Regístrese
Buscar en
Revista Iberoamericana de Micología
Toda la web
Inicio Revista Iberoamericana de Micología Piedra blanca en una paciente pediátrica: reporte de un caso
Información de la revista
Vol. 26. Núm. 4.
Páginas 252-254 (Octubre - Diciembre 2009)
Compartir
Compartir
Descargar PDF
Más opciones de artículo
Vol. 26. Núm. 4.
Páginas 252-254 (Octubre - Diciembre 2009)
Carta al Director
DOI: 10.1016/j.riam.2009.11.001
Acceso a texto completo
Piedra blanca en una paciente pediátrica: reporte de un caso
White piedra in a pediatric patient: A case report
Visitas
48447
V.F.. Víctor Fernando Muñoz Estradaa,??
Autor para correspondencia
, Esmeralda Elizabeth Díaz Carrizalesb, Jatzibe Lizbeth González Castrob, J.R.. Juan Ramón Trejo Acuñac
a Servicio de Dermatología, Departamento de Micología, Hospital Civil de Culiacán, Sinaloa, México
b Servicio Social de Medicina General, Hospital Civil de Culiacán, Sinaloa, México
c Servicio de Medicina Interna, Hospital Civil de Culiacán, Sinaloa, México
Este artículo ha recibido
48447
Visitas
Información del artículo
Texto completo
Bibliografía
Descargar PDF
Estadísticas
Figuras (3)
Mostrar másMostrar menos
Texto completo

La piedra blanca es una micosis superficial poco frecuente, crónica, generalmente asintomática y poco contagiosa causada por Trichosporon1–3,13,15, hongo filamentoso con artrosporas que afecta a las células de la cutícula pilosa pero que no las penetra1,2. Behrend diferenció el género Trichosporon en 1890; en 1902 Vuillemin dio nombre a la especie Trichosporon beigelii en honor a Beigel, quien en 1865 describió al hongo por primera vez. Se han descrito 6 especies, de las que 3 se han asociado a piedra blanca15,18. Trichosporon pertenece a la familia Filobasidiaceae, es asexuada y saprófita del suelo, agua, vegetales, madera, frutas, mamíferos y sus excretas e incluso del tubo digestivo, así como de la piel y excretas del ser humano5,9,12,15.

La piedra blanca es una micosis cosmopolita que suele afectar a adultos jóvenes del sexo masculino, predomina en zonas tropicales con precipitación pluvial alta y en climas templados2,4,14,15. En México, los estados con el mayor número de casos reportados son Tabasco y Chiapas15.

Los fómites han sido los factores de transmisión más estudiados e incluyen utensilios de peinado, brochas y recipientes para el lavado del pelo, cosméticos y trenzado de pelo húmedo2,15. Hay una posible asociación con contacto genital mas no hay pruebas concluyentes de esta vía de contagio7,17. No se ha asociado a mala higiene ni a bajo nivel socioeconómico4.

En niños, la localización más común de esta micosis es el pelo del cuero cabelludo (figs. 1 y 2), con predominio en el área occipital9. Otras localizaciones incluyen barba, bigote, cejas, pestañas, axilas, pubis, perineo, región genital y perianal1,3,4,9–11,15,17.

Figura 1.

Pelos parasitados en los que se observan las concreciones blanquecinas firmemente adheridas.

(0,16MB).
Figura 2.

Pelo al microscopio óptico (40×). Obsérvese la estructura hialina que envuelve al pelo y la parasitación ectothrix.

(0,08MB).

La infección se caracteriza por la presencia de concreciones de 1 a 1,5mm de diámetro, fusiformes y adheridas a la vaina pilosa, de aspecto nodular, translúcidas y blandas, de color blanco como el más característico, además de blanco amarillento, café claro y marrón o café rojizo2,10,15,18. Pueden formar manguitos irregulares, sobre todo cuando se localizan en la parte intermedia del pelo9, produciendo debilidad de la vaina, sin afectar el folículo piloso; la piel subyacente puede presentar placas eritemato-escamosas, húmedas y pruriginosas de bordes no definidos4.

