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Vol. 69. Núm. 5.
Páginas 283-290 (Septiembre - Octubre 2018)
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Vol. 69. Núm. 5.
Páginas 283-290 (Septiembre - Octubre 2018)
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DOI: 10.1016/j.otorri.2017.09.002
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Valoración de la reacción emocional provocada por la prueba vestibular calórica mediante monitorización de variables fisiológicas
Emotional reaction evaluation provoked by the vestibular caloric test through physiological variables monitoring
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Rafael Barona-de-Guzmána, Claudio Krstulovic-Roaa, Elena Donderis-Maleab, Luz Barona-Lleóa,
Autor para correspondencia
luzbaronalleo@gmail.com

Autora para correspondencia.
a Clínica ORL Barona y Asociados, Hospital Casa de Salud, Valencia, España
b Universidad Católica de Valencia, Valencia, España
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Tabla 1. Cambios ocurridos en sujetos sanos durante la primera crisis de vértigo
Tabla 2. Cambios ocurridos en sujetos sanos durante la segunda crisis de vértigo
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Resumen
Introducción y objetivos

La valoración emocional que provoca el vértigo se realiza mediante la historia clínica y diversos cuestionarios subjetivos. El objetivo del presente trabajo es valorar la respuesta emocional de forma objetiva, en sujetos normales, durante la crisis de vértigo inducida.

Material y método

Se realizó la prueba vestibular calórica con agua fría en 30 sujetos sanos. Durante los 60s previos a la estimulación y los 60s posteriores a la misma se monitorizaron las siguientes variables fisiológicas: Conductabilidad cutánea, Volumen de pulso periférico, Temperatura corporal, Contracción muscular, Frecuencia cardiaca y Frecuencia respiratoria. Se valoró la velocidad angular máxima de la fase lenta del nistagmo provocado en cada estimulación.

Resultados

Durante las crisis de vértigo, la conductabilidad cutánea presentó un aumento estadísticamente significativo con relación al periodo previo a las mismas, mientras que el volumen de pulso periférico presentó una disminución estadísticamente significativa. No hubo relación entre la velocidad angular de la fase lenta del nistagmo provocado y los cambios de la conductabilidad y el volumen de pulso periférico. La disminución provocada en el volumen de pulso periférico fue significativamente mayor en la segunda crisis de vértigo.

Conclusiones

La conductabilidad cutánea y el volumen de pulso periférico cambiaron de forma significativa durante las crisis de vértigo. No Hubo relación entre la intensidad de la crisis vertiginosa provocada y los cambios producidos en estas variables. El estrés generado por la estimulación calórica es mayor en la segunda crisis, cuando el sujeto tiene experiencia del vértigo que provoca la estimulación.

Palabras clave:
Vértigo
Estrés
Emoción
Nistagmo calórico
Sistema nervioso autónomo
Abstract
Introduction and objectives

The emotional evaluation of the causes of vertigo is made using the clinical records and several subjective questionnaires. The aim of the present study is to evaluate the emotional response objectively, in normal subjects, during an induced vertigo crisis.

Material and method

A caloric vestibular test with cold water was performed on 30 healthy subjects. The following physiological parameters were monitored during the 60seconds prior to and the 60seconds after the stimulation: Skin Conductivity, Peripheral Pulse Volume, Body Temperature, Muscle Contraction, Heart Rate, and Respiratory Rate. The maximum angular speed of the nystagmus slow phase at each stimulation was assessed.

Results

Skin conductance presented a statistically significant increase during the vertigo crisis in relation to the prior period while the peripheral pulse volume presented a statistically significant decrease. There was no relationship between the slow phase of the provoked nystagmus angular speed and skin conductance and peripheral pulse volume changes. The decrease in peripheral pulse volume was significantly higher in the second vertigo crisis.

Conclusions

Skin conductance and peripheral pulse volume changed significantly during a vertigo crisis. There was no relation between the provoked vertiginous crisis intensity and the changes produced in those variables. The stress generated by the caloric stimulation is higher in the second crisis, when the subject has experience of the vertigo caused by the stimulation.

