Agradecemos el interés y comentarios realizados por González-Rodríguez et al.1 sobre el «Documento de consenso sobre la COVID-19 de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). Situación actual. Posicionamiento de SEMERGEN en 2025» publicado en esa misma revista2.
Estamos totalmente de acuerdo en que persiste la incertidumbre sobre el uso de antivirales en pacientes infectados por SARS-CoV-2 con alto riesgo de evolucionar a formas graves de la COVID-19 y en la necesidad de seguir evaluando, sobre todo en condiciones de vida real, el uso de nirmatrelvir plus ritonavir (NMV-r).
El documento de consenso fue elaborado con anterioridad a la publicación y divulgación del estudio NiRCoV3 y las cartas al director sobre el citado estudio4,5, y es ese el motivo de la no inclusión como referencia en el mismo. No podemos estar más de acuerdo con las conclusiones del estudio y las advertencias de las cartas al director: «NMV-r ha sido efectivo para evitar las formas graves de la COVID-19 y los ingresos hospitalarios en población de riesgo con alta tasa de vacunación. La prevalencia de potenciales interacciones es elevada; sin embargo, la colaboración entre médicos de familia y farmacéuticos permite emplear NMV-r en condiciones de seguridad».
El documento de consenso pretende, entre otras cuestiones, facilitar el uso de tratamientos eficaces y seguros en el nivel de la atención primaria de salud. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, dependiente del Ministerio de Sanidad, recomienda como primera elección el uso de NMV-r en pauta de 5días en los pacientes de alto riesgo y enfermedad leve-moderada debido a su eficacia, facilidad de acceso y uso, reservando otras opciones terapéuticas en situaciones específicas6. Sin embargo, como se recoge en el estudio NiRCoV, la utilización de este recurso terapéutico fue escasa, tal vez debido al riesgo de interacciones farmacológicas en pacientes pluripatológicos7. Hay que destacar que el ritonavir se utiliza como potenciador farmacocinético para aumentar las concentraciones plasmáticas del antiviral mediante el bloqueo irreversible del citocromo P450 (CYP) 3A4, siendo el inhibidor más potente del mismo8. Por eso no es de extrañar las potenciales interacciones farmacológicas que se pueden presentar en estos pacientes en los que las comorbilidades y la plurifarmacia suelen estar presentes, obligando a ajustar las dosis y monitorizar las posibles interacciones actuando en consecuencia5. Sin embargo, es conveniente recordar como la aparición de eventos adversos fue similar en los pacientes tratados con NMV-r o placebo, alcanzando al 79,5%, siendo en gran medida leves y autolimitados, lo que permite que el 96,9% de los pacientes culminen el tratamiento con NMV-r.
En este sentido, abundar en la recomendación de González-Rodríguez et al., la importancia de la elección adecuada del paciente susceptible del tratamiento con NMV-r, la colaboración con los servicios de farmacia y el esfuerzo por mitigar las posibles interacciones farmacológica se antojan como la piedra angular del correcto abordaje extrahospitalario de estos pacientes, sin olvidar que el seguimiento estrecho de los mismos permitirá sospechar y notificar las posibles reacciones adversas del NMV-r, lo que facilitará el posicionamiento futuro del fármaco en función de la evolución de la pandemia.
FinanciaciónEl presente trabajo se ha realizado sin ninguna financiación.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.



