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Vol. 54. Núm. 1.
Páginas 130-137 (Enero - Marzo 2025)
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Páginas 130-137 (Enero - Marzo 2025)
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Trastorno de la depresión posparto [DPP]: mirada relacional a partir del escenario familiar y social como elementos transversales en la configuración de las redes de apoyo
Postpartum Depression Disorder [PPD]: Relational View from the Family and Social Scenario as cross-Cutting Elements in the Configuration of Support Networks
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Claudia Alejandra Bravo Zambranoa,
Autor para correspondencia
alejabz.1998@gmail.com

Autor para correspondencia.
, Sandra Milena Pérez Velásqueza, Yeimis Yohana Castro Rodelob
a Estudiante de especialización en Familia, Infancia y Adolescencia, Corporación Universitaria Minuto de Dios, UNIMINUTO sede Bello, Bello, Antioquia, Colombia
b Magíster en Terapia Familiar, Docente e Investigadora de la Corporación Universitaria Minuto de Dios, UNIMINUTO sede Bello, Bello, Antioquia, Colombia
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Resumen
Introducción

Este artículo tiene como finalidad realizar una revisión de la literatura sobre el trastorno de la depresión posparto a partir de una perspectiva relacional desde el ámbito familiar y social, elementos relevantes en la configuración de las redes de apoyo para las mujeres con este diagnóstico.

Método

Se desarrolló una metodología con un enfoque cualitativo con perspectiva interpretativa, y como estrategia se eligió la revisión documental.

Resultado

Se seleccionaron 34 estudios de investigación sobre el trastorno depresivo posparto, se identificó que los padres, al igual que las madres, también están en riesgo de presentar este diagnóstico con síntomas similares, diferentes y en algunos casos más graves que las mujeres, lo que podría intensificar los problemas de salud mental en el sistema familiar.

Conclusión

La intervención profesional debe considerar a la familia en su conjunto y el aspecto social, puesto que se configuran como una red de apoyo durante y después del embarazo que contribuye a prevenir o reducir los síntomas de este trastorno o, por el contrario, puede convertirse en un factor de riesgo que desencadene dificultades en la salud mental y física de la mujer.

Palabras clave:
Apoyo social
Depresión posparto
Familia
Relaciones interpersonales
Abstract
Introduction

The purpose of this article is to review the literature on postpartum depression from a relational perspective from the family and social spheres, relevant elements in the configuration of the support networks of women with this diagnosis.

Method

A qualitative methodology with an interpretative perspective was developed, and documentary review was chosen as a strategy.

Results

We selected 34 research studies on postpartum depressive disorder, identified that fathers, like mothers are also at risk of presenting this diagnosis with similar, different and in some cases more severe symptoms than women, which could intensify mental health problems in the family system.

Conclusion

The professional intervention must consider the family as a whole and the social aspect, since they are configured as a support network during and after pregnancy that contributes to prevent or reduce the symptoms of this disorder or, on the contrary, can become a risk factor that triggers difficulties in the mental and physical health of the woman.

Keywords:
Social support
Postpartum depression
Family
Interpersonal relations
Texto completo
Introducción

La maternidad suele percibirse como una etapa de plenitud para las mujeres que transitan este momento, dado que el nacimiento de un niño a menudo es recibido con mucha alegría; sin embargo, los nuevos roles y responsabilidades pueden generar en ellas incertidumbre y sentimientos ambivalentes que fluctúan entre estados de ánimos de alegría y de tristeza. La depresión posparto (DPP) antes y después de la etapa gestacional es de índole psicosocial, es decir, no solo se debe a factores hormonales, sino que también influyen variables asociadas al individuo, la relación con la pareja y la familia1.

Algunas madres experimentan problemas psicológicos que el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5, 2013) denomina «trastorno depresivo durante el periodo perinatal», el cual tiene una incidencia mundial del 15%; su etiología es multifactorial2 y puede afectar a una de cada seis mujeres que han dado a luz1, generando altos niveles de estrés, ansiedad y tristeza en las madres.

