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Vol. 29. Núm. 2.
Páginas 80-85 (Abril - Junio 2018)
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Vol. 29. Núm. 2.
Páginas 80-85 (Abril - Junio 2018)
ARTÍCULO ESPECIAL: FORMACIÓN
DOI: 10.1016/j.enfi.2017.12.001
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Diez cuestiones que debería considerar antes de enviar un artículo a una revista científica
Ten questions you should consider before submitting an article to a scientific journal
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A. Falcó-Pegueroles
Autor para correspondencia
annafalco@ub.edu

Autor para correspondencia.
, D. Rodríguez-Martín
Escuela de Enfermería, Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Universidad de Barcelona, L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona, España
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Resumen

Investigar implica no solo conocer los métodos y diseños de investigación, sino que comporta comprender las estrategias para la difusión y publicación de los resultados en las revistas científicas. Se considera que una investigación termina cuando está publicada y es divulgada entre la comunidad científica. La publicación de un manuscrito no es sencilla, puesto que conlleva pasar por un riguroso proceso editorial evaluador para garantizar la calidad científica de dicha propuesta. El objetivo de este artículo es comunicar a los autores potenciales los principales errores o deficiencias que normalmente y de forma general justifican la decisión de no aceptar un artículo científico por parte de los revisores de revistas científicas. A partir de la experiencia de las autoras como revisoras de revistas nacionales e internacionales del ámbito de la enfermería y las ciencias de la salud, se identifican un total de 10 tipos o grupos, que versan sobre los errores de formulación, las incongruencias entre diferentes partes del texto, la falta de estructuración, un lenguaje poco preciso, las lagunas respecto a información y la detección de imprecisiones relevantes. La identificación y el análisis de estas cuestiones permiten prevenirlas, siendo de gran utilidad a los futuros investigadores a la hora de difundir los resultados de sus trabajos a la comunidad científica. En definitiva, la mejor estrategia de difusión es aquella que asegura la calidad científica del trabajo y que no escatima esfuerzos para prevenir dichos errores o deficiencias que los revisores suelen detectar en los artículos evaluados.

Palabras clave:
Metodología de la investigación enfermera
Enfermería
Componentes publicación
Manuscrito
Abstract

Investigating involves not only knowing the research methods and designs; it involves knowing the strategies for disseminating and publishing the results in scientific journals. An investigation is considered complete when it is published and is disclosed to the scientific community. The publication of a manuscript is not simple, since it involves examination by a rigorous editorial process evaluator to ensure the scientific quality of the proposal. The objective of this article is to communicate to potential authors the main errors or deficiencies that typically and routinely explain the decision by the referees of scientific journals not to accept a scientific article. Based on the experience of the authors as referees of national and international journals in the field of nursing and health sciences, we have identified a total of 10 types or groups, which cover formulation errors, inconsistencies between different parts of the text, lack of structuring, imprecise language, information gaps, and the detection of relevant inaccuracies. The identification and analysis of these issues enables their prevention, and is of great use to future researchers in the dissemination of the results of their work to the scientific community. In short, the best publishing strategy is one that ensures the scientific quality of the work and spares no effort in avoiding the errors or deficiencies that referees routinely detect in the articles they evaluate.

Keywords:
Nursing research methodology
Nursing
Publication components
Manuscripts
Texto completo

En los últimos años la producción científica de la enfermería española ha aumentado de forma exponencial, tanto en revistas nacionales como en internacionales. La reforma impulsada a principios del año 2000 con la entrada de nuestro sistema universitario al Espacio Europeo de Educación Superior, y el consecuente acceso a másteres universitarios y programas de doctorado, abrió a las enfermeras nuevas vías para la formación en investigación en su propia disciplina profesional.

La ciencia enfermera avanza a buen ritmo; cada vez son más los proyectos de investigación liderados o con participación enfermera, ideados desde el concepto del cuidado y que aspiran a modificar la práctica clínica y tener un impacto positivo en la salud de las personas y en los sistemas de salud.

