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Disponible online el 7 de Agosto de 2021
Evaluación a 2 años de un programa psicoeducativo multifamiliar (PROTEC) en la carga familiar y el pronóstico de pacientes bipolares
Two-year evaluation of a multifamily psychoeducational program (PROTEC) in the family burden and prognosis of bipolar patients
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Sara Barbeitoa,b,
Autor para correspondencia
sara.barbeito@unir.net

Autor para correspondencia.
, Patricia Vegab,c,d, Sonia Ruiz de Azúac, Itxaso González-Ortegab,d, Susana Alberichb,d, Ana González-Pintob,c,d
a Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Logroño, La Rioja, España
b Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) G10, Vitoria-Gasteiz, Álava, España
c Universidad del País Vasco, Leioa, Bizkaia, España
d Instituto de Investigación Sanitaria Bioaraba, Vitoria-Gasteiz, Álava, España
Recibido 31 mayo 2021. Aceptado 12 julio 2021
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Tabla 1. Programa psicoeducativo mutifamiliar PROTEC: sesiones, contenidos y técnicas (exclusivo para familiares de personas con trastorno bipolar)
Tabla 2. Características sociodemográficas de los cuidadores de toda la muestra (n=148)
Tabla 3. Características sociodemográficas basales de los pacientes de la muestra (n=148)
Tabla 4. Diferencias intergrupales en funcionalidad y sintomatología de los pacientes de los grupos control y experimental: evaluaciones basal y a los 5 y 12 meses
Tabla 5. Diferencias intergrupales en las hospitalizaciones de pacientes en los grupos control y experimental: evaluaciones basal, a los 5 meses, anual y a los 2 años
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Resumen
Introducción

El trastorno bipolar produce una carga importante en la vida de los pacientes y sus familiares. La familia es una de las dianas para la intervención terapéutica, que se ha encontrado que se relaciona con el pronóstico de los pacientes con trastorno bipolar.

Objetivo

Valorar la efectividad de un programa psicoeducativo multifamiliar de personas con trastorno bipolar en la carga familiar: objetiva y subjetiva y en las variables relacionadas con el curso de los pacientes con trastorno bipolar (síntomas, adherencia, funcionalidad, hospitalizaciones), comparándolo con un grupo control (GC).

Materiales y métodos

Se seleccionaron 148 familiares de pacientes bipolares y 148 pacientes bipolares. La muestra fue aleatorizada (grupo experimental [GE] y GC) con evaluación enmascarada (basal, 5 meses y anual). Se recogieron variables clínicas y sociodemográficas de familias y pacientes (escala de autoinforme de sobrecarga familiar, escala de Strauss-Carpenter, escala de evaluación del funcionamiento global, escala de adherencia Morisky-Green). Tanto el GE como el GC recibieron 8 sesiones multifamiliares, aplicadas exclusivamente sobre los familiares de pacientes con trastorno bipolar, pero en el GE se realizó un tratamiento psicoeducativo y en el GC únicamente se trataron temas lúdicos y de actualidad. Se utilizaron, entre otros, modelos de regresión bivariada y logística.

Resultados

Los cuidadores y pacientes del GE y del GC no difirieron en ninguna de las variables basales (sociodemográficas y clínicas) (p>0,001). En toda la muestra, la carga objetiva basal fue leve (media 0,6±0,4) y la subjetiva fue media-moderada (media 1,1±0,3). Durante el seguimiento, en relación con las variables familiares, hubo una mayor reducción de la carga objetiva en el GE respecto al GC (5 meses: p=0,006; un año: p=0,002). Se encontró que en el GE, pero no en el GC, al año, se redujo significativamente la carga objetiva (p=0,006) y la carga subjetiva (p=0,003). Durante el seguimiento, los pacientes cuyos familiares pertenecían al GE mostraron una mejora de la frecuencia de actividad social (p=0,008), de la situación laboral (p=0,002) y del funcionamiento global (p=0,002), y una reducción de su sintomatología (p0,001). Los análisis longitudinales a lo largo de un año mostraron que los pacientes en el GE tenían una mayor mejora en la funcionalidad en comparación con los pacientes en el GC (p=0,001). Tras la intervención, la adherencia al tratamiento farmacológico mejoró más en el GE que en el GC (p0,001). En cuanto a las hospitalizaciones, en la evaluación a los 5 meses, el 0% de los pacientes del GE fueron hospitalizado frente al 27,8% de los pacientes en el GC (p0,001); esta diferencia entre grupos siguió siendo significativa a largo plazo (un año: p0,001; 2 años: p0,001). No hubo diferencias significativas entre grupos en el tratamiento farmacológico de los pacientes en ninguno de los puntos de evaluación.

Conclusiones

Se encontró una mejora significativa en el grupo de intervención psicoeducativa multifamiliar en la carga familiar, objetiva y subjetiva, después de la intervención. Asimismo, los pacientes con trastorno bipolar cuyas familias formaban parte del GE mejoraron la funcionalidad, la frecuencia de los contactos sociales, la situación laboral, la adherencia al tratamiento farmacológico y la sintomatología a lo largo de un año. Además, el porcentaje de hospitalizaciones del GE a lo largo de los 2 años de seguimiento se redujo significativamente.

Palabras clave:
Trastorno bipolar
Carga familiar
Psicoeducación
Cuidadores
Grupos multifamiliares
Pronóstico paciente bipolar
Abstract
Introduction

Bipolar disorder causes a significant burden on the lives of patients and their families. The family is one of the targets for therapeutic intervention, related to the prognosis in patients with bipolar disorder.

Aim

To assess the effectiveness of a multifamily psychoeducational program for people with bipolar disorder, in the family burden: objective and subjective and in the variables related to the course of the patients with bipolar disorder (symptoms, adherence, functionality, hospitalizations), comparing it with a control group (CG).

Materials and methods

A total of 148 relatives of bipolar patients and 148 bipolar patients were recruited. The sample was randomized (experimental group [EG] and CG) and with single-blind evaluations (baseline, at 5 months and one year). Clinical and sociodemographic variables were collected from families and patients (family burden self-report scale, Strauss-Carpenter Scale, Global Assessment of Functioning, Morisky Green adherence Scale). Both, EG and CG received 8 multifamily sessions, applied exclusively on the relatives of patients with bipolar disorder, but in the EG a psychoeducational treatment was carried out and in the CG only playful and current topics were discussed. Bivariate and logistic regression models were used, among others.