Keywords:
Vertigo
Stress
Emotion
Caloric nystagmus
Autonomic nervous system
Texto completo
Introducción

El vértigo es un síntoma específico de los trastornos vestibulares que produce desorientación espacial, ansiedad, angustia y una percepción de minusvalía funcional no susceptible de cuantificarse con los instrumentos de evaluación neurootológica1. Recientemente se ha descrito que existen pacientes con vértigo que pese a obtener el alta en el tratamiento médico persisten con su sintomatología parcial o total, sin que esto dependa de la gravedad de la enfermedad ni del tiempo de evolución de la misma. En estos casos es la información subjetiva que aporta el paciente, de cómo la enfermedad vestibular le afecta, la que es clave para predecir el curso de la enfermedad y las posibilidades de plena recuperación2. Esta circunstancia ha sido descrita en varias enfermedades: neuritis vestibular, VPPB3,4 y enfermedad de Ménière5–7.

Sin duda, la mejor forma de conocer cómo el vértigo afecta psicológicamente al enfermo que lo sufre es la historia clínica. En estos pacientes no es fácil de realizar y es difícil valorar el impacto psicológico del vértigo: es necesario separar el pasado del presente, conocer realmente si el estado de ansiedad del paciente era anterior o consecuencia del proceso vertiginoso, no todos los enfermos son capaces de expresarse de la misma forma ni con el mismo vocabulario... El uso de cuestionarios cerrados con preguntas y respuestas concretas, más fáciles de valorar y cuantificar, ha facilitado esta evaluación8,9. A pesar de su gran utilidad, estos cuestionarios son subjetivos, y como en el caso de la historia clínica abierta, el paciente mezcla fácilmente situaciones presentes y pasadas, las preguntas no siempre son bien entendidas y no se adaptan claramente a lo que el paciente siente. Se han descrito numerosos cuestionarios para valorar el impacto emocional del vértigo10,11. Frente o junto a estas 2 posibilidades de evaluación existe otra: valorar la respuesta psicofisiológica o emocional del paciente ante un estímulo mediante técnicas objetivas evaluación. Son procedimientos que permiten recoger y cuantificar las variaciones que se producen en determinadas variables fisiológicas como consecuencia de un estímulo, como puede ser el vértigo. Pueden ser registrados, analizados y puntuados de forma objetiva, ya que no son controlables por parte el sujeto ni del observador.

Las técnicas de evaluación psicofisiológica mediante registro de variables fisiológicas se clasifican en función del sistema que rige la respuesta: a) Sistema nervioso vegetativo o autónomo: actividad electrodérmica de la piel, actividad cardiovascular, pupilar, gastrointestinal, temperatura corporal; b) Sistema nervioso somático: actividad muscular, respiratoria, movimientos oculares y de parpadeo; c) Sistema nervioso central: actividad cerebral y neuroimagen funcional. Hasta el momento, no se ha intentado estimar la respuesta fisiológica que ocurre durante una crisis de vértigo.

El objetivo del presente trabajo es determinar el cambio que se produce en determinadas variables fisiológicas, todas ellas controladas por el sistema nervioso autónomo y somático y en relación con el estrés/emoción que siente el sujeto, durante una crisis de vértigo provocada en sujetos sanos y que por tanto no tenían experiencia previa de este síntoma. Consideramos que conocer los cambios que se producen en estas variables fisiológicas en sujetos sanos es un paso previo imprescindible antes de poder realizar estudios en pacientes que han sufrido vértigo y en los que este ha provocado una importante reacción emocional.

Material y método

Se realizó un estudio de corte transversal con un total de 30 sujetos, 12 varones y 18 mujeres, con edades comprendidas entre 20 y 60 años (media 28 años). Fueron excluidos aquellos sujetos que: estuvieran en tratamiento con alguna medicación que pudiera alterar la función vestibuloocular, tuvieran antecedentes de enfermedad vestibular o neurológica, presentaran nistagmo espontáneo al inicio de la prueba y aquellos en los que la prueba vestibular realizada no fuera considerada como normal. Los sujetos dieron su consentimiento informado para participar y el estudio fue aprobado por el comité de ética institucional.