Una parte importante de esta generación de conocimiento enfermero se centra en la difusión de los resultados. Investigar implica no solo conocer los métodos y diseños de investigación, sino que comporta, también, el dominio de las habilidades en la búsqueda de la evidencia científica y el análisis crítico de la misma, así como las estrategias para la difusión y la publicación científicas. Para la mayoría de los científicos, una investigación termina cuando se publican los resultados y se divulgan entre la comunidad científica. Esto permite que sean analizados, contrastados y criticados razonadamente por los colegas y que pueda valorarse si son motivo de cambios en la práctica clínica, además de orientar futuros trabajos que pudieran derivarse. Este es el circuito de la ciencia y, por supuesto, también de la ciencia enfermera.

La difusión y la publicación científicas requieren habilidades específicas, entre las que destacan el ser sistemático y perseverante en la práctica. Se aprende tanto al escribir artículos y publicarlos como cuando estos artículos no han sido aceptados y se dispone de la opinión de los revisores, opinión que permitirá clarificar cuestiones que no han quedado claras y mejorar el resultado global del artículo.

En el caso específico de la publicación y en aras de la calidad científica, las revistas tienen definido un circuito de selección y evaluación anónima por pares, o tríos, que previamente han sido elegidos por el editor. Frecuentemente, el proceso de someter un artículo a una revista requiere de altas dosis de trabajo, anhelo y paciencia, puesto que puede durar varios meses entre la fecha del envío y la notificación del editor de si ha sido o no aceptado.

En algunos contextos, como serían los programas de doctorado, la carrera académica o el acceso a recursos económicos para la investigación, la publicación científica es exigible, puesto que es un requisito imprescindible para poder depositar la tesis doctoral, acreditarse por las agencias de calidad universitaria y recibir financiación para aquellos equipos que han demostrado sobradamente tener capacidad para la publicación científica.

El objetivo de este artículo es comunicar a los autores potenciales los principales errores o deficiencias que normalmente justifican que los revisores decidan no aceptar un artículo científico en una revista científica especializada. Esto puede ser útil a los investigadores para prevenir estos errores o deficiencias y subsanarlas debidamente, yendo mejor preparados a la hora de presentar sus propuestas para la publicación. Se ha optado por agruparlos en 10 puntos.

No escoger la revista adecuada

La selección de una revista debería ser un proceso meditado que conlleve la propia estrategia de publicación. Cualquier persona que investiga sueña con publicar en las mejores revistas científicas, que suelen ser las de mayor impacto, con el fin de dar a conocer al mayor número posible de profesionales los resultados de la investigación. Sin embargo, en muchos casos, la selección se basa solo en el ranking, el cuartil, el impact factor o la indexación1, sin mirar si la revista pudiera tener interés en ese tema, ya sea porque lo presentan en su web o porque hay artículos publicados previamente en esa línea. Las revistas internacionales, tengan o no índice de impacto según el Journal Citation Reports, tienen interés en publicar trabajos de su área que estén escritos en clave internacional y no nacional. Si se quiere publicar en dichas revistas, es importante que el estudio presentado sea replicable en otros contextos culturales y que los resultados sean aplicables en otros países2. Que tengan, en definitiva, un atractivo positivo para otros contextos sanitarios. Nuestra recomendación principal en este sentido es ser honesto y analizar si la temática se ajusta a las preferencias descritas por la revista; si la orientación es verdaderamente internacional y si la potencia o fuerza de los datos se ajusta a la calidad de la revista.

Incongruencias o errores de formulación

Las incongruencias o errores de formulación pueden estar presentes en diferentes partes del manuscrito. En relación con el título, este debe ser breve, claro, explicativo y contener las palabras relevantes o claves. Se recomienda también que sea atractivo y se evite en formato pregunta3. Este debe ir en la línea de los objetivos y los resultados. Es frecuente el error de incluir en el artículo palabras como, por ejemplo, «impacto», «evidencia» o «análisis», sin que estas vayan en concordancia con los objetivos y las metodologías de intervención o exposición, cuantitativa o analítica. Por poner un ejemplo, el término «impacto» no debería ser utilizado como sinónimo de «influencia» en el contexto de un estudio descriptivo o cualitativo, pero sí en uno analítico que aporte niveles de significación estadística que así lo demuestren.