Results

The caregivers and patients of the EG and CG did not differ in any of the baseline variables (sociodemographic and clinical) (P>.001). In the total sample, the baseline objective burden was light (mean 0.6±0.4) and the subjective ones was medium-moderate (mean 1.1±0.3). During the follow-up, in relation to the variables of the caregivers, there was a greater reduction in the objective burden in the EG compared to the CG (5 months P=.006; one year P=.002). It was found that the objective burden (P=.006) and the subjective burden (P=.003) were significantly reduced over a year in EG but not in the CG. During the follow-up, the patients whose caregivers belonged to the EG showed a greater increase in the frequency of social activity (P=.008), in the work activity (P=.002), and global functioning (P=.002), and reduced their symptoms (P.001). Longitudinal analyses, over a year, showed that patients in the EG had a greater improvement in functionality compared to patients in the CG (P=.001). After the intervention, adherence to pharmacological treatment improved more in EG than in the CG (P.001). Regarding hospitalizations, any patients in the CG were hospitalized during the 5 months after the intervention, while 27.8% of the patients in the CG were hospitalized (P.001); the difference between groups remained significant in the long term (one year: P.001; 2 years: P.001). There were no significant differences between groups in the pharmacological treatment of the patients in any of the evaluations.

Conclusions

The multifamily psychoeducational intervention group improved the family burden after the intervention. Likewise, bipolar patients, whose families attended the EG, improved significantly, over a year, the functionality, the frequency of social contacts, the work status, the adherence to treatment, and reduced their symptoms. In addition, in the EG, the percentage of hospitalizations during the 2 years of follow-up was significantly reduced.

Keywords:
Bipolar disorder
Family burden
Psychoeducation
Caregivers
Multi-family groups
Prognosis bipolar patient
Texto completo
Introducción

El trastorno bipolar (TB) es una enfermedad crónica que produce una disminución funcional de todas las áreas vitales de los pacientes. Se encuentra entre las enfermedades que producen una mayor carga familiar; en Europa se sitúa en tercer lugar1,2. En 2008, la Organización Mundial de la Salud clasificó el TB como la séptima causa principal de discapacidad entre los hombres y la octava entre las mujeres3. Se ha encontrado que las consecuencias de este trastorno también afectan a sus familiares; de hecho, con frecuencia experimentan una carga, objetiva y subjetiva, importante derivada de la enfermedad del familiar con TB4. Así, la carga familiar se describe como la presencia de problemas, dificultades o eventos negativos que afectan a la vida de las personas importantes para los pacientes, por ejemplo, los miembros de su hogar y/o sus familias5. Más del 90% de los familiares de pacientes con TB indican la presencia de carga relacionada con la enfermedad del paciente4,6. Se ha comprobado que los familiares de las personas con TB continúan sufriendo una carga familiar moderada a pesar de que su familia se encuentra en un estado eutímico prolongado7.

Sin embargo, la influencia se ha visto que es bidireccional. Se ha encontrado que la mayor parte de la carga del cuidador al inicio del estudio predice el curso del episodio afectivo a los 7 y 15 meses de seguimiento de los pacientes bipolares8. Asimismo, se ha encontrado que las expectativas de los cuidadores sobre la capacidad de controlar los síntomas por parte del paciente se traduce en una mayor carga en los familiares y un peor pronóstico del paciente6. Así, se ha encontrado que la capacidad de diferenciar en los familiares que el comportamiento del paciente familiar es provocado por la enfermedad y no por el carácter provoca una disminución en la carga experimentada9.

Por otro lado, varios autores señalan que un porcentaje muy alto de pacientes bipolares (30-50%) abandonan su medicación a pesar del consejo y prescripción del médico10–12. Los ensayos clínicos controlados demuestran una ventaja constante de las psicoterapias basadas en la evidencia (la psicoeducación, la terapia cognitivo-conductual, la terapia centrada en la familia, la terapia del ritmo social e interpersonal y los programas de apoyo entre pares) combinadas con el tratamiento farmacológico, en comparación con el uso único de la farmacoterapia para este tipo de población13. La inclusión de la psicoeducación como coadyuvante del tratamiento farmacológico en pacientes con TB mejora la evolución y el pronóstico de estos pacientes14,15, reduciendo las hospitalizaciones y las recaídas maníacas16,17. También se ha demostrado que es eficaz para mejorar la funcionalidad de los pacientes18. Varios autores han señalado que los tratamientos con familiares de pacientes con TB han mejorado la carga experimentada por las familias19,20 y los síntomas y el deterioro funcional de los pacientes bipolares19-21. Además, la mayoría de los familiares tuvieron una detección más fácil de los primeros signos de alerta de una recaída, mejoraron la calidad de vida, se sintieron más implicados y percibieron una mayor calidad en las actividades de cuidado. Los pacientes encontraron que la psicoeducación había ayudado con las crisis, aumentado el sentimiento de ser comprendidos por los familiares y generando cambios positivos en toda la familia22.

No obstante, son pocos los estudios que no incluyen al paciente en terapia23-27. La intervención exclusiva sobre miembros de la familia tiene la flexibilidad de abordar las barreras para la implementación en los pacientes y tiene la estructura suficiente para abordar el caos asociado con los episodios que se producen en el TB28. Por el momento, no existe suficiente evidencia científica de la efectividad de estos tratamientos en familiares de personas con TB, ya que los estudios no tienen la calidad suficiente para extraer conclusiones definitivas29. Hace 4 años, la tercera versión de las pautas de la Asociación Británica de Psicofarmacología señaló sobre la psicoterapia en el TB que se necesitan estudios futuros a gran escala, con resultados concretos (ingresos hospitalarios)30. Recientemente se ha publicado un estudio sobre terapia familiar en pacientes bipolares que indica que es necesaria una mayor investigación al respecto para aclarar la relación existente entre los cambios en el funcionamiento familiar y las modificaciones en el curso de estos trastornos20.

En el presente estudio se intenta dar respuesta a estos problemas; se trata de un estudio simple ciego y aleatorizado. Además, las sesiones psicoeducativas se han realizado de forma estandarizada y estructurada y tienen una corta duración (8 sesiones). Se elaboró un manual de aplicación para asegurar que las sesiones se apliquen en todos los grupos de forma sistemática. Se trata de un estudio longitudinal con una amplia muestra de familiares y pacientes con TB, en el que se han recogido datos a largo plazo de ambos grupos. El objetivo de este estudio es analizar el efecto a corto plazo, es decir, nada más finalizar el tratamiento (evaluación a 5 meses), y a largo plazo (valoración anual y a 2 años) de un programa psicoeducativo multifamiliar, aplicado exclusivamente a los familiares de pacientes con TB, en la carga familiar de los cuidadores y en el pronóstico de los pacientes con TB (funcionalidad, adherencia, síntomas y hospitalizaciones), comparándolo con un grupo control (GC).

Material y métodoMuestra

Se seleccionaron 152 cuidadores, una vez ya realizada la aleatorización a los grupos; 4 familiares del GC abandonaron el estudio, al comienzo del mismo, por motivos sociodemográficos (laborales y familiares: hijos al cargo), por lo que finalmente la muestra estuvo compuesta por 148 familiares de pacientes con TB y 148 pacientes con TB. Para cada paciente, se permitió la inclusión de un familiar. Todos los pacientes fueron seleccionados del entorno del Hospital Universitario de Álava, sede Santiago Apóstol.

