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Inicio Nefrología Latinoamericana Recomendaciones para el estudio y tratamiento de la anemia en pacientes con enfe...
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Vol. 14. Núm. 3.
Páginas 83-116 (Julio - Septiembre 2017)
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Vol. 14. Núm. 3.
Páginas 83-116 (Julio - Septiembre 2017)
Artículo de revisión
DOI: 10.1016/j.nefrol.2017.09.002
Open Access
Recomendaciones para el estudio y tratamiento de la anemia en pacientes con enfermedad renal crónica. Actualización mayo 2017
Recommendations for the study and treatment of anaemia in patients with chronic kidney disease. Update May 2017
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Raul G. Carlinia,
Autor para correspondencia
raul.carlini@gmail.com

Autor para correspondencia.
, María Nieves Campistrúsb, Liliana Andradec, Carlos Blancod, Liliana Chifflete, Zulma Carolina Cruz de Trujillof, María Eugênia Fernandes Canzianig, Thais A. Forsterh, Marcus Gomes Bastosi, Gregorio T. Obradorj, Jorge F.D. Pérez-Olivak, Hugo Poblete Badall, Fernando Renjel Clarosm
a Co-coordinador, Hospital Universitario de Caracas, Universidad Central de Venezuela, Caracas, Venezuela
b Co-coordinadora, Comité de Educación Médica Continua, Sociedad Uruguaya de Nefrología, Montevideo, Uruguay
c Hospital Churruca Visca (PFA), Buenos Aires, Argentina
d Servicio de Nefrología, Hospital Aeronáutico Central, Buenos Aires, Argentina
e Fondo Nacional de Recursos, Montevideo, Uruguay
f Facultad de Medicina, Universidad de El Salvador, San Salvador, El Salvador
g Disciplina de Nefrología, Universidade Federal de São Paulo, São Paulo, Brasil
h Ciencias de Información en Salud, Montevideo, Uruguay
i Serviço de Nefrologia, Hospital Universitário da Universidade Federal de Juiz de Fora, Juiz de Fora, Brasil
j Escuela de Medicina, Universidad Panamericana, Ciudad de México, México
k Instituto Nacional de Nefrología «Dr. Abelardo Buch López», Universidad de Ciencias Médicas, La Habana, Cuba
l Centros de Diálisis Sermedial, Valparaíso y Viña del Mar, Chile
m Facultad de Medicina, Universidad Mayor de San Simón, Cochabamba, Bolivia
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Tabla 1. Nomenclatura y descripción del grado de los niveles de evidencia
Tabla 2. Graduación de las recomendaciones
Tabla 3. Inhibidores de la eritropoyesis en pacientes con ERC
Tabla 4. Exámenes para la valoración de la ferrocinética
Tabla 5. Interpretación de los estudios de hierro, niveles de hemoglobina (Hb) y dosis de agentes estimuladores de la eritropoyesis (AEE)
Tabla 6. Recomendaciones para el tratamiento con hierro en pacientes con enfermedad renal crónica (ERC)
Tabla 7. Diferentes formulaciones de hierro por vía oral
Tabla 8. Diferentes formulaciones de hierro i.v
Tabla 9. Resumen comparativo entre principales estudios prospectivos con agentes estimuladores de la eritropoyesisen pacientes con ERC-ND
Tabla 10. Dosis recomendadas para el uso de los agentes estimuladores de la eritropoyesis
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Resumen

El Comité de Anemia de la SLANH fue creado en 2007 con el objetivo primario de promover el adecuado tratamiento de la anemia en el paciente con ERC en LA, pretendiendo así reducir la morbimortalidad y mejorar la calidad de vida de estos enfermos. Para ello se consideró necesario unificar los criterios diagnósticos y de tratamiento a través de la elaboración y difusión de una guía latinoamericana para el tratamiento de la anemia en pacientes con ERC. Así es como se publicaron en 2009 las «Recomendaciones de práctica clínica de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión (SLANH) para el tratamiento de la anemia en el paciente con ERC. Ese documento surgió de la revisión, por un grupo de expertos de diversos países de nuestro continente, de los trabajos científicos publicados hasta ese momento, así como de las GPC regionales e internacionales vigentes. Se procuró que el compendio de esa información resultara de fácil lectura, con sugerencias prácticas sobre el diagnóstico y el tratamiento de la anemia del paciente con ERC que pudieran ser aplicables en los países de LA.

La nueva actualización de 2017 fue creada, de manera similar a la publicación anterior, por un grupo de expertos nefrólogos en anemia de diversos países del nuestro continente. Esta nueva publicación presenta a los nefrólogos y médicos de LA que asisten pacientes con ERC un documento de apoyo igualmente práctico pero suficientemente actualizado que ofrece recomendaciones sobre el diagnóstico y los tratamientos más efectivos para los pacientes adultos portadores de ERC con anemia en cualquier etapa evolutiva de la enfermedad. No son considerados aspectos específicos relacionados al manejo de la anemia en niños, en pacientes embarazadas ni en portadores de un trasplante renal funcionante, así como no pretende asumir situaciones clínicas complejas o no habituales.

Palabras clave:
Anemia
Enfermedad renal crónica
Latinoamérica
Diálisis
Abstract

The Anaemia Committee of the SLANH was created in 2007 with the primary objective of promoting the adequate treatment of anaemia in the patient with chronic kidney (CKD) disease in Latin America, aiming to support the reduction of the morbidity, mortality and also improve the quality of life of these patients. Therefore, it was considered necessary to unify the diagnostic and treatment criteria through the preparation of a guideline for the treatment of anaemia, which led to the “Clinical Practice Recommendations of the Latin American Society of Nephrology and Hypertension (SLANH) for the treatment of anaemia in patients with chronic kidney disease” that was published in 2009.

The new 2017 upgrade “Recommendations for the study and treatment of anaemia in patients with chronic kidney disease” was developed by a group of anaemia experts from different countries of our continent. This guideline offers a supporting and easy reading document to nephrologists and physicians who attend CKD patients. It also contains practical suggestions of the latest recommendations on diagnosis and the more effective new treatments for adult patients with anaemia at any stage in the progression of the CKD. Specific aspects related to the management of anaemia in children and pregnant patients, or patients with a functioning renal transplant are not considered, nor is it intended to include complex or unusual clinical situations.

Keywords:
Anaemia
Chronic kidney disease
Latin America
Dialysis
Abreviaturas
AEE

agentes estimuladores de la eritropoyesis

AGREE

Appraisal of Guidelines for Research and Evaluation

APCR

aplasia pura de células rojas

AVE

accidente vascular encefálico

CHOIR

Correction of Hemoglobin and Outcomes in Renal Insufficiency

CVRS

calidad de vida relacionada con la salud

DP

diálisis peritoneal

EPO

eritropoyetina recombinante humana

ERBP

European Renal Best Practice

ERC

enfermedad renal crónica

ERC-ND

enfermedad renal crónica que no está en diálisis

FDA

Food and Drug Administration

FGe

filtrado glomerular estimado

GPC

guías de buena práctica clínica

GRADE

Grading of Recommendations, Assessment, Development and Evaluations

Hb

hemoglobina

HD

hemodiálisis

HTA

hipertensión arterial

i.v.

intravenoso

KDIGO

Kidney Disease Improving Global Outcomes

K/DOQI

Kidney Disease Outcomes Quality Iniciative

LA

Latinoamérica

ND

no diálisis

NICE

National Institute for Health and Care Excellence

s.c.

subcutáneo

SLANH

Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión

snm

sobre el nivel del mar

TRS

tratamiento renal sustitutivo

%ST

porcentaje de saturación de transferrina

TREAT

Trial to Reduce Cardiovascular Events with Aranesp Therapy

v.o.

vía oral

Texto completo

Introducción

La anemia constituye una complicación muy frecuente e importante para los pacientes con ERC, presentándose generalmente a partir del estadio3, cuando el FGe desciende de 60ml/min/1,73m2. Es ocasionada fundamentalmente por insuficiente producción de EPO así como por la alteración de la sensibilidad al oxígeno como consecuencia del daño renal. No obstante, otras etiologías pueden contribuir al desarrollo y severidad de la anemia, por lo que deben ser estudiadas y tratadas cada vez que sea posible. La carencia férrica es la causa más frecuente y fácil de compensar. Otra causa a considerar es el estado inflamatorio crónico que suele asociarse a la ERC, que resulta mucho más difícil de tratar.

La disponibilidad de EPO desde 1986, y la de otros AEE desarrollados posteriormente, ha constituido el más importante aporte al tratamiento de los enfermos renales crónicos desde el advenimiento de la diálisis de suplencia, contribuyendo al bienestar de los pacientes y reduciendo la necesidad de transfusiones. No obstante, su amplio uso clínico puso en evidencia los efectos adversos vinculados al tratamiento con AEE, por lo cual ha sido necesario establecer criterios de seguridad para su empleo en los pacientes con anemia y ERC. La experiencia clínica acumulada y las evidencias generadas por estudios de alta calidad han sido la base para elaborar las GPC que ayudan al médico clínico a tomar decisiones sobre sus pacientes en base al conocimiento científico más reciente.

El presente documento ofrece una actualización de las «Recomendaciones de práctica clínica de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión (SLANH) para el tratamiento de la anemia en el paciente con enfermedad renal crónica»1.

Esta nueva publicación ofrece a los nefrólogos y médicos de LA que asisten pacientes con ERC un documento de apoyo igualmente práctico pero suficientemente actualizado que propone recomendaciones sobre el diagnóstico y los tratamientos más efectivos para los pacientes adultos portadores de ERC con anemia en cualquier etapa evolutiva de la enfermedad. No son considerados aspectos específicos relacionados al manejo de la anemia en niños, en pacientes embarazadas ni en portadores de un trasplante renal funcionante, así como no pretende asumir situaciones clínicas complejas o no habituales.

Objetivo y justificación de esta actualización

Con el transcurso del tiempo han aparecido nuevas evidencias sobre esta complicación. Algunos trabajos plantean cambios significativos para el estudio y tratamiento de la anemia de la ERC, mientras otros reafirman conceptos conocidos y aplicados previamente otorgándoles mayor fortaleza. Ante ello, ha sido necesario revisar las «Recomendaciones» de 2009 y actualizarlas en función de los nuevos conocimientos.

Estas recomendaciones abordan varios aspectos vinculados al estudio y tratamiento de la anemia de la ERC, pero jerarquizamos los objetivos fundamentales que deben ser siempre considerados: a)mejorar los síntomas causados por la anemia es el objetivo principal; b)prevenir el riesgo de mortalidad por todas las causas y de complicaciones cardiovasculares, así como prevenir la progresión de la ERC; c)mejorar la calidad de vida del paciente de acuerdo a su propia expectativa; d)identificar el rango de Hb a alcanzar con el tratamiento teniendo en cuenta la situación clínica y necesidades del paciente, las dosis de AEE/hierro i.v. necesarias y los eventuales efectos adversos relacionados, y e)utilizar racionalmente las transfusiones.

La guía de anemia de KDIGO publicada en 2012, las ERBP 2013, así como las guías NICE 2015 nos han servido como modelos y rica fuente de información para nuestro trabajo2–4. No obstante, ya sea por hallarse en idioma inglés las primeras y, fundamentalmente, porque los sistemas de salud y los recursos disponibles en nuestro continente son muy variables de un país a otro, consideramos necesario la elaboración y efectiva difusión de un documento elaborado por nefrólogos de LA, en español y portugués, de modo que pueda ser implementado o adaptado a la heterogénea realidad de LA.

Funciones y limitaciones

Las recomendaciones propuestas no pretenden ser prescripciones para el médico, sino que constituyen una herramienta de apoyo para tomar decisiones en la práctica clínica cada vez que las considere necesarias.

El médico siempre es el único responsable al decidir qué conductas adoptar en relación a cada paciente individual. Las GPC le informan, pero no sustituyen su juicio clínico ni modifican la relación médico-paciente. Independientemente de la fortaleza de la evidencia, sigue siendo responsabilidad del médico interpretar cuándo las aplica, tomando asimismo en cuenta las necesidades y deseos del paciente individual, así como las circunstancias que le rodean. Esto significa que las primeras «guías de buena práctica clínica» consisten en:

  • Considerar si un tratamiento recomendado resulta apropiado para un paciente en particular según sus características clínicas y no clínicas.

  • Tomar en cuenta las contraindicaciones antes de decidir si se administra o no cualquier tratamiento recomendado por las GPC.

  • Antes de adoptar cualquier decisión clínica, el médico deberá informar al paciente y/o familia acerca de los beneficios esperados sobre la salud, así como sobre los posibles efectos adversos que puedan asociarse, obteniendo en consecuencia su consentimiento explícito para administrar el tratamiento o realizar el estudio propuesto.

Proceso de elaboración

  • Se utilizó el instrumento AGREEII en su versión en español como guía para la elaboración de estas recomendaciones5.

  • Fue convocada la participación de una experta bibliotecóloga y documentalista en el área de la salud, como una integrante más del grupo responsable de estas recomendaciones, con el fin de asegurar la calidad, cantidad y actualidad de la bibliografía necesaria para la actualización propuesta. Los métodos utilizados al respecto se detallan más adelante.

  • Se definieron los aspectos (capítulos) específicos y fundamentales que integrarían el documento final y se distribuyeron entre los integrantes del Comité de Anemia de la SLANH. Cada uno de ellos, ya sea individualmente o en pequeños subgrupos, se ocuparon de revisar las guías ya existentes y la nueva evidencia disponible, en función de lo cual ha sido formulada la nueva presentación de cada tema actualizado. Ese material se fue compartiendo entre todos los miembros, por correo electrónico y/o reuniones online, dando lugar a un productivo intercambio de comentarios y las correspondientes modificaciones. Finalmente, en agosto de 2016 se realizó una reunión presencial en Montevideo que permitió el definitivo análisis y la discusión del material previamente revisado. Durante este proceso los desacuerdos fueron resueltos por consenso, ya que cada vez que se consideraba necesario se buscaba nueva evidencia y se rediscutían los temas hasta alcanzar acuerdos.

  • A continuación de la reunión de Montevideo los coordinadores compaginaron el material antes elaborado y aprobado, unificando estilos de redacción y formatos de presentación. Asimismo, se escribieron los capítulos relativos a los aspectos generales. El texto resultante es sometido a un nuevo proceso de revisión interna a los efectos de confirmar el consenso existente respecto a cada una de las recomendaciones.

  • El texto final así aprobado es sometido a una revisión externa pública, enviándolo a todos los miembros de la SLANH. Las sugerencias recibidas son consideradas para la eventual modificación de la versión de las «Recomendaciones» generada hasta ese momento.

Estrategias de implementación

El Comité ha procurado facilitar la implementación de estas recomendaciones en el ámbito nefrológico de LA a través de su publicación en los dos idiomas mayoritarios, así como usando un lenguaje sencillo para el texto e insertando tablas, algoritmos y resúmenes destacados cuando corresponde.

Otras estrategias externas de implementación para mejorar la aceptación y el cumplimiento de la guía exceden la capacidad de este Comité. La implementación real de estas recomendaciones será responsabilidad de los médicos nefrólogos y de los Servicios donde se realiza el seguimiento clínico de los pacientes portadores de ERC.

Consideramos no obstante, que las Sociedades de Nefrología locales integrantes de la SLANH tienen un importante rol a cumplir en la difusión eficaz de estas y otras GPC relacionadas al tratamiento del paciente con ERC. Es a nivel de las mismas que podrán identificarse las principales barreras y facilitadores específicos para su aplicación en un país o área determinada. El conocimiento y comunicación respecto a la efectividad de diferentes estrategias de implementación de guías clínicas permitiría aplicarlas más efectivamente en contextos similares. Una de esas estrategias puede consistir en la «adaptación» de las GPC globales a una determinada realidad local, que puede ser muy adecuado siempre que se respeten los criterios de estudio y tratamiento que se basan en niveles de evidencia fuertes.

El Comité de Anemia de la SLANH tiene particular interés en conocer periódicamente el grado de cumplimiento de estas «Recomendaciones» y las principales barreras para su óptima implementación en las diferentes regiones del continente.

Esperamos que estas «Recomendaciones para el estudio y tratamiento de la anemia en pacientes con enfermedad renal crónica» contribuyan de modo significativo a mejorar la vida de estos pacientes en LA, así como pretendemos colaborar con las autoridades de los sistemas de salud de los diferentes países brindándoles evidencias que apoyen sus campañas de mejora y de obtención de recursos sanitarios.

Responsabilidades éticasProtección de personas y animales

Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.

Confidencialidad de los datos

Los autores declaran que han seguido los protocolos de su centro de trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.

Derecho a la privacidad y consentimiento informado

Los autores declaran que en este artículo no aparecen datos de pacientes.

Agradecimientos/financiación

Junta Directiva de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión. Fundación Mexicana del Riñón.

Comisión Directiva de la Sociedad Uruguaya de Nefrología.

Conflicto de intereses

Todos los miembros que integran el Comité de Anemia de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión (SLANH) declaran no tener ningún conflicto de intereses en la redacción de este documento.

