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Vol. 51. Núm. 2.
Páginas 183-191 (Julio - Diciembre 2017)
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Vol. 51. Núm. 2.
Páginas 183-191 (Julio - Diciembre 2017)
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DOI: 10.1016/j.antro.2017.03.005
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¡Tamales para todos! El consumo del venado y perro doméstico en los banquetes de Chinikihá
Tamales for everyone! Deer and domestic dog consumption at Chinikihá banquets
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Coral Montero Lópeza, Carlos Miguel Varela Scherrerb,
Autor para correspondencia
mgvaresa@hotmail.com

Autor para correspondencia.
a School of Humanities, University of New England, Armidale NSW 2351, Australia
b Posgrado en Estudios Mesoamericanos, FFyL, UNAM, Ciudad de México, CP 11510, México
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Tabla 1. Listado de fauna identificada para la Operación 114 detrás del Palacio en Chinikihá (por NISP y MNI)
Tabla 2. Valores de isótopos estables δ13CVPDB (‰) para la muestra de venados cola blanca procedente de la Operación 114
Tabla 3. Listado de fauna identificada para la Operación 201 en Chancalá (por NISP y MNI)
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Resumen

A través de un estudio zooarqueológico tradicional combinado con un análisis de isótopos estables (carbono y nitrógeno), se realizó un estudio a los restos faunísticos procedentes principalmente del sitio arqueológico de Chinikihá, así como de otros sitios periféricos. El objetivo de esta tarea fue la de conocer la diversidad de recursos naturales a los que los habitantes del sitio tuvieron acceso durante el Clásico Tardío así como comparar las diferencias entre el acceso y la utilización de especies silvestres y domésticas, ambas aprovechadas como alimentos en contextos de banquetes rituales. Si bien el presente estudio aborda prácticas alimentarias del periodo Clásico Tardío entre los mayas, por el momento nos centraremos en discutir aquellas pertinentes a Chinikihá y sus alrededores.

Palabras clave:
Clásico Tardío
Zooarqueología
Isótopos estables
Abstract

This paper presents a traditional zooarchaeological study combined with an analysis of stable isotopes (carbon and nitrogen), of faunal remains mainly from the archaeological site of Chinikihá. Our objective was to determine the diversity of the natural resources to which the inhabitants of the archaeological site had access during the Late Classic period and to compare the different ways in which wild and domestic animals were obtained and used as part of ritual feasting events. Although we address Mayan food practices in the Late Classic period, we will focus on discussing those pertinent to Chinikihá and its surroundings.

Keywords:
Late Classic
Zooarchaeology
Stable isotopes
Texto completo
Introducción

El sitio arqueológico de Chinikihá se localiza en el estado de Chiapas, dentro de las Tierras Bajas Noroccidentales del área maya, región con un clima húmedo que favorece la propagación de selvas siempre verdes que a su vez sostienen una alta diversidad tanto en plantas como en animales silvestres (Gómez, 1998; Pérez, Sousa, Hanan, Chinag y Tenorio 2005). Chinikihá se ubica a 45km al este de Palenque y cuenta con más de 120 estructuras arquitectónicas que se distribuyen a lo largo de 500 km2, en donde se ha podido identificar un patrón de asentamiento complejo, pues coexisten unidades domésticas, conjuntos residenciales de élite y no élite, así como pequeñas comunidades, centros administrativos secundarios y primarios periféricos o satélites en los alrededores del sitio (Campianni, 2012). Chancalá es un asentamiento localizado a 30km al sureste de Palenque y que a pesar de ser pequeño, posee un juego de pelota, un palacio y una estela (aunque sin glifo emblema) que lo clasifican como secundario o T-2, siendo importante señalar que en esta región los únicos dos sitios de tipo primario o T-1 son Palenque y Chinikihá (Flores Esquivel, 2010; Liendo, 2005, p. 38).

Dentro del Proyecto Arqueológico Chinikihá (PRACH) nuestro principal enfoque ha sido el estudio de los restos faunísticos presentes en diversos contextos, incluyendo grandes depósitos dentro del área ceremonial de Chinikihá, así como otros asociados a estructuras menores y restos faunísticos presentes en sitios periféricos a Chinikihá (Liendo, 2007) (fig. 1).

Figura 1.

Localización del sitio arqueológico Chinikihá (Montero, 2011, p. 58, figura 3.3).

