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Vol. 41. Núm. 7.
Páginas 367-369 (Julio 2009)
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Información sobre medicamentos en Internet: necesaria y mejorable
Drug information in Internet: necessary and improvable
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Rafael Bravo Toledoa
a Centro de Salud Sector III, Área 10 de Atención Primaria, Servicio Madrileño de Salud, Getafe, Madrid, España
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La toma de decisiones terapéuticas es cuasi consustancial al proceso de atención médica. Con una parte muy importante de las consultas que acaban con una prescripción, se puede decir que disponer de información sobre medicamentos es esencial. La información que necesitan los profesionales es muy variada y, en un momento determinado, puede ir desde la dosis de un medicamento hasta información fiable y al día de la mejor terapia sobre un problema común. Es ya innegable que hoy en día Internet es uno de los espacios más importantes donde los profesionales, y también los pacientes, sacian sus necesidades de información sobre salud y medicina1. Hasta el advenimiento de Internet, el prospecto del medicamento y la información que le brindaban profesionales sanitarios eran básicamente las únicas fuentes de conocimiento sobre medicamentos que tenían los pacientes. Todo ello sin olvidar la información vehiculizada boca a boca, en contactos interpersonales, que no son más que traducciones, a veces exageradas y otras minimizadas, de la información que sobre medicamentos trasmitimos con nuestra actuación, tanto médicos como farmacéuticos, y que la sabiduría popular interpreta a su manera.

Para el profesional, no era mucho más halagüeño el panorama que se presentaba: una vez terminada la formación universitaria, la única información terapéutica que llegaba a los médicos clínicos era a través de la industria farmacéutica, de forma directa mediante los denominados delegados, o de forma indirecta a través de distintos medios, no siempre explícitos. El «Vademécum» rojo se constituye como la Biblia de la consulta, a falta de fuentes de información más precisas e independientes. En honor a la verdad, hay que destacar que, aunque podo difundidos, muchos boletines y revistas imparciales se imprimían antes de que Internet existiese. En estos años han sido varias las iniciativas, algunas de ellas protagonizadas por nuestra sociedad científica, que pretendían dar soporte formativo a las estrategias de promoción del uso racional del medicamento (URM) y de contención del gasto farmacéutico.

Es precisamente en el contexto de esta necesidad de información independiente y de apoyo a la estrategia de la URM, cuando aparecen las nuevas tecnologías de la información, y en concreto Internet, con las características ya conocidas, que suponen un cambio radical en el acceso a la información y la causa de su éxito. Frente a las formas tradicionales, Internet, como herramienta, nos procura una potente y barata vía de acceso a fuentes de información tradicionales, por otro lado, se conforma como una fuente de información en sí misma, con contenidos y potencialidades que son propios y únicos de esta red. Sin embargo, este cambio dista mucho de ser todavía el ideal, y aparece con sus luces y sus sombras: precisamente, y aunque no sea su objetivo, el artículo de Jiménez et al2 que se publica en este número de Atención Primaria nos da las claves para conocer algunas de estas fortalezas y debilidades.

En el haber, como bien señalan los autores, la posibilidad de acceder a páginas web de revistas y monografías de poderosos grupos editoriales de reconocido prestigio, la capacidad de consultar bases de datos y recursos especializados en medicamentos, la oportunidad de acceder a la información relacionada, no sólo con la eficacia, sino con otros aspectos también útiles, como la seguridad, composición y presentación galénica, fichas técnicas oficiales, precio y financiación, etc. Por último, señalar la riqueza que supone poder consultar las páginas web de organismos e instituciones de diferentes países dedicados de forma específica a la información farmacoterapéutica en atención primaria.

Como principales problemas, cabe apuntar la falta de sitios con información sobre medicamentos de nuestro país y en nuestro idioma (sólo 6 de los 35 sitios web recomendados son españoles2) y la mínima presencia de organismos gubernamentales como proveedores de recursos en español3. La escasa cultura digital de los editores y proveedores de información hace que se abuse del formato de archivo PDF (Portable Document Format), de indudable utilidad y atractivo, pero que impide la utilización de la información para alimentar otras aplicaciones, y sobre todo dificulta su enlace y localización. Otro inconveniente surge al ver cómo Internet se utiliza como un recurso o repositorio de información, alejándose de ser un espacio de interacción4. Los sitios web de medicamentos, como los de salud en general, se caracterizan por la oferta de información, pero también por la escasez de aplicaciones relacionadas con la colaboración y la interacción, aspectos sobresalientes en la denominada web 2.05.