Bibliografía
[1]
R. Carlini, L. Andrade, R. Bregman, M.N. Campistrús, L. Chifflet, R. Correa-Rotter, et al.
Recomendaciones de práctica clínica de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión (SLANH) para el tratamiento de la anemia en el paciente con enfermedad renal crónica.
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http://www.imbiomed.com/1/1/articulos.php?id_revista=224
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Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) Anemia Work Group.
KDIGO Clinical practice guideline for anemia in chronic kidney disease.
Kidney Int., 2 (2012), pp. 279-335
[3]
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Kidney disease: Improving global outcomes guidelines on anaemia management in chronic kidney disease: A European renal best practice position statement.
Nephrol Dial Transplant., 28 (2013), pp. 1346-1359
[4]
National Institute for Health and Care Excellence Anaemia management in chronic kidney disease: update 2015 (Clinical guideline ng8). London: 2015 [consultado 29 Ago 2016]. Disponible en: http://www.nice.org.uk/guidance/ng8
[5]
Instrumento para la Evaluación de Guías de Práctica Clínica. AGREE II. Consorcio AGREE. 2009 [consultado 29 May 2016]. Disponible en: http://www.guiasalud.es - http://www.agreetrust.org
Criterios de clasificación de la evidencia y fuerza de las recomendaciones

En la primera versión de las Guías de Anemia SLANH (2009) se aplicaron criterios de graduación de la evidencia aunque sin explicar su significado1.

En la reunión del Comité de Anemia SLANH en Montevideo, en agosto de 2016, se acordó utilizar la nomenclatura y la clasificación similares a las Guías KDIGO y K/DOQI, así como a las Guías de ERC de SLANH (2012), destacando explícitamente su significado2-4.

La nomenclatura utilizada se basa en el sistema GRADE, utilizado por múltiples organizaciones elaboradoras de GPC, el que clasifica las recomendaciones planteadas en las Guías como fuertes (grado1) o débiles (grado2).

Nomenclatura y alcance del grado de las recomendaciones

Grado 1. Se recomienda.

  • -

    A la mayoría de los pacientes se les ofrecería lo recomendado.

  • -

    La recomendación puede ser adoptada como política de salud en la mayoría de los casos.

Grado 2. Se sugiere.
  • -

    La mayoría de los pacientes habrán de seguir la recomendación, aunque los médicos podrán ofrecer opciones diferentes a pacientes individuales.

  • -

    La recomendación puede requerir discusión entre las partes involucradas antes de ser adoptada como política de salud.

Sin grado
  • -

    Se usa para proveer una recomendación basada en sentido común o cuando no es posible la adecuada aplicación de evidencia.

Para la nomenclatura y la descripción de los niveles de evidencia, ver la tabla 1.

Tabla 1.

Nomenclatura y descripción del grado de los niveles de evidencia

Evidencia de calidad alta  Hay certeza de que el efecto real está cercano al efecto estimado 
Evidencia de calidad moderada  Es probable que el efecto real esté cercano al efecto estimado, pero existe cierta posibilidad de que sea diferente 
Evidencia de calidad baja  El efecto real puede ser sustancialmente diferente al efecto estimado 
Evidencia de calidad muy baja  La estimación del efecto es muy incierta, y con frecuencia podría no coincidir con el efecto real 

Adaptado de «Guías Latinoamericanas de Práctica Clínica Sobre la Prevención, Diagnóstico y Tratamiento de los Estadios 1-5 de la Enfermedad Renal Crónica» (abril de 2012).

El criterio para establecer la fuerza de una recomendación debe considerar el balance entre los beneficios y los riesgos que implica, la calidad de la evidencia en que se basa y su posible aplicación en circunstancias específicas. La tabla 2 describe los distintos grados de recomendación, así como sus implicaciones para los pacientes y la sociedad5,6.

Tabla 2.

Graduación de las recomendaciones

Grado de la recomendación  Beneficios versus riesgos y barreras  Calidad de la evidencia  Implicaciones 
1A. Recomendación fuerte. Evidencia de alta calidad  Los beneficios superan los riesgos y las barreras de aplicación claramente  ECA sin limitaciones o estudios observacionales de evidencia abrumadora  Aplicable a la mayoría de los pacientes en la mayoría de las circunstancias 
1B. Recomendación fuerte. Evidencia de moderada calidad  Los beneficios superan claramente los riesgos y las barreras de aplicación  ECA con limitaciones, o estudios observacionales que aportan evidencias muy fuertes  Aplicable a la mayoría de los pacientes en la mayoría de las circunstancias 
1C. Recomendación fuerte. Evidencia de baja o muy baja calidad  Los beneficios superan claramente los riesgos y las barreras  Estudios observacionales o series de casos  Recomendación fuerte que puede cambiar según nuevas evidencias de mayor calidad 
2A. Recomendación débil. Evidencia de alta calidad  Beneficios equilibrados con los riesgos y las barreras  ECA sin importantes limitaciones o evidencia abrumadora de estudios observacionales  Su aplicación puede variar dependiendo de las circunstancias de los pacientes o de los valores de la sociedad 
2B. Recomendación débil. Evidencia de moderada calidad  Los beneficios están equilibrados con los riesgos y barreras de aplicación  ECA con importantes limitaciones o pruebas muy fuertes a partir de estudios observacionales  Su aplicación puede variar dependiendo de las circunstancias de los pacientes o de los valores de la sociedad 
2C. Recomendación débil. Evidencia de baja o muy baja calidad  Incertidumbre en la estimación de beneficios, riesgos y barreras, que pueden estar equilibrados  Estudios observacionales o series de casos  Recomendación muy débil, otras alternativas pueden ser igualmente razonables 

ECA: evidencia de calidad alta.

Bibliografia
[1]
R. Carlini, L. Andrade, R. Bregman, M.N. Campistrús, L. Chifflet, R. Correa-Rotter, et al.
Comité de Anemia de la SLANH. Recomendaciones de práctica clínica de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión (SLANH) para el tratamiento de la anemia en el paciente con enfermedad renal crónica.
Nefrología Latinoamericana, 13 (2009), pp. 1-30
http://www.imbiomed.com/1/1/articulos.php?id_revista=224
[2]
K. Uhlig, A. Macleod, J. Craig, J. Lau, A.S. Levey, A. Levin, et al.
Grading evidence and recommendations for clinical practice guidelines in nephrology. A position statement from Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO).
Kidney Int., 70 (2006), pp. 2058-2065
[3]
National Kidney Foundation.
K/DOQI clinical practice guidelines for chronic kidney disease: Evaluation, classification and stratification.
Am J Kidney Dis., (2002), pp. 1-266
[4]
G.T. Obrador-Vera, M.T. Bourlón de los Ríos, M.A. Gómez-Sámano, A.L. Gonzáles, D. Contreras-Estrada, R. Correa-Rotter, et al.
Guías latinoamericanas de práctica clínica sobre la prevención, diagnóstico y tratamiento de los estadios 1-5 de la enfermedad renal crónica.
Naucalpan de Juárez: SLANH/Fundación Mexicana del Riñón, (2012),
http://anhaes.org/wp-content/uploads/2012/08/guias_slanh.pdf
[5]
G. Guyatt, A. Oxman, R. Kunz, Y. Falck-Ytter, G. Vist, A. Liberati, GRADE Working Group, et al.
Rating quality of evidence and strength of recommendations. Going from evidence to recommendations.
BMJ, 336 (2008), pp. 1049-1051
[6]
C. Manterola, C. Asenjo-Lobos, T. Otzen.
Jerarquización de la evidencia. Niveles de evidencia y grados de recomendación de uso actual.
Rev Chilena Infectol., 31 (2014), pp. 705-718
Criterios de búsqueda bibliográfica

Se realizaron búsquedas bibliográficas en las bases de datos PubMed, Scopus, Google Scholar, SciELO, Clinical Trials, National Institute for Health and Care Excelence (NICE), Database of Abstracts of Reviews of Effects (DARE) y en UpToDate y Dynamed Plus utilizando los siguientes términos: ((«Anemia» AND «Kidney Failure, Chronic») NOT «Renal Dialysis» NOT «Kidney Transplantation») y («Renal Insufficiency, Chronic») AND («Iron» OR «Iron Compounds» OR «Iron Overload» OR «Iron, Dietary» OR «Iron Metabolism Disorders» OR «Anemia, Iron-Deficiency» OR «Hemochromatosis»).

Las búsquedas fueron limitadas a artículos que incluían estudios clínicos controlados, metaanálisis, revisiones sistemáticas y grandes estudios observacionales publicados en los últimos 5años. Además, se buscaron pautas sobre anemia en pacientes portadores de ERC en los sitios web de sociedades nacionales e internacionales de nefrología.

Los títulos y resúmenes de los artículos hallados fueron enviados al grupo de expertos médicos, quienes los seleccionaron y distribuyeron entre ellos según los temas en cuestión.

Resumen de las recomendacionesCapítulo 1. Definición, evaluación y diagnóstico de anemia en la enfermedad renal crónica

1. Se define anemia en adultos y niños >15años con ERC cuando la concentración de Hb es <13g/dl en hombres y <12g/dl en mujeres (Sin grado).

2. La anemia debe ser investigada y tratada en todo paciente en cualquiera de las etapas evolutivas de la ERC y a cualquier edad, realizando los siguientes exámenes de laboratorio (Sin grado):

2.1. Hemograma completo.

2.2. Recuento de reticulocitos.

2.3. Ferrocinética.

2.4. Niveles de vitamina B12y de ácido fólico en caso de macrocitosis.

3. A los pacientes con ERC sin anemia y sin tratamiento con AEE y/o hierro recomendamos la determinación de la concentración de Hb de la siguiente forma, o más frecuentemente si la situación clínica lo indica (Sin grado).

3.1. Por lo menos cada 6 meses en ERC estadio 3, especialmente en pacientes diabéticos.

3.2. Por lo menos una vez cada 3 meses en ERC estadio 4, estadio 5 ND y estadio 5 DP.

3.3. Por lo menos una vez al mes en pacientes con ERC estadio 5 HD.

4. A los pacientes portadores de ERC con anemia y con tratamiento con AEE y/o hierro, recomendamos la determinación de la concentración de Hb (Sin grado):

4.1. Por lo menos una vez cada 3 meses en ERC estadios 3-4, estadio 5 ND y estadio 5 DP.

4.2. Por lo menos una vez al mes en pacientes con ERC estadio 5 HD.

4.3. Con mayor frecuencia si la situación clínica lo determina.

Capítulo 2. Hierro para el tratamiento de la anemia en pacientes con enfermedad renal crónica

5. Antes de prescribir hierro es necesario hacer un balance de los beneficios potenciales (evitar o minimizar el tratamiento con trasfusiones de sangre o AEE y los síntomas relacionados con la anemia) y los riesgos (reacciones de hipersensibilidad agudas y riesgos a largo plazo desconocidos) de manera individual (Sin grado).

6. En pacientes con ERC y anemia se sugiere administrar suficiente hierro para mantener un nivel mínimo de ferritina >100ng/ml con un %ST >20% (1B).

7. En pacientes con ERC y anemia que aún no reciben tratamiento con hierro o AEE se sugiere hacer una prueba terapéutica con hierro i.v. (o con hierro v.o. durante 1-3 meses en pacientes con ERC-ND) si (2C):

7.1. Existe deficiencia absoluta de hierro (ST<20% y ferritina <100ng/ml).

7.2. Se desea aumentar el nivel de Hb sin tener que recurrir al tratamiento con AEE cuando el %ST es <30% con una ferritina <500ng/ml.

7.3. En todos los casos se sugiere no sobrepasar intencionalmente %ST>30% y ferritina >500ng/ml.

8. En pacientes con ERC y anemia que reciben tratamiento con AEE se sugiere hacer una prueba terapéutica con hierro i.v. (o con hierro oral durante 1-3 meses en pacientes con ERC-ND) si (2C):

8.1. Se desea aumentar el nivel de Hb o reducir la dosis de AEE, cuando el %ST es <30% y ferritina <500ng/ml. Se sugiere no superar intencionalmente el %ST>30% y ferritina >500ng/ml.

8.2. El %ST y la ferritina están cercanas al límite superior de 30% y 500ng/ml, respectivamente. En este caso, se sugiere hacer un balance del riesgo/beneficio antes de empezar el tratamiento con hierro, particularmente en pacientes en HD (considerar disponibilidad, hiporrespuesta y riesgos asociados con AEE, riesgo de transfusiones, riesgos del tratamiento con hierro).

8.3. En pacientes con ERC, especialmente los que no se encuentran en HD, se sugiere prescribir hierro por v.o. En caso de intolerancia gástrica o insuficiencia de esta vía de administración para alcanzar y/o mantener niveles adecuados de ferritina y %ST, se sugiere administrar hierro por vía i.v. (Sin grado).

9. Se sugiere guiar la administración subsecuente de hierro en base a (Sin grado):

9.1. La respuesta de la Hb al tratamiento previo con hierro.

9.2. La respuesta al tratamiento con AEE.

9.3. El nivel de Hb.

9.4. Los valores del %ST y ferritina sérica.

9.5. La presencia de pérdidas persistentes de sangre.

9.6 Las tendencias de cada parámetro (hematológico y ferrocinético).

9.7. La condición clínica del paciente.

10. Se sugiere evaluar la ferrocinética (%ST y ferritina) cada 3 meses durante la terapia continua con AEE (Sin grado).

11. Se sugiere evaluar la ferrocinética con más frecuencia (p.ej., cada mes) si (Sin grado):

11.1. Se inició o se está ajustando la dosis de AEE.

11.2. Se requiere evaluar la respuesta a un curso de hierro i.v.

11.3. Existen pérdidas de sangre.

11.4. En circunstancias en las que es probable que haya una deficiencia de hierro.

12. Cuando se administra hierro dextrano i.v., especialmente el de alto peso molecular, se recomienda vigilar al paciente durante la primera infusión, así como en las sucesivas administraciones, y hasta una hora después de finalizada la misma. Se debe disponer de equipo de reanimación, medicamentos y personal médico/paramédico entrenado para evaluar y tratar posibles efectos adversos (1B).

13. Cuando se administra hierro no dextrano i.v. por primera vez, se sugiere vigilar al paciente durante una hora después de la infusión y contar con equipo de reanimación, medicamentos y personal médico entrenado para evaluar y tratar posibles efectos adversos (2C).

14. Evitar administrar hierro i.v. a pacientes con una infección sistémica activa (2C).

Capítulo 3. Objetivo del tratamiento. Nivel deseado de hemoglobina

15. Se recomienda que el valor de Hb en pacientes adultos portadores de ERC no sea inferior a 10g/dl (1B).

16. Se sugiere que, en pacientes adultos con ERC y anemia tratados con AEE, el rango de Hb se encuentre entre 10-12g/dl en cualquier etapa evolutiva de la enfermedad (2B).

17. El nivel de Hb a alcanzar con el tratamiento ha de ser determinado en forma individual, teniendo en cuenta (Sin grado):

17.1. Las preferencias y las necesidades del paciente.

17.2. La presencia de síntomas de anemia y/o la necesidad de transfusiones.

17.3. La comorbilidad asociada.

17.4. El tipo de tratamiento y dosis necesarias para alcanzar y mantener dicho nivel.

18. En pacientes con ERC que reciben tratamiento con AEE se recomienda no pretender alcanzar concentración de Hb13g/dl (1A).

Capítulo 4. Tratamiento con agentes estimulantes de la eritropoyesis: indicaciones, dosis, vías de administración

19. Se recomienda considerar el tratamiento con AEE para los pacientes adultos con ERC que presentan Hb>10g/dl, cuando otras causas de anemia hayan sido excluidas y las reservas de hierro son las adecuadas (1B).

20. Se recomienda que la dosis y la frecuencia de los AEE en la fase de corrección sean determinadas por la Hb inicial del paciente y su velocidad de ascenso con el tratamiento, por la clase de medicamento usado y por las circunstancias clínicas del paciente (1B).

21. Se sugiere que la vía de administración de los AEE, s.c. o i.v., se determine considerando la etapa de la ERC, la eficacia y la seguridad de uso, así como el tipo de medicamento indicado (2B).

22. Se sugiere evaluar la respuesta al tratamiento en base a la concentración mensual de Hb (2C).

22.1. En la fase de corrección, si a las 4 semanas del inicio del tratamiento el incremento de la Hb es >1g/dl se recomienda reducir la dosis en un 25%; si es <1g/dl, se recomienda aumentar la dosis del AEE en un 25%; si es >2g/dl, reducirla en un 25% hasta alcanzar el objetivo de 10-12g/dl.

22.2. La dosis de mantenimiento y la frecuencia de administración del AEE deberán ser ajustadas para mantener la Hb en el nivel deseado.

23. Si de manera no intencional la Hb se mantiene ≥13g/dl, se recomienda suspender temporalmente o reducir la dosis o la frecuencia de administración de AEE hasta que su concentración descienda hasta alcanzar el objetivo de 10-12g/dl (1A).

24. No se deben hacer cambios en las dosis de los AEE en períodos menores de un mes para evitar la variabilidad de la Hb, factor descrito como predictor de mortalidad en pacientes en diálisis (2C).

Capítulo 5. Complicaciones del tratamiento con agentes estimulantes de la eritropoyesis

25. Se sugiere que antes de decidir la indicación de AEE se realice un balance entre sus beneficios (reducción de transfusiones, mejora de los síntomas de anemia) y sus riesgos potenciales (HTA, AVE, trombosis venosas) en cada caso individual (1B).