Los criterios de inclusión de las personas con TB fueron los siguientes: 1) edad de los pacientes con TB entre 18 y 65 años; 2) diagnóstico del paciente de TB según los criterios del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), cuarta edición (texto revisado)31; 3) dar el consentimiento informado para participar en el estudio, y 4) encontrarse en los 10 primeros años desde el diagnóstico de la enfermedad.

Los criterios de inclusión para las familias de personas con TB fueron: 1) ser los cuidadores principales; 2) cualquier familiar, ya sea de primer o de segundo grado; 3) convivencia con el familiar o mantener un contacto diario; 4) firmar el consentimiento informado, y 5) no presentar trastorno mental grave.

Se excluyeron aquellos pacientes con TB que padecían trastornos psicóticos inducidos por sustancias, retraso mental o trastornos cerebrales orgánicos. El diagnóstico del eje i del DSM-IV texto revisado se realizó mediante la entrevista clínica estructurada para el DSM-IV (SCID-I)32.

Todos los pacientes con TB recibieron el tratamiento farmacológico individualizado habitual, principalmente estabilizadores del estado de ánimo. También recibieron atención individualizada en su centro de salud mental, después del alta, generalmente con una visita por mes. Además, en caso de necesidad, se prescribió atención adicional, incluidas las hospitalizaciones, que eran independientes del estado socioeconómico del paciente, ya que se trata de un hospital público, no habiendo en la zona de realización del estudio hospitales privados con servicio de psiquiatría. Si se necesitaba atención inmediata, se disponía de una sala de urgencias las 24h.

Evaluación

Se recopilaron datos sobre las familias de pacientes con diagnóstico de TB, que se debían encontrar en los primeros 10 años de enfermedad. Posteriormente, cuidador y paciente fueron seguidos durante un año tras la admisión en el estudio (2 años en hospitalizaciones).

Al ingreso en el estudio (basal), las familias y los pacientes, en cada caso, fueron evaluados mediante un protocolo que incluía diferentes escalas con buenas propiedades psicométricas. Concretamente se utilizó la escala de autoinforme de sobrecarga familiar (ECF) para valorar la sobrecarga familiar en familias de pacientes bipolares33. Esta escala valora la carga objetiva, referida a alteraciones en el funcionamiento diario de aquellas personas del entorno del paciente, y cada ítem puede ser valorado con una puntuación de 0 a 2 (0: ninguna carga; 1: alguna carga; 2: bastante carga); por otro lado, valora la carga subjetiva, es decir, el estrés del informante, y cada ítem de esta sección es evaluado con una puntuación de 0 a 2 (0: ningún estrés; 1: estrés moderado; 2: estrés grave) y el nivel de atribución, es decir, el grado en que el informante relaciona al paciente con la carga objetiva experimentada (este último apartado no fue incluido, dado que no fue objeto del estudio). Se ha visto que es un instrumento útil a la hora de valorar el efecto de intervenciones psicoeducativas sobre la carga familiar34. Para valorar el mejor estado del paciente en diferentes áreas (hospitalizaciones, trabajo, síntomas, actividad social y funcionamiento global) se utilizó la escala de pronóstico de Strauss-Carpenter35. Para valorar la adherencia al tratamiento se usó la escala de adherencia Morisky-Green36. Se consideró que los pacientes con una puntuación de 4 presentaban una adherencia «buena», mientras que aquellos con una puntuación de 0 a 3 se clasificaron como adherencia «mala»; por último, se valoró el funcionamiento global del paciente con la escala de evaluación del funcionamiento global37.

Asimismo, para cada paciente bipolar se recogieron variables clínicas, funcionales y demográficas relevantes, como el tratamiento farmacológico y las hospitalizaciones. Se aplicó el mismo protocolo a todos los familiares a los 5 meses y al primer año de inclusión el estudio y se valoraron también las hospitalizaciones de los pacientes a los 2 años.

Las variables principales del estudio fueron, en el caso de los familiares, la carga objetiva y la subjetiva, y en el caso de los pacientes, las hospitalizaciones y la funcionalidad (actividad social, actividad laboral, síntomas, funcionamiento global) a lo largo del seguimiento.

La evaluación fue enmascarada y realizada por 2 investigadores que habían alcanzado una buena fiabilidad entre evaluadores para los diagnósticos de SCID-I (κ: 0,88). Los cuidadores y los pacientes fueron evaluados sistemáticamente mediante entrevista directa con la misma metodología antes y después del período de tratamiento. El tratamiento fue realizado por 2 psicólogos experimentados en la aplicación de tratamientos psicológicos grupales y en TB.

Aprobación ética

El estudio se realizó de acuerdo con los principios éticos de la Declaración de Helsinki. Todos los participantes recibieron información detallada sobre el estudio y dieron su consentimiento informado por escrito. El estudio fue aprobado por el Comité de Ética hospitalaria del Hospital Universitario de Álava, sede Santiago Apóstol de Vitoria, España.

Condiciones experimentalesGrupo experimental: programa PROTEC

El grupo experimental (GE) recibió el programa PROTEC, consistente en 8 sesiones estandarizadas psicoeducativas grupales multifamiliares con orientación cognitivo-conductual. Este programa fue diseñado por nuestro propio grupo, el cual tiene mucha experiencia en intervenciones con familias y en el manejo de pacientes con TB. Sin embargo, para la elaboración de este programa se realizó una revisión de la principal literatura científica sobre psicoeducación y terapia familiar para crear las sesiones. Las sesiones tuvieron una duración de 90min, 2 al mes, con una duración total del tratamiento de 4 meses. Los tratamientos fueron realizados por un psicólogo (SB) experto en la materia e investigación del servicio de psiquiatría del Hospital Universitario de Álava, sede Santiago Apóstol, mientras que las evaluaciones fueron realizadas por otro psicólogo (PV o SRA) que desconocía la condición experimental a la que pertenecían los participantes. La no asistencia a más de 2 sesiones fue motivo de expulsión del tratamiento. En la tabla 1 se pueden ver las sesiones, los contenidos y las técnicas utilizadas en el programa PROTEC.

Tabla 1.

