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Vol. 20. Núm. 1.
Páginas 45-48 (Junio 1997)
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Incontinencia urinaria en mujeres en edad adulta: estudio descriptivo en una población rural
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JJ. Bretones Alcaraza, MD. del Pino Pinoa, MA. García Vílcheza, ML. Fajardo Cabrerizoa, JM. Sáez Garcíaa, I. Ortega Lópeza
a Centro de Salud del Marquesado. Granada.
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Bibliografía
Estadísticas

Objetivos. Conocer las características cuantitativas y cualitativas de la incontinencia urinaria (IU) en población femenina ambulatoria de edad media en nuestra ZBS.

Diseño. Estudio transversal, observacional.

Sujetos del estudio. Mujeres de edades comprendidas entre 20-65 años, que acudieron a consulta a demanda de AP.

Intervención. Realización de un cuestionario mediante historia clínica.

Resultados. Ocho médicos de AP encuestaron a 502 pacientes. El 40,6% referían tener incontinencia urinaria, la mayoría de ellas (70,3%) de esfuerzo. La edad de inicio fue en el 60,0% de los casos a los 30-51 años. El 37,5% de las pacientes con IU referían tener una repercusión psicosocial moderada o grave, a pesar de lo cual sólo un 11,4% habían consultado al médico.

Discusión. Hay una amplísima variación en la bibliografía de la prevalencia de la IU, que en general tiende a minimizar el problema, debido al criterio diagnóstico y a la metodología utilizada. La IU es un problema sanitario de gran magnitud en la población femenina con una importante repercusión en la calidad de vida, a pesar de lo cual las pacientes no buscan ayuda médica. Los sanitarios deberíamos realizar un esfuerzo de acercamiento a este amplio sector de población.

Palabras clave:
Incontinencia urinaria
Mujeres
Cuestionario
Estudio transversal
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Introducción

Se define la incontinencia urinaria (IU) como la pérdida involuntaria de orina en cantidad suficiente para acarrear consecuencias sociales e higiénicas. Representa un importante problema de salud que limita la libertad individual y reduce la autoestima de las personas que la presentan1-3.

Tradicionalmente, se ha considerado como tema tabú por la sociedad4 y no ha recibido la atención y dedicación necesaria por parte de los profesionales de la salud. Por motivos culturales y/o pudor, la mujer sufre con resignación, y la mayoría de las veces en silencio, «su» problema como algo inevitable y natural, no consultando a su médico en un elevado porcentaje de casos5-8.

El objetivo de este estudio fue conocer la prevalencia de IU en las mujeres que acuden a consulta en nuestra ZBS, los factores que se asocian y modifican la presentación de dicha patología, así como el impacto sobre el estado de salud y la actitud de las pacientes y sanitarios ante dicho problema.

Pretendemos llamar la atención hacia este problema, cuantificarlo y acercarnos a las repercusiones que tiene este síndrome sobre la salud de un amplio grupo de población. La cumplimentación de un cuestionario mediante una entrevista personal entre las pacientes y su médico de familia en la consulta, un medio físico que se presta a la confidencialidad, pensamos que viene a paliar en buena medida la tendencia a ocultar esta patología.

Material y métodos

Emplazamiento del estudio. Se realizó en los 9 núcleos de población de menos de 1.200 habitantes, que integran la zona básica de salud del Marquesado, en el distrito sanitario de Guadix, Granada.

Población. La población de la zona es de 8.366 habitantes (censo de 1991), con una pirámide poblacional envejecida, marcada por una baja natalidad y unas altas tasas de migración. La población femenina asciende a 4.394 (51,9%), y el número de mujeres de 20-65 años es de 2.147.

La recogida de datos se realizó mediante entrevista clínica dirigida realizada a las pacientes por su médico de cabecera, en el transcurso de una visita a la consulta a demanda, cumplimentando un formulario codificado que recogía los datos de filiación, edad, número de partos extrahospitalarios, partos espontáneos, instrumentales, por cesárea y número total de partos, si habían presentado IU de forma transitoria o permanente, y en caso de ser transitoria el factor causal, edad de inicio y años de evolución de la IU, tipo de incontinencia (inestabilidad vesical, de esfuerzo o por rebosamiento), el volumen de la incontinencia, por quién era conocida la IU, repercusión psicosocial, y si las pacientes fueron sometidas a tratamiento, el tipo y la efectividad del mismo.

Para tal fin, fueron seleccionadas todas las pacientes de 20-65 años que acudieron a consulta médica a demanda, independientemente del motivo de la misma, durante los meses de abril y mayo de 1996. Fue criterio de exclusión que el motivo principal de consulta fuera la IU.

El criterio seguido para considerar a una paciente como incontinente fue la emisión involuntaria de orina 3 o más veces en el último año.

