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Inicio Acta Otorrinolaringológica Española Lesiones otorrinolaringológicas secundarias al sexo oral
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Vol. 68. Núm. 3.
Páginas 169-180 (Mayo - Junio 2017)
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Vol. 68. Núm. 3.
Páginas 169-180 (Mayo - Junio 2017)
ARTÍCULO DE REVISIÓN
DOI: 10.1016/j.otorri.2016.04.003
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Lesiones otorrinolaringológicas secundarias al sexo oral
Otorhinolaryngology manifestations secondary to oral sex
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Claudia Fernández-López, Carmelo Morales-Angulo
Autor para correspondencia
Servicio de Otorrinolaringología, Facultad de Medicina, Universidad de Cantabria, HUMV Santander, IDIVAL, Cantabria, Santander, España
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Tabla 1. Manifestaciones otorrinolaringológicas relacionadas con prácticas sexuales descritas en la literatura
Tabla 2. Enfermedades infecciosas que pueden ser transmitidas por contacto orogenital
Tabla 3. Protocolo diagnóstico ante pacientes con contacto orogenital reciente y sintomatologia oral o faríngea en adultos o adolescentes
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Resumen
Introducción

En los últimos años han aumentado de manera significativa las manifestaciones orales y faríngeas secundarias a la práctica de sexo oral. Sin embargo, no hemos encontrado ningún artículo de revisión relacionado con el tema en la literatura médica.

El objetivo de nuestro estudio fue identificar las manifestaciones otorrinolaringológicas asociadas al contacto orogenital/oroanal tanto en pacientes adultos como en niños en el contexto de sexo consentido o de abusos sexuales.

Métodos

Se realizó una revisión de la bibliografía de la patología otorrinolaringológica asociada a la realización de sexo oral en la base de datos PubMed publicada en los últimos 20 años.

Resultados

Las manifestaciones otorrinolaringológicas secundarias a práctica de sexo oral en adultos pueden ser infecciosas, tumorales o traumáticas. Las manifestaciones infecciosas más frecuentes encontradas en la literatura son la infección por el virus del papiloma humano (sobre todo, condilomas acuminados y papilomas), sífilis oral o faríngea, faringitis gonocócica, faringitis por Chlamydia trachomatis e infecciones por el virus del herpes simple. Por otra parte, ha aumentado de forma alarmante la incidencia de carcinoma orofaríngeo secundario al virus del papiloma humano.

En niños, fuera del periodo neonatal, la presencia de condilomas acuminados, sífilis, gonococia o equimosis en el paladar (esta última no justificada por otras causas) nos deben hacer sospechar la presencia de abusos sexuales.

Conclusiones

El cambio de los hábitos sexuales en países occidentales ha dado lugar a la aparición de patologías otorrinolaringológicas excepcionales previamente, por lo que es importante su conocimiento por parte de los médicos de atención primaria para realizar un correcto diagnóstico y tratamiento posterior. Por otra parte, algunos casos de abusos sexuales en niños pueden ser sospechados gracias al conocimiento de las manifestaciones características orofaríngeas secundarias a los mismos.

Palabras clave:
Otorrinolaringología
Enfermedades de transmisión sexual
Papilomatosis laríngea
Abusos sexuales
Cavidad oral
Faringe
Laringe
Cavidad nasal
Boca
Hipoacusia
Abstract
Introduction

Over the last few years, oral and pharyngeal signs and symptoms due to oral sex have increased significantly. However, no review articles related to this subject have been found in the medical literature.

The objective of our study was to identify otorhinolaryngological manifestations associated with orogenital/oroanal contact, both in adults and children, in the context of consensual sex or sexual abuse.

Methods

We performed a review of the medical literature on otorhinolaryngological pathology associated with oral sex published in the last 20 years in the PubMed database.

Results

Otorhinolaryngological manifestations secondary to oral sex practice in adults can be infectious, tumoral or secondary to trauma. The more common signs and symptoms found in the literature were human papillomavirus infection (above all, condyloma acuminata and papilloma/condyloma), oral or pharyngeal syphilis, gonococcal pharyngitis, herpes simplex virus infection and pharyngitis from Chlamydia trachomatis. The incidence of human papillomavirus -induced oropharyngeal carcinoma has dramatically increased.

In children past the neonatal period, the presence of condyloma acuminatus, syphilis, gonorrhoea or palatal ecchymosis (the last one, unless justified by other causes) should make us suspect sexual abuse.

Conclusions

Sexual habits have changed in the last decades, resulting in the appearance of otorhinolaryngological pathology that was rarely seen previously. For this reason, it is important for primary care physicians to have knowledge about the subject to perform correct diagnosis and posterior treatment. Some sexual abuse cases in children may also be suspected based on the knowledge of the characteristic oropharyngeal manifestations secondary to them.

Keywords:
Otolaryngology
Sexually transmitted diseases
Laryngeal papillomatosis
Oral cavity
Sexual abuse
Pharynx
Larynx
Nasal cavity
Mouth
Hearing loss
Texto completo
Introducción

En consonancia con los cambios de comportamiento en las relaciones sexuales en los últimos años, se han visto incrementadas de manera importante las manifestaciones otorrinolaringológicas relacionadas con la práctica del sexo oral, tanto las de origen infeccioso como traumático o tumoral. Aunque es muy conocida la relación entre la infección del virus del papiloma humano y el desarrollo de carcinoma orofaríngeo, son mucho menos conocidas otras manifestaciones relacionadas con el sexo oral consentido o secundario a abusos sexuales, sobre todo en niños1–3.

