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Vol. 36. Núm. 7.
Páginas 401-403 (Octubre 2005)
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Constitución de la Asociación de Redes Docentes y Asesoras del Estado (AREDA)
The Constitution of the Spanish Association of Teaching Committees (AREDA)
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JD. Tutusausa
a Presidente de AREDA. Jefatura de Estudios y Comisi??n de Docencia. Hospitales Universitarios Virgen del Roc??o.
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Este artículo es más bien una crónica que comienza recordando que al principio del verano de 2000 coincidían en Barcelona un grupo de tutores, jefes de estudios y coordinadores de unidades docentes de medicina familiar y comunitaria con motivo de un curso sobre metodología docente convocado por el Institut d'Estudis para la Salut, el IES. Lo dirigía Josep M. Fornells. Entre estos maduros alumnos y sus profesores había compañeros de diversas comunidades autónomas, de Andalucía a Cataluña, de Asturias al País Vasco y Navarra, pasando por Cantabria, y de Galicia a Castilla y Madrid. Se creó un clima de empatía que anunciaba la exteriorización de una inquietud común, la necesidad de mantener contactos periódicos profesionales entre los que dedican buena parte de su tiempo a estas cuestiones, acerca de temas de la docencia de posgrado, de residentes, que son comunes a todos y sobre los que sería interesante intercambiar experiencias y ponerse de acuerdo.

Un año después, próximo a celebrarse el XV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Educación Médica, se pensó que éste podía ser un foro adecuado para iniciar una serie de reuniones que dieran respuesta a esa inquietud y, el 18 de ese mismo mes, las redes docentes de Andalucía y Cataluña, las únicas existentes hasta ese momento, convocaban para el día 24 de octubre, miércoles, en Granada, sede del Congreso, a los responsables docentes de todo el Estado con el objeto de llegar a un mutuo conocimiento personal y estructurar esas necesidades en el seno de una serie de reuniones periódicas en las que se avanzara coordinadamente.

La iniciativa tuvo una favorable acogida y asistieron a la reunión, desarrollada en el Salón de Grados de la Facultad de Medicina, profesionales de todas las regiones. Se presentó a los asistentes y se expusieron los objetivos de la reunión. A continuación se inició un vivo y participativo debate en el que se plantearon las prioridades temáticas y las propuestas de mejora, entre las que destacaron la de creación de algún tipo de asociaciones científicas docentes de posgrado por comunidades autónomas con objetivos plasmados en estatutos, la necesidad de mantener reuniones periódicas organizadas y una serie de conclusiones cuya redacción se encargó a un pequeño grupo de los participantes, que se reunieron al día siguiente para consensuarlo, darle publicidad y hacerlo llegar a todas las comisiones docentes y asesoras del Estado con el objeto de su ratificación escrita, si así lo creían conveniente. Este escrito se llamó el «Manifiesto MIR de Granada» y fue el complemento de la «Declaración de Granada» que surgió del mismo Congreso en relación al pregrado.

Se daba así cumplimiento al objetivo inicial y se comenzaba un movimiento para asociarse en una red de redes docentes. Posteriormente, el Manifiesto MIR fue ratificado por la inmensa mayoría de las comisiones de docencia y asesoras, más de 100 que, por escrito, manifestaron sus adhesiones a él. Esto dio la suficiente fuerza para que le prestasen atención los Ministerios de Sanidad, Educación y el Consejo Nacional de Especialidades. Tras superar los sucesivos cambios de responsables político-técnicos de los ministerios, finalmente se pudo organizar la «Jornada de Formación Médica Especializada, con sus alternativas de futuro», el 18 de junio del año 2003, en Madrid, en el salón de actos del Ministerio de Sanidad.

En esa reunión, entre otros temas candentes se expuso el proyecto de constitución de redes docentes y se estableció como plazo para culminarlo el año 2004. Tras múltiples reuniones en Madrid, Barcelona y Mahón principalmente, sin contar los contactos esporádicos adicionales con motivos de cursos y congresos docentes, se consiguió finalmente legalizar la Asociación de Redes Docentes y Asesoras del Estado (AREDA), a la que en ese último otoño, ya casi invierno, se vistió de blanco con la presencia y la participación de compañeros de la gran mayoría de las comunidades autónomas y, cómo no, de nuevo en Barcelona y en la sede del IES, origen de todo este movimiento.