En relación con el resumen o abstract, este debe ser preferentemente estructurado, centrarse en aquello que es principal en el manuscrito y no divagar sobre las intenciones de los autores. Cada revista acota el número de palabras que deben constituir dicho apartado entre 200 y 350.

En toda investigación debería existir una pregunta o interrogante que represente un vacío de conocimiento y constituya la puesta en escena de un problema que se pretende investigar. Esta pregunta de investigación se presenta normalmente en la parte final de la introducción y precede a los objetivos del estudio. Puede ser implícita o explícita y suele estar presente en estudios cualitativos, descriptivos y experimentales o cuasiexperimentales, principalmente. En las revisiones sistemáticas se aconseja, a la hora de formular el interrogante de investigación, el formato PICO –patient, intervention, comparision, outcome–, puesto que la pregunta es estructurada con el fin de encontrar evidencia científica de un determinado tema en las bases de datos.

En relación con los objetivos de la investigación, que están en todos los diseños, estos son piezas fundamentales que deben ser coherentes con el marco teórico y con el método de investigación desarrollado. Para su correcta formulación deben ser claros, precisos y completos, puesto que son los que guiarán el análisis de los datos y la interpretación de los resultados. Las hipótesis son respuestas afirmativas a la pregunta y los objetivos de investigación. Devienen predicciones sobre la relación entre variables, por lo que deben estar presentes en diseños analíticos y son superfluos en aquellos que son descriptivos o exploratorios4. En el caso particular de la investigación cualitativa, no es costumbre hablar de hipótesis, sino de «supuestos» o «premisas» de investigación. Estos supuestos deben elaborarse sobre la base de los antecedentes empíricos, teóricos y metodológicos. Además, han de hacer referencia a cómo se entiende un determinado fenómeno, son suposiciones sobre algo que no sabemos y que se corroborará o no a partir de la investigación. Por tanto, su formulación es diferente a la de los diseños cuantitativos, ya que no hacen predicción sobre la relación entre variables u objetos.

En esta misma línea, son incongruencias o errores de formulación relativamente frecuentes la ausencia de hipótesis en estudios cuantitativos o su mala orientación en estudios cualitativos. Por dicho motivo, recomendamos revisar cuidadosamente estos apartados y, de forma especial, la congruencia entre objetivos, hipótesis o premisas y diseño de la investigación desde un punto de vista técnico, pero también gramatical, ya que la precisión terminológica es fundamental.

Lenguaje poco científico o impreciso

Se conoce que el lenguaje científico debe ser preciso y riguroso, que realce lo importante. Deben evitarse personalismos, divagaciones, imprecisiones o coloquialismos, texto redundante o rebuscado. Deben utilizarse recursos para mantener el texto discursivo sin caer en el riesgo de usar demasiadas palabras para referirse a una misma cosa, ya que pueden confundir al revisor o al potencial lector.

Para publicaciones internacionales en inglés u otros idiomas, es recomendable que la traducción o revisión sea llevada a cabo por un servicio de traducción profesional con experiencia en publicaciones científicas. Previamente, deberá analizarse el texto considerando que la estructura gramatical y sintáctica es diferente a la española, que tiene una mayor tendencia a las frases largas y subordinadas. Normalmente, las universidades, los centros de investigación y los centros sanitarios tienen servicios de referencia de traducción para trabajos científicos, aunque debe preverse que implicarán probablemente algún coste económico. A excepción de si alguno de los autores domina sobradamente el idioma extranjero y tiene experiencia previa en publicaciones internacionales, es aconsejable dirigirse a estos servicios de traducción.

Marco teórico insuficiente o desconectado

El marco teórico de un artículo se encuentra en el apartado de introducción y antecedentes. Debe clarificar el tema de estudio, contener las ideas principales debidamente referenciadas a partir de la cuidadosa revisión bibliográfica previa y debe presentar las premisas teóricas o filosóficas, que serán coherentes con la metodología escogida para el estudio. Debe mostrar el estado actual del tema y las cuestiones que no se han clarificado aún a nivel científico y a las que, teóricamente, el artículo o estudio propuesto pretende dar respuesta.

