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Vol. 14. Núm. 1.
Páginas 21-25 (Enero - Abril 2015)
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Vol. 14. Núm. 1.
Páginas 21-25 (Enero - Abril 2015)
CASO CLÍNICO
DOI: 10.1016/j.eii.2015.01.001
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Pancreatitis inducida por mesalacina en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal
Mesalazine-induced pancreatitis in patients with inflammatory bowel disease
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M. Chaparro
Autor para correspondencia
mariachs2005@gmail.com

Autor para correspondencia.
, V. Jusué, L. García-Buey, J.P. Gisbert
Servicio de Aparato Digestivo, Hospital Universitario de La Princesa e Instituto de Investigación Sanitaria Princesa (IIS-IP), Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD), Madrid, España
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Tabla 1. Evolución tras la readministración del tratamiento con aminosalicilatos en pacientes con pancreatitis secundaria a estos fármacos
Resumen

Los aminosalicilatos son los fármacos de primera elección en el tratamiento de la colitis ulcerosa leve a moderada. En general, son fármacos seguros y bien tolerados. Sin embargo, se han descrito casos de pancreatitis como posible complicación del tratamiento con aminosalicilatos. Se ha sugerido que el mecanismo por el que estos fármacos podrían inducir inflamación a nivel pancreático es idiosincrásico. Por otro lado, aunque los episodios de pancreatitis inducidas por aminosalicilatos son generalmente leves, el riesgo de recurrencia es alto, incluso cuando se administran por vía rectal; por tanto, debe hacerse una monitorización estrecha en el caso de que se decida iniciar de nuevo el tratamiento en un paciente que ya sufrió pancreatitis por aminosalicilatos. Presentamos el caso de una paciente con colitis ulcerosa que tuvo una pancreatitis secundaria al tratamiento con mesalacina oral; tanto el tratamiento con mesalacina por vía rectal como la administración de una formulación distinta de mesalacina oral provocaron la reaparición de sendos episodios de pancreatitis en esta paciente.

Palabras clave:
Enfermedad inflamatoria intestinal
Enfermedad de Crohn
Colitis ulcerosa
Aminosalicilatos
Mesalacina
Sulfasalacina
Pancreatitis
Abstract

Aminosalicylates are the drugs of first-choice in the management of patients with mild to moderate ulcerative colitis. In general they are safe and well-tolerated drugs. Nevertheless, cases have been described where a pancreatitis has developed as a possible complication of the treatment with aminosalicylates. It has been suggested that the mechanism these drugs use to induce inflammation on a pancreatic level is idiosyncratic. Conversely, even if cases of mesalazine-induced pancreatitis are usually mild, their recurrence rate is high, even when administered rectally. Therefore, a close monitoring must be carried out in the event that a patient who already suffered mesalazine-induced pancreatitis needs to be provided with the treatment again. We present the case of a patient with ulcerative colitis who developed a pancreatitis secondary to oral treatment with mesalazine; both the rectally administered mesalazine as well as a different formulation or oral mesalazine developed the recurrence of episodes of pancreatitis.

Keywords:
Inflammatory bowel disease
Crohn's disease
Ulcerative colitis
Aminosalicylates
Mesalazine
Sulfasalazine
Pancreatitis
Texto completo
Introducción

Los compuestos de mesalacina, también conocidos como aminosalicilatos, son los fármacos más ampliamente utilizados en el tratamiento de la colitis ulcerosa (CU). Estos fármacos, en general, se consideran seguros, ya que los efectos secundarios asociados a su uso son escasos y leves. La pancreatitis es una complicación descrita, aunque infrecuente, asociada al tratamiento con mesalacina1. En el caso de que un paciente desarrollara una pancreatitis secundaria al tratamiento con mesalacina oral, podría considerarse su administración por vía rectal antes de contraindicar definitivamente este tratamiento, ya que, teóricamente, la concentración alcanzada en sangre sería menor. No obstante, la experiencia sobre la seguridad de esta estrategia es muy limitada.