En esa primera asamblea general oficial celebrada el 17 de diciembre de 2004 se eligieron los cargos de la Comisión permanente y se expusieron las ideas de los presentes, concluyéndose con una declaración programática del Presidente elegido. Éste quiso expresar, una vez más, un solemne reconocimiento a todos los que hasta ahora han contribuido a que AREDA pueda existir. Manifestó con profunda satisfacción el honor que le hicieron a la red andaluza los compañeros de Cataluña, a través de Eugenio Berlanga y Josep M. Fornells, proponiendo a REDECA para presidir esta primera andadura de AREDA, propuesta a la que se unieron los compañeros de las otras redes constituidas, Valencia y Madrid, y ahora los compañeros y compañeras de Galicia, Navarra, Asturias, País Vasco, Cantabria, Canarias, Murcia, Castilla-La Mancha, Castilla y León y todos los demás que le transmitieron su apoyo a la idea.

Quiso destacar el magnífico trabajo de Fernando Pérez Iglesias, tanto en la consolidación de la red de Madrid como en la secretaría de lujo de la que dispone AREDA con su persona, lo que se puede comprobar. También quiso reconocer el enorme mérito de Vicente Garrigues, de Valencia, cuando poco antes de que él se pusiera a trabajar por conseguir la red en su región, en una reunión del ministerio se comentó que allí era imposible crear una red. Le mandó un recuerdo especial al amigo gallego Javier Suso, que hizo una extraordinaria labor de consenso de los estatutos y al que se espera volver a tener pronto en AREDA, porque son pocos los que consideran que este asunto de la docencia les concierne, y se necesita a todos. Especiales ánimos le dirigió a Ovidio Fernández, por haber tenido el coraje de coger el testigo de la presidencia de la red gallega en las difíciles circunstancias que rodearon su nacimiento.

Igualmente consideró los esfuerzos de Jesús Morán y el apoyo de Txomín Uriarte para la constitución de la red vasca, con la que recientemente hubo un encuentro docente, esperando que, al igual que otras grandes e históricas regiones, con dignos y motivados representantes en la reunión, pronto se concluya la vertebración pendiente. No pudo dejar de mencionar a Víctor Martínez Landeras, del Hospital Marqués de Valdecilla, y a Elisa Luño, del Hospital General de Asturias, centros emblemáticos en la historia del MIR, participantes de este movimiento desde sus comienzos granadinos a pesar de las dificultades de aislamiento, propias de las características de sus regiones. Especial recuerdo tuvo para Jordi Forteza, del Hospital Son Dureta mallorquín, habitual de estas reuniones hasta su dimisión motivada, con seguridad transitoria.

Comentó que, en justicia, esta primera presidencia le correspondía, por antigüedad en las iniciativas docentes y en el funcionamiento operativo como red, a Cataluña, pero aceptó el reto que ellos mismos proponían porque con su experiencia y buen saber hacer, ya demostrado, les será fácil superar el listón que se deje en esta primera andadura, por muy alto que se sitúe. Agradeció también que se le hubiera ofrecido la parte más fácil. Dijo fácil porque empezar con algo, sea lo que sea, es relativamente fácil. Requiere esfuerzo, nadie lo duda, pero es relativamente cómodo y motivador. Lo difícil es, incluso con experiencia, mantenerse en el candelero. Porque cuanto más tiempo pasa, más se va organizando y estructurando una asociación pero más difícil resulta mantenerla, hasta que alcanza esa masa crítica de las sociedades maduras que se observa en todas y cada una de las especialidades del quehacer asistencial, y entonces es cuando realmente toman la inercia de no pararse, la de los grandes barcos.

La ilusión por lo nuevo, del libro recién abierto, de incorporar a tantos compañeros que esperan y confían en AREDA, es un aliciente muy fuerte. Un aliciente que será necesario a todos para el ingente trabajo que se presenta, porque hay muchos retos que cumplir en esta primera etapa.