26. Se sugiere que los beneficios y los riesgos del tratamiento con AEE sean informados por el médico y discutidos con el paciente, así como con su familia (o cuidadores) (Sin grado).

27. Se sugiere iniciar el tratamiento con AEE luego de normalizar las cifras de presión arterial (2C).

28. Si durante el tratamiento con AEE se instala un inadecuado control de la HTA, se recomienda (1B):

28.1. Iniciar tratamiento antihipertensivo o incrementar la dosis si el paciente ya lo estaba recibiendo.

28.2. Adecuar el peso seco con ultrafiltración si el paciente está en diálisis o tratar la presencia de edemas en pacientes con ERC-ND.

28.3. Evitar el ascenso brusco de la Hb durante el uso de AEE para prevenir los episodios de incremento en la presión arterial.

29. Se recomienda máxima cautela si se decide usar AEE en pacientes portadores de ERC asociada a:

29.1. Antecedente de AVE (1B).

29.2. Neoplasia activa, particularmente si una cura es posible (1B).

29.3. Antecedente de neoplasia (2C).

30. Se recomienda suspender la administración de AEE ante el diagnóstico de aplasia pura de células rojas inducida por estos medicamentos (1A).

La anemia, en estos casos, deberá ser tratada con transfusiones de glóbulos rojos según se necesiten.

Capítulo 6. Resistencia a agentes estimuladores de eritropoyesis y terapias adyuvantes

31. Se recomienda considerar que existe resistencia al tratamiento con AEE cuando el paciente no alcanza o no mantiene la Hb deseada con dosis crecientes de AEE, en ausencia de carencia de hierro y otras causas de hipo-respuesta (1B).

32. Se recomienda investigar las causas de hiporrespuesta y tratarlas cada vez que sea posible. Las más frecuentes son (1B):

32.1. Carencia de hierro.

32.2. Incumplimiento del tratamiento (AEE/hierro).

32.3. Inflamación y/o infecciones crónicas.

32.4. Malnutrición y/o carencia de vitaminas.

32.5. Diálisis inadecuadas.

32.6. Hiperperparatiroidismo severo.

32.7. Medicación concomitante.

32.8. Patologías asociadas.

33. Se sugiere (2C):

33.1. Durante la etapa de corrección de la anemia, no incrementar las dosis de AEE por encima del doble de la dosis máxima recomendada.

33.2. Durante la etapa de mantenimiento, no aumentar más del doble de la dosis con la cual el paciente se mantuvo estable en el rango de Hb deseada.

34. Se sugiere individualizar el tratamiento, considerando la relación entre riesgo y beneficio, en aquellos pacientes que mantienen una respuesta inadecuada a AEE aun luego de corregir las causas tratables de la misma (Sin grado).

Las opciones son:

34.1. Mantener una concentración de Hb más baja que el objetivo habitual.

34.2. Si el paciente necesita mantener la Hb en el rango previo, se podrá continuar con AEE tomando en cuenta las dosis requeridas y su eventual riesgo.

34.3. Transfusión de glóbulos rojos según necesidad.

35. Se sugiere no utilizar medicamentos coadyuvantes del tratamiento con AEE, tales como andrógenos, vitaminaC, vitaminaE, ácido fólico, L-carnitina y pentoxifilina, excepto ante demostración o sospecha de su carencia específica (2B).

Capítulo 7. Indicación de transfusiones de glóbulos rojos en pacientes con enfermedad renal crónica

36. Se recomienda evitar las transfusiones de glóbulos rojos para el tratamiento de la anemia en pacientes con ERC con la finalidad de prevenir los riesgos inherentes a las mismas (1B).

37. En pacientes con ERC en lista de espera para trasplante renal, se recomienda evitar en lo posible las transfusiones de glóbulos rojos para reducir el riesgo de sensibilización del HLA (1B).

38. La decisión de transfundir a un paciente con ERC y anemia no aguda debe basarse en la presencia de síntomas clínicos dependientes de esta complicación más que en un determinado valor de Hb (2C).

39. En algunas situaciones clínicas agudas los pacientes pueden ser transfundidos cuando se necesita una rápida corrección de la anemia (hemorragia aguda, enfermedad coronaria sintomática) (2C).

40. Se sugiere que el beneficio de la transfusión de glóbulos rojos puede ser mayor que el riesgo implicado en esta terapéutica cuando:

40.1. El tratamiento con AEE sea inefectivo (hemoglobinopatías, insuficiencia médula ósea, hiporrespuesta al AEE).

40.2. El riesgo en la prescripción de los AEE puede ser mayor que su beneficio (malignidad, AVE).

Capítulo 1. Definición, evaluación y diagnóstico de anemia en la enfermedad renal crónica

1. Se define anemia en adultos y niños >15años con ERC cuando la concentración de Hb es <13g/dl en hombres y <12g/dl en mujeres (Sin grado).

2. La anemia debe ser investigada y tratada en todo paciente en cualquiera de las etapas evolutivas de la ERC y a cualquier edad, realizando los siguientes exámenes de laboratorio (Sin grado):

2.1. Hemograma completo.

2.2. Recuento de reticulocitos.

2.3. Ferrocinética.

2.4. Niveles de vitamina B12y de ácido fólico en caso de macrocitosis.

3. A los pacientes con ERC sin anemia y sin tratamiento con AEE y/o hierro recomendamos la determinación de la concentración de Hb de la siguiente forma, o más frecuentemente si la situación clínica lo indica (Sin grado).

3.1. Por lo menos cada 6 meses en ERC estadio 3, especialmente en pacientes diabéticos.

3.2. Por lo menos una vez cada 3 meses en ERC estadio 4, estadio 5 ND y estadio 5 DP.

3.3. Por lo menos una vez al mes en pacientes con ERC estadio 5 HD.

4. A los pacientes portadores de ERC con anemia y con tratamiento con AEE y/o hierro, recomendamos la determinación de la concentración de Hb (Sin grado):

4.1. Por lo menos una vez cada 3 meses en ERC estadios 3-4, estadio 5 ND y estadio 5 DP.

4.2. Por lo menos una vez al mes en pacientes con ERC estadio 5 HD.

4.3. Con mayor frecuencia si la situación clínica lo determina.

Justificación

La definición de anemia en pacientes con ERC está basada según los criterios de la OMS y las guías KDIGO 20121,2. Para determinar la severidad de la anemia y el adecuado funcionamiento de la médula ósea se utiliza la concentración de Hb. El hematocrito es un examen sujeto a variabilidad porque es una prueba no estandarizada3. El punto de corte establecido para la definición de anemia es menor de 13g/dl para hombres y menor de 12g/dl para mujeres1,2. El nivel de Hb puede estar afectado por condiciones fisiológicas, como edad, género, raza, embarazo, y no fisiológicas, como altitud y el hábito de fumar4-8.

La altitud geográfica es particularmente importante en LA en virtud que existe un importante número de zonas densamente pobladas a altitudes entre 2.000 y 4.000m snm. La altitud afecta tanto el número total de eritrocitos como el tamaño y, por ende, la masa eritrocitaria. Por lo tanto, el nivel de Hb que define la anemia debe ser incrementado para pacientes residentes en zonas a 2.000m snm o más.

Otra población especial está constituida por las personas de raza negra, prevalentes en algunas regiones de LA. En general, estas personas presentan una concentración de Hb 0,5-0,9g/dl menor que la población de origen amerindio, caucásico u oriental, diferencia más acentuada en las mujeres que en los hombres8.

Se necesitarían estudios epidemiológicos que brinden información sobre el efecto de la altitud y eventuales diferencias étnico/raciales en relación con la anemia de la población en LA.

La anemia en la ERC es normocítica, normocrómica e hipoproliferativa, causada principalmente por un déficit en la EPO. Sin embargo, los niveles séricos de EPO no se corresponden con el grado de pérdida de la función renal y son considerados inapropiadamente bajos para el grado de anemia. Un estudio demostró que por debajo del punto de corte de una FGe de 40ml/min/1,73m2 no existe correlación entre los niveles de EPO y la concentración de Hb9.

Otra causa frecuente de anemia en pacientes con ERC es la deficiencia de hierro10. Etiologías menos habituales y que al mismo tiempo han generado muchas controversias se muestran en la tabla 3.

Tabla 3.

Inhibidores de la eritropoyesis en pacientes con ERC

Toxinas urémicas (poliaminas) 
Disminución en la sobrevida del glóbulo rojo 
Intoxicación por aluminio 
Hiperparatiroidismo severo 
Síndrome malnutrición-inflamación 
Medicamentos: 
Inhibidores de la enzima de la convertasa 
Azatioprina 
Micofenolato 

A medida que el deterioro de la función renal progresa, la severidad y la prevalencia de la anemia aumentan. En un grupo de pacientes del estudio NHANESIII se demostró que la prevalencia de anemia en pacientes con FGe de 60ml/min/1,73m2 fue del 1%, mientras que los que tenían 15ml/min/1,73m2 era del 33%11. Por otra parte, diversos estudios han demostrado que, en pacientes diabéticos, la anemia se presenta con mayor frecuencia en los estadios iniciales (estadios 2-3) de la enfermedad renal comparados con los no diabéticos, y que esto se acompaña de niveles bajos de EPO12.

Evaluación de la anemia en la enfermedad renal crónica

El estudio de la anemia en el paciente con ERC tiene como objetivo definir su etiología, su magnitud y su impacto clínico.

Para el diagnóstico y seguimiento de esta complicación se deben evaluar varios parámetros de laboratorio:

  • Hemograma completo:

    • a)

      Hb.

    • b)

      Índices de glóbulos rojos: volumen corpuscular medio, hemoglobina corpuscular media.

    • c)

      Recuento de leucocitos y clasificación.

    • d)

      Recuento plaquetario.

  • Ferrocinética: ferritina, %ST.

  • Niveles séricos: vitamina B12, ácido fólico.

Con el monitoreo sugerido de la Hb no solo conocemos el grado de la anemia, sino que también lo utilizamos para evaluar los tratamientos con AEE y hierro, así como la necesidad de transfusiones sanguíneas.

La determinación de los índices de glóbulos rojos nos permite diagnosticar sobre el tipo de anemia que tiene el paciente. Como hemos mencionado anteriormente, la anemia en pacientes con ERC es normocítica normocrómica. La presencia de microcitosis podría orientarnos hacia una anemia secundaria a déficit de hierro o una hemoglobinopatía tipo talasemia. La macrocitosis generalmente se observa en deficiencia de ácido fólico y/o vitamina B12.

La ferrocinética incluye la ferritina, que representa una estimación del depósito de hierro, mientras que el %ST nos informa sobre el hierro disponible para la eritropoyesis10. Como se discute en el capítulo 3, estos dos exámenes solicitados conjuntamente pueden determinar el estado del hierro del paciente, así como valorar la efectividad del tratamiento con los suplementos de hierro y con los AEE.

En caso de encontrar el origen de la anemia en los resultados de los análisis mencionados, deberán solicitarse otros exámenes:

  • a)

    Heces: sangre oculta, parásitos.

  • b)

    Proteína C reactiva.

  • c)

    Hormona paratiroidea.

  • d)

    Aluminio en sangre.

La investigación de los medicamentos que está recibiendo el paciente con efectos inhibitorios de la eritropoyesis debe incluirse dentro de la valoración de las causas de anemia. La intervención de un hematólogo estará indicada cuando no se logre identificar la etiología de la persistencia de anemia o se detecte otra hemopatía concomitante asociada.

La frecuencia de determinación de los exámenes de laboratorio dependerá de la etapa de la ERC y de la necesidad clínica del paciente. Para los pacientes que no tengan anemia y sin tratamiento para esta complicación (AEE y/o hierro), recomendamos realizar el hemograma a partir del estadio3 de ERC cada 6meses, especialmente en pacientes diabéticos por las consideraciones expuestas arriba. En estadio4, estadio5ND y estadio5DP se reiterarán cada 3meses, y en estadio5HD una vez al mes. Cuando el paciente presenta anemia y está bajo tratamiento con AEE y/o hierro, recomendamos efectuar hemograma cada 3meses estadios3-4, estadio5ND y estadio5DP, mientras que en la ERC estadio5HD, una vez al mes. La valoración del hemograma debería efectuarse a mitad de la semana de HD para minimizar el efecto de la variabilidad de los valores de Hb ocasionados por el periodo largo de los días sin HD (última HD de la semana con primera HD de la semana siguiente).

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Capítulo 2. Hierro para el tratamiento de la anemia en pacientes con enfermedad renal crónica

5. Antes de prescribir hierro es necesario hacer un balance de los beneficios potenciales (evitar o minimizar el tratamiento con trasfusiones de sangre o AEE y los síntomas relacionados con la anemia) y los riesgos (reacciones de hipersensibilidad agudas y riesgos a largo plazo desconocidos) de manera individual (Sin grado).

6. En pacientes con ERC y anemia se sugiere administrar suficiente hierro para mantener un nivel mínimo de ferritina >100ng/ml con un %ST >20% (1B).

7. En pacientes con ERC y anemia que aún no reciben tratamiento con hierro o AEE se sugiere hacer una prueba terapéutica con hierro i.v. (o con hierro v.o. durante 1-3 meses en pacientes con ERC-ND) si (2C):

7.1. Existe deficiencia absoluta de hierro (ST<20% y ferritina <100ng/ml).

7.2. Se desea aumentar el nivel de Hb sin tener que recurrir al tratamiento con AEE cuando el %ST es <30% con una ferritina <500ng/ml.

7.3. En todos los casos se sugiere no sobrepasar intencionalmente %ST>30% y ferritina >500ng/ml.

8. En pacientes con ERC y anemia que reciben tratamiento con AEE se sugiere hacer una prueba terapéutica con hierro i.v. (o con hierro oral durante 1-3 meses en pacientes con ERC-ND) si (2C):

8.1. Se desea aumentar el nivel de Hb o reducir la dosis de AEE, cuando el %ST es <30% y ferritina <500ng/ml. Se sugiere no superar intencionalmente el %ST>30% y ferritina >500ng/ml.

8.2. El %ST y la ferritina están cercanas al límite superior de 30% y 500ng/ml, respectivamente. En este caso, se sugiere hacer un balance del riesgo/beneficio antes de empezar el tratamiento con hierro, particularmente en pacientes en HD (considerar disponibilidad, hiporrespuesta y riesgos asociados con AEE, riesgo de transfusiones, riesgos del tratamiento con hierro).

8.3. En pacientes con ERC, especialmente los que no se encuentran en HD, se sugiere prescribir hierro por v.o. En caso de intolerancia gástrica o insuficiencia de esta vía de administración para alcanzar y/o mantener niveles adecuados de ferritina y %ST, se sugiere administrar hierro por vía i.v. (Sin grado).

9. Se sugiere guiar la administración subsecuente de hierro en base a (Sin grado):

9.1. La respuesta de la Hb al tratamiento previo con hierro.

9.2. La respuesta al tratamiento con AEE.

9.3. El nivel de Hb.

9.4. Los valores del %ST y ferritina sérica.

9.5. La presencia de pérdidas persistentes de sangre.

9.6 Las tendencias de cada parámetro (hematológico y ferrocinético).

9.7. La condición clínica del paciente.

10. Se sugiere evaluar la ferrocinética (%ST y ferritina) cada 3 meses durante la terapia continua con AEE (Sin grado).

11. Se sugiere evaluar la ferrocinética con más frecuencia (p.ej., cada mes) si (Sin grado):

11.1. Se inició o se está ajustando la dosis de AEE.

11.2. Se requiere evaluar la respuesta a un curso de hierro i.v.

11.3. Existen pérdidas de sangre.

11.4. En circunstancias en las que es probable que haya una deficiencia de hierro.

12. Cuando se administra hierro dextrano i.v., especialmente el de alto peso molecular, se recomienda vigilar al paciente durante la primera infusión, así como en las sucesivas administraciones, y hasta una hora después de finalizada la misma. Se debe disponer de equipo de reanimación, medicamentos y personal médico/paramédico entrenado para evaluar y tratar posibles efectos adversos (1B).

13. Cuando se administra hierro no dextrano i.v. por primera vez, se sugiere vigilar al paciente durante una hora después de la infusión y contar con equipo de reanimación, medicamentos y personal médico entrenado para evaluar y tratar posibles efectos adversos (2C).

14. Evitar administrar hierro i.v. a pacientes con una infección sistémica activa (2C).

Justificación

Para la adecuada eritropoyesis se necesita que los niveles séricos de hierro así como sus depósitos sean apropiados. En la ERC la deficiencia de hierro es la causa más frecuente de la respuesta inadecuada a los AEE. En este sentido, para la corrección de la anemia, el adecuado diagnóstico de la homeostasis del hierro es indispensable para suministrarlo, ya sea como tratamiento único o en combinación con los AEE.

En sujetos normales el balance de hierro se mantiene porque la ingesta y la absorción intestinal normal de hierro remplazan las pérdidas habituales. En pacientes con ERC el balance de hierro tiende a ser negativo porque la absorción intestinal de hierro está disminuida y las pérdidas aumentadas (sobre todo en pacientes que reciben HD)1-5. La evaluación del hierro sérico se realiza utilizando los exámenes que se muestran en la tabla 4.