Entre las mujeres que presentan dicho diagnóstico y su cónyuge puede haber un distanciamiento emocional, lo que podría desencadenar un conflicto interno entre ellos, que a su vez empeora la salud física y mental de la mujer y tiene consecuencias colaterales en el bienestar integral de los hijos y también podría repercutir en la salud de otros miembros de la familia3. De hecho, los padres, igual que madres, sufren de DPP con los mismos o diferentes síntomas, que pueden no expresarse a través de lágrimas, sino sintiéndose irritables o enojados; también pueden manifestarse en términos de impulsividad, sintiéndose incapaces de encontrar placer en las cosas, retrayéndose de su rol de esposo e incumpliendo sus responsabilidades paternas4. Ante esto, es relevante la revisión de la literatura sobre el trastorno de la DPP a partir de una perspectiva relacional desde el ámbito familiar y social, puesto que se configuran como redes de apoyo importantes para las mujeres con este diagnóstico.

En conclusión, los estudios de DPP revisados en el artículo no evidencian en detalle los factores relacionados con el apoyo familiar y social frente a este trastorno, pero sí los identifican como aspectos determinantes en el aumento o disminución de los síntomas; aun así, tales investigaciones no permiten definir orientaciones precisas para la intervención de la DPP desde lo relacional y la manera en la cual se pueda realizar el acompañamiento de las redes de apoyo que se identifiquen en cada caso.

Método

El artículo se construyó desde el enfoque cualitativo que «se refiere en su más amplio sentido a la investigación que produce datos descriptivos: las propias palabras de las personas, habladas o escritas, y la conducta observable»5. Por su parte, Galeano plantea que lo cualitativo busca comprender e interpretar la realidad desde otras perspectivas de los actores sociales; además, permite determinar la ruta metodológica que orienta la investigación a través de múltiples construcciones6. La estrategia de investigación responde a la revisión documental, que en palabras de Galeano «es una privilegiada técnica para rastrear, ubicar, inventariar, seleccionar y consultar las fuentes y los documentos que se van a utilizar como materia prima de una investigación»7.

Se revisaron 13 bases de datos (tabla 1), obteniéndose 51 referencias, de las cuales 34 se ajustaban a los criterios de selección, a saber, estudios centrados en el tema de la DPP vinculado al aspecto relacional familiar y social de esta, excluyéndose aquellos enfocados únicamente en la patología; además, se consideraron los estudios dirigidos a familias con parejas heterosexuales mayores de edad. Los descriptores utilizados para la búsqueda fueron relaciones familiares, de pareja y sociales, afecto, comunicación, vínculo progenitor-hijo, matrimonio y DPP con sus términos relacionados, como periodo posparto y DPP, depresión posnatal, puerperal y materna.

Tabla 1.

Número de documentos académicos consultados según bases de datos

Bases de datos  Tipo de documentoIdioma ISO 639-1Códigos de países - ISO-3166-1 ALPHA-3
  Art -rev.  Art- inv,  Tesis  Es  En  Pt  PRT  ECU  MEX  COL  IND  PER  BRA  USA  FIN  CAN  TUR  CHL  GBR  SWE  JPN 
Repositorios de instituciones universitarias                               
Dialnet                                 
Google Académico                                     
LA Referencia                                     
ProQuest Central                                     
Pubmed                                   
Redalyc                                     
Wiley Online Library                                     
Sage Journals                                     
S-cielo                                 
Science Direct                               
Springer                                   
Taylor & Francis Online                           

Fuente: Elaboración propia, 2022.

El proceso de análisis comenzó con la interpretación y la comprensión de las referencias. Para ello, se elaboraron fichas de lectura de los estudios seleccionados, de los cuales 28 corresponden a artículos derivados de investigaciones, dos a artículos de revisión documental y cuatro trabajos de grado de especialización. Posteriormente se realizó una lectura intratextual para identificar aspectos particulares y relevantes en cada uno de los estudios. Luego se agrupó la información y se realizó un análisis intertextual para identificar los datos comunes y aquellos en los que se observaron diferencias de una investigación a otra.

Resultados

La tabla 1 muestra las bases de datos consultadas con los respectivos tipos de documentos encontrados, donde el 82,0% son artículos derivados de investigaciones, el 6,0% de revisión documental y el 12,0% son tesis. En cuanto al idioma, el 62% de los estudios estaban en inglés, el 29% en español y el 9% en portugués. Con respecto a la ubicación geográfica, 15 investigaciones estaban situadas en Latinoamérica, 8 en Norteamérica, 8 en Europa y 3 en Asia.

