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Vol. 1. Núm. 2.
Páginas 375-383 (Enero 2013)
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Vol. 1. Núm. 2.
Páginas 375-383 (Enero 2013)
DOI: 10.1016/S0185-1373(13)70261-1
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Zacarías Ponce de León Ramón
Instituto de Investigaciones Filológicas
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Este volumen contiene catorce capítulos a través de los cuales se ofrece un panorama muy amplio de la lingüística cognitiva, tanto de sus fundamentos y métodos como de los distintos modelos de análisis que pueden encontrarse dentro del paradigma cognitivo de la lingüística. El libro comienza con una detallada introducción a cargo de los directores del volumen, Iraide Ibarretxe-Antuñano y Javier Valenzuela. En ésta, se muestra un panorama de la lingüística cognitiva, desde sus orígenes, ligados a la gramática generativa, los principios fundamentales comunes a todos los modelos cognitivos, y las tendencias actuales de esta escuela lingüística. En esta introducción, los autores presentan de manera concisa la problemática y las inquietudes que dieron lugar a los primeros esfuerzos cognitivos; desde la escisión de sus primeros representantes, Lakoff, Fillmore, Langacker y Talmy formados en la escuela generativista, hasta la aparición de los textos fundacionales: Metaphors we live by (Lakoff y Johnson, 1980); Foundations of cognitive grammar (Langacker, 1987); y Women, fire and dangerous things (Lakoff, 1987). Los autores, posteriormente, mencionan algunos principios básicos de esta corriente: el lenguaje no es autónomo si no parte de la cognición general; la información se discrimina entre figura y fondo; organización del lenguaje en dominios conceptuales; categorización prototípica de la unidades lingüísticas; concepción enciclopédica del signifcado; corporeización del lenguaje; conceptualización mediante esquemas de imagen; modelo basado en el uso y rechazo de la dicotomía sincronía-diacronía.

Resulta interesante la interrelación sistemática de todos los capítulos, no sólo a través de referencias específicas que los autores, expertos en cada uno de los temas, realizan entre sí, sino también a partir de la fundamentación de sus argumentos mediante los mismos conceptos básicos de la lingüística cognoscitiva. Esta aparente redundancia de conceptos es una virtud del libro porque permite leerlo como un volumen unificado y contribuye a la comprensión del objeto de estudio, cuyos fundamentos son constantemente puestos en cuestión y ejemplificados profusamente. A continuación, presentaremos brevemente cada uno de los capítulos referidos a los distintos modelos de análisis dentro de esta corriente lingüística.

Javier Valenzuela, Iraide Ibarretxe-Antuñano y Joseph Hilferty presentan la semántica cognitiva. Este modelo surge como alternativa al modelo formalista que otorgaba un lugar secundario a la semántica, supeditada en todo momento a la estructura morfosintáctica. Un intento previo de incorporar el significado en el análisis sintáctico, la llamada semántica generativa, fracasó, y fue entonces cuando aparecieron diversas voces disidentes que consideraban que el significado no puede considerarse externo al lenguaje. Otros principios importantes y que han sido desarrollados en mayor o menor medida por diversos autores son: la corporeización, la categorización basada en prototipos, los dominios conceptuales, la consideración de la metonimia y la metáfora como mecanismos cognitivos. Más que un modelo homogéneo, la semántica cognitiva es un modo de acercarse al lenguaje que agrupa a diversos autores con intereses particulares pero que se basan en dichos principios básicos.

El siguiente capítulo está dedicado a los esquemas de imagen y fue elaborado por Sandra Peña Cervel. Éste es un concepto central de la lingüística cognitiva porque permite interactuar nuestras percepciones y experiencias físicas con la formación de conceptos y de patrones experienciales. Estos patrones son básicos para el análisis lingüístico. Un ejemplo claro es el esquema de imagen camino que permite establecer una conceptualización básica de origen y destino que es muy útil en el análisis lingüístico.