Todos los sujetos fueron evaluados en las condiciones habituales de realización de las pruebas calóricas: habitación oscura, en silencio y sentados con la cabeza elevada 30° con respecto al plano horizontal. Se realizó una irrigación de 50cc de agua a 30°C en cada oído, primero en el oído derecho y luego en el izquierdo. El nistagmo fue registrado por medio de un videonistagmógrafo de luz infrarroja con velocidad de captura de 50Hz (VNG Ulmer Synapsys, Marseille, Francia), y el parámetro medido en cada registro fue la velocidad angular máxima de fase lenta (VAmaxFL) de cada estimulación.

Para la medición de las diferentes variables estudiadas se utilizó un sistema NeXus-10 MKII de 10 canales (fig. 1). Un minuto antes del inicio de las irrigaciones se comenzó el registro de las siguientes variables: a) Temperatura de la piel: mediante sensor colocado en el dedo meñique de la mano derecha; b) Volumen de pulso periférico (VPP): estimado a partir de la información de flujo sanguíneo periférico medido con un fotopletismógrafo colocado en dedo medio de la mano derecha. c) Frecuencia cardiaca: medida mediante el mismo fotopletismógrafo, d) Frecuencia respiratoria: mediante cinturón flexible colocado a la altura del epigastrio, e) Contracción muscular facial: mediante 2 electrodos de electromiografía situados en la frente, f) Conductabilidad cutánea (CC): medida con 2 electrodos colocados en los dedos anular e índice (fig. 2).

Figura 1.

Montaje para el registro de las variables fisiológicas mediante el sistema NeXus-10 MKII de 10 canales y registro videonistagmográfico.

(0,17MB).
Figura 2.

Registro obtenido en uno de los sujetos estudiados. Se observa, de arriba a abajo: contracción muscular, conductabilidad cutánea, temperatura, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria y volumen de pulso periférico. La penúltima línea (línea ondulada) representa lo que debería ser una frecuencia respiratoria de profundidad y frecuencia normal.

(0,33MB).

Con ayuda de los sensores antes señalados se realizaron 4 mediciones de cada variable fisiológica: La media registrada durante los 60s previos a la primera irrigación (basal-1), la media registrada durante los 60primeros segundos tras el comienzo de la primera irrigación (crisis-1), la media durante los 60s previos a la segunda irrigación (basal-2), y finalmente la media registrada durante los primeros 60s después de realizar la segunda irrigación (crisis-2). Un ejemplo de registro completo de uno de los sujetos se muestra en la figura 3.

Figura 3.

Registro completo de uno de los sujetos estudiados. Se observa, de arriba a abajo: conductabilidad cutánea, temperatura cutánea, electromiografía, volumen de pulso periférico (en forma de histogramas de 10s de duración), frecuencia cardiaca y frecuencia respiratoria. El área blanca corresponde al periodo de relax previo a la primera crisis, la primera y tercera área destacadas corresponden al periodo de crisis vertiginosa, la segunda y cuarta área destacada corresponden al periodo intercrisis y después de la 2.a crisis.

(0,37MB).

El sistema NeXus-10 MKII permite medir la media de cada uno de los parámetros estudiados durante el tiempo deseado.

Análisis estadístico

Se compararon los promedios obtenidos en cada registro basal con los conseguidos en cada sujeto durante el registro de la crisis correspondiente (fig. 4). Se utilizaron la prueba «t» para muestras apareadas si los valores pasaban la prueba de normalidad de Shapiro-Wilk o la prueba de rangos con signo de Wilcoxon si no la pasaban. Para determinar el efecto de la edad, la VAmaxFL del nistagmo, o las variables fisiológicas en reposo sobre la magnitud del cambio observado, se utilizó la correlación de Pearson. Los datos fueron analizados utilizando el programa estadístico SigmaPlot versión 12 (Systat Software, San Jose, CA, EE. UU.).

Figura 4.

