La era digital ha cambiado nuestro mundo, dando pie a la creación de infraestructuras cibernéticas que permiten el intercambio de información entre personas ubicadas en las zonas más distantes del planeta. Actualmente, las redes sociales son un método de interacción social, pero también de acceso al conocimiento, habiendo proliferado los perfiles científicos y profesionales. Como consecuencia de la gigantesca cantidad de fuentes de información localizadas a la distancia de un clic, los usuarios son cada vez más exigentes y demandan mayor claridad y concreción en los mensajes. En este contexto, la difusión de la literatura científica no es ajena a «las reglas del juego» aplicables a otros ámbitos, lo que hace necesaria su adaptación. Una de las medidas que muchas revistas científicas están implementando es difundir los resultados y las principales conclusiones de un artículo a través de los abstracts visuales.
Un abstract visual es una representación gráfica de los puntos clave que normalmente se encuentran en formato narrativo en el resumen de un artículo1. Esta nueva vía de comunicación profesional tiene un sinnúmero de ventajas sobre las formas convencionales de presentar los resultados de un trabajo de investigación, como son la elevada capacidad de transmitir datos al lector mediante una composición visual breve y efectiva, así como una mayor difusión a través de los medios digitales. Este incremento de la visibilidad del artículo pretende mejorar las métricas del estudio, tanto las relacionadas con los autores como con la revista. Como muestran los resultados de un trabajo que analizaba el impacto de algunos artículos de nefrología en la red social Twitter, los artículos que fueron promocionados con un abstract visual recibieron más del doble de visualizaciones que los que usaban solamente citas, teniendo cinco veces más participación de los usuarios de la aplicación a través de comentarios2. Siguiendo en la misma red social, otro estudio centrado en la difusión de artículos de geriatría comparó los trabajos con abstract visual con aquellos que no lo aportaban. El resultado fue que los primeros obtuvieron un número de visualizaciones más de cinco veces superior, un número de retweets casi cinco veces mayor y un número de likes tres veces superior, todo ello, en la mitad de tiempo3. El mismo tipo de estudio llevado a cabo utilizando artículos de cirugía arrojó resultados incluso mejores, observándose un aumento de hasta ocho veces en las visualizaciones y los retweets en los trabajos con abstract visual4. Sin embargo, en ocasiones es difícil interpretar el impacto real que este grupo de datos, complementarios a las métricas tradicionales, puede tener en la difusión de un artículo científico. Con el objetivo de cuantificar esos nuevos parámetros (número de menciones, capturas, citas, fuentes, autores, uso, etc.) y generar índices más objetivos y comparables, han surgido diferentes compañías que proporcionan servicios en este campo, como Altmetric.com, PlumX Metrics, Impactstory o Article-level metrics PLOS5.
La incorporación del abstract visual en la revista Radiología, que ya fue adelantada por la Dra. García Villar en un editorial previo6, será aplicable para los artículos del tipo actualización y original, y pretende consolidarse durante el año 2023. Para tratar de promover cierta uniformidad en su diseño y facilitar su elaboración a los autores, se ha creado una plantilla estándar y una guía breve, las cuales estarán accesibles en las normas de autor de la revista7. Al igual que el manuscrito y los demás documentos remitidos a la plataforma Editorial Manager®, el abstract visual será evaluado por los revisores y el editor asignados a dicho artículo, que podrán proponer cambios para que alcance los requisitos establecidos. Esto implica, indudablemente, un pequeño esfuerzo adicional a todas las partes; quizá también la necesidad de formación específica o la búsqueda de recursos sobre estadística y visualización de datos, iconos, fuentes, infografías… En definitiva, representa una nueva ocasión de aprendizaje para nuestro colectivo, una estrategia de comunicación digital por explorar y, al mismo tiempo, otra meta intermedia que cruzar para Radiología, en su compromiso firme con la mejora continua8 y la calidad.
Puesto que el abstract visual ha de ser conciso, explícito y eficaz9 para cumplir con su función, exige un planteamiento meticuloso previo, que vaya dirigido a sintetizar lo máximo posible y lograr una composición armoniosa y equilibrada basada en elementos visuales (iconos, gráficos, tablas, etc.), presentados en un estilo uniforme y apoyados en una mínima cantidad de texto. La organización de sus contenidos de manera jerarquizada, a lo que contribuye el uso de imágenes y fuentes de distintos tipos y tamaños, debe permitir una lectura intuitiva y amena del mismo, sin necesidad de epígrafes. Y, en última instancia, ha de generar interés inmediato en el lector, para que se decida a compartir el abstract visual a través de sus medios digitales o a acceder al texto completo del artículo.
El abstract visual es una herramienta con un gran potencial, no del todo explotado en la actualidad. Representa un aliado para hacer nuestros trabajos más visibles y útiles para la comunidad científica, ante la ingente cantidad de publicaciones radiológicas, que dificulta la identificación y citación de aquellas nuevas, a pesar de que incluyan contribuciones relevantes10. La radiología, como especialidad basada en las imágenes, tiene la oportunidad de ser la punta de lanza en el desarrollo de modelos de abstract visual que sean didácticos y atrayentes para el lector, sin que con ello se sacrifique su calidad científica. La difusión de la investigación en radiología tiene un futuro que, indudablemente, pasará por el abstract visual, como respuesta a la demanda de contenido breve que impera en las redes sociales.




