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Inicio Anuario de Letras. Lingüística y Filología Así modificador nominal: aspectos gramaticales, semánticos y discursivos
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Vol. 1. Núm. 2.
Páginas 171-213 (Enero 2013)
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Vol. 1. Núm. 2.
Páginas 171-213 (Enero 2013)
DOI: 10.1016/S0185-1373(13)70256-8
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Así modificador nominal: aspectos gramaticales, semánticos y discursivos
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Nicole Delbecque
KU Leuven, Universidad de Lovaina
Ángela Di Tullio
Instituto de Filología “Dr. Amado Alonso” Universidad de Buenos Aires
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Como modificador adnominal atributivo, el adverbio deíctico modal así funciona como un clasificador comparativo-evaluativo de similitud. Remite anafóricamente a una(s) propiedad(es) que destaca(n) en la situación, pero no identifiica la entidad nominal a partir de una relación de proximidad (como los demostrativos) sino que la tipifiica por vía analógica, señalando la identifiicabilidad de una entidad sin particularizarla. Aunque eleva al rango de ejemplar-modelo la(s) entidad(es) de referencia, ni ésta(s) ni las propiedades relevantes están necesariamente codificadas lingüísticamente. La delimitación del subtipo de la clase denotada por el nombre deriva de las propiedades invocadas y es por definición variable en función del contexto discursivo. Las restricciones formales que rigen la constitución interna del sintagma nominal, así como sus propiedades referenciales y los tipos de oraciones que lo admiten, apuntan a la existencia de un marco construccional particular con un potencial discursivo-argumentativo propio.

Palabras clave:
español
adverbio
modificador adnominal
clasificador
deixis
analogía

When used as attributive adnominal modifier, the Spanish deictic modal adverb así ‘so’ functions as a comparative-evaluative classifier of similarity. While it anaphorically takes up properties which stand out in the situation, it does not identify the nominal entity on the basis of a proximity relation (unlike the demonstratives), but typifies it by way of analogy, thus signaling the identifiability of an entity without particularizing it. Although it elevates the reference entity (or entities) to the rank of model-exemplar(s), neither the latter nor the relevant properties are necessarily coded linguistically. The delimitation of the subtype of the class denoted by the noun derives from the properties invoked, and is by definition variable in function of the discourse context. The formal restrictions which govern the internal constitution of the noun phrase, as well as its referential properties and the clause types it fits in with, point to the existence of a particular construction frame with a proper discourse-argumentative potential.

Key words:
spanish
adverb
noun modifier
classifier
deixis
analogy
Texto completo
Introducción

El adverbio demostrativo de manera así desempeña una variedad de funciones. En esta contribución nos centraremos en la de atributo adnominal, en casos como una mujer así / mujeres así / las mujeres así. El presente estudio es una versión revisada de Delbecque y Di Tullio (2007).1 Como punto de partida tomamos las observaciones encontradas en Rigau (1999), Brucart (1999) y Borrego Nieto (2005). Al tratar los sintagmas nominales con interpretación de tipo, Rigau (1999: 328) incluye el así adnominal entre los “modificadores restrictivos”. Al estudiar la forma cual no precedida de artículo, Brucart (1999: 501) alude a una “correlación” entre cual y así, debido a su común capacidad de designar cualidades y tipos. Tras comentar el valor “circunstancial” de adverbios que inciden como modificador “terciario” en nombres eventivos (e.g. la aparición allí / ayer / así del entrenador), Borrego Nieto (2005: 403 ss.) se detiene en la capacidad del adverbio así para acompañar a nombres no eventivos; concluye sugiriendo que, además de predicar, puede incidir “sobre las facetas más predicativas de los sustantivos” (ibídem: 408). Por lo demás, es un uso apenas mencionado en la bibliografía.

Mostraremos que los sintagmas nominales modificados por así requieren de una situación o de un contexto que proporcione la expresión predicativa a la que remiten. Si se usa una mujer así señalando a una persona presente en la situación, la expresión no es equivalente a esta mujer, sino que exige al destinatario un proceso de inferencia para reconocer el rasgo que caracteriza a ese tipo de mujeres. De manera similar, en el siguiente ejemplo una mujer así obliga a buscar en el contexto los rasgos caracterizadores:

  • (1)

    Era una idiotez tomar en serio a una mujer que se desnudaba delante de una ventana sin cortinas, exponiéndose a miradas intrusas, y que mecía el cuerpo de manera provocadora. ¿Se puede confiar en una mujer así? (T. E. Martínez, El vuelo de la reina, 2002)

La interpretación deíctica de así concierne a propiedades, modos de ser o de hacer observables en la situación comunicativa; la anafórica incluye también acciones y maneras de presentarse mencionadas previamente: por eso, una mujer así no caracteriza a un individuo concreto, sino que mediante así se retoman deíctica o anafóricamente propiedades susceptibles de definir un subconjunto del tipo de entidad denotado por el nombre mujer. Esta construcción sólo parece insertarse en oraciones que cumplen una serie de condiciones. Así, en (1) forma parte de una pregunta retórica, modalizada por un auxiliar, de interpretación genérica. De este modo, así contribuye a la relación del sintagma nominal con el contexto previo y, por lo tanto, a la coherencia discursiva, ya que supone conocimientos compartidos o expectativas relativos a los referentes del sintagma nominal.

El trabajo consta de tres partes. La primera parte está dedicada a los aspectos gramaticales de la construcción, tanto los relativos al sintagma nominal como a los que atañen a la oración en su conjunto. La segunda parte describe el aporte semántico de la construcción, y la tercera se detiene en su funcionamiento discursivo. Abordamos el sintagma [un N así] y sus variantes como un paradigma construccional con propiedades particulares no sólo en su formante nominal sino también en su sintaxis externa. De aquí en adelante la denominación [un N así] engloba el paradigma en su totalidad. Examinando las restricciones relativas a su constitución interna y a las oraciones en que aparece, arguïremos que la subcategorización que instaura se concibe en términos de similitud modal que supone una perspectiva evaluadora subjetiva. De ahí que a nivel discursivo esta construcción nominal dé paso a implicaturas de tipo condicional-consecutivo.

La demostración se sustenta esencialmente en datos provenientes del Corpus de Referencia del Español Actual de la Real Academia Española (www.rae.es)2 y subsidiariamente en ocurrencias de Google y ejemplos construidos.

1Caracterización de la construcción

Por razones de claridad expositiva situamos primero el uso adnominal de así en el panorama general de los usos del adverbio así, antes de pasar revista a las funciones sintácticas que la construcción nominal [un N así] puede desempeñar y las posiciones que puede ocupar (1.1). A continuación nos detenemos en las restricciones de inespecifiicidad que rigen el tipo de determinante (1.2) y sus corolarios al nivel del tipo de predicado verbal y de oración (1.3).

1.1Funciones sintácticas de así y de [un N así]

El adverbio deíctico así puede desempeñar diferentes funciones en el predicado, como adjunto (Habló así), predicativo (Lo puso así, Lo considera así), complemento atributivo (Se puso así, Nunca se portó así) o simple atributo (Julio es así); también puede ser él mismo el predicado de oraciones reducidas (Con las cosas así; así las cosas), además de formar parte de construcciones comparativas (así… como) y de locuciones conjuntivas, como la ilativa así que o la concesiva así y todo.