El primero de los objetivos es incluir en AREDA a todas las redes regionales o comisiones de docencia o asesoras que aún no lo están, bien como redes o a título de comisión docente, hospitalaria o de medicina familiar y comunitaria, conforme a los estatutos. Y hacer que las comunicaciones entre todos sean fluidas y eficaces. Crear un espíritu de grupo unido y sin fisuras, aunque cada uno tenga las peculiaridades que le diferencian y enriquecen.

La vuelta de las vacaciones de verano fue fructífera. En septiembre se realizó la ya habitual reunión de Mahón, donde se trabajaron las Conclusiones y Recomendaciones publicadas en el número 4 de 2004 de la Revista Educación Médica. El presidente de AREDA aprovechó esta cita de la revista para recomendar a los que aún no son suscriptores de ella que se inscriban, y aclaró que si lo hacen a la Sociedad de Educación Médica, la revista se mandará con la cuota. Es la única revista en el mundo sobre educación médica que se publica en español y una de las sólo 4 o 5 docentes que hay. Que los miembros de AREDA pertenezcan a la Sociedad de Educación Médica y así dispongan de su órgano de difusión, la Revista Educación Médica, es un objetivo estratégico de la presidencia que se inicia. En cualquier caso, será bueno estrechar la colaboración con la Sociedad Española de Educación Médica y sus filiales constituidas, como la catalana y vasca, así como con sus órganos de manifestación, que se harán así también de AREDA, participando en esta revista y en los congresos bianuales de la Sociedad, en el que este año, el Presidente de la Sociedad Española de Educación Médica, Jordi Pales, ha ofrecido a AREDA una importantísima participación, en una de las dos mesas-temas principales.

En octubre se tuvo la primera reunión de AREDA con el responsable ministerial del posgrado, el subdirector general de Formación, D. Javier Rubio. La reunión trascurrió positivamente y se aceptó en su totalidad la propuesta de retomar las negociaciones donde se dejaron con el anterior responsable: en las conclusiones de la Jornada de Comisiones Docentes y Asesoras de Madrid de junio de 2003. En estos días se ha recibido una carta en la que se acepta la participación, tanto por parte del ministerio como por parte del Consejo Nacional de Especialidades (CNE), el órgano oficial asesor del ministerio en estos asuntos. En 2005 se reiniciarán las reuniones de trabajo con el CNE para las que, desde estas líneas, se piden voluntarios en cada una de las conclusiones seguidas.

Conviene ahora recordar que en esa reunión del 2003 también participó un grupo de compañeros médicos, preocupados por la docencia desde su punto de vista, muchos de ellos magníficos profesionales de las auditorías, como Jesús Moro, que presentó el tema de las encuestas a los residentes y resaltó la importancia de éstas. Son compañeros con amplia y especializada experiencia en auditorías, como demuestran sus publicaciones en Calidad Sanitaria y otras revistas, con los que se deberían buscar fórmulas de participación en AREDA porque hay muchos conocimientos que intercambiar.

En noviembre, AREDA se reunió con el otro grupo administrativo de la sanidad, el Instituto de Salud Carlos III y, en concreto, con el director de la Escuela Nacional de Sanidad (ENS) Ferrand Martínez. Unos días antes se habló personalmente con el director general, Francisco Gracia, que delegó en Ferrand por considerar que éste tenía un conocimiento de causa más específico, dada la función de la ENS. En diciembre se habló con el director del Fondo de Investigaciones Sanitarias (FIS), D. Manuel Carrasco, para plantearle la necesidad de disponer en el organismo financiador de una línea prioritaria sobre investigación docente, lo que le pareció oportuno. Habrá que estar al tanto de la próxima convocatoria y presentar proyectos docentes. Otro de los objetivos próximos es formalizar un convenio de colaboración con el Instituto que proporciona sede y secretaría a AREDA, anfitrión de reuniones y de apoyo a las redes docentes desde antes de su constitución, este Carlos III desde el que Arcadi Gual le ha tendido la mano a AREDA.