En una revisión de la literatura médica no hemos encontrado ningún artículo de revisión que realice una evaluación global de todas las manifestaciones otorrinolaringológicas relacionadas con el comportamiento sexual y, concretamente, con el sexo oral.

El objetivo de nuestro estudio fue realizar un estudio de revisión de las manifestaciones otorrinolaringológicas relacionadas con la práctica sexual orogenital, tanto en adultos como en niños, en el contexto de sexo consentido o tras abusos sexuales, y proponer un protocolo diagnóstico ante la sospechas de lesiones que aparecen en el contexto de las mismas.

Métodos

Se realizó una revisión de la literatura de las manifestaciones otorrinolaringológicas descritas asociadas al sexo oral, en la base de datos PubMed, utilizando las palabras clave: «otolaryngology», «ear», «ear auricle», «larynx», «pharynx», «trachea», «nose», «hearing loss», «vértigo», «facial paralysis», «oral manifestations» and «pharyngeal manifestations», combinadas con «oral sex», «sexual behavior», «child abuse, sexual» «syphilis», «Treponema pallidum», «Chlamydia trachomatis», «gonorrhea». A su vez se revisó la bibliografía de los artículos que hacían referencia a manifestaciones otorrinolaringológicas relacionadas con el sexo oral para completar el estudio.

Se propone un protocolo diagnóstico de sospecha de lesiones otorrinolaringológicas relacionadas con actividades sexuales tanto en adultos como en niños.

Resultados

A continuación se describen las diferentes manifestaciones otorrinolaringológicas encontradas en la literatura médica según se trate de lesiones infecciosas, traumáticas o tumorales. Por otra parte, las manifestaciones encontradas en niños secundarias a abusos sexuales se tratan aparte.

Patología infecciosaInfección por el virus de papiloma humano

Dentro de las enfermedades de la cavidad oral inducidas por la infección por el virus del papiloma humano (VPH) podemos encontrar papilomas escamosos, verrugas vulgares orales, condilomas acuminados, hiperplasias epiteliales focales y el carcinoma epidermoide.

La infección oral por el VPH con gran frecuencia se transmite por vía sexual, pero la autoinoculación a través de las manos a partir de lesiones genitales primarias también puede ocurrir.

Existen diversos subtipos del virus, algunos de ellos con potencial oncogénico. Los subtipos de VPH que aparecen en la cavidad oral suelen ser de bajo riesgo. Rara vez los subtipos malignos, típicamente encontrados en el cérvix de la mujer, se extienden a la mucosa oral1–3.

Los papilomas escamosos y las verrugas orales, trasmitidas por vía sexual, se describen como placas o pápulas verrucosas exofíticas, situadas en cualquier superficie mucosa oral o faríngea (fig. 1). Los papilomas escamosos tienden a ser pequeñas pápulas rosas pediculadas, mientras que las verrugas son sésiles con apariencia papilomatosa.

Figura 1.

Papiloma de amígdala izquierda.

(0,23MB).

Los condilomas acuminados suponen la enfermedad de transmisión sexual más comúnmente encontrada. Aparecen predominantemente en la región anogenital, pero se han visto casos en el paladar y en la lengua. Los condilomas acuminados orales consisten en varias pápulas pequeñas, blandas y exofíticas, de color blanco tirando a carne, que dan lugar a placas con una superficie empedrada4,5.

La incidencia de la infección por el VPH en las superficies mucosas está creciendo entre la población VIH positiva, a pesar del tratamiento antirretroviral, lo que dificulta el tratamiento de la infección por el VPH.

El diagnóstico de la infección por HPV requiere la demostración de la presencia del virus en las células de la lesión; puede hacerse mediante hibridación in situ o detección por PCR del ARN o ADN viral. En el caso del carcinoma de orofaringe, tumor que como comentaremos más adelante, está relacionado, además hay que demostrar que existe expresión del ADN viral, lo cual puede hacerse de forma indirecta mediante la determinación de la proteína p16, o directamente mediante la determinación de la expresión del ARNm del gen E66,7.

En cuanto al tratamiento, varía según el tipo de lesión, la localización anatómica o el número de lesiones, no existiendo un fármaco específico contra el VPH, con baja toxicidad y eficacia comprobada8-11, y con escasa diferencia en los resultados de las distintas terapias utilizadas. Los diversos métodos terapéuticos existentes son la aplicación tópica de sustancias como la podofilina o el ácido tricloroacético, la crioterapia con nitrógeno líquido12,13, y las técnicas quirúrgicas, que incluyen el láser de CO2, la electrocoagulación y la extirpación quirúrgica. La terapéutica del VPH ha ido cambiando en los últimos años13, utilizándose ahora nuevas modalidades terapéuticas, como interferón–α9-10, imiquimod, 5-FU y otras citoquinas.

Este virus típicamente se ha relacionado con el cáncer de cérvix, pero también se ha visto que es un factor etiológico importante en el carcinoma de células escamosas1 de la orofaringe y, con menos frecuencia, de la cavidad oral13. Posteriormente hablaremos de estos aspectos.