Suñer Gratacós (1990: 507) destaca la capacidad de así para predicarse no sólo de sujetos y complementos directos, sino también de complementos indirectos y complementos regidos (e.g. Juan se refería a Ana así, delgada como una gacela) así como para formar construcciones absolutas (e.g. Así la situación). Delbecque (1994: 444 ss.) compara la función atributiva de así con la atribución expresada mediante los adverbios bien y mal, y comenta los paradigmas construccionales que tienen por núcleo verbos sentiendi y dicendi, verbos de existencia, de suceso y de modo de acción o expresión. Explorando la polivalencia de así a nivel oracional, interoracional y extraoracional, Delbecque (1994: 447 ss.) plantea un continuum entre funciones conectivas y argumentativas, y realza el carácter polifónico de su instrumentalización gramatical y pragmática. Santos Río (2003: 201-209) ilustra la multifuncionalidad de así haciendo hincapié en valores modal-comparativos más allá de las construcciones comparativas (así como) y de las locuciones consecutivas (así es que, así pues).

En las construcciones que aquí se analizan, en cambio, así está integrado al sintagma nominal como modificador pospuesto. Los ejemplos de (2) ilustran su ubicación en diferentes niveles. En (2a), como adjunto del predicado, así puede ser respuesta a una pregunta (¿Cómo te gusta hacer las cosas?), mientras que en (2b) no puede disociarse del sustantivo al que modifica (¿Qué (tipo de) cosas te gusta hacer?). En este contexto la adscripción categorial de así es cuestionable. En el sintagma nominal cosas así, así desempeña la función de modificador del sustantivo, típica del adjetivo, y se aproxima a los determinantes por su valor anafórico o deíctico. Por eso consideramos que este uso adnominal resulta de un reanálisis a partir del adverbio que capacita la forma así para comportarse como un adjetivo restrictivo genérico. En (2b) es parafraseable por una relativa restrictiva atributiva: cosas que son semejantes a las evocadas y, por ende, asimilables al mismo (sub)grupo.

  • (2)

    • a.

      A mí me gusta hacer las cosas así

    • b.

      A mí me gusta hacer cosas así

Veamos ahora cuál es la posición estructural que así ocupa en el sintagma nominal una mujer/cosa así, mujeres/cosas así. Como los determinantes, así es una palabra gramatical, con interpretación anafórica o deíctica, pero no referida a entidades físicas sino a propiedades, cualidades, características, particularidades, rasgos…, delimitables a partir de predicados, que restringen la clase sustantiva (mujer(es), cosa(s)) a un subconjunto o subclase, la que presenta las propiedades, cualidades, características, particularidades, rasgos… aludidos. De hecho, así ocupa la posición posnominal, propia de los adjetivos restrictivos, pero realiza la mención cualitativa que corresponde a los adjetivos calificativos. Al sustituir al adjetivo calificativo, así resulta incompatible con este (*un médico prestigioso así, *gente simpática así, *en calles ruidosas así); en el orden inverso, en cambio, el adjetivo especifica la cualidad anticipada por así, como aposición restrictiva o no restrictiva: por ejemplo, en gente así (,) simpática,así recibe interpretación catafórica.3 A veces incluso se combinan ambos tipos de interpretación, la que remite al contexto previo y un modificador pospuesto, que precisa la mención cualitativa. En tales casos el sintagma nominal queda en la posición intermedia, por lo que le permite remitir anafóricamente a la oración anterior (concretamente, a las propiedades de ser enana, tener ojos negros, etc.), a la vez que completarse con la que le sigue, como en (3):

  • (3)

    Si fueras una enana o si tuvieras ojos negros, o el pelo pegoteado, mal peinado y las pestañas descoloridas… o si fueras ronca, ahí nomás; si no tuvieras esa vocecita de paloma. A veces me dan ganas de querer a una mujer así ¿sabés? Una mujer que fuera lo contrario de lo que sos. Así estaría más tranquilo (Silvina Ocampo, Cornelia ante el espejo)

En el mismo sentido se interpretan expresiones similares, que conmutan con así en algunos contextos: un médico prestigioso como ese, gente buena como ellos, en una calle ruidosa semejante. Por el contrario, así no interfiere en la modificación que realizan los adjetivos de relación u otros modificadores restrictivos, que no designan propiedades, como en un médico forense así, gente de campo así, en calles peatonales así.

La incidencia de así en el sintagma nominal se extiende a las funciones sintácticas que puede desempeñar. En efecto, el modificador así amplía las posibilidades sintácticas de los sintagmas nominales escuetos, ya que les permite aparecer en la posición de sujeto preverbal, como se ve en el contraste en los dos pares de ejemplos de (4):

  • (4)

    • a.

      Es una pena que hombres así se mueran (Merino, Novela de Andrés)

    • b.

      *Es una pena que hombres se mueran

    • c.

      Pues gente así es la que necesitamos (J. J. Millás, El desorden de tu nombre)

    • d.

      *?Gente es la que necesitamos

La posición preverbal de los sintagmas nominales que contienen así en (4) favorece la remisión anafórica. Esta posición, además de los sujetos, pueden ocuparla también los objetos directos que estén informativamente marcados, como el foco en (5a) o el tópico, dislocado a la izquierda, en (5b). Mientras que el primero aparece destacado por su valor contrastivo (Hombres así necesito, no los que trabajan aquí), el segundo queda realzado por ubicarse en la zona periférica y disponer de un correlato pronominal, el clítico correferencial los. Nótese que a pesar de tratarse de objetos directos personales, pueden prescindir de la preposición a. Esta ausencia, no siempre sistemática, tiene que ver con la dependencia conceptual del sintagma nominal [un N así / NN así]: no denota una entidad antagónica conceptualmente autónoma (Delbecque, 2002: 86 ss.), sino que genera la conceptualización de un subconjunto o subclase a partir de cualidades manifiestas anafóricamente en el discurso, sin designar específicamente individuos concretos miembros del subconjunto. De hecho, cuando el objeto es obligatoriamente específico (Suñer, 1993; Leonetti, 2004), como en (5c) —caso de “doblado de clítico”, característico del español rioplatense, en que el pronombre anticipa al objeto pospuesto— el resultado es agramatical, porque se produce un desajuste entre la previa identificación de un grupo específico de hombres (los) y la subsiguiente invocación indirecta (así) de propiedades que condicionan la emergencia de una subclase de hombres. Los contornos de este subconjunto permanecen vagos.

  • (5)

    • a.

      Hombres así necesito (F. Santander, A propósito de Ramona)

    • b.

      Hombres así, los necesito en mi hacienda

    • c.

      *No los necesito a hombres así

También son constituyentes tematizados los adjuntos libres de (6a) y (6b), que se interpretan como oraciones condicionales (si uno está con / ante un hombre así…; cf. 3.1):

  • (6)

    • a.

      con un hombre así no se puede ir a ninguna parte (F. Herrera Luque, En la casa del pez que escupe el agua)

    • b.

      Ante un hombre así, uno sólo tiene dos opciones (J. Volpi, En busca de Klingsor)

En todos los casos anteriores, el modificador pospuesto atribuye a la entidad designada por el nombre propiedades que se reconocen en individuos presentes en la situación o que han sido mencionados en el contexto; al activarse la dimensión predicativa, así proyecta esa calificación evaluativa genérica a la entidad designada y la incluye en el subconjunto así definido. En otros casos como los de (7), en cambio, el sintagma nominal modificado por así cierra una enumeración, indicando que cabe considerar casos similares del mismo tipo. El destinatario debe inferir el común denominador que el enunciador ha establecido entre todos los elementos coordinados4 (en (7a) trabajo manual repetitivo, en (7b) ropa fina personal y en (7c), gente famosa del cine):

  • (7)

    • a.