En la tabla 2 se observan los estudios por área de conocimiento, los cuales se concentran en el sector de la salud, predominantemente en el área de medicina, psicología y medicina familiar. Esto da cuenta que el análisis se da desde un enfoque eminentemente médico que no profundiza en el aspecto relacional del trastorno que sí pueden abordar las disciplinas de las ciencias sociales y humanas, relevantes para la comprensión integral de la DPP.

Tabla 2.

Números de documentos académicos consultados según áreas de conocimiento

Disciplinas del conocimiento  Cantidad 
Medicina 
Psicología 
Enfermería 
Medicina familiar y comunitaria 
Medicina familiar 
Salud mental 
Familia 
Psiquiatría 
Medicina - Psicología 
Investigación clínica 
Facultad de Ciencias de la Salud 
Ciencias sociales y medicina 
Ciencias humanas y sociales 
Sociología 
Total  34 

Fuente: Elaboración propia, 2022.

Discusión

La DPP es un problema de salud pública que afecta a la madre y repercute en la familia, la pareja, el niño y el entorno social. De hecho, es un «trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia persistente de tristeza y una pérdida de interés en actividades que las personas normalmente disfrutan, acompañada de una incapacidad para llevar a cabo las actividades diarias, durante 14días o más»8. Además, experimentan pérdida de esperanza, alteraciones del sueño, letargo, incapacidad de concentración y cambio de humor9.

Existen múltiples factores de riesgo de DPP que influyen en la mujer después del embarazo y que, a su vez, aumentan la posibilidad de su sintomatología. Se identificaron algunos de ellos, como el estado civil, tener un familiar con depresión, haber sentido tristeza y experimentado un evento vital estresante o consumir alcohol durante el embarazo y después del mismo; también se añaden otros, como: problemas de salud mental, insatisfacción corporal tras el parto, percibir mayor atención de la familia hacia el bebé y haber experimentado tristeza en embarazos anteriores10.

Los factores psicosociales se consideran de mayor riesgo, puesto que están relacionados con los cambios hormonales y biológicos11. Por ejemplo, los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, la DPP previa, el síndrome premenstrual disfórico y los antecedentes familiares de enfermedades psiquiátricas, las sensaciones negativas de la gestación, el ser madre soltera y el apoyo económico inadecuado. Se agregan otros factores, como el embarazo no deseado, el deterioro de la relación de pareja y la baja autoestima. Además, tener un gran número de hijos, la violencia conyugal, el bajo nivel educativo y el abuso de sustancias, como el alcohol y el tabaco, también forman parte de los factores de riesgo11.

Estos factores se asocian a alteraciones físicas y psicosociales que afectan directamente al vínculo materno-infantil, y que en la etapa del puerperio se centran en aspectos personales referidos a características psicológicas y estilos de afrontamiento, y en aspectos socioculturales que se relacionan con características de vulnerabilidad como la pobreza, la criminalidad y la privación general12.

Relaciones familiares a propósito de la depresión posparto

Mercado et al.3 estudiaron a 7 madres con DPP y evidenciaron una afectación en las relaciones familiares debido al cambio de roles e interacciones derivadas de la llegada de un nuevo miembro a la familia, así «las carencias emocionales de la persona y las exigencias sociales del rol materno implican para esta madre que las demandas del medio rebasen sus recursos emocionales». Entre tanto, Moreno13, en un estudio con 142 mujeres, pone en evidencia que el afecto, la comunicación, la resolución de problemas y los patrones de control de conducta influyen directamente en la aparición y los niveles de síntomas depresivos posparto.

Tammentie et al. obtuvieron los mismos resultados; sin embargo, la muestra incluía a 5 padres que percibían que el bebé era exigente y que su energía se agotaba por el cuidado del niño, teniendo que estar de guardia las 24horas del día para vigilarlo constantemente, lo que provocaba un distanciamiento en la pareja evidenciado por los celos del uso del tiempo de cada uno; los padres se sentían como espectadores, excluidos de la díada madre-hijo, y al mismo tiempo la madre envidiaba la capacidad del padre para salir de casa, ir a trabajar y conocer a otras personas14.

