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Vol. 2014. Núm. 385.
Páginas 70-83 (Marzo - Abril 2014)
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Vol. 2014. Núm. 385.
Páginas 70-83 (Marzo - Abril 2014)
DOI: 10.1016/S0185-0849(14)70420-7
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Historia Económica Mundial 1950–1990
World Economic History 1950–1990
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Abraham Aparicio Cabrera*
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Cuadro 1. Comparativo de desempeño económico, 1950–1973
Cuadro 2. Crecimiento promedio anual del pib real (porcentaje)
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Resumen

Este artículo presenta un breve recorrido por los hechos más relevantes ocurridos en la economía mundial durante la segunda mitad del siglo xx. El artículo revisa el desempeño económico del periodo de mayor esplendor del capitalismo (décadas de 1950 y 1960); el ascenso de las economías del sureste asiático, la crisis del dólar, la crisis del precio del petróleo y la crisis de la deuda externa latinoamericana (décadas de 1970 y 1980); el colapso del socialismo en Europa Oriental, el impulso de los procesos de integración y globalización económica, y el despegue de la economía china (década de 1990).

Palabras clave:
Evaluación de programas
Experimentos sociales
Dilemas éticos
Abstract

This article presents a brief review of the most important events in the world economy during second half of twentieth century. The article reviews the best economic performance of the capitalism (1950s and 1960s); the ascend of the Southeast Asian economies, the dollar crisis, the oil price crisis and the Latin American external debt crisis (1970s and 1980s); the collapse of socialism in Eastern Europe, the expansion of economic integration and globalization, and the rise of the Chinese economy (1990s).

Keywords:
Program Evaluation
Social Experiments
Ethical Dilemmas
Texto completo
Introducción

Se presentan los hechos económicos más destacados sucedidos durante la segunda mitad del siglo xx, con lo cual se pretende abarcar el temario del segundo curso de dicha Historia Económica General.

Los años maravillosos del capitalismo: décadas de 1950 y 1960

Una vez que Europa y Japón recibieron la ayuda de los organismos internacionales comenzó una rápida recuperación de sus economías, que sumada al crecimiento acelerado que ya experimentaba la economía de Estados Unidos por el impulso de la guerra, llevó a la economía mundial a su periodo de mayor esplendor. La producción industrial mundial alcanzó niveles sin precedentes: 5.6% de crecimiento promedio anual entre 1948 y 1971. Durante esos años, la producción creció mucho más rápido que la población, lo que incrementó el bienestar material y el nivel de vida de las personas, y la inflación se mantuvo bajo control.

Las condiciones que hicieron posible este prolongado auge fueron, entre otras, la abundante disponibilidad de capital, energéticos baratos y un fuerte gasto público. La tesis Lundberg-Jánossy explica el crecimiento de Europa Occidental y Japón como el aprovechamiento de un espacio adicional para el crecimiento producto de su retraso respecto a Estados Unidos.1

Por el lado de la demanda, contribuyeron al auge económico en Europa: el aumento de los salarios por la escasez de mano de obra y las presiones de los sindicatos, y el aumento de las exportaciones por su reintegración al comercio mundial y su propio proceso de integración (Comunidad Económica Europea). En el caso de Japón resultó fundamental el aumento de la demanda interna de bienes duraderos, las primas salariales y unas jornadas de trabajo más largas que dieron mayores ingresos a la población.2 Por el lado de la oferta, en Europa y Japón contribuyó al buen desempeño económico, la migración de la mano de obra de sectores poco productivos hacia sectores más productivos, así como los progresos de la ciencia y la tecnología que se aplicaron en áreas tecnológicamente atrasadas.3

En las economías de Estados Unidos y Europa, el intenso papel del Estado en la economía contribuyó a fomentar el crecimiento y el pleno empleo, y logró establecer un “Estado de Bienestar” generalizado, que incluía un amplio sistema de seguridad social, mecanismos compensatorios para la redistribución del ingreso, política económica contra-cíclica, política de gasto público expansiva, ampliación de los sistemas educativos (universalidad y calidad; universidad abierta; recalificación), apoyo a la investigación científica básica y aplicada, un sistema de cooperación y planificación económica (sindicatos, empresas, gobierno), y un Estado como empresario a través de nacionalizaciones.4