      Unos lo dejan y otros buscan chapucillas para ir tirando: repartir pizzas, descargar camiones, pintar paredes, cosas así (La Voz de Galicia, 15/01/ 2004)

    • b.

      entonces llegó con un baúl de dormilonas, y de batas y de encajes y de sábanas y manteles bordados y una cantidad de cosas así muy lindas, que todavía tiene (Venezuela, muestra XX)

    • c.

      y alternar con Mel Ferrer, con Ava Gardner y con gente así. Hay que poder pagar una cena (Á. Palomino, Torremolinos, Gran Hotel)

1.2El sintagma nominal con así adnominal

Los sintagmas nominales que contienen el modificador así designan tipos de entidades, y no individuos específicos. En este sentido dan lugar a la interpretación inespecífica ya que indican un individuo cualquiera de un cierto conjunto definido a partir de propiedades que se reconocen en el contexto o en la situación. Como tales, forman los sintagmas nominales del siguiente paradigma:

  • a.

    sintagma nominal indefinido: una mujer así, cualquier mujer así.

  • b.

    sintagma nominal cuantificado: dos hombres así, pocos hombres así.

  • c.

    sintagma nominal escueto plural: mujeres así, gente así, pero no *mujer así.

  • d.

    sintagma nominal definido plural: las mujeres así, pero no *la mujer así, y algunos que reciben interpretación plural: la gente así, pero no *la familia así.

Como se advierte, el modificador así puede aparecer en los sintagmas indefinidos y cuantificados, así como en los escuetos y definidos que indican pluralidad, sea morfológica (mujeres) o léxicamente (gente). Por el contrario, es incompatible con los sintagmas nominales formados por un sustantivo individual en singular, como los que se señalan en c *mujer así y en d *la mujer así, sólo compatibles con una lectura individual. Asimismo, es rechazado por las expresiones referenciales, como los nombres propios o las que contienen demostrativos y posesivos, puesto que el rasgo de especificidad que todos ellos contienen choca con así: *Federico así,*esta mujer así,*su hijo así. El mismo comportamiento se reconoce en los casos de elipsis: es posible con los sintagmas indefinidos (La gente admira a uno así), pero no con los definidos (*La gente admira a los así). Asimismo, con los indefinidos, pero no con los definidos, así puede recibir un adverbio de grado: una mujer muy así, *las mujeres muy así.5

La interpretación inespecífica es la única admitida por los sintagmas escuetos y por el cuantificador de indistinción cualquier (Busco diccionarios fraseológicos; Busco un diccionario fraseológico cualquiera); en cambio, tanto los sintagmas nominales indefinidos como los definidos dan lugar también a la interpretación específica. Así, el enunciador que dice Busco un diccionario fraseológico puede tener en su mente uno particular o no, pero si dice Busco un diccionario fraseológico así se referirá a cualquiera que cumpla con la condición señalada o mencionada. En casos como Los perros destruyen el jardín los sintagmas definidos admiten tanto la interpretación referencial como la genérica —y, por lo tanto, inespecífica—, pero también aquí la presencia de así inhibe la lectura referencial: la oración Los perros así destruyen el jardín caracteriza el comportamiento de un tipo de perros, y no describe su comportamiento actual.

1.3La oración

La interpretación inespecífica requiere que en la oración se den ciertas condiciones léxicas, sintácticas y semánticas que la induzcan. Así, los verbos existenciales y presentativos contribuyen a esta lectura (8a-c), lo mismo que los predicados que crean contextos opacos, como necesitar, querer, buscar y similares (8d). Otros contextos que suspenden la referencia están vinculados a la modalización, sea a través de auxiliares (8e-f), sea a través de elementos léxicos, adjetivos, como en es posible, es deseable, es alentador, parece improbable, como en (8g), y sustantivos, como en (8h):

  • (8)

    • a.

      Había pocas casas así

    • b.

      Ya no existen médicos así

    • c.

      A veces aparecen personajes así

    • d.

      Yo no quiero estar casada con un hombre así

    • e.

      Kate pudo haber sido una mujer así…

    • f.

      Cuando tienes una mujer así, hay que tener cuidado (S. Puértolas, Queda la noche)

    • g.

      Parece imposible que haya mujeres así…

    • h.

      Hacen falta libros así

Estos sintagmas nominales son legitimados también por los sujetos indefinidos, como los de (9a-b), o las oraciones impersonales (9c) o pasivas reflejas (9d). También favorecen la interpretación inespecífica algunos tipos de oración, como la exclamativa de (9e) o la interrogativa de (9f), además de las preguntas retóricas (9g), todos ellos inductores de la negación que suele contener la oración en la que aparece [un N así]. La interpretación de esta construcción, sin embargo, depende de la situación o el contexto en el que se inserta y, en particular, de si hace referencia a las propiedades de un individuo o bien si se trata de una expresión referencial. Por ejemplo, en (9a), si bien en la oración figura una expresión referencial (su marido), el antecedente de así es la propiedad de ser un tanto excéntrico, de manera que con un hombre así recibe la interpretación inespecífica con un (tipo de) hombre tan excéntrico. También en el ejemplo de Gironella (9h) figura el referente pero también la propiedad de ser hermosa, a la que remite así. En cambio, en los casos en los que el antecedente consista solo en un nombre propio: Se reunió con Olga; Cosme Vila no había tenido nunca entre sus brazos una mujer así… la interpretación es específica porque así remite a Olga. Aún así, cabe pensar en el nombre propio como un conjunto de propiedades —tal vez conocidas por los interlocutores— la de ser bella, inteligente, amable, etc., que constituyen la base de la relación entre ambas expresiones. Como en los otros ejemplos no se explicita el antecedente, el SN modificado por así es ambiguo entre las dos interpretaciones, aunque, como acabamos de señalar, la específica puede entenderse como una variante reducida de la inespecífica:

  • (9)

    • a.

      Su marido sería un tanto excéntrico, pero, la verdad, una no se aburría con un hombre así (M. Vargas Llosa, Elogio de la madrastra)

    • b.

      Por una mujer así, cualquiera pierde el sentido común (C. Ruiz Zafón, La sombra del viento)

    • c.

      Con una mujer así, o se está o no se está (F. Savater, Caronte aguarda)

    • d.

      De gente así no se hacen películas (crea, Revista Hoy 08.09.97)

    • e.

      ¡Cómo no amar a una mujer así!

    • f.

      ¿Serías capaz de casarte con una mujer así?

    • g.

      ¿Cómo no va a casarse una mujer así?

    • h.

      Era la primera vez que miraba a Olga como mujer. […] ¡Qué hermosa era! Cosme Vila no había tenido nunca entre sus brazos una mujer así… (J. M. Gironella, Un millón de muertos)

En las oraciones de (10) el determinante que introduce el sintagma nominal interactúa con la polaridad y el aspecto. La primera y las últimas tres son negativas, las demás afirmativas. En (10d) y en (10e) el tiempo es perfectivo; los tiempos perfectivos inducen una lectura referencial del sintagma nominal indefinido introducido por un, y así se interpreta deíctica o anafóricamente: una mujer así y un libro así reciben una interpretación referencial dado que suponen la existencia de una mujer específica y un libro específico, respectivamente, que se ajustan a las propiedades presentes en la situación o el contexto. En cambio, las otras dos afirmativas (10b, 10c) y las negativas (10a) y (10f) favorecen la interpretación inespecífica a través de distintos factores: los tiempos verbales prospectivos, el futuro en (10b) y el condicional en (10c), los tipos de oraciones —interrogativa en (10c) y directiva en (10a)— y la negación en (10f). Todos ellos son inductores de modo subjuntivo, como se pone de manifiesto en (10f), que corrobora la interpretación genérica del SN. En contextos inductores de una lectura deíctica (encontrar, había visto en (10g), Miró por la ventana en (10h)), se mantiene una lectura específica, acorde con el antecedente específico (Escóbar en (10g), unas densas nubes de color chocolate en (10h)); al mismo tiempo, así hace que se trascienda el perfil particular del antecedente: en (10g) se indica que el comportamiento de Escóbar es propio de un cierto tipo de hombre, en (10h) se considera la apariencia de las nubes como representativa de un cierto tipo de cielo.