Infecciones por Treponema pallidum –T.pallidum– (sífilis)

La sífilis está producida por una bacteria conocida como T. pallidum y es el prototipo de enfermedad de transmisión sexual con lesiones orales. Su principal vía de contagio es la sexual, pero también puede darse por vía transplacentaria.

En los últimos años ha habido un repunte en la incidencia de la enfermedad, debido a la creciente infección por el VIH e inmunodepresión. La mayoría de los casos se producen en adultos jóvenes. Es especialmente frecuente su transmisión entre varones homosexuales14.

La sífilis primaria se caracteriza por una lesión conocida como chancro, que se origina en el lugar de penetración del microorganismo en la mucosa (genital u oral). Consiste en una úlcera indolora e indurada con bordes sobreelevados, que dura entre 3 y 6 semanas, y es altamente contagiosa. Aunque es infrecuente su presentación en la faringe, tenemos que pensar en ella ante la presencia de úlceras necróticas de gran tamaño, en la zona amigdalar habitualmente, con adenopatías ipsilaterales asociadas (fig. 2)15. La presencia de una ulceración mucosa implica un aumento de riesgo de contagio de otras enfermedades de transmisión sexual, sobre todo VIH.

Figura 2.

Úlcera amigdalar (chancro) en paciente con sífilis primaria.

(0,28MB).

También se han descrito casos de sífilis primaria cuya forma de presentación eran adenopatías cervicales aisladas, sospechosas de malignidad, en las que se llegó al diagnóstico mediante pruebas serológicas y estudio histopatológico posterior16,17.

Aunque tanto la sífilis secundaria como terciaria pueden dar manifestaciones orales y faríngeas estas no constituyen una consecuencia directa de la práctica del sexo oral18-21.

Cuando las manifestaciones de cabeza y cuello constituyen la presentación inicial de la sífilis, su diagnóstico se retrasa con frecuencia debido al desconocimiento por parte del médico de primaria, e incluso del otorrinolaringólogo, de las formas típicas de presentación en esta localización. Su diagnóstico precoz es fundamental para prevenir la extensión de la enfermedad.

En cuanto al diagnóstico de la sífilis, este puede realizarse de forma directa o indirecta. En el primer caso, se trata de identificar el T. pallidum mediante la observación directa al microscopio (microscopía de campo oscuro o inmunofluorescencia directa) de muestras de las lesiones mucocutáneas típicas, biopsia (técnicas de impregnación argéntica o técnicas inmunohistoquímicas) o amplificación de ácidos nucleicos por PCR. La identificación del microorganismo asegura el diagnóstico, pero un resultado negativo no descarta la enfermedad. Para la observación directa al microscopio, no son válidas las muestras de lesiones del ano o de la boca, por existir en estas regiones otras especies de espiroquetas saprofitas22,23.

El diagnóstico indirecto es el procedimiento más frecuente, necesitando unos 14-20 días para hacerse positivo. Existen dos tipos de pruebas, reagínicas o treponémicas. Las pruebas no treponémicas o reagínicas (VDRL, RPR, TRUST, USR, ELISA) miden anticuerpos no específicos frente a T. pallidum y se utilizan como pruebas de inicio en la detección de la enfermedad y para evaluar la respuesta al tratamiento. Las pruebas treponémicas (FTA-Abs, TPHA, ELISA, Western-Blot) detectan anticuerpos específicos frente al microorganismo, utilizándose para confirmar los resultados positivos obtenidos con las pruebas reagínicas22,23.

El tratamiento de elección en todas las fases de la sífilis es la penicilina, pero la dosis y duración dependerá de la fase de la infección en la que se encuentre. Además, deberán abstenerse sexualmente durante el tratamiento. En la sífilis primaria y secundaria el tratamiento es la penicilina G benzatina intramuscular, 2,4 millones de unidades en un única dosis. En caso de alergia, se puede administrar doxiciclina o tetraciclina22,24.

Infecciones por Chlamydia trachomatis –C.trachomatis–. Faringitis y linfogranuloma venéreo

El linfogranuloma venéreo es una enfermedad sistémica provocada por C. trachomatis y transmitida sexualmente, de la que ha existido una gran expansión en la última década en los países occidentales sobre todo entre hombres que practican sexo con hombres (HSH)25.

El linfogranuloma venéreo es una causa frecuente de proctitis y solamente unos pocos casos de infección faríngea han sido publicados26. La localización faríngea suele ser asintomática o bien caracterizada por síntomas inespecíficos en muchos casos, como adenopatías cervicales, odinofagia o úlceras linguales. Por tanto, la presencia de un linfogranuloma venéreo faríngeo puede actuar como reservorio para la infección entre HSH26,27.

En el contexto de HSH, la práctica de sexo anogenital y mantener relaciones con un alto número de parejas es común, lo que ha dado lugar a la aparición de grupos de población selectivos de alto riesgo de padecer enfermedades de transmisión sexual28,29. La infección por C. trachomatis se asocia con frecuencia a otras ETS y en particular con la infección por VIH en HSH30.