Porque desarrollar una doctrina docente debe ser una meta para todos los que se dedican a la enseñanza. Para ello se precisa actuar por la red de AREDA como si fuera una red de investigación, aunque el desarrollo potente de ésta se dejará para la siguiente legislatura de AREDA, con el fin de que se lidere desde Cataluña, donde Amando Martín Zurro y otros muchos colaboradores tienen abundante experiencia en el tema.

Y con el Instituto de Estudios de la Salud de Cataluña, AREDA tiene una deuda, en particular con Fornells, que ha sido el alma de todo esto, su artífice desde la sombra alargada y brillante del IES, con el que deseamos seguir colaborando estrechamente, plasmándolo en la formalización de algún tipo de convenio especial que recogiera esta mutua disponibilidad. Porque hay otro gran objetivo pendiente de desarrollo: el registro de los profesionales que constituyen AREDA en el amplio sentido de la palabra, es decir, tutores de todas las redes, presidentes y vocales de las comisiones docentes y asesoras, con la inclusión en ese registro de un minicurrículo que indique su grado de formación en metodología docente y las lagunas donde actuar. El fomento de los cursos y las actividades sobre la metodología docente será un objetivo al que se deberá seguir prestando especial atención y dedicación.

Un aspecto que se debe dejar claro a la Administración central está escrito en los estatutos de AREDA: ser uno de sus asesores en materia docente de posgrado. Hay que ganarse ser uno de los asesores más influyentes, sin dejar de reconocer que hay y debe haber otros interlocutores en la docencia de posgrado. Un objetivo en el que se debe poner especial cuidado es el de establecer y mantener unas relaciones fluidas, tanto con las administraciones como con los demás interlocutores docentes, particularmente con el Consejo Nacional de Especialidades y sus comisiones nacionales de especialidades. AREDA ha nacido con talante dialogante y conciliador y lo ha demostrado durante ese largo embarazo, cuya concepción la podemos situar en el Manifiesto de Granada, su desarrollo embriológico en las reuniones de Barcelona, Mahón y Madrid y cuyo cenit tuvo lugar en la reunión del 18 de junio de 2003, en la que se consiguió reunir a la inmensa mayoría de las comisiones locales de docencia y asesoras del Estado ­que previamente manifestaron por votación y por escrito su apoyo al Manifiesto MIR de Granada­, así como a las comisiones nacionales de especialidades, junto con los representantes de los Ministerios de Sanidad y Educación en esta materia.

Ahora, en el momento de su nacimiento, AREDA se muestra desnuda, como todo recién nacido, y con voluntad de vestir los ropajes más adecuados. Ha contado y vuelto a contar una y otra vez, hasta cinco iguales, su proyecto a subdirectores y directores generales con competencias en la docencia de residentes, de uno y otro Gobierno. Y con todos se ha entendido y desea seguir entendiéndose. Esperemos que haya una cierta estabilidad y pasemos del entendimiento a la cosecha de resultados.

Tenemos la voluntad de seguir insistiendo y creemos oportuno recordar desde aquí al actual Gobierno que, cuando estaba en la oposición, un diputado suyo por Aragón, Don Alfredo Arola, y la hoy vicepresidenta del Gobierno, D.ª M. Teresa Fernández de la Vega, compartieron anticipadamente buena parte de los contenidos de lo que luego fue nuestro Manifiesto MIR, que elaboramos ambos grupos de manera independiente, sin conocernos; ellos los presentaron al Parlamento español como enmienda no de Ley. En aquel momento no fue oportuno y se perdió la propuesta. Hoy, aquella oposición que representaban es el Gobierno actual y su proposición, nuestro Manifiesto, sigue siendo vigente para nosotros. Esperemos que también para el Gobierno.

Es voluntad estatutaria de AREDA que la presidencia vaya rotando entre las distintas redes que la constituyen y la vicepresidencia, también por votación ostentada hoy por la red, en la persona de la Dra. Matilde Ezquerra Lezcano, especialista en medicina familiar y comunitaria, siguiendo el mandato de los estatutos, es quien recogerá pronto el testigo, y así sucesivamente.

Ojalá que a lo largo del camino que estamos iniciando consigamos el fin último expuesto en nuestros estatutos: la mejora de calidad de la formación de especialistas en ciencias de la salud.

 

 

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