Buscar en
Neurología Argentina
Toda la web
Inicio Neurología Argentina Comunicación entre la periferia y el cerebro en enfermedades neurodegenerativas...
Información de la revista
Compartir
Compartir
Descargar PDF
Más opciones de artículo
Visitas
69
Revisión
DOI: 10.1016/j.neuarg.2021.05.008
Acceso a texto completo
Disponible online el 5 de Julio de 2021
Comunicación entre la periferia y el cerebro en enfermedades neurodegenerativas: influencia de las citocinas proinflamatorias y su relación con la COVID-19
Communication between periphery and brain in neurodegenerative diseases: Influence of pro-inflammatory cytokines and its relationship with COVID-19
Visitas
...
Carina Cintia Ferraria,b
a Bióloga, Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Instituto de Medicina Translacional e Ingeniería Biomédica, Hospital Italiano de Buenos Aires (IMTIB-CONICET), Buenos Aires, Argentina
b Fundación Instituto Leloir, Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA-CONICET), Buenos Aires, Argentina
Información del artículo
Resumen
Texto completo
Bibliografía
Descargar PDF
Estadísticas
Resumen

Las inflamaciones periféricas pueden exacerbar el daño preexistente en el sistema nervioso central en el contexto de enfermedades neurodegenerativas, tales como la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer y la esclerosis múltiple. Por ello, las inflamaciones sistémicas son consideradas un factor importante en el agravamiento y la evolución de estas enfermedades neurodegenerativas. Las citocinas proinflamatorias periféricas pueden inducir la síntesis de citocinas dentro del sistema nervioso centra, siendo responsables tanto de los cambios patológicos como de los comportamentales. Recientemente, la enfermedad causada por el coronavirus 19, originada por la infección del virus SARS-CoV-2, caracterizada por la denominada «tormenta de citocinas» en sangre periférica, ha sido asociada a varias alteraciones neurológicas. En el presente trabajo describiremos los principales aspectos de la comunicación entre la periferia y el cerebro y los mecanismos involucrados en la misma.

Palabras clave:
Inflamaciones sistémicas
Barrera hematoencefálica
Citocinas
COVID-19
Enfermedad de Parkinson
Enfermedad de Alzheimer
Esclerosis múltiple
Abstract

Peripheral inflammation flares up the ongoing damage within the central nervous system with neurodegenerative disease, such as Parkinson's disease, Alzheimer's disease, and multiple sclerosis. Therefore, systemic inflammation is considered a key feature in aggravation and evolution of the neurodegenerative diseases. Pro-inflammatory cytokines induce the synthesis of cytokines within the brain, being responsible of both pathological and behavioural changes. Recently, the coronavirus disease-2019, induced by the infection of the SARS-CoV-2, characterized by the peripheral “cytokine storm”, is associated to neurological disorders. In the present article we will summarize the main aspects related to the relationship between periphery and brain and its associated mechanisms.

Keywords:
Systemic inflammation
Blood brain barrier
Cytokines
COVID-19
Parkinson's disease
Alzheimer's disease
Multiple sclerosis
Texto completo
Introducción

El sistema nervioso central (SNC) ha sido considerado durante muchos años un sitio inmunoprivilegiado debido a la acción protectora de la barrera hematoencefálica (BHE), la cual impide la entrada tanto de patógenos como de otros elementos del sistema inmune al tejido nervioso. Sin embargo, este concepto ha cambiado debido a que se demostró que la comunicación entre el SNC y la periferia es mucho más fluida que lo descrito anteriormente.

La BHE regula el pasaje de sustancias desde la sangre hacia el cerebro1. Las citocinas que se secretan en la periferia no pueden difundir a través de la BHE intacta, sin embargo, hay algunos mecanismos que permiten eludir la BHE: a) las sustancias puede difundir desde circulación a través de áreas que no presentan BHE, tales como los órganos circunventriculares y los plexos coroideos; b) las citocinas y las aminas pueden atravesar la BHE de forma activa utilizando transportadores específicos; c) las citocinas pueden estimular las células endoteliales de la BHE induciendo la expresión de factores que activen las neuronas y las células microgliales dentro del SNC, y d) la selección activa de leucocitos hacia el interior del sistema nervioso puede inducir la rotura de la BHE2–4.