La discordia conyugal se puede intensificar hasta el punto de considerar la separación como la mejor solución, y, si bien el niño puede mantener a la pareja unida durante un tiempo, al final los padres pueden no querer continuar la difícil relación, incluso por el bien del bebé. A su vez, a las familias les resultaba difícil admitir la depresión y preferían hablar de la fatiga causada por un bebé despierto, lo que lleva a ocultar y negar sus problemas14.

Mendonça et al.15, en su estudio longitudinal de cuatro años con 65 madres y 45 padres desde el tercer trimestre del embarazo hasta el tercer día del nacimiento de sus hijos, encontraron que los padres con DPP tenían un impacto positivo en su implicación y en la calidad de sus relaciones coparentales y conyugales. Entre tanto, las percepciones de las madres sobre la depresión de los padres mostraron que esta afectaba a su relación conyugal y concluyeron que estar deprimido puede no impedir que los padres interactúen normalmente con sus hijos, pero sí podría afectar a su interacción de pareja.

Goodman afirma que los padres, al igual que las madres, pueden presentar DPP tras el nacimiento de un hijo16, lo que coincide con Crisol, y este sostiene que pueden presentar síntomas de frustración, irritabilidad y ansiedad que les impiden realizar actividades rutinarias o cuidar del recién nacido17. A su vez, a los hombres les resulta difícil expresar sus emociones y pedir ayuda a los profesionales por el prejuicio de que puedan ser vistos como débiles; esta situación afecta a los padres al momento de gestionar las diferentes demandas a las que se enfrentan al experimentar este nuevo rol y sus responsabilidades personales, laborales, económicas y de pareja18.

Nishigori et al., en el análisis a 1.330 padres descubrieron que los factores de riesgo de DPP estaban relacionados con un historial de trastornos de salud mental antes y durante el embarazo, los bajos ingresos, las enfermedades infantiles bajo tratamiento médico, el desempleo y los síntomas depresivos de la madre19. Por ello, es importante conocer las implicaciones de la DPP para toda la familia, especialmente para los bebés y los padres, que son los más cercanos a la mujer y que podrían ser los más afectados15.

Sin embargo, los servicios de salud perinatal centran su atención en la mujer y el bebé, y no en los padres, que después del parto tienen que enfrentar diferentes eventos relacionados con la madre para los que no están preparados. Aunque los hombres se esfuerzan por proteger la unidad familiar, también se han planteado la posibilidad de la separación conyugal en determinados momentos en los que la tensión se agudiza, se ven sin salida o pierden el control de la relación20. En contrapartida, las mujeres relatan dificultades para comunicar lo que les sucede a sus esposos y también a sus familias, ligado al desconocimiento del trastorno, sus síntomas, sus formas de brindar apoyo y su tratamiento20.

Boath et al. encontraron que 56 madres tenían trastorno depresivo mayor y 4 trastorno depresivo menor21, y los familiares informaron que las mujeres demandaban mucha atención, no les gustaba estar solas, pero tampoco salir de casa; estos comportamientos son la causa de inconvenientes con sus parejas, que también afectan a las actividades laborales y de ocio. La DPP tuvo un efecto adverso en las relaciones matrimoniales que llevó a discusiones y al miedo a expresarse para no causar más problemas en la relación. Igualmente, las parejas informaron con frecuencia síntomas de trastorno psiquiátrico y que, aun con todas las investigaciones abordadas, es necesario realizar otras a futuro para identificar la asociación del trastorno psiquiátrico posnatal paterno y materno, que podrían combinarse para producir un efecto adverso aún mayor en la familia, en las relaciones y en el desarrollo del bebé y de los hijos mayores21.

Page y Wilhelm estudiaron a 51 mujeres y descubrieron que el factor de estrés relacionado con las discusiones entre la pareja tenía un efecto predominante con respecto al aumento de los síntomas depresivos posparto en respuesta a un entorno que puede estar ya estresado debido a la adaptación por la llegada y el cuidado de un recién nacido22. A su vez, sostienen que el apoyo de la pareja contribuyó a una mayor reducción del estrés de los roles de esposa, madre y trabajadora, aumentando la calidad de la relación conyugal y promoviendo el bienestar de todos los miembros de la familia, particularmente cuando se trata de la crianza de niños pequeños.