Las distintas técnicas utilizadas en el diagnóstico de C. trachomatis han ido evolucionando a lo largo de estos últimos años. La técnica de referencia para el diagnóstico de C. trachomatis sigue siendo el cultivo, sobre todo si existen implicaciones legales, como en el caso de abusos sexuales. Sin embargo, se recomienda confirmar los resultados positivos obtenidos mediante otras técnicas, especialmente mediante pruebas moleculares31, entre las que se encuentran las reacciones de hibridación y las reacciones de amplificación de los ácidos nucleicos, siendo la PCR la prueba más utilizada actualmente31,32.

El tratamiento de la infección por C. trachomatis es la doxiciclina durante 7 días o la azitromicina en dosis única. Como alternativas pueden utilizarse eritromicina o el ofloxacino durante 7 días33. Además, se recomienda la abstinencia de relaciones sexuales hasta siete días después del inicio del tratamiento y tratar a las parejas sexuales que haya tenido en las 4 semanas previas al diagnóstico.

Infección por Neisseria gonorrheae (N. gonorrheae)

La infección oral o faríngea por N. gonorrheae es rara, pero puede darse a través del contacto orogenital. Normalmente se presenta como una faringitis, pero a veces puede aparecer como una amigdalitis34–39, gingivitis, estomatitis o glositis40,41. La faringitis gonocócica es generalmente asintomática41 aunque algunos pacientes pueden presentar dolor de garganta y adenopatías cervicales42.

Las lesiones que produce el gonococo en la cavidad oral se describen como múltiples úlceras acompañadas de una mucosa oral de color rojo vivo con una pseudomembrana blanca43 y sensación de picazón y ardor; pero estas lesiones no son específicas, planteando un amplio diagnóstico diferencial, como la infección por el virus del herpes simple o el eritema multiforme.

La infección por N. gonorrheae tiene mayor incidencia en jóvenes (entre los 15 y 30 años), solteros y con bajo nivel socioeconómico42,44-46. El factor de riesgo más importante para desarrollar una infección oral por el gonococo es la práctica de felaciones38,39,47, de modo que esta infección es mucho más frecuente en mujeres y varones homosexuales. También se ha descrito un pequeño grupo de casos en los que la vía de transmisión parece ser la autoinoculación a través de la infección genital39,48.

La infección gonocócica oral es difícil de diagnosticar, ya que a menudo no presenta síntomas y ocurre en ausencia de infección genital. La tinción de Gram de una muestra de las lesiones es un excelente método para el diagnóstico rápido (diplococos gramnegativos intracelulares), pero debe ser confirmado con alguno de los otros métodos, principalmente mediante cultivo en medios selectivos para Neisseria, pero también puede utilizarse la PCR12,41,49.

Las nuevas estrategias terapéuticas recomendadas para la infección oral por gonococo se basan en la administración de cefixima por vía oral o ceftriaxona intramuscular41. Hay que tener en cuenta que los pacientes diagnosticados de una enfermedad de transmisión sexual, a menudo presentan más de una; en el caso del gonococo, la mayoría se coinfectan por C. trachomatis41. También es importante como parte del tratamiento, la abstención de las relaciones sexuales durante el mismo50 y el tratamiento de las parejas sexuales que haya tenido el paciente durante los 60 días previos al diagnóstico de la infección.

Infección por virus del herpes simple

Existen dos tipos de virus del herpes simple (VHS), tipo 1 y tipo 2, y en ambos la vía de transmisión sexual es una vía esencial.

El VHS-1 produce fundamentalmente lesiones en la cavidad oral, teniendo lugar la primoinfección generalmente en la infancia por contacto mucocutáneo con una persona infectada51–54. En este caso, la vía sexual es menos común, aunque puede producirse.

Por el contrario, la vía principal de transmisión del VHS-2 es la vía sexual, habitualmente durante la juventud, produciendo con mayor frecuencia lesiones genitales, aunque también se pueden ver casos de úlceras orales producidas por el VHS-255.

En cuanto a la clínica, la primoinfección por el VHS-1 típicamente se manifiesta como una gingivoestomatitis, que suele aparecer en la infancia, 5-10 días después de la exposición al virus, por contacto con la mucosa o con una abrasión en la piel. La vía sexual es más común entre los adultos jóvenes. Dicho cuadro cursa con fiebre, dolor de garganta y vesículas dolorosas situadas en la mucosa bucal y gingival. En los casos más severos, la gingivoestomatitis podría acompañarse de disfagia y adenopatías, y en algunos casos, como en adolescentes, pueden aparecer faringitis graves56. En el caso de los adultos, la primoinfección suele manifestarse como una faringitis similar a un síndrome mononucleósico.

Esta etapa de la enfermedad suele resolverse espontáneamente en 10-14 días en pacientes inmunocompetentes. Una vez resuelta, el virus queda latente en los ganglios linfáticos, de modo que puede reactivarse produciendo infecciones recurrentes, más frecuentes en el VHS-1 que en el VHS-2. Las recurrencias se caracterizan por varias lesiones agrupadas que comienzan como una pápula eritematosa y vesículas, que acaban dando lugar a lesiones ulceradas, que aparecen fundamentalmente en los labios. La recurrencia en el interior de la cavidad oral es infrecuente.