Por su parte, las empresas contribuyeron a aumentar la inversión en sectores ligados al bienestar material como la producción de bienes duraderos (automóviles), vivienda, industria petroquímica y electrónica; la expansión del sector servicios y la creación de nuevas regiones industriales (parques industriales) apoyados por subsidios del Estado en zonas rezagadas. Es durante este periodo que surgen las empresas multinacionales producto de la reorganización industrial y gerencial, las innovaciones y la mecanización a gran escala en países del tercer mundo.5

En Japón la producción nacional creció a 9.4% promedio anual entre 1953 y 1965. La principal fuente del crecimiento de la economía japonesa durante este periodo fue la industria, y en particular la producción manufacturara que aumentó 13.6% promedio anual. La experiencia japonesa constituye el caso más impresionante del auge generalizado de la posguerra.6

Entre los factores que explican el auge en Japón destacan los siguientes: una estrecha liga entre la banca y la industria; un crecimiento acelerado de la productividad (en 1953 el nivel de la productividad japonesa era sólo una tercera parte de la productividad del Reino Unido); y se aprovechó la brecha en la explotación de la tecnología ya conocida canalizando mano de obra calificada y capital a sectores de alta productividad; el cambio en la estructura de la ocupación en el sector industrial, es decir, que la mano de obra pasa de empleos de baja productividad a empleos de alta productividad; el aumento de los salarios en función de la productividad en las pequeñas, medianas y grandes empresas; la competitividad de las exportaciones japonesas gracias a la subvaluación de su moneda (360 yenes por 1 usd); un intenso esfuerzo en la educación superior que logró incrementar en la década de 1950 tres veces la disponibilidad de ingenieros; y una capacidad de ahorro muy elevada de la población que sirvió para financiar la inversión privada a través de un sistema bancario mixto, el ahorro alcanzó 30% del Producto Interno Bruto (pib).7

Durante este periodo en Japón la tasa de inversión de las empresas (maquinaria, equipo y construcción residencial y no residencial) fue de 32% del tamaño de la economía, lo cual es todavía más significativo si consideramos que la inversión en vivienda no fue muy representativa. El acervo de capital de Japón se elevó más rápidamente que en otros países, cerca de tres veces más que en Estados Unidos, Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (urss). Así mismo, Japón hizo un esfuerzo muy considerable para impulsar el cambio tecnológico al dedicar 1.4% del pib a investigación y desarrollo científico; en cuanto al número de científicos e ingenieros trabajando en investigación científica pura y aplicada, en 1964 Japón era el tercer lugar mundial, sólo debajo de Estados Unidos y la urss. El gobierno contribuyó al auge económico mediante la reconstrucción de la estructura institucional y financiera para la expansión industrial y la promoción de exportaciones. También canalizó enormes recursos a la inversión y promovió la investigación y el desarrollo científicos.8

Igualmente el mundo en desarrollo se vio favorecido en este periodo. Según una estimación del Banco Mundial, la renta por persona aumentó en los países en desarrollo entre 1950 y 1975 a un promedio anual de casi 3%. En estos países el gasto público aumentó e incidió de manera proporcional en el incremento del ingreso per capita (ley de Wagner) y se canalizó a la infraestructura de transportes, comunicaciones y sistema educativo.9

Sin embargo, hubo un desarrollo económico contradictorio (entre lo viejo y lo nuevo) que tuvo como consecuencia una muy desigual distribución de la renta. Los países exportadores de petróleo del cercano oriente tuvieron una cuantiosa inversión nacional y extranjera, y buena parte de los petro-dólares se usaron en la adquisición de armamento. Los países asiáticos, por su parte, siguieron un modelo de crecimiento orientado a la sustitución de exportaciones (manufacturas en lugar de materias primas), en tanto que los países de América Latina siguieron un modelo de crecimiento orientado a la sustitución de importaciones de bienes de consumo.10

América Latina procuró repetir aceleradamente, en condiciones históricas diferentes, la experiencia de la industrialización de los países desarrollados.11 Entre 1945 y 1975, la sustitución de importaciones se generalizó a los bienes de consumo duraderos, y se convirtió en la política oficial de crecimiento económico.12

