uso de fármacos antidiabéticos y antiobesidad específicos

El objetivo de este estudio es valorar como se asocian variables sociodemográficas (edad, género y estatus socioeconómico [ESE]), hábitos saludables (tabaco, alcohol, ejercicio físico, dieta mediterránea) y estrés con la diabesidad determinada con 3 criterios diferentes.

Material y métodos

Nuestra investigación se fundamentó en un estudio observacional, de tipo transversal y descriptivo, que incluyó a 24.224 trabajadores de diferentes sectores laborales en varias regiones de España. La muestra comprendió 12.536 varones y 11.688 mujeres. Los participantes fueron seleccionados entre aquellos que se sometieron a los exámenes médicos anuales obligatorios de sus empresas, realizados en el contexto del estudio. Se seleccionaron todos los trabajadores que acudieron al servicio de prevención ajeno que daba cobertura a las diferentes empresas en el periodo comprendido entre enero de 2019 y junio de 2020. Las empresas pertenecían a prácticamente todos los sectores productivos, aunque mayoritariamente correspondían a hostelería, construcción, comercio, administración e industria. Los trabajadores provenían de casi todas las comunidades autónomas del país, aunque mayoritariamente de Baleares, Canarias, Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, País Vasco y Murcia.

Criterios de inclusión

  • Edad entre 18 y 69 años.

  • Empleo mediante contrato en una de las empresas colaboradoras.

  • Consentimiento otorgado para participar en el estudio.

  • Autorización para el uso de datos con fines epidemiológicos.

En la figura 1 se presenta el flujo de trabajadores luego de aplicar los criterios de inclusión.

Figura 1.

Diagrama de flujo de los participantes en el estudio.

El personal de salud ocupacional de las empresas participantes en el estudio se encargó de recolectar los datos mediante los siguientes procedimientos:

  • Historia clínica: Se recopiló información detallada, incluyendo datos sociodemográficos (edad, género, tipo de ocupación) y aspectos de salud como el consumo de tabaco, nivel de actividad física, adherencia a la dieta mediterránea y niveles de estrés.

  • Mediciones físicas y clínicas: Se registraron datos de altura, peso, circunferencia de cintura y cadera, y presión arterial (sistólica y diastólica).

  • Análisis de laboratorio: Se realizaron pruebas para determinar el perfil lipídico y los niveles de glucosa en sangre.

Para evitar sesgos, las técnicas de medición se estandarizaron. La altura y el peso fueron registrados en ropa interior, utilizando una báscula SECA 700 y un estadiómetro SECA 220, siguiendo los estándares internacionales de la ISAK21. La altura y el peso se expresaron en centímetros y kilogramos, respectivamente. La circunferencia de la cintura se midió con una cinta SECA, colocada entre la última costilla y la cresta ilíaca, y la circunferencia de la cadera en la zona más amplia de los glúteos, con el participante de pie y relajado.

La presión arterial fue medida con un tensiómetro OMRON-M3. Los participantes estaban sentados, relajados durante 10min, con el brazo a la altura del corazón, sin cruzar las piernas ni consumir alimentos, tabaco, alcohol o té en la última hora. Se realizaron 3 mediciones con intervalos de un minuto y se promedió el resultado.

Las muestras de sangre fueron recolectadas mediante venopunción tras un ayuno de 12h, y se procesaron y refrigeraron entre 48 y 72h. El análisis fue realizado en laboratorios de referencia mediante métodos estandarizados: los triglicéridos, colesterol total y glucosa fueron medidos mediante métodos enzimáticos, mientras que el HDL se evaluó por métodos de precipitación. El LDL se calculó con la fórmula de Friedewald si los triglicéridos estaban por debajo de 400mg/dl; en caso contrario, se midió directamente. Las variables se expresaron en mg/dl.

La categoría laboral se definió según la recomendación de la Sociedad Española de Epidemiología, basada en la Clasificación Nacional de Ocupaciones de 2011: los trabajadores no manuales incluyen directivos y profesionales universitarios; el resto son trabajadores manuales22.