Resultados de los primeros 60s tras el comienzo de la estimulación.

A: Selección del área a medir (en este caso los primeros 60s tras la estimulación). B Media de cada uno de los parámetros durante este tiempo.

(0,39MB).
Resultados

En la primera crisis de vértigo inducida, es decir, en la respuesta tras la irrigación con agua fría en oído derecho, solo se observaron diferencias estadísticamente significativas en la CC (p=0,02) y el VPP (p<0,001). No se observaron cambios estadísticamente significativos en temperatura de la piel (p=0,416), contracción muscular facial (p=0,339), frecuencia cardiaca (p=0,309) ni en la frecuencia respiratoria (p=0,133) figura 4 Los resultados obtenidos en cada parámetro durante la primera crisis de vértigo se recogen en la tabla 1.

Tabla 1.

Cambios ocurridos en sujetos sanos durante la primera crisis de vértigo

Primera crisis  Previo al inicio  Durante la crisis  Valor p*  % de cambio** 
Conductabilidad cutánea (microSiemens)  7,1±3,6  7,8±4,2  0,02  10% 
Temperatura (Celsius)  27,3±26,9±3,8  n.s.  s.c. 
Contracción muscular (mVolts)  5±5,5±4,2  n.s.  s.c. 
Volumen de pulso periférico (nanoWatt)  20,6±12,6  15,4±8,6  <0,001  −25% 
Frecuencia cardiaca (lat/min)  82,6±16,9  78,8±16,7  n.s.  s.c. 
Frecuencia respiratoria (resp/min)  20,5±4,6  18,3±3,6  n.s.  s.c. 
*

n.s.: no significativo.

**

s.c.: sin cambios.

En la segunda crisis de vértigo inducida, es decir, en la respuesta tras la irrigación con agua fría en oído izquierdo, los hallazgos obtenidos fueron congruentes con lo observado en la primera crisis de vértigo. Solo se observaron diferencias estadísticamente significativas en la CC (p=0,014) y el VPP (p<0,001). No se observaron diferencias estadísticamente significativas en temperatura de la piel (p=0,321), contracción muscular facial (p=0,967), frecuencia cardiaca (p=0,818) ni en la frecuencia respiratoria (p=0,580). Los resultados obtenidos en cada parámetro durante la segunda crisis de vértigo se recogen en la tabla 2.

Tabla 2.

Cambios ocurridos en sujetos sanos durante la segunda crisis de vértigo

Segunda crisis  Previo al inicio  Durante la crisis  Valor p*  % de cambio** 
Conductabilidad cutánea (microSiemens)  6,7±3,2  7,2±3,8  0,01  7% 
Temperatura (Celsius)  27,4±4,2  27,3±4,2  n.s.  s.c. 
Contracción muscular (mVolts)  4,5±2,1  5,2±3,1  n.s.  s.c. 
Volumen de pulso periférico (nanoWatt)  27,6±17,2  15,7±8,4  <0,001  −43% 
Frecuencia cardiaca (lat/min)  75,8±15,6  76,1±17,2  n.s.  s.c. 
Frecuencia respiratoria (resp/min)  17,7±4,4  17,3±3,4  n.s.  s.c. 
*

n.s.: no significativo.

**

s.c.: sin cambios.

Los resultados experimentales obtenidos en cada sujeto, y su variación con el inicio de la crisis, pueden ser observados en la figura 5.

Figura 5.

A: aumento estadísticamente significativo de la conductabilidad cutánea del 10% durante la primera crisis de vértigo (p=0,02). B: aumento estadísticamente significativo de la conductabilidad cutánea del 7% durante la segunda crisis de vértigo (p=0,01). C: disminución estadísticamente significativa del volumen de pulso periférico del 25% durante la primera crisis de vértigo (p<0,001). D: disminución estadísticamente significativa del volumen de pulso periférico del 43% durante la segunda crisis de vértigo (p<0,001).

(0,23MB).

Las 2 variables que presentaron cambios estadísticamente significativos durante las crisis de vértigo inducidas, CC y VPP, fueron estudiadas con detenimiento para valorar si otros factores podían estar asociados a los cambios observados.