Algunos de los puntos débiles de los artículos rechazados son el hecho de que el marco teórico sea insuficiente o poco claro, o bien que su contenido no esté conectado temáticamente con la interpretación de los resultados. Es fácilmente detectable el hecho de que los autores no hayan dedicado suficiente tiempo a entrelazar los contenidos teóricos con la pregunta de investigación o con los objetivos y esto constituirá un problema que influirá también en el desarrollo posterior de la discusión y las conclusiones, por lo que vale la pena prevenirlo debidamente.

Errores en el diseño o la metodología de la investigación

Los errores en el diseño de la investigación son quizás los que más frecuentemente justifican que una propuesta de artículo sea rechazada, puesto que son considerados un error grave. Hay que tener en cuenta que la información aportada en este apartado debe permitir su reproducibilidad, cuestión que obliga a ser detallista. Debe haber una coherencia entre la pregunta de investigación, los objetivos y el diseño del estudio. Esto requiere plasmar en el trabajo si se trata de una metodología cuantitativa, cualitativa o mixta; si son descriptivos o analíticos, experimentales u observacionales; y en el caso particular de la investigación cualitativa, debe constatarse el enfoque teórico y el método. Cada diseño conlleva una estructura determinada que debe seguirse y que el revisor tiene en cuenta.

En esta línea, se recomienda pedir asesoramiento a un experto en investigación o consultar la bibliografía si cabe para poder asegurar que se están siguiendo los preceptos que cada metodología establece, además de seguir las recomendaciones de calidad y rigor científico específicos para cada caso.

Lagunas respecto a la selección y el acceso ético a la muestra

La muestra sujeta a estudio y los criterios de acceso son elementos esenciales que forman parte de la investigación y que frecuentemente son obviados en algunos trabajos. Es necesario clarificar quién participó en el estudio, qué criterio se siguió para su selección y qué nivel de participación hubo.

Todas las revistas, en la descripción de los apartados de los artículos, tienen uno dedicado a los aspectos éticos, en los que frecuentemente se hace referencia a la adhesión de los autores a la legislación vigente sobre el tratamiento de los datos y a las recomendaciones de Helsinki sobre investigación en humanos. Sin embargo, debe procurarse también información detallada sobre cómo se accedió a la muestra, el modo en que se gestionó la información y el consentimiento informado, y cómo se preservaron los derechos de anonimato y confidencialidad de los datos. En estudios experimentales es recomendable explicar qué intervenciones se realizaron y cuáles se dejaron de realizar en el grupo control, para demostrar, aunque puede parecer obvio, que no dejaron de ser atendidos.

Por último, recomendamos incluir los datos técnicos, como es el código y el nombre del comité ético de investigación clínica que autorizó la investigación. En numerosas revistas, antes de ser enviado el manuscrito a revisión, este dato se oculta mediante un proceso de edición de textos para asegurar el anonimato de la institución participante. Sin embargo, una vez aceptado se descubre para que sea explícito en la versión publicada definitiva.

Carencias en las técnicas de análisis de los datos

Una parte importante del rigor científico de un artículo se encuentra en los procedimientos y el análisis estadístico de los datos, por lo que es recomendable ser explícito a la hora de dar dicha información. Debe existir, obviamente, una coherencia entre los objetivos de la investigación y las pruebas realizadas, que deben aportarse de forma clara, con profundidad y concreción.

En estudios cuantitativos es necesario detallar las variables, las categorías y las pruebas estadísticas realizadas, aportando el nivel de significación escogido5, y para estudios observacionales y experimentales, determinar si es posible el tamaño del efecto. Son frecuentes los descuidos sobre cómo se trataron los datos y cómo se organizaron y tabularon, teniendo consecuencias negativas en la valoración de los revisores.

Para trabajos sobre la validación de instrumentos, es frecuente obviar los procesos de adaptación transcultural o la información sobre los diferentes tipos de validez y fiabilidad, cuestiones que al no detallarse empobrecen la calidad científica global del documento.