Para identificar el hábito de fumar, se consideró fumador a quien hubiera consumido al menos un cigarrillo diario (o su equivalente) en los últimos 30 días o dejara de fumar hace menos de un año. La ingesta de alcohol se midió en unidades de bebida estándar (UBE), una medida de referencia en España. Una UBE equivale a 10g de alcohol (p. ej., una copa de vino de 100ml o una cerveza de 200ml). Un consumo superior a 35 UBE por semana en los varones y 20 en las mujeres indica un riesgo significativo para la salud a largo plazo23.

La adherencia a la dieta mediterránea se evaluó con el cuestionario PREDIMED, de 14 preguntas con puntuaciones de 0 o 1, considerando una puntuación de 9 o más como alta adherencia24.

La actividad física se midió con el Cuestionario Internacional de Actividad Física (IPAQ), que evalúa la frecuencia, duración e intensidad de la actividad física en los últimos siete días, así como el tiempo dedicado a caminar y estar sentado25.

El nivel de estrés fue evaluado mediante la escala de estrés percibido de Cohen (PSS), compuesta por 10 ítems, y es una herramienta común para medir el estrés diario en distintos contextos culturales26.

La diabetes se estableció de acuerdo a los criterios de la Asociación Americana de Diabetes (ADA) que incluye glucemia en ayunas a partir de 126mg/dl, hemoglobina glicosilada superior al 6,5% o personas en tratamiento antidiabético27.

La obesidad se determinó aplicando 3 criterios: IMC a partir de 30kg/m2, porcentaje de grasa corporal (GC) muy alto o de GC alto determinado mediante bioimpedanciometría utilizando el modelo Tanita DC 430MA. Se consideran valores elevados de GC y visceral aquellos indicados por la escala de bioimpedancia (a partir de 10 para la GV y variable según la edad para la GC).

Análisis estadístico

Se realizó un análisis descriptivo de las variables categóricas mediante frecuencias y distribuciones. Se comprobó la normalidad de los datos mediante la prueba de Kolmogorov-Smirnov y se calcularon la media y desviación estándar para las variables cuantitativas. Las asociaciones bivariadas se analizaron con la prueba t de Student para variables cuantitativas y la prueba de Chi-cuadrado para proporciones. Las variables asociadas con la diabesidad se analizaron mediante regresión logística multinomial, evaluando la bondad de ajuste con la prueba de Hosmer-Lemeshow. Para conocer las posibles variables de confusión se realizó el correspondiente análisis mediante estratificación de las variables que se han incluido en el modelo, no encontrándose que ninguna de las variables introducidas actuase como factor de confusión. Todo el análisis estadístico se realizó con el software SPSS® versión 29.0, con un nivel de significación del 0,05.

Resultados

En la tabla 1 se presentan los datos antropométricos y clínicos de los 24.224 trabajadores (12.536 varones y 11.688 mujeres). La media de edad fue de 45 años, con una mayoría en el grupo de 40 a 69 años. Los varones mostraron indicadores antropométricos, clínicos y analíticos menos favorables. Predominaron los trabajadores manuales, y aproximadamente el 27% de los participantes eran fumadores (28,5% de los varones, 26,1% de las mujeres). Más del 50% realizaba actividad física y seguía la dieta mediterránea, mientras que el consumo de alcohol y el nivel de estrés fueron mayores en varones. Las diferencias observadas fueron estadísticamente significativas (p<0,001).

Tabla 1.