(1,06MB).

Nuestro principal objetivo ha sido contribuir a la definición de la secuencia temporal de ocupación del sitio, basada principalmente en el estudio de los recursos animales en Chinikihá y otros sitios periféricos como Chancalá (Montero López, 2008, 2011; Varela, 2013). El gran corpus de datos obtenido nos ha permitido generar algunas hipótesis sobre el uso y aprovechamiento de los recursos animales en Chinikihá durante el Clásico Tardío (600-850 d.C.), momento en el que se detecta no solo una mayor actividad de construcción monumental en el epicentro del asentamiento, sino también una mayor interacción con otros asentamientos de los alrededores como Palenque, Pomoná y Piedras Negras, los mismos que debieron jugar papeles importantes en el entramado político de la época (Rands, 1974; Liendo, 2012, p. 47).

De gran interés ha sido el análisis de los restos faunísticos provenientes de la Operación 114, que se encuentra detrás de la pared oriental del Palacio de Chinikihá, al pie de una estructura que se ubica en el centro ceremonial del asentamiento y que se ha identificado como un posible patio trasero donde se llevarían a cabo algunos actos rituales de carácter privado, como la preparación de los alimentos a servirse en banquetes y otras celebraciones promovidas por la élite, como la construcción de estructuras arquitectónicas como la plataforma sur (Mirón Marván, 2012; Liendo, 2009, p. 216). La Operación 114 se caracteriza por ser un gran basurero que abarca más de 94m2 y del cual se han recolectado miles de navajillas líticas y fragmentos de cerámica doméstica y ritual, así como restos óseos de animal y caracoles, algunos de los cuales presentan marcas de corte (fig. 2). Así mismo, se han identificado varios objetos de uso ritual completos o con mínimo uso, como figurillas de cerámica y adornos e implementos de hueso trabajado (Liendo, 2012, p. 175; Montero, 2007, p. 56). Cabe mencionar que este depósito es uno de los más grandes dentro del área maya y su estudio por tanto, nos permite identificar las prácticas de preparación y consumo de restos animales para usos rituales, pero también entender la obtención de los animales para ser consumidos durante el Clásico Tardío.

Figura 2.

Localización del basurero detrás del Palacio, Operación 114 en Chinikihá (modificada de Mirón Marván, 2012, p. 347, figura 7).

(0,69MB).

Hasta el presente, los estudios sobre la fauna proveniente de este gran depósito sugieren por un lado, una explotación de especies silvestres y domésticas en contextos asociados a la élite, así como un uso y manejo de estas especies para usos tanto domésticos como rituales. Los resultados de nuestras investigaciones sugieren la predilección del venado cola blanca para la celebración de banquetes rituales, con la inclusión de otras especies, como el perro, conejo, moluscos y tortugas de agua dulce. En el presente trabajo, nuestro objetivo principal es comparar las diferencias entre el acceso y la utilización de especies salvajes y domésticas, ambas consumidas como alimentos en banquetes rituales.

Desarrollo

Dentro de este estudio, se consideraron todos los materiales óseos obtenidos en diferentes temporadas, desde 2008 hasta 2011 (ver Montero López, 2008, 2011 y Varela, 2013). Hasta el momento, se han analizado más de 4 500 restos faunísticos que sugieren la preparación y el consumo de alimentos durante varios episodios de celebraciones rituales o banquetes durante el Clásico Tardío. La determinación de cuántos banquetes y cuándo se celebraron resulta una tarea difícil de abordar debido a las limitaciones propias del estudio zooarqueológico, el cual no permite el señalamiento de eventos individuales (por ejemplo, de distinguir un evento de banquete de otro episodio dentro del mismo depósito cuando el tiempo transcurrido entre estos es muy breve) (Montero López, 2011). Aún así, a través del estudio de los procesos tafonómicos pre- y posdeposicionales, junto con los resultados del análisis de la cerámica y de los restos de plantas presentes en el depósito, nos permite sugerir que la preparación de alimentos rituales era una actividad recurrente y que presenta patrones de conducta que se han podido identificar como el resultado de una actividad relacionada con el procesamiento de los recursos naturales para posteriormente ser consumidos (Montero López, 2008; Mirón Marván, 2012; López, García, Varela Scherrer y Liendo Stuardo, 2014). A continuación presentamos los resultados de nuestra investigación, así como la comparación con los datos de otros sitios de menor y mayor tamaño para poder contrastar las prácticas de preparación y consumo de alimentos en estas celebraciones durante el Clásico Tardío en las Tierras Bajas.