Cindy-Lee y Ross destacaron las percepciones maternas sobre el conflicto y el apoyo de la pareja en el desarrollo de los síntomas depresivos en las primeras 8semanas posparto, de donde se extrajo la afirmación de que una mala relación con la pareja se asocia con la continuación y la gravedad del trastorno23. En un grupo de mujeres embarazadas reclutadas durante su tercer trimestre en un hospital de distrito de Goa, India, se evidenció que una mala relación con el cónyuge fue un importante factor de riesgo para la cronicidad de la depresión. Además, en una encuesta realizada a 58 madres japonesas a las 4semanas del parto se identificó que la intimidad marital se constituye como un efecto de amortiguación del estrés en la salud mental materna, por lo que se infiere que reduce sus niveles de DPP. Sin embargo, se subraya que hay algunas pruebas limitadas de que el apoyo de la pareja puede proteger a las mujeres del desarrollo de la DPP23.

Aun así, predomina el hallazgo de que las mujeres con síntomas depresivos presentaban, en general, niveles de conflicto significativamente más altos que las que no estaban deprimidas, y eran más propensas a tener una pareja que las hacía enfadar, intentaba cambiarlas, las criticaba y las hacía esforzarse para evitar el conflicto. En efecto, Hassert y Kurpius indagaron sobre el papel de la relación de pareja en 59 mujeres diagnosticadas con DPP, y coinciden en que, a mayor conflicto en la relación de pareja, más síntomas de DPP experimentan las madres, lo que afecta su bienestar emocional y físico24.

Por su parte, Johansson et al. exploraron las experiencias de las madres y los padres con DPP, donde ellas informaron que tenían dificultades para conectarse emocionalmente con el niño y que estos sentimientos eran difíciles de hablar con el cónyuge25, por lo que su estrategia de afrontamiento había sido luchar con sus sentimientos a solas. Además, varias mujeres experimentaron problemas en la relación con sus cónyuges; por ejemplo, abandono emocional y físico después de convertirse en madres, lo que las afectó negativamente a ellas y a las personas con las que vivían. A su vez, tras experimentar complicaciones durante el embarazo o haber pasado por un parto traumático, parece haber conducido a la DPP y a la ansiedad en las madres, y demostraron que el estrés parental y los síntomas depresivos afectan la vida cotidiana de la familia25.

Hollist et al., tras examinar la relación entre la satisfacción marital y la DPP en una muestra de 99 mujeres, descubrieron que estas cuestionaban su capacidad de ser madres, esposas y sentían menos satisfacción en sus relaciones26. Se ha encontrado que la DPP tiene un impacto en el conflicto marital a los 4 y 24meses después del parto; sin embargo, este no se presentó como un determinante de la DPP27. Aunque estos resultados son contrarios a la evidencia prevaleciente en el análisis de la literatura, otro similar no encontró ningún efecto de la calidad de la relación marital en la DPP. Es posible que aquellas madres que han experimentado episodios de depresión antes del embarazo sean más propensas a desarrollar DPP en el momento más crítico de la adaptación a la maternidad, generando un mayor estrés en su relación conyugal y conduciendo a más conflictos27.

Respecto a la relación materno-infantil, el estudio de Tammentie et al.28 tomó una muestra de 389 familias en las que identificaron algunos síntomas depresivos a los que se enfrentaban las madres en el periodo posparto, como altos niveles de ansiedad, autoculpabilidad, seguido de llanto y tristeza. Al mismo tiempo, se encontró que las madres con DPP alimentaban a sus hijos durante menos tiempo que las mujeres no diagnosticadas. Arranz et al. sostienen que la escasa interacción entre las madres con DPP y los bebés puede evidenciarse por la falta de responsabilidad, la pasividad, el retraimiento, la negligencia, la falta de atención e incluso la violencia hacia el recién nacido o hacia ella misma. Así, en la etapa posparto las mujeres experimentan sentimientos de fracaso como madres, no encuentran una conexión emocional con su hijo y, por lo tanto, tienen dificultades en la lactancia y en el cuidado general del bebé29,30.