Programa psicoeducativo mutifamiliar PROTEC: sesiones, contenidos y técnicas (exclusivo para familiares de personas con trastorno bipolar)

Número de sesión  Contenido temático  Técnicas empleadas y resumen contenidos 
Introducción. Presentación y normas del grupo. ¿Qué es la enfermedad bipolar? Síntomas: manía, hipomanía, depresión y episodios mixtos  Presentación terapeuta e integrantesPresentación tratamientoIntroducción TB: hipótesis origen y desencadenamientoExplicación síntomas TB y episodiosAnexo: Criterios diagnósticos TB (DMS-IV TR) 
Especialización: pródromos de los pródromos o síntomas precoces. Factores etiológicos y desencadenantes  Explicación de qué son y cómo ayudar a detectarlos para evitar la aparición de un episodio completoEjercicios prácticos: caso clínicoTarea para casa: registro de pródromos, confección listado pródromos propios paciente y generales. Uno paciente, otro familiares 
Adhesión farmacológica. Riesgos asociados a la interrupción del tratamiento  ¿Qué es?: Importancia de conocer la medicación de sus familiares, efectos, etc.Consecuencias abandono tratamiento. Manejo efectos secundarios. ¿Cómo actuar si el paciente quiere dejar la medicación? Trucos para evitar olvidosTarea para casa: registro gráfico vital medicación 
Sustancias psicoactivas. Riesgos en el TB  Introducción a las sustancias psicoactivas: técnicas para la familia para prevenir, eliminar o reducir el consumo en caso de aparición. Técnicas comenzar conversación Ejercicios prácticos: casos clínicos, cómo actuarTarea para casa: registro ideas acerca medicación 
¿Cómo actuar cuando comienzan con pródromos o con un nuevo episodio?  Pautas para la familia para actuar cuando se da una nueva fase o comienzo con síntomas o un episodioTarea para casa: pirámide vital. Realizar tarjeta de urgencia 
El suicidio. ¿Cómo actuar?  Mostrar a los familiares cómo detectarlo y qué hacer en caso de que haya sucedido uno 
Normas y límites en la familia  Pautas actuación en cada fase. Técnicas básicas de comunicaciónTarea para casa: modelo contrato actuación 
¿Cómo me afecta que mi familiar tenga TB? Técnicas para el control de estrés familiar y del pacienteCierre  Técnicas cognitivas, físicas y emocionales de control del estrés. Dónde acudir a pedir recursosTarea para casa: práctica relajaciónCierre grupo 

TB: trastorno bipolar.

Grupo control

La intervención recibida por el GC consistió en reuniones multifamiliares con la misma frecuencia que el formato de GE (sesiones quincenales de 90min durante 4 meses). En estos encuentros se habló de temas recreativos: noticias, libros y programas de radio.

Clasificación de los grupos experimentales: aleatorización

Se formaron 2 grupos: el GE y el GC. Los cuidadores fueron asignados aleatoriamente a cada tipo de grupo a través de un «software de asignación aleatoria». Se asignaron 76 familias al GE y 76 al GC, al azar (1:1). Posteriormente a la distribución, como se ha comentado antes, hubo una pérdida de 4 familiares en el GC.

Análisis estadístico

Las variables cuantitativas se expresaron como media±DE en el caso de su ajuste a una distribución normal; en caso de no ser así, se expresaron como mediana, percentil 25 y percentil 75. Las variables cualitativas se expresaron como frecuencias absolutas (n) y/o relativas (%).

Las comparaciones de las características basales de familiares y pacientes, totales, de GC y GE se analizaron con la prueba U de Mann-Whitney para variables cuantitativas y la prueba Chi-cuadrado para variables cualitativas.

Las comparaciones de medias se realizaron para aquellas variables que presentaban 2 categorías usando la prueba t de Student, y para las variables que tenían 3 o más categorías, mediante el análisis de la varianza. Se usaron ambas pruebas para relacionar la carga familiar y las variables sociodemográficas y clínicas basales.

Con las variables que presentaban una distribución normal se utilizaron pruebas no paramétricas, concretamente la U de Mann-Whitney y la H de Kruskal-Wallis (para más de 2 categorías).

Se utilizó el análisis de la covarianza para realizar la comparación de la carga familiar de los grupos en 2 momentos: basal y post, ajustándolo por la covariable del momento basal, ya que se utiliza para variables continuas. Los datos fueron expresados usando coeficientes beta y su correspondiente nivel de significación.

Se usaron varios modelos de regresión: la regresión lineal múltiple cuando la variable dependiente fue cuantitativa, y la logística cuando la variable dependiente fue dicotómica. Se utilizó una variable independiente principal, ajustando el modelo por variables que se comprobó anteriormente que se encontraban relacionadas con la variable dependiente. Una vez fueron seleccionadas comprobamos que no se influyeran recíprocamente y en caso afirmativo (colinealidad) las retiramos del modelo. Se utilizó este método para analizar la relación del tipo de tratamiento con diferentes variables clínicas (cargas, funcionalidad, recaídas, hospitalizaciones; todas ellas a los 5 meses, al año y a 2 años). Los datos fueron expresados usando coeficientes beta y OR con valores p.

Se utilizaron modelos mixtos para evaluar la evolución de una variable continua, controlándola por diferentes variables, a lo largo de diferentes momentos temporales (mínimo 3). Con este método se analizó la evolución del GC y el GE a lo largo del estudio en cargas y funcionalidad. Los datos fueron expresados usando coeficientes beta y valores p.

Por último, se analizó cada grupo (GC y GE), en las variables sociodemográficas y clínicas, tanto de familiares como de pacientes, comparando las diferentes evaluaciones (basal, a 5 meses, anual y a 2 años) con la U de Mann-Whitney para las variables cuantitativas y el test de Chi-cuadrado para las cualitativas.

Todos los datos se analizaron usando la versión SPSS® 24.0, y con el programa estadístico R®. Todas las variables fueron valoradas con un nivel de significación menor de 0,05.

ResultadosCaracterísticas basalesCuidadores de personas con trastorno bipolarMuestra total (n=148)

Un total de 148 cuidadores, familiares, de pacientes con TB fueron seleccionados finalmente. El 47,30% fueron hombres y el 52,70% mujeres, con una edad media de 49,96±11,99 años. El 62,2% de los familiares de la muestra estaban casados. El 40,5% eran los padres de los pacientes y el 23% las parejas de los pacientes; el 57,5% convivían permanentemente con los pacientes y el 43,7% daban cuidados permanentes al paciente. El 80,4% de los familiares se encontraban trabajando en el momento de la evaluación basal.

El promedio de carga objetiva (ECF carga objetiva) basal fue de 0,6±0,4, correspondiente a un nivel leve de este tipo de carga; el promedio de la carga subjetiva (ECF carga subjetiva) fue de 1,1±0,3, correspondiente a un nivel medio-moderado. Al inicio del estudio, el 97,3% de los familiares presentaban carga objetiva, de los que el 2,8% presentaba niveles muy elevados (ECF>1,5). Asimismo, el 98,6% de los familiares presentaban carga subjetiva, teniendo un nivel muy elevado el 8,4% (ECF>1,5).

La tasa de asistencia de los familiares a las reuniones superó el 85%.

Grupo experimental (n=76) y grupo control (n=72)

La tabla 2 resume las características descriptivas basales de cada condición experimental (total, GE y GC). No hubo diferencias significativas entre estos grupos en las características sociodemográficas y clínicas; así, la proporción de mujeres y hombres fue similar, la relación, la convivencia, el tiempo dedicado al cuidado y el nivel de sobrecarga.

Tabla 2.