Inflamaciones periféricas y enfermedades neurodegenerativas

Estudios clínicos y experimentales han demostrado que las inflamaciones periféricas pueden exacerbar el daño preexistente en el SNC en el contexto de enfermedades neurodegenerativas, tales como la enfermedad de Parkinson (EP), la enfermedad de Alzheimer (EA) y la esclerosis múltiple. Por lo cual, las inflamaciones sistémicas son consideradas un factor crucial en el agravamiento de los síntomas y la evolución de estas enfermedades5–7. Se ha demostrado que la interleucina (IL) 1β, el factor de necrosis tumoral α, la IL-6 y el interferón α y β periféricas pueden inducir la síntesis de citocinas dentro del SNC8,9, siendo responsables tanto de los cambios patológicos como de los comportamentales7,10–20. Entre estos cambios comportamentales se observa la denominada «conducta de enfermedad» (sickness behaviour), caracterizada por la presencia de fiebre, anorexia, fatiga, problemas del sueño y trastornos de la memoria2,3,10,21. Las citocinas son los principales mediadores en la patogénesis de lesiones inflamatorias en el SNC, presentando efectos tanto deletéreos como benéficos dependientes de su concentración y el contexto en el que se encuentran22. Las citocinas circulantes y otras moléculas inflamatorias pueden afectar el cerebro a través de 2 rutas diferentes, neurales o humorales8,9,23–26.

1) La vía neural está relacionada con la transmisión de la inflamación periférica a través del sistema nervioso autónomo, casi exclusivamente a través del nervio vago aferente23,27,28. En modelos animales, la vagotomía quirúrgica y la deaferentación química (con capsaicina) atenúan la producción de citocinas, anorexia y los efectos comportamentales después de un desafío sistémico inflamatorio29–33.

2) La vía humoral involucra la acción directa de citocinas proinflamatorias sobre el SNC, cuya acción dual dependerá del contexto22.

Paralelamente se ha demostrado que las respuestas inflamatorias periféricas afectan notoriamente la incidencia de las enfermedades neurodegenerativas. Epidemiológicamente, se observó un aumento en la incidencia de parkinsonismo luego de la pandemia de influenza de 1918, y recientemente, se ha comenzado a discutir sobre posibles efectos similares de la COVID-1934. En el caso de la esclerosis múltiple, diferentes infecciones virales en el tracto respiratorio superior y en el tracto gastrointestinal son desencadenantes del empeoramiento de los síntomas, los cuales pueden ser reducidos con tratamiento con interferón γ35,36. Además, estudios clínicos revelan una asociación entre las infecciones periféricas y los episodios de recaídas (denominadas «pseudorrecaídas»), las cuales inducen un mayor deterioro del daño neurológico, que puede permanecer aun luego de controlada la infección36,37.

COVID-19 y enfermedades neurodegenerativas

Recientemente, se ha descrito la COVID-19, enfermedad originada por la infección del virus SARS-CoV-2, que se caracteriza por la aparición de la denominada «tormenta de citocinas» en sangre periférica en etapas tardías. Las complicaciones asociadas a esta enfermedad se relacionan con un incremento en la activación de la respuesta inmune innata aguda, con expresión de citocinas proinflamatorias y quimiocinas38. A lo largo de esta pandemia, publicaciones recientes han descrito alteraciones neurológicas a causa de la infección por el virus. A medida que crece el número de reporte de casos, se ha establecido que la anosmia, la encefalopatía y el infarto cerebral son los síndromes neurológicos asociados con la COVID-1939,40. Se han planteado diversos mecanismos de afección neurológica por la COVID-19, que van desde la afección directa por el virus al daño indirecto provocado por la tormenta de citocinas y la presencia de fenómenos protrombóticos e hipóxicos secundarios a la infección viral41,42. Entre las citocinas más relevantes involucradas en estos eventos la principal es la IL-6. La presencia de esta citocina correlacionó con una mayor tasa de COVID-19 severa, internación en terapia intensiva y mortalidad43.

Análisis histopatológicos post mortem de pacientes con COVID-19 han demostrado la presencia de linfocitos T citotóxicos en el tronco del encéfalo, el cerebelo y las meninges44. Además, en la sustancia blanca subcortical se ha observado la presencia de clusters de macrófagos, daño axonal, áreas de desmielinización perivasculares similares a la encefalomielitis y áreas de necrosis con degeneración axonal asociada a la infección por SARS-CoV-245.

