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Vol. 10. Núm. 3.
Páginas 69-70 (Septiembre - Diciembre 2017)
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Páginas 69-70 (Septiembre - Diciembre 2017)
EDITORIAL
DOI: 10.1016/j.homeo.2017.11.001
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Deisy Cé
Medicina Homeopática Coeditora de la Revista Médica de Homeopatía Federación Española de Médicos Homeópatas, Valencia, España
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Hace ahora 9 años nació esta revista con “voluntad de coherencia”, como se titulaba el editorial de su primer número, para unificar las publicaciones de las 3 asociaciones que agrupaban a la mayoría de los médicos homeópatas en España: la AMHB (Academia Médico Homeopática de Barcelona), la FEMH (Federación Española de Médicos Homeópatas) y la SEMH (Sociedad Española de Medicina Homeopática). El trabajo no ha sido fácil, dada la pluralidad de criterios entre los coeditores de las diferentes asociaciones y el escaso número de originales enviados por los colegas. A pesar de ello, la revista publicó artículos que abarcaron desde casos clínicos con diferentes abordajes terapéuticos hasta estudios de materia médica, bases teóricas, investigación, historia y homeopatía aplicada a otros ámbitos como la odontología, la veterinaria y la agricultura. En los últimos meses, Elsevier comunica que —por una decisión estrictamente empresarial— este será el último número de la revista.

La homeopatía, desde sus principios, fue una terapéutica controvertida porque se salía de los principios médicos convencionalmente establecidos. Hahnemann fue un médico que vivió la pérdida de sus seres queridos sin poder ayudarles con las herramientas de la medicina vigente en la época. Esto le llevó, a través de la observación rigurosa de los síntomas de la enfermedad, a desarrollar un método terapéutico basado en nuevas leyes, aunque la principal —lo similar cura lo similar— ya había sido enunciada por Hipócrates 400 años a.C. El cambio de foco de la parte enferma a la totalidad de la persona, de la estandarización del tratamiento a su individualización y de las grandes dosis a la mínima dosis necesaria para la curación, suponía un cambio radical de paradigma que la medicina de la época no aceptó. Tras 2 siglos —a pesar de haberse extendido prácticamente por todo el mundo y haber ayudado a millones de pacientes— la homeopatía sigue sin encontrar su lugar en la medicina actual.

En España ha pasado por distintas fases desde su inicio en el siglo xix. En el artículo “La oposición a la homeopatía desde una perspectiva histórica. Análisis de sus causas” publicado en este número, nos daremos cuenta de que la actitud actual por parte de determinados sectores médicos no dista mucho de la que hubo en otras épocas. Con su resurgimiento en los años ochenta del siglo pasado, diversas universidades ofrecieron formación de posgrado a los médicos, en los colegios profesionales surgieron las secciones de homeopatía, la Organización Médica Colegial la reconoció como acto médico y los medicamentos homeopáticos fueron regulados por el Ministerio de Sanidad. Sin embargo, en los últimos años de nuevo se pone en duda este método terapéutico y surgen ataques por parte de personas y colectivos que, supuestamente en defensa de los usuarios, han llevado a algunas de estas instituciones a posicionarse en su contra.

Debemos plantearnos cuáles son los motivos por los cuales la homeopatía no logra incorporarse en el sistema médico convencional y buscar estrategias efectivas para que a largo plazo pueda hacerlo.

En primer lugar, sabemos que los cambios de paradigma en ciencia son lentos. Hace más de un siglo que Einstein enunció la teoría de la relatividad, pero todavía nos regimos por las leyes newtonianas. El reduccionismo científico, en su intento de explicar el funcionamiento de una parte, la saca de su contexto y pierde su verdadera naturaleza que solo se encuentra en relación con el todo al que pertenece. El ser humano es más que el conjunto de sus partes y pretender restablecer su salud eliminando un síntoma sin tener en cuenta la totalidad de la persona es una visión parcial del acto médico. Solo desde el humanismo podremos llegar más allá del reduccionismo en el que se encuentra inmerso el sistema médico actual.

En segundo lugar, se exige a la homeopatía que explique su mecanismo de acción de acuerdo a unas reglas que no son apropiadas a su naturaleza, sin olvidar que la mayoría de los tratamientos utilizados en alopatía tienen mecanismos de acción desconocidos o que, aun siendo conocidos, no han demostrado su eficacia terapéutica en ensayos clínicos. Son muchos los avances técnicos que están permitiendo explicar los mecanismos por los cuales la información viaja a través del agua, fuente de la vida en este planeta. Físicos, bioquímicos y biólogos como Jacques Benveniste, Luc Montagner, Marc Henry, Etienne Capieaux y Esther del Río colaboran para demostrar los mecanismos que explican el efecto de las dosis mínimas. También la investigación clínica debe seguir poniendo en evidencia la efectividad de la homeopatía más allá del efecto placebo.

En tercer lugar, muchos de los últimos ataques que sufre la homeopatía se deben a casos concretos de fracaso terapéutico, mala praxis e incluso de intrusismo que deben ser abordados como sucesos individuales que no invalidan el conjunto de la homeopatía. Es como si un pediatra fracasase en el tratamiento de una patología infantil y se juzgase por este hecho al conjunto de la pediatría como ineficaz. Debemos seguir formándonos y formando a otros médicos y avanzar en la normalización de la práctica de la homeopatía hasta conseguir su incorporación al sistema nacional de salud, al mismo nivel que otras terapéuticas, como ocurre en otros países.

Arthur Schopenhauer afirmó que toda verdad pasa por 3 fases: primero es ridiculizada, luego recibe una violenta oposición para, finalmente, ser aceptada como evidente. Seamos pacientes y persistamos en nuestra labor como médicos homeópatas a pesar de las dificultades que se repiten una y otra vez a lo largo de su historia. Mantengamos nuestro trabajo en pro de la homeopatía en todos los ámbitos, desde el clínico (nuestro verdadero objetivo como médicos) hasta el nivel experimental, social y político. Disponemos de una herramienta efectiva y eficiente para curar las enfermedades, en especial las crónicas que son actualmente las de mayor prevalencia. Quizás sea este otro de los motivos por el que algunos sectores no tienen interés en que el uso de la homeopatía se siga extendiendo.

Estamos viendo, en prácticamente todos los ámbitos sociales, cómo los parámetros de vida vigentes son incapaces de solucionar los problemas de las personas. Pero, felizmente, a pesar de la enorme resistencia al cambio del poder establecido, hay una nueva consciencia social que poco a poco se va manifestando y buscando alternativas para vivir de una forma más respetuosa con nosotros mismos y con el medio ambiente. Quizás así la humanidad mejore su nivel de salud y los seres humanos podamos cumplir, como dijo Hahnemann, con los más altos fines de nuestra existencia.

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