  • (10)

    • a.

      Nunca te cases con un hombre así

    • b.

      Un hombre así siempre tendrá razón (J.C. Onetti, Dejemos hablar al viento)

    • c.

      ¿A dónde iría a parar un hombre así, nacido y criado en un mismo lugar? (R. Mª Britton, No pertenezco a este tiempo)

    • d.

      Una mujer así lo dejó en la calle a mi padre

    • e.

      Alguna vez leí un libro así

    • f.

      No quiero una mujer así, que me humille frente a la aldea trayéndome un regalo (L. Orellana, Indeleble, <ccespanasv.org/files/Indeleblefiinal.pdf>)

    • g.

      A las 7 de la noche, creo yo, llegó Escóbar de sus ocupaciones. Y bueno, era todo diferente del que yo había imaginado. Yo pensaba encontrar a un hombre prepotente, acostumbrado a mandar. Nunca había visto a un hombre así, tan sencillo, tan bueno (M. Viezzer, Si me permiten hablar…)

    • h.

      Miró por la ventana: el cielo parecía desplomarse bajo el peso de unas densas nubes de color chocolate. Era un cielo increíble. Nunca había visto unas nubes así (R. Montero, Amado Amo)

Nótese que los sintagmas nominales definidos están sujetos a mayores restricciones tanto en lo relativo al aspecto gramatical como a la polaridad; así, el contraste entre los tres primeros ejemplos de (11) pone de manifiesto que el resultado es gramatical cuando es posible la lectura genérica, favorecida por los tiempos imperfectivos (11a), o bien por la polaridad negativa, como en (11b), pero no lo es cuando designan un evento específico (11c). La situación es distinta, sin embargo, con los verbos de estado psicológico, que seleccionan sintagmas nominales que reciben la interpretación de tipo. Las oraciones que forman tienden a construirse en los tiempos imperfectivos (11d), pero incluso son compatibles con los perfectivos, que en tal caso no indican un evento específico, sino más bien el final del estado emotivo (11e) o de la vida del participante (11f); por eso, la forma verbal preferida es la del perfecto compuesto, salvo en las modalidades dialectales, como la rioplatense, en las que se ha neutralizado la distinción a favor de la forma simple:

  • (11)

    • a.

      Las mujeres así tienen suerte con los novios o los maridos <ar.answers.yahoo.com/question/index?qid.2.12.2007>

    • b.

      Las mujeres así nunca hacen / han hecho eso

    • c.

      *Las mujeres así ayer hicieron eso

    • d.

      Me gustan los hombres así / Admira a los hombres así

    • e.

      Siempre me han gustado los hombres así. / Nunca me han gustado los hombres así

    • f.

      Siempre ha admirado a los hombres así / Nunca ha admirado a los hombres así

Por lo tanto, los sintagmas nominales que contienen el modificador restrictivo genérico así son básicamente expresiones indefinidas que denotan entidades que se reconocen como miembros de un conjunto definido a partir de propiedades, rasgos o características que se identifican en la situación o en el hilo discursivo, sea anafórica sea catafóricamente. Estos sintagmas nominales reciben lecturas inespecíficas en contextos modalizados o genéricos, —como los de (8), (9), (10a-c)—, pero se interpretan como específicos cuando el tiempo verbal es perfectivo, como en (10d-e). Cuando el sintagma nominal modificado por así es definido, como en (11), induce una lectura genérica, incluso con tiempos perfectivos.

2Aporte semántico

Como en sus demás usos, así señala una manera de ser apuntando a información contextualmente dada. En posición adnominal, es un mecanismo muy económico para agilizar el procesamiento de información (supuestamente) compartida. Las características gramaticales destacan que la función atributiva anafórica de así coincide con una interpretación inespecífica del sintagma nominal al que confiere cierto grado de genericidad. En términos semánticos, la genericidad que el modificador confiere al nombre emerge como una subcategorización que procede de una agrupación particular en torno a una similitud modal (2.1). La modificación mediante así confiere al nombre una aptitud a la escisión categorial, sea cual sea su nivel de especificidad (2.2).

2.1Subcategorización emergente: agrupación particular en torno a una similitud modal

Al no ser léxica la especificación esperada, sino deíctica y modal, no se da una subcategorización hiponímica en el sentido habitual de un etiquetaje, sino que la delimitación emerge del contexto y se hace en términos de similitud. El pos-determinante así invita a tipificar a partir de propiedades derivables de los antecedentes del sintagma nominal. Apela a enriquecer las pinceladas generalmente fragmentarias e indirectas dadas en el contexto para formar una imagen si no estereotipada, por lo menos representativa de algún modelo reconocible a partir de conocimientos culturalmente determinados y supuestamente compartidos con el receptor del mensaje.

A partir de lo observable —o mejor dicho, lo observado por el enunciador—, así “modula”, condiciona la perspectiva sobre la clase que se pretende introducir: conduce a sacar una visión sinóptica a partir de las impresiones que se desprenden de la experiencia evocada por el enunciador. En (12a), el referente discursivo la explosión del automóvil, evocado en el contexto antecedente, es interpretable como una situación de urgencia y peligro de vida; momentos así no recoge el referente discursivo temporal como tal sino que indica que éste permite inducir un conjunto de rasgos característicos suficientes para considerarlos constitutivos de un tipo particular de ‘momento’. Asimismo, en (12b), se pueden asociar a la representación de la ubicación concreta (la selva y el sol tropical) una serie de imágenes que bien pueden ser subjetivas y dinámicas; con lugares así se recupera anafóricamente el significado genérico inferible de la evocación particular antecesora. Lo común es que en el discurso se favorezcan las representaciones dinámicas cuyo significado se recupera anafóricamente mediante el sintagma nominal modificado por así.

  • (12)

    • a.

      José Antonio es socorrista de Cruz Roja: “Cuando se es voluntario se es para toda la vida”. Siete horas después de la explosión del automóvil, cuando los periodistas aún no habían llegado en tropel, conversaba con un sosiego sorprendente. ¿Fue consciente del riesgo a que se había expuesto? “Claro. Unos minutos de diferencia y seguramente no estaría aquí. Sabía que me la estaba jugando, pero en momentos así no se piensa. Se reacciona y basta” (El País, 30/09/1997)

    • b.

      La selva y el sol tropical dan una inyección de optimismo a mi espíritu. Me siento, en lugares así, lleno de vigor y energía (E. Che Guevara y A. Granado, Viaje por Sudamérica)

Con así, propiedades observadas en entidades individuales se convierten en parámetros definidores de un conjunto virtual. La inducción a partir de un ejemplar-modelo, o varios ejemplares, convierte la(s) entidad(es) de referencia (individuos, momentos, lugares, eventos particulares) en piedra de toque: encarnan un modo de ser (parecer, comportamiento, etc.) que les trasciende. A través de ellos, así introduce en el discurso un conjunto que no es identificable a partir de una relación de proximidad (como los demostrativos) sino que es accesible a base de una relación global de analogía en el modo de ser.