Los pacientes con COVID-19, incluso sin enfermedades neurológicas previas, presentan un alto riesgo de experimentar a largo plazo efectos neuropsiquiátricos y cognitivos, tales como depresión o psicosis, además de la exacerbación de su enfermedad de base en el caso de enfermedades neurodegenerativas como la EP y la EA46,47. De hecho, se han reportado también casos de parkinsonismo agudo secundario a COVID-1948–50. Así, se reportó el caso de un paciente sano que desarrolló parkinsonismo agudo 2 semanas después de la infección por el SARS-CoV-250. El DaT-SPECT confirmó la afección de los ganglios basales, observándose una disminución bilateral en la captación de dopamina presináptica de forma asimétrica en el putamen50.

En relación con la EA, se postula que presenta mecanismos compartidos con la COVID-19, como son los receptores de la enzima convertidora de angiotensina ii y los marcadores inflamatorios IL-1β e IL-6. Específicamente, IL-6 se presenta como un biomarcador tanto de EA como de COVID-19. Actualmente, anticuerpos bloqueantes del receptor de IL-6 (tocilizumab y sarilumab) se encuentran en fases 2/3 como terapia contra la COVID-19. Concomitantemente, la reducción de IL-6 con un antiinflamatorio no esteroideo ha dado resultados promisorios en la EA51.

Un reciente estudio retrospectivo señala que la infección por SARS-CoV-2 aumenta el riesgo de recaídas en pacientes con esclerosis múltiple52. Se han propuesto varios mecanismos responsables de este efecto, entre los que se detallan la invasión directa del SNC por el virus SARS-CoV-253 y la expresión de citocinas proinflamatorias, como IL-6, IL-7, IL-17, factor de necrosis tumoral α o interferón γ54. La expresión descontrolada de estos factores induciría la rotura de la BHE, lo cual facilitaría la migración de monocitos, macrófagos y células T CD4 y CD8 positivas al SNC55. Por otro lado, se ha reportado que el virus SARS-CoV-2 podría ser responsable de iniciar el proceso de desmielinización en personas que no tenían síntomas asociados a ningún desorden neurológico55.

Por último, varios autores hipotetizan que la propagación del SARS-CoV-2 en la sociedad llevaría a una mayor proporción de pacientes con predisposición a desarrollar tanto EP como otras enfermedades neurodegenerativas. Por lo tanto, el seguimiento de cohortes grandes de pacientes afectados por COVID-19 colaboraría en la detección de las manifestaciones de la EP56–59.

Conclusión

Existe evidencia tanto clínica como preclínica que afirma que las inflamaciones periféricas exacerban el daño tisular en el SNC en las enfermedades neurodegenerativas, fenómeno que estamos observando con la COVID-19. Esto trae aparejado un peor pronóstico de la enfermedad en cuestión. Lo dicho anteriormente refuerza la importancia del estudio de los mecanismos subyacentes a este deterioro, en búsqueda de dianas terapéuticas que actúen sobre la evolución de estas enfermedades, y así mejorar la calidad de vida de los pacientes. Por lo tanto, deberíamos preguntarnos: ¿deberían todas las enfermedades neurodegenerativas ser plausibles de tratamientos antiinflamatorios?

Conflicto de intereses

La autora declara no tener ningún conflicto de intereses.