Los datos recogidos se introdujeron en una base de datos creada con el programa dBASE III Plus. Se realizó estadística descriptiva para cada variable, mediante distribución de frecuencias y medidas de tendencia central. Se utilizó el test de la ji-cuadrado para la comparación de porcentajes. El análisis estadístico fue realizado por el programa estadístico EPIINFO 5.0.

Resultados

Las 502 pacientes a las que se propuso la entrevista participaron en ella de forma voluntaria; sin que ninguna de las mismas se negara a hacerlo o cumpliera criterio de exclusión por consultar por IU. La edad de la muestra estaba comprendida entre 20 y 65 años, con la siguiente distribución: el 34,6% de la población muestral tenía 20-35 años, un 26,4% 36-50 años y el 39,3% se hallaba entre 51 y 65 años.

De las 502 mujeres encuestadas, 262 (52,1%) refirieron no haber presentado nunca IU, 36 (7,1%) la habían padecido de forma transitoria y 204 (40,6%) de forma permanente.

La prevalencia de incontinencia permanente aumentó con la edad; así, en las mujeres de 20-35 años fue del 22,5%, del 37,8% en las de 36-50 años y del 58,3% en el grupo de 51-65 años (fig. 1).

Se estudió la etiología de los 36 casos de IU transitoria registrados, encontrando que 29 (80,5%) de ellos se asociaron a infecciones urinarias, 3 se dieron durante el embarazo, uno se acompañó de vaginitis y 2 no fueron relacionados por las pacientes con ninguna etiología.

Se valoró el tipo y número de partos en relación con la frecuencia y el tipo de IU. Así, las mujeres que no habían tenido ningún parto vaginal (nulíparas o que sólo habían dado a luz por cesárea) tenían una prevalencia de IU del 27,0%, que fue estadísticamente menor (p<0,001) que la registrada en las mujeres que habían dado a luz en alguna ocasión por vía vaginal (52,1%). El hecho de haber tenido partos extrahospitalarios se asoció a un porcentaje de IU permanente del 54,1%, frente al 31,8% de las mujeres que habían dado a luz siempre en medio hospitalario por vía vaginal, si bien estos 2 grupos no son comparables por ser la media de edad significativamente superior en el primer grupo.

La edad de inicio de la IU se produjo en general (58,9%) a los 30-51 años; un 21,8% empezó a los 20-29 años, y el 19,3% a los 52-65 años.

Desglosando por tipos de IU, la gran mayoría (70,3%) eran incontinencias de esfuerzo, afectando al 28,5% de la población estudiada; un 16,4% (6,65% de la población estudiada) inestabilidad vesical o de urgencia; el 5,9% por rebosamiento y un 6,9% mixtas. Estas proporciones se mantenían prácticamente sin cambios al considerar por grupos de edad (fig. 2).

Se valoró el volumen de la IU recogiendo el dispositivo utilizado por las mujeres afectadas. El 40,6% referían que la IU se limitaba a escasas gotas, precisando sólo el cambio frecuente de ropa interior, un 17,3% usaban salvaslips, un 28,2% utilizaban una compresa diaria y el 13,9% más de una compresa diaria. El volumen de la IU tendía a aumentar con la edad; así sólo el 23,0% de las mujeres jóvenes (20-35 años) usaban una o más compresas diarias, mientras que este porcentaje ascendía al 50,8% en las del grupo de 51-65 años.

La valoración subjetiva de la repercusión psicosocial que las mujeres afectadas concedieron a la IU fue nula en 126 (62,3%), moderada en 68 (33,6%) y grave en 8 (3,9%). Ésta se incrementaba paralelamente al volumen de la IU, encontrando que era mayor cuanto más volumen. La repercusión fue nula en el 89,0% de las mujeres con IU de escasas gotas frente al 14,2% de las que usaban más de una compresa diaria. De igual forma, esta repercusión era grave sólo en el 1,2% de las mujeres con IU de escasas gotas frente al 25% de las pacientes que precisaban más de una compresa diaria.

La existencia de la IU era conocida solamente por la paciente en un 69,8% de los casos, por algún familiar excluido el cónyuge en 16 casos (7,9%), conocido por el cónyuge en 22 casos (10,9%) y conocido por el médico sólo en 23 casos (11,4%). Al estudiar por grupos de edad, vemos cómo el «secreto» disminuye, aunque lentamente, conforme aumenta la edad de la mujer; así, en el grupo de mayor edad (51-65 años) la proporción fue del 69,2, 10,5, 9,6 y 10,5, respectivamente (fig. 3).

En cuanto al remedio utilizado para corregir la IU, en el 94,1% de los casos no se había realizado tratamiento alguno, un 3,5% había llevado a cabo terapia farmacológica y un 2,5% se había sometido a intervención quirúrgica, siendo la efectividad del tratamiento valorado por las pacientes como bueno en el 20%, moderado en otro 20% y malo en el 60%.