Tabla 4.

Exámenes para la valoración de la ferrocinética

Examen  Definición 
Ferritina  Evalúa el depósito de hierro 
Porcentaje de saturación de transferrina (%STEvalúa la cantidad (%) de hierro circulante disponible para la eritropoyesis. Se calcula dividiendo el hierro sérico entre la capacidad total de unión del hierro (TIBC) 
Contenido de Hb reticulocitaria  Evalúa la disponibilidad de hierro para la eritropoyesis en la médula ósea en eritrocitos jóvenes (24-48 h de vida) 
Porcentaje de células rojas hipocrómicas  Evalúa el contenido de Hb en glóbulos rojos 

Si bien es cierto que existen diversos exámenes para la evaluación de la ferrocinética, guías internacionales para el tratamiento de la anemia en ERC recomiendan principalmente la determinación de ferritina y el %ST. Sin embargo, se ha observado mucha variabilidad interindividual en las determinaciones del %ST. Por otro lado, la ferritina podría aumentar debido a que es un reactante de fase aguda6.

En la deficiencia de hierro se deben tener en consideración los siguientes puntos:

  • La deficiencia funcional de hierro se caracteriza por un %ST<20% con una ferritina normal o elevada7. Generalmente esta situación se presenta en el llamado «bloqueo del sistema reticuloendotelial» (SRE) que ocurre durante los procesos de inflamación/infección. En esta circunstancia, el proceso es mediado por un aumento en la hepcidina ocasionando un bloqueo del hierro dentro del SRE, por lo que este mineral no puede ser entregado a la transferrina, produciendo así la disminución en el valor del %ST. Además, el incremento en la hepcidina induce internalización de la ferropontina de la mucosa intestinal, por lo cual disminuye la absorción de hierro8,9.

  • En la deficiencia absoluta de hierro no existe hierro en depósito o su presencia es mínina10,11. Se caracteriza por un %ST<20% y ferritina sérica <100ng/ml. Las causas más frecuentes son:

  • a)

    Pérdidas de sangre (por vía gastrointestinal, tomas de muestras de sangre frecuentes para estudios de laboratorio y las asociadas a la HD).

  • b)

    Absorción intestinal deficiente de hierro (por el aumento de los niveles de hepcidina y el uso de medicamentos, como los inhibidores de la bomba de hidrógeno y los quelantes de fósforo que contienen calcio).

  • c)

    Ingesta baja de hierro (secundaria a anorexia, desnutrición o consejo dietético para reducir la ingesta de proteínas).

Se ha tratado de estimar la exactitud de los diferentes exámenes que se utilizan para estudiar la ferrocinética mediante el cálculo de la sensibilidad y la especificidad. En una revisión de 6 estudios, las guías NICE2015 reportaron que un valor de %ST<20% tenía una sensibilidad del 61% y una especificidad del 78%, mientras que un nivel de ferritina <100μg/l, una sensibilidad del 39% y una especificidad del 81%10. Una mejor evaluación se podría obtener al combinar ambos niveles (ferritina <100μg/l +%ST <20%), obteniéndose una sensibilidad del 27% y una especificidad del 92% para una deficiencia absoluta de hierro en la médula ósea12. Los resultados de ferritina y %ST, ambos, deben interpretarse junto con los niveles de Hb y la dosis de AEE para guiar la conducta terapéutica (tabla 5).

Tabla 5.

Interpretación de los estudios de hierro, niveles de hemoglobina (Hb) y dosis de agentes estimuladores de la eritropoyesis (AEE)

Parámetros  Interpretación 
Ferritina disminuyendo y Hb estable o bajando  Posible pérdida externa de hierro (p.ej., por sangrado de aparato digestivo) 
Ferritina disminuyendo y Hb subiendo  Consumo de hierro por la eritropoyesis aumentada en respuesta al AEE 
Ferritina alta y %ST bajo  Sugiere bloqueo del sistema reticuloendotelial secundario a inflamación. Puede acompañarse de disminución en la Hb y de aumento de los requerimientos de AEE 

%ST: porcentaje de saturación de transferrina.

Otras pruebas, como un porcentaje de eritrocitos hipocrómicos alto (>6-10%) o un contenido de Hb reticulocitaria baja (CHr<26-30pg), son mejores indicadores de insuficiente disponibilidad de hierro para la eritropoyesis10,11. El nivel de receptor soluble de transferrina y la hepcidina en suero no son de utilidad clínica actualmente.

Esta Comisión sugiere evaluar los niveles de ferritina sérica y %ST cada mes, al inicio del tratamiento con AEE y cada 3meses durante la fase de mantenimiento.

Puede ser necesario evaluar los estudios de hierro con mayor frecuencia (p.ej., cada mes) en ciertas situaciones, como:

  • a)

    Sangrado reciente.

  • b)

    Después de una intervención quirúrgica.

  • c)

    Hospitalizaciones.

  • d)

    Evaluar la respuesta al tratamiento con hierro i.v.

  • e)

    Al inicio del tratamiento con AEE, particularmente si no se alcanza la Hb objetivo.

  • f)

    Respuesta inadecuada a los AEE.

Determinar el nivel crítico de ferritina y del %ST para evitar la sobrecarga o una deficiencia de hierro ha sido y sigue siendo un desafío. Las guías KDIGO de 2012 sugieren administrar hierro si el %ST es ≤30%11. Ante la falta de evidencia, esta opinión está basada en: a)un nivel de %ST bajo (<30%) suele indicar deficiencia de hierro, y b)pacientes con anemia y %ST 20-30% suelen responder al tratamiento con hierro incrementando el nivel de Hb o reduciendo la dosis de AEE.

El límite superior de la ferritina sérica no está aún definido debido a las numerosas controversias en los resultados publicados. En una cohorte de 50.058 pacientes en HD con niveles de ferritina de 200-1.200ng/ml y %ST30-50% no se evidenció incremento en la mortalidad en pacientes con ferritina igual a 1.200ng/ml13. El estudio Dialysis patients’ Response to IV Iron With Elevated ferritin (DRIVE) incluyó pacientes en HD con ferritina 500-1.200ng/ml y un %ST25% tratados con 1.000mg de gluconato férrico versus un grupo control que no recibió hierro. A las 6 semanas la Hb se elevó significativamente en el grupo tratado con hierro comparado con control (p=0,028), sugiriendo, que la prescripción de hierro en pacientes con nivel elevado de ferritina podría tener un efecto beneficioso al producir disminución de las dosis de AEE con una corrección de la anemia14. Una posterior extensión del DRIVE, el DRIVEII, confirmó los hallazgos del estudio anterior15. El Ferinject assessment in patients with Iron deficiency anaemia and Non-Dialysis-dependent Chronic Kidney Disease (FINDCKD) fue un estudio multicéntrico y prospectivo en pacientes con ERC o en HD. Se utilizaron dos grupos de pacientes: uno tratado con hierro i.v. (ferritina 400-600μg/l) y otro con hierro v.o. (ferritina 100-200μg/l). El grupo de pacientes con ferritina elevada que recibieron hierro i.v. no mostró un aumento en el riesgo de eventos cardiovasculares comparado con el VO16.

Se hace énfasis que la interpretación de estos estudios debe ser hecha con cautela debido a la presencia de sesgos: estudios retrospectivos, observaciones, carencia de un grupo control adecuado, no aleatorizados, inclusión de un pequeño número de pacientes con un corto periodo de seguimiento como para establecer conclusiones de seguridad/toxicidad.

En base a los hallazgos clínicos encontrados, podríamos decir que, hasta el presente, la mayoría de los pacientes con ERC y ferritina sérica >100ng/ml tienen un nivel normal de hierro en la médula ósea. Muchos de estos pacientes y suelen responder con un incremento de la Hb o una reducción de la dosis de AEE después de la administración de hierro. Las guías K/DOQI de 2006 no recomendaban administrar hierro a pacientes con niveles de ferritina de 500-800ng/ml, entre otras razones porque la respuesta al incremento de la Hb o la reducción de la dosis de AEE estaba limitada por los posibles efectos adversos del hierro17. Las KDIGO 2012 no recomiendan la administración de hierro i.v. cuando la ferritina es consistentemente >500ng/ml11. De igual modo, la ERBP 2013 sugiere precaución durante el tratamiento combinado de hierro y AEE cuando se excede un valor de ferritina de 500ng/ml, especialmente si el %ST es adecuado (>30%)18. Tanto las ERBP 2013 como las NICE 2015 establecen como límite superior de ferritina sérica 800ng/ml10,18. Puede haber situaciones especiales, como pacientes con %ST<30% y ferritina >500ng/ml. En este contexto, este Comité sugiere hacer un balance del riesgo/beneficio y considerar la administración de hierro. Esta opinión está basada en algunos estudios que han demostrado una posible utilidad de la administración de hierro a pesar de tener una ferritina elevada14,15. Otro escenario puede presentarse en pacientes con Hb>12g/dl y deficiencia absoluta de hierro. En estos casos, este Comité sugiere administrar hierro con cautela siempre y cuando la Hb no exceda los 13g/dl; si el paciente estaba recibiendo AEE es recomendable suspenderlo y continuar la repleción de hierro con monitorización frecuente de los niveles de Hb, ferritina y %ST.

El único estudio que ha analizado los niveles de ferritina y %ST en LA es el primer reporte del Comité de anemia de la SLANH. En el trabajo se recolectaron datos sobre anemia de 9.025 pacientes en HD de 16 países y se obtuvo que la media de ferritina fue de 570±539μg/l y el %ST de 29,5±15%19.

Debido a que no existe un consenso universalmente aceptado por la falta de evidencia, los miembros de este Comité, después de analizar la literatura más reciente, estuvieron de acuerdo en las recomendaciones para administrar suplementación con hierro de la tabla 6.

Tabla 6.

Recomendaciones para el tratamiento con hierro en pacientes con enfermedad renal crónica (ERC)

Pacientes con ERC y anemia sin tratamiento con hierro o AEE (2CPacientes con ERC y anemia en tratamiento con AEE (2C
Si hay evidencia de deficiencia absoluta de hierro (%ST<20% y ferritina<100 ng/ml), o
Si se desea aumentar la Hb sin recurrir a los AEE, con %ST<30% y ferritina<500 ng/ml 
Si se desea aumentar el nivel de Hb o disminuir la dosis de AEE, siendo %ST<30% y ferritina<500 ng/ml. 
Se sugiere no sobrepasar intencionalmente el %ST>30% y ferritina>500 ng/ml
Si el %ST y la ferritina están cercanas al límite superior (30% y 500 ng/ml, respectivamente), se sugiere hacer un balance riesgo/beneficio antes de empezar el tratamiento con hierro

AEE: agentes estimulantes de la eritropoyesis; Hb: hemoglobina; %ST: porcentaje saturación de transferrina.

Las evidencias actuales son insuficientes para recomendar una vía de administración específica (v.o. o i.v.) de hierro.

Los requerimientos de hierro elemental son de aproximadamente 200mg/día. Las diversas presentaciones de hierro por v.o. difieren en su contenido de hierro elemental (tabla 7). Para una mejor tolerancia de la v.o. es preferible dividir la dosis total en varias tomas. Si después de 1 a 3meses de tratamiento no se ha alcanzado la normalización de los valores ferrocinéticos, se debe considerar la posibilidad de indicar hierro i.v.

Tabla 7.

Diferentes formulaciones de hierro por vía oral

Sal de hierro  Tab/Dosis  Contenido de hierro elemental 
Fumarato ferroso  200 mg  65 mg 
Gluconato ferroso  300 mg  35 mg 
Sulfato ferroso  300 mg  60 mg 
Hidróxido férrico polimaltosado  100 mg  100 mg 
Citrato férrico  1.000 mg  210 mg 
Hierro polipéptido  12 mg  12 mg 
Pirofosfato hierro liposomado  30 mg  30 mg 

En pacientes con ERC-ND se podría iniciar tratamiento por v.o. a menos que existan contraindicaciones tales como de intolerancia gástrica o insuficiencia de la v.o. En cuanto a la efectividad de las diferentes sales de hierro por v.o., no hay una demostración concluyente que una sea más efectiva que otra.

Recientemente han estado disponibles nuevas presentaciones para administración por v.o. El citrato férrico, utilizado como quelante de fósforo, puede simultáneamente elevar los parámetros ferrocinéticos, disminuyendo así los requerimientos de hierro i.v.20. Otros hierros, como el polipéptido y el pirofosfato de hierro liposomado, aparentemente tienen una mejor absorción intestinal y con menos efectos secundarios; sin embargo, se necesitan mayores estudios para su recomendación21,22. El citrato-pirofostato férrico es un compuesto que se añade al concentrado de la HD23, sobre el cual se esperan nuevas evidencias.

Todos los hierros administrados por vía i.v. incrementan los parámetros ferrocinéticos de manera similar. La mayor diferencia entre ellos la constituye la incidencia de efectos secundarios. Existen dos maneras de administrar hierro por vía i.v.: la de repleción y la de mantenimiento. La repleción de hierro consiste en administrar dosis elevadas en corto tiempo, en la ocasión de diagnosticar el déficit de hierro por la ferrocinética. Algunas presentaciones, como carboximaltosa, isomaltosa 1000 y ferumoxitol, lo permiten (tabla 8). La otra forma, de mantenimiento, administra dosis intermitentes y regulares para evitar la disminución de los parámetros de hierro por debajo de los límites establecidos como adecuados para la ERC24–25.

Tabla 8.

Diferentes formulaciones de hierro i.v

Parámetros  Dextrano polisacárido (alto peso molecular)  Dextrano polisacárido (bajo peso molecular)  Gluconato  Sucrosa  Ferumoxitol  Isomaltoside  Carboximaltosaa 
Peso molecular (kD)  265.000  165.000  289.000-444.000  34.000-60.000  750.000  150.000  150.000 
Dosis máxima (mg)  100  100  125  200  510  20 mg/kg  1.000 mg 
Dosis de prueba  Sí  Sí  No  No  No  No  No 
Concentración de hierro (mg/ml)  50  50  12,5  20  30  100  50 
Advertencia (FDASí  Sí  No  No  No  No  No 

FDA: Food and Drug Administration.

a

La dosis máxima tolerada en bolo i.v. es de 200mg y en perfusión i.v. de 1.000mg (esta última administrada en 15 min). La dosis semanal máxima tolerada es de 1.000mg.

Se han efectuado también estudios comparando la efectividad del hierro v.o. versus i.v., evidenciándose que el hierro i.v. es superior al v.o. en cualquier estadio de la ERC26-32.

La sobrecarga de hierro se refiere a un nivel elevado de hierro corporal total, el cual ha sido asociado con un mayor riesgo de daño orgánico con el tiempo. Desafortunadamente, se sabe poco de las circunstancias en las que el exceso de hierro puede ocasionar lesión a los órganos donde se acumula y las consecuencias de la sobrecarga. Aunque un nivel de ferritina elevado no necesariamente se correlaciona con una cantidad aumentada de hierro en el hígado, el aumento del %ST y de la ferritina podría estar vinculado con un mayor depósito de hierro en el parénquima de este órgano. La resonancia magnética permite evaluar el contenido de hierro del hígado; no obstante, en ausencia de una elevación de las transaminasas la significación clínica de un depósito aumentado de hierro es poco clara, por lo que no se recomienda este estudio de forma rutinaria para guiar el tratamiento con hierro en la práctica clínica33.

Investigaciones clínicas en pacientes con ERC han mostrado que la administración de hierro i.v. promueve el daño oxidativo en linfocitos periféricos, DNA, oxidación de proteínas y peroxidación de lípidos. También puede favorecer la apoptosis celular, la disfunción endotelial y la adhesión de monocitos34-37. Sin embargo, los métodos actuales para medir estrés oxidativo y evaluar el riesgo o el pronóstico son débiles. Por otro lado, la evidencia que la administración de hierro promueve el desarrollo de arterioesclerosis y la remodelación arterial ha sido difícil de interpretar por los múltiples factores de confusión que inciden en su patogenia38-40. Con respecto al deterioro de la función renal por la administración de hierro i.v., no existe una clara evidencia de esta complicación16,41. Diversos estudios clínicos, principalmente en pacientes en HD, han mostrado la posible asociación entre las dosis de hierro i.v. (total de miligramos en un determinado lapso de tiempo) y morbimortalidad, aunque los hallazgos no son concluyentes13-16.

Se necesitan estudios prospectivos controlados con asignación aleatoria que permitan evaluar los riesgos de exponer a los pacientes a altas dosis acumulativas de hierro. Entre tanto, se sugiere actuar con prudencia balanceando riesgos y beneficios del aporte de hierro en ERC.