  • -

    No hubo correlación estadísticamente significativa entre la edad de los sujetos y el incremento observado en la CC ni el descenso del VPP durante la primera crisis de vértigo (p=0,385 y p=0,776, respectivamente) ni durante la segunda (p=0,815 y p=0,213, respectivamente).

  • -

    Tampoco se observó correlación estadísticamente significativa entre la VAmaxFL del nistagmo y el incremento observado en la CC, ni con el descenso del VPP durante las crisis de vértigo (p=0,846 y p=0,752, respectivamente en la primera crisis y p=0,795 y p=0,777, respectivamente durante la segunda).

El VPP en reposo, antes del inicio de la estimulación calórica, estuvo asociado a la magnitud del descenso observado en el VPP durante la primera crisis de vértigo (Pearson −0,947, correlación fuerte; p<0,001); es decir, cuanto más alto fue el VPP en reposo previo a la crisis, mayor fue la magnitud del descenso (ley de los valores iniciales). Lo mismo ocurrió en la segunda crisis de vértigo, en donde se encontró una correlación entre VPP en reposo y magnitud del descenso observado (Pearson −0,964, correlación fuerte; p<0,001).

Cambios en conductabilidad cutánea y volumen de pulso periférico con vértigos sucesivos

Las variables fisiológicas que mostraron cambios estadísticamente significativos durante las crisis de vértigo inducidas, CC y VPP, presentaron magnitudes de cambio diferentes en el sujeto según fuera la primera o la segunda crisis:

  • -

    La CC presentó un aumento del 10% en la primera crisis, y un 7% en la segunda. Estas variaciones no presentaron diferencias estadísticamente significativas entre sí (p=0,528).

  • -

    El VPP en la primera crisis de vértigo presentó un descenso del 25%, mientras que en la segunda se observó un descenso de un 43%. En la segunda crisis de vértigo el descenso fue más acentuado, siendo estadísticamente significativo (p=0,009). Estos cambios se muestran en la figura 6.

    Figura 6.

    Cambios observados en conductabilidad cutánea y volumen de pulso periférico. Se encontró una disminución mayor, estadísticamente significativa, en el volumen de pulso periférico durante la segunda crisis (25 vs. 43%, p=0,009).

    (0,06MB).

Discusión

Como señalábamos en la introducción, muchos de los pacientes que sufren vértigo, pese a obtener el alta en el tratamiento médico persisten con su sintomatología sin que esto dependa de la gravedad de la enfermedad ni del tiempo de duración de la misma. La evolución en estos casos depende de cómo la enfermedad vestibular ha afectado al paciente; es el impacto emocional la clave para predecir el curso de la enfermedad y las posibilidades de plena recuperación de estos enfermos2. El miedo al vértigo, los niveles de ansiedad que presenta el paciente después de sufrirlo y los pensamientos catastróficos son fuertes predictores de la evolución de la neuritis vestibular y el VPPB3,4; la existencia de ansiedad, depresión, neuroticismo, estrés psicológico etc. empeoran el pronóstico en los pacientes con enfermedad de Ménière5–7.

Hasta el momento, distintos cuestionarios de calidad de vida han sido utilizados para determinar el impacto psicoafectivo del vértigo en los individuos que lo padecen8, sin embargo, no se ha intentado estimar la respuesta fisiológica que ocurre durante una crisis de vértigo. Los parámetros fisiológicos como la temperatura corporal, la conductabilidad de la piel, la frecuencia cardiaca y respiratoria, y la contracción muscular, cambian en respuesta a estresores externos, y es posible que las respuestas frente a una crisis de vértigo sean distintas en aquellos sujetos a los que el vértigo produce un importante impacto emocional.

En el presente trabajo se valoran diversas variables controladas por el sistema nervioso autónomo y somático, y dentro de ellas, aquellas sencillas de cuantificar, no invasivas y que están en estrecha relación con el grado de estrés/emoción que siente el sujeto ante un estímulo determinado. Estas variables (temperatura de la piel, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, contracción muscular facial, CC y VPP) cambian en respuesta a estresores externos, son las más estudiadas en la investigación neuropsicológica de las emociones humanas y todas ellas han podido se registrarlas en tiempo real12.