Discusión

Hemos encontrado una gran variabilidad en la prevalencia de IU recogida en la bibliografía, que oscila en un 16-44%6,9-13. Pensamos que esto se debe a lo ambiguo de la definición por un lado y a la forma de realizar la recogida de datos por otra. No todos los autores utilizan el mismo criterio diagnóstico, que varía desde la emisión involuntaria de orina a diario a la presentación del fenómeno más de 3 veces en el último año, tal y como hemos considerado nosotros. Así, Burgio13, en un estudio realizado en mujeres de 42-50 años, refiere que un 58% de ellas confiesan haberse orinado al menos una vez en su vida de forma involuntaria, reduciéndose este porcentaje al 30,7% cuando considera sólo las pacientes que han presentado IU al menos una vez al mes en el último año.

La realización de una entrevista de forma directa por el médico de familia en la consulta conlleva una mejor predisposición de las pacientes respecto a estudios realizados de forma indirecta por teléfono o correo; esto trae consigo una disminución en el sesgo de no respuesta y de mala clasificación. Simeonova10, siguiendo una metodología similar a la nuestra, realizó una entrevista en la consulta del médico de AP hallando una prevalencia de IU del 44%. En cambio, Foldspang9, mediante cuestionarios enviados por correo, detectó una prevalencia de IU de sólo el 17%, con un sesgo de no respuesta del 15%. Sommer12, también mediante cuestionarios enviados por correo, obtuvo respuesta sólo en el 69% de los mismos, y de ellos un 40% referían IU.

Hay que considerar que no se realizó un muestreo aleatorio, sino que se incluyeron en el estudio las mujeres que acudieron a la consulta a demanda. Es conocido por la bibliografía, que la población consultante presenta mayor patología que la que no consulta; por tanto es lógico que esto eleve la prevalencia en nuestro estudio. Para intentar minimizar este efecto, se excluyeron aquellas mujeres cuyo motivo principal de consulta fue la IU. Sin embargo, es difícil cuantificar las pacientes que consultaron por efectos relacionados con la IU, como pueden ser baja autoestima, depresiones subclínicas, relaciones sexuales insatisfactorias o catarros de vías altas que aumenten el volumen de la incontinencia, etc.

En conclusión, pensamos que, debido a la metodología utilizada, se reducen considerablemente las pérdidas por no respuesta así como los falsos negativos, mientras que por el tipo de patología de que se trata los falsos positivos pueden considerarse despreciables; por todo ello, pensamos que la prevalencia encontrada debe aproximarse a la real de la población de mujeres que acuden a nuestras consultas.

Al analizar el tipo de incontinencia, vemos que el porcentaje de IU de urgencia es similar en la mayoría de las publicaciones, mientras que la IU de esfuerzo aumenta paralelamente a la prevalencia de IU de cada estudio. Esto es debido a que la IU de esfuerzo es mejor «tolerada» por la mujer3,7.

El parto por vía vaginal está claramente identificado como el principal factor de riesgo de IU, lo cual queda de manifiesto en nuestro estudio.

Las pacientes que han dado a luz en el hospital presentan menor prevalencia de IU que las que lo hicieron en su domicilio, lo cual era de esperar dada la mejor asistencia obstétrica recibida. Hay que considerar además el sesgo debido a la superior edad del grupo que dio a luz en su domicilio.

Llama la atención el hecho de que, a pesar de que la IU alteraba de forma moderada o importante la calidad de vida de un elevado porcentaje de mujeres adultas, éstas no consultaron al médico. Además, sólo un pequeño porcentaje de las mujeres que lo hicieron recibieron algún tipo de tratamiento, y éste no siempre fue satisfactorio. La explicación a este fenómeno habría que buscarla en que, tradicionalmente, ante una IU de esfuerzo se oferta solamente un tratamiento quirúrgico, al cual la mayoría de las pacientes no están dispuestas a someterse para corregir una alteración con la que llevan conviviendo muchos años. Se debería de hacer un esfuerzo para poder ofertar tratamientos de fisioterapia y de refuerzo de las musculatura perineal que pueden realizarse a nivel de AP, siendo efectivos y bien aceptados por la población3,14,15.

A modo de conclusión, la IU es un problema sanitario de gran magnitud en la población femenina, con una importante repercusión en la calidad de vida, a pesar de lo cual las pacientes no buscan ayuda médica. Los sanitarios deberíamos realizar un esfuerzo de acercamiento a este amplio sector de población.

Agradecimientos

Queremos expresar nuestro agradecimiento a todos los miembros del equipo de la zona básica de salud del Marquesado por la colaboración prestada.

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