Infecciones

La actual evidencia clínica es insuficiente para determinar si la administración de hierro se asocia con un mayor riesgo de infecciones. Gran parte de los trabajos publicados derivan de estudios observacionales realizados en pacientes en HD; adicionalmente, los ensayos clínicos controlados son pocos y con un número limitado de pacientes, así como de seguimiento42,43. Por otro lado, la evidencia es aún más escasa en ERC-ND o en DP demostrados por varios metaanálisis y revisiones sistemáticas que no han sido concluyentes. En este sentido, el reciente estudio controlado Randomized Trial to Evaluate IV and Oral iron in Chronic Kidney Disease (REVOKE) fue terminado prematuramente debido a un mayor riesgo de eventos cardiovasculares serios y de infecciones que requirieron hospitalización en los pacientes que recibieron hierro i.v. comparado con los que recibieron hierro por v.o.44. En contraste, el FIND-CKD no mostró un aumento del riesgo de infecciones ni de eventos cardiovasculares en el grupo asignado aleatoriamente que recibió hierro carboximaltosa i.v.18. Sin embargo, hay diferencias significativas en la metodología en cada uno de estos dos estudios, por lo que no son del todo comparables.

Con las evidencias que existen actualmente, este Comité sugiere no administrar hierro i.v. en presencia de infecciones bacterianas sistémicas.

Reacciones de hipersensibilidad

Las reacciones de hipersensibilidad a la administración de hierro i.v. pueden ser: 1)leves (mareos, sensación de calor cefalea, náusea, prurito, mialgias, artralgias e hipertensión); está indicado: suspender la administración de hierro i.v. por unos 15min y luego se puede reiniciar la infusión a una velocidad un 50% menor a que la que venía recibiendo previamente el paciente; 2)moderadas (tos, taquicardia, disnea, urticaria, hipotensión); está indicado: suspender la infusión, atención médica inmediata, considerar la administración de solución fisiológica +corticosteroides, y 3)severas (estridor laríngeo, edema periorbitario, cianosis, pérdida del conocimiento, paro cardiorrespiratorio); el paciente debe ser ingresado en una unidad de cuidados intensivos.

Cuando un paciente presenta una reacción hipersensibilidad severa, este Comité sugiere no volver a administrar hierro i.v.

Han sido informadas reacciones de hipersensibilidad relacionadas con la administración de todas las formulaciones de hierro i.v., aunque su incidencia ha sido muy diferente entre ellas. En un estudio retrospectivo, la frecuencia de reacciones anafilactoides con hierro dextrano de alto peso molecular fue 3-4 veces mayor que con la de otros tipos de hierro i.v. (11,3 por millón de pacientes con el hierro dextrano de alto peso molecular comparado con 3,3 para hierro dextrano de bajo peso molecular, 0,9 para gluconato férrico y 0,6 para hierro sacarato)45. En otro estudio igualmente retrospectivo se observó que el riesgo de reacciones anafilactoides en la primera administración de hierro dextrano fue de 68 por 100.000 pacientes, y de 24 por 100.000 pacientes en los que recibieron hierro no dextrano46. Si se excluye el hierro dextrano de alto peso molecular, la frecuencia de reacciones anafilactoides es <1:200.000 administraciones47. La FDA ha reportado reacciones de hipersensibilidad severas con la administración de ferumoxitol y recomienda enlentecer la infusión de este compuesto48.

Las reacciones pueden presentarse después de haber tolerado la dosis de prueba o de haber recibido varias dosis terapéuticas previas. Además, no hay evidencia de que el pretratamiento con corticosteroides o antihistamínicos pueda reducir el riesgo de una reacción de hipersensibilidad49. Es por ello que este Comité sugiere vigilar siempre la administración de hierro i.v. y disponer de un equipo médico y paramédico capacitado para atenderlas, particularmente cuando se administra hierro dextrano i.v.

En cuanto al hierro por v.o., este puede causar efectos secundarios hasta en un 60% de los pacientes, siendo principalmente náusea y constipación, pero las reacciones de hipersensibilidad son muy raras50.

Finalmente, una reciente Conferencia de Controversias de KDIGO evaluó la evidencia respecto de los riesgos asociados al tratamiento con hierro, particularmente con el uso de altas dosis de hierro i.v. Después de revisar los estudios publicados, se concluyó que estos eran insuficientes para determinar los posibles efectos deletéreos, como la sobrecarga de hierro en el organismo, el aumento del riesgo cardiovascular secundario al efecto inflamatorio y de estrés oxidativo, el aumento del riesgo y la gravedad de las infecciones, y el riesgo ocasional de reacciones de hipersensibilidad. Por lo tanto, sería oportuno que los nefrólogos reconozcan ampliamente los beneficios y limitaciones de la administración de hierro i.v., usándolo con cautela, ya que son necesarios mayores y mejores estudios para emitir recomendaciones finales sobre estos aspectos51.

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Capítulo 3. Objetivo del tratamiento. Nivel deseado de hemoglobina

15. Se recomienda que el valor de Hb en pacientes adultos portadores de ERC no sea inferior a 10g/dl (1B).

16. Se sugiere que, en pacientes adultos con ERC y anemia tratados con AEE, el rango de Hb se encuentre entre 10-12g/dl en cualquier etapa evolutiva de la enfermedad (2B).

17. El nivel de Hb a alcanzar con el tratamiento ha de ser determinado en forma individual, teniendo en cuenta (Sin grado):

17.1. Las preferencias y las necesidades del paciente.

17.2. La presencia de síntomas de anemia y/o la necesidad de transfusiones.

17.3. La comorbilidad asociada.

17.4. El tipo de tratamiento y dosis necesarias para alcanzar y mantener dicho nivel.

18. En pacientes con ERC que reciben tratamiento con AEE se recomienda no pretender alcanzar concentración de Hb13g/dl (1A).

Justificación

La presencia y la severidad de la anemia, hallada desde etapas tempranas de la ERC, es factor de riesgo de eventos cardiovasculares y de mortalidad, y se asocia a alteración de la calidad de vida de los pacientes afectados tanto en las etapas prediálisis como en diálisis1-7.

Los AEE constituyen una excelente alternativa terapéutica para compensar la anemia de la ERC. No obstante, aún no contamos con evidencia suficiente para establecer con certeza cuál es la concentración óptima de Hb a alcanzar con dicho tratamiento.

El nivel objetivo de la Hb en pacientes con ERC que necesitan AEE debe ser establecido tomando en cuenta los beneficios del tratamiento, la mejor calidad de vida y la reducción de la necesidad de transfusiones de sangre, así como sus posibles efectos adversos (HTA, riesgo de enfermedad tromboembólica, de neoplasma y aún mayor riesgo de muerte). Para establecer el grado más adecuado de compensación de la anemia de la ERC se han publicado múltiples estudios clínicos, así como cuidadosos metaanálisis de sus resultados8-10.

Así como el estudio NHT de 1998 no encontró beneficio al pretender normalizar el hematocrito de pacientes en HD crónica con cardiopatía clínica asociada, los más recientes estudios prospectivos controlados mostraron que la pretensión de corregir en forma completa la anemia (o sea, alcanzar y mantener la Hb alrededor de 13g/dl), comparado con una compensación parcial de la misma en pacientes portadores de ERC en etapas previas al TRS, no reduce el riesgo de complicaciones cardiovasculares sino que aún puede asociarse un mayor riesgo de eventos adversos severos con muy escasa o sin evidente mejora de la calidad de vida relacionada con la salud11-14. La tabla 9 resume sus principales características y conclusiones.

Tabla 9.

Resumen comparativo entre principales estudios prospectivos con agentes estimuladores de la eritropoyesisen pacientes con ERC-ND

Parámetros  CREATE (n=603) EPO βCHOIR (n=1.432) EPO αTREAT (n=4.038) Darbepoetinaα/placebo
  Control  Hb alta  Control  Hb alta  Placebo  Hb alta 
Hb objetivo (g/dl)  10,5-11,5  13-15  113  13,5  9-11  12-13 
Hb basal (g/dl)  11,610,110,4
FGe promedio ml/min/1,73m2  24,2  24,9  27,3  27  34  33 
Edad (años)  58,8  59,3  66,3  66  68  68 
Diabetes (%)  21  20  51  47  100  100 
Hipertensión arterial (%)  19  23  28  30  –  – 
Hb alcanzada(g/dl)  11,6  13,5  11,3  12,6  10,6  12,5 
Dosis AEE (UI/semana)  2.000  5.000  6.276  11.215  –  176μg (mes) 
Conclusiones  La corrección temprana de la anemia en ERC 3-4 no reduce el riesgo de evento CV pero se observa mejora en CVRS (SF36)Pretender alcanzar y mantener Hb=13,5g/dl en pacientes con ERC 3-4 se asocia a aumento de riesgo sin mejorar la CVRSDarbepoetina α no reduce el riesgo de morir ni de evento CV ni de IRE. Aumenta el riesgo de AVE y TE arterial y venoso. Mejoría leve de CVRS

AEE: agentes estimulantes de la eritropoyesis; AVE: accidente vascular encefálico; CHOIR: ref. 12 (cap. 3); CREATE: Cardiovascular Risk Reduction by Early Anemia Treatment With Epoetin Beta Trial, ref. 13 (cap. 3); CV: cardiovascular; CVRS: calidad de vida relacionada con la salud; EPO: eritropoyetina; FGe: filtrado glomerular estimado; Hb: hemoglobina; IRE: insuficiencia renal extrema; SF36: The Short Form-36 Health Survey; TE: tromboembolismo; TREAT: ref. 14 (cap. 3).

Los metaanálisis acumulativos de Palmer et al.15 y de Jing et al.16 revisaron respectivamente 27 y 24 trabajos prospectivos controlados con grupos seleccionados al azar, evidenciando mayor riesgo asociado al tratamiento con AEE cuando se propone alcanzar objetivos de Hb más elevados. Palmer et al.15 encontraron que el tratamiento para alcanzar niveles altos de Hb en pacientes con ERC en cualquier etapa, tanto con EPO como darbepoetinaα, se asociaba a peor control de la hipertensión, mayor riesgo de AVE y de trombosis del acceso vascular, comparado con el tratamiento de grupos controles que pretende un objetivo de Hb menos elevado. No evidenciaron diferencias significativas entre grupos asignados a alcanzar mayor o menor Hb con relación al riesgo de muerte por todas las causas, eventos cardiovasculares severos ni velocidad en la necesidad de tratamiento sustitutivo, pero los puntajes estimados para cada uno de los criterios evolutivos analizados favorecían al objetivo de Hb menor sin observarse beneficio clínico relevante para los grupos asignados a Hb más alta. El metaanálisis más reciente16 encontró una diferencia en el límite de la significación estadística al analizar el riesgo de muerte comparando los grupos de pacientes con Hb objetivo alta versus Hb baja (18 estudios, 9.859 pacientes; RR: 1,10; IC95%: 1,00-1,21; p=0,05). Los 24 estudios fueron clasificados en dos tipos, según que utilizaran AEE solamente en el grupo asignado a Hb elevada (9 estudios) o bien que ambos grupos de pacientes asignados a objetivo de Hb alto o bajo recibieran AEE (15 estudios). El valor promedio de Hb alcanzada en el grupo de Hb alta de estos 15 estudios era 13g/dl, mientras que su valor era alrededor de 10g/dl en el grupo de Hb baja. En los otros 9 estudios, los pacientes asignados al tratamiento con AEE alcanzaban nivel de Hb alrededor de 12g/dl, mientras los grupos con placebo o sin tratamiento tenían una Hb alrededor de 9g/dl. En general, el objetivo de Hb alta se alcanzaba con dosis significativamente mayores de AEE en relación a los grupos con Hb baja.

Hasta ahora no existen evidencias definitivas respecto a la asociación entre la corrección de la anemia y el grado de progresión de la ERC. Algunos estudios han demostrado que el deterioro de la función renal es más lento cuando se logra la corrección total de la anemia, pero otros muestran una deficiente evolución o ningún efecto de la corrección de la anemia sobre la pérdida de función renal17,18. Por lo tanto, la progresión de la ERC no debe ser un factor limitante para el tratamiento ni determinante absoluto del valor de Hb deseado.

De modo que revisiones sistemáticas y metaanálisis de calidad realizados hasta ahora evidencian que el tratamiento con AEE de la anemia de pacientes con ERC pretendiendo valores de Hb próximos a la normalidad no reduce el riesgo de muerte ni de progresión del deterioro funcional renal, sino que suele asociarse a aumento del riesgo cardiovascular.

Si bien algunos de estos estudios se referían a poblaciones de pacientes con determinada comorbilidad (insuficiencia cardíaca, diabetes tipo2, antecedentes de AVE o de neoplasia), no existe aún evidencia suficiente para sugerir una contraindicación absoluta al uso de AEE en esas situaciones ni se puede, genéricamente, establecer un objetivo de Hb específico para esos casos.

Se sugiere cautela y análisis personalizado de los beneficios y los riesgos que el tratamiento con AEE puede ofrecer a cada paciente, informándole y siempre considerando su opinión en relación al tratamiento, sus metas individuales, su respuesta hematológica y la dosis requerida para alcanzarla. A menudo la percepción (o la necesidad) de mejoría para el paciente es diferente a la expectativa del médico tratante: el médico se preocupa por el nivel de colesterol o el riesgo de HVI, mientras que el paciente pretende independencia para sus actividades de la vida diaria. Ambos criterios del ejemplo son importantes y ambos deben ser conocidos y considerados6.

Varios estudios prospectivos controlados evalúan parámetros de CVRS en relación con el tratamiento de la anemia con AEE6,11-13,19, hallando cambios significativos en algunos de ellos. Asimismo, se realizaron revisiones sistemáticas y metaanálisis en base a ese tipo de estudios. Clement et al.20 revisaron 11 estudios: 5 sobre pacientes en diálisis y 6 sobre pacientes en prediálisis; 9 de los 11 usaban el 36-item ShortForm (SF-36). Los pacientes fueron clasificados según el objetivo del tratamiento: a)Hb baja a intermedia (9-12g/dl), y b)nivel alto de Hb objetivo (??12g/dl). Las mayores diferencias entre los grupos se observaron en los dominios que evalúan vitalidad, desempeño social y percepción de salud general; no obstante, solo la diferencia relacionada a desempeño social alcanzó significación estadística, mientras que ninguno de los dominios muestra diferencias clínicamente significativas. De modo que los autores concluyen que la pretensión de alcanzar Hb mayor de 12g/dl se asocia con una mejora muy pequeña y sin significación clínica para la CVRS del paciente, por lo que sugieren que un rango de Hb entre 9 y 12g/dl sería el objetivo más seguro y razonable del tratamiento con AEE para pacientes con ERC.

Por su lado, Leaf y Goldfarb21 revisan en profundidad estudios seleccionados por su excelencia y encuentran: a)los dominios de CVRS que mejoran más con el uso de AEE son los síntomas físicos, vitalidad, energía y desempeño; b)los dominios de funcionamiento social y salud mental muestran mejoría modesta, y c)los dominios de funcionamiento emocional y dolor muestran muy pequeña mejoría. El máximo aumento en los scores de CVRS por cada g/dl de incremento de la Hb parece ocurrir en el rango de 10-12g/dl. Más allá, la normalización adicional de la Hb resulta en mejora continua de la CVRS pero con mínima pendiente y sin significación clínica

Recientemente, Collister et al.22 publicaron una revisión sistemática y metaanálisis con el fin de evaluar el efecto del uso de AEE sobre la CVRS según diferentes objetivos de Hb en adultos con ERC con y sin diálisis. Seleccionaron 17 estudios prospectivos controlados (12 estudios sobre pacientes en diálisis, 4 sobre pacientes sin diálisis y un estudio con población mixta) en los cuales se evaluó la CVRS con SF-36 en 13 estudios y con el Kidney Disease Questionaire (KDQ) en los demás. El análisis de los estudios que usaron el SF-36 mostró que los grupos de pacientes expuestos a niveles de Hb más altos no evidenciaron mejora estadísticamente significativa en ninguno de los dominios evaluados por ese método. Los 4 estudios que utilizaron el KDQ encontraron mejora en los grupos expuestos a los niveles más altos de Hb en los siguientes dominios: síntomas físicos (0,5 puntos), fatiga (0,5 puntos) y depresión (0,2 puntos), pero estas diferencias no eran significativas. El análisis de estos estudios por subgrupos de pacientes mostró que las diferencias observadas con el SF-36 se redujeron más en los grupos en diálisis, mientras que el «funcionamiento físico» mejoró en el grupo de pacientes con ERC-ND (promedio=3,61 [IC: 6,54-0,67]), pero esta diferencia no resulta clínicamente significativa. Los autores concluyeron que el tratamiento con AEE pretendiendo objetivos de Hb más altos no se asocia con diferencias importantes en la CVRS de pacientes con ERC. No obstante, hay que tomar en cuenta las limitaciones que presentan estos metaanálisis debido a la significativa heterogeneidad entre los estudios, así como que son muy pocos los considerados de buena calidad y con bajo riesgo de sesgos.

Los aspectos económicos también deben ser considerados al plantear recomendaciones clínicas, ya que estas se presentan para que realmente puedan ser aplicadas en los pacientes así como propuestas ante diferentes sistemas de organización sanitaria.

El Grupo que Desarrolla las Guías NICE (GDG-NICE) utiliza un método de análisis de costo-efectividad por el cual la unidad de efectividad, años de vida ajustada a calidad (QALY), comprende el riesgo de muerte, así como parámetros de CVRS evaluados por el SF-36. El costo considera las dosis de AEE necesarias para alcanzar determinada Hb objetivo, así como otros costos directos vinculados al tratamiento de la anemia. Los cálculos están basados en datos procedentes de estudios prospectivos con grupo control seleccionado al azar que los incluyen, referidos a pacientes portadores de ERC-ND. El GDG-NICE encontró que el tratamiento con AEE que pretende Hb objetivo ??12g/dl no es costo-efectivo si se lo compara con un objetivo de Hb??12g/dl. El tratamiento con objetivo menor (entre 9 y 12g/dl) implica menor costo económico y mejor evolución, expresada esta en años de vida ajustados a calidad. Esta conclusión fue considerada vigorosa una vez expuesta a varios análisis de sensibilidad23.

