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Vol. 28. Núm. 7.
Páginas 73-79 (Noviembre 2009)
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Rojeces y cuperosis. Consejo farmacéutico.
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JUAN LEMMELa
a Licenciado en Farmacia.
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Aún en nuestros días, si nos dejamos guiar por el color de nuestro rostro, sigue vigente la tendencia a interpretar que la ausencia de éste es síntoma de mala salud, mientras que las mejillas sonrosadas parecen ser un claro testimonio de salud y lozanía, algo que no está alejado de la realidad. Pero cuando el color sonrosado se asocia con manchas o irregularidades en el cutis, la percepción es muy distinta y se impone la acción.

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La fragilidad, la tendencia al enrojecimiento y a sufrir irritaciones y sobre todo la posibilidad de desarrollar hiperreactividad son características de las pieles sensibles. Se deben a alteraciones en la función barrera, que generan una sensibilidad especial de la epidermis hacia los estímulos, por un lado, externos, como el clima, la luz, los cosméticos, la contaminación, etc., y, por otro lado, estímulos internos, como el estrés, patologías particulares y el cansancio.

Las personas con la piel seca son mucho más propensas a desarrollar hipersensibilidad. Es muy importante distinguir esta hipersensibilidad de una alergia, ya que la primera no es generada por una reacción inmunológica.

En el rostro se pueden encontrar lesiones rojas secundarias y dilataciones vasculares, que pueden ser en forma de araña, múltiples (cuperosis) o también malformaciones congénitas de tamaño variable (angiomas).

Hoy día es común que personas con pieles sensibles o muy reactivas utilicen productos cosméticos especiales y diferentes según su tipo de piel.

CUPEROSIS

La cuperosis se identifica con la aparición de filamentos finos de color rojizo, principalmente en mejillas, aletas de la nariz y mentón. Estos filamentos son comúnmente conocidos como «telangiectasias», de las que se hablará más adelante. La cuperosis es mucho más común en las mujeres que en los varones y no es una alteración grave, ni mucho menos, aunque para muchas personas resulta molesta y antiestética, de ahí que busquen soluciones a su problema.

Esta alteración de la circulación producida por una dilatación de los microcapilares en el cuadro de una inflamación cutánea es más frecuente en personas con piel sensible, blanca, fina y/o que se enrojece con facilidad, ya que la epidermis de estas pieles es mucho más transparente. La cuperosis no es una enfermedad sino un problema estético, pero si quienes la sufren no se cuidan bien la piel, lo cierto es que, con el paso del tiempo (entre los 35 y los 40 años de edad), puede desembocar en una rosácea, una condición que reviste mayor gravedad.

ALTERACIÓN VASCULAR

La cuperosis se puede catalogar como una alteración vascular de las arteriolas y vénulas. Al ser la elasticidad de estos vasos periféricos prácticamente nula, cuando el flujo sanguíneo se incrementa de forma brusca, los factores externos estresantes debilitan las paredes de los vasos y es esta dilatación continua de las vénulas y arteriolas la causante de que éstas sean visibles en la piel blanca y sensible.

Suele tener un componente genético (familiar) y puede estar agravada por ciertos tóxicos, como el alcohol o el tabaco, medicamentos, etc.

FACTORES DESENCADENANTES

Cabe distinguir entre factores internos y externos.

Factores externos

Entre los factores que pueden producir la aparición de telangiectasis cabe distinguir diferentes categorías: químicos, físicos y medioambientales.

Los factores químicos son todos aquellos que mediante la acción nociva de agentes químicos o irritantes, como puede ser, por ejemplo, los jabones, provocan un eccema facial con facilidad.

Son factores físicos el contacto con el agua fría, la exposición al calor, los pequeños golpes y traumatismos en la piel.

Los factores medioambientales son los cambios de temperatura, las lluvias, el calor intenso, el viento, el frío, etc., pues favorecen la deshidratación dérmica y producen alteraciones en su vascularización. Podemos mencionar también el caso de cuperosis producidas por microorganismos tales como Demodex folliculorum y Helicobacter pylori.

Todas estos estos factores pueden producir una vasodilatación y vasoconstricción brusca y provocar la aparición de telangiectasias.

Factores internos

Trastornos digestivos ocasionados por una ingestión excesiva de alcohol, alimentos picantes o irritantes y/o alimentos mal masticados, el nerviosismo unido al estrés y enfermedades como hipertensión, diabetes y problemas hepáticos pueden favorecer la aparición de cuperosis.