En las formas típicas de presentación, la infección por el VHS se diagnostica con la clínica, aunque se recomienda el uso de pruebas diagnósticas. El método de elección es el cultivo celular57, aunque en los últimos años las técnicas moleculares, especialmente la PCR, han demostrado ser las más sensibles y específicas para la detección del virus57, permitiendo distinguir entre el VHS-1 y el VHS-2. La tinción de Tzanck y la detección de antígenos por IFD o EIA son menos sensibles y los test serológicos pueden ser útiles para infecciones pasadas, pero no para la primoinfección.

Los tratamientos existentes para la infección por el VHS no eliminan el virus, solo impiden su replicación, ayudando a reducir los síntomas y acortar la duración de las lesiones57. Entre los fármacos utilizados se encuentran el aciclovir57,58, el famciclovir59 o el valaciclovir. Además, es recomendable evitar contactos mientras dura la lesión activa.

Molluscum contagiosum (M.contagiosum)

El M. contagiosum (MC) es una enfermedad dermatológica provocada por un virus de la familia del poxvirus, que se transmite por autoinoculación, contacto físico íntimo o fómites. En adultos, aunque se ha observado la transmisión por vía no sexual, se considera una enfermedad cuya principal vía de contagio es la sexual, incluyendo el sexo oral y anal, limitada al lugar de la inoculación60–62.

En general, se manifiesta como un conjunto de pequeñas pápulas umbilicadas que tienden a aparecer en la cara y el tronco de los niños, y en el área genital en adultos. Las lesiones del MC son generalmente asintomáticas, aunque pueden asociar prurito o mayor sensibilidad al tacto. Con relativa frecuencia aparecen complicaciones como infecciones bacterianas secundarias o reacciones de cuerpo extraño60,61.

En adultos inmunocompetentes se han descrito casos de transmisión no sexual, produciéndose el contagio a través de un trauma en la piel u otras patologías cutáneas. Cuando la transmisión es por vía sexual, las lesiones suelen encontrarse en la parte inferior del abdomen y en los genitales. En estos casos, suele resolverse espontáneamente en 6-9 meses y son raras las recurrencias. Aquellas lesiones que no se resuelvan espontáneamente pueden ser tratadas quirúrgicamente mediante legrados o crioterapia. En el caso de adultos inmunodeprimidos, las manifestaciones son mucho más floridas, siendo el MC una manifestación muy común de los pacientes VIH positivos y cuando las lesiones son extensas, son marcadores de infección avanzada por el VIH60-68.

En cuanto a las lesiones orales por el MC, lo más común es que aparezca en el labio y la región perioral, y solo se han descrito casos en adultos. Es mucho más frecuente en hombres que en mujeres, considerándose el sexo oral un factor de riesgo para el contagio del MC. En todos los casos, se describen como pápulas céreas o eritematosas asintomáticas, planteando un diagnóstico diferencial que abarca desde granuloma piógeno, hemangioma y condiloma, hasta el MC oral. Puede ocurrir tanto en la mucosa móvil como inmóvil, incluyendo los labios, la mucosa bucal, el paladar, o las encías62,69–77.

El diagnóstico del MC es fundamentalmente clínico, pero en casos dudosos pueden realizarse pruebas diagnósticas, generalmente una biopsia con estudio hispatológico78, que demuestra la presencia de cuerpos de Henderson-Patterson77,79, característicos del poxvirus.

Para el tratamiento, en el caso de la infección oral por el poxvirus, se realiza crioterapia con nitrógeno líquido o escisión quirúrgica78. Otras posibilidades terapéuticas serían el curetaje o la aplicación tópica de medicamentos como el imiquimod80 o hidróxido de potasio.

Candidiasis orofaríngea

Las infecciones por vía sexual por hongos son típicamente producidas por Candida albicans22. Son más comunes entre pacientes inmunodeprimidos, tanto por enfermedades como por tratamientos. Con frecuencia originan vulvovaginitis en las mujeres y se puede transmitir por vía sexual al hombre.

A nivel de la cavidad oral y faringe, puede producir lesiones, a veces transmitidas por sexo oral, que se describen como placas blanquecinas (candidiasis pseudomembranosa aguda) (fig. 3), aunque pueden manifestarse como lesiones atróficas u otras lesiones no específicas.

Figura 3.

Candidiasis orofaríngea.

(0,24MB).

El diagnóstico se realiza mediante cultivo de las lesiones y el tratamiento con antifúngicos orales habitualmente.

Infección por virus de inmunodeficiencia humana

En el caso del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) la vía sexual es la vía principal de contagio, aunque la transmisión materno-fetal y el contagio directo a través de la sangre también son vías fundamentales en la infección del VIH. El sexo oral es menos eficiente en la transmisión del VIH que otras prácticas sexuales, siendo el riesgo de transmisión muy bajo81, pero cada vez está más clara la posibilidad de transmisión a través del contacto orogenital82.

Las lesiones orales en el VIH no son signos directos de la propia enfermedad, sino que reflejan la inmunosupresión del paciente infectado con las complicaciones que conlleva. Son una indicación frecuente para realizar las pruebas de detección del VIH y son más comunes en personas con recuento bajo de linfocitos CD483.

En los pacientes VIH positivos con frecuencia pueden verse lesiones orales producidas por el virus del herpes simple, infección oral por virus del papiloma humano, leucoplasia oral vellosa o reactivaciones del citomegalovirus. Además, tras la seroconversión por la infección por el VIH, puede aparecer eritema oral y ulceraciones83.