A la(s) entidad(es) presente(s) en el contexto se le(s) asocia una clase cuyos miembros mantienen con ella(s) una relación de parecido familiar. Además de hacer intervenir una relación de similitud, como base de la agrupación de entidades individuales, el modificador atributivo así se distingue aun en otro respecto de los demás determinantes: hace emerger un grupo particular dentro de la clase designada por el nombre. Presenta esta clase como heterogénea, susceptible de ser fragmentada en subgrupos en función de los atributos que se manejen.

Como modificador posnominal así no establece pues una relación referencial directa, a diferencia del demostrativo que apunta a una entidad individual que se identifica sin más como miembro de la clase de entidades designadas por el nombre, sin proceder a ninguna subdivisión dentro de esa clase (13a). Lo propio de así es que aporta una diferenciación a nivel de la clase: rompe con la imagen monolítica habitual de la clase nominal, llamando la atención en la existencia de un subgrupo particular. El carácter deíctico de así señala que, si bien la diferenciación parte de la perspectiva subjetiva del enunciador, apela a un cierto reconocimiento intersubjetivo de la partición efectuada. Adviértase que cuando el antecedente no es elaborado los rasgos que destaca el enunciador pueden divergir o sólo coincidir parcialmente con los que el interlocutor puede tener en mente: en (13b), la imagen evocada por el primero tiene que ver con la apariencia de la hija (mujercita, linda muchacha), mientras que para el segundo las características, que resaltan catafóricamente, conciernen a su inteligencia (la primera de su clase).

  • (13)

    • a.

      Supe que la tarjeta que me había sido entregada provenía de esa hija, la única en la que el hombre, Guardián del Castillo, podía confiar ya (I. Padilla, Imposibilidad de los cuervos)

    • b.

      —La crees una niña, no te diste cuenta que se volvió una mujercita —Manuel Alfonso hace tintinear los cubitos de hielo de su vaso—. Una linda muchacha. Estarás orgulloso de tener una hija así. —Por supuesto —y añade, torpe—: Ha sido siempre la primera de su clase (M. Vargas Llosa, La Fiesta del Chivo)

Al tomar alguna(s) modalidad(es) particular(es) como base para una agrupación en el interior de la clase N (hijas en (13)), se implica que esta clase N no es homogénea sino que admite diferenciaciones y subdivisiones variables según el conglomerado de propiedades convocadas. La expresión un N así no determina qué rasgos se retienen como pertinentes, sólo señala que los hay, y que son recuperables por vía deíctica o contextual.

Habrá tantos perfiles posibles como rasgos atribuibles a una entidad N. Para saber si la configuración evocada corresponde a un perfil prototípico o antiprototípico (14a), si reúne características centrales, habituales o más bien periféricas, excepcionales (14b), si aparecen como deseables (14c) o indeseables (14d), el receptor debe confrontar la información contextual con sus propios modelos cognitivos (cf. los “idealized cognitive models” de G. Lakoff, 1987).

  • (14)

    • a.

      El presidente Clinton tiene gran atracción y aparece bien ante los jóvenes. Tiene una hija de nuestra edad. De no haber sido elegido presidente ella se hubiera graduado en esta misma escuela. Cuando vi que tocaba el saxo me impactó. Nunca había conocido a un presidente así, y encima era de Arkansas. Creo que los votantes jóvenes tuvieron mucho que ver con la victoria de Clinton en el noventa y dos, y lo mismo pasará este año (Informe Semanal, 02/11/96, TVE 1)

    • b.

      —¿Y qué tiene de raro eso? —preguntó doña Gualberta. —Estaba calato, lleno de cicatrices, el pelo como una selva y no sabe hablar —le explicó Lituma—. ¿De dónde puede venir un tipo así?

      —Del inferno —se rió la viejecita, recibiéndole el billete. (M.Vargas Llosa, La tía Julia y el escribidor)

    • c.

      GENERAL Te digo que no. De Los Toldos era. De la gente de Coliqueo: Verón. Sargento Verón… Ya no vienen tipos así. Leales, carajo; de una sola pieza: “Para lo que mande, mi general”; “Para lo que usted diga, mi general…” (D. Viñas, Maniobras)

    • d.

      Thomas, su cómplice musical, no rehúye la franqueza: “George W. Bush es un idiota y ha convertido nuestro país en un chiste”. “Con un presidente así, la gente nos caricaturiza. Estamos hablando de alguien que no habla ni siquiera una segunda lengua y cuyos únicos viajes al extranjero en su vida privada fueron México y Canadá”, critica el pianista (La Razón, 01/12/2004)

En suma, así eleva una(s) modalidad(es) particular(es) al rango de “subclasificador” de propiedades genéricas definidas en función del contexto o la situación para la clase representada por el nombre. A partir de algún referente ya actualizado el atributo deíctico modal limita el espacio conceptual del nombre a una subclase cuyo perfil emerge de la observación concreta. Al usar así, el enunciador otorga un valor tipológico a las modalidades particulares que han llamado su atención.

2.2Clases heterogéneas de entidades contables y evaluables

Así puede servir de atributo con nombres que designan entidades contables u otros que se asimilan a estos al integrarse en la construcción un N así o una de sus variantes plurales (cf. § 1.2). No hemos encontrado ejemplos con nombres continuos como líquido, metal, aceite, arroz, carne, arena. De darse su modificación mediante así recibirían una interpretación discontinua: en (15a) se evoca la imagen de un plato de arroz, en (15b) se piensa en una tipología de vinos. Una vez más evoca una subclase:

  • (15)

    • a.

      Nunca he comido un arroz así

    • b.

      Vinos así sólo se encuentran en esta parte del mundo

Además de tratarse de entidades cuantificables, o sea, susceptibles de ser inventariadas, también deben ser de alguna manera evaluables cualitativamente. Es el caso de la mayor parte de las entidades concebibles, desde las más concretas hasta las más abstractas.

Sin embargo, los corpus de referencia apenas ofrecen ocurrencias con un nombre que denomine algún objeto particular que forma parte del entorno cotidiano. El que no se hayan registrado ejemplos como los de (16) probablemente se debe a que pertenecen al registro coloquial familiar y son deícticos situacionales: el receptor puede reconocer qué cualidades están en juego a través de la interacción del enunciador con el objeto que está al alcance de la mano, sin que haga falta ninguna aclaración, tanto menos cuanto que por la funcionalidad del objeto sólo suelen corresponderle un limitado número de calificaciones relevantes.

  • (16)

    • a.

      ¡Qué puedo hacer con un plato así!6

    • b.

      Sólo se pone un mantel así los días de fiesta

  • (17)

    • a.

      Un mueble así siempre decora

    • b.

      Un aparato así nunca se estropea

    • c.

      Un utensilio así no puede faltar en una casa

Por otra parte, al comentar alguna propiedad que va más allá del objeto concreto particular, el uso del término preciso refuerza el anclaje deíctico-situacional del enunciado en los quehaceres caseros (16). Acudir a un hiperónimo desarraiga la expresión un N así de la base deíctica y sugiere que no se trata de un objeto familiar (en (17a) un caballete de pintor, por ejemplo, y no una mesa, bufete, silla, sillón o sofá; en (17b) una cocinera al vapor o un microondas ultra sofisticado y no un frigorífico o lavaplatos; en (17c) un robot electrónico y no una simple sartén o cafetera. Entonces, no es seguro que el reconocimiento de los rasgos pertinentes se haga en el acto. Si bien así indica que el objeto referido tiene propiedades especiales o importantes independientemente de que se las conozca o no, la rareza de estos ejemplos consiste en que no queda claro qué tipo de propiedades se pretende poner de relieve.