Tanto el análisis de la cerámica como de los restos faunísticos sugiere que este depósito se formó de manera constante y rápida (Montero y Varela, en prep.). Los fechamientos obtenidos por acelerador de espectrometría de masa (AMS por sus siglas en inglés) y directamente de restos de hueso animal sugieren que el depósito se concentra dentro de la fase Ajín, la cual corresponde a las fases Murciélagos y Balunté de Palenque (700-830 d.C.) (Montero López y Varela Scherrer, en prep.; Jiménez Álvarez, 2009; Montero López, 2011; Mirón Marván, 2012).

En cuanto al análisis de los restos animales, estos se efectuaron por Montero López (2008, 2011) y Varela Scherrer (2013) utilizando un estudio zooarqueológico tradicional, con un énfasis en el entendimiento de los procesos tafonómicos, así como combinando estos resultados con un análisis de isótopos estables (carbono y nitrógeno). Lo que nos interesa responder es si los habitantes de Chinikihá tenían acceso a una gran diversidad de recursos durante el Clásico Tardío y si es así, ¿quiénes reciben este privilegio? ¿De dónde provienen los animales que son consumidos en Chinikihá durante los banquetes rituales promovidos por la élite? ¿Se trata de animales salvajes que son cazados, o se encuentran en cautiverio? ¿Hasta dónde debieron adentrarse los cazadores para obtener las presas? ¿Hay una preferencia por ciertas especies para ser consumidas ritualmente?

La especie más representada en el basurero de Chinikihá es el caracol de agua dulce llamado jute (Pachychilus sp.) con 39.81%, seguido por el venado cola blanca (Odocoileus virginianus) con 28.95% (aunque es posible que varios de los fragmentos no identificables sean venado cola blanca). Otras especies se encuentran presentes en mucho menores proporciones, incluyendo el perro doméstico (Canis lupus familiaris), las tortugas de río (Dermatemys mawii y Kinosternon sp.), el cereque (Dasyprocta punctata) y el pato (Anatinae). Suponemos que el uso principal de estas especies es como alimento, pero cabe la posibilidad de que se encuentren en este depósito debido a su carácter ritual o debido a una inclusión posdeposicional. Otras especies presentes, como el jaguar (Panthera onca), la zorra gris (Urocyon cinereoargenteus) y los roedores (Rodentia), pueden haber entrado al registro arqueológico por su uso ritual o por procesos posdeposicionales (tabla 1).

Tabla 1.

Listado de fauna identificada para la Operación 114 detrás del Palacio en Chinikihá (por NISP y MNI)

Especie  NISP  MNI 
Pachychilus sp.  1719  39.81  1719  95.6 
Nephronaias sp.  12  0.28     
Concha sin identificar  16  0.37     
Anatidae  0.02  0.1 
Testudines  0.12     
Dermatemys mawii  0.05  0.1 
Kinosternon sp.  0.02  0.1 
Mammalia  21  0.49     
Mamífero grande/mediano  1020  23.62     
Mamífero mediano/pequeño  89  2.06     
Dasypus novemcinctus  0.02  0.1 
Homo sapiens  63  1.46  0.4 
Carnivora  0.09     
Canis sp.  0.09     
Canis lupus familiaris  58  1.34  0.3 
Urocyon cinereoargenteus  0.02  0.1 
Felidae  0.02     
Panthera onca  0.02  0.1 
Tapirus bairdii  0.02  0.1 
Artiodactyla  0.02     
Cervidae  31  0.72     
Pecari tajacu  0.05  0.1 
Odocoileus virginianus  1250  28.95  55  3.1 
Mazama americana  0.07  0.1 
Rodentia  0.02     
Dasyprocta punctata  0.02  0.1 
Sylvilagus sp.  0.09     
Sylvilagus brasiliensis  0.09  0.1 
Sylvilagus floridanus  0.02  0.1 
No identificado  204  4.72     
Total  4318  100.0  1799  100.0 

Tomada de Montero López y Varela Scherrer (en prep.).