Características sociodemográficas de los cuidadores de toda la muestra (n=148)

Variable  Total (148)  GC (72)  GE (76)  Estadístico 
Edad (años), media±DE
49,96±11,99  48,53±11,74  51,32±12,14  U=2384; p=0,176 
Sexo, n (%)
Hombres  70 (47,3)  36 (50,0)  34 (44,7)  χ2=0,411; p=0,522
Mujeres  78 (52,7)  36 (50,0)  42 (55,3) 
Trabajo, n (%)
No  29 (19,6)  13 (18,1)  16 (21,1)  χ2=0,211; p=0,646
Sí  119 (80,4)  59 (81,9)  60 (78,9) 
Estado civil, n (%)
Soltero  56 (37,8)  32 (57,1)  24 (42,9)  χ2=2,602; p=0,107
Casado  92 (62,2)  40 (55,6)  52 (68,4) 
Relación, n (%)
Padres  60 (40,5)  22 (30,6)  38 (50,0)  χ2=6,252; p=0,181
Pareja  34 (23,0)  18 (25,0)  16 (21,1) 
Hermanos  16 (10,8)  10 (13,9)  6 (7,9) 
Hijos  28 (18,9)  16 (22,2)  12 (15,8) 
Otros  10 (6,8)  6 (8,3)  4 (5,3) 
Tiempo de cuidado (días), n (%)
<56 (39,4)  30 (44,1)  26 (35)  χ2=2,768; p=0,251
2-5  24 (16,9)  8 (11,8)  16 (21,6) 
5-7  62 (43,7)  30 (44,1)  32 (43,2) 
Convivencia, n (%)
Sí  84 (57,5)  40 (57,1)  44 (57,9)  χ2=0,008; p=0,927
No, pero contacto diario  62 (42,5)  30 (42,9)  32 (42,1) 
Carga objetiva basal, media±DE  0,6±0,4  0,6±0,3  0,7±0,4  U=2.504,0; p=0,370 
Carga subjetiva basal, media±DE  1,1±0,3  1,1±0,3  1,1±0,3  U=2.644,0; p=0,724 

DE: desviación estándar; GC: grupo control; GE: grupo experimental.

Pacientes con diagnóstico de trastorno bipolar (n=148)

En la tabla 3 se muestran los resultados basales de los pacientes bipolares cuyos familiares pertenecían al GE (n=76) o al GC (n=72).

Tabla 3.

Características sociodemográficas basales de los pacientes de la muestra (n=148)

Variable  Total (148)  GC (72)  GE (76)  Estadístico 
Edad (años), media±DE  32,57±12,4  31,97±11,83  33,13±12,98  U=2.604,4; p=0,826 
Sexo, n (%)
Hombre  100 (67,6)  48 (66,7)  52 (68,4)  χ2=0,052; p=0,820
Mujer  48 (32,4)  24 (33,3)  24 (31,6) 
Trabajo, n (%)
Sí  86 (72,9)  32 (64)  54 (79,4)  χ2=3,463; p=0,063
No  32 (27,1)  18 (36)  14 (20,6) 
Estado civil, n (%)
Soltero  70 (50,0)  32 (50,0)  38 (50,0)  χ2=0,877; p=0,645
Casado  44 (31,4)  22 (34,4)  22 (28,9) 
Otros  26 (8,6)  10 (15,6)  16 (21,1) 
Tiempo desde el diagnóstico (años), n (%)
<36 (26,9)  14 (24,1)  22 (28,9)  χ2=1,773; p=0,412
1-5  42 (31,3)  16 (27,6)  26 (34,2) 
>56 (41,8)  28 (48,3)  28 (36,8) 
Diagnóstico, n (%)
TB I  86 (58,1)  38 (52,8)  48 (63,2)  χ2=1,637; p=0,201
TB II  62 (41,89)  34 (54,8)  28 (45,2) 
Polaridad predominante (tendencia hacia un polo), n (%)
Depresión  66 (45,2)  34 (47,2)  32 (43,2)  χ2=1,187; p=0,553
Manía  74 (50,7)  34 (47,2)  40 (54,1) 
Mixto  6 (4,1)  4 (5,6)  2 (2,7) 
Strauss-Carpenter: hospitalización basal, n (%)
>6 meses  1 (0,7)  1 (1,5)  0 (0,0)  χ2=2,752; p=0,253
<6 meses  86 (60,6)  36 (54,5)  50 (65,8) 
No ingresado  55 (38,7)  29 (43,9)  26 (34,2) 
Strauss-Carpenter: trabajo basal, n (%)
No  42 (28,8)  24 (34,3)  18 (23,7)  χ2=2,233; p=0,327
<4048 (32,9)  20 (28,6)  28 (36,8) 
>4056 (38,4)  26 (37,1)  30 (39,5) 
Strauss-Carpenter: actividad social basal, n (%)
No  22 (15,5)  14 (21,2)  8 (10,5)  χ2=3,259; p=0,196
A veces  30 (21,1)  12 (18,2)  18 (23,7) 
Frecuente  90 (63,4)  40 (60,6)  50 (65,8) 

DE: desviación estándar; GC: grupo control; GE: grupo experimental; TB: trastorno bipolar.

En la muestra total, los pacientes presentaban una edad media de 32 años (DE 12,41). La mayoría fueron hombres, solteros, activos laboralmente, el 58,1% presentó diagnóstico de TB tipo i y el 41,89% de tipo ii, el 50,7% mostraron una mayor tendencia a la polaridad maníaco-hipomaníaca, el 45,2% depresiva y el 4,1% mixta. Su funcionalidad fue aceptable (aunque algo menor de 70), no presentaron buena adherencia farmacológica, y tuvieron hospitalizaciones durante el año previo a la inclusión en el estudio. El 41,8% había sido diagnosticado hace más de 5 años, el 31,3% hace entre uno y 5 años y el 26,9% había sido diagnosticado hace menos de un año. La mayoría de los pacientes, durante el mes anterior a la inclusión en el estudio, presentaron síntomas moderados-leves (65,3%). La mayor parte de la muestra no presentó consumo de drogas ni alcohol. El tratamiento farmacológico prescrito con mayor frecuencia fueron los antipsicóticos de segunda generación, combinados con estabilizadores del estado de ánimo y ansiolíticos.

Al inicio del estudio no hubo diferencias significativas entre los pacientes cuyos familiares asistieron al GE o al GC en ninguna de las variables evaluadas, por lo que, basalmente, los grupos fueron similares en cuanto a sintomatología y estado de los pacientes.

Evaluaciones en el seguimientoCuidadoresCarga familiar objetiva

El GE tuvo una disminución significativa de la carga familiar objetiva en los diferentes momentos de seguimiento (5 meses: t=5,671, p0,001, y anual: t=5,671, p0,001). El GC, en cambio, no mostró diferencias significativas entre la evaluación inicial y la posterior al tratamiento (5 meses: t=9,070, p=0,288, y anual: t=−1,212; p=0,230).