Bibliografía
[1]
C. Larochelle, J.I. Alvarez, A. Prat.
How do immune cells overcome the blood-brain barrier in multiple sclerosis?.
FEBS Lett., 585 (2011), pp. 3770-3780
[2]
R. Dantzer.
Cytokine-induced sickness behaviour: A neuroimmune response to activation of innate immunity.
Eur J Pharmacol., 500 (2004), pp. 399-411
[3]
R. Dantzer, K.W. Kelley.
Twenty years of research on cytokine-induced sickness behavior.
Brain Behav Immun., 21 (2007), pp. 153-160
[4]
L.E. Goehler, A. Erisir, R.P. Gaykema.
Neural-immune interface in the rat area postrema.
Neuroscience., 140 (2006), pp. 1415-1434
[5]
A. Fung, M. Vizcaychipi, D. Lloyd, Y. Wan, D. Ma.
Central nervous system inflammation in disease related conditions: Mechanistic prospects.
Brain Res., 1446 (2012), pp. 144-155
[6]
V. Murta, C.C. Ferrari.
Influence of peripheral inflammation on the progression of multiple sclerosis: Evidence from the clinic and experimental animal models.
Mol Cell Neurosci., 53 (2013), pp. 6-13
[7]
C.C. Ferrari, R. Tarelli.
Parkinson's disease and systemic inflammation.
Parkinsons Dis., 2011 (2011), pp. 436813
[8]
V.H. Perry.
The influence of systemic inflammation on inflammation in the brain: Implications for chronic neurodegenerative disease.
Brain Behav Immun., 18 (2004), pp. 407-413
[9]
J.L. Teeling, C. Cunningham, T.A. Newman, V.H. Perry.
The effect of non-steroidal anti-inflammatory agents on behavioural changes and cytokine production following systemic inflammation: Implications for a role of COX-1.
Brain Behav Immun., 24 (2010), pp. 409-419
[10]
R. Dantzer, R.M. Bluthe, S. Laye, J.L. Bret-Dibat, P. Parnet, K.W. Kelley.
Cytokines and sickness behavior.
Ann N Y Acad Sci., 840 (1998), pp. 586-590
[11]
R. Dantzer, J.C. O’Connor, G.G. Freund, R.W. Johnson, K.W. Kelley.
From inflammation to sickness and depression: When the immune system subjugates the brain.
Nat Rev Neurosci., 9 (2008), pp. 46-56
[12]
A. Peters, C. Sethares.
Aging and the myelinated fibers in prefrontal cortex and corpus callosum of the monkey.
J Comp Neurol., 442 (2002), pp. 277-291
[13]
A. Peters, C. Sethares.
Is there remyelination during aging of the primate central nervous system?.
J Comp Neurol., 460 (2003), pp. 238-254
[14]
C. Cunningham, D.C. Wilcockson, D. Boche, V.H. Perry.
Comparison of inflammatory and acute-phase responses in the brain and peripheral organs of the ME7 model of prion disease.
J Virol., 79 (2005), pp. 5174-5184
[15]
N. Vallieres, J.L. Berard, S. David, S. Lacroix.
Systemic injections of lipopolysaccharide accelerates myelin phagocytosis during Wallerian degeneration in the injured mouse spinal cord.
Glia., 53 (2006), pp. 103-113
[16]
J. Penderis, S.A. Shields, R.J. Franklin.
Impaired remyelination and depletion of oligodendrocyte progenitors does not occur following repeated episodes of focal demyelination in the rat central nervous system.
Brain., 126 (2003), pp. 1382-1391
[17]
M.C. Pott Godoy, C.C. Ferrari, F.J. Pitossi.
Nigral neurodegeneration triggered by striatal AdIL-1 administration can be exacerbated by systemic IL-1 expression.
J Neuroimmunol., 222 (2010), pp. 29-39
[18]
M.C. Pott Godoy, R. Tarelli, C.C. Ferrari, M.I. Sarchi, F.J. Pitossi.
Central and systemic IL-1 exacerbates neurodegeneration and motor symptoms in a model of Parkinson's disease.
Brain., 131 (2008), pp. 1880-1894
[19]
V. Murta, M.I. Farias, F.J. Pitossi, C.C. Ferrari.
Chronic systemic IL-1β exacerbates central neuroinflammation independently of the blood-brain barrier integrity.
J Neuroimmunol., 278 (2015), pp. 30-43
[20]
B.A. Silva, M.C. Leal, M.I. Farias, J.C. Avalos, C.H. Besada, F.J. Pitossi, et al.
A new focal model resembling features of cortical pathology of the progressive forms of multiple sclerosis: Influence of innate immunity.
Brain Behav Immun., 69 (2018), pp. 515-531
[21]