Dos de las variables estudiadas cambiaron significativamente en respuesta a la crisis de vértigo provocada: la CC y el VPP. La CC presentó un aumento estadísticamente significativo, mientras que el VPP mostró una disminución estadísticamente significativa tras provocar las crisis de vértigo con la estimulación calórica. Ambas respuestas responden a una activación del sistema simpático: ante una crisis de vértigo, en este caso provocada, aumenta la sudoración y se produce una vasoconstricción periférica, con diferencias estadísticamente significativas en relación con el estado de reposo. Esto sucede tanto en la primera como en la segunda crisis. Podrían considerarse una buena medida del estrés/emoción provocados por el vértigo.

La CC es la facilitación u oposición diferencial al paso de la corriente eléctrica de la piel. Depende del grado de humedad de la superficie y, por tanto, de la actividad de las glándulas sudoríparas, regulada por el sistema nervioso vegetativo: Cuanto mayor es la actividad simpática, mayor es la actividad de estas glándulas y mayor el grado de humedad de la piel, lo que se traduce en un aumento de la conductabilidad dérmica. Los valores son relativos, diferentes en cada persona, siendo más importante la variación de los mismos en relación con el estímulo que los valores basales. Se considera como un índice de activación simpática y se ha asociado con los sistemas de emoción, alerta y atención. Cuando estamos relajados o tranquilos la conductabilidad disminuye; por el contrario, cuando damos una respuesta de estrés la conductabilidad aumenta. Nuestra sudoración es mayor ante una situación de angustia, miedo o ansiedad.

Las medidas más utilizadas en la evaluación de la actividad del sistema cardiovascular son la frecuencia cardiaca y la actividad vasomotora periférica (VPP). Cuando se estimula el sistema nervioso simpático, el sistema cardiovascular reacciona aumentando la frecuencia cardiaca y ajustando el diámetro de los vasos sanguíneos, se produce una vasoconstricción periférica que hace disminuir el aporte sanguíneo a estos tejidos. Las áreas principales de investigación y estudio de la actividad cardiovascular son: la activación, el estrés, el reflejo de defensa, las emociones… El VPP es una medida relativa, no es una medida constante de un día a otro o de una persona a otra, y no es proporcional al volumen de sangre en otros tejidos cercanos o a distancia.

Existe muy poca bibliografía con la que podamos comparar los resultados obtenidos, ya que la determinación en tiempo real de estas variables fisiológicas durante una crisis de vértigo ha sido poco estudiada. El único trabajo que ha determinado alguna de estas variables en enfermedades vestibulares es el realizado por Yardley et al.13. Sin embargo, nuestros resultados difieren de los observados por este autor y son poco comparables debido a que Yardley solo estudia las variaciones de la frecuencia cardiaca y respiratoria y lo hace en pacientes con enfermedad vestibular a los que se provocó crisis de vértigo mediante maniobras posicionales. En los resultados Yardley destaca el aumento de la frecuencia respiratoria al realizar las maniobras y lo relaciona con índices de somatización elevados en el cuestionario Vertigo Symptom Scale11, por lo que propone que este hallazgo podría ser un síntoma psicosomático.

Otros investigadores han estudiado los cambios ocurridos en algunas de estas variables en sujetos sanos en los cuales se provocaban distintas emociones, pero en ninguno de ellos vértigo. Destacan los trabajos de Ekman et al.14, Lanzetta y Orr15 y Palomba et al.16, en los cuales las emociones que provocaban miedo daban lugar a un aumento significativo de la CC. En otros trabajos como en el de Vrana et al.17 se describe un aumento de la frecuencia cardiaca asociado al miedo. Las diferencias de metodología entre estos estudios y el presente son grandes. En unos14, los sujetos fueron expuestos a expresiones faciales de enojo, miedo, tristeza, disgusto y alegría, en otros17, los sujetos debían imaginar la emoción (miedo); en ninguno de estos trabajos los sujetos estuvieron expuestos a una situación que les provocara un estrés físico.