La alta presencia de caracoles de agua dulce en este contexto ha generado un poco de confusión puesto que en la actualidad estos moluscos se consideran alimento para las clases sociales bajas (Nations, 1979) y por tanto no se consideraría como un alimento para la celebración de un banquete ritual. Su presencia indica por lo menos que los antiguos pobladores de Chinikihá estaban complementando su dieta principalmente basada en el consumo de mamíferos terrestres y recursos locales como el jute, especialmente hacia el final del Clásico Tardío, todas las clases sociales estarían consumiendo otros recursos animales (Montero López, 2011, p. 273). Si no consideramos a los caracoles de agua dulce y nos enfocamos solamente en los animales terrestres, el venado cola blanca claramente es la especie predilecta en Chinikihá. Entre los sitios del Clásico con altos porcentajes de venado están Seibal, Altar de Sacrificios, Toniná, Tikal, Piedras Negras y Copán, lo que se ha interpretado como un cambio en el patrón ritual del Preclásico donde se prefería al perro doméstico, mientras que durante el periodo Clásico Tardío, se prefieren los animales más grandes como el venado, animal con el que posiblemente se identifique la élite. Es también posible que debido al aumento en la población durante el periodo Clásico fuera necesario buscar animales más grandes con un mayor índice de utilización como el venado (Montero López, 2008).

Llama la atención que el perro solo se encuentra representado en un 1.34%, mientras que las demás especies están representadas por porcentajes menores al 1%, incluyendo a otros animales con alto índice cárnico, como lo son el pecarí de collar (Pecari tajacu) y el venado temazate (Mazama sp.). Esto resulta interesante porque especies que se encuentran en las cercanías inmediatas al sitio, como las tortugas, no están presentes en grandes proporciones en Chinikihá, pero en otros sitios, es la especie dominante, como es el caso de Palenque (Varela Scherrer, 2013). Nos parece aún más interesante que el perro doméstico, siendo una fuente de proteína animal que se puede mantener en corrales o en el ámbito doméstico con un esfuerzo mínimo, no está siendo utilizado como alimento en mayor proporción. Tradicionalmente el perro se utilizó como alimento desde el periodo Preclásico y evidencia de ello se encuentra presente en varios sitios, como Dzibilchaltún, Lamanai, y Colhá (Shaw, 1991; Wing y Steadman, 1980, p. 326).

Los resultados del análisis de isótopos estables para la muestra de perro doméstico señalan que su dieta es más parecida a la dieta humana (δ13C: -7.4‰), lo cual concuerda con los datos como Lagartero, donde los perros eran alimentados principalmente con maíz (White, Pohl, Schwarcz y Longstaffe,2004). Por otro lado, los valores para el análisis de isótopos estables para el venado de Chinikihá sugieren que estos animales se alimentaban principalmente de plantas silvestres y esporádicamente se adentrarían a las milpas donde suplementarían su dieta con maíz de vez en cuando (Montero, 2011). Estos resultados también sugieren que los venados eran cazados y traídos al sitio de Chinikihá procedentes de varios nichos ecológicos y que no se encontraban domesticados o no eran alimentados a propósito con maíz (Emery, Wright y Schwarcz, 2000; Montero López, 2011) (tabla 2). Nosotros sugerimos que los mayas de Chinikihá, al igual que otros sitios del Clásico Tardío debieron extraer los recursos animales principalmente en las cercanía del asentamiento, a través de un práctica manejo del paisaje para optimizar recursos naturales como el venado conocida como “garden hunting” en la que las milpas o patios sembrados en los alrededores de los asentamientos servirían para producir el maíz tan importante, pero también para atraer a la fauna silvestre hacia las cercanías del asentamiento y ser cazados (Linares, 1976; Ford, 1991; Montero López et al., 2014).

Tabla 2.

Valores de isótopos estables δ13CVPDB (‰) para la muestra de venados cola blanca procedente de la Operación 114

Muestra Núm.  Taxón  Edad  Categoría  d13CVPDB (‰)  % de maíz en la dieta 
CM03  Odocoileus virginianus  2 años  Subadulto  −19.84  9.76 
CM04  Odocoileus virginianus  4-6 meses  Subadulto  −19.25  13.24 
CM05  Odocoileus virginianus  3.5 años  Adulto  −20.87  3.71 
CM06  Odocoileus virginianus  2 años  Subadulto  −21.97  −2.76 
CM07  Odocoileus virginianus  2.5 años  Adulto  −20.23  7.47 
CM09  Odocoileus virginianus  6.5 años  Adulto  −20.42  6.35 
CM10  Pecari tajacu  Mayor de 12 meses  Adulto  −19.53  11.59 

Modificada de Montero López (2011, p. 287).