Infecciones por virus de Epstein- Barr

La vía de transmisión sexual en la infección por el virus de Epstein-Barr (VEB) es un tema controvertido. Algunos estudios describen una conexión entre el comportamiento sexual y la infección por este virus84, mientras que otros afirman que esta relación no ha sido suficientemente establecida85. Además, el VEB puede ser transmitido a través de la saliva (besos), lo que interfiere en el conocimiento de la influencia del sexo en su transmisión. Por otra parte, se ha demostrado que la prevalencia del VEB es mayor en pacientes VIH positivos85.

Las infecciones por el VEB generalmente son asintomáticas y persistentes. El virus se mantiene latente en el organismo, reactivándose periódicamente en los tejidos linfoides de la cavidad oral. Aunque en la mayoría de los casos, la infección por el VEB se asocia a enfermedades benignas, también puede producir lesiones malignas como el carcinoma de nasofaringe.

Otros procesos infecciosos

Se ha postulado que algunos casos de aspergilosis laríngea pueden estar relacionados con el contacto orogenital ligado a los hábitos sexuales86.

Patología tumoralPapilomatosis laríngea

Se ha demostrado una relación entre la aparición de papilomatosis laríngea en adultos y un alto número de parejas a lo largo de la vida sexual de los afectados, siendo habitualmente los subtipos 6 y 11 del VPH los habitualmente implicados87.

Carcinoma de orofaringe

Los carcinomas de orofaringe HPV positivos están asociados con el comportamiento sexual. El gran aumento de su incidencia en muchos países occidentales ha sido atribuido a los cambios en los hábitos sexuales en las pasadas décadas, con una disminución de la edad de inicio de relaciones sexuales y un aumento del número de compañeros/as por individuo. Además, las variaciones de la prevalencia de carcinomas de orofaringe HPV positivos según la raza, edad y sexo pueden atribuirse a diferencias en el comportamiento oral sexual entre dichos grupos. En España sin embargo, dicho aumento no es muy acentuado6.

En la génesis del carcinoma de orofaringe pueden intervenir diversos factores. El tabaco y el alcohol son los dos carcinógenos más conocidos y su uso está directamente asociado con estas neoplasias88,89. Sin embargo, en los últimos años se ha demostrado que la infección por el VPH tiene un papel independiente como factor de riesgo, es decir, su presencia incrementa la posibilidad de desarrollar esta neoplasia independientemente de los hábitos tóxicos ya conocidos, pero a pesar de esto, se relaciona con un mejor pronóstico comparado con los pacientes sin dicha infección88–90, siendo considerada la presencia del VPH como un factor de buen pronóstico, con mejor control de la enfermedad y supervivencia, aunque esto podría relacionarse con la menor frecuencia de tabaquismo y alcoholismo en los pacientes VPH positivos91,92.

Las localizaciones más habituales del carcinoma asociado al VPH son la base de la lengua93 y las amígdalas94–98, aunque también puede aparecer en otras zonas (fig. 4). El subtipo más frecuentemente implicado en el desarrollo de estas neoplasias es el VPH 1698–101, aunque también pueden deberse a otros como el VPH 1895,102–106. En los últimos años se ha podido observar un aumento en la incidencia de estos tumores, con más frecuencia en varones y personas de mediana edad107–109. En cuanto a su histología, se trata de un tumor pobremente diferenciado, no queratinizado con apariencia basaloide110,111, que afecta con frecuencia a los ganglios linfáticos96,112–114.

Figura 4.

Carcinoma de orofaringe secundario a virus del papiloma.

(0,22MB).

Futuras investigaciones son necesarias para evaluar la historia natural de la persistencia de la infección oral del HPV y su transformación maligna, el desarrollo de unos protocolos de screening efectivos y el desarrollo de técnicas de prevención como la vacunación y la educación sanitaria adecuada.

Patología traumática

Cuando se realiza una felación es de esperar un contacto del pene con el velo del paladar con una variable intensidad pudiendo provocar un hematoma, equimosis o edema en la zona de contacto, habitualmente en la zona de unión entre el paladar blando y el duro (fig. 5). Aunque estas lesiones pueden aparecer en el contexto de abusos sexuales también se ven en contexto del sexo consentido, con frecuencia en mujeres jóvenes o en varones homosexuales115.

Figura 5.

Hematoma orofaríngeo secundario a felación traumática.

(0,3MB).

Las lesiones traumáticas del paladar pasan con frecuencia desapercibidas al ser en ocasiones asintomáticas y en otras ocasiones es probable que el/la que lo padece no acuda a consulta por no atreverse a comunicarlo, o simplemente el médico que atiende al paciente no haga una buena anamnesis incluyendo aspectos relacionados con la práctica sexual116,117.

El diagnóstico diferencial de estas lesiones incluye la tos paroxística, los vómitos, infecciones orofaríngeas, traumatismos no sexuales y alteraciones de la coagulación. La historia clínica suele ser suficiente para hacer el diagnóstico y descartar otras posibles causas118.

Posteriormente comentaremos la importancia de identificar el origen de estas alteraciones en niños, que pueden aparecer en relación con abusos sexuales.