Por otro lado, dentro de los grupos se encontró que no existían diferencias basales en esta variable, pero sí se encontraron diferencias significativas en la evaluación de los 5 meses (GE 0,5±0,3; GC 0,6±0,3) (U=2.028,0; p=0,006) y en la evaluación anual (GE 0,5±0,4; GC 0,6±0,3) (U=1.948,0; p=0,002). El GE obtuvo una reducción significativa a lo largo del año de seguimiento, no así el GC.

Se analizó la carga objetiva con regresión lineal múltiple, ajustando por hospitalizaciones, situación laboral, actividad social y adherencia del paciente (a los 5 meses). Los familiares que pertenecían al GE tuvieron una menor carga objetiva a los 5 meses de la evaluación que los cuidadores del grupo control (β=−0,198, p=0,031). Lo mismo ocurrió en la evaluación anual, el GC tuvo una carga objetiva anual mayor que los familiares pertenecientes al GE (β=0,177, p=0,044).

Al analizar la carga objetiva con modelos matemáticos mixtos, viendo la evolución longitudinal a lo largo de un año controlando por diferentes variables: carga subjetiva, hospitalización, actividad laboral, relaciones sociales y evaluación de la adherencia y grupo tipo (GE y GC). Se encontraron diferencias significativas en la evolución de cada grupo (GE y GC) en la carga objetiva (β=−0,016, p<0,001). El GC no presentó cambios significativos en los niveles de este tipo de carga a lo largo del seguimiento (β=0,002; p=0,469), pero el GE disminuyó la carga objetiva durante el seguimiento (β=−0,017; p=0,006) (fig. 1).

Figura 1.

Carga objetiva longitudinal (basal, a los 5 y a los 12 meses) de los grupos control y experimental: modelos mixtos.

(0,11MB).
Carga familiar subjetiva

En el GE hubo diferencias significativas en la evaluación a 5 meses y anual en la carga familiar subjetiva (5 meses: t=3,701, p0,001, y anuales: p=3,701, p0,001). En cambio, en el GC no se encontraron diferencias significativas basalmente ni en las evaluaciones posteriores (5 meses y al año). Con respecto a los resultados entre grupos, no hubo diferencias significativas entre ellos.

La carga subjetiva se analizó también con un modelo de regresión lineal múltiple, ajustando por diversas variables: pertenencia al grupo, hospitalización, actividad laboral y carga objetiva. Se encontró que el hecho de pertenecer al GE o al GC no influyó significativamente en la presencia de carga subjetiva a los 5 meses (β=0108, p=0,193) ni al año de inclusión (β=0,102, p=0,229).

Se analizó la carga subjetiva con modelos matemáticos mixtos, realizando un seguimiento de la evolución longitudinal a lo largo de un año en cada grupo (GE y GC), controlando por diferentes variables: carga objetiva, hospitalización, actividad laboral, relaciones sociales, adherencia y evaluación y tipo de grupo GE y GC). Se encontraron diferencias significativas en la evolución de cada grupo GE y GC en términos de carga subjetiva a lo largo del tiempo (β=−0,014, p=0,006). El GC no mostró cambios significativos en las puntuaciones de este tipo de carga a lo largo del seguimiento, permaneciendo constante en el tiempo (β=−0,003, p=0,320); sin embargo, el GE redujo significativamente la carga subjetiva a lo largo del tiempo (β=−0,017, p=0,003) (fig. 2).

Figura 2.

Carga subjetiva longitudinal (basal, a los 5 y a los 12 meses) de los grupos control y experimental: modelos mixtos.

(0,11MB).
Pacientes diagnosticados de trastorno bipolar (n=148)

En cuanto a funcionalidad, adherencia y síntomas, al analizar la evaluación postratamiento a los 5 meses, se encontraron diferencias significativas entre los grupos (GE y GC). Así, entre los pacientes bipolares cuyos familiares pertenecían al GE hubo un mayor porcentaje de pacientes con actividad laboral a tiempo completo, con mayor frecuencia de relaciones sociales, con mayor porcentaje de pacientes eutímicos, con menor gravedad de síntomas, con mejor funcionamiento global, y mejor adherencia al tratamiento, comparados con los del GC. En la evaluación anual, se encontró que los pacientes del GE presentaban una funcionalidad significativamente mejor (GE: 85,3; GC: 68,6).

No hubo diferencias significativas entre grupos en el tratamiento farmacológico (ninguno, antipsicóticos más estabilizadores más ansiolíticos, estabilizadores más ansiolíticos, antidepresivos) de los pacientes en ninguno de los puntos de evaluación (basal, 5 meses, uno y 2 años) (5 meses: χ2=0,000, p=1,000; anual: χ2=0,000, p=1,000; 2 años: χ2=0,338, p=0,953) (tabla 4).

Tabla 4.

Diferencias intergrupales en funcionalidad y sintomatología de los pacientes de los grupos control y experimental: evaluaciones basal y a los 5 y 12 meses