A manera de comparación, en Xunantunich, los resultados del análisis de isótopos estables de estroncio indican que la explotación de fauna silvestre abarcaba un radio entre 20 y 25 kilómetros desde el centro del establecimiento y estos eran utilizados de manera conjunta con otros obtenidos a nivel local para festines, mientras que los de carbón señalan que los animales de origen local, entre los que destaca el venado cola blanca, reflejan un alto porcentaje de maíz en su dieta (25%) lo que sugiere que estos animales debieron merodear en los bosques y campos de cultivo de los alrededores. De esta forma, su dieta refleja los diferentes grados de modificación del paisaje para el cultivo de maíz (Freiwald, 2010, p. 413). Estos niveles variables de presencia de maíz en la dieta de animales silvestres también se observan en otros sitios de las tierras bajas, lo que refuerza por un lado que los animales silvestres eran obtenidos de áreas cercanas a los asentamientos, y por el otro, sugieren el nivel de modificación extensiva que debió existir durante el Clásico Tardío (Emery y Thornton, 2008, p. 6).

Dentro del mismo periodo, en el sitio de San Lorenzo, en Belice, los animales y preferentemente el venado cola blanca eran consumidos en los banquetes se obtenían principalmente de manera no local (Freiwald, 2010). Es interesante mencionar que San Lorenzo es un asentamiento pequeño y que fue satélite de Xunantunich, por lo que esperaríamos que otras especies de menor tamaño fueran las dominantes, sobre todo el perro, pues en otros sitios menores, esta es la tendencia durante el Clásico Tardío. Sin embargo, en San Lorenzo domina ampliamente la presencia de restos de venado, lo que sostiene que el uso de ciertas especies para la celebración de banquetes pudo haber sido dictado por parte de las élites. El ejemplo de San Lorenzo señala la importancia del venado para usos rituales como un acto prescrito, pues la gente debió trasladarse a otros lugares para obtener los animales preciados para el banquete.

Recientemente conjuntamos el análisis del consumo de carne de animales de caza y los resultados del análisis de restos macroscópicos haciendo posible discernir la procedencia de la fauna y la flora. Específicamente para Chinikihá, observamos que los habitantes tuvieron acceso a todos los nichos ecológicos de los alrededores inmediatos al asentamiento como el ambiente ribereño/lacustre, la orilla de los ríos, pantanos perennes, bosques maduros, la milpa y el acahual, o vegetación secundaria que crece en tierras de cultivo en falo o descanso (Montero y Varela, en prep.). Se detectó que la gran mayoría de los animales son de origen silvestre, menos el perro doméstico que como su nombre lo indica, es de origen residencial. En la zona maya los perros aparecen en contextos ceremoniales dentro de basureros rituales y depósitos con restos de sacrificios por lo menos desde 1200 a.C. Estos depósitos se localizan principalmente en sitios costeros, como en Colhá (Shaw, 1991) y Cerros (Carr, 1985). Se tiene bien documentado que los perros sacrificados para ser consumidos en banquetes rituales eran alimentados con maíz y posiblemente castrados (Clutton y Hammond, 1994, p. 820; Pohl y Feldman, 1982).

Cuando comparamos estos resultados con los datos provenientes de otros contextos como la Operación 201 dentro del sitio de Chancalá, observamos que el venado cola blanca es la especie dominante con 29.94%, mientras que el perro está representado con un 8.47%. Cuando se calcula el número mínimo de individuos (MNI), se sabe que hubo por lo menos cuatro perros en Chancalá, mientras que en Chinikihá, el MNI es dos (tabla 3). Esto es interesante, puesto que aunque el venado es más abundante en ambos sitios, es posible que se estén consumiendo más perros en Chancalá que en Chinikihá.

Tabla 3.