Características de la muestra

  Varones n=12.536  Mujeres n=11.688   
  Medias (DT)  Medias (DT)  Valor de p 
Age (años)  45,8 (8,6)  44,0 (8,7)  <0,001 
Altura (cm)  173,5 (6,7)  161,7 (6,1)  <0,001 
Peso (kg)  82,3 (13,5)  66,1 (12,7)  <0,001 
Perímetro cintura (cm)  96,0 (10,7)  88,5 (15,0)  <0,001 
Perímetro cadera (cm)  105,7 (10,3)  103,6 (12,2)  <0,001 
Tensión arterial sistólica (mmHg)  134,5 (18,5)  122,0 (16,9)  <0,001 
Tensión arterial diastólica (mmHg)  81,2 (11,7)  75,4 (10,9)  <0,001 
Colesterol (mg/dl)  201,9 (38,9)  196,2 (35,2)  <0.001 
HDL-colesterol (mg/dl)  50,7 (11,3)  60,0 (12,8)  <0.001 
LDL-colesterol (mg/dl)  125,8 (44,6)  118,5 (31,2)  <0.001 
Triglicéridos (mg/dl)  129,9 (89,0)  88,6 (51,8)  <0.001 
Glucosa (mg/dl)  94,8 (21,7)  89,3 (16,6)  <0.001 
  Porcentaje  Porcentaje  Valor de p 
<30 años  3,8  6,7  <0.001 
30-39 años  19,8  21,5   
40-49 años  39,3  45,5   
50-69 años  37,1  26,3   
Trabajadores no manuales  6,8  80,7  <0.001 
Trabajadores manuales  93,2  19,3   
No fumadores  71,5  73,9  <0,001 
Fumadores  28,5  26,1   
No actividad física  47,5  49,9  <0,001 
Sí actividad física  52,5  50,1   
No dieta mediterránea  49,5  43,1  <0,001 
Si dieta mediterránea  50,5  56,9   
No consumo de alcohol  60,3  78,3  <0,001 
Sí consumo de alcohol  39,7  21,7   
No estrés  76,2  83,8  <0,001 
Sí estrés  23,8  16,2   

DT: desviación típica; HDL: lipoproteínas de alta densidad; LDL: lipoproteínas de baja densidad.

En la tabla 2 se presenta la prevalencia de diabesidad aplicando los 3 criterios según las distintas variables sociodemográficas, hábitos saludables y estrés. Las prevalencias de diabesidad van aumentando con la edad, cuando disminuye el ESE, en fumadores o consumidores de alcohol, en personas sedentarias, en aquellas con baja adherencia a la dieta mediterránea o con niveles altos de estrés. En todos los casos las prevalencias son superiores en los varones. Las diferencias encontradas muestran una alta significación estadística (p<0,001).

Tabla 2.

Prevalencia de diabesidad con diferentes criterios según variables sociodemográficas, hábitos saludables y estrés por género

    Diabesidad IMCDiabesidad GCDiabesidad GV
  N.°  Porcentaje  Valor de p  Porcentaje  Valor de p  Porcentaje  Valor de p 
Varones
<30 años  472  0,0  <0,001  0,0  <0,001  0,0  <0,001 
30-39 años  2.484  0,3    0,2    0,2   
40-49 años  4.924  1,7    3,7    3,6   
50-69 años  4.656  4,6    9,5    10,0   
Trabajadores no manuales  848  1,4  <0,001  1,4  <0,001  1,4  <0,001 
Trabajadores manuales  11.688  2,5    5,2    5,4   
No fumadores  8.960  2,4    4,0    4,4   
Fumadores  3.576  2,6    5,4    5,4   
No actividad física  5.952  3,4  <0,001  6,9  <0,001  7,0  <0,001 
Sí actividad física  6.584  1,6    3,2    3,5   
No dieta mediterránea  6.205  2,2  <0,001  6,1  <0,001  6,6  <0,001 
Sí dieta mediterránea  6.331  1,7    3,9    3,9   
No consumo de alcohol  7.556  2,4  <0,001  4,9  <0,001  4,8  <0,001 
Sí consumo de alcohol  4.980  2,6    5,1    5,5   
No estrés  9.552  1,8  <0,001  4,4  <0,001  4,5  <0,001 
Sí estrés  2.984  4,4    7,0    7,2   
Mujeres
<30 años  776  0,0  <0,001  0,0  <0,001  0,0  <0,001 
30-39 años  2.516  0,3    0,5    0,   
40-49 años  5.320  0,5    0,8    0,5   
50-69 años  3.076  2,0    3,0    1,4   
Trabajadores no manuales  2.260  0,2  <0,001  0,4  <0,001  0,2  <0,001 
Trabajadores manuales  9.428  1,0    1,5    0,8   
No fumadores  8.640  0,6  <0,001  0,5    0,4  <0,001 
Fumadores  3.048  1,1    1,5    0,6   
No actividad física  5.840  1,4  <0,001  1,7  <0,001  1,0  <0,001 
Sí actividad física  5.848  0,3    0,8    0,3   
No dieta mediterránea  5.038  1,2  <0,001  1,5  <0,001  0,9  <0,001 
Sí dieta mediterránea  6.650  0,5    1,0    0,4   
No consumo de alcohol  9.152  0,6  <0,001  1,0  <0,001  0,3  <0,001 
Sí consumo de alcohol  2.536  1,9    2,2    1,7   
No estrés  9.800  0,5  <0,001  1,0  <0,001  0,4  <0,001 
Sí estrés  1.888  2,5    2,5    2,1   