Por último, comentar un aspecto que ha preocupado desde los inicios de la red como es el relacionado con la calidad de la información sobre salud y la forma en que esta calidad (o su falta) se manifiesta, se evalúa e incluso se acredita en Internet. Si bien en el artículo que se publica en este número de Atención Primaria, los criterios de calidad se aplican con el único propósito de establecer un ranking de sitios recomendables, la literatura que ha originado esta preocupación es profusa y cuasi unidireccional. Es sabido que, al lado de recursos rigurosos y de calidad contrastada, Internet ofrece páginas de contenidos al menos dudosos y en algunos casos peligrosos. Preocupa y mucho la calidad de la información médica, y aún más la relacionada con los medicamentos, pero esta preocupación podría revelar un desconocimiento de cómo funciona la red y del comportamiento de los usuarios, junto a grandes dosis de paternalismo. La información peligrosa existe, pero no está camuflada, los recursos generales que tratan sobre medicamentos y a los que los internautas acceden tras búsquedas temáticas en motores de búsqueda no son tan malos ni tan inseguros. Un estudio reciente6 encontró que la información sobre medicamentos disponible en Wikipedia (una popular enciclopedia de Internet escrita por multitud de autores anónimos) no tenía errores, salvo por omisión, al olvidar realizar advertencias sobre efectos adversos e incompatibilidades. Cuando se comparó la información de medicamentos encontrada en esta enciclopedia general on-line con la que brindan las bases de datos gratuitas on-line específicas consideradas de referencia, se vio que, en general, las respuestas de la enciclopedia fueron menos completas, pero nunca incorrectas.

La información insegura fluye por la red, pero procede y se aloja en lugares que cualquier internauta medio reconoce como equívoco. Cuando buscan información sanitaria en Internet, los pacientes suelen ir a los sitios que les devuelven los buscadores en primer lugar, y éstos suelen ser los más populares, como Wikipedia, y no los más inseguros. Es un prejuicio de profesionales poco avezados en las nuevas tecnologías pensar que los pacientes (por no hablar de cuando se desconfía de los profesionales) no son capaces de discriminar el origen y la fiabilidad de la información, y que sólo utilizan una única fuente, precisamente cuando Internet les proporciona una cantidad de recursos mucho más numerosos que las fuentes clásicas.

Como conclusión podríamos decir que Internet será, si no lo es ya, el principal recurso informativo, aunque no el único, que utilizaran profesionales y pacientes para solventar necesidades de información sanitaria en general y sobre medicamentos en particular. Para cumplir este objetivo de forma óptima sería deseable que hubiera más información sobre medicamentos en español y proporcionada o patrocinada por organismos oficiales e independientes. Así mismo, será deseable que esta información se vehiculice en formatos menos rígidos que faciliten la interacción y el aprovechamiento de la información elaborada con distintos objetivos.

El debate sobre la calidad y la fiabilidad de la información médica e Internet seguirá vivo, al menos mientras sobreviva una determinada generación de elegantes tecnófobos, pero lo que cada vez es más patente es la necesidad de que profesionales y público en general conozcan y utilicen como recurso informativo las referencias sobre medicamentos presentes en Internet. En este contexto, cualquier estudio que ayude a navegar por los mejores y más rigurosos sitios web será siempre bienvenido.

Dedicatoria

A la memoria de Carlos Torres, que hizo de los fármacos y de Internet su profesión y su pasión.

Puntos clave

  • A día de hoy, Internet es la herramienta de información sobre salud más utilizada e importante para profesionales y pacientes.

  • Es necesario que se produzca más y más variada información sobre medicamentos en español cuyo origen sea demás entidades públicas y/o independientes.

  • Para aprovechar la potencialidad de la nueva Internet, sería deseable que la información sobre medicamentos se vehiculizara en formatos que faciliten la interacción y la redifusión de contenidos en otro contexto.

  • El debate sobre la calidad de la información sanitaria en Internet es un debate mal enfocado y con salidas poco realistas.

Bibliografía
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Torres Bouza C, Medina Bustillo B, Bravo Toledo R..
Información sobre medicamentos en Internet.
Aten Primaria, 27 (2001), pp. 116-122
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Jiménez Pernett J, García Gutiérrez JF, Bermúdez Tamayo C, Silva Castro MM, Tuneu Valls L. Evaluación de sitios web con información sobre medicamentos. Aten Primaria. 2009. doi:.
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Formigós J, Alloza J.L..
Farmacología social de la información sobre medicamentos de prescripción en Internet.
Med Clin (Barc), 128 (2007), pp. 504-507
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Lupiañez Villaneva F. Internet, Salud y Sociedad: Análisis de los usos de Internet relacionados con la salud en Catalunya. Tesis Doctoral. Disponible en http://www.ictconsequences.net/uoc/pdf_tesis/tesis_flupianez.pdf.
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Mayer MA, Pareras L, Leis A..
La Web 2.0 se presenta como una nueva plataforma de gestión de la información médica.
Aten Primaria, 40 (2008), pp. 39-42
[6]
Clauson KA, Polen HH, Boulos MN, Dzenowagis J.H..
Scope, completeness, and accuracy of drug information in Wikipedia.
Ann Pharmacother, 42 (2008), pp. 1814-1821
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