Por otra parte, en estudios cualitativos el análisis de este tipo de datos se realiza a la vez que estos mismos se obtienen6. Es por ese motivo que el investigador ha de ser muy sistemático a la hora de organizar y almacenar todos estos datos que han sido obtenidos mediante las diferentes técnicas empleadas (observaciones, notas de campo, entrevistas, grupos de discusión, fuentes documentales, etc.)7. A la hora de describir qué técnicas de análisis se han utilizado debe considerarse el método filosófico específico del estudio (teoría fundamentada, fenomenología, etnografía, etc.). Se ha de mencionar explícitamente que se ha realizado la codificación de los datos, así como la identificación de los ejes temáticos identificados. Es también necesario señalar si se ha utilizado un programario específico para el análisis de los datos.

En trabajos mixtos, debe clarificarse bien aquello que corresponde a cada metodología. Y en cualquiera de los casos mencionados, se ha de describir también con precisión y en el apartado correspondiente de contribuciones de cada autor, la relación de tareas asumidas por cada uno de ellos.

Imprecisión a la hora de exponer los resultados

Los resultados deben exponerse siguiendo un orden, detalle y coherencia también con los objetivos planteados. Normalmente, es preferible comenzar por los datos sociodemográficos de la muestra con el fin de que el lector pueda situarse en el contexto para la interpretación de los hallazgos. Este apartado requiere solo la descripción o presentación de los mismos, no su interpretación, que corresponderá al apartado de discusión.

Son defectos frecuentes, además de presentar datos que no son coherentes con los objetivos, el título o las palabras clave, la utilización de las tablas como elementos substitutivos del texto y no como complementarios. Por eso, debería evitarse redactar los resultados con un simple «Datos sociodemográficos: ver tabla 3», por poner un ejemplo.

Respecto a las tablas y las figuras, se recomienda no utilizar directamente las que provienen de los programas estadísticos y sí embellecerlas con el fin de hacerlas más atractivas visualmente. Es más frecuente de lo que debería, olvidarse el valor n o el nivel de significación estadística.

Del mismo modo que en los apartados anteriores, recomendamos ser explícitos, claros y concisos como estrategia para prevenir las lagunas o las imprecisiones relativas a la exposición de los resultados.

Discusión o conclusiones poco fundamentadas

En consonancia con lo que apuntábamos en el cuarto apartado, un marco teórico pobre o mal orientado repercute negativamente en los apartados de discusión y conclusiones, puesto que no están claros los referentes a partir de los cuales deben interpretarse los datos obtenidos. Esta cuestión merece atención, puesto que puede ser motivo de incomprensión de su contenido y, por tanto, de rechazo del manuscrito.

La discusión es el apartado donde los autores hacen una interpretación y una comparación de sus resultados respecto a los que ya se conocen a nivel científico. Este ejercicio obliga a los autores a estructurar también el discurso siguiendo nuevamente los objetivos.

Hay que ser prudente a la hora de hacer afirmaciones tajantes o contundentes si no se aportan los niveles de significación o evidencia que se requieren. En los estudios se explora un fenómeno en una muestra concreta, cosa que significa que los resultados están circunscritos a dicha muestra y al análisis inferencial derivado, por lo que la generalización debería ir acompañada de la referencia de otros trabajos científicos que apunten en la misma dirección. Por este motivo, a pesar de la lógica alegría de los investigadores al obtener datos positivos y esperanzadores para la transformación de la práctica clínica, se recomienda evitar expresiones como «este estudio ha demostrado que X es más efectivo que Y» si no hay un nivel de significación y un tamaño del efecto que así lo evidencien. En estos casos es recomendable substituir esta frase por otra que enmarque más estos hallazgos en el contexto del estudio, como sería «los datos revelan que X es más efectivo que Y en la muestra estudiada, por lo que se abren nuevas perspectivas para…».