Este fenómeno de distanciamiento se da aun en mayor medida cuando se acude a un término comodín, desprovisto de densidad léxica como objeto o cosa (18a). Con este último, el nivel de esquematización es tal que la construcción una cosa así /cosas así resulta ser mayoritariamente coordinativa y no alude a categorías de objetos inanimados concretos sino a entidades nocionales y, en particular a (series de) eventos (18b).7

  • (18)

    • a.

      Si ésta es sólo la primera escena, cuántas cosas así vendrán después (Agencia de Información Proceso (México, 25/08/1996)

    • b.

      Ejercían de ciudadanos normales, se ponían al teléfono, tomaban copas y cosas así… (Tiempo, 15/10/1990)

Tras cosa, el nombre más frecuente para todo lo inanimado, los nombres que con mayor frecuencia aparecen en la construcción un N así son hombre y mujer, seguidos de cerca por gente. Es significativa, por un lado, la escasez de los clasificadores más globales (persona, ser humano, individuo), y, por otro, el empleo exclusivo de hombre con el significado de varón y no de ser humano: hablando de individuos, el interés se enfoca prioritariamente en las personas en tanto entes sexuados, su modo de ser en cuanto hombre o mujer (cf. (3), (4), (9), (10)), su comportamiento (1) o apariencia (5).

Como las clases distintivas básicas hombre y mujer presentan una gran latitud interpretativa, suscitan la expectativa de una especificación hiponímica. A partir de la entidad individual presente en el contexto anterior, generalmente el hombre o la mujer “puestos en escena” con su peculiar modo de hacer, la expresión un hombre así / una mujer así los erige en subtipo: se da a entender que su imagen encarna a los ojos del conceptualizador un cierto ‘tipo de’ hombre o mujer.

A diferencia de lo que pasa con objetos inanimados materiales, con los que pueden darse casos de deixis situacional (ad oculos), con los demás antecedentes prevalece la deixis am Phantasma (cf. Bühler 1934: 121-140). Los referentes no están presentes en la base deíctica (el hic et nunc) del enunciador, e incluso cuando el nombre designa seres animados, el punto de partida es más complejo: no se conciben como simples entidades de primer orden, sino que a través de ellos se evocan entidades de segundo o tercer orden registradas en la mente del enunciador.8 Por las predicaciones seleccionadas en el contexto antecedente, el enunciador procura, en efecto, hacer surgir escenas, eventos, situaciones (segundo orden) o contenidos proposicionales (tercer orden) similares en la mente del receptor. Por lo cual, la indexación mediante así se enlaza con un conjunto de predicaciones que, por inestable que sea, viene instaurado desde la perspectiva subjetiva del conceptualizador-enunciador (19).

  • (19)

    La noticia ha resultado sorprendente para algunos. Para esos que se sorprenden de que la historia se repita, por ejemplo.

    O para los que ven juntarse dos con dos y no prevén que eso vaya a conducir inexorablemente a cuatro.

    Hay gente así.

    También en otras partes (Hoy, 07-13/01/1981)

Si a priori el carácter desparticularizador e “incoloro” del nombre reviste la expresión un N así de un toque de objetividad, neutralidad y distanciamiento, la presencia del deíctico modal enseguida lo tiñe de subjetividad. Esto explica que los hiperónimos más frecuentes, hombre y mujer, sean vistos a menudo desde el punto de vista relacional, como pareja o compañeros (ver los ejemplos (1), (5), (9ad).9 La perspectiva subjetiva introducida mediante así conlleva pues una clara dimensión connotativa, como veremos con más detalle en el apartado 3.

Los demás nombres que comúnmente reciben la modificación mediante así también tienen una gran amplitud extensional —son aptos para designar un alto número de referentes—, combinada con una base intensional más bien limitada: en su definición no se incluyen sino unas pocas propiedades, o sea, que son de escasa densidad léxica. Representan pues clases máximamente moldeables, que se dejan recortar al antojo del enunciador. Como las cualidades, atributos, modos de ser y estar de los miembros pueden variar al infinito, también hay un sinnúmero de subdivisiones, agrupaciones, escisiones y diferenciaciones posibles.

En los nombres de referencia animada —sean de parentesco (madre, padre, familia, tío, tía, hijo, hija, compañero), sean de oficio (presidente, profesor, maestro)— destaca de manera general la dimensión relacional y la anaforicidad discursiva también prevalece sobre la situacional (20). Con personas identificadas mediante nombres que realzan una realidad social (señor, señora, cuidadano, individuo) o representacional (tipo, tipa, personaje, figura), el posicionamiento del enunciador ante ellas es igualmente revelador del impacto que tienen sobre él o de la impronta que dejan en su mente.

  • (20)

    Y eso que no tuve ni padre, pero sé quién fue y hasta se ocupó de mí en la montaña, pero no lo dijo nunca. Ni mi madre lo dijo y un padre así no contaba para los chicos de la escuela (J. L. Sampedro, La sonrisa etrusca)

  • (21)

    Te lo juro, iré, me cae muy bien esa mujer. Todo un carácter, personajes así no los encuentras en todas partes, dura como una piedra y elegante la cabrona, a sus años, a esa edad, mamá, la bebida ya no hace daño, mata más la soledad. Ésa es la que acabará con todos (Á. Vázquez, La vida perra de Juanita Narboni)

En los demás nombres de uso relativamente común se dan distintos grados de esquematicidad: desde el simple anclaje situacional (situación, asunto, circunstancia, ambiente (22)), temporal (momento, instante, tiempo, época, período (12a)) o espacial (lugar, casa (12b)), pasando por la categorización epistémica de una sucesión de eventos (idea, cuento, historia (23)) o un estado de cosas (problema, oportunidad, suerte (24)), hasta la visión orgánica de entidades colectivas (país (25), pueblo (26)) y universos semióticos (obra, libro, estudio, espectáculo (27)). Mientras que los nombres más comunes dependen más de sus relaciones deíctico-anafóricas, los de segundo y tercer orden serán más susceptibles de activar frames.

  • (22)

    Acá el gran peligro lo representan la gran velocidad y maniobrabilidad del escualo.

    En una circunstancia así, debemos contar con una dosis de sangre fría y algún arma contundente (R. Bojorge, La aventura submarina)

  • (23)

    La penúltima jornada de la Cumbre Flamenca 86, se cubrió con un interesante evento, que sobre el papel se presentaba atrayente: la reunión en escena de dos grupos flamencos, uno trianero y otro granadino, compuesto en su mayoría por veteranos intérpretes, muchos de ellos nunca vistos por estas latitudes. Una idea así siempre encandila a los buenos aficionados, que se sienten agradecidos ante los organizadores, por esa rara oportunidad de escuchar un cante rancio, o de contemplar un replente por bulerías de la casi legendaria viejecita de turno (ABC, 28/04/1986)

  • (24)

    El doctor Po dijo que Juan debería ser tratado en Viena. Ése era el mejor consejo que podía darles. En Viena el doctor Po había conocido al profesor Frankle. El profesor Frankle era discípulo de un discípulo de Freud. El profesor Frankle podría quitarle los temblores en unos cuantos meses. El doctor Po estaba seguro de ello. Para un problema así Viena ofrecía más garantías que ningún otro lugar (I. Carrión, Cruzar el Danubio)

  • (25)

    Uno se piensa uno piensa: ¿cómo pudo haber tenido Chile una Dictadura tan cruel, un país así, recivilizado, con una cultura democrática estupenda? (Entrevista 52, Paraguay)

  • (26)

    La razón del sigilo del viajero se basa simplemente en el hecho de que Aviados se halla ya dentro del monte, alejado del cruce de la carretera, y en la constatación y la experiencia de que, en los pueblos así, los perros no suelen recibir con buenos modos, y menos por la noche, a los viajeros (J. Llamazares, El río del olvido)

  • (27)

    Wollstonecraft, activa luchadora feminista, definía a su obra como un alegato contra la sumisión femenina y así lo era en efecto.