Si bien los resultados en materia de crecimiento de la producción fueron muy positivos para los principales países de la región, también se condujo a una estructura de mercados escasamente competitivos, con costos de producción elevados con una distribución del ingreso desigual en extremo; la política económica quedó limitada por la conjugación de factores estructurales externos e internos; se crearon mercados oligopólicos y monopólicos que dieron por resultado precios no competitivos en mercados internacionales; la mayoría de los empleos que se crearon fueron mal remunerados, proliferó el subempleo y el desempleo de la mano de obra no calificada; se careció de una planeación de largo plazo; y América Latina quedó en malas condiciones para competir en los mercados mundiales debido a que la estrategia no consideró prioritario el comercio exterior.13 El cuadro 1 ofrece un comparativo del desempeño económico entre México y Japón durante esta etapa.

Cuadro 1.

Comparativo de desempeño económico, 1950–1973

      Japón  México 
Exportaciones  tmca Volumen  1950–1973  15.40  4.30 
Exportaciones per capita  tmca  1950–1973  14.10  1.00 
Inflación  tmca, deflactor del pib o ipc  1950–1973  5.20  5.60 
Desigualdad del Ingreso  Ingreso per capita del decil superior como múltiplo del Ingreso per capita de los dos deciles inferiores  1970  7.50  25.50 
Acervo de Capital Fijo  tmca  1950–1973  7.98  6.08 
Acervo de Capital Fijo per capita  tmca  1950–1973  6.76  2.79 
Inversión Bruta  % del pib nominal  1950  25.50  14.10 
    1973  38.20  21.40 
Años de Educación1/  promedio, ambos sexos  1950  9.11  2.60 
    1973  12.09  5.22 
Crecimiento Demográfico  tmca  1950–1973  1.10  3.20 
pib real  tmca  1950–1973  9.29  6.38 
pibper capita  tmca  1950–1973  8.05  3.08 
Productividad Total de los Factores  tmca  1950–1973  5.47  1.91 

tmca = Tasa media de crecimiento anual.

1/

Personas 15 años y más.

Fuente: Maddison, 1992: 85–114.
Crisis económicas y auge en Asia: décadas de 1970 y 1980

Las décadas de 1970 y 1980 se caracterizan por recesiones en Estados Unidos, Europa y América Latina, y por un crecimiento sostenido de la producción en algunos países del sureste asiático. Tres crisis marcaron estas décadas: la del dólar, la de los precios del petróleo y la de la deuda externa. Las dos primeras provocaron una espiral inflacionaria en las economías desarrolladas y la última dejó a las economías de América Latina en una posición muy endeble para hacer frente a los retos que impondría la economía mundial de finales del siglo xx.

Devaluación del dólar y aumento del precio del petróleo

La ampliación del patrón oro (diciembre de 1958) había reforzado considerablemente el papel del dólar como moneda de reserva internacional, y el sistema de tipos de cambio fijos se basaba en la convertibilidad-oro del dólar (35 usd por onza de oro) por lo que la confianza en ello debía mantenerse a toda costa. Sin embargo, existía una abundancia de dólares que se habían inyectado a la economía mundial desde el final de la segunda guerra mundial, lo que provocó la sobrevaluación del dólar; favorecía las importaciones y limitaba las exportaciones, dando como resultado un enorme déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos norteamericana. Por ello, el 15 de agosto de 1971 el presidente Nixon suspendió la convertibilidad-oro del dólar como una medida desesperada para revertir el déficit en cuenta corriente,14 pero la medida devaluatoria sólo consiguió desatar la inflación en la economía norteamericana.

Aunado a lo anterior, en 1973 la Organización de Países Exportadores de Petróleo (opep) decidió no exportar más petróleo a Estados Unidos y a sus aliados de Europa Occidental por haber apoyado a Israel durante su conflicto con Siria y Egipto, lo que reforzó la inercia inflacionaria. La gráfica 2 ilustra el espectacular incremento que sufrieron los precios del oro y del petróleo a partir de la década de 1970.

Las presiones inflacionarias fueron combatidas con el alza en la tasa de interés y con el aumento de los impuestos, pero estas medidas de política económica restrictiva (fiscal y monetaria) provocaron la contracción del crecimiento económico y el correspondiente aumento en el desempleo, pero no lograron revertir la inflación.15 La economía mundial se enfrentó así a una nuevo fenómeno (caída de la producción no en un contexto de deflación, sino de inflación) al que se le dio el nombre de “stagflation” (estanflación).16 La gráfica 3 ilustra este fenómeno para la economía de Estados Unidos.