Cristina Soriano presenta el modelo de metáfora conceptual. La define como la representación de un dominio conceptual (dominio meta) en términos de otro dominio (dominio fuente). Es muy útil para estructurar un concepto abstracto en términos de un concepto más físico o corporeizado. El tiempo es dinero es una metáfora conceptual muy común en diversas lenguas y da origen a muchas expresiones: ganar tiempo, perder tiempo, dar tiempo, ahorrar tiempo, robar tiempo, etc. Así, un concepto muy abstracto como el tiempo es conceptualizado de manera más concreta. De esta manera, la metáfora es vista como algo muy común en nuestra vida diaria.

Relacionado con el anterior capítulo, Antonio Barcelona presenta en su contribución la metonimia conceptual. De la misma forma que la metáfora conceptual, la metonimia conceptual nos permite presentar un concepto en términos de otro. Si bien, el estudio de la metonimia es más reciente que el de la metáfora, su utilidad y presencia en la lengua tiene la misma importancia. Es un mecanismo conceptual que permite utilizar en lugar de una entidad, otra que es más prominente y que permite concebirla con mayor facilidad. Muy común es hablar de la metonimia la parte por el todo donde una parte muy prominente permite referirse al todo, por ejemplo, cuando nos referimos a una persona inteligente como cerebrito. Hacia el final del capítulo el autor nos presenta una tipología de la metonimia.

El siguiente capítulo, redactado por Esther Pascual, trata sobre la teoría de los espacios mentales de Fauconnier que inicia en 1985 y de la teoría de la integración conceptual que elabora el propio Fauconnier en equipo con Turner. La teoría de espacios mentales surgió principalmente para resolver problemas de referente opaco. Según esta teoría, los conceptos lingüísticos establecen distintos dominios mentales mediante los cuales es posible conectar un escenario imaginario o recordado con el referente en el mundo real. Su trabajo evoluciona posteriormente en la integración conceptual, según la cual los espacios mentales pueden amalgamarse para construir un concepto complejo a partir de distintos dominios cognoscitivos. Fundamental en este proceso es la construcción de un tercer espacio mental, la amalgama o blend que permite proyectar información adicional que no estaba presente en los espacios integrados.

Olga Blanco presenta en su texto al modelo de marcos de conceptualización, atribuido principalmente a Charles Fillmore. Fillmore considera que un marco es una esquema conceptual —sistema de conceptos relacionados— que permite organizar la experiencia del ser humano y relacionarla con los significados léxico y gramatical. Un marco agrupa conceptos interrelacionados y dependientes, de tal manera que cuando uno de dichos conceptos aparece en el discurso, todo el marco está disponible y forma parte del contexto en el discurso.

El siguiente capítulo es sobre la semántica conceptual y corresponde presentarlo a Paula Cifuentes. Este modelo ha sido desarrollado principalmente por Leonard Talmy. Según este investigador, el lenguaje es tanto un vehículo del significado como una ventana a nuestras conceptualizaciones de la realidad. El sistema conceptual está formado por dos subsistemas, el del contenido conceptual, relacionado con el léxico, y el de la estructura conceptual, que tiene que ver con la gramática y proporciona un soporte para el contenido conceptual. La estructura conceptual está formada a su vez por cinco sistemas esquemáticos: el sistema de estructura configuracional, el sistema de perspectiva, el sistema de atención, el sistema de dinámica de fuerzas y el de estado cognitivo. Trabajando con su modelo, Talmy ha hecho aportaciones valiosas en el campo de los patrones de lexicalización de los verbos de movimiento, entre otras.

El capítulo sobre gramática cognitiva está elaborado por Ricardo Maldonado. El autor presenta el modelo de Langacker de manera sencilla y con una amplia ejemplificación. Resalta la presentación de cada uno de los fenómenos cognitivos que subyacen a los análisis en el modelo langackeriano: nivel de especificidad, perfil y base, ámbito de la predicación, prominencia relativa, perspectiva y composicionalidad. Estos fenómenos, en su conjunto, son utilizados para la conceptualización, lo que se conoce en el modelo de Langacker, como “construcción de imágenes”, concepto que permite explicar la capacidad de concebir un dominio de diversas maneras.