Caso clínico

Presentamos el caso de una paciente de 30 años diagnosticada de CU izquierda en julio de 2012. En el momento del diagnóstico inició tratamiento con mesalacina 1,5g/día por vía oral, con buena respuesta. Una semana más tarde, la paciente acudió al Servicio de Urgencias por dolor abdominal. A la exploración física presentaba dolor a la palpación en epigastrio. La concentración de amilasa sérica era de 447 U/L y la de lipasa de 1.123 U/L; el resto de los parámetros analíticos, incluidas las pruebas de función hepática, fueron normales. Las cifras de calcio y triglicéridos se encontraban dentro de los rangos de normalidad y no refería antecedentes familiares de pancreatitis. No se observó la presencia de colelitiasis en la ecografía abdominal. Tras excluir otras causas posibles, la paciente fue diagnosticada de pancreatitis inducida por aminosalicilatos, por lo que se suspendió la mesalacina. El dolor abdominal cedió pocas horas después y tanto los valores de amilasa como de lipasa séricas alcanzaron los niveles normales en 3 días. Tras la completa resolución del episodio de pancreatitis la paciente inició de nuevo tratamiento con mesalacina, esta vez en forma de espuma rectal, y fue dada de alta.

Tres semanas más tarde la paciente acudió a la consulta de la Unidad Monográfica de enfermedad inflamatoria intestinal (EII) refiriendo diarrea con sangre (2-3 deposiciones al día), compatible con un brote leve de CU. Se indicó tratamiento con dipropionato de beclometasona y azatioprina 2,5mg/kg/día, con el fin de evitar el uso de mesalacina oral por el antecedente de pancreatitis. Además, se continuó con la administración de mesalacina rectal.

La paciente presentó una buena respuesta al tratamiento pero un mes más tarde acudió al Servicio de Urgencias por dolor abdominal intenso en epigastrio, irradiado «en cinturón» a la espalda. La concentración sérica de amilasa y lipasa estaban de nuevo elevadas –500 U/L y 1.200 U/L, respectivamente– y las transaminasas y la bilirrubina se encontraban dentro de los límites de la normalidad. Dentro del estudio etiológico de pancreatitis se realizó una ecografía endoscópica, en la que se observó barro biliar en la vesícula y, posteriormente, una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica, en la que no se identificaron alteraciones de la vía biliar ni del páncreas. Durante el procedimiento se extrajo barro biliar y se realizó una esfinterotomía endoscópica. Debido a los hallazgos encontrados en la ecografía endoscópica y de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica, no se pudo descartar un origen biliar de la pancreatitis.

Unos días más tarde, tras haber informado detalladamente a la paciente de las posibilidades diagnósticas y las alternativas terapéuticas, se realizó un nuevo intento de tratamiento con mesalacina oral. A las pocas horas de la administración del fármaco, la paciente presentó de nuevo dolor abdominal con elevación de la amilasa; el resto de los parámetros analíticos se encontraban dentro de la normalidad. El tratamiento con mesalacina se interrumpió una vez más y el dolor desapareció en pocas horas. La inmediata aparición de pancreatitis al administrar el fármaco junto con la rápida mejoría de la paciente tras la suspensión de la mesalacina se consideró evidencia suficiente para apoyar el origen farmacológico del cuadro. Además, se concluyó que probablemente la mesalacina por vía rectal habría originado el segundo episodio de pancreatitis de esta paciente.

Al día siguiente del alta se reanudó el tratamiento con azatioprina. En la actualidad, tras 2 años de seguimiento, la paciente se encuentra en remisión y sin efectos secundarios derivados del tratamiento.

Discusión

La incidencia de pancreatitis aguda en los pacientes con EII es de aproximadamente 38/100.000 pacientes-año1. Aunque se trata de una complicación infrecuente, su prevalencia es mayor que la descrita en la población general. Existen diversas causas que se han relacionado con el aumento de incidencia de pancreatitis aguda en estos pacientes, como son una mayor prevalencia de colelitiasis, el empleo de determinados fármacos, la presencia de alteraciones anatómicas o diversas alteraciones inmunológicas asociadas1–3.

En general, el diagnóstico de pancreatitis secundaria a fármacos es un diagnóstico de exclusión, tras descartar otras etiologías más probables como la colelitiasis o el consumo excesivo de alcohol4. Con respecto a los fármacos, las tiopurinas son la principal causa de pancreatitis en los pacientes con EII5,6. En concreto, se ha descrito que hasta el 5% de los pacientes que reciben fármacos tiopurínicos pueden presentar pancreatitis6.