GC: grasa corporal; GV: grasa visceral; IMC: índice de masa corporal.

La tabla 3, donde encontramos los resultados de la regresión logística multinomial, muestran que todas las variables analizadas se asocian con la aparición de diabesidad con los 3 criterios empleados. De todas ellas las que presentan unas odss ratio más elevadas son el género, la edad y el tipo de trabajo.

Tabla 3.

Regresión logística multinomial

  Diabesidad IMCDiabesidad GCDiabesidad GV
  OR (IC 95%)  Valor de p  OR (IC 95%)  Valor de p  OR (IC 95%)  Valor de p 
Mujer       
Varón  2,28 (1,81-2,85)  <0,001  3,34 (2,77-3,94)  <0,001  6,77 (5,31-8,24)  <0,001 
<30 años       
30-39 años  2,70 (2,16-3,35)  <0,001  2,41 (2,01-2,82)  <0,001  2,76 (2,33-3,19)  <0,001 
40-49 años  4,58 (3,90-5,26)  <0,001  2,70 (2,21-3,20)  <0,001  4,28 (3,38-5,19)  <0,001 
50-69 años  6,52 (5,12-7,93)  <0,001  5,57 (4,48-6,67)  <0,001  6,89 (5,60-8,19)  <0,001 
Trabajadores no manuales       
Trabajadores manuales  1,54 (1,31-1,78)  <0,001  2,41 (1,90,2,92)  <0,001  2,57 (2,01-3,13)  <0,001 
No fumadores       
Fumadores  1,34 (1,16-1,52)  <0,001  1,60 (1,34-1,86)  <0,001  1,51 (1,29-1,73)  <0,001 
Sí actividad física       
No actividad física  2,17 (1,84-2,50)  <0,001  1,89 (1,62-2,17)  <0,001  1,90 (1,61-2,20)  <0,001 
Sí dieta mediterránea       
No dieta mediterránea  1,76 (1,51-2,02)  <0,001  1,60 (1,41-1,80)  <0,001  1,65 (1,49-1,82)  <0,001 
No consumo de alcohol       
Sí consumo de alcohol  1,37 (1,25-1,50)  <0,001  1,33 (1,20-1,46)  <0,001  1,23 (1,15-1,32)  <0,001 
No estrés       
Sí estrés  2,44 (1,99-2,89)  <0,001  1,48 (1,26-1,70)  <0,001  1,62 (1,37-1,88)  <0,001 

GC: grasa corporal; GV: grasa visceral; IC 95%: intervalo de confianza del 95%; IMC: índice de masa corporal; OR: odds ratio.

Discusión

La diabesidad en nuestro estudio se asocia con todas las variables analizadas, especialmente con la edad, el género y el ESE.