La observación microscópica de las estructuras afectadas tratadas con hidróxido de potasio al 10 o al 20% revela nódulos intrapilosos con crecimiento externo en el pelo que se encuentran por debajo de la cutícula sin afectar la corteza o la médula2,3,10,17. Se observan filamentos tabicados de 2 a 4mm de diámetro entre las células de la cutícula y artroconidios rectangulares, ovoideos o redondeados2–4,10. La visualización mejora con tinta Parker azul, ácido peryódico de Schiff o tinción de Gomori Grocott1,2,15.

En el cultivo en medio agar glucosado de Sabouraud (10 a 12 días), Trichosporon desarrolla colonias de crecimiento rápido, lisas, blancas, con aspecto de cera, que se tornan rugosas y cerebriformes con coloración grisácea2,4,16; la cicloheximida inhibe el crecimiento (fig. 3). La morfología de las colonias revela hifas hialinas, artroconidios y blastoconidios4. El género Trichosporon asimila glucosa, galactosa, sacarosa, maltosa y lactosa; hidroliza la urea y no asimila el nitrato4,15.

Figura 3.

Desarrollo de Trichosporon beigelii en cultivo de pelos en medio de agar Sabouraud. Colonia blanquecina rugosa y cerebriforme.

(0,07MB).

El tratamiento de la infección es el rasurado o corte del pelo del área afectada4. Se han empleado soluciones yodadas al 1%, solución de ácido salicílico, loción de licor de Hoffman con ácido salicílico al 2%, antifúngicos tópicos (en crema o champú) del tipo imidazol, ciclopiroxolamina y piritionato de cinc2,4,6,8,15.

Caso clínico. Paciente de sexo femenino de 3 años de edad, originaria y residente de Culiacán, Sinaloa, México. Acude a la consulta de dermatología del Hospital Civil de Culiacán por presentar en los pelos del cuero cabelludo numerosas concreciones blanco amarillentas, translúcidas, de 1mm de diámetro, blandas y firmemente adheridas al tercio distal del pelo, y de evolución crónica. Al interrogatorio la madre refiere que desde hace 6 meses la paciente presenta “bolitas” en el pelo que se hacen evidentes al humedecerlo, en un inicio atribuidas a mala higiene. Al no lograr su eliminación con el baño diario la madre decide tratarlas como liendres, sin especificar qué tipo de fármaco usó y sin lograr su desprendimiento al cepillado, lo que motivó la solicitud de consulta médica.

Se tomaron muestras de pelo del área afectada (fig. 1) y se realizó examen directo al microscopio óptico; éste reveló parasitación ectothrix con la presencia de filamentos tabicados con artroconidios rectangulares y ovales. Se realizó cultivo en agar Sabouraud a temperatura ambiente, que mostró crecimiento de colonias cremosas amarillentas a los 12 días, en un principio lisas y posteriormente cerebriformes, brillantes y húmedas. Al examen directo del cultivo se observaron seudofilamentos y artroconidios rectangulares con abundantes blastosconidios ovales y redondeados. Con los resultados anteriores se estableció el diagnóstico de piedra blanca por Trichosporon beigelii y se inició tratamiento con ketoconazol en champú aplicado una vez al día durante 15 días, y se obtuvo una curación completa del padecimiento al término del tratamiento.

