Presentamos el caso de un paciente que acudió a urgencias tras herirse a sí mismo con un cuchillo de cocina en el cuello. A su llegada, se encontraba desorientado pero estable clínicamente. La exploración neurológica y de los pares craneales fue normal. Se realizó una tomografía computarizada urgente que mostró la penetración del cuchillo en la médula espinal a nivel de C7, atravesándola en la porción medial y con la punta del cuchillo enclavada en el cuerpo vertebral. No había evidencia de lesión vascular, esofágica o traqueal. Tras los hallazgos se trasladó al paciente a quirófano, y bajo anestesia general, se extrajo el cuchillo de forma manual, maniobra que requirió gran cantidad de fuerza ya que este se encontraba enclavado en el cuerpo vertebral. Tras la retirada no hubo sangrado significativo ni salida de líquido cefalorraquídeo. Una resonancia magnética postoperatoria no mostró mielopatía. Catorce meses tras la cirugía, el paciente permanece sin ninguna clínica neurológica (fig. 1).
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