Beardslee et al., como se citó en Letourneau et al., evidenciaron que la DPP afecta negativamente el rendimiento del bebé en cuanto a su desarrollo cognitivo y a sus tareas de aprendizaje, de tal forma se evidencia que la DPP influye negativamente en el desarrollo socio-emocional de los niños, dado que las tasas de trastornos psiquiátricos entre los hijos de padres deprimidos son de 2 a 5 veces superiores a las normales31. Por otro lado, las madres con DPP son más propensas a experimentar sentimientos o actitudes negativas hacia el bebé, considerando que es más difícil y exigente de lo que podría ser. A su vez, identificaron que una madre que mejora su estado de ánimo es capaz de establecer un vínculo más estrecho con su hijo, lo que proporciona bienestar y desarrollo integral al bebé32. De hecho, tal vínculo es importante en el ser humano porque a través de acciones como la mirada, el contacto físico y verbal, y también la lactancia materna, se forman lazos afectivos.

Redes de apoyo social y familiar

En una muestra de 41 madres Letourneau et al.33 encontraron que ellas identificaron a sus parejas, familiares, amigos y proveedores de atención médica como fuentes clave de apoyo; sin embargo, 39 de las madres confiaron en sí mismas, especialmente las de comunidades rurales. Aun así, en general buscaron fuentes de información y apoyo emocional a través de diversos medios, como sitios de internet, redes sociales y lecturas para madres primerizas. Seis madres informaron que los amigos y la familia no eran conscientes de que estaban experimentando DPP o de la magnitud de los síntomas, y 13 señalaron que los miembros de la familia y los amigos tenían poco conocimiento del trastorno y a menudo evitaban hablar sobre el tema o minimizaban la situación atribuyendo sus síntomas a otros factores, como la falta de sueño33. No obstante, las propias mujeres fueron identificadas como la mayor barrera para acceder a la atención porque se sentían avergonzadas y rechazaron rotundamente la ayuda.

Por la naturaleza del trastorno, las diferentes necesidades y las preferencias personales, el profesional debe ofrecer varios caminos posibles de intervención, dado que, para la mayoría de las madres, era preferible recibir apoyo individual para sentirse mejor consigo mismas y, a continuación, apoyo grupal para relacionarse cómodamente con otras madres, y a la vez implicar a los cuidadores, bien sean profesionales o compañeros, que generen una relación de confianza33.

Kizılırmak et al. encontraron que el apoyo social inadecuado es uno de los factores que causan la DPP y podría tener consecuencias más graves que la depresión que aparece en cualquier otro momento de la vida de las mujeres34. Los resultados de esta investigación, como los de Letourneau et al., sostienen la importancia de las intervenciones sociales a las madres con DPP mediante el reconocimiento de los síntomas reales y su gravedad, desde la individualidad, para proporcionar la atención pertinente33.

Martínez35 encontró que en las pacientes con DPP el porcentaje de bajo apoyo familiar es superior al 56,2% y en las pacientes sin DPP el porcentaje de bajo apoyo familiar es superior al 14,1%, lo que significa que una madre que no tiene apoyo es más susceptible de sufrir DPP. Concluye que contar con el apoyo familiar reduce el estrés, la transición es más fácil y los síntomas que desencadenan la DPP se minimizan. Smith y Howard examinaron la relación entre el apoyo paterno y la depresión materna en diferentes momentos a lo largo de los dos primeros años después del parto, con una muestra de 582 madres primerizas, y descubrieron que el apoyo paterno a la madre disminuía a los 4meses después del parto, pero a los 24meses se estabilizaba de nuevo; sin embargo, en la mayoría de los casos el apoyo proporcionado por los padres seguía siendo relativamente alto36. Además, el apoyo paterno y los síntomas depresivos maternos estaban inversamente relacionados, de modo que cuando los niveles de apoyo eran altos a los 4meses, los niveles de depresión eran bajos a los 6meses36.

Montgomery et al., con una muestra de 27 mujeres que se autoidentificaron con DPP, encontraron que ellas percibían a su cónyuge como un apoyo emocional, e informaron que, a menor comportamiento de evitación y presencia física, mayor satisfacción conyugal y menor sintomatología depresiva37. Everingham et al. ponen de manifiesto la relación y rol paterno de 6 parejas e identificaron que la depresión, el poco apoyo social y la disminución de la intimidad entre la pareja pueden comprometer aún más la salud mental materna38.