Gráfica 3.

Estanflación en Estados Unidos, 1970–1982

(0,08MB).
El problema de la deuda externa en América Latina17

La abundancia de dólares en el mercado mundial hizo que llegara un gran flujo de capitales hacia los países en desarrollo calculado en unos 131 000 millones de dólares, a precios de 1929. En el contexto inflacionario ya señalado, la racionalidad económica aconsejaba pedir dinero prestado para financiar la expansión económica pues la tasa de interés real era negativa (−11.8% en 1977). Por lo anterior, algunos países de América Latina decidieron tomar grandes créditos contratados en dólares, a corto plazo y a una tasa de interés flotan te. Pero esta situación cambió cuando la tasa de interés real pasó a 16.7% en 1982 producto de la política monetaria restrictiva implementada por Estados Unidos.

Así pues, en agosto de 1982, el gobierno de México anunció que ya no podía hacer frente al servicio (pago de intereses) de su deuda externa. El problema de la deuda ocasionó en América Latina la crisis económica más severa desde la Gran Depresión de 1930, y puso al mundo financiero en jaque. Los países deudores no deseaban repudiar de plano su deuda porque se negarían virtualmente todas las fuentes de crédito externo y su comercio exterior se vería obstruido por los embargos de sus activos externos que promoverían los acreedores, pero también sabían que sus acreedores no los declararían en mora porque eso empujaría a la quiebra a muchos de los bancos acreedores. Por su parte, los gobiernos de las naciones acreedoras pensaban que una mora abierta tendría graves repercusiones financieras para sus sistemas bancarios y su estabilidad económica interna.18

Ante lo complicado de la situación, los organismos financieros internacionales tomaron algunas medidas enfrentar el problema. El Fondo Monetario Internacional (fmi), el Banco Internacional de Pagos (bis) y el gobierno de Estados Unidos (junto con los gobiernos de otros países) financiaron el rescate de México por medio de la reestructura de su deuda externa; y presionaron a la banca privada internacional para que hiciera nuevos préstamos involuntarios como única solución para preservar sus activos. Con estas medidas se logró reducir el pago del servicio de la deuda gracias a 25 grandes operaciones de reestructuración.

Por su parte, los gobiernos de México y de otros países de América Latina se comprometieron a implementar programas de “ajuste estructural” que necesariamente implicaron la contracción del crecimiento económico y el aumento del desempleo. Para frenar la fuga masiva de capitales se impusieron controles en el mercado cambiario (dólar libre y dólar controlado) y constantes devaluaciones (desliz cambiario), lo que hacía imposible que la inflación se redujera.

Crecimiento acelerado en el sudeste asiático19

En contraste con el caso de América Latina, los países asiáticos crecieron a una tasa de 6.3% anual promedio en las décadas de 1970 y 1980, en un contexto de estabilidad de precios que sólo aumentaban 10.7% en promedio de manera anual. Este auge se debió a un esfuerzo sostenido por elevar el nivel de la inversión que se financió con recursos internos y cambios institucionales (la inversión era 11% del pib en 1950 y pasó a 25% del pib en 1982); eran economías abiertas al comercio internacional (sus exportaciones representaban 25% del pib en 1983); tenían un tipo de cambio que fomentaba las exportaciones, muy poca deuda externa y una distribución del ingreso más igualitaria que en América Latina.

Indonesia, que tuvo en el petróleo su principal producto de exportación, logró que el pib real creciera 6.6% promedio anual; la India creció 4% promedio anual aunque la producción agrícola representaba todavía 30% de su pib; Taiwán (Formosa) creció a 7.3% promedio anual; Corea del Sur creció 7.7% promedio anual y se convirtió en el prototipo de un país de industrialización reciente exitoso, ya que elevó sus exportaciones de manufacturas, como porcentaje de sus exportaciones totales, de 0 a principios de 1950 a 90% en 1983.

Reestructuración del capitalismo mundial: década de 1990El fin del comunismo en Europa Oriental

El derrumbe del comunismo en Europa Oriental tuvo efectos dispares en la economía mundial. En Estados Unidos y las economías más desarrolladas de Europa occidental el fin del comunismo trajo una era de bonanza económica a partir de 1990 que acabaría abruptamente en el año 2001, pero en los países que formaban el bloque socialista se multiplicaron los males sociales producto de una transición, en la mayoría de los casos desordenada, hacia el capitalismo.