Listado de fauna identificada para la Operación 201 en Chancalá (por NISP y MNI)

Operación 201
Taxón  NISP  MNI 
Mammalia  0.5     
Mamífero mediano/largo  99  51.3     
Mamífero pequeño/mediano  10  5.2     
Carnivora  1.6     
Canis sp.  1.0     
Canis lupus familiaris  20  10.4  66.7 
Odocoileus virginianus  58  30.1  33.3 
Total  193  100.0  100.0 

Tomada de Montero López y Varela Scherrer (en prep.).

Esto nos sugiere que tal vez especies más pequeñas son más importantes en sitios de menor rango, o bien, que el acceso y consumo de carne de venado cola blanca está siendo controlado por parte de la clase gobernante de sitios de mayor rango y que sitios secundarios no están teniendo acceso a esos recursos. El control sobre especies restringidas pudo haber sido utilizado con fines políticos, como ensalzar un banquete público al que se invitan a gobernantes foráneos. En este sentido, los alimentos se utilizan para reforzar el papel de Chinikihá en el entramado político durante el Clásico Tardío, periodo en el que se forjaron grandes alianzas entre distintos sitios (Montero López, 2011, p. 340).

Durante el Clásico Tardío, las especies preferidas para banquetes son el venado, el perro y la tortuga de agua dulce, siendo el perro el único animal domesticado (White et al., 2004). Estas mismas especies son utilizadas también durante el Preclásico, por lo que la presencia de estos tres animales en contextos del Clásico sugiere una continuación en las prácticas rituales con una marcada preferencia por los animales salvajes. Sin embargo, hasta el momento son pocos los contextos identificados plenamente como restos de un banquete ritual, entre los que destaca Lagartero, en donde también se ha identificado un basurero resultado de la celebración de uno o varios banquetes y donde el venado es la especie predilecta (Koželsky, 2005). Otros depósitos similares identificados como restos de un banquete ritual se encontraron en Altun Há (Reents-Budet, 2000) y Copán (Hendon, 2003). Por otro lado, existen varios contextos similares con gran cantidad de hueso, lítica y cerámica, pero cuyo origen es distinto y donde el venado cola blanca es la especie predilecta. Por ejemplo, en Cueva de los Quetzales (Emery, 2004) y en Dos Pilas (Emery, 2010) se identificaron contextos mixtos que aunque son resultado de actividades rituales, no están asociados directamente a la celebración de banquetes, sino a otras actividades como la producción de herramientas y artefactos de decoración.

Aunque el venado es la especie más frecuente en otros sitios aledaños, no siempre se encuentra asociado a un uso ritual. A manera de comparación, en Piedras Negras, la pierna y el torso se encuentran presentes en contextos periféricos y no en los contextos rituales asociados con la élite, es decir, en el centro o núcleo del asentamiento (Emery, 2007).

De igual forma, recientemente hemos llevado a cabo un estudio de restos de fauna en contextos tempranos, específicamente del Preclásico Tardío (250 a.C.) en Santa Isabel, sitio ubicado a escasos ocho kilómetros al oeste de Palenque. Los materiales zooarqueológicos, a pesar de que forman una pequeña muestra, nos da indicios del tipo de fauna explotada y el paleoambiente del asentamiento. Los animales presentes son armadillo, venado cola blanca, pecarí de collar, tepezcuintle, tortuga de río e hicotea (Varela Scherrer, 2015). Si bien el análisis tafonómico no arroja marcas de corte, algunos elementos presentan exposición al fuego directo, por lo que inferimos su uso como alimento. Por otro lado, esta muestra refleja la continuidad de ciertas prácticas de consumo y cacería a través del tiempo, pues aparece una de las especies preferidas por la élite, el venado cola blanca, y especies asociadas al sistema milpero o de rotación de suelos para el cultivo, lugares donde se sugiere fueron obtenidos.

Discusión

Como se puede observar, el venado cola blanca es la especie terrestre favorita en Chinikihá y posiblemente es el animal que está relacionado con un uso ritual, principalmente durante el periodo Clásico Tardío. El hecho de que el porcentaje de venado cola blanca sea tan alto durante este periodo sugiere además que los venados se encontraban en los alrededores y eran abundantes, como algunos autores han sugerido para otros sitios especialmente durante la última parte del periodo antes descrito (ver Emery, 2010). La preferencia por el cuarto trasero en animales de todas las edades, apoya nuestra hipótesis de una selección del venado para uso ritual y sobre todo de la pierna, la cual probablemente debió tener un rol importante dentro de los banquetes (Montero López, 2011).