Variable  Total (148)  GC (72)  GE (76)  Estadístico 
Strauss-Carpenter: hospitalización basal
>6 meses  1 (0,7)  1 (1,5)  0 (0,0)  χ2=2,752; p=0,253
<6 meses  86 (60,6)  36 (54,5)  50 (65,8) 
No ingresado  55 (38,7)  29 (43,9)  26 (34,2) 
Strauss-Carpenter: hospitalización a los 5 meses
>6 meses  0 (0,0)  0 (0,0)  0 (0,0)  χ2=24,410; p=0,000
<6 meses  20 (13,5)  20 (27,8)  0 (0,0) 
No ingresado  128 (86,5)  52 (72,2)  76 (100,0) 
Strauss-Carpenter: trabajo basal
No  42 (28,8)  24 (34,3)  18 (23,7)  χ2=2,233; p=0,327
<4048 (32,9)  20 (28,6)  28 (36,8) 
>4056 (38,4)  26 (37,1)  30 (39,5) 
Strauss-Carpenter: trabajo a los 5 meses
No  39 (27,1)  21 (30,9)  18 (23,7)  χ2=12,947; p=0,002
<4033 (22,9)  23 (33,8)  10 (13,2) 
>4072 (50,0)  24 (35,3)  48 (63,2) 
Strauss-Carpenter: actividad social basal
No  22 (15,5)  14 (21,2)  8 (10,5)  χ2=3,259; p=0,196
A veces  30 (21,1)  12 (18,2)  18 (23,7) 
Frecuente  90 (63,4)  40 (60,6)  50 (65,8) 
Strauss-Carpenter: actividad social a los 5 meses
No  18 (12,7)  12 (18,2)  6 (7,9)  χ2=9,667; p=0,008
A veces  36 (25,4)  22 (33,3)  14 (18,4) 
Frecuente  88 (62,0)  32 (48,5)  56 (73,7) 
Strauss-Carpenter: síntomas basal (mes previo)
Continuos y severos  34 (23,6)  14 (20,6)  20 (26,3)  χ2=5,696; p=0,058
Moderados-ligeros  94 (66,2)  42 (63,6)  52 (68,4) 
Sin síntomas  16 (11,3)  12 (18,2)  4 (5,3) 
Strauss-Carpenter: síntomas a los 5 meses
Continuados y severos  14 (9,9)  14 (21,2)  0 (0,0)  χ2=35,974; p=0,000
Moderados  64 (45,1)  38 (57,6)  26 (34,2) 
Sin síntomas o ligeros  64 (45,1)  14 (21,2)  50 (65,8) 
Strauss-Carpenter: función global basal
Trastorno continuado e importante  22 (15,5)  8 (12,1)  14 (18,4)  χ2=2,560; p=0,278
Trastorno moderado y ligero  104 (73,2)  48 (72,7)  56 (73,7) 
No hay trastorno  16 (11,3)  10 (15,2)  6 (7,9) 
Strauss-Carpenter: función global a los 5 meses
Trastorno continuado e importante  18 (12,7)  18 (27,3)  0 (0,0)  χ2=34,189; p=0,000
Trastorno moderado y ligero  70 (49,3)  36 (54,5)  34 (44,7) 
No hay trastorno  54 (38,0)  12 (18,2)  42 (55,3) 
Funcionamiento global: GAF basal, media±DE  69,5±18,7  69,7±19,7  69,3±17,9  U=2.498,0; p=0,967 
Funcionamiento global: GAF a los 5 meses, media±DE  77,5±20,8  68,6±21,6  85,3±16,7  U=1.340,0; p=0,000 
Funcionamiento global: GAF a los 12 meses, media±DE  77,4±20,7  68,1±21,4  85,5±16,4  U=1.244,0; p=0,000 
Adherencia farmacológica basal, n (%)
Pobre  24 (17,4)  12 (19,4)  12 (15,8)  χ2=2,257; p=0,324 
Parcial  74 (53,6)  36 (58,1)  38 (50,0)   
Buena  40 (29,0)  14 (22,6)  26 (34,2)   
Adherencia farmacológica a los 5 meses, n (%)
Pobre  16 (11,6)  14 (22,6)  2 (2,6)  χ2=25,511; p=0,000
Parcial  34 (24,6)  22 (35,5)  12 (15,8) 
Buena  88 (63,8)  26 (41,9)  62 (81,6) 

GAF: escala de evaluación del funcionamiento global; GC: grupo control; GE: grupo experimental. Los datos en negritas indican una significación por debajo de 0,05.

Al analizar la funcionalidad a lo largo de un año con modelos matemáticos mixtos, se encontraron diferencias significativas en la evolución de cada grupo (GE y GC) en términos de funcionalidad en el tiempo (β=1,474; p<0,001). El GC no mostró cambios significativos en los niveles de funcionalidad en el seguimiento, permaneciendo constante en el tiempo (β=−0,125, p=0,383); sin embargo, los pacientes del GE aumentaron significativamente sus puntuaciones en la escala de evaluación del funcionamiento global, es decir, su funcionalidad mejoró (β=1,349, p0,001) (fig. 3).

Figura 3.

Funcionalidad longitudinal (basal, a los 5 y a los 12 meses) de los grupos control y experimental: modelos mixtos.

(0,1MB).

En cuanto a las hospitalizaciones, en la evaluación a los 5 meses postratamiento se encontraron diferencias significativas entre los grupos en las hospitalizaciones (GE pacientes: 0%; GC: pacientes 27,8%). En la evaluación anual, se encontró que los pacientes del GE presentaron significativamente menos hospitalizaciones (GE pacientes: 2,6%; GC pacientes: 44,4%). En la evaluación a los 2 años se encontró que los pacientes en el GE tenían significativamente menos hospitalizaciones que el GC (GE pacientes: 5,3%; GC pacientes: 47,2%) (tabla 5).

Tabla 5.

Diferencias intergrupales en las hospitalizaciones de pacientes en los grupos control y experimental: evaluaciones basal, a los 5 meses, anual y a los 2 años

Variable  Total (148)  GC (72)  GE (76)  Estadístico 
Hospitalizaciones basales
No  55 (38,7)  29 (43,9)  26 (34,2)  χ2=1,4099; p=0,235
Sí  87 (61,3)  37 (56,1)  50 (65,8) 
Hospitalizaciones a los 5 meses
No  128 (86,5)  52 (72,2)  76 (100,0)  χ2=24,410; p=0,000
Sí  20 (13,5)  20 (27,8)  0 (0,0) 
Hospitalizaciones anuales (desde inclusión)
No  114 (77)  40 (55,6)  74 (97,4)  χ2=36,530; p=0,000
Sí  34 (23)  32 (44,4)  2 (2,6) 
Hospitalizaciones a los 2 años (desde inclusión)
No  110 (74,3)  38 (52,8)  72 (94,7)  χ2=34,110; p=0,000
Sí  38 (25,7)  34 (47,2)  4 (5,3) 

GC: grupo control; GE: grupo experimental. Los datos en negrita indican una significación por debajo de 0,05.

Asimismo, se valoraron los ingresos hospitalarios a largo plazo, con un modelo de regresión logística en el que el tipo de tratamiento (GE o GC) fue la variable independiente y el ingreso (anual y 2 años) fue la variable dependiente, siendo ajustado por diversas variables (adherencia postratamiento, diagnóstico del paciente, carga objetiva anual y carga subjetiva anual), previamente relacionados con el tipo de tratamiento. Al año, los pacientes cuyos familiares pertenecían al GE tuvieron menos probabilidades de ser hospitalizados nuevamente después de un año que los pacientes cuyos familiares pertenecían al GC (β=4,812; OR=122,958; p0,001). El modelo explicó el 63,2% (R2=0,632) de la variabilidad de las hospitalizaciones anuales. A los 2 años, los pacientes cuyas familias pertenecían al GE presentaron menos probabilidades de ser hospitalizados nuevamente que los que pertenecían al GC (β=2,493; OR=12,099; p0,001). El modelo explicó el 32,2% (R2=0,322) de la variabilidad de las hospitalizaciones a los 2 años.

Discusión

En este estudio se han obtenido 2 conclusiones principales. La más importante es la referida a la mejoría en el curso de la enfermedad de los pacientes con TB del GE, comparado con el GC, que ha sido valorada mediante la reducción del número de hospitalizaciones a lo largo de 2 años de seguimiento, mediante la mejora de la funcionalidad, a través de la mejoría de los síntomas, así como de la mejora de la adherencia a lo largo de todo el seguimiento. La segunda conclusión hace referencia a la reducción de la carga familiar en el GE, comparado con el GC, tras la aplicación de tratamiento psicoeducativo grupal, aplicado exclusivamente para miembros de la familia de personas con TB.