Según nuestros datos la edad parece ser un factor crucial en el desarrollo de la diabesidad debido quizás a la progresiva disminución de la sensibilidad a la insulina y al cambio en la composición corporal que ocurre naturalmente con el envejecimiento. A partir de los 40 años, el riesgo de desarrollar obesidad y DM2 aumenta significativamente debido a una combinación de factores, como la disminución de la tasa metabólica basal y la pérdida de masa muscular28. Además, con la edad también disminuye la actividad física, lo que favorece el acúmulo de grasa, especialmente en el área visceral, un factor clave en la resistencia a la insulina29. La relación entre la edad y la diabesidad también es relevante al considerar que las complicaciones derivadas de esta enfermedad son más severas en los adultos mayores, lo que implica mayores riesgos para la salud y un aumento en los costos de atención médica en esta población.

El género también se asocia con la diabesidad en nuestro estudio. Esta asociación puede estar relacionada tanto con diferencias hormonales como con factores sociales y de comportamiento. En general, los varones tienen mayor tendencia a acumular GV30, mientras que las mujeres, especialmente en edad fértil, tienden a almacenar más grasa subcutánea, que tiene menor asociación con la resistencia a la insulina31. Sin embargo, tras la menopausia, las mujeres experimentan cambios hormonales, como la disminución de estrógenos, que favorecen la acumulación de GV y, por lo tanto, incrementan el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina y DM232.

El ESE representado en nuestro estudio por el tipo de trabajo también muestra asociación con la diabesidad. Las personas de niveles socioeconómicos más bajos suelen tener un acceso limitado a alimentos saludables y a oportunidades de realizar ejercicio físico, lo que favorece la obesidad y la resistencia a la insulina. Los estudios han demostrado que los individuos con menores ingresos y niveles educativos presentan tasas más altas de obesidad y DM2, debido en parte a que los alimentos saludables, como frutas, verduras y proteínas magras, tienden a ser más costosos que los alimentos procesados, ricos en azúcares y grasas saturadas33,34.

Además, el ESE influye en el acceso a servicios de salud y a la educación sobre hábitos saludables. Las personas con menos recursos económicos tienen menos probabilidades de recibir intervenciones preventivas y de diagnóstico temprano, lo que contribuye al desarrollo de complicaciones más severas de la diabesidad35. La relación entre el ESE y la diabesidad también resalta la necesidad de políticas públicas que faciliten el acceso a alimentos saludables y programas de actividad física en comunidades de bajos ingresos para reducir la carga de esta enfermedad.

El consumo de tabaco es un factor que ha sido relacionado tanto en nuestro estudio como en otros con la obesidad y con la DM2 a través de múltiples mecanismos. Aunque el tabaquismo suele asociarse con un peso corporal más bajo, los estudios han mostrado que en realidad contribuye al aumento de la resistencia a la insulina y a la acumulación de GV36. Los productos químicos presentes en el tabaco, como la nicotina, inducen un estado inflamatorio que afecta la sensibilidad a la insulina y altera el metabolismo de los lípidos y la glucosa37.

En los individuos con diabesidad, el tabaco agrava las complicaciones cardiovasculares y aumenta el riesgo de enfermedad renal, neuropatía y otras complicaciones microvasculares38. Además, los fumadores con diabetes tienen mayor dificultad para controlar los niveles de glucosa en sangre, lo que subraya la importancia de incluir estrategias de cese del tabaquismo en el tratamiento de la diabesidad. Los programas de prevención y abandono del tabaco pueden desempeñar un papel importante en la reducción del riesgo y manejo de esta enfermedad39.

El consumo de alcohol también tiene un efecto significativo en la diabesidad y sus complicaciones. Aunque el consumo moderado de alcohol, particularmente vino tinto, ha sido asociado en algunos estudios con efectos positivos en la salud cardiovascular, el consumo excesivo es un factor de riesgo para la obesidad y la resistencia a la insulina. El alcohol es una fuente significativa de calorías vacías y su consumo excesivo contribuye al almacenamiento de GV y a la dislipidemia, factores que aumentan el riesgo de DM240.