Tonelli et al.24 estimaron la relación costo-efectividad del tratamiento con EPO con método similar pero con datos de pacientes en HD. Encontraron que, comparando pacientes tratados con un objetivo de Hb entre 11 y 12g/dl en relación a un objetivo de 9,5 a 10,5g/dl, el costo por cada año de vida ganado ajustado a calidad (QALY) correspondió a 55.295 dólares americanos, lo que consideraron razonable. Ante objetivos más altos de Hb, el costo se incrementaba considerablemente, en tanto los años de vida ganados ajustados a calidad eran mínimos. Los autores concluyeron que la pretensión de un objetivo de Hb superior a 12g/dl en pacientes en HD tratados con EPO no resulta favorable desde la perspectiva del análisis de costo-efectividad.

A consecuencia de los resultados expresados se propone como límite superior del rango de Hb a alcanzar con AEE en pacientes portadores de ERC en cualquier etapa el valor de 12g/dl, evitando en todo caso exceder intencionalmente un nivel de Hb de 13g/dl.

Pero ¿cuál es el umbral inferior del rango deseado de Hb en estos pacientes?

Obviamente, no se puede recurrir más que a estudios observacionales para definirlo.

Hace una década, el estudio DOPPS analizó la relación entre nivel de Hb y morbimortalidad en 5.591 pacientes en diálisis procedentes de 5 países europeos, el 84% de los cuales recibían EPO. Se encontró que los niveles de Hb más elevados se asociaban con menor riesgo relativo de muerte y de hospitalización; no obstante, el análisis de regresión de Cox utilizando rangos de Hb como variable categórica permite discernir que ese riesgo se acerca a la significación estadística cuando la concentración de Hb desciende de 10g/dl1. Más recientemente, el grupo del estudio DOPPS de Japón realizó análisis de sobrevida de pacientes en diálisis en base a los valores de Hb medidos cada 4meses, tomados como variables dependientes de tiempo. Encontraron que tanto la concentración de Hb<9g/dl como >12g/dl se relacionaban a mal pronóstico vital luego del ajuste por variables de confusión. Así mismo, hallaron que la población anciana (≥75años) era capaz de tolerar niveles más bajos de Hb que los pacientes más jóvenes25.

El análisis de la rama placebo del estudio TREAT con seguimiento de 2,3años evidenció que la mayoría de sus pacientes mantuvieron niveles de Hb estable sin AEE, necesitando algunos y por periodos cortos el «rescate» con darbepoyetinaα o transfusiones cuando se presentaban síntomas de anemia y la Hb era ≤9g/dl. Esos pacientes, diabéticos con ERC y FGe promedio de 34ml/min/1,73 m2 de superficie, se mantuvieron en rango de Hb entre 9 y 11g/dl (promedio=10,6g/dl). Por lo tanto, el principal hallazgo de este estudio fue que la diferencia de 2g/dl en la concentración de Hb entre las dos ramas no permitió evidenciar ningún beneficio relativo a complicaciones cardiovasculares o renales como consecuencia de la corrección de la anemia, y sugiere que el umbral inferior del rango de Hb deseado puede ser inferior a los 11g/dl planteados en GPC previas26.

Johansen et al.27 realizaron una revisión sistemática acerca de la presencia y grado de fatiga antes y después del tratamiento con AEE en pacientes adultos en diálisis de mantenimiento, seleccionando 15 trabajos que utilizaban diferentes métodos válidos para estimar ese parámetro de CVRS. Los autores evaluaron el cambio porcentual del score de fatiga observado en cada uno de los estudios y lo relacionaron, respectivamente, con los cambios de Hb entre el nivel basal y el nivel logrado luego de tratamiento con AEE. Los estudios que referían Hb basal ??10g/dl y corrección parcial de la anemia hasta un mínimo de Hb10g/dl mostraron en promedio un 34,6% de mejora en parámetros de fatiga. Los estudios con Hb basal ≥10g/dl y ≥1g/dl de ascenso del nivel de Hb mostraron mejora de la fatiga del orden del 5,5%, mientras que un ascenso de Hb<1g/dl se asociaba a aparente empeoramiento del síntoma (0,7%). Esta revisión concluye que la evidencia disponible sugiere que el tratamiento con AEE se asocia a mejora, entre moderada e importante, de la fatiga observada en los pacientes antes del tratamiento, y que dicha mejora se mantiene con Hb de mantenimiento ≥10g/dl.

Este concepto coincide con lo observado por otros estudios relativos a la variación de parámetros de CVRS con el tratamiento de la anemia, que manifiestan su mayor grado de mejoría cuando la Hb de los pacientes alcanza el rango entre 10 y 12g/dl20,22.

El Comité de Anemia de la SLANH considera que un rango de Hb entre 10 y 12g/dl es un objetivo adecuado, seguro y accesible para el tratamiento de la anemia con AEE en la mayoría de pacientes portadores de ERC en cualquier etapa de la misma. Asimismo, creemos que dicho tratamiento debe ser individualizado teniendo en cuenta la edad, otras situaciones comórbidas y antecedentes del paciente, sus necesidades funcionales y expectativas personales, así como la dosis necesaria para compensar la anemia.

Una reciente revisión del estudio CHOIR sugiere que el nivel de Hb no sería responsable de los efectos deletéreos encontrados al pretender su normalización, sino lo sería la elevada dosis de AEE necesaria para alcanzar el objetivo del estudio28. Este análisis muestra que aquellos pacientes que debían alcanzar niveles más altos de Hb utilizaban mayores dosis de AEE; así mismo, dentro del grupo que debía alcanzar el objetivo menos elevado, los que necesitaron mayores dosis también presentaron más complicaciones, sugiriendo que las complicaciones estarían más asociadas a las dosis elevadas de AEE que al nivel alcanzado de Hb.

Asimismo, un análisis por metarregresión en base a 31 estudios seleccionados que aportaban datos de 12.956 pacientes con ERC concluyó que las dosis elevadas de AEE estarían asociadas al riesgo de muerte por todas las causas y a las complicaciones cardiovasculares de modo independiente del valor de la Hb29.

Los pacientes portadores de ERC que habitan zonas con altitud mayor a 2.000m deberían ser tratados para alcanzar un objetivo de Hb corregido según la pauta de la OMS referida en el Capítulo1 de esta guía. No obstante, al no existir aún evidencia clínica publicada que evalúe sus riesgos y beneficios, nos limitamos a sugerir que se realice en LA la investigación correspondiente.

Un grupo especial de pacientes está constituido por los que presentan anemia falciforme asociada a ERC, en quienes el valor máximo de Hb (ya sea con transfusiones o con AEE o con su asociación) no debe superar los 10g/dl, por los problemas de hiperviscosidad30.

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Capítulo 4. Tratamiento con agentes estimulantes de la eritropoyesis: indicaciones, dosis, vías de administración

19. Se recomienda considerar el tratamiento con AEE para los pacientes adultos con ERC que presentan Hb>10g/dl, cuando otras causas de anemia hayan sido excluidas y las reservas de hierro son las adecuadas (1B).

20. Se recomienda que la dosis y la frecuencia de los AEE en la fase de corrección sean determinadas por la Hb inicial del paciente y su velocidad de ascenso con el tratamiento, por la clase de medicamento usado y por las circunstancias clínicas del paciente (1B).

21. Se sugiere que la vía de administración de los AEE, s.c. o i.v., se determine considerando la etapa de la ERC, la eficacia y la seguridad de uso, así como el tipo de medicamento indicado (2B).

22. Se sugiere evaluar la respuesta al tratamiento en base a la concentración mensual de Hb (2C).

22.1. En la fase de corrección, si a las 4 semanas del inicio del tratamiento el incremento de la Hb es >1g/dl se recomienda reducir la dosis en un 25%; si es <1g/dl, se recomienda aumentar la dosis del AEE en un 25%; si es >2g/dl, reducirla en un 25% hasta alcanzar el objetivo de 10-12g/dl.

22.2. La dosis de mantenimiento y la frecuencia de administración del AEE deberán ser ajustadas para mantener la Hb en el nivel deseado.

23. Si de manera no intencional la Hb se mantiene ≥13g/dl, se recomienda suspender temporalmente o reducir la dosis o la frecuencia de administración de AEE hasta que su concentración descienda hasta alcanzar el objetivo de 10-12g/dl (1A).

24. No se deben hacer cambios en las dosis de los AEE en períodos menores de un mes para evitar la variabilidad de la Hb, factor descrito como predictor de mortalidad en pacientes en diálisis (2C).

Justificación

En los últimos 25 años el uso de los AEE ha demostrado ser un tratamiento eficaz y seguro para la anemia en pacientes con ERC. El uso de AEE es recomendado en todas las fases de la ERC, incluyendo pacientes que están en diálisis y aquellos con trasplante renal que presenten Hb<10g/dl, después de descartar otras causas de anemia1-5. Las posibles causas de anemia en la ERC incluyen: deficiencia absoluta y funcional de hierro, diálisis inadecuada, infecciones, neoplasias, sangrados crónicos, hemólisis, hiperparatiroidismo secundario severo, intoxicación por aluminio, desnutrición, deficiencias de folatos y/o vitamina B12 (ver capítulo1).

Al decidir utilizar AEE se deben considerar los beneficios de la corrección de la anemia (reducción en la necesidad de transfusión sanguínea, mejoría en la calidad de vida, disminución de la morbimortalidad)6,7 y los riesgos relacionados con estos medicamentos (aumento de la presión arterial, riesgo de eventos trombóticos, entre otros)6-13. La administración de AEE debe ser particularmente cautelosa en pacientes con historia previa de accidente vascular encefálico o neoplasia, visto el aumento del riesgo de eventos trombóticos en esa población11.

Los AEE disponibles comercialmente en LA incluyen EPOα y β, darbepoetinaα y metoxi-polietilenglicol-EPOβ, que se designa como activador continuo del receptor de eritropoyetina (CERA). Vale resaltar que la eficacia y la seguridad de los AEE actualmente comercializados son semejantes entre todos ellos14-18. La EPO, tanto la α como la β, son eficaces y seguras, su vida media es corta, siendo utilizadas 1 a 3 veces por semana1. La darbepoetinaα tiene una vida media más larga, pudiendo utilizarse dos veces al mes, con resultado clínico comparable a la EPO recombinante19. El CERA tiene una vida media todavía mayor que la anterior, permitiendo la administración mensual20.

Los AEE biosimilares han tenido un amplio uso. Sin embargo, los datos disponibles en cuanto a seguridad y efectividad son escasos y en general de baja calidad, por lo que no ofrecen información suficiente para evaluar tanto los beneficios como sus riesgos21.

La vía i.v. es más cómoda para los pacientes en HD, pero se requiere dosis mayor a la administrada por vía s.c. excepto para el CERA, cuya dosis es la misma. Es importante considerar que existen evidencias que la administración de EPO por vía s.c. es más eficiente que la i.v.22,23. Para pacientes con ERC-ND, en DP y trasplantados, la vía s.c. es la de elección.

Las dosis, la frecuencia y la vía de administración de los AEE obedecen a las características farmacodinámicas de la molécula utilizada, a las condiciones clínicas y a la opción de los pacientes24,25. Una serie de nuevas moléculas de AEE están siendo estudiadas con resultados preliminares muy alentadores. Entre estos medicamentos, los estabilizadores de los factores inductores de hipoxia se encuentran en fase3 de estudios clínicos y son administradas por vía oral una a tres veces por semana26.

La dosis inicial de AEE para la corrección de la anemia depende principalmente de la severidad de la anemia y de la molécula a ser utilizada (tabla 10). Se recomienda un aumento gradual de la Hb hasta el nivel definido como objetivo. Durante la fase de corrección, el valor de la Hb debe ser monitoreado todos los meses.

Tabla 10.

Dosis recomendadas para el uso de los agentes estimuladores de la eritropoyesis

Agentes estimulantes de la eritropoyesis  Dosis inicial (fase de corrección)  Dosis de mantenimiento 
Eritropoyetina α y β  50-100UI/kg/semana  20 a 30% menor que la dosis de la fase de corrección 
Darboepoetina α  0,45-0,75μg/kg/semana  20% a 30% menor que la dosis de la fase de corrección 
CERA  0,6μg/kg/semana  60-180μg cada dos semanas
o
120-360μg una vez al mes 

CERA: activador continuo del receptor de eritropoyetina.

Se deben considerar ajustes en las siguientes situaciones: 1)si en la fase de corrección de la Hb y después de 4semanas de tratamiento la Hb permanece por debajo de 10g/dl y no hay aumento de 1g/dl, se recomienda incrementar la dosis en un 25%; 2)si el aumento mensual de la Hb es >1g/dl, se recomienda reducir un 25% la dosis de AEE sin suspender su administración, y 3)si la Hb estuviera ≥13g/dl se recomienda suspender temporalmente o reducir la dosis un 25-50% hasta obtener un descenso de Hb a una concentración de por lo menos 12g/dl.

Si fuera necesaria una suspensión transitoria, cuando se reinicie la medicación se debe indicar una dosis equivalente al 25-50% de la previamente administrada. No se deben hacer cambios en las dosis de los AEE en períodos menores de un mes, para evitar la variabilidad de la Hb, factor descrito como predictor de mortalidad en pacientes en diálisis3,27.

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Capítulo 5. Complicaciones del tratamiento con agentes estimulantes de la eritropoyesis

25. Se sugiere que antes de decidir la indicación de AEE se realice un balance entre sus beneficios (reducción de transfusiones, mejora de los síntomas de anemia) y sus riesgos potenciales (HTA, AVE, trombosis venosas) en cada caso individual (1B).

26. Se sugiere que los beneficios y los riesgos del tratamiento con AEE sean informados por el médico y discutidos con el paciente, así como con su familia (o cuidadores) (Sin grado).

27. Se sugiere iniciar el tratamiento con AEE luego de normalizar las cifras de presión arterial (2C).

28. Si durante el tratamiento con AEE se instala un inadecuado control de la HTA, se recomienda (1B):

28.1. Iniciar tratamiento antihipertensivo o incrementar la dosis si el paciente ya lo estaba recibiendo.

28.2. Adecuar el peso seco con ultrafiltración si el paciente está en diálisis o tratar la presencia de edemas en pacientes con ERC-ND.

28.3. Evitar el ascenso brusco de la Hb durante el uso de AEE para prevenir los episodios de incremento en la presión arterial.

29. Se recomienda máxima cautela si se decide usar AEE en pacientes portadores de ERC asociada a:

29.1. Antecedente de AVE (1B).

29.2. Neoplasia activa, particularmente si una cura es posible (1B).

29.3. Antecedente de neoplasia (2C).

30. Se recomienda suspender la administración de AEE ante el diagnóstico de aplasia pura de células rojas inducida por estos medicamentos (1A).

La anemia, en estos casos, deberá ser tratada con transfusiones de glóbulos rojos según se necesiten.

Justificación

La introducción del tratamiento con EPO desde 1986 y de otros AEE más recientemente, ha significado el aporte más importante al tratamiento de la ERC avanzada desde el advenimiento de la diálisis de suplencia. Ha resultado eficaz para incrementar la Hb, con lo cual se redujo la necesidad de transfusiones en esta población, contribuyendo a mejorar su morbilidad y su calidad de vida. No obstante, el uso de AEE ha estado asociado a efectos adversos desde el comienzo, fundamentalmente representados por HTA severa, trombosis del acceso vascular y mortalidad de causa cardiovascular de pacientes en HD1-5.

Mortalidad y complicaciones cardiovasculares

Un metaanálisis publicado en 2007 sobre 5.143 pacientes procedentes de 9 ensayos clínicos con al menos 12 meses de seguimiento evidenció mayor riesgo de muerte por todas las causas (RR=1,17, IC95%: 1,01-1,35; p=0,031) así como de trombosis del acceso vascular (RR=1,34, IC95%: 1,16-1,54; p=0,0001) en el grupo de pacientes sometidos a Hb más elevada comparado con el grupo con Hb más baja6. Por otra parte, pacientes en HD que tienen naturalmente una concentración elevada de Hb no presentan esos riesgos como los observados en pacientes con Hb elevada tratados con AEE7.

Importantes estudios prospectivos controlados con selección aleatoria evidencian que la corrección completa de la anemia con AEE en pacientes portadores de ERC-ND genera beneficio mínimo o ausente en la calidad de vida pero se asocia a mayor riesgo de HTA, AVE y complicaciones tromboembólicas8-10.