Concretamente, el primero de los hallazgos se refiere a pacientes con diagnóstico de TB (hay que indicar que la intervención psicoeducativa fue exclusivamente con los familiares y no con los pacientes con TB), a lo largo del seguimiento se encontraron diferencias significativas en diferentes áreas entre el GE y el GC, a pesar de que basalmente fueron equivalentes. Estas diferencias significativas se encontraron en el número de hospitalizaciones a los 5 meses, al año y a los 2 años; así, en el GE hubo un 20% menos de hospitalizaciones que en el GC, encontrando una reducción significativa en las hospitalizaciones a lo largo de todo el seguimiento de 2 años. Estos hallazgos son consistentes con los de otros autores26,38. Asimismo, se encontró que los pacientes bipolares mejoraron significativamente después del tratamiento de sus cuidadores en el GE en comparación con el GC en síntomas, funcionalidad ?concretamente en el trabajo?, actividad social, función global y adherencia. Diferentes autores han encontrado una mejora tras el tratamiento familiar en la adherencia de los pacientes39,40 y la funcionalidad41. No obstante, es importante indicar que en la mayor parte de los estudios encontrados se incluye en los tratamientos a ambos miembros: pacientes y familiares.

El segundo hallazgo hace referencia a los cuidadores; así, se encontró que basalmente tenían un nivel medio de carga objetiva leve y moderada en la subjetiva. Estos niveles de carga al inicio son consistentes con lo reportado por estudios previos en cuidadores de pacientes bipolares42. Sin embargo, otros estudios han informado niveles más altos de carga familiar objetiva y subjetiva4,6. Además, un 97,3% reportan síntomas de carga objetiva y un 98,6% de subjetiva, siendo estos datos consistentes con los de otros autores4,6. Ambos grupos mostraron a lo largo de un año un desarrollo diferente, reduciéndose la carga objetiva y subjetiva de manera significativa en el GE y no en el GC. Estudios anteriores también han encontrado una reducción de la carga familiar mediante la terapia familiar grupal27.

Concretamente, estos datos son congruentes con hallazgos previos, donde la carga experimentada por los cuidadores de pacientes con TB estuvo influida por sus creencias sobre la enfermedad6 y sus percepciones sobre esta. Gex-Fabry et al. encuentran que los cambios positivos percibidos en sus familiares por los pacientes se asociaron con una mejor calidad de vida de ambos: paciente y familia23. De hecho, Scott et al.39 afirman que las críticas percibidas y la incomprensión del trastorno son factores de riesgo importantes para la hospitalización en el TB. De hecho, se ha encontrado que el conocimiento por parte de los cuidadores de pacientes bipolares de la mejor manera de manejar los comportamientos de los pacientes se traduce en la reducción de su angustia43, ya que cuando los cuidadores de pacientes con TB experimentan un alto nivel de sobrecarga, el pronóstico del paciente se ve afectado negativamente44. Así, una revisión sistemática encuentra que la literatura apoya la conclusión de que las intervenciones que se enfocan en los familiares tienen un impacto beneficioso en todos los miembros de la familia45; no obstante, se necesitan estudios más rigurosos y con mayor número de sujetos que puedan reafirmar si los tratamientos familiares tienen efectos concretos sobre el pronóstico de los pacientes con TB45.

No obstante, este estudio está sujeto a una serie de limitaciones; en primer lugar, el tamaño de la muestra fue limitado (n=148), el número de sesiones, breve (8), aunque manualizadas y estructuradas, teniendo un seguimiento moderado (un año para todas las variables en pacientes y familiares y 2 años para hospitalizaciones en personas con TB). Además, el tratamiento se ha aplicado de forma exclusiva a los familiares de los pacientes bipolares, por lo que se requiere la participación de un familiar dispuesto a asistir a los grupos psicoeducativos, pero tal y como se ha comprobado tanto en este estudio como en otros, la tasa de asistencia fue elevada, estando por encima del 85%46. En una revisión sistemática reciente con pacientes con trastorno mental grave, en el que se incluyen pacientes con TB, se ha encontrado que los tratamientos online sobre familiares mejora no solo la carga familiar, sino que también redujo la gravedad de los síntomas positivos y se registraron menos hospitalizaciones en los pacientes con respecto al grupo de control47. Por tanto, este tipo de terapia podría facilitar que los familiares con mayores dificultades puedan recibir tratamiento. Por otro lado, el hecho de ser un tratamiento breve, no obstante, permite cubrir diferentes áreas que pueden verse afectadas por el TB, pudiendo ser integradas fácilmente a la práctica clínica48. Así, la investigación de las estrategias farmacológicas y psicológicas relacionadas con la evolución en el TB son actualmente fundamentales49.

Por tanto, sería útil realizar más estudios controlados aleatorizados, en una población más amplia y con un seguimiento mayor, así como con la inclusión de otras variables de valoración, como intentos de suicidio o comorbilidades, así como variar el terapeuta en la aplicación de los tratamientos para evitar el posible efecto deriva, aunque teniendo en cuenta la importancia de la constancia en la forma de aplicación y que este hecho se controla a través de la manualización del tratamiento. De esta forma se podría valorar definitivamente la efectividad de los tratamientos familiares, aplicados en exclusiva sobre los cuidadores, para reducir los síntomas, mejorar la funcionalidad, la adherencia y la hospitalizaciones en pacientes con TB, y para aliviar la carga familiar, valorando el pronóstico y la calidad de vida de ambos. Los datos de este estudio, no obstante, indican que este tipo de intervención es una herramienta prometedora tanto para pacientes con TB como para sus familiares, a corto y largo plazo.

Conclusión

Este estudio confirma la existencia de una alta tasa de carga familiar entre los cuidadores de pacientes con TB, pero también que se trata de un factor modificable con terapia específica para este colectivo, incluso siendo breve. Es importante decir que este estudio se realizó exclusivamente con familiares de pacientes bipolares en cualquier etapa de su enfermedad, siendo una fortaleza importante de este estudio. Se ha visto que, tras la aplicación de un tratamiento breve psicoeducativo, dirigido exclusivamente a familiares de personas con TB, mejora significativamente el pronóstico del paciente con TB en su sintomatología, adherencia, funcionalidad y hospitalizaciones a largo plazo, además de reducir la carga familiar de los cuidadores. Hay que indicar que la efectividad del tratamiento continúa incluso el segundo año de seguimiento.

Autoría

SB escribió el primer borrador del manuscrito. Todos los autores participaron en la redacción del manuscrito y todos aprobaron la versión final.

Financiación

Este estudio ha sido financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad de España, a través del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) (PI070639). Agencia financiadora: Gobierno Vasco (2007/04).

Conflicto de intereses

Los autores declaran que no tienen intereses en competencia (políticos, personales, religiosos, ideológicos, académicos, intelectuales, comerciales u otros) en relación con este manuscrito.

Agradecimientos

Queremos agradecer el apoyo de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Agradecemos a las siguientes instituciones: Fundación Vasca para la Innovación e Investigación en Salud (BIOEF), el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), la Universidad del País Vasco y el Instituto de Investigación Sanitaria Bioaraba.

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