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Vol. 21. Núm. 4.
Páginas 62-64 (Abril 2007)
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Mascotas ancianas
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José de Pedroa
a Farmacéutico
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En algunas ocasiones, el cariño que se desarrolla y crece con los años hacia una mascota dificulta la apreciación de sus signos y síntomas de envejecimiento. Pero, evidentemente, nuestros animales envejecen, y de forma bastante parecida a como lo hacemos los humanos. He aquí algunos consejos para afrontar mejor las particularidades de esta fase de la vida.

En la fase avanzada de su vida, las mascotas pueden presentar más o menos problemas dependiendo de su genética, de la alimentación que hayan tenido durante su existencia, el cuidado que se les haya dispensado y las condiciones ambientales de su hábitat.

Siempre hay que estar alerta ante cualquier cambio en la conducta o los hábitos de nuestra mascota, ya que pueden deberse no sólo a la edad, sino a alguna enfermedad. Cuando son mayores necesitan visitar con mayor frecuencia a su veterinario «de cabecera». Él es quien, a través del examen físico, diferentes pruebas y análisis, determinará con su diagnóstico el verdadero estado de salud en el que se encuentran. También será el que lleve al día sus vacunas, imprescindibles para nuestras mascotas, ya que con la edad, el sistema inmune se debilita y es más fácil que desarrollen enfermedades.

A un gato o perro viejo no le gusta mucho salir de casa y se vuelve cada vez más exigente con la calidad y la cantidad de la comida. Algunos estudios demuestran que, a veces, las mascotas de esta edad tienen problemas cognitivos y de atención parecidos a la enfermedad de Alzheimer en el hombre. Esta situación puede producir desorientación, confusión, disminución de su actividad física, lentitud para obedecer y cambios en el sueño.

Debemos tener en cuenta que cada año de nuestra mascota (perro o gato) equivale, aproximadamente, a 5 o 7 años humanos.

El gato

Normalmente se considera que un gato llega a la vejez a partir de los 8 años, aunque si sus condiciones de vida han sido buenas, puede retrasarse hasta los 10 años (tabla I).

Cambios asociados a la edad

La edad produce una serie de cambios, fisiológicos y orgánicos, que hace que tengamos que estar más pendientes de nuestras mascotas. Estos cambios se traducen en una disminución de la musculatura, un aumento de la grasa y una disminución de la movilidad, lo que puede provocar obesidad en nuestro gato. La piel pierde elasticidad, el pelo comienza a caerse y aparecen canas alrededor del hocico y de la cara. Estos cambios también afectan a su boca: aparece gran cantidad de sarro en sus dientes y alguno de ellos termina cayéndose, lo que provoca una disminución del apetito. Deberemos estar muy atentos a su peso y a observar el aspecto de sus deposiciones, por si tuviese algún parásito.

Problemas de salud

Uno de los principales problemas en este período es la insuficiencia renal. Los riñones les empiezan a fallar, y ello puede derivar en un cambio en la alimentación, que nos obligará a estar pendientes. También es frecuente la aparición de enfermedades cardíacas, asociadas a alteraciones o disfunciones en el corazón y las arterias.

También hay una merma de agudeza en todos los sentidos --gusto, olfato, tacto, oído y visión--, lo que se traduce en que, a veces, nuestros animales no nos respondan como antes, tardan más tiempo en reaccionar ante nuestra llamada. Es un período en el que habrá que tener mucha paciencia. También son frecuentes las continuas visitas al cajón de arena, porque ya no tienen un buen control sobre su vejiga y a veces observaremos cómo tienen pequeñas pérdidas, incluso fuera del cajón.

Otras enfermedades frecuentes en esta fase de la vida son diabetes, hipertensión, hipertiroidismo, aparición de tumores, enfermedad intestinal inflamatoria y anemia.

Sus uñas también requieren toda nuestra atención. Debemos estar pendientes de cortárselas, ya que cuando son muy mayores ya no son capaces de arreglárselas y les crecen más de lo normal, pudiendo clavárseles en la carne.

Alimentación

A una edad avanzada, la alimentación es fundamental para mejorar todos los problemas asociados a la edad. En estos momentos, debido a sus dificultades de movilidad, conviene racionarles un poco la comida y ofrecerles porciones más pequeñas durante el día. Dependiendo de cómo esté su boca, procuraremos que su comida sea más o menos blanda y si es necesario la trocearemos más de lo habitual. Hoy día en el mercado hay una gran variedad de alimentos elaborados con nutrientes especiales adaptados a distintos problemas de salud: diabetes, insuficiencia renal, falta de movilidad, obesidad, etc. Estos alimentos presentan una muy buena palatabilidad y ayudan a la masticación, además de ayudar al animal a mantener el manto. También es importante de vez en cuando darle pienso seco, porque le ayudará en la limpieza del sarro de sus dientes.