Entre las causas de orden económico del colapso del comunismo europeo se encuentra que en la urss los indicadores de la economía, desde 1970, crecían cada vez más lento e incluso se registraban tasas negativas en la producción industrial y agrícola, en la inversión de capital, en la productividad del trabajo y el ingreso real per capita. Este deterioro de la economía afectó el desempeño de indicadores sociales básicos: la tasa de mortalidad dejó de descender y la esperanza de vida media al nacer se mantuvo constante durante dos décadas. A lo anterior, había que agregar una burocracia corrupta e incompetente que funcionaba mediante un sistema de patronazgo, nepotismo y pago.20

Los elevados ingresos que obtenía la urss por sus ventas de petróleo pospusieron la necesidad de reformas económicas y le permitieron pagar sus crecientes importaciones del mundo capitalista. A principios de los años ochenta la Europa oriental se encontraba en una aguda crisis energética que produjo, a su vez, escasez de comida y de productos manufacturados.21 La única forma de enfrentar esta crisis fue el racionamiento.

En este duro contexto Mijail Gorbachov fue nombrado Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (pcus) el 15 de marzo de 1985, iniciando un programa de reformas basado en dos políticas: la Perestroika (reestructuración política y económica) y la Glasnost (transparencia y libertad de información). El objetivo de la Perestroika era buscar una lenta y gradual transición de la economía soviética hacia el libre mercado, con la pretensión de tener las ventajas del capitalismo sin perder las del socialismo; y el objetivo de la Glasnost era separar el Partido y el Estado. El éxito más espectacular de Gorbachov fue a corto plazo, y consistió en romper la tensión histórica (guerra fría) con Estados Unidos en 1989.22

Lo que condujo a la Unión Soviética con creciente velocidad hacia el abismo fue la combinación de la desintegración de la autoridad, con la destrucción de los viejos mecanismos que hacían funcionar la economía, sin proporcionar ninguna alternativa, y provocó, en consecuencia, el creciente deterioro del nivel de vida de los ciudadanos. La desintegración de la autoridad obligó a cada región del país a mirar por sí misma y salvar lo que pudiera de las ruinas de una economía que se deslizaba hacia el caos.23

La situación económica empeoró: las mercancías escaseaban, las filas en las tiendas del Estado eran interminables, no había suficiente combustible para soportar los crudos inviernos y el alcoholismo alcanzó niveles alarmantes. En este contexto Gorbachov se vio atrapado entre los que querían una reforma radical y los conservadores que pedían regresar a la economía estatizada, conflicto que se resolvió con el fallido golpe de Estado de agosto de 1991 y la posterior desaparición de la urss en diciembre de ese año.

Impulso a la globalización de la economía

Como una consecuencia del fuerte impulso que tomó globalización de la economía desde durante las décadas de 1980 y 1990, destaca el fuerte desequilibrio en la balanza de pagos entre el mundo desarrollado (Estados Unidos y Europa) por un lado, y Japón y algunos países del pacífico asiático24 en desarrollo, por el otro. El deterioro de la balanza comercial de Estados Unidos se explica por la derrama de dólares a nivel internacional, la fuerte expansión de su demanda interna sostenida por el déficit público, y la fortaleza del dólar frente al yen, el marco y otras monedas.25

Durante la década de 1990 se profundizó el proyecto de integración económica, monetaria, política y social de la Unión Europea. Con el Tratado de Maastricht (1992) quedó establecida formalmente la Unión Monetaria Europea o Eurozona (zona en la que está vigente el euro) integrada por 16 países, en los cuales el euro se constituyó en moneda de curso legal a partir de su emisión en 2002. La adopción del euro implicó la renuncia a las políticas monetarias y cambiarias independientes por parte de los bancos centrales nacionales para que sea el Banco Central Europeo (bce) el gestor de dichas políticas.26

La globalización no avanza hacia la mundialización, sino hacia la conformación de tres grandes bloques regionales y una vasta periferia marginal: Norteamérica, Europa y Asia Pacífico Japón. La integración de estos bloques obedece a procesos históricos en los cuales los sistemas productivos de los países participantes se vincularon con su respectiva potencia dominante y crearon “espacios económicos naturales”.27

China como nueva potencia económica

Durante al final de la década de 1990 ya se podían observar los efectos de las reformas económicas en China. El nuevo rumbo que emprendió China a partir de 1976 significaba un franco reconocimiento público de que eran necesarios cambios radicales en la estructura del “socialismo realmente existente”,28 y esos cambios llevarían a China a constituirse en la segunda economía más grande del planeta en la primera década del siglo xxi.