CARACTERÍSTICAS DE UNA PIEL SENSIBLE

La piel sensible suele presentar una apariencia clara, delicada y blanca, con una consistencia muy fina. Puede existir sensación de quemazón, tirantez con propensión a la sequedad, tendencia a manchas, eritema, prurito y calor, cutis de apariencia frágil, envejecimiento más rápido, aparición frecuente de cuperosis.

SÍNTOMAS

Los primeros síntomas que podemos encontrar en la cuperosis son el enrojecimiento y la congestión de la zona media de la cara. Al principio se manifiesta durante períodos cortos, pero puede llegar a manifestarse de manera permanente. El siguiente síntoma es una aparición de telangiectasias de color rojizo o rojo-violáceo.

TIPOS

Cabe diferenciar dos tipos de cuperosis:

  • Cuperosis rosácea: dilataciones venosas alrededor de la nariz y los pómulos, que causan un enrojecimiento acelerado que, a su vez, suele confundirse con acné, pues suelen aparecer pequeños granos que no producen comedón. Se presenta después de los 25 años normalmente. También difiere del acné en su origen porque no se debe a cambios hormonales, sino que se relaciona con el estrés, el consumo de productos muy calientes e incluso la ingesta de alcohol.
  • Cuperosis adquirida: está relacionada con factores externos, como largas exposiciones al sol sin la protección adecuada, o abuso de lámparas solares. También puede atribuirse al uso de cremas a base de cortisona (con el objetivo de reducir inflamación de la piel) o de determinados cosméticos que son agresivos para la piel.
ROSÁCEA

La rosácea, al contrario de la cuperosis, sí es una enfermedad que presenta las telangiectasias de manera permanente en la piel, se manifiesta con manchas y pequeños granitos rojos que persisten durante días, además de generar pústulas, pápulas y granulomas, siguiendo un curso evolutivo crónico, en el que alternan períodos de empeoramiento y remisión. También afecta al sistema visual que comprende manifestaciones menores (frecuentes) y mayores (raras). Las primeras son: calacios, conjuntivitis y úlceras marginales. Las mayores consisten en infiltraciones nodulares de la conjuntiva, de los tejidos episclerales y de la córnea. Las alteraciones corneales son características y las queratitis severas pueden conducir al serio deterioro de la visión.

Las manifestaciones clínicas son muy variables de unos pacientes a otros y en un mismo enfermo a lo largo del curso clínico del proceso, aunque pueden definirse como sofocos, eritemas, telangiectasias y edemas. Clínicamente la rosácea se desarrolla especialmente por las zonas seborreicas mediofaciales, pero las formas intensas llegan a cubrir toda la cara, incluyendo los párpados, y se propagan también hasta el cuello.

La afección se instala tanto sobre piel gruesa o seborreica como en la fina o seca, no obstante predomina sobre los depósitos sebáceos. El desarrollo es lento y engañoso ya que el cuadro completo tarda años en manifestarse. Las dilataciones capilares datan en ocasiones desde la adolescencia y suelen coincidir con angiomas estelares.

UNA CUPEROSIS NO TRATADA PUEDE DESEMBOCAR CON EL TIEMPO (ENTRE LOS 35 Y 40 AÑOS DE EDAD) EN UNA ROSÁCEA

En una minoría de casos, la nariz, debido a la hiperplasia del sistema venular y linfático, se agranda adoptando una configuración mamelonada (como una excrecencia de forma similar a la de un pezón) con lóbulos rojo-violáceos. A esta elefantiasis nasal, verdadera complicación de la rosácea, se la conoce con el nombre de rinofima vascular. Otra variedad es el rinofima glandular, que se desarrolla por una notable hiperplasia de las estructuras sebáceas. La piel, notablemente seborreica, muestra los orificios pilosebáceos enormemente dilatados. El rinofima se observa casi exclusivamente en el sexo masculino. La queratitis severa puede progresar aunque experimenten mejora las lesiones cutáneas.