La actividad física también ha mostrado asociación con la diabesidad en nuestra investigación y es considerada como uno de los factores de comportamiento más importantes en la prevención y manejo de la diabesidad. El ejercicio regular mejora la sensibilidad a la insulina, facilita la pérdida de peso y ayuda a mantener la masa muscular, lo que contribuye a una mejor regulación del metabolismo de la glucosa. Diversos estudios han demostrado que las personas que realizan actividad física regularmente tienen un menor riesgo de desarrollar obesidad y diabetes tipo 241,42. Además, el ejercicio reduce la GV y mejora los perfiles lipídicos y de presión arterial, factores que disminuyen el riesgo cardiovascular en individuos con diabesidad43.

La dieta mediterránea que es ampliamente recomendada en la prevención y tratamiento de la diabesidad debido a su enfoque en alimentos frescos y no procesados, ricos en nutrientes y compuestos antiinflamatorios ha mostrado en nuestro trabajo una asociación positiva con la diabesidad. Esta dieta incluye un alto consumo de frutas, verduras, granos enteros, legumbres y grasas saludables, principalmente provenientes del aceite de oliva, y un consumo moderado de pescado, carnes magras y productos lácteos. La evidencia sugiere que la adherencia a la dieta mediterránea mejora la sensibilidad a la insulina, reduce la inflamación y ayuda a regular el peso corporal, disminuyendo así el riesgo de DM244.

Estudios observacionales y ensayos clínicos han demostrado que la dieta mediterránea tiene efectos beneficiosos en la reducción de la GV y en la mejora del perfil lipídico, lo que resulta particularmente útil en el control de la diabesidad45. Además, esta dieta se ha asociado con una menor incidencia de ECV, una de las principales complicaciones de la diabesidad46.

El estrés es un factor que parece asociarse con el desarrollo y progresión de la diabesidad en nuestra investigación. El estrés crónico aumenta los niveles de cortisol, una hormona que promueve la acumulación de GV y la resistencia a la insulina47. Además, el estrés suele estar asociado con patrones de alimentación poco saludables, como el consumo de alimentos altos en azúcar y grasa, lo que contribuye a la obesidad y la DM2.

El manejo del estrés es una estrategia relevante en el tratamiento de la diabesidad, y técnicas como la meditación, el mindfulness y el ejercicio físico pueden ayudar a reducir los niveles de estrés y mejorar el bienestar psicológico48. La inclusión de intervenciones para el manejo del estrés en los programas de tratamiento de la diabesidad podría mejorar el control de la enfermedad y prevenir el desarrollo de complicaciones.

Como fortalezas del estudio debemos mencionar el enorme tamaño de la muestra (más de 24.000 personas) que otorga a los resultados una importante relevancia y potencia estadística, también debemos mencionar la gran cantidad de variables analizadas.

Como limitación principal destacaremos que al ser un estudio transversal no se pueden establecer relaciones de causalidad.

Conclusiones

La diabesidad es una enfermedad compleja influenciada por una combinación de factores biológicos y de estilo de vida, incluyendo la edad, el género, el ESE, el consumo de tabaco y alcohol, la actividad física, la adherencia a la dieta mediterránea y el estrés. La identificación de estos factores permite el desarrollo de estrategias.

Financiación

Los autores declaran no haber recibido financiación para la realización de este trabajo.

Consideraciones éticas

El estudio se realizó siguiendo las directrices éticas de la Declaración de Helsinki y fue aprobado por el Comité de Ética e Investigación de las Islas Baleares (CEI-IB) con el identificador IB 4383/20. Los participantes otorgaron su consentimiento informado, tanto verbal como escrito, tras recibir información detallada sobre el estudio.

Para preservar la confidencialidad, los datos fueron codificados y almacenados con códigos únicos, accesibles solo para el coordinador del proyecto, manteniendo el anonimato en los informes. Se garantizó a los participantes el derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición de sus datos, conforme a la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos.

Conflicto de intereses

Los autores no manifiestan conflicto de intereses.

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