Aunque con menor frecuencia que en el caso de las tiopurinas, diversos autores también han asociado el consumo de mesalacina con la aparición de pancreatitis. La pancreatitis secundaria a aminosalicilatos se describió por primera vez asociada a sulfasalacina, que está formada por una molécula de mesalacina y una de sulfapiridina, y en un primer momento se atribuyó el efecto a la molécula de sulfapiridina7. Sin embargo, posteriormente se han descrito casos de pancreatitis con otros compuestos de mesalacina que no incluyen sulfonamidas. De hecho, actualmente se considera que el riesgo de pancreatitis es incluso mayor con la mesalacina que con la sulfasalacina8.

El mecanismo patogénico de la pancreatitis inducida por mesalacina es desconocido. Por un lado, algunos autores han propuesto que podría deberse al aumento de la permeabilidad en los conductos pancreáticos por el efecto directo del ácido salicílico9. Otros autores han observado que la mesalacina promueve la formación de radicales libres que podrían dañar el tejido pancreático10. Finalmente, la teoría más extendida es que podría deberse a una reacción idiosincrásica1. Diversos hallazgos apoyarían esta última teoría: a) la relación entre la mesalacina y la aparición de pancreatitis aguda no es dosis dependiente; b) la mayoría de los casos se producen en las 6 primeras semanas de tratamiento; c) los síntomas suelen resolverse a los pocos días de haber interrumpido el tratamiento; d) la pancreatitis puede aparecer incluso con la administración rectal del fármaco, y e) el cambio por otro aminosalicilato conduce a la reaparición de la pancreatitis en la mayoría de los pacientes1.

Sea cual fuere el mecanismo de daño pancreático inducido por los aminosalicilatos, en la mayoría de los casos la pancreatitis recurre tras el cambio por otro compuesto de la misma familia, como se resume en la tabla 15,7,9,11–27. Por un lado, la pancreatitis secundaria a fármacos es, en general, leve y responde rápidamente a la retirada del fármaco causante. Por esto, algunos autores sugieren que la aparición de un episodio de pancreatitis secundario al tratamiento con mesalacina no obliga necesariamente a la exclusión de los demás21. No obstante, se han publicado 3 casos de pancreatitis necrosante en asociación con sulfasalacina, 2 de ellos con desenlace fatal, sugiriendo que la etiología no siempre determina la gravedad del cuadro28,29. Por tanto, en los pacientes que han presentado previamente un cuadro de pancreatitis por aminosalicilatos se debe evaluar el beneficio del tratamiento y la posibilidad de otras opciones terapéuticas antes de la reintroducción del mismo. En el caso de que se decida administrar de nuevo tratamiento con aminosalicilatos, se debe realizar una monitorización estrecha del paciente por el alto riesgo de recurrencia.

Tabla 1.

Evolución tras la readministración del tratamiento con aminosalicilatos en pacientes con pancreatitis secundaria a estos fármacos