Un metaanálisis de 2010, realizado sobre 27 estudios y 10.452 pacientes, confirmó esos hallazgos al evidenciar que el tratamiento con AEE con objetivo de Hb más alto se asociaba a mayor riesgo de AVE (RR=1,51, IC95%: 1,03-2,21), HTA (RR=1,67, IC95%: 1,31-2,12) y trombosis del acceso vascular (RR=1,33, IC95%: 1,16-1,53) comparando con objetivo de Hb más bajo11. No evidenció diferencias significativas en relación a riesgo de muerte por todas las causas, eventos CV severos ni velocidad en la necesidad de tratamiento sustitutivo; no obstante, los puntajes estimados para cada uno de los criterios evolutivos analizados favorecían al grupo con objetivo de Hb menor sin observarse beneficio clínico relevante para el grupo asignado a Hb más alta. El metaanálisis acumulativo más reciente, de 2012, encontró una diferencia en el límite de la significación estadística al analizar el riesgo de muerte comparando los grupos de pacientes con Hb objetivo alta versus Hb baja (18 estudios, 9.859 pacientes; RR 1,10; IC95%: 1,00-1,21; p=0,05). El valor de Hb alcanzada en los grupos de Hb alta era 12 a 13g/dl, mientras que se hallaba alrededor de 9 a 10g/dl en los grupos de Hb baja. En general, el objetivo de Hb alta se alcanzaba con dosis mayores de AEE, en tanto los grupos con Hb baja usaban dosis menores. Este estudio asimismo confirmó hallazgos previos, ya que los pacientes tratados para alcanzar Hb alta presentaron mayor riesgo de AVE (RR=1,73; IC95%: 1,31-2,29) y de HTA (RR=1,4; IC95%: 1,11-1,75)12.

Estas complicaciones del tratamiento pueden depender de la elevada concentración de Hb alcanzada per se, del empleo de dosis muy altas de AEE, de la variabilidad de la Hb en el tiempo, de un efecto directo, no solo eritropoyético de la hormona, o como resultado de la comorbilidad asociada que suelen presentar los pacientes portadores de ERC avanzada13-20.

La HTA es el efecto secundario más frecuente del tratamiento con AEE. Se manifiesta porque un alto porcentaje de los pacientes tratados con AEE necesitan incrementos de la dosis del antihipertensivo habitual o bien por la reaparición de la HTA que estaba previamente controlada. Los principales factores de riesgo para esta complicación son: HTA preexistente, severidad de la anemia pre tratamiento con AEE, rápido aumento de la Hb y presencia de riñones nativos. Pero importa destacar que este efecto adverso se puede controlar con medicación eficaz y/o adecuada ultrafiltración por diálisis para mantener el peso seco adecuado21. Un estudio observacional realizado sobre 502 nuevos pacientes de 25 clínicas de cuidados prediálisis confirmó el efecto hipertensivo del tratamiento con AEE, ya que los pacientes tratados recibían más medicación antihipertensiva que los no tratados. Sin embargo, no existía diferencia significativa entre la presión arterial de los pacientes que recibían o no recibían AEE, controlándose eficazmente el aumento tensional con medicación22.

El riesgo de trombosis del acceso vascular asociado al uso de AEE ha sido observado en múltiples estudios y metaanálisis y se lo ha vinculado al valor elevado de Hb así como se ha presentado con mayor frecuencia en los injertos protésicos en relación con las fistulas nativas4,6,11. Por lo tanto, se debe prestar atención especial a los niveles crecientes de Hb durante el tratamiento con AEE sin superar los valores recomendados. Por otra parte, la calidad y el tipo del acceso vascular, así como la existencia de una estenosis no diagnosticada en la fístula arteriovenosa, puede ser su causa subyacente, en cuyo caso la eventual trombosis es independiente del empleo de los AEE23.

Cáncer

Las Guías KDIGO 2012 y ERBP 2013 coinciden en expresar una advertencia sobre el uso de AEE en pacientes con cáncer y ERC, para lo cual se basan en el análisis secundario del estudio TREAT. Este mostró que el 7,4% de los pacientes en tratamiento con darbepoetinaα fallecían por cáncer cuando existían antecedentes de enfermedad neoplásica, versus el 0,6% en el grupo placebo10,23,24.

En pacientes con cáncer y sin ERC se observó también esta complicación asociada al tratamiento con AEE. En 2008 se publicó una extensa revisión para evaluar el riesgo de mortalidad y de tromboembolismo venoso asociados a la administración de AEE como tratamiento de la anemia de pacientes con cáncer de órgano sólido. Fueron analizados 51 estudios clínicos (13.611 pacientes) que brindaban datos de sobrevida y 38 estudios (8.172 pacientes) con información sobre tromboembolismo venoso. Los pacientes con cáncer que recibían AEE presentaron mayor riesgo de tromboembolismo venoso (RR=1,57; IC95%: 1,31-1,87) así como de mortalidad (RR=1,10; IC95%: 1,01-1,20)25.

Una reciente actualización de las guías European Organization for Research and Treatment of Cancer (EORTC) sugirió que el uso de AEE no está contraindicado en pacientes con cáncer siempre y cuando se sigan las direcciones de esa guía26. Un análisis realizado entre los años 2000 y 2011 de las tendencias sobre la prescripción de AEE en pacientes en HD con cáncer muestra que han sido indicados con frecuencia extremadamente alta27.

Según la American Society of Clinical Oncology y la American Society of Hematology, el incremento en el riesgo de la mortalidad por cáncer se presenta con Hb elevada, y sin bien es cierto que no existen suficientes estudios para determinar con seguridad el rango óptimo de Hb, sugieren que iniciar el tratamiento con AEE con Hb<10g/dl hasta alcanzar un nivel máximo de 12g/dl sería lo más prudente28.

Esta recomendación fue elaborada para pacientes que no tienen ERC. Sin embargo, este Comité propone que, mientras no existan nuevas evidencias, se debería aplicar también en los pacientes afectados de cáncer y ERC, independientemente de su etapa evolutiva.

De modo que, considerando las evidencias disponibles, sugerimos ser prudentes con el uso de AEE en pacientes portadores de ERC asociada a un neoplasma en actividad, especialmente en aquellos casos en que es posible un tratamiento y la cura del cáncer.

Aplasia pura de células rojas

Se caracteriza por agravación rápida de la anemia durante el tratamiento con AEE asociado a: recuento reticulocitario <104/mm3, ausencia de precursores eritroides en la médula ósea con producción normal de megacariocitos y granulocitos, así como presencia de anticuerpos neutralizantes anti-AEE. La anemia deberá ser tratada con transfusiones de glóbulos rojos si se necesitan. Se plantea esta grave complicación en pacientes tratados con AEE durante más de 4 semanas en quienes se observa una rápida declinación de la Hb, mayor o igual a 0,5g/dl por semana, y/o requieren transfusiones de 1-2 unidades de glóbulos rojos semanales para mantener la Hb aceptable29.

En estos casos, el estudio de lámina periférica muestra recuento reticulocitario menor a 104/mm3, con recuento normal de plaquetas y leucocitos. El examen de médula ósea muestra hipoplasia o ausencia de precursores eritroides (menos del 5% de eritroblastos con celularidad normal y bloqueo de la maduración de los precursores de células rojas) y el estudio de anticuerpos neutralizantes de AEE es positivo, lo que confirma el diagnóstico de aplasia pura de células rojas (APCR) mediada por anticuerpos.

Los primeros casos fueron reportados con el uso de EPOα. Su patogenia ha sido atribuida a múltiples causas: relacionadas con el paciente, con el producto farmacológico per se o sus agregados, con la ruta de administración o con el manejo o almacenamiento inapropiados30. En los últimos años, para determinar la incidencia de nuevos casos de APCR se estableció en Europa el registro Prospective Immunogenicity Surveillance Register (PRIMS). Un reciente análisis del registro demostró que la incidencia de APCR no fue diferente entre EPOα y otros tipos de EPO31. Se han establecido criterios para su diagnóstico y tratamiento, y en caso de presentarse una APCR se ha definido no emplear otros AEE, pues existe una reacción cruzada por anticuerpos anti-EPO entre ellos32-34.

El peginesatide fue inicialmente propuesto para el tratamiento de la APCR; sin embargo, fue retirado por la FDA por reacciones anafilácticas y por HTA severa35.

Se han comunicado estudios con muy pocos casos de APCR tratados con ciclosporina o rituximab, pero no existe suficiente evidencia aún para recomendarlos.

Progresión de la enfermedad renal crónica

El efecto de la corrección de la anemia sobre la función renal y la progresión de la ERC ha sido estudiado hallándose datos contradictorios, ya que algunos autores encuentran que el tratamiento con AEE es capaz de prevenir el deterioro de la función renal mientras otros sugieren efectos potencialmente deletéreos36-38. El uso de AEE se ha extendido a la población portadora de ERC-ND cuando su anemia le genera morbilidad, deterioro de la calidad de vida y necesidad de transfusiones, de modo que es importante definir si existe riesgo de deterioro funcional relacionado con su uso. Una revisión sistemática y metaanálisis realizada en base a 19 estudios controlados (n=8.129 participantes con ERC en etapas 1-4) no encontró evidencia de que el tratamiento con AEE afectara la función renal en comparación al uso de placebo o ningún tratamiento. No hubo diferencia entre grupos con y sin AEE en el riesgo de necesitar tratamiento sustitutivo (RR=0,97; IC95%: 0,83-1,20 [17 estudios con 8.104 participantes]), ni en la variación de la tasa de FGe (diferencia promedio=–0,45; IC95%: −2,21 a 1,31 [9 ensayos y 1.848 participantes]). Más aún, no se observó diferencia significativa en riesgo de mortalidad (RR=1.10; IC95%: 0,90-1,35 [16 estudios, n=8.082 pacientes])39.

Recientemente, el Grupo Cochrane realizó una nueva revisión con el objetivo de definir si el tratamiento con AEE en pacientes con ERC-ND tenía algún efecto sobre el período que trascurre hasta el comienzo de su diálisis. El estudio evidenció que el tratamiento con AEE fue eficaz en mejorar la anemia y reducir el número de pacientes transfundidos, al tiempo que la mayoría de las medidas de progresión de la enfermedad renal no mostraron diferencia significativa entre la población tratada con AEE y la que no recibió tratamiento. De modo que no se ha demostrado hasta la fecha un efecto negativo del tratamiento con AEE sobre la progresión de la ERC40.

Otros riesgos

Los casos de convulsiones fueron informados en las etapas iniciales del empleo i.v. de los AEE a dosis muy elevada41. Se sugiere administrarlos con precaución e iniciar con dosis baja si el paciente tiene antecedentes de convulsiones o secuelas de AVE.

Se ha señalado la posible progresión de la retinopatía diabética proliferativa por AEE, pero esta complicación no ha sido demostrada de manera fehaciente42.

Este Comité sugiere que cada vez que se considere indicar AEE se realice un balance entre los beneficios esperados para cada paciente individual y los riesgos potenciales vinculados a su uso.

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Capítulo 6. Resistencia a agentes estimuladores de eritropoyesis y terapias adyuvantes

31. Se recomienda considerar que existe resistencia al tratamiento con AEE cuando el paciente no alcanza o no mantiene la Hb deseada con dosis crecientes de AEE, en ausencia de carencia de hierro y otras causas de hipo-respuesta (1B).

32. Se recomienda investigar las causas de hiporrespuesta y tratarlas cada vez que sea posible. Las más frecuentes son (1B):

32.1. Carencia de hierro.

32.2. Incumplimiento del tratamiento (AEE/hierro).

32.3. Inflamación y/o infecciones crónicas.

32.4. Malnutrición y/o carencia de vitaminas.

32.5. Diálisis inadecuadas.

32.6. Hiperperparatiroidismo severo.

32.7. Medicación concomitante.

32.8. Patologías asociadas.

33. Se sugiere (2C):

33.1. Durante la etapa de corrección de la anemia, no incrementar las dosis de AEE por encima del doble de la dosis máxima recomendada.

33.2. Durante la etapa de mantenimiento, no aumentar más del doble de la dosis con la cual el paciente se mantuvo estable en el rango de Hb deseada.

34. Se sugiere individualizar el tratamiento, considerando la relación entre riesgo y beneficio, en aquellos pacientes que mantienen una respuesta inadecuada a AEE aun luego de corregir las causas tratables de la misma (Sin grado).

Las opciones son:

34.1. Mantener una concentración de Hb más baja que el objetivo habitual.

34.2. Si el paciente necesita mantener la Hb en el rango previo, se podrá continuar con AEE tomando en cuenta las dosis requeridas y su eventual riesgo.

34.3. Transfusión de glóbulos rojos según necesidad.

35. Se sugiere no utilizar medicamentos coadyuvantes del tratamiento con AEE, tales como andrógenos, vitaminaC, vitaminaE, ácido fólico, L-carnitina y pentoxifilina, excepto ante demostración o sospecha de su carencia específica (2B).

Justificación

La resistencia a los AEE se ha definido de múltiples formas. Resistencia e hiporrespuesta son términos similares que pueden equipararse con respuesta inadecuada. Conceptualmente, se considera resistencia o hiporrespuesta a los AEE cuando, durante su uso, el nivel de Hb alcanzado es inapropiadamente bajo en relación con la dosis administrada, requiriendo un significativo aumento de la misma para mantener el valor de Hb1.

Un estudio realizado en 2008 en una cohorte de más de 138.000 pacientes de Medicare en HD comparó tres definiciones de respuesta disminuida a AEE: una de ellas considera exclusivamente la dosis, otra define la respuesta en base a dosis de AEE/peso y la tercera considera el «índice de resistencia» a AEE. Se encontró que la población que requiere dosis de AEE por encima del percentil 90 tiene similares condiciones comórbidas, independientemente de cuál de las tres definiciones se aplique, y que las condiciones que se asociaron más frecuentemente a requerimientos mayores fueron el sexo femenino, afroamericanos, edad menor de 40años con nefropatías causantes de falla renal diferentes de diabetes o hipertensión y mayor tiempo en diálisis2.

Según diferentes recomendaciones de tratamiento de anemia en LA, la resistencia al uso de AEE se define por la necesidad de dosis de EPO>300UI/kg/semana, de darbepoetinaα de 1,5μg/kg/semana para poder mantener el nivel de Hb estable, dificultad en alcanzar el incremento deseado de Hb (1-2g/dl/mes) o mantener la Hb objetivo con dosis de hasta 200μ/kg/semana1,3-5. La guía de práctica clínica KDIGO 2012 define hiporrespuesta a AEE como la incapacidad de alcanzar o mantener la Hb objetivo6. Se define como hiporrespuesta inicial la ausencia de incremento esperado de Hb durante un mes de tratamiento con dosis adecuadas al peso corporal y se recomienda no aumentar más del doble de la dosis inicial de darbepoetinaα por incremento del riesgo de AVE6,7.

Se define como hiporrespuesta subsecuente o hiporrespuesta adquirida cuando, en pacientes que alcanzaron y mantuvieron el nivel objetivo de Hb con dosis estables del AEE, se requieren hasta dos incrementos del 50% de la dosis habitual para intentar mantener el nivel de Hb8.

Un grupo que realizó comentarios sobre las guías KDIGO 2012 consideró más apropiado un periodo de 2meses para la definición de hiporrespuesta a AEE, mientras se implementa el estudio de las causas9. La causa más frecuente es el déficit de hierro, ya sea absoluto o funcional, pero también otros factores influyen en la respuesta10-13. En el estudio de Gilbertson et al.2 las comorbilidades más fuertemente asociadas a resistencia fueron el sangrado gastrointestinal y el cáncer.

En ausencia de déficit de hierro, se recomienda pesquisar y corregir, como causas principales de resistencia a AEE:

Incumplimiento del tratamiento (AEE/hierro)

El cumplimiento de las dosis de AEE y/o de hierro indicadas debe ser verificado, sobre todo cuando la medicación es administrada por el propio paciente o un cuidador en domicilio (DP o ERC en etapa 3-4), así como cuando el acceso a la medicación depende de los recursos propios del paciente1,14.

Inflamación y/o infecciones crónicas

Los mediadores de inflamación liberados durante infecciones o enfermedades inflamatorias vuelven a los progenitores eritroides resistentes a los AEE, así como bloquean la disponibilidad de hierro para la eritropoyesis. Estas causas son factibles de ser tratadas y revertidas, por lo que ante resistencia a AEE deben pesquisarse focos de inflamación/infecciones no evidentes clínicamente. Se recomienda en estos casos mantener tratamiento sin aumentar las dosis de AEE15.

Malnutrición y/o carencia de vitaminas

La ERC se asocia a múltiples causas de malnutrición y/o carencia de vitaminas, entre las que podemos citar: catabolismo proteico aumentado con disminución de su síntesis, insulinorresistencia, estrés oxidativo y carencia de nutrientes específicos. Ya sea por pérdida durante la diálisis o carencia por otras causas, la desnutrición y el déficit de vitaminas (B12, ácido fólico, vitamina D) favorecen la respuesta inadecuada a AEE10-13,15

Diálisis inadecuada

La toxicidad urémica debido a una dosis de diálisis inadecuada es causa reconocida de resistencia a AEE, así como el daño mecánico a los eritrocitos durante el procedimiento. Estudios clínicos muestran que con dosis de diálisis adecuadas los requerimientos de AEE son menores13,16.

En HD deben considerarse la calidad del agua y del concentrado de diálisis, verificar que ambos cumplan los requisitos de calidad, pesquisar la intoxicación con aluminio como causa de resistencia, el cumplimiento habitual de la prescripción (duración de las sesiones de HD, recambios en DP), el funcionamiento del acceso para diálisis, así como otras medidas de ahorro de sangre con relación al procedimiento en HD y las extracciones para estudios en cualquiera de las modalidades1,17.