El diagnóstico de piedra blanca se sospechó por las características clínicas y por la evolución crónica y asintomática; sin embargo, al considerarse una micosis poco frecuente en nuestro medio y al no ser habitual en edad preescolar, se realizó estudio micológico completo para establecer el diagnóstico de certeza. Cabe mencionar que en México se han reportado pocos casos de piedra blanca, lo que atribuimos a la falta de conocimiento para diagnosticar dicha micosis, ya que en muchas ocasiones pasa inadvertida o se confunde con otras enfermedades, como la pediculosis. Por esto, es de vital importancia realizar un estudio micológico adecuado que consiste en examen directo y cultivo en agar glucosado de Sabouraud. En el caso presentado el tratamiento empleado fue el ketoconazol en champú. No se consideraron necesarias las medidas radicales, como el rasurado y el corte de pelo, lo que en otros casos sí puede ser un procedimiento útil.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Bibliografía
[1]
R. Arenas-Guzmán.
Piedras.
Dermatología: atlas, diagnóstico y tratamiento, pp. 432-433
[2]
R. Arenas-Guzmán.
Piedras.
Micología médica ilustrada, pp. 91-95
[3]
A. Bonifaz.
Piedras.
Micología médica básica, pp. 119-126
[4]
L.M. Diniz, J.B. Souza-Filho.
Study on 15 cases of white piedra in Grande Vitória (Espírito Santo-Brazil) over a five-year period.
An Bras Dermatol, 80 (2005), pp. 43-46
[5]
B. Erer, M. Galimberti, G. Lucarelli, C. Giardini, P. Polchi, D. Baronciani, et al.
Trichosporon beigelii: A life-threatening pathogen in immunocompromised hosts.
Bone Marrow Transplant, 25 (2000), pp. 745-749
[6]
A. Ghorpade.
Surrogate nits impregnated whit white piedra: a case report.
Eur Acad Dermatol Venereol, 18 (2004), pp. 474-476
[7]
C.R. Grainger.
White piedra: a case with evidence of spread by contact.
Trans Roy Soc Trop Med Hyg, (1986), pp. 80-87
[8]
K. Kubec, R. Dvorak, Q.A. Alsaleh.
Trichosporosis (white piedra) in Kuwait.
Int J Dermatol, 37 (1998), pp. 186-187
[9]
A.B. Molero, G. Volcán.
Tricopatías micóticas (Piedras) en el estado Bolívar, Venezuela.
Dermatol Venez, 22 (1984), pp. 53-67
[10]
A.B. Nora, B.A. Zoppas, M. Stefani, R.G. Ribeiro, M.G. Bombel.
Extragenital white piedra: a case report in Rio Grande do Sul.
An Bras Dermatol, 77 (2002), pp. 473-477
[11]
C. Pazos, F. Sanz.
Dos nuevos casos de piedra blanca genital en España.
Actualidad Obstétrico Ginecológica, 13 (2001), pp. 207-211
[12]
P. Rivera, F. Hernández, S. Santamaría, I. Salas, J. García.
Diagnóstico diferencial de infecciones sistémicas por Trichosporon beigelii.
Rev Costarric Cienc Med, 24 (2003), pp. 1-8
[13]
G.J. Rojo, M.C. González.
Micosis cutáneas en los niños.
Pediatr Integral, 12 (2008), pp. 287-294
[14]
R. Rueda.
Micosis superficiales y dermatomicosis.
Colomb Med, 33 (2002), pp. 10-16
[15]
G.S. Torres, M. Padilla, B.R. Paulino, D.L. Sánchez.
Piedra blanca: comunicación de un caso.
Rev Cent Dermatol Pascua, 14 (2005), pp. 108-111
[16]
O. Vázquez-Tsuji, C.G. García, R.T. Campos, M.R. Camacho, B.I. Martinez, D.R. Jiménez.
Piedra blanca de localización inusual en un paciente pediátrico.
Rev Mex Patol Clin, 47 (2000), pp. 146-149
[17]
M. Walzman, J.G. Gleeming.
White piedra and Trichosporon beigelii, the incidence in patients attending a clinic in genitourinary medicine.
Genitourin Med, 65 (1989), pp. 331-334
[18]
S.R. Youker, R.J. Andreozzi, P.C. Appelbaum, K. Credito, J.J. Miller.
White piedra: Further evidence of a synergistic infection.
J Am Acad Dermatol, 49 (2003), pp. 746-749
Copyright © 2009. Revista Iberoamericana de Micologa.
Opciones de artículo
Herramientas
es en pt
Política de cookies Cookies policy Política de cookies
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. To improve our services and products, we use "cookies" (own or third parties authorized) to show advertising related to client preferences through the analyses of navigation customer behavior. Continuing navigation will be considered as acceptance of this use. You can change the settings or obtain more information by clicking here. Utilizamos cookies próprios e de terceiros para melhorar nossos serviços e mostrar publicidade relacionada às suas preferências, analisando seus hábitos de navegação. Se continuar a navegar, consideramos que aceita o seu uso. Você pode alterar a configuração ou obter mais informações aqui.