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Vol. 24. Núm. 2.
Tema central: Piso pelviano
Páginas 320-323 (Marzo 2013)
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Vol. 24. Núm. 2.
Tema central: Piso pelviano
Páginas 320-323 (Marzo 2013)
DOI: 10.1016/S0716-8640(13)70167-6
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Francisco javier villanueva: la primera administración de una anestesia general en chile
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Juan Pablo Álvarez
Departamento de Anestesia. Clínica Las Condes
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“Brillante éxito del Cloroformo….” (*)

(*) Artículo publicado en El Mercurio de Valparaíso el 23 de Octubre de 1848.

Hace ya tiempo que la anestesia es una parte fundamental de la Medicina. Sin embargo, no siempre fue así. La anestesiología es una especialidad nueva, con menos de doscientos años de historia. Desde que Thomas Green Morton realizó con éxito la primera demostración pública exitosa de una anestesia general el 26 de octubre de 1846 (1, 2), que permitió la extracción de un tumor cervical de manera indolora ante un público expectante, la difusión de este descubrimiento fue, para los parámetros comunicacionales de mediados del siglo XIX, asombrosa.

Chile en 1848 era un lugar muy distinto al que es ahora. Era un país que estaba profundamente dividido e influenciado por las corrientes europeas. Santiago era el centro del gobierno y capital inapelable de Chile. Desde el punto de vista político y administrativo todo se manejaba desde el centro del país. Era Presidente de la República Don Manuel Bulnes, en su segundo período presidencial, quien ya durante sus mandatos había logrado algunos avances como la fundación de la Universidad de Chile y de la Escuela Normal (para la formación de profesores primarios) (1842), la construcción de la Penitenciaría de Santiago (1847) y la creación de los Cuerpos de Bomberos de Valparaíso y de otras ciudades. (3).

Santiago era una ciudad de aproximadamente 60.000 habitantes (según el censo de 1854 Santiago tenía 69.018 habitantes), aún no había llegado el ferrocarril (llegaría en 1857 y en 1884 se inauguraría la Estación Central), no había teléfonos (los primeros se instalaron en 1880) y en 1851 recién se estableció el primer telégrafo entre Santiago y Valparaíso (4).

Por otro lado había un descontento generalizado, especialmente a nivel de las provincias y zonas que estaban alejadas del centro del país. Los distintos líderes regionales estaban en la búsqueda de maneras de gobierno que fueran menos centralistas y una forma de administración más independiente de la capital que les diera más protagonismo a sus iniciativas.

En este ambiente algo inquieto, se realizó la primera anestesia general en el país, y no precisamente en la Capital o en un centro Universitario. Fue en el puerto de Valparaíso.

El hombre

Francisco Javier Villanueva fue el hechor. Hombre inquieto, enamorado de la medicina, provinciano, republicano y argentino de nacimiento. Nació en Mendoza el 3 de diciembre de 1810. Tiempo de levantamientos de las distintas naciones sudamericanas, Mendoza jugó un papel importante en la independencia de Argentina, pero también sufrió una larga serie de batallas entre las distintas facciones de los caudillos que luchaban por la independencia primero y por la manera de gobernarse a si mismos después.

Sin embargo, el carácter estudioso y apacible de Villanueva siempre se manifestó a pesar de los convulsos tiempos que le tocó vivir. Se fue a estudiar Medicina a la Universidad de Buenos Aires en donde fue compañero y amigo de uno de los padres de la patria Argentina don Juan Bautista Alberdi, con quien mantendría una amistad durante toda su vida y una intensa comunicación epistolar (5). Recibió de manos del Protomedicato los títulos de Profesor en medicina y cirugía el 18 de diciembre de 1833. Luego volvió a su provincia queriendo desarrollar y aplicar lo aprendido en su tierra de origen.

Sin embargo no fue algo fácil. En esos tiempos, cuando aún no se habían definido las directrices de los gobiernos regionales y en los que los caudillos asolaban todas las poblaciones que quedaban a su paso con el fin de recolectar adeptos y “colaboraciones” en dinero y especies, las familias eran catalogadas como adeptas a la causa o enemigas.

Las ejecuciones sumarias y encarcelamientos eran frecuentes y Mendoza, ciudad fronteriza y alejada del gran Buenos Aires, era blanco frecuente de estas escaramuzas. La anarquía cuyana que afectaba a Mendoza, San Juan, San Luis y todos los poblados intermedios era mantenida por gente como los Aldao, los Pincheira y los seguidores de Facundo Quiroga. En este ambiente beligerante y dada la imposibilidad de desarrollarse como quisiera, Villanueva decide partir a Chile.