ALTERACIONES VASCULARES EN EL ROSTRO

Al hablar de alteraciones vasculares en el rostro resulta inevitable hacer mención sobre todo de:

  • Telangiectasias: dilataciones de las venas cercanas a la superficie de la piel que tienen el aspecto parecido a la tela de araña. Se manifiestan principalmente en las mejillas o la nariz y las causas suelen ser las mismas de la cuperosis, además de abuso del tabaco. Cabe destacar que este problema puede manifestarse también en las piernas.
  • Hemangiomas: se trata de lesiones o malformaciones de los vasos sanguíneos de la dermis que generan manchas rosadas o de color rojo intenso (a menudo se denominan «vinosas», por el parecido con el tono de la bebida alcohólica). En muchos casos se producen por esfuerzo, por ejemplo en un recién nacido por el parto y también por llanto. Son comunes en párpados y frente y suelen desaparecer al avanzar la edad, mientras que los manifestados en el cuero cabelludo, nuca o

    sienes suelen permanecer toda la vida.
PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DEFINITIVO

En telangiectasias, hemangiomas y cuperosis la solución más sencilla y fácil para esconder de forma temporal las venitas que rodean la nariz y las mejillas es el maquillaje o el uso de cremas con color.

Sin embargo, la dermatología ofrece unas alternativas definitivas, entre las que pueden mencionarse:

  • Electrocoagulación. Mediante la aplicación de agujas eléctricas muy finas en el capilar dilatado visible es posible provocar su cierre. El método puede ser un poco doloroso y, si no se realiza con mucha precisión, produce pequeñas cicatrices.
  • Inyecciones. Indicadas en cuperosis muy extensas. Mediante punciones se administran fármacos hacia el interior de los capilares para cerrarlos y que se vuelvan invisibles. Producen mucho dolor; ya que las zonas afectadas suelen ser muy sensibles. En áreas extensas se requieren 4 o 5 sesiones.
  • Láser. Cuando la cuperosis se encuentra en su estado más avanzado, una de las mejores maneras de eliminar las telangiectasias es empleando el láser vascular, pues éste mejora las reacciones vasomotoras. El rayo láser es un potente regenerador celular que reafirma la piel, da tono muscular, suaviza las arrugas, elimina las líneas de expresión y regula el exceso de grasa. Incide directamente en los capilares activando la circulación sanguínea. Es muy importante que antes de aplicar cualquier tratamiento se deba consultar a un especialista.

    El rayo se dirige al capilar venoso seleccionado para que se aumente la temperatura de la sangre, que en milésimas de segundo se coagula y provoca un cambio en la coloración de la piel afectada. El organismo reabsorbe los vasos sanguíneos que el láser puede llegar a quemar y desaparecen.

    Esta técnica tiene la cualidad de que el láser puede incidir selectivamente sobre los vasos sanguíneos que provocan la lesión vascular y los corrige sin afectar a tejidos y estructuras cercanos, dejando intacta la piel y su pigmento. El método que emplea el láser es tan efectivo y seguro que está recomendado para el tratamiento de niños a partir de pocas semanas de edad.

    Asimismo, es un procedimiento que se realiza en el consultorio y los especialistas mejor equipados cuentan con un instrumento (denominado Dynamic Cooling) que enfría la capa más superficial de la piel, con lo cual disminuyen las posibles molestias, como dolor e inflamación, posteriores al tratamiento.

    Durante 2 o 3 semanas la piel de área tratada se verá enrojecida si los vasos son pequeños. El efecto puede durar un mes si son más grandes y los resultados definitivos suelen apreciarse en aproximadamente dos meses. Normalmente se requieren de 1 a 3 sesiones de 10 min, y con un intervalo de un mes entre ellas.

    Tanto antes de cada intervención como después, se indica evitar la exposición al sol y a los focos de calor y los cambios bruscos de temperatura, por lo menos seis semanas antes y después. Durante los 10-14 días posteriores la piel tratada presenta coloración rojo-violácea y ligera inflamación.