    Hacia 1792, cuando eso ocurría, un libro así tenía que potenciar el furor de machistas misóginos como Walpole y erizar los ánimos de la conservadora sociedad británica, tal como ocurrió (E. Noriega, El aborto)

Entre los nombres clasificadores más específicos —es decir, de alta densidad léxica— puede distinguirse entre los taxonómicos-funcionales y los abiertamente valorativos. Los primeros son tanto de referencia animada (tipo secretario, banquero, panadero, futbolista) como inanimada (tipo coche, lámpara, gafas, lápiz) (28a). La modificación por así señala que el enunciador tiene en mente instancias que considera como encarnaciones un tanto peculiares con arreglo a expectativas y normas generales. Es posible alzar el grado de especificidad de N mediante un complemento restrictivo (28b) o un adjetivo de relación (28c). Como lo muestra la agramaticalidad de adjuntar otros calificativos (29), la calificación es completamente absorbida por el atributo así.

  • (28)

    • a.

      ¿Ya me ves con gafas así?

    • b.

      Este país nunca ha tenido un presidente de gobierno así

    • c.

      Con un subsecretario administrativo universitario así la institución anda mal parada

  • (29)

    *gafas rojas así, *un presidente vegetariano así, *un subsecretario calvo así

Con nombres valorativos, en cambio, que suelen ser de referencia animada (héroe, santo, loco, ladrón, traidor) la evaluación va repartida sobre nombre y modificador. Al darse ya una ‘calificación’ en el N, puede producirse un deslizamiento en el atributo así hacia una interpretación intensificadora, análoga a la de un superlativo absoluto. Un [N valorativo] así adquiere entonces un valor similar a ‘un N de este calibre’, ‘un N por antonomasia’, ‘un N por excelencia’. El efecto de intensificación es parecido al que se da en los usos del tipo ‘un N así de grande / importante’ (aunque estos por valorativos son todavía más subjetivos pues dependen más de la apreciación del hablante).

  • (30)

    Pasa que aquí anda cada cual en su vena y por sus propias razones, profesor. A Teodoro ya lo conoce, es un romántico, un poeta. Está obligado a darnos las órdenes, pero se necesita un loco así para que dé las órdenes (J. Collyer, Cien pájaros volando)

Sea cual sea el N, así muestra que el enunciador no está simplemente evocando y describiendo sino que está opinando y arguyendo.

3Función discursiva

La funcionalidad discursiva de así es más compleja que la recuperación de información categorizadora: no se trata de mantener la cohesión informativa sino de establecer una relación (retórica) inferencial de condición-consecuencia (o causa-efecto): si una cosa, una mujer, etc. es así, entonces… Mediante un N así se pasa, pues, de la descripción de propiedades y conductas a la condicionalidad que entraña, motiva, justifica un enunciado que trasciende el nivel particular y adquiere el carácter de una sentencia o un juicio apodíctico (3.1). En la medida que un N así añade una visión criteriológica a la categorización por similitud, puede decirse que así funciona como marcador evaluativo (3.2).

3.1Función cohesiva causal-condicional de ‘un N así’

Con la expresión un N así se parte de un caso individual que queda englobado en la generalización, pero no de toda la clase sino de un subconjunto de la clase que se recorta a partir de cierta(s) propiedad(es) y/o cierto(s) predicado(s) (cf. el apartado 2).

A diferencia de este tipo de N, un N así no pretende dar una visión limitativa, basada sólo en la observación y la correspondencia con una definición, sino que hace emerger, de manera insinuativa, un perfil con suficientes ingredientes sui generis para someterlo a juicio.

Un N así es una construcción anafórica conectiva, cuya función cohesiva es de naturaleza causal-condicional: dispara una inferencia condicional que puede parafrasearse como ‘hombres, si son así, entonces…’, ‘mujeres por ser así…’. Desde el punto de vista argumentativo un N así forma parte de un razonamiento, invoca una premisa que orienta hacia una conclusión: asumiendo que un N es así, entonces cabe pensar que… De (31) se infiere que ‘si un pueblo es así, es capaz de…’, de (32) que ‘si un personaje como Roldán prospera, no tiene excusa’.

  • (31)

    Si el nivel cultural es tan bajo que la gente vive contenta viendo telenovelas, entonces es fácil mantenerla tranquila. Un pueblo así es capaz de aceptar cualquier imposición sin chistar (E. Gánem, Caminitos de plata)

  • (32)

    Lluch cree incalificable que nadie reparara en la “catadura” de Roldán.

    El ex ministro dice que no tiene excusa que un personaje así prosperase a la sombra de la Administración socialista (El Mundo, 02/08/1994)

Un N así cumple una función bisagra que ni este tipo de N, ni tales N pueden cumplir; y que es más cercana a la relación consecutiva expresada mediante tan… que… Incluso cuando la referencia es exclusivamente anafórica (cf. ej. (1)), un N así sirve de puente, da paso a una discusión más amplia. De ahí que el sintagma nominal que contiene así a menudo vaya seguido de alguna elaboración explicativa.

Pueden distinguirse esencialmente tres tipos de elaboración. Lo más común es que se redondee la información dispersa explicitando las propiedades que definen el subtipo (cf. (5), (11b-c), (21), (25), (33)). También se da el caso de que se pase a comentar el impacto sobre el propio enunciador (cf. (12), (23), (34)). Y aun otra posibilidad es que aparezca la evocación de otra instancia del mismo subtipo o que se compare con una que pertenece a otra subclase (35).

  • (33)

    y dio declaraciones en una radio con su típica forma grosera y vulgar de hablar, llamando a los que lo critican y que no están de acuerdo con él para ser presidente de la Asamblea “Ratas de albañal”, solamente para llegar a Managua y empezar a calificar a ciertos del grupo Amigos de don Enrique, “Cucarachas que salen corriendo a esconderse a las rendijas” y amenazarlos con más terrorismo fiscal.

    Es difícil creer, que un hombre así, sin el menor concepto de la dignidad, pueda haber sido presidente de una república, o dirigente de un partido político importante, y peor aún, que tenga quién lo siga (La Prensa de Nicaragua, 07/01/2002)

  • (34)

    Pero es precisamente por eso, porque las últimas víctimas de ETA tienen una historia personal estrechamente ligada a nuestra historia colectiva, por lo que es fácil tener la sensación de que las balas buscarán en cualquier momento la nuca de cualquiera de nosotros.

    En momentos así, frente al cañón de una pistola cargada, no sé si cabe algo más que dejar constancia de una desoladora emoción (El Mundo, 15/02/1996)

  • (35)

    —Me gustaría vivir en un sitio parecido a éste —dijo. Se imaginaba un gran ventanal en una casa vieja de las que tenían galerías con la madera pintada de blanco.

    —Es más barato alquilar una casa así en un pueblo que un apartamento claustrofóbico en Madrid (B. Gopegui, Lo real)

Sea cual sea la contextualización, suele presentar una dimensión evaluativa muy marcada.

3.2Así: marcador evaluativo

Al igual que otros clasificadores de similitud (adjetivos de comparación como similar, parecido, análogo, tal) así selecciona por vía analógica un subtipo de la clase denotada por el nombre que acompaña. La diferencia es que un N así añade una visión criteriológica a la categorización por similitud.