Algunos cronistas de la época constatan en sus escritos que en el caso de las familias fronterizas y con recursos, era frecuente el paso desde Argentina a Chile, tanto por razones de esparcimiento, como por razones laborales y de formación profesional. La Universidad de Chile era reconocida como un buen centro formador, a pesar de su juventud.

La familia Villanueva tenía en Tomas Godoy Cruz, tío materno de don Francisco Javier y muchos años asentado en Santiago de Chile, como una fuente de información de primera mano sobre la realidad chilena. Don Tomás era, desde 1813, Síndico Procurador nombrado por el Cabildo de Santiago.

A la edad de 26 años (1836) y con la ayuda de don Tomás, don Francisco Javier decide trasladarse a Chile. Llega a Santiago y el 27 de mayo y el 10 de junio del mismo año publica en el diario El Araucano (diario fundado por don Diego Portales) el siguiente aviso:

“Al público.- D. Francisco Javier Villanueva, Profesor en las Facultades de Medicina y Cirugía, recibido en el Tribunal de esta capital, después de haber rendido los exámenes teórico y práctico que exigen las leyes, ofrece sus servicios profesionales al público. Asistirá gratis a los pobres que quieran consultar en su casa los días Lunes y Jueves desde las doce hasta las dos de la tarde. Vive en la calle de la Compañía, dos cuadras y media hacia abajo de esta iglesia, en casa de don Eugenio Necochea. Santiago mayo 18 de 1836.”(5)

Sin embargo, poco duraría ejerciendo en la capital. Ya había validado su título de médico y buscaba establecerse. Siendo persona preparada en estos menesteres, el entonces Presidente de Chile Don José Joaquín Prieto, a través de su ministro del interior Don Diego Portales, lo nombró Cirujano Mayor de la Escuadra Nacional en decreto Supremo del 6 de Septiembre de 1836. El Dr. Villanueva aceptó el cargo y se trasladó a la que sería su lugar de residencia definitiva en la ciudad de Valparaíso. Ostentaría este cargo hasta su retiro de la administración pública concedido por el Presidente Santa María en un Decreto con fecha 20 de marzo de 1883.

Participó activamente en las maniobras bélicas en las que se vio envuelto desde su confrmación en el cargo. La primera de ellas fue la guerra contra la confederación Perú- Boliviana o primera Guerra del Pacífco (1837-1839) (6). Conficto armado que requirió mas de 2 años de esfuerzos y que concluyó con la victoria del ejército Chileno al mando de Don Manuel Bulnes sobre el mariscal Andrés de Santa Cruz (Jefe del estado unificado Perú-Boliviano) en un lugar cercano a Yungay. También participó activamente en la así llamada Guerra contra España (1865-1866) que enfrentó a Chile y Perú a España, una de las grandes potencias colonialistas del siglo XIX (7). Durante toda su administración contribuyó de manera sobresaliente a la organización de la Sanidad Naval de la Escuadra Nacional (8). Se retiró de la Armada de Chile en 1883 y falleció en la ciudad de Valparaíso el 8 de junio de 1890 a la edad de 79 años.

El evento

Sinceramente, no tenemos datos fidedignos de cómo se llevó a cabo tan importante episodio de la medicina nacional. No tenemos el registro de anestesia, ni el nombre de la paciente siquiera. En algunos libros de historia que mencionan al Dr. Villanueva se destaca su capacidad organizativa y administrativa junto a su pericia clínica, pero no se dice nada sobre anestésicos. La mención más explícita es la que sale en las páginas de El Mercurio de Valparaíso el 23 de octubre de 1848. Recordemos que la primera anestesia pública exitosa se realizó en EE.UU. en octubre de 1846, es decir, dos años antes.

Sin embargo, a pesar de eso, podemos hacer algunas suposiciones. Libres, por supuesto. Probablemente ese día 8 de octubre amaneció nublado y tal vez húmedo. Esa fecha corresponde a un día domingo (10) y tal vez el Dr. Villanueva estaba en su casa y fue llamado de urgencia a atender a una mujer mayor que había sufrido un accidente. Se dirigió raudo a su trabajo en el Hospital San Juan de Dios de Valparaíso (hoy Hospital Carlos Van Buren) y al llegar se dio cuenta de que las condiciones de la enferma no eran las mejores. Noventa años tenía la paciente y el riesgo vital era muy alto. Tal vez había escuchado hablar del éter, cloroformo y de las experiencias con óxido nitroso. En los diarios chilenos ya había odontólogos que publicitaban las extracciones dentales indoloras, por lo tanto no es descabellado pensar que es probable que haya tenido contacto con personas que manejaran la administración de anestésicos inhalatorios.