Entre los factores que favorecieron a China pueden mencionarse los siguientes: tuvo menos sesgos heredados de la planificación central (menos pronunciados y menos inconvenientes que la urss); que su comercio exterior ya estaba orientado a economías de mercado (no solo al bloque socialista); una privilegiada situación geográfica; y un gradualismo en el manejo de la política económica caracterizado por la liberalización incremental de los precios, la creación cautelosa de derechos de propiedad y la experimentación en la apertura comercial.29 El cuadro 2 muestra el impresionante ritmo de crecimiento que tuvo la economía de China en la década de 1980 y principios de la década de 1990.

Cuadro 2.

Crecimiento promedio anual del pib real (porcentaje)

  1980–1990  1990–1995 
Estados Unidos  3.0  2.6 
Brasil  2.7  2.7 
México  1.0  1.1 
Japón  4.0  1.0 
Alemania  2.2  n. d. 
Rusia  1.9  −9.8 
India  5.8  4.6 
China  10.2  12.8 
Fuente: Bustelo (1999: 604).

En el balance, del lado positivo tenemos que el crecimiento económico elevado y estable, basado en un proceso de industrialización sostenido y la exportación de bienes de consumo, ha incrementado la calidad de vida de la población China, pero en el lado negativo se han producido desequilibrios territoriales, desigualdad, desnacionalización de la inversión de capital que la hace vulnerable a las decisiones de las empresas trasnacionales, y el deterioro ambiental.30

Comentario final

Los hechos económicos revisados dan una visión general de los temas más relevantes que son estudiados en Historia Económica General en la Facultad de Economía de la unam, y no agotan, por supuesto, el estudio de todos y cada uno de los hechos económicos sucedidos durante cuatro siglos (xvii-xx), sin embargo, resultan útiles para que los estudiantes de nuestra Facultad preparen sus clases.

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Profesor adscrito a la División de Estudios Profesionales de la Facultad de Economía de la unam.

Wee, (1986: 49).

Wee, (1986: 49–51).

Idem.

Wee, (1986: 52).

Wee, (1986: 53).

Maddison, (1987: 75–98).

Idem.

Idem.

Wee, (1986: 57–60).

Idem.

Tavares, (1980: 32).

Tavares, (1980: 44–55).

Un ejemplo de esto último es que en México las exportaciones pasaron de 9.4% del pib a 3.7% del pib, y las importaciones cayeron un 13.1% del pib a 6.2% del pib entre 1951 y 1972.

Wee, (1986: 89).

En la política económica keynesiana se supone que la inflación creciente es producto de una economía sobrecalentada, por lo que es razonable “enfriarla” mediante una política económica restrictiva, la cual no debe causar mayores problemas en la esfera de la producción y del empleo. Sin embargo, debido a que se trataba de una inflación de costos y no de una inflación de demanda agregada, las medidas de corte keynesiano fueron inefectivas para reducir la inflación y sólo ahondaron la contracción económica.

Wee, (1986: 91–103).

Maddison, (1988: 52–77).

Maddison, (1988: 58).

Maddison, (1988: 78–87).

Hobsbawm, (1996: 468–69).

Hobsbawm, (1996: 471).

Hobsbawm, (1996: 473).

Hobsbawm, (1996: pp. 479–80).

nic's (Taiwán, Corea del Sur, Hong Kong y Singapur) y asean 4 (Tailandia, Malasia, Indonesia y Filipinas).

Yanagihara, (1990: 32–35).

Resico, (s/f: 329–333).

Guillén, (1994: 381), esto último podría tomarse como una confirmación empírica de la Grossraumwirtschaft Theorie (véase Aparicio, 2013b: 110–111).

Hobsbawm, (1996: 468).

Bustelo, (1999: 605–608).

Idem.

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