    No obstante, las mejores recomendaciones que se pueden dar para evitar el desarrollo de cuperosis, en especial si se tiene piel blanca y/o sensible, son proteger la piel del frío y del sol, evitar los cambios bruscos y repentinos de temperatura (como en los baños de vapor o en la sauna), moderar y minimizar el consumo de alcohol y alimentos picantes e irritantes, evitar la sal, el tabaco, descansar de 6 a 8 h diarias, evitar todas las emociones que puedan hacer que la presión arterial suba y emplear cosméticos especiales para pieles sensibles con rojeces.
CONSEJO COSMÉTICO

A LA HORA DE SELECCIONAR PRODUCTOS PARA HIGIENE, SE DEBERÁ PROCURAR UTILIZAR FORMULACIONES CON POCOS INGREDIENTES Y EXENTAS DE PERFUME

Una vez la cuperosis se está desarrollando en la piel, es necesario evitar el uso de todo tipo de sustancias o productos exfoliantes, ya que la piel cuperosa es de por sí delgada y con la exfoliación química o mecánica se corre el riesgo de lesionarla y desencadenar otros perjuicios. También deben evitarse los productos fotosensibles como perfumes y las cremas formuladas con productos ácidos. Estos productos pueden adelgazar la piel, con lo que las venitas se transparentarían aún más (tabla 1).

TABLA 1. RECOMENDACIONES COSMÉTICAS

Una consideración es muy importante en el momento de tratar cosméticamente la piel cuperosa: el tratamiento debe evitar la reactividad. Además es muy importante la protección de la pared de los capilares y la redensificación de su entorno.

A la hora de seleccionar productos para higiene, se deberá procurar utilizar productos con pocos ingredientes y exentos de perfume. Las leches desmaquillantes o tónicos sin alcohol son los productos más aconsejables para quitar el maquillaje o limpiar el rostro. Los panes dermatológicos son otra opción igualmente efectiva, pues carecen de tensioactivos irritantes.

Por otro lado, los conservantes de los productos cosméticos también tienden a ser irritantes en la piel sensible, por eso es mejor utilizar conservadores especiales sin parabenos. Las sustancias de origen vegetal como meliloto, regaliz, rusco, castaño de indias, manzanilla y semillas de vid tienen propiedades vasoconstrictoras y descongestionantes, y aplicadas por vía tópica, pueden ayudar a mejorar el eritema y las telangiectasias. Los polifenoles tienen acción vasoprotectora y antiedema y los capaprenoles, acción antiinflamatoria. El dexpantenol, el alfabisabolol y el azuleno (todos ingredientes de la manzanilla) y el ácido glicirrético (ingrediente principal del regaliz) tienen, además, excelentes propiedades antiinflamatorias y calmantes que son auxiliares en el tratamiento de la cuperosis (tabla 2).

TABLA 2. INGREDIENTES A UTILIZAR EN COSMÉTICOS PARA EL TRATAMIENTO DE LA CUPEROSIS

Los complementos nutricionales por via oral con activos como el ruscus pueden reforzar la eficacia del tratamiento tópico.

TRUCOS CASEROS PARA PREVENIR LA CUPEROSIS
  • Es importante prevenir que no estallen las venitas para que no se formen grandes manchas, por tanto, es muy importante evitar los golpes de sol y de calor.
  • En la dieta hay que evitar todo lo que pueda provocar calor, como especias, alimentos demasiado calientes, alcohol, alimentos muy picantes, etc.
  • Consumir vitamina C.
  • Frotar ligeramente la cara con medio limón o con aceite esencial de limón mañana y noche.
  • Hervir una lechuga en agua caliente durante 5 minutos. Guardar el agua resultante en un envase de cristal y aplicar esta loción natural mañana y noche con un algodón.
  • Hervir flores de malva en agua durante 5 minutos, filtrar y aplicar mañana y noche.
  • Aplicar hielo sobre las zonas enrojecidas, ya que el frío regula el flujo sanguíneo y después gasas con una loción calmante.
  • Crema limpiadora: mezclar cuatro cucharadas de harina con medio vaso de leche caliente, en la que se habrá diluido antes una cucharada de miel. Agregar una cucharada de aceite de oliva y remover bien. Aplicarlo como mascarilla, dejar actuar durante 15 minutos. Aclarar con agua tibia.
  • Crema natural: licuar un pepino y una taza de leche fresca. Aplicar con algodón. Dejar actuar unos minutos.
  • Crema nutritiva: añadir a dos cucharadas soperas de miel unas gotas de aceite de almendras dulces y una clara de huevo batida a punto de nieve.
  • Desmaquillante natural: zumo de naranja.
  • Tónico natural: limpiar bien la piel y aplicar manzanilla bien fría sobre el rostro con un pulverizador.
  • Tónico natural: majar dos albaricoques y añadir leche hasta conseguir una crema. Extenderla por el rostro y una vez haya penetrado, retirarla con algodón y agua.
  • Usar fotoprotección a diario.