Su alimentación debe ser supervisada por su veterinario y, sobre todo, conviene ser prudentes a la hora de darles comida de la que nos sobra, ya podemos causarles más perjuicios que beneficios. Los gatos de edad avanzada necesitan la presencia del aminoácido taurina en su alimentación, ya que es muy importante para el corazón y la vista del animal.

Conviene que el agua que le suministremos esté siempre fresca, ya que en los gatos se produce un descontrol de la temperatura corporal que puede ir asociado a deshidratación por falta de líquido.

El perro

Los perros son considerados viejos cuando tienen más de 7 años, aunque esto depende mucho de la raza, el tamaño y la vida que ha vivido. Los perros de talla grande llegan antes a la vejez que los perros pequeños (tabla I) y los de raza pura también envejecen antes que los cruzados.

Los síntomas que nos anuncian la llegada del envejecimiento a nuestro perro son la aparición de canas en las patas y alrededor del hocico y la reticencia al ejercicio y a la actividad en general.

La vitalidad será lo primero que echaremos de menos en nuestro can: la mayor parte del día le veremos en su sitio preferido sin moverse. En ese rincón favorito deberemos deberemos ponerles algo blando, como una manta o una almohada, para que no se le formen callosidades o úlceras. También conviene situar su cama en un sitio cálido y alejado de corrientes de aire.

Pese a la pérdida de vitalidad, se aconseja continuar con los paseos diarios, aunque probablemente estos serán más cortos porque el animal se cansará antes. Es importante, durante el paseo, no dejarle solo, ya que se podría perder, pues el sentido de la orientación también se resiente con la edad.

La movilidad está relacionada directamente con la alimentación, en el sentido de que al no realizar el mismo ejercicio físico, la ingesta de alimentos del can maduro debería ser menor, de lo contrario, tenderá a la obesidad y ello le incapacitará mucho más. El veterinario nos aconsejará la dieta correcta y deberemos seguirla como él nos indique. Hoy en el mercado hay disponible una gran variedad de productos que se adecuan a la raza de nuestro perro y a los posibles problemas de salud que tenga. También se adaptan a sus posibles problemas en los dientes o las encías, ya que en esta fase de su vida suelen perder algún diente o tener sus las más sensibles. También es importante proporcionales huesos especiales o galletas duras que ellos muerden y les ayudan a limpiar sus dientes.

Los problemas de salud más acusados en este período son los siguientes:

­ Problemas digestivos: deterioro de los dientes, digestión más lenta, cambios en el apetito, estreñimiento y aumento de la sed.

­ Problemas relacionados con los sentidos: sordera, disminución de la visión (aparición de cataratas), disminución del gusto, etc.

­ Problemas urinarios: los riñones ven disminuida su función, lo que se traduce en una insuficiencia renal.

­ Problemas cardíacos.

­ Aparición de distintos tipos de tumores.

­ Dolores en las articulaciones, artritis y osteoporosis.

Como amos, deberemos cuidarles con el mismo cariño que les hemos dedicado hasta la fecha. Una de las maneras de trasmitirles mejor este afecto es cepillándolos. De esta manera, además de proporcionarles confianza, le activaremos la circulación, le desenredaremos el pelo y éste lucirá más brillante y sedoso. El cepillado nos servirá también para comprobar si se le cae el pelo, si tiene algún tipo de dermatitis o si le ha salido algún bulto sospechoso en el cuerpo.

Siempre hay que estar alerta ante cualquier cambio en la conducta o los hábitos de nuestra mascota, ya que pueden deberse no sólo a la edad, sino a alguna enfermedad

Recomendaciones generales

* Llevar a la mascota al veterinario al menos 2 veces al año.

* Obsérvela con cierta frecuencia y si se aprecia algo extraño acudir al especialista.

* Tener mucha paciencia.

* Controlar sus dientes. Se suelen caer, lo que les provoca importantes trastornos a la hora de comer, con la consiguiente pérdida de apetito y, por tanto, de peso. En este momento deberemos proporcionarle darle una alimentación adecuada.

* Vigilar su higiene. Cepillar su piel con frecuencia y lo más despacio posible.

* Cuidar sus uñas, especialmente en los gatos, ya que a esta edadles crecen más de lo normal.

* Jugar a menudo con ellos para mantener su estado físico y sus sentidos aguzados.

* En esta etapa de su vida, es cuando la mascota necesita más cariño y tener a su amo al lado. De lo contrario, tendrá problemas de conducta. Si son queridas, las mascotas mayores no son vistas como un estorbo. Huelga decir que la edad jamás debe ser excusa para el maltrato, el abandono o el sacrificiio.

* Cuando el perro y el gato son mayores no es buen momento para llevar a una nueva mascota a casa, pues ellos se sentirían desplazados y podrían caer en una depresión.


Bibliografía general

Meadows G, Flint E. Manual para el cuidado del gato. Arganda del Rey: EDIMAT Libros; 2003.

San Andrés M, Lázaro RA. Medicamentos de Uso Animal. Modulo II. Animales de Compañía: Caninos y Felinos. Madrid: Acción Médica; 2003.

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