La enfermedad pulmonar avanzada es de etiología diversa, cuyo síntoma principal es la disnea progresiva, producida por la insuficiencia respiratoria, la resistencia de la vía aérea, la debilidad y atrofia muscular, el compromiso de órganos secundarios como el sistema cardiovascular y el déficit nutricional progresivo. Todo lo anterior transforma a este grupo de patologías, que inicialmente se encuentran circunscritas al aparato respiratorio, en enfermedades sistémicas. Ellas requieren de un manejo profesional multidisciplinario en donde la oxigenoterapia, la terapia broncodilatadora y la kinesiterapia son elementos fundamentales. Una vez sustentadas las terapias descritas por patología, si se presenta una progresión de la enfermedad que lleve a riesgo vital al paciente, el trasplante pulmonar es una realidad aplicable en casos previamente seleccionados.
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