Hiperparatiroidismo secundario severo

Estudios clínicos han mostrado que el incremento de la hormona paratiroidea (PTH) se asocia a una respuesta inadecuada a AEE por reducción de los progenitores eritroides en la médula ósea y menor sobrevida de los eritrocitos10-13.

Medicación concomitante

Agentes mielosupresores se han asociado a disminución en los niveles de Hb, así como la prescripción de inhibidores de la enzima convertasa (IECA) y antagonistas receptores de angiotensina II (ARAII)10,18,19.

Patologías asociadas

Neoplasias, mielodisplasias, mieloma, hemoglobinopatías.

Terapias adyuvantes

El manejo de la anemia en la ERC ha contemplado otras medidas terapéuticas, además de la optimización en las terapias dialíticas, buena nutrición y aporte de hierro adecuado, que pueden secundar al tratamiento con los AEE.

Dentro de este grupo de terapias se encuentran:

  • Ácido fólico y complejo B.

  • Ácido ascórbico.

  • L-carnitina.

  • Pentoxifilina y estatinas.

  • Andrógenos.

Un metaanálisis publicado en 2013 se propuso estudiar el efecto de las intervenciones para mejorar la anemia en pacientes resistentes a AEE que se hallaban ya sea en ERC etapa 5 o en diálisis. Solo se encontraron 2 trabajos que cumplían los criterios de inclusión, siendo la intervención en ambos diferente, por lo que no pudo concretarse el metaanálisis. Los autores no encontraron evidencia adecuada para recomendar ninguna intervención capaz de mejorar la resistencia al tratamiento con AEE, concluyendo que se necesitan estudios controlados con selección aleatoria que permitan determinar la seguridad y la eficacia de las intervenciones en esos pacientes20. Este argumento, así como los expresados más abajo, determinan que no podamos recomendar ninguno de estos tratamientos con el fin de compensar la anemia de la ERC en pacientes resistentes a los AEE, excepto cuando se compruebe carencia de alguna de estas sustancias. Esta posición ha sido adoptada también por las guías KDIGO 2012 y NICE 20106,21.

Ácido fólico, vitaminas B6 y B12

Si bien es cierto que estos medicamentos se prescriben de manera casi rutinaria en todo paciente con ERC, hasta el presente la evidencia que justifique su indicación es exigua. Su carencia es muy rara en pacientes con ERC-ND. Dado que son vitaminas hidrosolubles de bajo peso molecular, pueden difundir a través del peritoneo y las membranas de HD, sobre todo las de «alto flujo». No obstante, la dieta actualmente poco restringida, así como los depósitos hepáticos habitualmente repletos, han permitido considerar que su suplementación resulte opcional más bien que rutinaria. Existe cierta evidencia que el uso de AEE aumenta el requerimiento de ácido fólico. Un estudio comunicó el desarrollo de hiporrespuesta a los AEE conjuntamente con macrocitosis en pacientes en HD. Pese a niveles normales de folato en plasma, se administraron 10mg/día de ácido fólico y se observó mejoría de la respuesta eritropoyética y disminución del volumen corpuscular medio en 8 pacientes22.

Se sugiere evaluar los niveles de estas vitaminas cuando se detecta macrocitosis persistente. Para indicar suplementos de ácido fólico es conveniente medir la concentración de folato intraglobular en lugar de la plasmática23.

Ácido ascórbico

Puede aumentar la liberación de hierro de la ferritina y del sistema reticuloendotelial, mejorando su utilización para la síntesis del hemo. Además, se han descrito propiedades antioxidantes24-26.

Dos metaanálisis realizados en los años 2009 y 2011 sobre estudios controlados con asignación aleatoria demostraron que el suplemento de vitaminaC aumentó los niveles de Hb con menor dosis de AEE así como mejoró el %ST en pacientes en HD27,28. Son análisis de buena calidad, pero incluyen pocos pacientes, con períodos de seguimiento breves y poblaciones muy heterogéneas. Los efectos secundarios fueron escasamente evaluados y ninguno de los estudios determinó oxalemia. Solo uno de esos artículos fue realizado con una población de 42 pacientes en HD con hiporrespuesta a AEE y/o deficiencia funcional de hierro. Se evidenció beneficio al suministrar ácido ascórbico a dosis de 300mg i.v. en cada sesión de diálisis durante 6meses, observándose aumento de la Hb en el grupo tratado de 9,3 a 10,5g/dl versus 9,3 a 9,6g/dl en el grupo control; los niveles de %ST aumentaron en el grupo tratado de 28,8 a 37,7% versus 28,7 a 29,3% en el grupo control. La dosis de EPO se redujo de 477 a 429 versus 447 a 477UI/kg/semana29.

Se ha reportado un nivel elevado de oxalemia en pacientes en HD tratados con vitaminaC oral30,31. No hay evidencias sobre el uso de ácido ascórbico en DP.

L-carnitina

Es un aminoácido hidrosoluble que actúa como cofactor para el transporte de los ácidos grasos de cadena larga a través de la membrana mitocondrial, lo cual conduce a su oxidación y la consecuente producción de energía. Asimismo, favorece la conversión de acetil CoA, la cual es tóxica y se acumula en la ERC. Algunos estudios han sugerido que puede haber deficiencia en los niveles plasmáticos de pacientes en DP y HD; no así en la diálisis peritoneal cíclica nocturna, terapia que se considera reduce los disturbios del metabolismo de L-carnitina que se presentan en la diálisis convencional. La información obtenida procede de pequeñas series de casos en las cuales se sugiere que la administración i.v. o por v.o. de L-carnitina incrementa los niveles de Hb y/o reduce los requerimientos de AEE tanto en niños como en adultos con ERC, la mayoría de ellos en HD32,33.

Una revisión y metaanálisis exploratorio de 2002 evaluó el tratamiento con L-carnitina en pacientes en diálisis de mantenimiento. En 4 de 6 ensayos controlados de asignación aleatoria se observó que la dosis de AEE fue significativamente menor en el grupo tratado con carnitina comparado con el grupo placebo, por lo que se sugirió su efecto beneficioso para el control de la anemia en HD34. Más recientemente se realizó uno de los estudios más importantes sobre el tema, multicéntrico, doble ciego, controlado con asignación aleatoria de 92 pacientes incidentes en HD, que recibieron placebo o 1g de L-carnitina i.v. después de cada sesión de HD durante un año. La concentración plasmática de carnitina aumentó en el grupo tratado, de un promedio de 79±51 a 258±137μmol/l, mientras en el grupo placebo descendió de 68±25 a 53±24μmol/l (p<0,001). Por otro lado, la evolución del índice de resistencia a la EPO fue similar en ambos grupos (diferencia entre grupos: p=0,10). Se concluyó que si bien los niveles de carnitina descienden durante el primer año de HD, el tratamiento con L-carnitina no mejora la respuesta a la EPO35.

No se observaron efectos adversos con L-carnitina i.v., pero la administración oral se ha asociado a convulsiones en algunos pacientes y hay preocupación por la acumulación de los productos de degradación potencialmente tóxicos por su uso a largo plazo36,37.

El uso de DL-carnitina racémica se ha asociado a disfunción neuromuscular, por lo que esta forma de carnitina no debe ser administrada.

Las guías K/DOQI 2006, KDIGO 2012 y NICE 2015 han señalado que no existen suficientes evidencias para recomendar la administración de L-carnitina para el tratamiento de la anemia de la ERC6,18,38. Un metaanálisis más reciente confirma esta posición. En base a 49 estudios clínicos controlados de asignación aleatoria que incluían 1.734 pacientes, no fue posible confirmar los efectos de la L-carnitina descritos previamente sobre la Hb y las dosis de EPO, aunque sí se observó que su administración descendía significativamente la lipoproteína de baja densidad y la PCR39.

Pentoxifilina y estatinas

Se han considerado por sus efectos anti-inflamatorios, y el último como antioxidante. Sin embargo, no hay evidencia suficiente hasta este momento para utilizarlos como terapia adyuvante a los AEE40-42.

Andrógenos

Se utilizaron antes del advenimiento de los AEE con moderados resultados para tratar la anemia de la ERC. Se considera que los andrógenos mejoran la anemia por su capacidad de aumentar la producción de EPO endógena en el parénquima renal remanente o bien por aumentar la sensibilidad de los progenitores eritroides a la hormona disponible22. En la era de los AEE se realizaron varios estudios con andrógenos como coadyuvantes de los mismos, pero incluyendo pocos pacientes y con breves períodos de seguimiento. En 2014 se publicó una revisión y metaanálisis con el objetivo de determinar los beneficios y riesgos de los andrógenos para el tratamiento de la anemia de pacientes adultos con ERC. Solo ocho estudios controlados con selección aleatoria que incluían 181 participantes fueron pasibles de análisis. Se encontró que el decanoato de nandrolona es capaz de aumentar la Hb de pacientes con riñón remanente al comparar con pacientes sin ningún tratamiento (2 estudios con 33 participantes: ascenso promedio de Hb=1,04g/dl, IC95%=0,66-1,41). En base a 3 estudios con 73 participantes, se encontró que el decanoato de nandrolona asociado a EPO logra mayor aumento del hematocrito al compararlo con EPO sola (diferencia promedio de hematocrito=2,54%, IC95%=0,96-4,12). Los autores concluyen, ante la escasa calidad de estos resultados, que la evidencia es insuficiente para asegurar el beneficio del tratamiento con andrógenos para la anemia de la ERC43. No obstante, su uso podría estar indicado en varones mayores de 50años con ERC y anemia cuando los AEE no son accesibles en la región donde habitan, controlando su eficacia y los efectos colaterales44.

El uso de andrógenos suele asociarse a efectos secundarios de importancia variable como acné, virilización, priapismo, peliosis hepática, anomalías en las pruebas de función hepática y riesgo de carcinoma hepatocelular. Por estos motivos no se aconseja utilizarlos como terapia coadyuvante a los AEE45-49.

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Capítulo 7. Indicación de transfusiones de glóbulos rojos en pacientes con enfermedad renal crónica

36. Se recomienda evitar las transfusiones de glóbulos rojos para el tratamiento de la anemia en pacientes con ERC con la finalidad de prevenir los riesgos inherentes a las mismas (1B).

37. En pacientes con ERC en lista de espera para trasplante renal, se recomienda evitar en lo posible las transfusiones de glóbulos rojos para reducir el riesgo de sensibilización del HLA (1B).

38. La decisión de transfundir a un paciente con ERC y anemia no aguda debe basarse en la presencia de síntomas clínicos dependientes de esta complicación más que en un determinado valor de Hb (2C).

39. En algunas situaciones clínicas agudas los pacientes pueden ser transfundidos cuando se necesita una rápida corrección de la anemia (hemorragia aguda, enfermedad coronaria sintomática) (2C).

40. Se sugiere que el beneficio de la transfusión de glóbulos rojos puede ser mayor que el riesgo implicado en esta terapéutica cuando:

40.1. El tratamiento con AEE sea inefectivo (hemoglobinopatías, insuficiencia médula ósea, hiporrespuesta al AEE).

40.2. El riesgo en la prescripción de los AEE puede ser mayor que su beneficio (malignidad, AVE).

Justificación

El valor de la Hb en el que está indicada la transfusión de glóbulos rojos no está bien definido. Lo que sí está demostrado es que la necesidad de transfusión es mayor en pacientes con ERC sintomáticos que tienen Hb alrededor de 9-10g/dl o menor. La transfusión de sangre dependerá del criterio clínico del médico tratante y del consentimiento del paciente. En ciertas situaciones de urgencia, como hemorragias agudas severas o isquemia aguda miocárdica, es necesaria la transfusión inminente para la corrección de la anemia. En este escenario el valor de Hb en que sugerimos efectuar la transfusión de glóbulos rojos es ≤7g/dl1,2.

Desde la introducción de los AEE se ha observado una reducción en número de transfusiones de glóbulos rojos en pacientes con ERC. Sin embargo, la tasa de transfusiones sigue siendo relativamente elevada. Un estudio retrospectivo sobre 120.000 pacientes con ERC-ND que evaluó el número de transfusiones de sangre realizadas entre los años 2002 y 2008 evidenció que la tasa de transfusión fue de 2,68/100 pacientes/año. En los pacientes que progresaron a ERC en HD la tasa se duplicó, alcanzando 49,7/100 pacientes para el año 20083. El más reciente informe de la US Renal Data System ha demostrado que para el año 2013 el 23,9% de los pacientes habían recibido la transfusión de un concentrado de glóbulos rojos4.

Con las nuevas tecnologías para el manejo de los derivados de sangre las complicaciones asociadas a las transfusiones han disminuido, aunque siguen estando vinculadas a diversos riesgos: infecciones virales, reacciones de hipersensibilidad y sensibilización del antígeno leucocitario humano (HLA). Otras complicaciones incluyen: sobrecarga de volumen, hiperpotasemia, toxicidad por citrato, sobrecarga de hierro, lesión pulmonar aguda relacionada a transfusión y la hemólisis intravascular por glóbulos rojos incompatibles5-7.

Con respecto a la trasmisión de infecciones virales por transfusión, las de VIH y hepatitisC tienen un similar riesgo de 1 en 2.000.000 a 1 en 3.000.000, mientras que la transmisión de hepatitisB es más frecuente: de 1 en 100.000 a 1 en 200.000 transfusiones8.

Durante el almacenamiento de la sangre para la transfusión ocurren numerosos cambios bioquímicos. Uno de estos es el incremento de potasio en el plasma sobrenadante del concentrado globular. Una unidad de glóbulos rojos con pocos días de refrigeración contiene aproximadamente 0,5mmol/l de potasio, mientras que con 3semanas el potasio se incrementa aproximadamente a 5mmol/l9. Por otra parte, la sobrecarga de volumen por transfusión de sangre puede representar una complicación especialmente grave10. La mayoría de los pacientes con ERC-ND logran responder al tratamiento con diuréticos. Los pacientes en diálisis son más susceptibles a esta complicación, por lo que se sugiere, en lo posible, realizar la transfusión durante este procedimiento.

El citrato en forma de citrato sódico o ácido cítrico se utiliza como anticoagulante en las bolsas de sangre. La toxicidad por citrato se origina cuando hay una transfusión de sangre masiva, en caso de falla hepática o durante la aféresis9. En estos casos, el exceso de citrato puede producir hipocalcemia por quelación del calcio.

La sobrecarga de hierro se presenta en pacientes que han recibido múltiples transfusiones de glóbulos rojos. Cada concentrado de glóbulos rojos contiene 200-250mg de hierro. Puede sospecharse sobrecarga de hierro cuando un paciente ha recibido aproximadamente 120ml/kg de peso de concentrado de glóbulos rojos11.

La lesión pulmonar aguda relacionada a transfusiones se caracteriza por hipoxemia, falla respiratoria, fiebre, edema pulmonar, que se presentan en las 6h siguientes a la transfusión. En esta complicación han sido implicados el HLA claseI yII y el antígeno de neutrófilo humano12.

Las reacciones de hipersensibilidad inmediatas a la transfusión de sangre son raras, pero pueden poner en peligro la vida del paciente. El riesgo de hemólisis es de 1 en 1.000.000 de transfusiones11. Las reacciones de hipersensibilidad leves son menos serias, pero se presentan con mayor frecuencia; de hecho, las reacciones febriles pueden ocurrir con una frecuencia de 1 en 300 unidades y la urticaria y otras reacciones de piel de 1 en 50 o 1 en 100 unidades de sangre transfundidas11.

En las últimas dos décadas, diversos estudios han demostrado que el riesgo de sensibilización del HLA con las transfusiones de glóbulos rojos ha venido disminuyendo de manera considerable. Este hecho ha sido atribuido a que la sangre es menos inmunogenética, debido a un menor contenido de glóbulos blancos. Sin embargo, los glóbulos rojos lavados no parecen ser menos inmunogénicos que los no lavados13. Igualmente, existe controversia sobre el número de transfusiones y el riesgo a la sensibilización del HLA. Un análisis del US Renal Data System demostró que al comparar los pacientes que nunca había recibido una transfusión de sangre con los que si la recibieron, estos últimos tenían un riesgo de sensibilización con un OR para el panel de anticuerpos reactivos ≥80% de 2,3814. Existe también debate referente a si la transfusión de glóbulos rojos pobres en leucocitos resulta efectiva para reducir el riesgo de sensibilización del HLA. En este contexto, varios trabajos en pacientes que se encuentran en lista de espera para trasplante renal, así como en los trasplantados, han mostrado que la transfusión pobre en leucocitos no disminuye esta sensibilización15-17. A pesar de este debate, en muchos países europeos, así como en Estados Unidos, la mayoría de las transfusiones que se practican son pobres en leucocitos.

Debido a la escasez de estudios controlados sobre el uso y las complicaciones de la transfusión de glóbulos rojos en pacientes con ERC, principalmente por razones éticas, sugerimos efectuar estudios observacionales orientados en los siguientes puntos: motivo de la indicación de la transfusión, complicaciones de hipersensibilidad, nivel de sensibilización del HLA y sobrevida del riñón trasplantado.

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