J.M. Holden, J.E. Meyers-Manor, J.B. Overmier, E. Gahtan, W. Sweeney, H. Miller.
Lipopolysaccharide-induced immune activation impairs attention but has little effect on short-term working memory.
Behav Brain Res., 194 (2008), pp. 138-145
[22]
J.E. Merrill, E.N. Benveniste.
Cytokines in inflammatory brain lesions: Helpful and harmful.
Trends Neurosci., 19 (1996), pp. 331-338
[23]
S.J. Campbell, U. Meier, S. Mardiguian, Y. Jiang, E.T. Littleton, A. Bristow, et al.
Sickness behaviour is induced by a peripheral CXC-chemokine also expressed in multiple sclerosis and EAE.
Brain Behav Immun., 24 (2010), pp. 738-746
[24]
C. D’Mello, T. Le, M.G. Swain.
Cerebral microglia recruit monocytes into the brain in response to tumor necrosis factoralpha signaling during peripheral organ inflammation.
J Neurosci., 29 (2009), pp. 2089-2102
[25]
L. Gautron, S. Laye.
Neurobiology of inflammation-associated anorexia.
Front Neurosci., 3 (2010), pp. 59
[26]
V.H. Perry, C. Cunningham, C. Holmes.
Systemic infections and inflammation affect chronic neurodegeneration.
Nat Rev Immunol., 7 (2007), pp. 161-167
[27]
J.L. Teeling, V.H. Perry.
Systemic infection and inflammation in acute CNS injury and chronic neurodegeneration: Underlying mechanisms.
Neuroscience., 158 (2009), pp. 1062-1073
[28]
V.H. Perry, T.A. Newman, C. Cunningham.
The impact of systemic infection on the progression of neurodegenerative disease.
Nat Rev Neurosci., 4 (2003), pp. 103-112
[29]
R.P. Gaykema, C.C. Chen, L.E. Goehler.
Organization of immune-responsive medullary projections to the bed nucleus of the stria terminalis, central amygdala, and paraventricular nucleus of the hypothalamus: Evidence for parallel viscerosensory pathways in the rat brain.
Brain Res., 1130 (2007), pp. 130-145
[30]
R.P. Gaykema, L.E. Goehler.
Lipopolysaccharide challenge-induced suppression of Fos in hypothalamic orexin neurons: Their potential role in sickness behavior.
Brain Behav Immun., 23 (2009), pp. 926-930
[31]
X. Ge, Z. Yang, L. Duan, Z. Rao.
Evidence for involvement of the neural pathway containing the peripheral vagus nerve, medullary visceral zone and central amygdaloid nucleus in neuroimmunomodulation.
Brain Res., 914 (2001), pp. 149-158
[32]
J. Gibb, S. Hayley, R. Gandhi, M.O. Poulter, H. Anisman.
Synergistic and additive actions of a psychosocial stressor and endotoxin challenge: Circulating and brain cytokines, plasma corticosterone and behavioral changes in mice.
Brain Behav Immun., 22 (2008), pp. 573-589
[33]
A. Giovambattista, A.N. Chisari, L. Corro, R.C. Gaillard, E. Spinedi.
Metabolic, neuroendocrine and immune functions in basal conditions and during the acute-phase response to endotoxic shock in undernourished rats.
Neuroimmunomodulation., 7 (2000), pp. 92-98
[34]
M.A. Eldeeb, F.S. Hussain, Z.A. Siddiqi.
COVID-19 infection may increase the risk of parkinsonism - Remember the Spanish flu?.
Cytokine Growth Factor Rev., 54 (2020), pp. 6-7
[35]
O. Andersen, P.E. Lygner, T. Bergstrom, M. Andersson, A. Vahlne.
Viral infections trigger multiple sclerosis relapses: A prospective seroepidemiological study.
J Neurol., 240 (1993), pp. 417-422
[36]
H.S. Panitch.
Influence of infection on exacerbations of multiple sclerosis.
Ann Neurol., 36 (1994), pp. S25-S28
[37]
D. Buljevac, H.Z. Flach, W.C. Hop, D. Hijdra, J.D. Laman, H.F. Savelkoul, et al.
Prospective study on the relationship between infections and multiple sclerosis exacerbations.
Brain., 125 (2002), pp. 952-960
[38]
S. Najjar, A. Najjar, D.J. Chong, B.K. Pramanik, C. Kirsch, R.I. Kuzniecky, et al.
Central nervous system complications associated with SARS-CoV-2 infection: Integrative concepts of pathophysiology and case reports.
J Neuroinflammation., 17 (2020), pp. 231
[39]
T. Solomon.
Neurological infection with SARS-CoV-2 - The story so far.
Nat Rev Neurol., 17 (2021), pp. 65-66
[40]