En la tabla 1 se resumen las manifestaciones otorrinolaringológicas descritas secundarias a contacto orogenital u oroanal. En la tabla 2 se describen aquellos procesos infecciosos susceptibles de trasmisión orogenital.

Tabla 1.

Manifestaciones otorrinolaringológicas relacionadas con prácticas sexuales descritas en la literatura

Patología oral:
Papilomas escamosos de la mucosa oral  Choukas NC et al./19824 
Verrugas vulgares orales  Choukas NC et al./19824 
Condilomas acuminados  Choukas NC et al./19824 
Hiperplasias epiteliales focales  Choukas NC et al./19824 
Chancro sifilítico  Castañeda N et al./201425 
Parches mucosos  Hamlyn E et al./200628 
Gomas  Bruce AJ et al./200422 
Glositis con atrofia de la mucosa  Bruce AJ et al./200422 
Gingivitis, estomatitis o glositis gonocócica  Schmidt H et al./196150 
Gingivoestomatitis herpética  Kao CL et al./199161 
Molluscum contagiosum  Sugihara K et al./199079 
Candidiasis pseudomembranosa aguda   
Carcinoma de células escamosas  Shah JP et al./199923 
Hematoma, equimosis o edema en paladar  Oliveira SC et al./2013125 
Patología orofaríngea:
Úlceras necróticas en la zona amigdalar  Castañeda N et al./201425 
Faringitis sifilítica  Hamlyn E et al./200628 
Parches mucosos en las amígdalas  Hamlyn E et al./200628 
Gomas  Bruce AJ et al./200422 
Linfogranuloma venéreo  Dosekun O et al./201336 
Faringitis gonocócica  Fiumara NJ et al./196744 
Amigdalitis gonocócica  Fiumara NJ et al./196744 
Faringitis herpética  McMillan JA et al./199366 
Candidiasis pseudomembranosa aguda   
Carcinoma de células escamosas  Zur Hausen H/19771 
Patología laríngea:
Aspergilosis  Ran Y et al./201296 
Papilomatosis laríngea  Ruiz R et al./201497 
Patología nosofaríngea:
Carcinoma  Huang CC et al./2011 
Tabla 2.

Enfermedades infecciosas que pueden ser transmitidas por contacto orogenital

Tipo de infección  Autor/año 
Virus del papiloma humano  Silins I et al./20002 
Treponema pallidum  Gedela K et al./20122 
Chlamydia trachomatis  Nieuwenhuis RF et al./201435 
Neisseria gonorrheae  Rodin P et al./197248 
Virus del herpes simple  Glick M et al./199965 
Molluscum contagiosum  Neville BW et al./199570 
Candidiasis orofaríngea  Bruce AJ et al/200422 
VIH  Robinson EK et al./199992 
Virus de Epstein-Barr  Higgins et al./200794 
Virus de la hepatitis:  Robinson et al/199992 
Hepatitis A  Corey L et al./1980 
Hepatitis B  Struve J et al./1990 
Hepatitis C  Melbye M et al./1990 
Aspergilosis laríngea  Ran Y et al./201296 
Patología otorrinolaringológica en niños secundaria a abusos sexuales

Las denuncias de abusos sexuales sobre niños son frecuentes y constituyen un serio problema de salud pública. Es un tema muy desagradable para muchos médicos debido al escaso entrenamiento y/o a la ignorancia de las dimensiones del problema. La sospecha de abusos puede obtenerse de datos indirectos: las explicaciones de las lesiones son inverosímiles o ausentes, las versiones de los hechos difieren entre varios interlocutores y la historia es incongruente con los hallazgos físicos encontrados119. Los médicos son, con frecuencia, los primeros profesionales en observar y reconocer signos no accidentales o intencionados.

Los efectos tempranos de haber sufrido abusos sexuales en niños incluyen la presencia de sueño ansioso o pesadillas, presencia de miedos y síntomas psicosomáticos entre otros119.

En los niños, más allá del periodo neonatal, el aislamiento de un microorganismo de transmisión sexual es indicativo de la existencia de abusos sexuales.

A continuación se comentan las patologías orales y faríngeas asociadas a abusos sexuales descritas en la literatura médica.

Condilomas acuminados

La incidencia de los condilomas acuminados orales en niños como enfermedad de transmisión sexual está aumentando en las últimas décadas, de forma paralela a como lo están haciendo en los adultos. El agente causal es el VPH que causa lesiones blandas, agrupadas, de lesiones papilomatosas de diferentes tallas y formas en la mucosa oral. Aunque en adultos es una manifestación conocida de infección por HPV es infrecuente en niños y con frecuencia relacionados con abusos sexuales. De hecho para algunos autores su mera presencia en niños es una evidencia de la existencia de los mismos120.

Dado que el periodo de incubación tras la exposición al virus oscila entre 1 y 20 meses (media de 2-3), el modo de transmisión es con frecuencia desconocido. Como las lesiones muchas veces no son dolorosas, el paciente puede permanecer asintomático hasta su regresión espontánea120.

Los condilomas acuminados pueden afectar a cualquier parte de la mucosa oral, los labios, el paladar duro, las amígdalas o el paladar blando. El diagnóstico de condiloma se realiza en base a su aspecto clínico. Su aspecto microscópico incluye lesiones papilares compuestas. El tratamiento se realiza mediante escisión quirúrgica o electrocauterización.