Autor (año)  N*  Fármaco causante de la pancreatitis  Fármaco en la siguiente exposición  Evolución 
Abdullah7 (1993)  Sulfasalacina oral  Enemas de mesalacinaMesalacina oral cubierta EudragitMesalacina oral cubierta etilcelulosa  Pancreatitis de nuevoPancreatitis de nuevoPancreatitis de nuevo 
Andersen11 (2001)  Mesalacina oral  Mesalacina oral  Pancreatitis de nuevo 
Arai12 (2011)  Mesalacina oral de liberación controlada  Mesalacina oral de liberación pH-dependiente  Pancreatitis de nuevo 
Bermejo5 (2008)  Mesalacina oral  Mesalacina oral  Pancreatitis de nuevo 
Block13 (1970)  Salicilazosulfapiridina oral  Salicilazosulfapiridina oral  Pancreatitis de nuevo 
Brazer14 (1988)  Sulfasalacina oral  Sulfasalacina oral  Pancreatitis de nuevo 
Chiba15 (1987)  Sulfasalacina oral  Sulfasalacina oral  Pancreatitis de nuevo 
Daniel16 (2004)  Mesalacina oral  Enema de 4-ASA  No pancreatitis 
Debongnie17 (1994)  Mesalacina oral  Sulfasalacina oral  Pancreatitis de nuevo 
Delgado18 (1991)  Sulfasalacina oral  Sulfasalacina oralMesalacina oral  Pancreatitis de nuevoPancreatitis de nuevo 
Eckardt19 (1991)  Mesalacina oral  Mesalacina oral  Pancreatitis de nuevo 
Fernández20 (1997)  Mesalacina oral  Mesalacina oral  Pancreatitis de nuevo 
Fiorentini9 (1990)  Mesalacina oral  Mesalacina oral  Pancreatitis de nuevo 
Garau21 (1994)  Sulfasalacina oral  Olsalacina oralOlsalacina oral  Pancreatitis de nuevoPancreatitis de nuevo 
Isaacs22 (1990)  Sulfasalacina oral  Mesalacina enema  Pancreatitis de nuevo 
Kim23 (2007)  Supositorios de mesalacina  Supositorios de mesalacina  Pancreatitis de nuevo 
Lankisch24 (1995)  Mesalacina oral  Mesalacina oral  No pancreatitis 
Marteau25 (1996)  Mesalacina oral cubierta etilcelulosa  Mesalacina oral cubierta etilcelulosa  Pancreatitis de nuevo 
Radke26 (1993)  Enema de mesalacina  SulfasalazinaMesalacina oral  No pancreatitis 
Shin do27 (2010)  Mesalacina oral  Mesalacina oral  Pancreatitis de nuevo 

N: número de pacientes con pancreatitis inducida por mesalacina; N*: número de pacientes con pancreatitis inducida por mesalacina que recibieron mesalacina de nuevo.

Dada la importancia de la mesalacina en el tratamiento de la CU, en aquellos pacientes que han presentado un episodio de pancreatitis secundaria a estos fármacos, sobre todo si se trata de pacientes con colitis izquierda, podría considerarse el tratamiento tópico con mesalacina como alternativa al oral, por ser menor la concentración sérica esperable de fármaco7. Sin embargo, la proporción que se absorbe por vía rectal no es despreciable, sino que llega a ser del 10-35%, similar al porcentaje de absorción cuando se administra por vía oral, que es de aproximadamente el 30%9,22.

En nuestra paciente, el primer episodio de pancreatitis se consideró secundario al tratamiento con mesalacina, ya que se descartaron otras causas de pancreatitis, ocurrió a los pocos días de empezar el tratamiento y se resolvió inmediatamente tras la interrupción del fármaco. En el segundo episodio, no se pudo excluir totalmente la etiología biliar por la presencia de barro en la vesícula. No obstante, la paciente se encontraba en tratamiento con mesalacina por vía rectal, por lo que esta pudo ser responsable del segundo episodio de pancreatitis. Los tiopurínicos también pudieron ser causantes de la pancreatitis en esta paciente; sin embargo, la azatioprina fue bien tolerada tras su reintroducción y la mayoría de los casos de pancreatitis por tiopurínicos suelen ser precoces y reaparecer con la exposición al fármaco.

En conclusión, los aminosalicilatos pueden producir pancreatitis en pacientes con EII. El mecanismo patogénico más probable es una reacción idiosincrásica. Aunque las pancreatitis inducidas por aminosalicilatos son generalmente leves, el riesgo de recurrencia, incluso con el tratamiento rectal, es alto, por lo que se debe vigilar estrechamente a estos pacientes en caso de una nueva exposición al fármaco.

Conflicto de intereses

M. Chaparro: soporte para investigación y/o actividades formativas: MSD, Abbvie, Hospira, Ferring, Faes Farma, Shire Pharmaceuticals

J.P. Gisbert: asesoramiento científico, soporte para investigación y/o actividades formativas: MSD, Abbvie, Hospira, Kern Pharma, Takeda, Janssen, Pfizer, Ferring, Faes Farma, Shire Pharmaceuticals, Dr. Falk Pharma, Chiesi, Casen Fleet, Gebro Pharma, Otsuka Pharmaceutical, Vifor Pharma.

El resto de autores no tienen ningún conflicto de intereses.

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