En la zona maya, las representaciones de piernas de venado se encuentran comúnmente en forma de ofrendas (Pohl, 1985), que debieron prepararse como ofrendas rituales (Emery, 2007; Pendergast, 2004), como sugiere la alta frecuencia de este elemento en numerosos sitios arqueológicos durante el Clásico Tardío. de manera similar, las numerosas representaciones de imágenes de tamales de carne de venado sugieren que estos debieron ser consumidos ritualmente en banquetes rituales. En varios sitios del Clásico Tardío, incluyendo Chinikihá, se han encontrado fragmentos de vasijas y grandes platos de servicio con el glifo de tamal de venado, lo que sugiere que estos se servían y preparaban ritualmente durante grandes celebraciones (LeCount, 2001; Reents-Budet, 2000). Hoy en día, los platillos que se preparan para una fiesta incluyen cerdo y pollo, sin embargo durante el siglo XVI (LeCount, 2001), probablemente era más común comer pecarí, venado, perro y pavo, animales que a su vez debieron ser consumidos en tiempos prehispánicos. Nosotros sugerimos que estas dos formas rituales de consumir el venado se encuentran presentes en el mismo depósito arqueológico, el cual posiblemente representa la celebración de rituales utilizando varios elementos por sí mismos o combinados a través del Clásico Tardío.

A diferencia del centro de Mesoamérica, el uso de la tortilla de maíz llegó en tiempos posteriores al Clásico Tardío, por lo que se sugiere que los tamales eran favorecidos para ser consumidos en celebraciones rituales (Taube, 1989). Aunque se tienen representaciones de piernas de venado, estas normalmente aparecen como ofrendas (Montero, 2008), mientras que representaciones de vasijas con representaciones de piernas de venado o tamales hechos con carne de venado se encuentran frecuentemente en la iconografía del Clásico Tardío (Pohl y Feldman, 1982; Zender, 2000). Se han encontrado algunos ejemplos de platos cerámicos con el glifo waaj o “plato para comer tamales” como ofrendas asociadas a la élite (López Bravo, 2006; Reents-Budet, 2000). Las representaciones de este glifo en vasijas de servicio en asociación directa con huesos de venado sugiere la elevación de ambos elementos comunes a un ámbito ritual (Brown, 2005).

En contextos de festines rituales promovidos por la élite se esperaría una mayor representación de los mejores cortes, o bien, las partes del cuerpo con mayores cantidades de carne (Montero López, 2008). La alta presencia de marcas de corte presentes en los restos de venado de Chinikihá (26.88%) sugiere que estos animales eran altamente procesados y que la carne estaba siendo removida del esqueleto para su consumo directo o bien, para su utilización en otras formas de preparación, incluyendo en cocidos o sopas y en platillos con maíz, como los tamales. A manera de comparación, la proporción de restos de perro que presentan marcas de corte se encuentra alrededor del 5%, por lo que suponemos que estos animales al ser de tamaño pequeño, se cocinarían completos o mínimamente desmembrados dentro de un horno semi-subterráneo llamado “pib” (Montero, 2011). No descartamos que algunos venados hayan sido desmembrados y cocidos en hornos también, al igual que los tamales también pudieron ser cocidos en hornos (O’Connor, 2000).

En cuanto a la manera de preparación del venado, los mayas del Clásico Tardío solían representar sus alimentos directamente en vasijas polícromas. Zender (2000, p. 1044-1050) sugiere que por lo menos hay dos ejemplos de platos en donde se puede ver el texto sak chijil/hil waaj o “tamal de venado cola blanca”. El que este texto esté inscrito en platos del periodo Clásico indicaría que fueron utilizados como recipientes o vasijas de servicio en los que se comían los tamales. Como hemos mencionado, representaciones de piernas de venado o tamales se encuentran en varios ejemplos de vasijas polícromas durante el Periodo Clásico Tardío (Pohl, 1985). Los sak chijil son un tipo de alimento que se ha relacionado con la celebración de banquetes reales (Zender, 2000: 1044). De acuerdo con Beaudry-Corbett (2002) y Hendon (2003), el uso de carne de animal era reservado para la celebración de ocasiones especiales, como un banquete ritual.