Por su parte, Bitencourt tuvo en cuenta a 11 familias con bebés en su primer año de vida, en las que la madre presentaba DPP, e identificó que los síntomas presentados por uno de los padres en los primeros periodos se asociaban con bajos niveles de apoyo coparental en periodos posteriores del desarrollo39. Así, diagnosticar y tratar la depresión de forma temprana, especialmente en el periodo posparto, parece ser crucial para la calidad de la coparentalidad a lo largo del tiempo. Los resultados de los anteriores estudios se complementan entre sí, porque llegan a la misma conclusión: la falta de apoyo social, familiar, paterno y de pareja afecta considerablemente el aumento de los síntomas de la DPP, pues repercute en las relaciones familiares y principalmente en la salud mental de la madre.

Letourneau et al.33, Kizılırmak et al.34, Martínez35, Smith y Howard36 y Montgomery et al.37 coinciden en la importancia del apoyo social, familiar, parental y/o conyugal hacia las mujeres diagnosticadas con DPP, puesto que los resultados indicaron que a mayor acompañamiento se reducen los sentimientos de angustia, tristeza y estrés en las madres, lo que fortalece sus vínculos y la comunicación, al tiempo que contribuye a superar la DPP y se configuran como elementos transversales en las redes de apoyo.

Estas redes son relevantes desde la etapa del embarazo hasta después del nacimiento del bebé, ya que son un factor de protección que podría prevenir la sintomatología depresiva, lo que evita estados de ánimo que podrían desencadenar dificultades en la salud mental de la mujer y, en los casos más graves, llevarla al suicidio. Todo ello debido a que la mujer se está adaptando a nuevos cambios, además de los fisiológicos, y de ahí que sea relevante en el proceso de intervención incluir al escenario familiar y social para afrontar los síntomas cuando ya están presentes o prevenir la DPP; es decir, que estas redes de apoyo se convierten en un soporte vital para la madre.

Conclusiones

Se encontraron aspectos relevantes para la atención de la salud mental de las mujeres con DPP que se orientan a integrar el contexto familiar, de pareja y social en la intervención, ya que genera tranquilidad, bienestar y calidad en sus relaciones interpersonales. De hecho, todos los estudios, independientemente del país, destacaron que las redes de apoyo social y familiar son elementos fundamentales en la prevención y el afrontamiento de la DPP para reducir sus efectos negativos; esto significa que dichas redes de apoyo se configuran como aspectos prioritarios en la intervención y el tratamiento de este trastorno: no tenerlas puede desencadenar dificultades en la salud mental y física tanto de la mujer como de otros miembros de la familia, su pareja e hijos.

Otra orientación para la atención en salud de la DPP se enfatiza en que los padres también están en riesgo de presentar este diagnóstico con síntomas similares, diferentes y en algunos casos más severos que los de las mujeres, lo que podría intensificar los problemas de salud mental en todo el sistema familiar. Por lo tanto, se requiere una detección temprana para diseñar un tratamiento que garantice el bienestar de todos los miembros de la familia y que los roles de maternar y de paternar se vinculen positivamente en la crianza y el cuidado del bebé para su desarrollo integral y para la calidad de las relaciones familiares.

Si bien los estudios destacan la importancia de las redes de apoyo, no fue posible encontrar en ellos profundidad en dichos aspectos que den cuenta del aspecto relacional del trastorno, y por lo tanto se cuenta con información limitada para proceder en una intervención que incluya el escenario familiar y social de la salud mental de las madres con DPP. Por lo tanto, se sugiere emprender investigaciones dirigidas a develar en detalle los aspectos relacionales que rodean a este trastorno, a fin de dar luces sobre cómo implementar tratamientos integrales al respecto.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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El artículo es derivado del trabajo de grado titulado «Una mirada relacional del trastorno de la depresión posparto desde el escenario familiar y social como elementos transversales en la configuración de las redes de apoyo», 2022, Corporación Universitaria Minuto de Dios. UNIMINUTO sede Bello.

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