Infección gonocócica

La presencia de faringitis gonocócica en niños pequeños está prácticamente siempre asociada a abusos sexuales por parte de un adulto infectado121. En un estudio en una consulta de pediatría que incluía 16.100 visitas, se encontró que en 103 casos (0,6%) se trataba de patología secundaria a maltrato infantil, de los cuales 16 (15,5%) aparecieron en el contexto de abusos sexuales. De estos, de 13 casos en los que se realizó cultivos de faringe, 5 (54%) presentaban cultivos positivos para N. gonorrhoeae (con edades comprendidas entre 2,5 y 9 años). Sin embargo, ninguno de ellos presentaba sintomatología faríngea relacionada con la infección. En todos los casos se trataba de abuso sexual por parte de varones adultos. Fueron tratados con una sola dosis de 100.000 unidades de penicilina G procaína im y 25mg/kg de probenecid oral, precisando 3 de ellos un retratamiento por persistencia de cultivos positivos. Por lo tanto es importante sospechar la presencia de abusos sexuales en niños en situaciones de riesgo, aunque estén asintomáticos122.

Sífilis

La sífilis primaria en los niños es una afección muy rara, que tiene que ser debida al contacto accidental (a través de los besos, la lactancia o manipulación) o a abusos sexuales123, por lo que es obligatorio investigar su aparición en niños con sífilis primaria sin otra vía de adquisición aparente124,125.

Las manifestaciones que encontramos en los niños son similares a las de los adultos, localizándose las lesiones extragenitales principalmente en la cara y el cuello124,125.

Hematomas de paladar blando

Como hemos comentado previamente la presencia de equimosis o hematomas en el paladar en niños en ausencia de un cuadro infeccioso asociado, coagulopatía o traumatismo claramente identificado, nos debe hacer pensar la presencia de abusos sexuales y debe ser comunicado a las autoridades competentes. Por otra parte, en cualquier niño que se sospeche que pueda haber sufrido abusos sexuales se le debe explorar la cavidad oral para valorar la existencia de equimosis o hematomas asintomáticos en el paladar126.

En la tabla 3 se propone un protocolo de diagnóstico de lesiones sospechosas de ser secundarias a contacto orogenital.

Tabla 3.

Protocolo diagnóstico ante pacientes con contacto orogenital reciente y sintomatologia oral o faríngea en adultos o adolescentes

Presentación clínica  Sospecha diagnóstica  Test diagnóstico a realizar 
Pequeñas pápulas rosas pediculadas  Papilomas escamosos (VPH)  PCR 
Pápulas sésiles con apariencia papilomatosa  Verrugas orales (VPH)  PCR 
Pápulas pequeñas, blandas y exofíticas, de color blanquecino, que dan lugar a placas con superficie empedrada  Condilomas acuminados (VPH)  PCR 
Úlcera indolora e indurada con bordes sobreelevados  Chancro (sífilis)  Pruebas no treponémicas (VDRL) y confirmación con pruebas treponémicas (FTA-Abs) 
Placas superficiales, irregulares y dolorosas, a veces ulceradas, con membrana necrótica grisácea y eritema circundante  Parches mucosos (sífilis)  Pruebas no treponémicas (VDRL) y confirmación con pruebas treponémicas (FTA-Abs) 
Granulomas con destrucción de tejidos  Gomas (sífilis)  Pruebas no treponémicas (VDRL) y confirmación con pruebas treponémicas (FTA-Abs) 
Múltiples úlceras con una mucosa de color rojo vivo y pseudomembrana blanca, sensación de picazón y ardor  Neisseria gonorrheae  Tinción de Gram y confirmación con cultivo 
Gingivoestomatitis o una pápula eritematosa y vesículas que acaban dando lugar a lesiones ulceradas  Virus del herpes simple  Cultivo o PCR 
Pequeñas pápulas céreas o eritematosas umbilicadas  Molluscum contagiosum (Poxvirus)  Biopsia y estudio histopatológico (en casos dudosos) 
Placas blanquecinas o lesiones atróficas  Candidiasis  Cultivo 
Leucoplasia, eritroplasia o eritroleucoplasia  Carcinoma epidermoide de cavidad oral  Biopsia 
Hematoma, equimosis o edema en el velo del paladar  Patología traumática  Exclusión de otras etiologías 
Conclusiones

Debido fundamentalmente a los cambios en los hábitos sexuales en la población es cada vez más frecuente la aparición de lesiones otorrinolaringológicas relacionadas con la práctica del sexo oral. Para poder realizar un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado sin secuelas es importante que el médico de cabecera, el pediatra y el otorrinolaringólogo conozcan dichas manifestaciones. Esto es especialmente transcendente en la población pediátrica que puede estar sufriendo abusos sexuales.

Los programas de prevención de enfermedades de transmisión sexual deberían incluir una mayor atención a la salud sexual oral, incluyendo la educación sobre las prácticas sexuales orales seguras, el conocimiento de los síntomas orales de las enfermedades de transmisión sexual, y las intervenciones dirigidas a mejorar la participación y compromiso de los servicios de salud.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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Este artículo ha sido presentado como trabajo de fin de grado de la autora principal.

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