Bibliografía mal referenciada o poco actualizada u orientada

Los errores en relación con la bibliografía son, desgraciadamente, más frecuentes de lo que en un primer momento podría considerarse. Aunque la mayoría de las veces una citación incorrecta es debida al desconocimiento sobre las normas de citación y la poca experiencia investigadora de los autores, el hecho de utilizar frases o hallazgos de otros sin referenciarlos correctamente conlleva un grave riesgo de copia o plagio, un delito tipificado en el Código Penal. Esto, junto con la falta de veracidad, es uno de los motivos más serios para desacreditar no solo la investigación en sí misma, sino también a los propios autores y las instituciones que representan.

Dejando a un lado los circuitos y la legislación vigente frente al plagio, nuestra recomendación es ser muy respetuoso con las ideas o los resultados de otros, utilizando de forma correcta dichas ideas previas en el propio trabajo a través de una correcta y completa citación bibliográfica.

Por otra parte, los autores de trabajos que pretenden publicar en las revistas científicas deben demostrar que se han documentado bien a la hora de plantear su estudio, haciendo una buena revisión bibliográfica, escogiendo palabras clave lo más precisas posible, basadas en DeCS o MeSH, y bien combinadas gracias a los boleanos que nos ofrecen las bases de datos. Los revisores evalúan también los trabajos por el nivel de precisión de las referencias y su utilización en el discurso.

Son frecuentes las referencias a resultados de trabajos que son antiguos sin que esto tenga una explicación, como sería el hecho de que fuera un estudio de referencia que supuso un cambio en la práctica o que sus autores hace tiempo que están investigando el fenómeno. También es fácilmente detectable cuando los autores realizaron un trabajo de investigación en su momento y, pasados unos años y sin una actualización, lo enviaron a una revista para ser publicado. Debe tenerse en cuenta que en el ámbito de las ciencias de la salud se recomienda que la bibliografía utilizada no tenga una antigüedad superior a 5 años, aunque este dato hace referencia a la vigencia de tratamientos y procedimientos o validez científica de guías de práctica clínica.

Una vez identificadas las principales cuestiones que los autores e investigadores deberían prevenir antes de enviar un artículo a una revista científica, se recomienda, en la misma línea que la recomendación promulgada por las editoras de la revista EnfermeríaIntensiva, utilizar también las guías internacionales referentes para la calidad de los diseños en investigación, como son Standards for QUality Improvement Reporting Excellence –SQUIRE–, Consolidated Standards of Reporting Trials –CONSORT–, Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses –PRISMA–, STrengthening the Reporting of OBservational studies in Epidemiology –STROBE– y COnsolidated criteria for REporting Qualitative research –COREQ–.

También puede ser de gran utilidad la revisión previa del manuscrito a partir de las guías de lectura crítica, como Critical Appraisal Skills Programme español –CASPe– o Joanna Briggs Institute Critical Appraisal Tools. Estas últimas no solo sirven para analizar y determinar el nivel de evidencia científica de los trabajos encontrados por un investigador, sino que también definen el gold standard sobre el que los editores y revisores orientarán la evaluación de nuestro trabajo.

No quisiéramos acabar sin comentar que en relación con las publicaciones científicas también existen algunas excepciones, como en todos los ámbitos de la vida, aunque abordarlas requeriría de otro artículo aparte. En todo caso, consideramos que la mejor estrategia de difusión de un estudio es aquella que asegura la calidad científica del trabajo presentado y que no escatima esfuerzos para prevenir los principales errores que los revisores solemos detectar en los artículos evaluados.

Por otra parte, debe tenerse en cuenta que la aceptación de un artículo en una revista científica es siempre un motivo de satisfacción no solo para los autores implicados, sino también para la institución que representan y para la profesión en general, puesto que nos permite avanzar en la ciencia enfermera. Es el reconocimiento del trabajo realizado y de las muchas horas invertidas con el fin de contribuir con una minúscula aportación científica a un océano de conocimiento.

Finalmente, las autoras de este manuscrito animan a los investigadores a difundir sus hallazgos publicando en revistas científicas, no sin antes analizar los principales errores a los que deben enfrentarse a la hora de someter un artículo al escrutinio de los editores y los revisores. ¡Adelante!

Conflicto de intereses

Las autoras declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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