M.A. Ellul, L. Benjamin, B. Singh, S. Lant, B.D. Michael, A. Easton, et al.
Neurological associations of COVID-19.
Lancet Neurol., 19 (2020), pp. 767-783
[41]
K.A. Nath.
The COVID-19 pandemic and Mayo Clinic proceedings.
Mayo Clin Proc., 95 (2020), pp. 835-836
[42]
B. Hu, S. Huang, L. Yin.
The cytokine storm and COVID-19.
J Med Virol., 93 (2021), pp. 250-256
[43]
B. Diao, C. Wang, Y. Tan, X. Chen, Y. Liu, L. Ning, et al.
Reduction and functional exhaustion of T cells in patients with coronavirus disease 2019 (COVID-19).
Front Immunol., 11 (2020), pp. 827
[44]
J. Matschke, M. Lutgehetmann, C. Hagel, J.P. Sperhake, A.S. Schroder, C. Edler, et al.
Neuropathology of patients with COVID-19 in Germany: A post-mortem case series.
Lancet Neurol., 19 (2020), pp. 919-929
[45]
R.R. Reichard, K.B. Kashani, N.A. Boire, E. Constantopoulos, Y. Guo, C.F. Lucchinetti.
Neuropathology of COVID-19: A spectrum of vascular and acute disseminated encephalomyelitis (ADEM)-like pathology.
Acta Neuropathol., 140 (2020), pp. 1-6
[46]
E.A. Troyer, J.N. Kohn, S. Hong.
Are we facing a crashing wave of neuropsychiatric sequelae of COVID-19? Neuropsychiatric symptoms and potential immunologic mechanisms.
Brain Behav Immun., 87 (2020), pp. 34-39
[47]
A. Nath.
Neurologic complications of coronavirus infections.
Neurology., 94 (2020), pp. 809-810
[48]
M.E. Cohen, R. Eichel, B. Steiner-Birmanns, A. Janah, M. Ioshpa, R. Bar-Shalom, et al.
A case of probable Parkinson's disease after SARS-CoV-2 infection.
Lancet Neurol., 19 (2020), pp. 804-805
[49]
I. Faber, P.R.P. Brandao, F. Menegatti, D.D. de Carvalho Bispo, F.B. Maluf, F. Cardoso.
Coronavirus disease 2019 and parkinsonism: A non-post-encephalitic case.
Mov Disord., 35 (2020), pp. 1721-1722
[50]
A. Mendez-Guerrero, M.I. Laespada-Garcia, A. Gomez-Grande, M. Ruiz-Ortiz, V.A. Blanco-Palmero, F.J. Azcarate-Diaz, et al.
Acute hypokinetic-rigid syndrome following SARS-CoV-2 infection.
Neurology., 95 (2020), pp. e2109-e2118
[51]
M.A. Rahman, K. Islam, S. Rahman, M. Alamin.
Neurobiochemical cross-talk between COVID-19 and Alzheimer's disease.
Mol Neurobiol., 58 (2021), pp. 1017-1023
[52]
M. Barzegar, S. Vaheb, O. Mirmosayyeb, A. Afshari-Safavi, N. Nehzat, V. Shaygannejad.
Can coronavirus disease 2019 (COVID-19) trigger exacerbation of multiple sclerosis? A retrospective study.
Mult Scler Relat Disord., 52 (2021), pp. 102947
[53]
E. Song, C. Zhang, B. Israelow, A. Lu-Culligan, A. Vieites Prado, S. Skriabine, et al.
Neuroinvasion of SARS-CoV-2 in human and mouse brain.
J Exp Med., 218 (2021), pp. e20202135
[54]
N. Vabret, G.J. Britton, C. Gruber, S. Hegde, J. Kim, M. Kuksin, et al.
Immunology of COVID-19: Current state of the science.
Immunity., 52 (2020), pp. 910-941
[55]
A. Dziedzic, J. Saluk-Bijak, E. Miller, M. Niemcewicz, M. Bijak.
The impact of SARS-CoV-2 infection on the development of neurodegeneration in multiple sclerosis.
Int J Mol Sci., 22 (2021), pp. 1804
[56]
E. Dowd, D.P. McKernan.
Back to the future: Lessons from past viral infections and the link with Parkinson's disease.
Neuronal Signal., 5 (2021), pp. NS20200051
[57]
T. Schirinzi, D. Landi, C. Liguori.
COVID-19: Dealing with a potential risk factor for chronic neurological disorders.
J Neurol., 268 (2021), pp. 1171-1178
[58]
M. Merello, K.P. Bhatia, J.A. Obeso.
SARS-CoV-2 and the risk of Parkinson's disease: Facts and fantasy.
Lancet Neurol., 20 (2021), pp. 94-95
[59]
P. Brundin, A. Nath, J.D. Beckham.
Is COVID-19 a perfect storm for Parkinson's disease?.
Trends Neurosci., 43 (2020), pp. 931-933
Copyright © 2021. Sociedad Neurológica Argentina
Opciones de artículo
Herramientas
es en pt

¿Es usted profesional sanitario apto para prescribir o dispensar medicamentos?

Are you a health professional able to prescribe or dispense drugs?

Você é um profissional de saúde habilitado a prescrever ou dispensar medicamentos