A Francisco Gonzálvez-García le toca presentar la gramática de construcciones. Advierte el autor sobre la variedad de modelos que son llamados de este modo, al grado de considerarlos una familia. Una construcción corresponde a un esquema de doble cara que contiene parámetros de propiedades, tanto de forma como de significado. Las construcciones no son innatas; son rutinas que se establecen a partir del uso lingüístico. Cualquier estructura lingüística puede convertirse en una construcción, siempre y cuando sea muy frecuente. Las construcciones nos permiten describir las regularidades que se encuentran en la estructura morfológica y sintáctica de la lengua y su interpretación semántica. Entre los investigadores identificados con este modelo podemos mencionar: Fillmore y Kay, Goldberg, Croft, Mairal, entre otros muchos.

El capítulo sobre gramaticalización está escrito por Maria Josep Cuenca. Según la autora, la gramaticalización es un proceso gradual basado en el uso lingüístico que da lugar a nuevas formas gramaticales y que afecta de manera predecible distintos niveles de análisis lingüístico. Desde una perspectiva cognitiva, la gramaticalización parte de ciertos dominios básicos que van de lo concreto a lo abstracto (percepción física, percepción intelectual-emocional y organización discursiva) e implica un proceso metafórico de intercambio entre dominios. En la misma línea cognitiva, se entiende que la gramaticalización es un proceso de subjetivización debido al uso expresivo y pragmático del lenguaje.

De la fonología cognitiva se encargan José Antonio y Pilar Mompeán. En su contribución, los autores, si bien reconocen la falta de trabajos referidos a la fonología desde un punto de vista cognitivo, ponen énfasis en la necesidad de considerar que los elementos fonológicos forman parte de la cognición humana. En este modelo las categorías fonológicas tienen realidad psicolingüística y no representan conjuntos discretos, sino que se traslapan y, además, están organizadas prototípicamente, de tal manera que algunos alófonos son más representativos que otros. Otra característica de este modelo es que resalta la importancia de variables sociolingüísticas como la edad, el género, el nivel sociocultural, etc., en los aspectos fonológicos de la lengua.

Finalmente, falta referirse a los dos últimos capítulos del libro. En estos, se pone la lingüística cognitiva en relación con dos corrientes lingüísticas con las cuales establece importantes nexos: la pragmática y el funcionalismo. Con respecto a la pragmática, Francisco Ruiz de Mendoza y Nuria del Campo, son de la opinión que ambas corrientes tienen importantes puntos de contacto. Aunque comienzan refriéndose a la pragmática en general se enfocan principalmente en comparar la lingüística cognitiva con la teoría de la relevancia. Un punto de encuentro entre ambas teorías es que consideran imprescindibles los hechos subjetivos o de perspectiva en el estudio del significado.

Por su parte, Christopher Butler y Francisco Gonzálvez-García llevan a cabo una comparación muy interesante entre las características definitorias de la lingüística cognitiva y del funcionalismo. Concluyen que ambas corrientes comparten muchas características que permiten considerarlos como funcionalistas (en el sentido de que anteponen el análisis de las funciones del lenguaje al análisis de su estructura). Ambos modelos forman una conceptualización funcional-cognitiva del lenguaje que se opone evidentemente a los modelos formalistas.

A diferencia de otras introducciones en español a la lingüística cognitiva que tiene como objetivo explicar los fundamentos teóricos y las características relevantes, o bien, presentar aplicaciones e investigaciones llevadas a cabo dentro esta disciplina, el libro que ahora nos ocupa está enfocado principalmente en mostrar un panorama de los modelos de análisis, sus rasgos definitorios, sus alcances, sus logros y sus interacciones. De esta manera, su punto de vista es más abarcador y permite al lector tener una visión completa del quehacer y las motivaciones de esta corriente lingüística.

Desde mi punto de vista, este libro se convertirá en una referencia obligada en español sobre esta importante corriente lingüística que está en su apogeo y que, puede inferirse de la propia lectura del volumen, se mantendrá así durante muchos años.

Referencias
[Lakoff, 1987]
G. Lakoff.
Women, fire and dangerous things. What categories reveal about the mind,
[Lakoff, 1980]
G Lakoff, M. Johnson.
Metaphors we live by,
[Langacker, 1987]
R. Langacker.
Foundations of cognitive grammar: theoretical prerequisites,
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