La inteligencia artificial y sus aplicaciones en el campo de la medicina han revolucionado el diagnóstico y el tratamiento de múltiples enfermedades. Su habilidad para procesar grandes volúmenes de datos, analizar patrones y realizar predicciones de alto nivel ha revolucionado la práctica médica actual y plantea ya la cuestión de si han de sustituir eventualmente a los profesionales de la salud1. ChatGPT (OpenAI, San Francisco), con más de un millón de usuarios registrados en su primera semana, se ha posicionado rápidamente como una de las herramientas con mayor potencial para su aplicación en el diagnóstico y en la toma de decisiones médicas. Se trata de un gran modelo de lenguaje basado en la inteligencia artificial que genera respuestas similares a las humanas, coherentes y gramaticalmente correctas en respuesta a una gran variedad de consultas2. La eficiencia de este asistente digital ha sido comprobada a la hora de completar tareas de pregunta-respuesta en diversas áreas de conocimiento médico, superando pruebas como el examen de licencia médica de Estados Unidos (USMLE), el examen de acceso para la residencia especializada en España (MIR) de 2022 o el examen de oposición de especialista en cirugía torácica, entre otros2,3. Su capacidad para proporcionar una información médica coherente también se ha mostrado de utilidad para resolver dudas o informar a posibles pacientes sobre procedimientos estéticos y cirugías4.
No cabe duda del potencial de esta tecnología para mejorar la eficiencia de la práctica clínica habitual. Sin embargo, debe considerarse que estas aplicaciones no están diseñadas específicamente para las necesidades de la atención médica, especialmente en situaciones que requieran la interpretación, el razonamiento o el pensamiento crítico humano. ChatGPT puede proporcionar en algunos casos respuestas completamente incorrectas y sesgadas que, si bien son enunciadas con seguridad, son fruto de una repetición estocástica de contenido5. Una cuestión que debe considerarse con cautela cuando se utiliza en la toma de decisiones médicas y el manejo de pacientes debido a las implicaciones éticas o legales6. Además, para resolver cuestiones médicas de alto nivel de complejidad estas aplicaciones dependen en gran parte del volumen y del grado de actualización de los datos de entrenamiento, lo que implica la necesidad de una monitorización y una actualización constantes para obtener la mayor evidencia médica disponible7.
La revolucionaria capacidad de ChatGPT para el acceso rápido a la información y la creación de textos toma especial relevancia en la investigación médica. Los grandes modelos de lenguaje pueden ayudar a sintetizar la información científica disponible, favorecer en el análisis y la interpretación de grandes volúmenes de datos, o incluso escribir un artículo de investigación8,9. Sin embargo, la utilización de estas herramientas se ha convertido en un tema de debate entre la comunidad científica y los editores de revistas médicas9. En una publicación reciente se evidenció que los resúmenes de trabajos generados íntegramente por ChatGPT evadieron con frecuencia los detectores de plagio y a menudo también pasaron desapercibidos como artificiales por revisores humanos expertos5. También se han reportado que estas aplicaciones pueden favorecer errores e imprecisiones en los datos o las referencias proporcionadas10. Otras consideraciones éticas que se desprenden de su uso, como la transparencia, el reconocimiento en la autoría o la importancia de la supervisión humana de los resultados, continúan siendo fuente de controversia en la literatura.
ChatGPT es una aplicación innovadora, fruto de años de desarrollo, que nos permitirá comunicarnos, acceder y procesar la información de un modo hasta ahora desconocido8. Al mismo tiempo que los modelos de la inteligencia artificial continúan evolucionando y mejorando, es importante asegurar que se utilizan de manera legal y efectiva8. Los profesionales de la salud debemos establecer guías que aseguren la utilización ética de estas aplicaciones y simultáneamente reconozcan su uso legítimo. También es necesario centrar nuestros esfuerzos en mejorar la precisión y reducir la parcialidad de los resultados, manteniendo un papel activo en la verificación de los mismos. La inteligencia artificial debe considerarse como una herramienta adicional y no como un proveedor de la verdad absoluta. En ningún caso sustituirá a la capacidad humana para tomar decisiones complejas en tiempo real, realizar valoraciones éticas o comprender los sesgos de un estudio7,8.
FinanciaciónNinguna.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