Los resultados del trabajo que presentamos son semejantes a los obtenidos por Jang et al.18. En este estudio, realizado en sujetos expuestos a sonidos irritantes repentinos, se observó un aumento significativo de la CC y una disminución significativa del VPP, sin que se registraran cambios en la temperatura ni en la frecuencia cardiaca.

Otro de los hallazgos destacables del presente estudio ha sido que la VAmaxFL del nistagmo no tuvo relación estadísticamente significativa con la intensidad de los cambios observados en la CC y el VPP. Esto significa que la intensidad del vértigo experimentado por el sujeto no determinó la intensidad de su respuesta fisiológica. Este hallazgo es interesante, y es congruente con lo concluido por otros investigadores en pacientes con enfermedades vestibulares. Dal-Lago destaca que los elementos objetivos, como duración e intensidad de los síntomas, no permiten predecir con exactitud las posibilidades de recuperación de un paciente con vértigo, y es el impacto emocional del vértigo el que determina la dificultad que tiene el paciente para conseguir una plena recuperación2. Se podría decir que no siente más el que más vértigo sufre.

Un tercer hallazgo que destaca en los resultados obtenidos es que, en la segunda crisis de vértigo, el hecho de que el paciente conozca lo que va a suceder no hace que la respuesta obtenida, medida mediante VPP, sea menor, sino que incluso se observa un descenso mayor que en la primera de forma significativa. Esta ausencia de adaptación, con aumento de la vasoconstricción periférica en sujetos que ya habían pasado por una crisis de vértigo es destacable, y necesita de mayor estudio para determinar las causas de este fenómeno, hecho que no sucede en todos los sujetos, y las implicaciones que tiene en el paciente que sufre un vértigo. Expresaría que la reacción emocional que experimenta el sujeto durante una segunda crisis de vértigo, aún teniendo conocimiento de lo que va a suceder, puede llegar a ser mayor que en la primera.

Son necesarios estudios adicionales que tengan en cuenta estas variables en el estudio de enfermos con enfermedades vestibulares. De especial interés será observar los cambios en CC y VPP en aquellos pacientes a los que el vértigo les causa un importante impacto emocional y deterioro de la calidad de vida. En particular, los resultados observados en el VPP son de máximo interés, ya que el descenso significativamente mayor en la segunda crisis puede corresponder a la diferencia entre alguien que nunca ha padecido una crisis de vértigo y alguien que ya sabe lo que va a suceder.

Este es el primer estudio que valora el impacto de una crisis de vértigo provocada mediante pruebas calóricas, y controlada en las variables fisiológicas relacionadas con las respuestas de emoción/estrés. El presente trabajo se ha limitado a la valoración de lo que sucede en sujetos sanos; se trata de un primer paso hacia nuevos estudios que permitan determinar si existen diferencias entre las respuestas observadas en sujetos sanos y pacientes con enfermedades vestibulares, e igualmente si dentro de una misma dolencia existen pacientes que responden de forma diferente.

Conclusiones

La CC y el VPP son las 2 únicas variables fisiológicas estudiadas que cambiaron de forma significativa en los primeros 60s tras la provocación de la crisis de vértigo mediante la prueba vestibular calórica con agua fría.

No hubo relación entre la intensidad de la crisis vertiginosa provocada, medida a través de la velocidad angular máxima de la fase lenta del nistagmo provocado por la estimulación calórica, y los cambios producidos en las variables estudiadas que reflejan el grado de emoción/estrés provocado en el sujeto. Una respuesta nistágmica más intensa no condicionó un mayor grado de estrés.

El grado de estrés/emoción generado durante la segunda crisis de vértigo provocada, medido a través del VPP y la CC no es menor que en la primera, no se produce un fenómeno de adaptación. Incluso, valorando el VPP, es mayor: cuando el sujeto tiene experiencia previa del vértigo provocado por una estimulación calórica su respuesta emocional es mayor.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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