Así señala que más allá del plano descriptivo el enunciador va en busca de una lógica subyacente. A partir de la observación de fenómenos a veces aparentemente aleatorios e inconexos procura inducir mecanismos generalizables. A diferencia de relaciones de causalidad objetivas e objetivadas, así pone en juego una valoración axiológica. Señala que la actividad clasificadora parte del punto de vista subjetivo del enunciador-conceptualizador. Al tiempo que pretende avanzar una evaluación de alcance intersubjetivo, señala una generalización que estriba en modelos, escalas de valor, marcos de referencia, topoi,10 cuya validez puede ser debatible si bien él aparenta darla por supuesta.

El mecanismo discursivo que así pone en marcha explica que la expresión un N así no sea percibida como excluyente, drástica o polémica sino que, por el contrario, pone en escena un conceptualizador matizado, ponderado y razonable, que apoya su juicio en una (sólida) base empírica, sin hacer extrapolaciones incontrolables.

Parece darse una combinación de ‘lógica’ y ‘subjetividad’: así remite a condiciones evaluadas por el enunciador como suficientes (‘basta que sea así…’) para incluir N en una subclase imaginada sobre la marcha y posiblemente ad hoc. En esto se diferencia de los complementos especificativos como de este tipo, de la misma índole, de tal naturaleza, que también son criteriológicos. A diferencia de así, sin embargo, instauran una genericidad basada en condiciones necesarias para la integración en una categoría. De ahí que no sean graduables, mientras que un N así sí lo es (un N muy así).

En textos con varias voces enunciativas la construcción un N así permite evocar perspectivas axiológicas diferentes. De (36), por ejemplo, la cita entre comillas muestra que las propiedades mencionadas de la escultura (ejecutada en cera y con vestidos reales) fueron consideradas suficiente motivo de rechazo por uno de los críticos de arte de la época (1881); al mismo tiempo da paso a una aproximación valorativa diferente en la actualidad sin que el autor del texto manifieste abiertamente su propia postura ante una obra así.

  • (36)

    Ejecutada en cera y con vestidos reales, aquella escultura causó un auténtico escándalo cuando se exhibió por primera vez en 1881 hasta el punto de que uno de los críticos escribió queuna obra así sólo podría mostrarse en “un museo de antropología o de zoología, pero no de arte” (El Mundo, 10/11/2004)

En (37), la caracterización que precede a un país así es atribuible, por un lado, a un conceptualizador genérico arbitrario (cualquier tipo con dos dedos de frente) y, por otro lado, en un metanivel, a la voz del redactor del texto. En el primer nivel aparece el timador dispuesto a explotar la autosatisfacción e idolatría ingenuas (hacerse rico; vidrio a cambio de oro y piedras preciosas). Desde el punto de vista del propio enunciador, en cambio, un país así contiene las dos caras del binomio: además de la opinión pública retrógrada, también abarca en su visión la presencia de farsantes y embusteros.

  • (37)

    ¡Qué ciudad! Fijáte, el noventa por ciento de los que viven ahí están plenamente convencidos de que Dios es argentino y que un muerto llamado Gardel cada día canta mejor. No hace falta escribir ningún libro, Javier. Cualquier tipo con dos dedos de frente puede hacerse rico en un país así. Espejitos y vidrio a cambio de oro y piedras preciosas. Acá el tiempo no pasó y probablemente no pase nunca (R. Fresán, Historia argentina)

Conclusión

El modificador así combina la índole gramatical de los determinantes con la mención cualitativa de los adjetivos calificativos. Se explica así su incidencia en el significado inespecífico del sintagma nominal y en el carácter genérico de la oración en que se inserta. El examen detallado de las condiciones de empleo de la expresión un N así, la variedad de nombres que admite y la orientación argumentativa que da a los contextos donde aparece corrobora su carácter gramaticalizado y su funcionalidad discursiva. El deíctico modal así destaca el alcance de una similitud modal como elemento suficientemente conglomerante para generar sobre la marcha una categoría de entidades que induce una toma de posición. El enunciador señala que remite a una(s) modalidad(es) que condiciona(n) y a sus ojos —o a los del conceptualizador puesto en escena— justifican una opinión sobre las entidades en cuestión sin que la dimensión axiológica introducida requiera mayor explicación.

En próximos trabajos investigaremos si el adverbio correspondiente en las lenguas románicas que lo emplean presenta las mismas características gramaticales, semánticas y discursivas del español. Por razones de espacio, es imposible realizar este análisis aquí.

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Agradecemos las sugerencias de Ricardo Maldonado así como los valiosos comentarios de tres evaluadores anónimos sobre una versión anterior de este trabajo.

Agradecemos a Katleen Van den Steen su ayuda en la recolección de los datos.

Este trabajo se limita al análisis de así como modificador del sustantivo, que, como ya hemos señalado, se caracteriza por su valor cualitativo. No nos ocuparemos aquí del así cuantitativo, como en un niño así de alto, aunque puedan estar relacionados tanto diacrónica como sincrónicamente. Mientras que el primero es básicamente anafórico, el segundo se interpreta como deíctico o catafórico, dado que el adjetivo precisa la dimensión que se cuantifica. En el español antiguo este grupo adjetival carecía de preposición, como se ve en los siguientes ejemplos: como Mango Cápac quisiese entablar sus fuerzas, para que no pudiese ser impedida su tiránica intención procuraba de allegar gente así suelta y holgazana, haciéndoles franquezas de lo ajeno (Sarmiento de Gamboa, Historia de los incas); ¿A qué vileza no se derrocara gente así ciega, que tan contra razón... (Fray Bartolomé de las Casas.); Amenazando tajos y reveses, Cadmo, que vio la gente así crüel, de ira y de furor llena y sangrienta (D. Hurtado de Mendoza, Poesía).

Esta segunda construcción es la documentada desde más antiguo (todos los ejemplos del uso adnominal que aporta el Diccionario de construcción y régimen de R. J. Cuervo corresponden a este tipo). El uso predicativo se documenta en el corde a partir del siglo xviii y, sobre todo, xix.

Agradecemos esta observación a Pablo Zdrojewski.

En crea sí se encuentran ejemplos donde plato no designa el objeto material sino un tipo de comida, e.g.:

Un motivo para tomar una chicha era un plato muy curioso, ya desaparecido, se llamaba rocotos tapados. Era un picadillo con rocoto con venas y todo. Entonces pueden imaginarse qué le pasaba a uno después de comer un plato así, de inmediato sentía necesidad de pararse y tomar una chicha. Esa chichería además preparaba otros platos muy agradables (A. Cisneros, El mestizaje gastronómico).

Véase también (2) y (6a).

La distinción entre entidades de primer, segundo y tercer orden se basa en Lyons (1991: 160 ss.). Se consideran entidades de primer orden seres animados y objetos concretos, así como lugares (el jardín, la oficina), fenómenos físicos (el (volumen del) sonido, el agua), instituciones (las profesiones liberales) y colectividades (el país), o sea, todo referente de índole sociofísica. Entidades de segundo orden, por su parte, designan primariamente eventos, acciones, procesos y estados de cosa, o sea, fenómenos que se desarrollan en el tiempo sin estar situados primariamente en el espacio; pueden venir en forma nominal, infinitiva u oracional. Contenidos proposicionales y nociones abstractas, en cambio, se definen como entidades de tercer orden al concebirse fuera del espacio y del tiempo.

Parecen ser mucho menos frecuentes las denominaciones de carácter más bien institucional, como novio, novia, esposo, esposa.

Para una discusión de la noción de topos, véase Anscombre y Ducrot, 1994.

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