El consumo de tamales no está limitado a festines reales, pero los tamales de carácter doméstico estarían rellenos de plantas y semillas como granos de elote, amaranto, entre otros, mientras que rellenarlos de carne se reservaría para ocasiones especiales (Sheets, 2003, p. 21). La presencia en depósitos de élite de fragmentos de platos polícromos con el glifo de “tamal de venado” entremezclados con una gran cantidad de huesos de fauna, especialmente de venado, parece apoyar esta hipótesis. Ejemplos de ello existen en Palenque (López Bravo, 2006), Altun Há (Reents-Budet, 2000) y Lagartero (Koželsky, 2005), entre otros. La preferencia por servir tamales y no partes del cuerpo completas se sugiere por la alta presencia de platos con representaciones de banquetes reales con pequeños glifos representando platos con tamales en varios sitios de la zona maya (Bíró y Montero, 2008; Zender, 2000). En Chinikihá se han identificado miles de fragmentos de cerámica que representan platos de servicio, así como grandes ollas. Por la forma y la decoración, se ha sugerido que entre los restos de los banquetes rituales detrás del Palacio se encontraban algunos “platos para servir tamales” (Mirón Marván, 2012) (fig. 3).

Figura 3.

Fragmento de vasija con glifos en Chinikihá que posiblemente sirvió para servir tamales. (Modificada de Mirón Marván, 2012, p. 347, figura 7).

(0,26MB).

Si comparamos las representaciones de tamales de venado y de perro, estas últimas son muy pocas o no existen para la zona maya. Según Sahagún, durante el periodo Posclásico en el altiplano mexicano, los perros se sacrificaban y se consumían en cocidos o en tamales junto con carne de humano (Garza, 1997). A diferencia del venado, los restos de perro durante el Clásico Tardío son mucho menos frecuentes y los que se encuentran en contextos de desecho ritual, presentan pocas o ninguna marca de corte, incluyendo a los provenientes de Chinikihá, por lo que sugerimos que los perros estaban siendo procesados de diferente manera que los venados.

Conclusiones

Como se ha podido constatar a lo largo de este trabajo, el análisis zooarqueológico, combinado con otras técnicas, como el análisis de isótopos estables, así como la comparación de los resultados con los de otros sitios vecinos e incluso de temporalidades y localidades más distantes, nos permite adentrarnos en la cocina maya del Clásico Tardío en el sitio de Chinikihá, así como entablar una base para el estudio de las repercusiones sociales a través de los restos materiales de los banquetes rituales promovidos por la élite. Los mayas de Chinikihá tuvieron acceso a una gran diversidad de animales silvestres y unos cuantos domésticos; sin embargo, para la celebración de banquetes, las elecciones de los tipos de carne estarían prescritas o restringidas a unas cuantas, incluyendo el perro en el Preclásico y el venado en el Clásico Tardío. Proponemos que el consumo de carne, específicamente de venado cola blanca, estuvo controlado por la elite de Chinikihá, quienes utilizaban la preparación y el consumo de banquetes como una mecánica de control social hacia las clases inferiores, pero también como un medio de exhibir su poderío. La forma preferida de preparar la carne de venado es a través de uno de los platillos más comunes en toda el área maya, el tamal, el cual se diferencia de las comidas de carácter doméstico al estar servidos en platos especiales para su presentación ritual y la parte favorecida es el cuarto trasero, pieza que se ha utilizado como ofrenda en sí, pero que al poseer un alto índice cárnico, es posible que haya sido utilizado para elaborar los tamales rituales, como así sugieren varias representaciones icononográficas y depósitos similares durante el Clásico Tardío. Los resultados provenientes del estudio del depósito de Chinikihá apoyan la hipótesis de un incremento en consumo de carne durante el Clásico Tardío, posiblemente como consecuencia de un incremento en la interacción política entre sitios de la región.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Agradecimientos

Los autores desean agradecer al Dr. Rodrigo Liendo Stuardo por permitir revisar el material zooarqueológico del Proyecto Arqueológico Chinikihá. De igual manera, a los demás compañeros que han participado en la excavación de los restos de animales en Chinikihá y quienes han aportado grandes ideas para la interpretación de los materiales. También quisiéramos agradecer a la University of New England en Australia y al Posgrado en Estudios Mesoamericanos de la UNAM por el apoyo en la elaboración de este texto.

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La revisión por pares es responsabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México.

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