En este contexto debe haber sopesado que el riesgo de mortalidad de la paciente ante la necesidad de amputación de una extremidad era ya muy alto… Y que si se lograba hacer indolora se le podría aumentar las chances de vivir luego de la cirugía.

Como buen médico de guerras, debe haber sido hábil con el bisturí y la sierra y es probable que se haya demorado menos de diez minutos en toda la cirugía y es más que probable que el efecto del anestésico mezclado con aire ambiental haya logrado llegar a una concentración suficientemente alta como para anestesiar a la paciente durante el tiempo necesario.

No sabemos quién fue el que administró la anestesia. Lo que sí sabemos es que el Dr. Villanueva realizó la cirugía. Es probable que haya solicitado ayuda a alguien más, pero no tenemos certeza de eso.

Y eso fue. Ni más, ni menos. Un hito en la historia nacional que es poco conocido y cuyos protagonistas quedaron en la penumbra a no ser por la crónica de El Mercurio de Valparaíso que el 23 de octubre decía: “ Brillante éxito del cloroformo: el distinguido cirujano de Marina, don Francisco Javier Villanueva, acaba de obtener un éxito brillante de la aplicación del cloroformo en las operaciones quirúrgicas. Había sido conducida al hospital con un brazo hecho pedazos de una caída, una mujer de 90 años de edad. En el estado en que se hallaba se creía que sólo podría sobrevivir algunas horas. El Dr. Villanueva se decidió a hacerle la amputación del brazo con el auxilio del cloroformo, la que tuvo efecto sin el menor dolor de la paciente quien hoy a los 15 días se halla casi totalmente restablecida. Pocas amputaciones se habrán hecho en tan avanzada edad con tan buenos resultados…”(11)

No sabemos más de ni del paciente ni de el resto de equipo médico. Curiosamente no se volvió a repetir la experiencia en el puerto y no se realizaron más cirugías con la administración de anestésicos inhalatorios en Chile hasta 1868, veinte años después, en que se realizó la primera cirugía abdominal (ooforectomía) con cloroformo en Concepción (12).

La conclusión

El inicio de la Anestesiología Chilena tiene un nombre: Francisco Javier Villanueva. Este médico argentino fue el primero en hacer realidad la cirugía sin dolor en nuestro país. No sería el único. En el año 1851 ya el D r. Martín Pelegrín presentaría su tesis de doctorado “Del Cloroformo y sus aplicaciones”. Pero sí el pionero, el primero que demostró que en este alejado país se podían hacer las cosas tan bien como en el extranjero. Lo que pasó después con la anestesiología… bueno, eso es otra historia. Por lo pronto, Dr. Francisco Javier Villanueva…¡Gracias Totales! (13).

Referencias bibliográficas
[1.]
Álvarez JP. Los Caminos de la Anestesiología. Fundamentos del Cuidado Quirúrgico. Editor general Patricio Burdiles Pinto. Editorial Mediterrano 2011.
[2.]
O. Herrera, J. Rodriguez, AM Espinoza. Anestesiología Clínica. Tercera edición. Editorial Mediterráneo. 2008
[5.]
Epistolario.
Juan Bautista Alberdi, Edición al cuidado de Alfonso Bulnes, (1967),
Editorial Andrés Bello
[8.]
Historia de la Sanidad Naval. Carlos Tromben Corvalan, Carlos Tromben Reyes, Juan Garín Jimenez. Libro editado por la Dirección de Sanidad de la Armada de Chile. Impresores Orgraf. 1999.
[9.]
Fotografía tomada de Historia de la Sanidad Naval. Carlos Tromben Corvalan, Carlos Tromben Reyes, Juan Garín Jimenez. Libro editado por la Dirección de Sanidad de la Armada de Chile. Impresores Orgraf. 1999 página 46. Cortesía Dr. Samuel Barros Recabal. Anestesiólogo. Hospital FUSAT
[11.]
Muñoz E., Neumann H., Morales M..
Revista Chilena de Cirugía, 52 (2000), pp. 305-312
Los orígenes de la anestesia en Chile.
[12.]
Frase dedicada por el líder del grupo de rock argentino “Soda Stereo” al público del estadio en el que dio su último concierto como agrupación musical en Septiembre 2007.
[14.]
Un pionero olvidado: Dr. Francisco Javier Villanueva y Godoy (1810–1890) En el bicentenario de su nacimiento. Barros S. Presentado en la Jornada de Historia de la Medicina - 5 de noviembre de 2010. Sociedad Chilena de Historia de la Medicina.
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