ES IMPORTANTE PREVENIR QUE NO ESTALLEN LAS VENITAS PARA QUE NO SE FORMEN GRANDES MANCHAS, POR TANTO, ES CLAVE EVITAR LOS GOLPES DE SOL Y DE CALOR

ACTUALIZACIÓN TERAPÉUTICA

Tanto en estados de rosácea como de cuperosis hay que desaconsejar el uso de cosméticos irritantes capaces de precipitar o desencadenar estadios posteriores de edema inflamatorio. Conviene, al respecto, el empleo de lociones ictioladas o azufradas débiles, así como de calamina, capaprenoles o Laminaria digitata, extractos de ruscus (por sus propiedades vasotónicas) o de byolysat hafnia (con actividad antiirritante). Esta piel también puede responder a una antibioterapia local y/o general.

TETRACICLINAS

Las ciclinas representan una terapéutica positiva comprobada en la rosácea papulopustulosa. Las diferentes moléculas de estos antibióticos (oxitetraciclina, doxiciclina o minociclina) parece que ejercen una eficacia idéntica.

TRETINOÍNA LOCAL Y/O ISOTRETINOÍNA

Pese a sus efectos comedolíticos e irritantes, la tretinoína local puede ser beneficiosa. Los pacientes que durante los primeros días toleran muy mal esta sustancia suelen tolerarla pasado un tiempo razonable. Además, los enfermos afectados de rosácea antigua están afectados habitualmente de alteraciones cutáneas fotoinducidas, lesiones de fotoenvejecimiento que suelen mejorar considerablemente con el empleo de tretinoína.

METRONIDAZOL TÓPICO

La eficacia del metronidazol tópico en la rosácea está reconocida desde hace muchos años. Sin embargo, sus frecuentes efectos secundarios (digestivos, neutropenia y neuropatías periféricas) limitan su prescripción, en particular a largo plazo.

Hay trabajos que han demostrado que el empleo de un gel de metronidazol al 0,75% resulta de gran utilidad en el tratamiento de la rosácea y en particular en las fases de remisión clínica con el fin de evitar las recidivas. Asimismo, y como tratamiento de choque en los brotes activos, se consiguen excelentes resultados con el empleo de metronidazol tópico y las ciclinas.

ÁCIDO AZELAICO

Estudios realizados sobre un número de pacientes a doble ciego sobre las dos hemifacies han demostrado la eficacia del ácido azelaico sobre los componentes papuloso y pustuloso. De todas formas, estas conclusiones hay que aceptarlas con reservas y aun con todo, como sucede con las otras alternativas terapéuticas, no evita las recidivas. Por otra parte, también se desconoce su mecanismo de acción, aunque se piensa que se basa en sus efectos antiinflamatorios.

DECORTICACIÓN Y DERMABRASIÓN

En todos los fimas (hipertrofias progresivas que evolucionan en el curso de una rosácea y que se localizan principalmente en la nariz -rinofima-, pero también pueden afectar a otras regiones de la cara -otofima, pareofima, mentofima y metofima-), independientemente del tratamiento que proceda, puede ensayarse la decorticación bajo anestesia local o locoregional con bisturí, cuchilla o bisturí eléctrico. La dermabrasión puede resultar muy útil aunque la exéresis puede ser mejorada con el empleo del láser CO, que además de minimizar los riesgos hemorrágicos y los necróticos de la electrocoagulación, estimula la cicatrización, que es más rápida y de mejor calidad.

ESPIRONOLACTONA

Un equipo japonés ha testado recientemente la eficacia de la espironolactona sobre un pequeño número de pacientes de sexo masculino en estudio abierto. Tras cuatro semanas de tratamiento a la dosis de 50 mg/día, la eficacia ha sido considerada valorable en el 60% de los casos, sin que se hayan presentado modificaciones en las tasas de andrógenos circulantes.

ROSÁCEA E INFECCIÓN VIH

Entre las numerosas manifestaciones cutáneas asociadas a la infección VIH o SIDA, la rosácea ha sido objeto de publicación debido a que tres enfermos seropositivos presentaron intensísima exacerbación lesional. De cualquier forma, pudo tratarse de una coincidencia. En estos casos se recomienda el uso de filtros solares totales y una corticoterapia local a bajas concentraciones. Of

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